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Tuesday, September 8, 2026

"iVirgen de la Caridad del Cobre, salva a Cuba!" Palabras de Mons. Thomas Wenski, arzobispo de Miami, en la la Misa por la Fiesta de la Virgen de la Caridad. 8 de septiembre, 2026.



A Jesús por María, la Caridad nos une.

Palabras del arzobispo Thomas Wenski durante la Misa por la Fiesta de la Virgen de la Caridad de El Cobre. 8 de septiembre, 2026




Mis muy queridos hermanos y hermanas en Cristo, devotos de la Virgen de la Caridad de El Cobre,

La Virgen de la Caridad ha acompañado al pueblo cubano por mas de 400 años, y nunca ha dejado de acompañarnos, ni en los momentos de sacrificio y coraje junto a los mambises, que dieron su sangre para conseguir la ansiada independencia, ni en los tiempos de bonanzas, turbulencias y esperanzas de la joven república.

Pero también la Virgen Mambisa ha sabido sufrir con su Iglesia cuando el oscurantismo marxista la hería y diezmaba, y supo estar al pie de la cruz de sus hijos, mientras morían fusilados gritando Viva Cristo Rey. Así estuvo, en medio de las alambradas de tantas prisiones y de los campos de trabajo forzado de la UMAP.

Siempre ha estado con sus hijos, lo mismo en años pasados que en tiempos recientes. Y estuvo presente en las estampitas que ocultaban en los armarios aquellos que se vieron forzados a sobrevivir negando en público su devoción, así como también en las medallas al cuello de los que, con la frente en alto, transmitieron, transmiten y siguen legando a hijos y nietos, el preciado don de la fe.

Presente en la isla y en el destierro, continua prodigando su amor de madre, hoy como ayer, en las prisiones que no acaban de vaciarse y en medio de las mujeres que caminan reclamando libertad. Presente acompañando a todos los que, dentro y fuera de Cuba, luchan por el respeto a la dignidad humana y labran un futuro de libertad, justicia y paz. Así nos acerca ella al día, en que el amor a su Hijo será el cimiento eficaz para que, como le pedimos siempre, todos los cubanos seamos hermanos.

"A Jesús por María, la caridad nos une. "Que Santa María de la Caridad escuche al pueblo y adelante para Cuba la hora de la reconciliación en la verdad acompañada de la libertad y la justicia. Que, por la intercesión de la Virgen Mambisa, los cubanos sepan transitar ese camino estrecho entre el miedo que cede al mal, y la violencia que bajo ilusión de luchar contra el mal solamente lo empeora. iVirgen de la Caridad del Cobre, salva a Cuba!



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Texto tomado del website de la Archdiocese of Miami.

Monday, September 7, 2026

El Ingenio Teatro en un encuentro con William Shakespeare. (por Wilfredo A. Ramos)


Los días 5 y 6 de septiembre la compañía Ingenio Teatro regresó a los escenarios de Miami con la obra “Desnudos en el bosque” -estrenada el pasado mes de abril como parte del festival internacional de teatro Casandra- texto basado en la conocida tragedia de William Shakespeare “Macbeth”, la cual contó con dramaturgia de Raquel Carrió y Adyel Quintero, bajo la dirección de Lilliam Vega, estando integrado el elenco de la puesta por los actores Hosni García, Rachel Cruz, Betsy Rodríguez, Jorge Luis Álvarez, Ivanesa Cabrera, Simone Balmaseda, Rocío Álvarez, Kirenia Vega y Fanny Tachín, quienes llevaron a las tablas un interesante trabajo concebido dentro de una mágica estructura dramática, la cual es provocadora de un resultado final cargado de intensidad, plasticidad y acertados valores estéticos.


Dicha propuesta aprovecha el siempre oportuno texto shakesperiano para abarcar temas que partiendo de los trabajados por el autor inglés en su obra, permiten ampliarlos y hacerlos abarcar otros discursos que han rodeado y persisten en el infinito andar del ser humano. Así que al hablar de aspectos presentes en el argumento de dicha obra como son el dominio, la ambición, las miserias humanas y el poder, junto con las consecuencias que tales acciones traen aparejadas tales como la miseria, la represión, la destrucción de un pueblo, de una nación, es imposible no percatarse del mensaje identificador con la situación de calamidad que atraviesa la isla de Cuba, sumergida también en las miserias humanas que un dominio totalitario opresivo le ha provocado y que los implicados en el trabajo de adaptación del texto supieron inferir. Esta propuesta teatral es una clara muestra de como una denuncia contemporánea puede dejarse sentir mediante su paso a través de un texto dramático isabelino.


Como parte de estas presentaciones, tuvo lugar además el habitual encuentro teórico que todos los años dicha agrupación teatral organiza, bajo el título de “Autores Inolvidables” el cual, como no podía ser de otra manera, fue dedicado a la figura de William Shakespeare. Esta convocatoria intelectual tuvo como pretexto observar la dramaturgia de dicho autor a través de la mirada de algunos directores teatrales de nuestra ciudad, por lo que para ello se contó con la presencia de Erom Jimmy, José Manuel Domínguez y Miguel Sahid, teniendo de moderador al teatrólogo y dramaturgo Adyel Quintero, quien tuvo a su cargo una introducción sobre aspectos esenciales del quehacer dramatúrgico del autor y las motivaciones que su obra han provocado desde sus surgimientos.


