Tuesday, August 23, 2016

Rodolfo Rodríguez, primer bailarín forever (por Baltasar Santiago Martín)

Nota: Agradezco a Baltasar Santiago Martín que comparta con los lectores del blog su entrevista a Rodolfo Rodríguez, que apareció publicada originalmente, en dos partes, en la revista Caritate.  

Homenaje a Rodolfo Rodríguez en Miami
(Foto/ Wilfredo A. Ramos Vázquez) 
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“Ojalá yo amara a mi patria como Alicia ama a su Cuba,
 a la que ha entregado su vida y su arte”.
Rodolfo Rodríguez




Llevo viendo ballet desde que tenía 7 años –en 1962–, y me precio de haber visto bailar a Alicia en todos los grandes ballets clásicos del repertorio del Ballet Nacional de Cuba, del cual ella es su Alma Mater, y me acordaba de que antes de hacerlo con Azari Plisetski –el hermano de Maya–, Alicia bailaba con un bailarín argentino llamado Rodolfo Rodríguez, que luego “desapareció”.

Como estoy escribiendo una novela biográfica sobre la prima ballerina assoluta cubana, sabía que debía tratar de encontrar a Rodolfo algún día para conocerlo y entrevistarlo, y Dios quiso que coincidiéramos en una función del ballet Coppelia, ofrecida por Arts Ballet Theater of Florida, en Fort Lauderdale, donde su médico, el doctor Gil Fernández, nos presentó. Como si nos conociéramos de toda la vida, Rodolfo y yo quedamos en volver a encontrarnos para hacer esta entrevista que ahora expongo ante los lectores de CARITATE, fruto de dos intensas sesiones de trabajo –de cinco horas cada una, con pizza, cervezas y café incluidos, en un restaurant argentino de Hollywood–, pero antes de compartirles el resultado quiero adjuntar cinco notas sobre Rodolfo que encontré poniendo su nombre en Google, sobre todo la introducción de una entrevista que le hizo la periodista Helen Hernández Hormilla, cuando Rodolfo estuvo en el XXIII Festival Internacional de Ballet de La Habana, con la que cierro la introducción a la mía:
En 1960, Alicia Alonso y el Ballet Nacional de Cuba realizaron sus primeras actuaciones en la Sala Covarrubias del Teatro Nacional, el único espacio escénico habilitado entonces en ese coliseo. La Alonso interpretó los pas de deux El cisne negro, del III acto de El lago de los cisnes, acompañada del bailarín argentino Rodolfo Rodríguez, y el de El Hada Garapiñada y su Caballero, del II acto de Cascanueces, en diferentes espectáculos. La compañía presentó en los primeros años de la década del 60 un amplio repertorio, que incluyó entre otros los ballets Caín y Abel y Delirium, de José Parés; Calaucán, de Patricio Bunster; Despertar, de Enrique Martínez; Bodas de Aurora, de V. Zaplin sobre original de M. Petipa; Crónica nupcial, de Ramiro Guerra, y Concerto, de Alberto Alonso.

La directora del Ballet Nacional de Cuba (BNC), la coreógrafa Alicia Alonso, encabezó el desfile inaugural del 23 Festival Internacional de Ballet de La Habana (…) Alonso, de 91 años, cerró la parada en el escenario del Teatro Nacional de La Habana escoltada por ex-bailarines, el argentino Rodolfo Rodríguez y el francés Cyril Atanassoff, quienes fueron partenaires en distintos momentos de la trayectoria artística de la bailarina isleña.

Entre otros acontecimientos que por su relevancia igualmente merecen destacarse en esta edición XXIII del Festival de Ballet Cuba-2012, figura la entrega del carnet que acredita como miembro de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC) al bailarín cubano Carlos Acosta, primera figura masculina del The Royal Ballet de Londres y Premio Nacional de Danza; así como la presencia en la cita de La Habana del bailarín, coreógrafo y maestro argentino Rodolfo Rodríguez, director del Ballet del Teatro Argentino de La Plata y del Teatro de la Fundación Teresa Carreño de Caracas, quien fuera primera figura masculina del BNC y partenaire de Alicia Alonso en importantes momentos y actuaciones de la compañía cubana en la década de los años sesentas del pasado siglo. 

El Ballet Teresa Carreño fue fundado en 1979 con el nombre de Ballet Nacional de Caracas por iniciativa de Salvador Itriago. Fue creado con la idea inicial de ser un cuerpo de ballet destinado a participar en las producciones de los títulos del repertorio universal llevadas a cabo por la Fundación Teresa Carreño.

Durante sus primeros cinco años tuvo como directores artísticos a Rodolfo Rodríguez y Enrique Martínez, argentino y cubano respectivamente, maestros y artistas de importante trayectoria
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“Rodolfo Rodríguez: ‘El ballet es cosa seria’
Por Helen Hernández Hormilla (cortesía de la autora)
Pudo ser basketbolista, obrero, cantante de tango; pero lo que no estaba en sus planes era convertirse en bailarín. A sus 17 años aún no había asistido a una sola función de ballet y era un muchacho parecido a cualquier otro de los barrios populares de Buenos Aires. Sin embargo, un día logró juntar el dinero del tranvía para llegar al Teatro Colón siguiendo a una joven de la que se había enamorado. Era bailarina, lo mismo que cada una de las mujeres importantes de su vida, y gracias a ella todo le cambió. La maestra de la chica lo convidó a recibir clases gratis al notar su interés por el baile, pues, como siempre, faltaban hombres en la compañía. Luego, le regaló unas entradas para Las sílfides, con música de Chopin, y la fascinación que le produjo terminó de sellar el destino de Rodolfo Rodríguez.

A solo dos años ya era primera figura del Ballet Estable del Colón, uno de los más importantes teatros de América Latina. No tuvo suerte, aborrece esa palabra pues ese es “el refugio de los fracasados”. Horas de ensayo y trabajo duro, unidas al físico apropiado, la mente abierta, las cualidades para interpretar y el amor al ballet, garantizaron su éxito pese al comienzo tardío. ‘Me tomé el arte en serio y me esforcé mucho, aunque siempre me llamaban vago porque estudiaba menos que los demás’, evoca.

Trabajar junto con maestros como Sergue Lifar, Antony Tudor, Tatiana Gsovski, David Lichine, Vasili Lambrinos, Michel Borovski y Nicolas Esverev terminó de formar lo que auguraba el talento. En el Colón protagonizó obras del repertorio clásico y contemporáneo, entre las más recordadas, la versión de El pétalo de la rosa que montó Esverev especialmente para él.

Quienes vivieron la etapa fundacional del Ballet Nacional de Cuba (BNC) lo recuerdan como el príncipe Sigfrido de El lago de los cisnes, el Colin de La fille mal gardée y el Albrecht de Giselle, roles que interpretó de manera magistral durante su estancia en la Isla como primer bailarín de la compañía, de 1960 a 1968. Muchas de sus técnicas y movimientos marcaron el estilo del baile masculino de la escuela cubana, de la que fue uno de sus primeros maestros. Bailó con las nacientes Cuatro Joyas de la danza: Loipa Aráujo, Aurora Bosch, Mirta Plá y Josefina Méndez, mas su principal estela la dejó como partenaire de Alicia Alonso en Giselle, El lago de los cisnes, Coppelia, Las bodas de Aurora, La fille mal gardée, Don Quijote, Cascanueces, El sombrero de tres picos, Capricho español, Mestiza, entre otras creaciones. Con ella visitó los escenarios de Europa, Asia y América, y le ayudó a fundar el proyecto que entonces parecía una utopía: convertir a una pequeña isla en medio del Caribe en referencia de la danza mundial (…)”.

Después de partir de La Habana estuvo nuevamente en el Teatro Colón de Buenos Aires; dirigió el Ballet del Teatro Argentino de La Plata; el del Teatro de la Fundación Teresa Carreño de Caracas, y ha sido maître y coreógrafo en numerosas compañías de danza, principalmente en los Estados Unidos.

Desde 1968 hasta octubre de 2012 pasaron más de 44 años sin que Rodolfo regresase a Cuba, hasta que una invitación para participar en el XXIII Festival Internacional de Ballet de La Habana lo decidió a volver de visita. “No pude extrañar algo de donde nunca me fui”, me explica, cuando en plática informal le pregunté si en todos esos años no había sentido gran nostalgia de su estancia en la isla. “Siempre estuve al corriente del devenir del ballet cubano”, me completó, para añadir luego a continuación: “Cuando Alicia me mostró los planos para la Escuela Cubana de Ballet (en Cubanacán), pensé que era demasiado grande, y le pregunté que qué haría con tantos bailarines una vez graduados. Me contestó que unos como profesores, otros en provincias, y otros en compañías extranjeras. Y así fue, no tuve una ilusión óptica. Han llenado medio mundo de bailarines y me siento partícipe de eso. Después de 48 años me doy cuenta de que no se perdió nada, porque los muchachos de ahora son mejores, tal y como nosotros ansiábamos”.