Cada uno de estos directores expresaron sus respectivas ideas en cuanto a la validez e impronta que la obra de Shakespeare puede ejercer sobre los artistas de hoy en día. Mientras que Erom Jimmy primeramente agradeció la presencia en la sala de críticos y especialistas quienes con sus observaciones ayudan a la siempre difícil creación de una identidad teatral miamense, a continuación compartió sus conceptos sobre lo inacabado que resulta un texto dramático aún después de haber este subido a escena, así como sobre la pluralidad de ideas que del mismo se desprenden, las cuales pueden ser relaboradas por el director de escena sin pretender traicionar la partitura de conceptos original de su autor. José Manuel Domínguez por ejemplo habló acerca de que, a pesar de no haber sentido nunca interés por enfrentarse a la dirección de alguno de los textos considerados clásicos, sin embargo reconoció que como espectador si disfrutaba enormemente de los mismos, dejando saber que casualmente había pensado trabajar por primera vez un texto de Shakespeare –“Romeo y Julieta”- con los alumnos del taller de actuación con el que se encuentra involucrado en estos momentos. Por su parte Miguel Sahid, se refirió a la significación que posee la obra de dicho dramaturgo para el trabajo de todo director y como el mismo puede ser recreado desde las experiencias de vida presentes.


Respecto a la realización de este interesante evento de carácter teórico, del cual hemos sido partícipe desde su primera edición a través de los años, nos parece que los mismos deberían de gozar de algo más tiempo de duración -sabemos de los problemas financieros y logísticos que representa la renta de espacios para realizar cualquier tipo de actividad- ya que en tan solo una hora de duración, ningún tipo de evento de carácter teórico, en el cual además de las exposiciones de los participantes, deben producirse interacciones con el público interesados en hacer preguntas, argumentar o discrepar sobre los temas tratados, puede redondear sus objetivos. De este tipo de actividades está muy necesitado -como bien expuso también en su intervención el director Erom Jimmy- el medio teatral de Miami, ya que por medio de ellos se puede lograr un necesario intercambio de experiencias, conocimientos y opiniones, para así enriquecer el nivel artístico e intelectual de sus integrantes, a la vez de acercar mucho más al público hacia el disfrute de esta manifestación.


Finalmente, no dejamos de mencionar que para ambos días la directiva de Ingenio Teatro, en su interés por contribuir también al desarrollo de todas las artes en la ciudad, mostró en el vestíbulo del Sandrell Rivers Theater -lugar de realización de todo el evento- una exposición del artista Hiram Vega con el nombre de “Egonizando” con una muestra de algunas de sus obras pictóricas y de carácter digital. De igual manera, ambos días después de terminada la presentación teatral, se realizaron pequeños conciertos de los intérpretes Polito Ibañez, el sábado, así como Paola y Orlando Guanche, el domingo, para de esta forma finalizar otra jornada artística por la que el Ingenio Teatro no deja de apostar.



Wilfredo A. Ramos.
Miami, septiembre 6, 2026.

Fotos/ Manuel Valladares. 

(Miami-Invitación) Misa solemne en honor a la Virgen de la Caridad, Patrona de Cuba. Martes 8 de septiembre de 2026




5:00 PM: Abren las puertas al público

5:45 PM: Oración por Cuba con la imagen de la Virgen en el Memorial Cubano.

6:30 PM: Santo Rosario

7:00 PM: Procesión de los Movimientos Apostólicos de la Arquidiócesis de Miami

7:30 PM: Procesión de entrada de la Bendita Imagen de la Virgen de la Caridad

8:00 PM: Misa Solemne, presidida por Monseñor Thomas Wenski, arzobispo de Miami. 


Martes 8 de septiembre de 2026

MIAMI-DADE FAIR & EXPO 
10901 SW 24 St, Miami, FL 33165

“La muerte de un viajante”, dramaturgia norteamericana en la escena de Miami. (por Wilfredo A. Ramos)


“Hay hombres que no suben después de caer”. Arthur Miller.




Algunos autores teatrales que devienen figuras imprescindibles dentro de la cultura de su país, pasando de ser referentes artísticos para convertirse en testigos y denunciantes de las condiciones tanto sociales como humanas del medio en que desarrollaron sus vidas, dejándolas reflejadas a través del argumento de sus obras, siendo un buen ejemplo de ello aquellos dramaturgos que integraron la corriente del llamado ‘teatro psicológico’.

Aunque los antecedentes de este teatro tendríamos que buscarlos en el siglo XIX dentro de la obra de autores como el sueco Henrik Ibsen y el ruso Anton Chejov, dichas características se afianzarán con la llegada del existencialismo y el psicoanálisis por medio del trabajo de escritores tales como el irlandés Samuel Beckett y el francés Jean Paul Sartre, hasta alcanzar a la dramaturgia norteamericana con la aparición de tres autores que inmediatamente se convertirían en la máxima representación de esa corriente teatral.