Tras esa especie de precalentamiento informal, sentados ya a la mesa del restaurante argentino de Hollywood donde nos citamos, ahora sí mi entrevista “formal”: 


Maestro Rodolfo, ¿su entorno familiar y social influyó en el despertar de su vocación por la danza?

Tenía cuatro tías que eran actrices, y mi tío principal, el más querido, era director y dueño de una orquesta de tango, que en su momento fue muy popular. Puede ser que por los genes me venga algo de ellos por la parte artística, pero no porque hubiera tenido contacto con la danza antes de los 17 años.

Escuché la palabra “ballet” cuando tenía 17 años. No sabía qué significaba, pero me gustó como sonaba, y no sé por qué, me dio magia, misterio… Pude ver mi primer ballet en el Teatro Colón de Buenos Aires, Argentina, y quedé impactado cuando vi El lago de los cisnes y comprobé que se utilizaba lo mejor de las distintas artes para hacerlo: música, argumento, decorados, trajes, peluquería, maquillaje, utilería, zapatería, luces, diseño, y como base de expresión, los artistas, los bailarines, la técnica del ballet clásico, universal, con las cinco posiciones.

Me emocionaron todos esos artistas dando lo mejor de sí, en sus distintas manifestaciones, para lograr un ballet; todo eso me motivó, me inspiró, para ser bailarín. 

¿Cuándo fue que comenzó a bailar profesionalmente?

Lo mío fue casi comenzar a estudiar y a bailar. El ballet fue una necesidad el hacerlo. No me gusta decir en las artes “profesional”. Para mí la palabra “profesional” quiere decir hacerlo lo mejor posible cada vez que sales al escenario, para complacer al público y que el empresario no te cancele el contrato, y poder bailar con cualquier compañera que te pongan. Cuando pude elegir, elegí a unas y a otras no, y según la palabrita, eso es no ser profesional –me hago la autocrítica.

Yo no bailé para vivir del baile, por eso no me considero un buen “profesional”, en el sentido convencional de la palabra.

A mí no me gustaba bailar con cualquiera. Es una cuestión de piel. Por eso cuando bailé con Alicia me lo creí de verdad, porque acoplamos. El Giselle que hice en Cuba era yo mismo, y después de irme no lo hice más que una sola vez, y nada menos que con Margot Fonteyn, porque se lesionó su partenaire. Llegué a hacerlo bien de verdad y eso no se repite. 

De Argentina a Cuba, ¿cómo se dio ese cambio de “escenario”?

Yo tenía 27 años, había trabajado con grandes maestros en el Teatro Colón, y sentí la necesidad de viajar, sobre todo a Europa, no tanto para que me vieran bailar, sino para yo aprender, y estando con ese sentimiento, se produjo la visita del ballet cubano al Teatro Colón de Buenos Aires. Por ética artística, las compañías que van a los grandes teatros invitan a los artistas de allí a tomar una clase juntos, y aunque era muy indisciplinado, en esa ocasión, por esas cosas del destino, fui a tomar la clase, acompañado por Esmeralda Agoglia, la primera bailarina del Colón, que era con quien yo bailaba regularmente. Lo hice para estar entre mis compañeros de oficio, y de repente, los directores del ballet cubano nos dijeron que les gustaría que la pareja nuestra fuera invitada a bailar en Cuba por un tiempo, pues la compañía estaba agrandándose y faltaban hombres; todo muy informal. Al poco tiempo recibí un telegrama en el que se me ofrecía un contrato para bailar como partenaire de Alicia Alonso en una gira por América Latina, Europa y Asia. Dije que sí, y me preguntaron mis pretensiones económicas para firmar el contrato. Hablé por teléfono con Alicia para ganar tiempo, nos pusimos de acuerdo, y al final me dijo que hablara con el administrador de la compañía para arreglarlo todo, y yo le comenté que, además de darme el gusto de bailar con ella, me extrañaba que encima me iban a pagar. Entonces arreglé mi posición de primer bailarín, el sueldo, el pasaje de ida y vuelta, y el pago del hotel. En ese momento en Cuba el peso cubano valía más que el dólar y se podía cambiar libremente. 

¿Qué diferencias encontró entre bailar en Argentina y bailar en Cuba?

Llegué en el año 1960. Desde un principio me fascinó el ambiente que se vivía en la compañía. Se sentía que todos los artistas colaboraban de una manera creativa, emocional, y con gran entusiasmo, para poder crear el ballet con repertorio clásico que estaban tratando de hacer, lo que contrastaba mucho con el ambiente del Teatro Colón, que, por su gran tradición, era más frío, y parecía que ya todo se había hecho, mientras que en Cuba se sentía que todo estaba por hacerse y que cada uno era muy importante en lo suyo. Los hombres tenían unas ganas enormes de bailar ballet clásico y, aunque buscaban su platita adicional en la televisión y en los shows de cabaret, venían a tomar las clases con más seriedad que en cualquier otra profesión, y me enamoré de esa pasión. También de que esta cubana, Alicia Alonso, con su nombre tan grande en Nueva York, en Argentina, y en todo el mundo, se estuviera destarrando la vida para sacar adelante el ballet en su islita. Ojalá yo amara a mi patria como Alicia ama a su Cuba, a la que ha dado su vida y arte. 

¿Por qué se marcha de Cuba?

No me quedó más remedio que poner los pros y los contras en una balanza, y dejarme guiar por la frialdad del peso. Los muchachos que yo vi crecer en la escuela de Cubanacán ya tenían bigotes; hombres con un estilo y técnica exquisitos, buenos partenaires como yo; elegantes, como yo, pero tenían algo mejor que yo: como buenos cubanos, era “graciosos”. Como tengo un gran instinto de conservación, me fui antes de que “me fueran”. Además, sentimentalmente ya me había divorciado de Laura Alonso, y mi mamá en Argentina me necesitaba más que nunca a su lado. Dije: “Gracias, Cuba”, y emprendí la gran coda. Me fui con la gran satisfacción de dejar un relevo que creció viéndome bailar.

Después que me fui de Cuba, cuando me tocaba pensar en lo que viví acá, me parecía una ilusión óptica, porque hasta el último cuerpo de baile tenía calidad.

(El legado de Rodolfo en el estilo del baile masculino cubano ha sido reconocido por Ramona de Sáa, directora de la Escuela Nacional de Ballet desde 1975, y por la propia Alicia Alonso: la manera de desplazarse en la escena, los giros y saltos, el acompañamiento en el pas de deux. Una manera auténtica que partió de su propia personalidad y que se transmitió también a los jóvenes bailarines de entonces. Durante su estancia en La Habana, en 2012, los muchachos del ballet llegaban hasta el Hotel Presidente solo para saludarlo, porque alguien les contó que vienen de él muchas de las piruetas que aprenden y el modo distintivo con que los cubanos hacen girar a la bailarina) 

¿Cuál es el mejor recuerdo que guarda de esos ocho años en que bailó con Alicia en el Ballet Nacional de Cuba?

Mis mejores recuerdos son dos: la primera vez que me di cuenta de que estaba bailando con Alicia Alonso, y el segundo mejor recuerdo, el saber que, con la ayuda de Dios, pude estar a su altura, porque cuando se baila con una estrella como ella, uno corre el riesgo de pasar inadvertido, pero, afortunadamente, salí airoso de ese reto. Casi todo en el ballet cubano viene de Alicia Alonso. Tuvieron a quien seguir. La limpieza de la quinta posición, el señorío en escena, lo tomaron de ella. Las cubanas tienen una feminidad peligrosa, y eso llega a la danza, pero la calidez, la fineza de los cuerpos, nace a partir del modelo de Alicia, de la imagen que siempre han tenido de lo que es una bailarina clásica. Compartir la escena con ella lo considero un triunfo, y los tres meses pactados en el contrato se convirtieron en ocho años, sin importarme perder todo lo que tenía en Buenos Aires: una novia buena, el retiro en el Colón, un apartamento… Me impulsó el gran prestigio de Alicia y lo que me gustaba verla en escena; en esa etapa de mi vida, todos fueron grandes momentos, por ser muy creativos. Día a día se desbordaba mi ego, al poder alcanzar importantes logros artísticos y continuar mi aprendizaje en escena al lado de dos artistas geniales, que frente a mí, en plena función, enriquecían los personajes que interpretaban. En Coppelia, Swanilda y el doctor Coppelius; en La fille mal gardée, Lissette y Mamá Simone. Me estoy refiriendo a Alicia Alonso y a José Parés, a quienes tanto les debe la danza.

En cuanto a mi Albrecht en Giselle, cuando en 1960 llegué al Ballet Nacional de Cuba, Alicia me dijo: “Rodolfo, lo que monté en el Colón en 1958 tómalo como base, pero no como algo definitivo. Quiero que sepas que aquí nadie te puede obligar a hacer algo, artísticamente hablando, si no estás de acuerdo, y cuando digo ‘nadie’, es nadie. Vamos a estar solos para probar los pasos, la mímica; para ir montando en la coreografía lo que nos va como pareja, ¿te parece bien?”.

Desde ese primer ensayo con Alicia fui creando mi Albrecht, y, siguiendo el ejemplo de ella, analicé a fondo todos los personajes de la obra para conectarlos al mío, y así fue que fui perfeccionándolo para estar a la altura de quien es, sin lugar a dudas, su mejor intérprete y la autora de la mejor versión coreográfica –insuperable a mi juicio– que existe hasta el momento de la obra. No en balde el Ballet de la Ópera de París le encomendó el montaje de su versión nada menos que en la cuna de este inmortal ballet romántico.

Tras mi partida de Cuba, me llamaron de otras compañías para montar Giselle, pero era para parecerse a los cubanos; bailarinas buenísimas me pedían que les enseñara el modo de bailar de Alicia, y no hay plata que me pague esa deslealtad. 

¿Llegar a ser un primer bailarín reconocido internacionalmente fue muy diferente a como usted se lo imaginabas cuando estaba entrenándose, antes de ser una estrella?

Ya que me has hecho una pregunta inteligente, te voy a contestar con una respuesta real: Yo desde que comencé a bailar lo hice para mí. Siempre bailaba porque me gustaba hacerlo; no bailaba para el público, no bailaba para el coreógrafo, no bailaba para los críticos: bailaba para mi compañera de escena y para mí. Parece un poco complicado, pero así era. Por eso no me importaba si en la platea había personajes buenos o malos; yo sencillamente vivía mi fantasía. Nunca me entrené para ser primer bailarín; los roles me fueron cayendo porque así lo consideraban los maestros y los coreógrafos, y el llegar a ser una figura internacional fue sencillamente porque compartía la escena con una bailarina con un gran reconocimiento a nivel mundial. 

¿Cuáles fueron las actuaciones más inolvidables de su carrera?

Una de las actuaciones más inolvidables de mi vida –por inesperada– fue bailar en el Teatro Kírov de Leningrado (hoy Teatro Marinski de San Petersburgo) en una noche de gala, y bailar Coppelia con Alicia y el Ballet Nacional de Cuba en el Teatro Bolshói de Moscú; y no una, sino muchas veces, compartir la escena en ballets del repertorio clásico universal con Alicia Alonso y José Parés, por su gran creatividad. Eran todas noches inolvidables, en Coppelia y en La fille mal gardée.

Cuando me preguntan qué aprendí de Alicia respondo que nada, lo cual es una mentira, pero también es una realidad. Sus mañas se me fueron pegando como la gripe, pero nunca me hizo una corrección que me hiciera sentir menospreciado. Aprendí de ella y de José Parés, porque verlos bailar era una escuela; ¡cómo creaban en el escenario!

Los rusos sacaban películas de nosotros para luego estudiarlas. Recuerdo que Rudolf Núreyev le comentó una vez a un amigo común sobre mí: “Rodolfo, ¡con tan poco hace tanto!”. Fue uno de los más grandes halagos que me hicieron, porque quiso decir que con poca técnica lograba expresarme, porque la técnica no tiene que ser un fin, sino un medio para todas las artes. 

¿Qué rol significó para usted el reto más arduo y el desafío más grande?

Yo le tenía una gran admiración y un gran respeto al ballet Apolo Musageta –de Balanchine, con música de Igor Stravinski–; la obra y el estilo me parecían geniales e inalcanzables. Cuando me ofrecieron hacerlo en el Teatro Colón de Buenos Aires, tuve miedo de no estar a la altura, pero con el trabajo de Serge Lifar –que fue quien me lo montó– pude sacarlo adelante, a la altura de las circunstancias, pero siempre sentí que la obra no la dominaba. 

¿Qué bailarines fueron su más grande inspiración?

De joven, ninguno. Sin copiar, me gustaba el estilo de un actor de Hollywood: Errol Flynn, y en la actuación trataba de aplicar su estilo; otro era el Hamlet de Laurence Olivier, y Douglas Fairbanks –padre e hijo–, quienes, al revés, sentía que copiaban el estilo de los bailarines.

De mayor, supe valorar en todas sus dimensiones a Serge Lifar, Mijaíl Baríshnikov, Rudolf Núreyev y Vladimir Vasíliev, primeros bailarines por título y estrellas por decreto del público. 

¿En qué paso de ballet se sentías más cómodo?

Yo tenía una facilidad grande para la pequeña y gran batería. Cuando se puso de moda lo que yo denomino como “la nueva ola de la técnica clásica para los hombres” –en la que se resaltaban las combinaciones de pirouettes y giros en el aire y en el piso–, y yo de ninguna manera podía competir, me dediqué a estudiar lo que estaban desechando de la técnica clásica, y por suerte pude comprobar que era la gran batería. Supe aprovechar esas circunstancias no buscadas y enriquecí todas las variaciones de mis ballets de repertorio con gran batería. Creo que me fue bastante bien; nadie se quejó. También para el salto, y saber caer con demi plié le daba una suavidad al final que lo hacía ver muy elegante, como si no costara gran esfuerzo…

(Nota del entrevistador: Batería: Se entiende por tal el cruce o choque de las piernas en el aire durante un salto. Estos choques o cruces pueden ser simples o múltiples) 

¿Cuál era su escape preferido del mundo del ballet?

En general, para las personas como yo, lo usual es escuchar música clásica, ver teatro, disfrutar la ópera, practicar algún deporte como tennis y golf. En mi caso, mi actividad diaria para distraerme era escuchar tangos, folclor, y entretenerme viendo boxeo y fútbol, aunque no practicaba ningún deporte. Y el sumo placer, poder visitar los museos famosos. 

¿Tuvo alguna experiencia cómica o inesperada durante un ensayo o durante una función?

En Dresde, en pleno adagio del segundo acto de El lago de los cisnes, un bombero uniformado cruzó todo el escenario, mirando hacia arriba, los decorados y los aparatos eléctricos. Al pasar cerca nuestro, nos saludó militarmente y siguió en lo suyo, y tanto el público como nosotros nos quedamos azorados. Un periodista comentó después sobre “el gran poder de concentración de estos grandes bailarines cubanos, que no se dieron cuenta de lo que estaba pasando en el escenario”. 

¿Le resultó muy difícil aceptar la idea de que el momento del retiro como bailarín había llegado?

No, en absoluto. Me retiré con las botas puestas a los 38 años, todavía entero, pero como soy un bohemio formal siempre he odiado hacer el ridículo, y hacerlo por cuatro pesos es una prostitución. Me retiré porque no se daban las condiciones para poder interpretar los ballets que más me gustaban como yo había conseguido hacerlos. Aunque cueste trabajo entenderlo, yo siento que el ballet clásico de repertorio universal es de conjunto; distintos roles, sí, pero el trabajo de la obra es de conjunto, y no conseguía ese ambiente de conjunto que me gusta, y como yo no estoy de acuerdo con eso de dirigir y actuar, preferí dejar de actuar. 

¿De qué manera el ballet le ha hecho el hombre que es usted hoy?

Se habrán dado cuenta de que mi vida artística y mi vida personal es una sola. Nunca tuve una vida “personal” y otra vida “artística”, Dios me ha bendecido con que una no moleste a la otra. A pesar de que yo creo no tener ego, me doy cuenta de que es imposible no tenerlo. Aunque parezca un poco ridículo, todo empezó desde los 17 años, y parece que va a terminar con el ballet. 

¿Cuál considera que ha sido tu máximo logro en su carrera y en su vida personal?

Sin ninguna duda, llevar 65 años haciendo lo que me gusta; mi vida personal y artística, como ya dije, ha sido una sola. Yo siento profundamente la mano de Dios muy positiva en toda mi vida. En mi carrera, tu “islita” me dio a la bailarina de mi vida, Alicia Alonso, y en lo personal, a la mujer de mi vida, Mercedes Barrios, mi alma gemela, linda por fuera, bella por dentro. Dios permitió que nos amáramos por 46 años con su bendición. Gracias, Dios mío. 

¿Qué les aconsejas a los jóvenes bailarines que comienzan?