Los autores norteamericanos del pasado siglo XX que revolucionaron la escena de dicho país no son otros que Eugene O’Neill, Tennessee Williams y Arthur Miller, quienes sin ningún tipo de duda son sus tres grandes exponentes, convirtiéndose en figuras imprescindibles a valorar, estudiar y tener siempre presentes dentro de la escritura dramática de este país.

Dicha corriente teatral que ganara terreno dentro de los Estados Unidos, por supuesto emprendió viaje también fuera de dichas fronteras, provocando que en diversos países otros escritores incorporaran las características de tal corriente dramática a sus obras. Autores tales como los ingleses John Osborne y Harold Pinter, el francés Jean Anouilh, los mexicanos Emilio Carballido y Luisa Josefina Hernández, los argentinos Carlos Gorotiza y Roberto Cossa, el puertorriqueño Rene Marqués o el chileno Egon Wolff, así como el japonés Yukio Mishima, entre otros, tuvieron a bien sumergirse dentro de las coordenadas que tal propuesta dramática les ofrecía, por medio de la cual se abría la posibilidad de dejar plasmados los problemas de sus respectivos entornos sociales, colocando al ser humano en el centro de ellos.

Arthur Miller (Arthur Asher Miller, 1915-2005) una de las figuras más destacadas de la dramaturgia norteamericana e integrante de la corriente del teatro psicológico de dicho país, fue un acérrimo crítico de la sociedad de consumo y con ello del famoso ‘sueño americano’, por lo que desde sus inicios su teatro estuvo marcado por la crítica social, convirtiéndose rápidamente en una figura controvertida dentro de la escena de su país. Sus denuncias a los valores conservadores dentro de la sociedad de Estados Unidos lo condujeron, debido a la atmosfera anticomunista de entonces, a tener que declarar ante la Comisión de Actividades Antinorteamericanas, donde se negó a revelar nombre de persona alguna, por lo cual se le retiró su pasaporte impidiéndole viajar a Bruselas al estreno de una de sus obras, aunque finalmente no fue acusado y por tanto no fue enviado a prisión.

Igualmente, Miller se interesó dentro de su teatro por acercarse a temas relacionados con las consecuencias derivadas de problemáticas maneras de crianza por parte de los padres y lo que ello suponía en la distorsión del entorno familiar, pudiéndose ver acentuado por las situaciones del ambiente ciudadano. Para este autor la magnificencia de los conceptos sobre virtud y principios morales siempre estuvieron en disputa, siendo un mordaz denunciante del machismo imperante en la sociedad y las consecuencias que ello procuraba en la vida tanto sobre en el individuo como en la comunidad. Arremetió duramente contra la deshumanización de la vida estadounidense y aunque se acercó algo con sus posturas al marxismo, más tarde lo criticó con dureza.

Dentro de su dramaturgia encontramos títulos tales como “Un hombre de suerte” 1940, “Todos eran mis hijos” 1947, “La muerte de un viajante” 1949, “Las brujas de Salem” 1953, “Recuerdo de dos lunes” y “Panorama desde el puente” ambas en 1955, “Después de la caída” 1964, “El precio” 1968, “La creación del mundo” 1972, “Cristal roto” 1994 y “Terminando el dibujo”, siendo esta su última obra en el 2004. También escribió algunos guiones para cine y televisión. Dentro de los primeros se encuentra “Vidas rebeldes”, concebida en 1961 para Marilyn Monroe, su entonces esposa, contando con la dirección de John Huston. Como escritor fuera del teatro obtuvo su mayor éxito con su autobiografía ‘Vueltas al tiempo’. En el año 2002 Arthur Miller fue merecedor del prestigioso Premio Príncipe de Asturias de las Letras otorgado por el reino español.


Es precisamente de este autor, que Nilo Cruz, el también ganador de un Premio Pulitzer, ha decidido llevar a escena aquí en Miami, su obra “La Muerte de un viajante” en el marco de las celebraciones por los 250 años de la firma de la Declaración de Independencia de los Estados Unidos, la cual tuvo lugar entre los días 21 y 30 del pasado mes de agosto, en el Westchester Cultural Arts Center, contando con las actuaciones de Carlos Acosta Milián, Rosalinda Rodríguez, Caleb Casas, Guillermo Cabré, Nabilah Fernández y Charlie Sothers, mientras que la parte técnico-artística estuvo integrada por Carlos Pinto en el diseño de luces, Gema Valdés en del vestuario y Haydn Diaz en el del sonido, contando con la producción general de Alexa Kuve al frente de Arca Images.

“La muerte de un viajante”, escrita por Arthur Miller en 1949, por la que su autor recibió el Premio Pulitzer además del Tony y el de la Crítica de la ciudad de New York, ha sido considerada una de las obras destacadas del siglo XX, debido a su encarnada crítica al llamado “sueño americano” -pero que podría ser también considerado como todo sueño extremo de ambición humana en cualquier otra parte- así como por su revolucionaria redefinición con respecto al concepto de la tragedia moderna, sus causales, definiciones y condicionamientos, pero además por su profunda indagación en el ámbito psicológico y social que marcan el comportamiento de los seres humanos. Es por ello, que dicha obra ha devenido en un clásico de la dramaturgia norteamericana y una obra imprescindible en todos los escenarios.