A los jóvenes que comienzan les aconsejo sentido autocrítico; que se den cuenta de si tienen condiciones reales para el baile, oído musical o no; y si su cuerpo es apropiado para bailar. El buen bailarín debe descubrir que le gusta el baile, llegar a entenderlo, pero de nada vale si no se sacrifica. Si le gusta solo para que lo aplaudan o para hacerse rico, que no baile. Pero si de verdad quiere dedicarse al ballet debe ir a clase todos los días. Aunque tenga un físico privilegiado, si no se ensaya a diario, nada se logra.

El ballet es una cosa muy seria. Aunque no esté de moda, es una de las artes más completas y complejas. Combina un buen argumento, buena música, la coreografía, el diseño del vestuario, la escenografía, el diseño de luces y una zapatería acorde con todo eso. Después se necesita el público, porque los artistas no somos nada sin esa droga maldita que se llama aplausos. Cuando los escuchamos, todos los esfuerzos, todos los disgustos y todo ese trabajo duro y los dolores valieron bien la pena.

Los que quieren estudiar en Cuba deben saber además que viven en un medio donde se conoce muy bien lo que se está haciendo. La Escuela Cubana de Ballet existe por los grandes maestros que se han formado de esta manera, mas existe la deuda de escribir esa historia y metodología, pues hasta que no esté en blanco y negro, la escuela no existe, no podemos seguirla.

Han dado grandes maestros que han dejado un legado de mucha seriedad, obsesionados con la limpieza del baile, con la técnica. Solo te voy a nombrar los contemporáneos míos: Alberto Alonso, Fernando Alonso, José Parés, Joaquín Banegas y Ramona de Sáa, iniciadora de casi todos los grandes, orfebre de casi todas las “joyas” de la compañía, no solo de “las Cuatro Joyas”: Aurora Bosch, Loipa Aráujo, Mirtha Plá y Josefina Méndez. Ellos son la Escuela Cubana de Ballet, más la base de Alicia. Todos se destacan, sobre todo, por las ganas de bailar. 

¿Qué deseas en un futuro próximo para Cuba, Venezuela y Argentina?

Primero que todo, libertad, democracia y prosperidad económica, y ya en el campo del ballet clásico, mi mayor deseo es que en Cuba sigan mejorando todo lo relacionado con este arte, que no se pierda nunca el gran legado de Alicia, Fernando y Alberto; en Venezuela, donde yo colaboré mucho con el maestro Vicente Nebreda –creé el Ballet del Teatro “Teresa Carreño” de Caracas y fui su primer director artístico–, que siga desarrollándose todo lo relacionado con la danza, que sigan adelante sobre esa base; y en Buenos Aires, que “mi gran madre”, el Teatro Colón, siga creando –o pariendo– grandes bailarines, como lo ha hecho hasta ahora. Es el deseo de un artista bohemio y formal.


Monday, August 22, 2016

(Miami) Baltasar Santiago Martin presenta su nuevo libro "Visión 21/21. Intimidades de la escena y otros foros del arte"



El Centro Cultural Hispano para las Artes de Miami, dirigido por el maestro Pedro Pablo Peña, la Fundación APOGEO para el arte público y la Fundación de las Américas tienen el gusto de invitarle a la presentación del libro Visión 21/21. Intimidades de la escena y otros foros del arte (Linden Lane Press. Edición 2013/2016), en el marco del XXI Festival Internacional de Ballet de Miami.

Fecha: Jueves 8 de septiembre de 2016
Hora: 8:30 p.m.
Lugar: Centro Cultural Hispano para las Artes de Miami
111 SW 5th Ave., Miami, FL. 33130

Entrada y estacionamiento gratis

Ballet Royalty en La Habana (Video)



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El canadiense Mathew Golding está llamado a ser la gran referencia masculina de la nueva generación de bailarines principales del Royal Ballet de Londres, la principal compañía danzaria clásica del Reino Unido

El danzante llegó a La Habana por vez primera para formar parte de la gala Ballet Royalty que se realizaró la noche del 20 de agosto en la sala García Lorca del Gran Teatro de La Habana Alicia Alonso.

«Siempre he sido un admirador del ballet cubano, su registro, pasión y disciplina por el ballet clásico. Creo que entre las cosas que diferencia al bailarín cubano del resto, está la parte técnica. Por ejemplo los hombres, desde bien jóvenes, enseñan la línea, las formas, tienen unos giros y saltos impresionantes, que siempre los han tenido en una escala diferente. Siempre tienen respeto por el estilo, además de un espíritu de trabajo impresionante». (Leer texto completo en Juventud Rebelde)

Thursday, August 11, 2016

La importancia del calostro emocional (por Christina Balinotti)

Nota del blog: Sección semanal dedicada a la familia por la Dra. Christina Balinotti (https://www.facebook.com/christina.balinotti), quien ha aceptado la invitación a compartir cada jueves, un tema relacionado con su proyecto Universidad de la Familia. Este programa académico comenzará a funcionar en Miami el próximo mes de agosto, con un programa extenso de 45 semanas, en la Humboldt International University.

El texto de esta semana forma parte de su libro De Madres a Hijas, el ABC de la Familia (Alexandria Library, 2015).Los libros de la Dra. Christina Balinotti se pueden adquirir en Amazon en este enlace


Tu niño estuvo en tu panza. Conoce tus olores, los ritmos de tu corazón, el sonido lejano de tus palabras que lo pacifican. Que le resuenan. Todo ello es familiar para él. ¿Has visto de qué forma se tranquiliza sobre tu pecho? De a poco y, gracias a este apego y consistencia, a no pasar de mano en mano, una oscura conciencia de realidad surgirá lentamente. Sin la constancia y tonalidad de tu presencia las cosas avanzarán, sin duda, pero de manera deficiente. ¿Alguna vez sufriste el cambio continuo de profesores en tus años estudiantiles? Te ofrezco ésta débil e insuficiente analogía con el fin de dibujar una comprensión aproximada. Luego de acostumbrarte a sus explicaciones. A sus pausas y resúmenes, venía el reemplazo y una nueva adaptación. He conocido personas que, por motivos laborales, se mudan varias veces al año. Si trasladamos estas frágiles comparaciones a la escala de necesidades del bebé, impotente y acuciado por tensiones orgánicas que no sabe procesar, el resultado es trágico. Al menos tú, como adulto, tienes un Yo, una personalidad. Tal vez no te conozcas demasiado, en tus deseos más profundos, pero puedes comprender la realidad. Posees defensas contra la ansiedad y la pérdida. Tienes lenguaje para expresar enojo y aliviarlo a través de las palabras. El pequeño sólo te tiene a ti para significar su realidad. No es conveniente que, de manera constante, pase de brazo en brazo, porque esto significaría regresar siempre al punto de partida. Si has logrado desarrollar un robusto instinto materno, estarás en condiciones de sostener y abrigar a tu hijo como ninguna persona podrá hacerlo. Sólo tú eres capaz de identificarte, quiero decir, comprender, sus estados de ánimo. Empatizar con él lo denomino calostro emocional, que, al igual que la leche materna, es una vacuna fabulosa y gratuita que dura toda la vida. No retires el pecho psicológico antes de tiempo. Tampoco lo perpetúes. Ni consentido ni descuidado. Término medio. Balance. No se trata de pasar el día entero, físicamente pegada al bebé, como escuché decir a una joven, ¡Sin mi día off! El niño debe saberte cerca pero no aglutinada. Necesita tu presencia-ausencia. Saber que te encuentras en la casa, trabajando tal vez, en tu computadora, y que acudirás cuando necesite satisfacer sus necesidades de alimentación, de juegos y de caricias. Enséñale, con paciencia, a dormir en su cuarto. Sé que es más fácil, llevarlo a tu cama cuando llora por las noches, pero debes pensar en él. En lo que es mejor para su desarrollo psicológico y acostumbrarlo a este hábito de salud emocional. Sabes, el deseo de ser alguien en la vida, surge de la falta. De la carencia. De un grado de frustración. No hablo de la carencia de necesidades básicas. Ni de tu ausencia full time del hogar durante sus primeros 6 años. El deseo de autonomía personal y autoestima, nace de una educación equilibrada. Saber, como madre, qué ofrecer y qué limitar. Por esta razón, es importante, establecer un sano término medio que, luego cuando el pequeño crezca, extenderás a sus demandas de regalos o salidas. Recuerda, ni poco ni mucho. Evita la desmesura en tus conductas parentales. La famosa hibris de la que hablaban los griegos.

Concluimos, entonces, que el ser humano, durante sus primeros años, necesita suplir una serie de necesidades básicas, de supervivencia y crecimiento, entre las que se encuentra la necesidad de tener una madre cercana, envuelta en el día a día de su evolución, en lugar de un cuidador o sustituto como se dice ahora. Este es un derecho del hijo y un deber de toda madre. Amiga mujer, si tu vocación profesional es muy fuerte o no has desarrollado el instinto maternal, no tengas hijos. No te dejes llevar por el qué dirán. No sientas culpa. La familia, los amigos y la cultura nos recuerdan, a cada momento, el imperativo biológico de ser madres. Una etapa maravillosa que debes disfrutar en plenitud solo si estás preparada y comprometida para ello. Si te encuentras en condiciones, de ofrecer, sin reparos, tu calostro emocional.



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Christina A. Balinotti: Escritora, Personalidad de Televisión y Radio. Experta en temas de Cultura y Psicología. Mujer de la Semana 2015 CNN Español. Pionera del Movimiento y Organización Femenidad Holística.

https://www.facebook.com/christina.balinotti
https://www.youtube.com/user/christina5679



Tuesday, August 9, 2016

Reseña sobre el reciente libro La Historia del Santuario de Nuestra Señora de la Caridad del Cobre en Camagüey, del Rev. Rafael Marrero Ramírez SS. CC.


 


por Anthony Joseph Aiello



 Nuestra generación atestiguó momentos singulares
en la historia de la Iglesia cubana, si esos hechos no se escriben…

Mons. Juan García, Arzobispo de La Habana


Afortunadamente, ya el Santuario de Nuestra Señora de la Caridad del Cobre (1734) de Camagüey, Cuba, tiene su historia escrita y actualizada, gracias al esfuerzo, constancia y dedicación apostólica de su primer diácono permanente, el ingeniero Rafael Marrero Ramírez, quien con sabiduría y amor logró recopilar y organizar una amplia información procedente de la tradición oral, de la memoria colectiva historiográfica, de las vivencias de la comunidad y de, lo que es más importante, su experiencia individual acumulada en los últimos años, como uno de sus testigos más fieles y creíbles, por su vida comprometida con esta parroquia, la misión salesiana y la Iglesia camagüeyana. Por sus páginas corre la historia de este Santuario desde su fundación, del cómo se convirtió en cuna de la obra salesiana en las Antillas, de su vínculo con los mambises durante la Guerra de Independencia y de su lucha por mantenerse hasta el presente, como testigo de Cristo y de la Obra Salesiana. Un libro que viene a llenar ese vacío de información actual sobre la Iglesia camagüeyana y cubana en general, que ha vivido momentos críticos, pero que allí está con sus fieles, con su obra de caridad e ingente labor por anunciar el Evangelio y preservar los valores éticos cristianos en medio de nuestro pueblo necesitado.

Quizás en otros países hispanoamericanos, este hecho sea algo consuetudinario, pues generalmente han acumulado una larga literatura religiosa historiográfica desde los tiempos de la fundación de las colonias hispanas, divulgando la marcha de la Evangelización en el Nuevo Mundo, las congregaciones religiosas que participaron en él; las instituciones religiosas, educativas y de salud pública fundadas; la denuncia de los desmanes de los conquistadores, y la apología de los religiosos consagrados elevados a los altares. Lo que lamentablemente no ha pasado en Cuba, no por la falta de hechos y figuras relevantes, sino por un determinismo negativo al que su pueblo ha sido arrastrado, el cual, sin perder la dimensión de lo que sucedía en la Iglesia cubana, ha estado involucrado incesantemente en acontecimientos en su contra como las continuas guerras por su definitiva emancipación y las dictaduras de derecha e izquierda desde el siglo XX hasta nuestros días, a lo que hay que sumar la carencia de medios editoriales y eventos que propulsen la labor investigativa histórica de la Iglesia cubana. Por lo que la edición de este libro resulta un hecho de gran relevancia y el inicio de una voluntad que debe continuar dejando en blanco y negro la historia de la fe católica cubana, su santidad y sus avatares.

El libro es de un ameno fluir narrativo y apropiado lenguaje, incentivado por acontecimientos de gran interés que resultan desconocidos para la mayoría de los camagüeyanos y cubanos. En sus páginas se narra la historia de la Iglesia de este Santuario, de gran estoicismo cristiano y comparable con la de los apóstoles de Cristo en su diáspora por evangelizar el mundo o la de los religiosos y grandes místicos españoles del siglo XVI que dedicaron sus vidas a la fundación de templos y conventos con la fe firme de llevar el Evangelio a los lugares más remotos con extrema humildad y en el más profundo silencio sin ambicionar roles ni primeros puestos. Así de estas páginas se desborda ese quehacer paciente, silencioso pero firme de esta comunidad católica bajo el auspicio de Nuestra Señora de la Caridad del Cobre y los Salesianos, llevándola a Cristo a través de la Virgen y a su juventud a través de la pedagogía salesiana.

El libro, después de una página de merecidos agradecimientos a los que de una manera u otra contribuyeron a la realización de la obra, nos ofrece una introducción clave sobre la Misión de la Iglesia de este Santuario, implícita en el exordio que la encabeza: “Ustedes saben lo que sucedió en el país de los judíos… con Jesús de Nazaret… que pasó entre nosotros haciendo el bien y curando a los oprimidos por el diablo…” (Hech. 10, 37-38). Seguidamente nos presenta un capítulo sobre la génesis de la devoción a la Virgen de la Caridad en Camagüey con sus características específicas, pero con el común denominador de haber empezado por los más humildes. 
Las Sagradas Escrituras nos revelan que el Señor siempre ha llamado a los pobres para colaborar en su plan de Salvación, y, así como en Belén escogió a los pastores para anunciar el nacimiento de su Hijo, en Cuba llamó a los indios y a un negro esclavo, representantes de las clases más desposeídas de entonces, para llevar a todos los cubanos la noticia del hallazgo de la imagen de la Virgen de la Caridad en una de nuestras playas (Marrero 15-16).
A continuación un extenso capítulo de índole cronológica nos aborda la historia de este Santuario y su Iglesia desde 1734 hasta el año 2011, estructurado en los siguientes epígrafes: De la inauguración del Santuario en Camagüey a la declaración de la Virgen de la Caridad del Cobre como Patrona de Cuba (1734-1917), Primer período de presencia salesiana en el Santuario de la Caridad en Camagüey (1919-1960), El Santuario de la Caridad en Camagüey bajo el cuidado del clero diocesano (1961-1987) y Nueva presencia salesiana en el Santuario de la Caridad en Camagüey (1988-al presente).

Coronan la obra una valiosa conclusión que da fe de la dimensión de este quehacer católico sintetizado en las palabras de su autor “El pasado ha sido glorioso, el Espíritu se mueve en el presente, esperamos un futuro de amor pleno a Dios y a nuestros hermanos para encontrar la vida eterna al término de nuestro peregrinaje” (75); una bibliografía de gran valor para los que se interesen en continuar investigando sobre nuestra Iglesia camagüeyana; y un conjunto de 30 anexos que recogen biografías de figuras excelsas de esta Iglesia, como la señorita Dolores Betancourt y Agramonte (Anexo 6); y documentos tan importantes como la partida de matrimonio del Padre de la Patria, Carlos Manuel de Céspedes con Ana de Quesada y Loynaz (Anexo 3) y una Reseña sociorreligiosa 1959-1961, que testimonia, coherentemente con reflexiones de causa y efecto, el camino de hostigamiento, persecución y campaña antirreligiosa emprendido por los nuevos gobernantes de la última Revolución que se desenmascaraba poco a poco como marxista y comunista, sin el consenso del pueblo; aunque sus líderes decían que no eran comunistas, olvidando como al principio de la Revolución la Iglesia Católica había respaldado las medidas revolucionarias progresistas tomadas. Ese estorbo de la fe cristiana fue acompañado de una campaña difamatoria, atropellos a las figuras representativas de esta Iglesia en Cuba, a todos sus religiosos y religiosas y a sus feligreses. Por último, a estos anexos habría que añadir el Anexo Fotográfico que nos preserva la imagen de figuras y momentos claves de la Iglesia de este Santuario.

Sin lugar a dudas, les recomiendo la lectura de este libro, imprescindible para cualquier camagüeyano y cubano amante de los orígenes y la evolución de su Iglesia Católica, como para cualquier católico que se interese por cómo la fe es capaz de medrar en terrenos infértiles y lo que la fe es capaz de hacer en un pueblo que muy pocas oportunidades ha tenido de ser libre, pues desde la conquista y colonización de la Isla por los españoles, pasando por la República Democrática y la Revolucionaria el despotismo y la demagogia han sido una constante subyugadora.


Obras citadas

Biblia de Jerusalén. Edit. José Ángel Ubieta. Basauri-Bilbao: Editorial Española Desclée de Brouwer, S.A., 1976. Impreso.
Marrero Ramírez, Rafael. Santuario de Nuestra Señora de la Caridad del Cobre en Camagüey. Cuna Salesiana en Las Antillas. n.p.: n.p., n.d.: Impreso.