El dramaturgo Nilo Cruz, quien junto a su trabajo de dirección escénica se ha convertido en una presencia habitual en los escenarios miamenses, asumió esta nueva propuesta teatral con una mirada alejada de las habituales concepciones naturalistas con que generalmente es representada dicha obra, otorgándole a la misma una imagen mucho más contemporánea. Para ello manejó su ambientación dentro de un amplio espacio con dos niveles, dentro del cual la utilización preponderante de baúles a modo de mobiliario, junto con apenas dos sillas, dan idea de manera sencilla del hogar familiar. Este concepto escenográfico se ve magnificado con la colocación sobre el fondo del segundo nivel del escenario de una enorme estantería llena de una gran variedad de maletas y maletines que atrapa la mirada del público debido a su majestuosidad, elemento el cual queda resaltado además por un interesante diseño de iluminación que sobre el mismo ha sido concebido. Incluso hacia el final de la obra dicho imponente elemento escenográfico adquiere la imagen de una gran pared repleta de nichos del cementerio donde descansan los restos del personaje protagónico. Como puede apreciarse el director utiliza dichos elementos -baúles y maletas- hiperbolizando el mensaje de la obra.


Cruz ha concebido su propuesta mediante una evidente estructuración racional del movimiento escénico, estableciendo el justo balance entre este y el espacio de representación, sacándole provecho a ambos planos del escenario -inferior y superior- para mostrar los diferentes espacios físicos y temporales dentro de los que se mueve la acción. Aunque el tiempo narrativo impuesto por el autor impone cierta lentitud en el ritmo de la obra, la propuesta de Cruz logra que la acción fluya dentro de la atmósfera que el texto impone.

Respecto a la labor de los actores, es necesario señalar el total compromiso de los mismos hacia las exigencias que tal texto dramático demanda para el desarrollo de sus respectivos personajes, mostrando unas incorporaciones sólidamente construidas por parte de cada uno de los implicados. Hay que señalar que en esta ocasión el director ha dejado fuera de escena algunos de aquellos personajes secundarios -Charley y su hijo Ben, vecinos de los Loman, Stanley, la Señorita Forsythe y Letta, personajes del bar- no imprescindibles y que con sus ausencias la trama no sufre alteración alguna, pero que si la aligera y recorta el tiempo de duración de la obra, el cual no obstante alcanza cerca de la hora cuarenta minutos, dividida en dos actos, donde al segundo se le une el ‘requiem’ o epílogo del texto original.

Acosta Milián en el exigente rol protagónico como Willy Loman ofrece un trabajo de interiorización no comúnmente apreciado sobre nuestras tablas. Desde su acertada búsqueda de una muy marcada modulación y proyección de la voz, hasta la asimilación de una apropiada y característica postura corporal, este actor dibujó su personaje de principio a fin en la que sin duda alguna sea la más destacada labor dentro de su trayectoria artística, constituyéndose en el esperado regalo que todo público espera disfrutar al asistir a una representación teatral.

El personaje del joven Biff Loman, el hijo idealista, inadaptado, ambicioso y frustrado, interpretado por el actor Caleb Casas, es trabajado con las adecuadas variaciones de intensidad que el mismo requiere, revelando la diversidad de sentimientos y emociones que dicho rol requiere a través del desarrollo de la trama, destacándose sobre todo labor en el segundo acto cuando la intensidad dramática alcanza su clímax. No obstante, un aspecto que enturbia parte de su desempeño tiene que ver cuando en escenas de cierta intimidad conversacional frente a su hermano durante el transcurso del primer acto, sus parlamentos resultan en ocasiones difíciles de comprender debido a una no adecuada pronunciación.

Por su parte Rosalinda Rodríguez realiza una delicada interpretación del personaje de Linda Loman, la comprensiva esposa y madre, quien dentro del hogar es la encargada de sobrellevar las situaciones provocadas por la convivencia diaria y las características personales de cada uno de los integrantes de dicho núcleo familiar. La actriz desenvuelve su personaje con extrema naturalidad, mostrando de manera convincente la contenida intensidad emocional con que el autor lo ha dotado, a la vez que llegado el momento, encauza el desborde de sus emociones con fuerza, pero sin innecesarias afectaciones.

En cuanto al desempeño de Guillermo Cabré como Happy Loman, el hijo mayor, su labor escénica está rodeada de la fuerza interpretativa y veracidad con que lleva a cabo todos sus trabajos. Este actor posee una portentosa voz y una excelente proyección con la que hace imposible que ninguno de sus personajes pueda pasar inadvertido sin importar el nivel que dentro de la trama posean. Como contraparte dentro de la acción, el actor busca en todo momento dejar marcada la diferencia de personalidades mediante un muy definido concepto de credibilidad interpretativa, provocando el necesario equilibrio ante las emociones y consecuencias de las acciones entre ambos hermanos.

Finalmente, tres personajes que por ser secundarios no dejan de ser importantes para el detonante de la trama son los de la mujer, el de Howard Wagner, y el tio Ben, todos relacionados estrechamente con Willy, el primero por ser su amante -causante del rencor que se establece entre este y su hijo Biff al descubrir tal relación- asumido por Nabilah Fernández; mientras que el segundo, Howard Wagner, actual jefe de Willy y el tercero Ben, su fallecido hermano -encarnación para él del éxito y la riqueza, presente sobre el escenario solo como una sombra- incorporados ambos por Charlie Sothers, encontraron en estos dos actores la contundente complicidad con unos roles que se convierten en detonantes importantes de los acontecimientos con los que se construye la acción.

A esta puesta en escena debemos agradecerle que su director no haya utilizado los tan molestos micrófonos corporales que cada vez resultan ser más utilizados en numerosas puestas teatrales con los inconvenientes que ello trae, desde el mal funcionamiento de los mismos hasta la pérdida del sentido de proyección de la voz, problema que se hace mucho más habitual sobre los escenarios de lo que se quisiera ver.


El público miamense debe estar satisfecho de que al fin se hayan dado las condiciones para la presentación de esta obra que desde el año 2023 estuviera entre los planes de Arca Images, la cual debido a diferentes situaciones no había podido ser llevada a las tablas. Si bien la actividad teatral de esta ciudad necesita un mayor y necesario encuentro con el teatro de autores hispanoamericanos, de igual forma requiere disfrutar de los excelentes textos de la dramaturgia norteamericana, ambos ausentes de nuestros escenarios. Gracias a Nilo Cruz por esta excelente propuesta y ofrecernos otra magnífica muestra de buen teatro, del que cada día podemos presumir en nuestra ciudad.



Wilfredo A. Ramos.
Miami, septiembre 4, 2026.

Fotos/ Alfredo Armas.

Gran Gala Clásica del XXXI Festival Internacional de Ballet de Miami (por Baltasar Santiago Martín)


El sábado 15 de agosto de 2026 tuvo lugar, en el Fillmore Jackie Gleason Theater de la ciudad de Miami Beach, la Gran Gala Clásica del XXXI Festival Internacional de Ballet de Miami, que comenzó con las palabras del Maestro Eriberto Jiménez, director artístico del Festival, quien dio la bienvenida a los presentes y evocó en su discurso el inolvidable legado de Pedro Pablo Peña, fundador del Festival y su mentor y maestro.

A continuación, se procedió a la entrega del premio “Una vida para la danza” –una estilizada estatuilla del artista plástico mexicano David Camorlinga, inspirada en la prima ballerina Maya Plisétskaia– al señor Carlos Veitía, director del Teatro de Nacional Eduardo Brito, de Santo Domingo, República Dominicana, por su reconocida trayectoria artística, quien agradeció de manera emotiva el importante premio recibido.

Eriberto Jiménez, Carlos Veitía y David Camorlinga – quien también hizo uso de la palabra antes de la entrega del premio.
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La función comenzó con el pas de deux Festival de las Flores de Genzano, con coreografía de August Bournonville y música de Edvard Helster; defendido por Emily Estrada y Ataru Matsuya, en digna representación de Arts Ballet Theatre of Florida, cuyo director artístico es Vladimir Issaev.

Emily Estrada y Ataru Matsuya, 
en el pas de deux Festival de las Flores de Genzano.
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A continuación, Marizé Fumero y Marco Micov, del Milwaukee Ballet, dirigido artísticamente por Mikael Pink, nos trasladaron a Verona, con el pas de deux del ballet Romeo y Julieta, coreografiado por Arionel Vargas para la partitura de Serguéi Prokófiev, que interpretaron con pasión y bravura y hasta le subieron la parada con un romántico beso de despedida.

Marizé Fumero y Marco Micov
 en el pas de deux de Romeo y Julieta.
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Laura Barbosa y Eduardo Diez, del Ballet de Monterrey (México), con Yosvani Ramos como director artístico, salieron a escena convertidos en Aurora y Desirée, para interpretar el pas de deux de su boda en el ballet La bella durmiente del bosque, coreografía de Marius Petipa y música de Piotr I. Chaikovski.

Ambos lograron una interpretación muy poética, como si fueran de verdad los príncipes del tan conocido cuento infantil, el cual honraron con el estilo y la interpretación que este ballet demanda, amén de la bravura que demostraron con esas tres arriesgadas “agarradas” que siempre nos hacen contener la respiración durante este pas de deux.

Laura Barbosa y Eduardo Diez en el pas de deux
de La bella durmiente del bosque.
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Correspondió entonces a Danna Sandoval y a Andrés Felipe Ángel, de la Compañía Colombiana de Ballet, dirigida artísticamente por José Manuel Ghiso, interpretar el pas de deux Diana y Acteón, con música de Ricardo Drigo, coreografiado por Agrippina Vagánova

Danna Sandoval y Andrés Felipe
 en Diana y Acteón.
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Danna Sandoval bailó la exigente coreografía con arabesques, balances y jetés elegantes y precisos; con fouettés intercalados con pirouettes en la apoteosis de su variación, mientras que Andrés Felipe, como el perseguido pastor, supo hacer girar a su compañera con total verticalidad –como debe ser–, y a sus saltos no le faltó altura ni volteretas acrobáticas.

A continuación, Brenna Mulligan y Luciano Perotto, del Ballet de San Antonio, cuyo director artístico es Rafael Ferreras, bailaron de forma sobresaliente el adagio Aguas primaverales, con coreografía de Asaf Messerer y música de Serguéi Rachmáninov.