Nota sobre la adquisición del libro: El libro, Santuario de Nuestra Señora de la Caridad del Cobre en Camagüey. Cuna Salesiana en las Antillas, fue editado bajo los auspicios de la congregación Salesiana en Cuba, y se está vendiendo al módico precio de $10.00 dólares más el envío desde Miami hasta donde usted resida. Los fondos que se recuperen de su venta contribuirán al apoyo de su misión en Cuba. El punto de contacto para su solicitud es la hermana salesiana de Camagüey Luisa Fernández. Solicitar por correo a 12522 SW 9th St. Miami Fl. 33184. Muchas gracias por su cooperación.

(Miami) Eduardo Peláez presenta versión al inglés de su novela Permiso de Salida


Permiso de Salida, la versión original en español de Exit Permit, desde los primeros esbozos estaba pidiendo su traducción al idioma inglés. La historia de esta novela se desarrolla entre dos países, Cuba y Estados Unidos, y cuatro ciudades, Camagüey, La Habana, Columbus y Miami. Los personajes se mueven dentro de estas ciudades luchando contra el desarraigo en afán de encontrar su verdadera identidad. 

Es importante que las futuras generaciones nacidas y criadas en Estados Unidos, que hablan el inglés como primer idioma, puedan entender e identificarse con la batalla que tuvieron que enfrentar sus abuelos dentro y fuera de Cuba para conservar su cultura y sus valores.

Adquiera el libro en papel en Amazon.com
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Monday, August 8, 2016

Pintores camagüeyanos rinden homenaje a su ciudad natal

 
 
 
 
 
 
 

Por iniciativa del artista cubanoamericano Jorge Artiles, un grupo de pintores camagüeyanos rindió homenaje a su ciudad natal, en una obra colectiva de grandes dimensiones.

El diseño del proyecto y selección de las imágenes fue realizado entre Joel Jover y Jorge Artiles, quienes utilizaron para esta labor el archivo personal de Ileana Sánchez. 

Los artistas que brindaron su talento para celebrar la ciudad de los tinajones fueron: Ileana Sánchez, Oscar Rodríguez Lasserie, Yanel Hernández, Eduardo Rosales Ariel Olivera, Joel Jover y Jorge Artiles, quienes pintaron su Camagüey en el estudio de Joel Jover, en la plaza de San Juan de Dios, escuchando música de Bares y Cantinas, bolerones de la década de 1950, Rolando Laserie, Benny Moré, Bola de Nieve ...

El mural, acrílico sobre tela, mide 5 m por 1.5 m. Está prevista su exhibición en el mes de octubre, en el Museo Provincial Ignacio Agramonte.

 
 
 
 
 



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Fotos cortesía de Ileana Sánchez, quien también brindó la información para la nota que aparece acá publicada.

Thursday, August 4, 2016

El significado evolutivo del juguete que tu niño prefiere (por Christina Balinotti)

Nota del blog: Sección semanal dedicada a la familia por la Dra. Christina Balinotti (https://www.facebook.com/christina.balinotti), quien ha aceptado la invitación a compartir cada jueves, un tema relacionado con su proyecto Universidad de la Familia. Este programa académico comenzará a funcionar en Miami el próximo mes de agosto, con un programa extenso de 45 semanas, en la Humboldt International University.

El texto de esta semana forma parte de su libro De Madres a Hijas, el ABC de la Familia (Alexandria Library, 2015).Los libros de la Dra. Christina Balinotti se pueden adquirir en Amazon en este enlace




En el camino de la independencia del hombre y de la vida en sociedad existen juguetes y objetos que facilitan esa transición. Por eso se los denomina, transicionales. El osito de peluche, un pedacito de tela o el chupete, constituyen objetos que los pequeños demandan y valoran. Su ausencia es vivida como una tragedia. Estos preciados talismanes facilitan la separación de la madre que, de a poco, comienza en esta etapa. Por esa razón es, casi imposible, sacárselo cuando lo están usando. En particular, por las noches. Mamá se va, pero el osito se queda. De esta manera, puede soportar tu ausencia. Es necesario permitirle este primer vínculo que el psicólogo Donald Winnicot denomina, el objeto transicional. Significa, aquel objeto que nos permite pasar del seno materno a la sociedad. La vida adulta donde tú mamá amiga no estarás de manera constante. Un puente y un duelo anticipado mediante el cual acepta, lentamente, tu ausencia.

¿Cuál es el momento adecuado para retirarle estos objetos significativos, en particular, el chupete? Si tu hijo-hija ha sido comprendido, contenido y estimulado no habrá necesidad alguna de acciones violentas como en el pasado. Recuerdo que el médico de mi familia, me arrijó el chupete por la ventana. Cosa rara recordarlo, ya que era muy pequeña. En mi mente, reuerdo al Dr. Viglino en el ejercicio de lo que, en su momento, juzgó saludable para mi desarrollo. Aquel médico, con absoluta buena voluntad impidió que el proceso se resolviera de manera natural, como debe ser. El niño en un punto lo dejará de lado. Mi hija Bárbara, que hoy tiene 31 años, arrojo su chupete a la basura cerca del año y medio, diciendo de pronto: ¡qué asco!



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Christina A. Balinotti: Escritora, Personalidad de Televisión y Radio. Experta en temas de Cultura y Psicología. Mujer de la Semana 2015 CNN Español. Pionera del Movimiento y Organización Femenidad Holística.

https://www.facebook.com/christina.balinotti
https://www.youtube.com/user/christina5679

Wednesday, August 3, 2016

A mis 40 y 10 -Con perdón de Sabina- (por Carlos A. Peón Casas)


“En la vida, los primeros cuarenta años son el texto, los demás, el comentario”


Llegar a “la media rueda”, como se dice por acá, resulta siempre un motivo de jolgorio, que casi nadie deja pasar. Conozco historias, esto sucede prioritariamente con las féminas, en las que las arribantes a esa orilla del decursar vital, lo celebran con traje largo y baile de quince, digo mejor, cincuenta parejas de las que fueron acaso sus congéneres en aquella primaria celebración quinceañera, que tienen entre nos tan buena prensa, y que aquellas cincuentonas repiten con el mismo donaire o digamos lo más parecido, lo que queda de lo que fue, que ya es bastante…..

Entre los del “sexo fuerte”, la cosa tiene otra connotación más de signo espirituoso. Digamos que ese día el del “cumple número 50”, quiere celebrar la ocasión con algo lo más original posible. 

Tomará entonces, luego de hacer un enorme hueco en el bolsillo de la economía familiar, algún exquisito “espíritu”, de los que son prohibitivos en otros cumpleaños de menor dignidad, léase aquí algún “whiskycillo”, no precisamente escocés, sino algunos de los sucedáneos que se destilan en el patio, y que acá se venden como si vinieran de la misma Escocia, no digamos para nada, un clásico “bourbón” de los de Tennessee, que ya eso son palabras mayores; algún tequilita, tampoco vayais a creer que de los de verdad, sino los de imitación y precios astronómicos, con el limón y la sal, eso sí para no desentonar; o quizás algún preparado con alguna “ginebrilla”, ni se atrevan a pensar en una del tipo London Gin, con o sin zumo de enebros, en fin, tampoco ni por equivocación una del tipo Bombay Saphire; y de las marcas excluyan siempre a la Gordon’s, la Tanqueray, y la Beefeater, que aca aparecen pero a precio de cielo, así que el aludido se contentará con una de fabricación nacional que sabe a cualquier cosa..puaf…. Al final preparará con suerte una imitación a la cubana del Tom Collins y va que chifla…..

En lo que a mi respecta, en ese día que cuando redacto esas líneas, tengo ad portas, daré ante todo las gracias al Todopoderoso, que me ha permitido llegar hasta allí, con la felicidad de una familia espléndida, una madre de oro, un hermano que hace lo indecible por estar cerca y a mano, a pesar de que vive en las antípodas, por azares del destino que nos tocó, unos hijos adorables, una esposa cabal y amantísima, inencontrable en ninguna parte, y el recuerdo perdurablemente salvador de mi padre, que desde el Cielo y junto al buen Dios, que vela siempre por mí y por los míos con perenne amor.

En ese minuto, alzando la copa con lo que pueda llenar, brindaré por el futuro que siempre está por allí…y recordaré igualmente a mis inolvidables parientes afincados en tierras floridanas y lugares conexos, y a mis no tantos, pero eso sí buenos y sentidos amigos, muy pocos a mano, la gran mayoría dispersos igualmente por ese mundo plural, deseando acaso, que “para el año que viene”, la vida nos reúna otra vez, preferiblemente en aquellas playas que habitan, y que no perdemos el buen gusto de poder visitar alguna vez….