Brenna Mulligan y Luciano Perotto
 en Aguas primaverales.
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A seguidas, Ana Paula Montero y Emanuel Talongo, de la Compañía Nacional de Danza de México, cuyo director artístico es Erick Rodríguez nos trasladaron al Medio Oriente, con el pas de deux del ballet El corsario (coreografía de Marius Petipa y música de Adolphe Adam), en el que, tras un adagio muy bien partneado por Emanuel y sostenidos balances de Ana Paula, ambos se lucieron también en sus variaciones y cerraron con una coda impactante.

Emanuel Talongo y Ana Paula Montero, 
en el pas de deux de El corsario.
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Tras un adecuado intermedio, Chanell Cabrera y Ariel Martínez, del Ballet de Washington –con Edwaard Liang como director artístico–, se adueñaron del escenario del Fillmore para hacer bueno el título de su entrega: Encontrar las luces / Finding Lights, con música de Antonio Vivaldi y coreografía del propio Edwaard Liang, ya que realmente brindaron una actuación muy “luminosa”.

Chanell Cabrera y Ariel Martínez 
en Encontrar las luces.
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Tocó entonces a Natalie Álvarez y a Ihosvany Rodríguez, del Cuban Classical Ballet of Miami, dirigido artísticamente por Eriberto Jiménez, brindar por segunda vez el pas de deux Diana y Acteón, con música de Riccardo Drigo y coreografía de Agrippina Vagánova, interpretado ya por Danna Sandoval y Andrés Felipe Ángel, de la Compañía Colombiana de Ballet, en esta Gala Clásica de las Estrellas, lo cual es algo que no debió suceder y que debe ser evitado en las próximas ediciones de este tan importante festival.

No obstante, aunque las comparaciones no son saludables, considero que ambos subieron la parada con esta repetición del citado pas de deux, al punto de que, para mí, la actuación de Natalie fue la mejor de toda la gala, con jetés, arabesques y balances sostenidos, amén de fouettés intercalados con pirouettes sin moverse hacia adelante, sin desdorar a Ihosvany, que también se destacó en su variación, sobre todo con giros muy vertiginosos y saltos de gran elevación.

Natalie Álvarez y a Ihosvany Rodríguez 
en Diana y Acteón.
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Rachele Buriassi y Esnel Ramos, de Les Grands Ballets Canadiens, con Ivan Cavallari como director artístico, escogieron el pas de deux del ballet Talismán, con música de Riccardo Drigo y coreografia de Marius Petipa, para su exitosa presentación en esta gala, con una muy cuidada interpretación de sus respectivos personajes, pues Rachele es aquí la bella diosa Ella, hija de Amravati, la Diosa del Cielo; mientras que Esnel es el joven maharajá Noureddine, que se enamora de ella y le esconde el talismán con que Ella puede regresar al Cielo donde vive.

Ambos impactaron además por su bravura técnica, tanto en el adagio como en sus variaciones, amén de un buen acople como pareja, con una coda muy efectista.

Rachele Buriassi y Esnel Ramos 
en el pas de deux de El talismán.
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Yasmin Lomondo y João Víctor Monteiro, del Ballet Nacional Sodre, de Uruguay –cuya directora artística es Maria Riccetto– nos volvieron a trasladar al Medio Oriente, pero esta vez con el Pas d’Esclave del ballet El corsario (coreografía de Anna Marie Holmes y música de Adolphe Adam), en el que, tras un adagio muy bien partneado, con giros completamente centrados y la pantomima adecuada de João como Lankedem, el codicioso vendedor de esclavos, ambos convencieron también en sus variaciones, con una coda cual broche de oro para su participación.

Yasmin Lomondo y João Víctor Monteiro, 
en el Pas d’Esclave del ballet El corsario.
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Nicola Marchionni, de Amici di Maria De Filippi, Italia, irrumpió a continuación en escena con Verás, verás / Vedrai, Vedrai, coreografiado por él mismo, con la canción cantada por Mina como banda sonora y su atlético cuerpo como instrumento, acrobacias de gimnasta incluidas.

Nicola Marchionni en Verás, verás.
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De igual manera que con el pas de deux de Diana y Acteón repetido dos veces, Brenna Mulligan y Luciano Perotto, del Ballet de San Antonio (que ya habían bailado Aguas primaverales en esta misma gala), se aparecieron con el mismo pas de deux de El corsario que ya habían bailado Ana Paula Montero y Emanuel Talongo, de la Compañía Nacional de Danza de México, así que no tengo que volver a dar los créditos de la música y la coreografía.

Hasta para mí como crítico resulta tedioso y hasta agotador tener que reseñar dos veces el mismo pas de deux en una función, así que qué dejaremos para el público asistente, que tuvo que ver dos veces Diana y Acteón y dos veces El corsario.

Debo decir que ambos bailaron muy bien, muy acoplados en el adagio y en la coda, y que sus variaciones ratificaron el poderoso arsenal interpretativo y técnico que ya habían demostrado en Aguas primaverales, con la ventaja de que, a diferencia de aquel adagio, el pas de deux de El corsario sí tiene variaciones en las que lucirse mucho más como lo hicieron.

Brenna Mulligan y Luciano Perotto 
en el pas de deux de El corsario.
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Marcella Trindade Borges y Emerson Ferreira, del Ballet do Theatro Municipal do Rio de Janeiro (Brasil), con Hélio Bejani como director artístico, escogieron el pas de deux final del ballet Don Quijote, con música de Ludwig Minkus y coreografía de Marius Petipa, para concluir con broche de bravura esta gran gala.

Marcella Trindade Borges y Emerson Ferreira,
 en el pas de deux de Don Quijote.
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Con un cálido telón de fondo teñido de rojo, la pareja mostró un buen acople en el adagio, en el que Marcella logró sostenidos e impresionantes balances, e hizo gala de sus arabesques a 180 grados, mientras que Emerson la secundó elegantemente, y la alzó y la dejó caer sin titubeos hasta barrer casi el piso en el riesgoso final del adagio.

Ya en sus variaciones, ambos se volvieron a lucir, sobre todo en la segunda parte; Emerson con su gran óvalo de saltos de gran elevación, y Marcela, por su lado, ejecutó la suya con coquetería, musicalidad y precisión, con fouettés intercalados con pirouettes como remate, pero algo desplazados de lugar; en fin, un cierre digno para esta Gran Gala de las Estrellas del Festival Internacional de Ballet de Miami, en su trigésima primera edición.

Antes de concluir mi reseña, debo decir que, al igual que en dos de los teatros donde tuvo lugar la Gala Moderna y Contemporánea, en el Fillmore de Miami Beach también estuvo presente Roselle Gallery, presidida por Roselle y Alfredo León, con tres obras en lienzografías intervenidas, Edición Única, de la colección Frida: un sueño caribeño, del Maestro Esteban Machado Díaz, expuestas en el vestíbulo / lobby, el sábado 15 y domingo 16 de agosto, para rendir tributo, desde las artes plásticas, al Festival Internacional de Ballet de Miami en su trigésima primera edición.

Baltasar S, Martín y Roselle León, con dos de las lienzografías intervenidas, Edición Única, de la colección Frida: un sueño caribeño, del Maestro Esteban Machado Díaz, expuestas en el vestíbulo / lobby del Fillmore, los días 15 y 16 de agosto de 2026.
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Muchas gracias, como siempre, al maestro Eriberto Jiménez, por tanta entrega y devoción por el ballet y el arte en general, fiel continuador del legado del inolvidable Maestro Pedro Pablo Peña.


Baltasar Santiago Martín
Fundación APOGEO & Revista CARITATE
Hialeah, 31 de agosto de 2026.

Fotos: Simon Soong

(USA) Labor Day History

Labor Day: What it Means

Labor Day, the first Monday in September, is a creation of the labor movement and is dedicated to the social and economic achievements of American workers. It constitutes a yearly national tribute to the contributions workers have made to the strength, prosperity, and well-being of our country.

Labor Day Legislation

Through the years the nation gave increasing emphasis to Labor Day. The first governmental recognition came through municipal ordinances passed during 1885 and 1886. From these, a movement developed to secure state legislation. The first state bill was introduced into the New York legislature, but the first to become law was passed by Oregon on February 21, 1887. During the year four more states — Colorado, Massachusetts, New Jersey, and New York — created the Labor Day holiday by legislative enactment. By the end of the decade Connecticut, Nebraska, and Pennsylvania had followed suit. By 1894, 23 other states had adopted the holiday in honor of workers, and on June 28 of that year, Congress passed an act making the first Monday in September of each year a legal holiday in the District of Columbia and the territories.

Founder of Labor Day

More than 100 years after the first Labor Day observance, there is still some doubt as to who first proposed the holiday for workers.

Some records show that Peter J. McGuire, general secretary of the Brotherhood of Carpenters and Joiners and a cofounder of the American Federation of Labor, was first in suggesting a day to honor those "who from rude nature have delved and carved all the grandeur we behold."

But Peter McGuire's place in Labor Day history has not gone unchallenged. Many believe that Matthew Maguire, a machinist, not Peter McGuire, founded the holiday. Recent research seems to support the contention that Matthew Maguire, later the secretary of Local 344 of the International Association of Machinists in Paterson, N.J., proposed the holiday in 1882 while serving as secretary of the Central Labor Union in New York. What is clear is that the Central Labor Union adopted a Labor Day proposal and appointed a committee to plan a demonstration and picnic. (read more at U.S. Department of Labor's website)

Sunday, September 6, 2026

“Las sirenas no existen”, el otro viaje de Odiseo sobre el escenario. (por Wilfredo A. Ramos)


“Las palabras vacías son malvadas” Homero (aedo -cantor- siglo VIII a.c.)



En el escenario de Artefactus Teatro, en ese pequeño pero acogedor espacio donde se hacen realidad los sueños de muchos artistas sin importar de qué manifestación se trate, pero donde el teatro reina por derecho propio desde hace más de quince años, Eddy Díaz Souza ha subido a escena otro de sus textos dramáticos convertidos en poesía, no referimos a la obra “Las sirenas no existen”, la cual se mantuvo en escena durante dos semanas -entre el 21 y 30 de agosto- en las tablas de Artefactus Teatro, con un elenco integrado por Luis Barcena, Hanny Cunill, Betsy Rodríguez, Lina Echeverri, Rei Prado, mientras que la escenografía estuvo en manos de Carlos Artime y música original de Rony Cintra, en una producción general de Carlos Artega.