Poemas de Ximena Gómez

Nota del blog: Agradezco a  Ximena Gómez  que comparta con los lectores del blog, una selección de su poemario Habitación con moscas (Editorial Torremozas, 2016).

La presentación en Miami será el jueves 11 de agosto a las 7:00 pm, en el Centro Cultural Español de Miami (1490 Biscayne Boulevard, Miami, Florida, 33132).



Presagio

Sube, se escucha desde la casa,
se oculta en las noches húmedas y calurosas,
la voz monotonal de la rana de árbol... el grito...

Crece, se extiende por las cercanías del río,
la prole de la rana, su canto pertinaz...
¿Alguien oye el augurio de ese grito? 



Sabrás llegar a mi casa

La noche se ha cegado
Miedos y voces de animales
andan por el camino
Al final de un atajo
verás la boca del túnel
Entra, la oscuridad te acoge
Guíate con chasquidos de la lengua
Llega hasta la salida de la gruta
Hay un tapiz de hojas coloradas
y de estiércol de pájaro
Un orbe en terracota
Abismos y derrumbes
Óleo denso,
arcilla firme bajo tus pies.
Más allá del arroyo
entre plumajes grises
y ojos de lechuza
verás la entrada secreta
La puerta está entornada
Entra. 



Postoperatorio

La mesita,
la taza,
los restos
de almíbar y café
cristalizados.
Dos rajas de limón
cortado hace tres días.
Mosquitos que recorren
las tripas de la pulpa.
Frascos de vidrio
con azúcar
y miel seca.
Todo está en orden.
Hay talco en el resuello,
las sábanas, las fundas,
talco aún en los pies,
el pijama y el suelo.
Todo está en orden.
Reflejos de Vermeer
en los objetos,
en el rostro de cera
en las marcas
de la crucifixión
con agujas de suero.
Parece que él durmiera. 


Huésped

Una puerta entreabierta,
las doce campanadas
los gatos en el techo...

Él entra con sigilo,
un vestido cae en un tapiz

un caracol sale de su concha,
un espádice de anturio se yergue,
una gata aúlla de placer en el tejado. 



Casa en ruinas con palomas

Gorjeos
de palomas
en cornisas,
en el techo,
en macetas.

Un trozo de tizón,
que fuera candelero
en el estante derruido.
Retrato de una muchacha,
trenzas negras, manos blancas
entre resortes de un colchón.
Huevos podridos,
plumas de paloma por el suelo.
Ruinas, cascajo, arena por doquier.
Un cielorraso a punto de caer,
por el peso de años, de arrullos,
de caca de palomas.
Habitación que ya no habita nadie,
excepto los gorjeos y los nidos.
Disparos todavía,
saltan en la pared
sobre cicatrices de cal.
Dos trenzas blancas
aún se asoman
por el cristal roto,
alguien busca a su hijo
entre la hierba.



Monday, August 1, 2016

El dinero es imprescindible para vivir; y para vivir bien hace falta mucho dinero (un poema de Félix Luis Viera)

Nota: Cada lunes la poesía de  Félix Luis Viera.  Puedes leer todos sus textos, publicados en el blog,  en este enlace.  Traducción al italiano de Gordiano Lupi.


El dinero es imprescindible para vivir; y para vivir bien hace falta mucho dinero


Moneda nacional,
divisa libremente convertible,
antiguas monedas de oro puro,
doblones de a ciento, billetes del más alto valor,
piezas altamente cotizadas por la numismática;
de todo tengo por miles, por millones,
por toneladas,
me sobra dinero hasta para regalar,
estoy entre los hombres más millonarios del
mundo:
conmigo van tus ojos.


Octubre de 1986
De Poemas de amor y de olvido (1993)



Il denaro è imprescindibile per vivere; e per vivere bene è necessario molto denaro


Moneta nazionale,
divisa liberamente convertibile,
antiche monete d’oro puro,
dobloni da cento, biglietti del più alto valore,
pezzi altamente quotati dalla numismatica;
di tutto possiedo a migliaia, a milioni,
a tonnellate,
mi avanza denaro anche per regalarlo,
sono uno degli uomini più milionari del
mondo:
con me vanno i tuoi occhi.


Ottobre de 1986
Da Poesie d’amore e d’oblio (1993), che ho tradotto integralmente, con una piccola variante sul testo originale.


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Félix Luis Viera, poeta, cuentista y novelista, nació en Santa Clara, Cuba, el 19 de agosto de 1945. Ha publicado siete poemarios; tres libros de cuento; cuatro novelas y una noveleta.
Entre los premios que recibiera en su país natal, se cuentan el David de Poesía, en 1976; el Premio Nacional de Novela, en 1987, por Con tu vestido blanco, que recibiera al año siguiente el Premio de la Crítica, galardón que ya le había sido otorgado a este autor, en 1983, por su libro de cuento En el nombre del hijo.
Su poemario La patria es una naranja, que aborda el tema del exilio a la par que incursiona en la realidad mexicana, ha tenido una buena acogida de crítica y público y recibió en Italia el Premio Latina in Versi en 2013.
Es ciudadano mexicano por naturalización.

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Gordiano Lupi, periodista, escritor y traductor, nació en Piombino, Italia, en 1960.
Fundador, en 1999, junto con Maurizio y Andrea Maggioni Panerini de la editorial La Gaceta Literaria, ha traducido del español a varios autores cubanos, como Alejandro Torreguitart Ruiz, Guillermo Cabrera Infante, Félix Luis Viera y Virgilio Piñera, entre otros.
Cuenta en su haber con una amplio trabajo sobre figuras del cine, entre ellas Federico Fellini, Joe D´Amato y Enzo G. Castellari.
Ha publicado más de una decena de libros que abarcan diversos géneros, como Nero tropicale, Cuba magica, Orrore, ertorismo e ponorgrafia secondo Joe d´Aamto y Fidel Castro – biografia non autorizzata.
Gordiano Lupi es un luchador por la democracia para Cuba y un promotor de las artes y la cultura de la Isla.

Friday, July 29, 2016

Francisco a los jóvenes cubanos: "No tengan miedo, no sean tiquismiquis"


Guaguancó, trasatlántico a dos voces (un cuento de Teresa Dovalpage)


 Foto/Reuters
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“Guaguancó, trasatlántico a dos voces” está basado en un hecho real (un cubano que se embarca como polizón en un trasatlántico a fin de llegar a EE. UU. y acogerse a la ley de "Pies Secos, Pies Mojados"). 

El relato salió a la luz en francés en marzo, como parte de una antología, Nouvelles de Cuba, publicada por la editorial Magellan. Esta es la versión original, corregida y aumentada.

La he presentado a un concurso y se puede leer en este enlace: https://freeditorial.com/es/books/guaguanco-trasatlantico-a-dos-voces

No es necesario votar por el cuento, sólo descargarlo. Igualmente les recomiendo que les echen un vistazo a los muchos buenos relatos que se han presentado al concurso.

Saludos desde Taos y mil gracias,

Teresa Dovalpage


Teresa Dovalpage, Ph. D.
Blog in English http://teredovalpage.com/
Blog en español http://teresadovalpage.com/


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ver Teresa Dovalpage en Gaspar, El Lugareño

Thursday, July 28, 2016

Cuando tu niño siente miedo a la oscuridad (por Christina Balinotti)

Nota del blog: Sección semanal dedicada a la familia por la Dra. Christina Balinotti (https://www.facebook.com/christina.balinotti), quien ha aceptado la invitación a compartir cada jueves, un tema relacionado con su proyecto Universidad de la Familia. Este programa académico comenzará a funcionar en Miami el próximo mes de agosto, con un programa extenso de 45 semanas, en la Humboldt International University.

El texto de esta semana forma parte de su libro De Madres a Hijas, el ABC de la Familia (Alexandria Library, 2015).Los libros de la Dra. Christina Balinotti se pueden adquirir en Amazon en este enlace

Foto/NASA/Rami Daud
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El miedo a la oscuridad forma parte del proceso evolutivo humano. Una reacción de defensa natural. El hombre prehistórico temía a los predadores nocturnos que lo asediaban ya que no podía distinguirlos. El miedo lo obligaba a ocultarse para no caer presa de aquellos. De alguna forma heredamos ese miedo ancestral expresándolo con mayor intensidad en los primeros años de vida. 

El miedo a la oscuridad se desarrolla alrededor de los 2 años de edad y progresa hasta los 8 o 9. Existen precedentes ya que, por lo general, el miedo crece de a poco a medida que crece la imaginación. Por ejemplo a los 8 meses de vida teme a lo extraños porque experimenta angustia ante la ausencia de la madre. A los 2 años siente miedo al abandono si lo dejas en la guardería o con una Babysitter y a los 4 comienza el miedo a la oscuridad. Y tal vez a los animales. Temores e inseguridades sobrevienen alrededor de los 6 añitos.