A este nuevo texto dramático de Díaz Souza, como es habitual, lo envuelve un halo poético que sin embargo en esta oportunidad se nos muestra con mayor evidencia al percatarnos de su escritura realizada dentro de un formato con características propias del ‘verso libre’, lo que permite al autor manejar el lenguaje de manera abierta. Esta escritura dramática-poética ofrece la posibilidad de ser rica en imágenes, las cuales al ser recreadas sobre las tablas transfieren a la dramaturgia escénica una marcada plasticidad, recreada no solo mediante el concepto escenográfico sino igualmente a través del desempeño actoral.


Con esta propuesta de “Las sirenas no existen”, Díaz Souza introduce al espectador en un mundo imaginario que, aunque provocando referencias hacia la antigua tragedia homérica de “La Odisea”, del mismo modo nos aleja de ella desviándonos hacia un universo de reflexiones y ‘viajes’ más personales e íntimos. La apropiación de aquella leyenda en mano de este autor se convierte en un navegable mundo de ilusiones, anhelos, encuentros y desencuentros que pueblan la imaginación del ser humano. Este texto que nos habla de monstruos de igual forma nos pone ante la incertidumbre de que proyecta la realidad o no de los mismos, si se encuentran fuera o forman parte de nosotros mismos.

A través del viaje de este nuevo Odiseo -el cual pudiera ser cualquiera de nosotros mismos- el dramaturgo nos sumerge en un polisémico hábitat de seres, integrantes de leyendas que han rodeado nuestra cultura occidental, por lo que aparecen junto al del legendario protagonista los de Ariadna y el Minotauro, Prometeo el protector de los hombres, el de Polifemo hijo de Neptuno, dios de los mares; pero de igual manera el autor nos embarca en un viaje a través de la literatura universal haciendo referencias a Shakespeare, al Quijote del inmenso Cervantes e incluso en ese supuesto recorrido nos arrastra hacia los cambiantes desiertos venezolanos de la longeva ciudad de Coro, las míticas tierras asiáticas hogar materno del dulcísimo fruto del mango o nos lleva a recordar a aquella isla grande del Caribe.


Por medio de dicho mosaico cultural y geográfico, la obra procura llevarnos de viaje por medio de nuestra propia imaginación, convocándonos a comprender el mundo en que vivimos, a descubrir y saber vencer los obstáculos en nuestro camino, valorar las diferencias y similitudes, reconocer la amistad, el valor de la palabra del otro en su diferencia, en fin aceptar la convivencia la cual no siempre está exenta de tropiezos y sobre todas las cosas enfocarnos en tratar aceptarnos y entendernos como parte del inmenso conglomerado humano al que pertenecemos. Que tal presupuesto ofrecido por parte del autor resulte una quimera, es posible, pero no deja de ser deseable.

Respecto a la materialidad del texto sobre la escena, ella fluye con la intención de ser una propuesta dirigida con intención de llegar a un público adolescente -ausente por lo general de los teatros- también adulto e incluso infantil, aunque solo sea por la belleza y plasticidad de sus imágenes pensadas sin duda para lograr alcanzar las mentes de los más pequeños, por lo que tal propuesta podría ser portadora de una polisémica lectura según el público que la observe.

En cuanto al desempeño actoral, todos viven sus personajes con la requerida verdad que permite la fantasía, incorporándolos mediante una entrega la cual se muestra sin esfuerzo, como si fuera parte de un juego y no un proyectado trabajo escénico. El actor Luis Bárcenas, aprovecha su juventud para impregnar a su Odiseo de esa cierta ingenuidad y humildad que tal soñador personaje requiere. Su labor transcurre con agilidad y limpieza a pesar de su constante interacción con diversos personajes y elementos escenográficos, lo cual logra sin perder una buena dicción y proyección de la voz.

Mientras que por su parte Betsy Rodríguez, Rei Prado, Lina Echeverri y Hanny Cunill, asumen sus personajes humanos o no, reales o imaginarios con naturalidad, desenvolvimiento, otorgándoles la magia que el texto exuda, aunque en el caso de Cunill aconsejaríamos que tuviera que se tomara un mayor cuidado con respecto a su dicción, la cual en algunos instantes hace difícil entender con claridad algunos de sus parlamentos, dejando caer los finales de estos.


Sin duda alguna, nuevamente el escenario de la pequeña sala de Artefactus Teatro de la mano de Díaz Souza, deja complacido a un público deseoso por disfrutar de ese arte teatral el cual solamente brota sobre las tablas cuando en dicho proceso convergen talento, inspiración, rigor, el minucioso trabajo creativo, la mirada para nada complaciente, pero sobre todas estas cosas la exigencia estética y verdad artística, la cuales constituyen las herramientas que nos ofrecen la oportunidad de asegurar la permanencia de una de las manifestaciones del arte que se encuentra intrínsecamente ligada al proceso de evolución social del ser humano como ha sido el Teatro.


Wilfredo A. Ramos.
Miami, agosto 27, 2026.

Fotos/ Arturo Arocha.
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