¿Qué hacer si nuestro niño es, particularmente, susceptible a la hora de ir a la cama? Aquí van algunos consejos importantes. No lo amenaces nunca, con mandarlo a su cuarto o a dormir cuando se porta mal. El dormitorio no debe conectarse con un castigo. No le hagas sentir tu desesperación por dormirlo para ver la tele o quedarte sola. Sé paciente. Juega unos minutos con él, después de la cena. Un juego que lo apacigüe. Canta una melodía suave, lee un cuento donde no haya brujas o seres maléficos. Deja una luz tenue que no proyecto sombras en las paredes. Recuerda que su imaginación por esta época despierta fantasmas que antes no existían. Si está muy asustado, toma su mano, y espera que se duerma. Permite que abrace a su osito, pedacito de tela o juguete. En muchos casos, el chupete. Veremos a continuación la importancia de estos juguetes y telas…

Continuará la próxima semana ...


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Christina A. Balinotti: Escritora, Personalidad de Televisión y Radio. Experta en temas de Cultura y Psicología. Mujer de la Semana 2015 CNN Español. Pionera del Movimiento y Organización Femenidad Holística.

https://www.facebook.com/christina.balinotti
https://www.youtube.com/user/christina5679

(Miami) Havanafama Teatro Estudio presenta "La Casa de Bernarda Alba"


Thursday, July 21, 2016

¿Cómo funciona la mente de tu bebé? (por Christina Balinotti)


Nota del blog: Sección semanal dedicada a la familia por la Dra. Christina Balinotti (https://www.facebook.com/christina.balinotti), quien ha aceptado la invitación a compartir cada jueves, un tema relacionado con su proyecto Universidad de la Familia. Este programa académico comenzará a funcionar en Miami el próximo mes de agosto, con un programa extenso de 45 semanas, en la Humboldt International University.
 
El texto de esta semana forma parte de su libro De Madres a Hijas, el ABC de la Familia (Alexandria Library, 2015).Los libros de la Dra. Christina Balinotti se pueden adquirir en Amazon en este enlace
 

La psiquis de un bebé es comparable con una pantalla de cine sobre la cual aún, no se ha proyectado película alguna. Hacia el 5to mes de vida, la relación con la madre promueve la proyección de las primeras imágenes sobre la psiquis del infante. Precursoras de la memoria y de todo pensamiento posterior, estas representaciones son las de mamá. Cuando tú te alejas. De a poco le permites desarrollar sus primeros recuerdos. Recuerdo de ti. De tu aroma. Que tú te alejes significa que comienzas a dejarlo solito en ciertas oportunidades. Por ejemplo, cuando duerme y tú no estás en el cuarto. Cuando se queda con la abuela porque tienes consulta con el médico o un trabajo que cumplir. Su gran ansiedad por verte creará una primitiva imagen mental de ti que le servirá de consuelo. Este mecanismo sienta las bases de lo que en psicología se denomina “proceso secundario” imprescindible para el resto de nuestra vida. Mediante dicho proceso, calmamos el hambre, pensando en una pizza, mientras esperamos que la traigan. Aprendemos a demorar el deseo. A controlarlo. A que las cosas no son ya, aquí y ahora. De esta manera la psiquis de tu pequeño comienza a acumular recuerdos a partir de una imagen primigenia. La tuya mamá, que, cuando te alejas por unos momentos le permites recordarte. Y esto calma la angustia que le produce tu ausencia. Los individuos que no han pasado, satisfactoriamente, por esta etapa. Que no aprendieron a esperar, son presa de sus impulsos. Del descontrol emocional que los lleva a cometer cualquier crimen para lograr sus deseos. Aquellos que defraudan, los que matan o se quedan en la calle por el juego son personas que, por lo general, no accedieron a este proceso psicológico y humano de suprema eficacia. Mediante el mismo, tu hijo sabrá que si quiere un auto deportivo deberá trabajar y ganar dinero para obtenerlo en lugar de ir a robarlo.

No sólo tú colega-mamá facilitas el desarrollo del pensamiento y la memoria en tu niño, sino que, además, tu rostro será el primer espejo mediante el cual aprenda a reconocer sus propios estados de ánimo. Alegría o tristeza. Preocupación o enfado. A través de tus gestos, el pequeño, descubre si es aceptado o reprobado. Aprende quién será en la vida. Como dijo Aristóteles, todos somos al nacer una tabla rasa. No llegamos con un guion bajo el brazo. Por tal razón los padres debemos prestarle nuestro modelo de vida y de costumbres.

Piera Aulagnier, psicoanalista germana define este préstamo, como, “violencia primaria”. Un traspaso necesario de la cultura parental a los hijos. Un mapa de ruta. El tema es saber dónde detenerse. No caer en lo que, Aulagnier, denomina luego, “violencia secundaria”. Significa que, en un punto, debemos permitirle elegir su destino. Trazar su propio mapa.

De todo lo anterior se desprende que el rostro materno es el primer espejo en la vida de todo ser humano. A través de su mirada y de sus gestos de aprobación o descontento, el niño descubre sus diferentes estados emocionales.

Tu bebé se descubre en el espejo

Entre los 6 y 18 meses de vida, ocurre en la evolución neuro-psicológica del infante una fase decisiva, que el psicoanalista francés Jackes Lacan denomina, Fase del espejo. El pequeño acostumbrado a descubrir sus estados de ánimo en el rostro materno, pasará a descubrir la imagen de su cuerpo completo en los espejos de la casa. Momento de suma importancia para el desarrollo humano que alcanzará así, un nuevo peldaño. La extrema inmadurez neurológica del infante le impide reconocer su cuerpo como propio, mucho menos moverlo a voluntad. Sólo alcanza a ver partes del mismo en movimiento, una mano, un pie. Recién cuando mamá lo coloca frente a un espejo ocurre, entonces, un momento fundante de la experiencia humana. Junto al descubrimiento de su imagen en el espejo, celebrada con júbilo, escucha las palabras de la madre que le dicen lo hermoso que es y le profetizan un futuro maravilloso. Será médico como el tío Alberto. Triunfador en las finanzas como el abuelo, etc. Le ofrecemos al niño nuestras expectativas como una guía para vivir.

Dicho ejercicio emocional implica un primer acercamiento al poder de las palabras de capital injerencia en el desarrollo de la vida adulta. Un gesto de confirmación que le dice al pequeño: ese eres tú, mientras le señala sus ojos, su sonrisa, sus piernitas que se agitan en estertores. Recién allí, una vaga conciencia de integralidad corporal surge. Algo comienza a tener sentido en su psiquis naciente. La imagen de su cuerpecito recortada en los espejos y que previamente, no conocía. Eso es él. Antes distinguía pedazos de su cuerpo. Ahora lo descubre completo. Primera experiencia de totalidad humana. Holística y de suprema trascendencia. En definitiva, somos un yo cuerpo. Un lugar a partir del cual se inscribe la experiencia humana. Sin embargo, no se trata solamente del descubrimiento corporal. La imagen de su cuerpo completo está apoyada, ahora, por la palabra que lo sostiene y otorga vida. La palabra de mamá.

En los animales inferiores este proceso significativo no ocurre de igual manera. Un pichón sólo necesita ver a otro pichón para que sus células sexuales maduren. En el ser humano, la maduración sucede, siempre y cuando, la imagen corporal vaya acompañada de la palabra materna que lo connota y significa. Y aquí debemos prestar atención. El poder de las palabras es mágico y trascendente. Bajo su influencia hacemos dichosos o infelices a los que amamos. Sabios o ignorantes. Influir, manipular u otorgar alivio. Criar hijos libres o sojuzgados. Seguros o vulnerables. Si le dices que es un inútil, lo será. De igual forma, será exitoso y feliz si lo inspiras con tus frases de aliento. Si elevas su autoestima.

A partir de los 36 meses y, si las fases anteriores han sido cumplidas satisfactoriamente, tu hijo está en condiciones de separarse de ti y mostrar, de a poco, su independencia. El niño, entonces, se presenta en sociedad por cuenta propia. Con su primitiva personalidad expresa disgusto y placer. Es un gran explorador del mundo. De las palabras. Sus miradas buscan y se atreven. Con sed de alcanzar y conocer. Observa a la madre, mientras gatea o da sus primeros pasitos alejándose de ella cada vez más a menudo. Se autoafirma. No obstante, a partir de los dos años comienzan una serie de acciones por parte de la madre que lo ayudará a manejar sus miedos y encontrarse por primera vez con el valor de los límites.



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Christina A. Balinotti: Escritora, Personalidad de Televisión y Radio. Experta en temas de Cultura y Psicología. Mujer de la Semana 2015 CNN Español. Pionera del Movimiento y Organización Femenidad Holística.

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