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Tuesday, September 8, 2026

Homilía de Mons. Dionisio García, arzobispo de Santiago de Cuba en el Santuario Nacional de Nuestra Señora de la Caridad, 8 de septiembre de 2026


Homilía de Mons. Dionisio G. García Ibáñez, arzobispo de Santiago de Cuba
Basílica Santuario de Nuestra Señora de la Caridad, 8 de septiembre de 2026
Primera Misa en la Solemnidad de Nuestra Señora de la Caridad del Cobre



Hermanos,

Tenemos que darle gracias al Señor siempre. Nuestra vida debe ser una acción de gracias a Dios. Gracias por la vida que nos da. Gracias por la palabra que escuchamos, que es la que hace que le encontremos sentido a la vida. Gracias por tantas cosas pequeñas que sabemos recibimos de sus manos. Y hoy tenemos que darle gracias por estar aquí, somos unos privilegiados y somos unos elegidos. El Señor ha querido que estemos aquí hoy nosotros.

Entonces tenemos esa responsabilidad, como dije al introducir la misa, la responsabilidad de no sentirnos nosotros escogidos, sino con la humildad de María, nosotros también tener presente que estamos representando por un lado a todo nuestro pueblo, porque estamos aquí en casa de la madre y hemos tenido esa oportunidad, fíjense, no es suerte, es esa oportunidad que Dios nos da, esa elección que Dios nos ha hecho de estar aquí.

Y no solamente entonces de todos los cubanos, pero muy particularmente también de todos aquellos que hubieran querido estar aquí esta noche, como años anteriores. Entonces recordemos a tantas personas que hoy a esta hora, seguro, han hecho una oración y nosotros se la traemos a la Madre, para para que ella, que tiene a su Hijo en sus brazos, se las presente. Y Jesús, que es nuestro único Salvador, pues la presenta al Padre. Es una dicha estar aquí.

Las lecturas de hoy, que siempre las leemos y siempre es bueno recordarlas, es la misa de la noche. decir, estamos como preparándonos para la gran fiesta con las misas en las parroquias, en las comunidades, en las oraciones, en los fieles, en las procesiones, etcétera. La primera lectura es del Antiguo Testamento. Y en esa lectura nosotros vemos como en ese texto de Judith que habla de Judith, aquella mujer que fue escogida por Dios para salvar al pueblo. Es decir, para que el pueblo cogiera ánimo, supiera luchar y se apartara de la mano del de la maldad.

Y Dios la escogió a ella, a una mujer precisamente, para llevar a todos hombres y mujeres a vivir la vida digna que Dios quería para su pueblo, darle libertad de fe para que pudieran practicar su fe, y ella pues convocó, ella ayudó a que hombres y mujeres tuvieran confianza en Dios, y a través de ella, Dios hizo muchas maravillas. Fíjense bien que es un texto del Antiguo Testamento en que Dios saca una mujer del pueblo y la pone al frente. De tal manera que dice, que todos los que estaban allí decían, "Tú sí eres aquella escogida por Dios para salvar el pueblo. Eres tú”.

Y a ella le dedicaron muchas alabanzas. El pueblo de Israel esperaba el Mesías y esa elección de Judith, no cabe la menor duda que fue uno de los tantos pasos que Dios suscitó, hizo posible, para que el pueblo tomara conciencia de que Dios no le olvidaba. El pueblo seguía esperando el Mesías y el pueblo pasaba por momentos muy duros, muy difíciles. Parecía como si Dios se hubiera olvidado del pueblo. Parecía. Pero Judith estaba allí. Y ella era como la figura y la gente le agradecía porque había dicho que sí al Señor para salvar el pueblo.

Pero pasa el tiempo y en ese pasar del tiempo viene María. Otra mujer, otra mujer del pueblo llena de humildad, pero de una fe increíble. Y María esperaba la llegada de Jesús. Si no sabía que a ella Dios, le iba a pedir algo muy especial.

Entonces voy a hacer aquí una parada porque nosotros tenemos también que darnos cuenta de que María era una mujer como cualquiera de las mujeres que está aquí. Dios la había elegido. La había preservado del pecado original. Dios le había destinado a ser la madre de su Hijo, como Dios había elegido a Judith en tiempos siglos atrás. Entonces, María espera que el Mesías venga y no sabía que Dios la había escogido a ella hasta que el Ángel se le presenta.

Y el Ángel le dice, " María, ¿Quieres ser la madre del Salvador?" "¿Cómo podrá ser esto?" Dice ella, todavía medio anonadada. Dios te he escogido. No puede ser. Yo no conozco varón. Dice, "Pero para Dios no es imposible. Mira, tu prima Isabel, ya mayor, y va a dar la luz por mí." Entonces, María recapacita y dice, “efectivamente, hay en la fe firme para Dios no hay nada imposible. Si él lo dice, eso será." No por lo que ella valía, por el amor de Dios por el pueblo, y por la fuerza y el poder de Dios, la gracia de Dios.

Entonces, María acepta. Dice, "Sí, háganse en mí según tu palabra, háganse en mí según tu voluntad." Cosa que también todos nosotros tenemos que repetir y tratar de cumplir y vivir. Entonces, fíjense, Dios escoge a María para una obra especial de salvación, y ella dice que sí, por su confianza en Dios y se lanza a la aventura de hacer la voluntad de Dios.

Hermanos, eso que le pasó a María, pero de manera distinta en cada uno de los nosotros, porque todos somos diferentes, y Dios llega a nosotros de manera diferente a uno de una manera, a otro de otra. Cada uno tiene una historia personal de salvación. Dios también a nosotros nos pide hacer su voluntad y ponernos a la disposición del Señor.

Como María, también nosotros vamos a veces a decir, "Señor, yo no tengo fuerzas. ¿Por qué tú me pides esto?” Pero cuando nos damos cuenta de que Dios es el que lo está hablando, lo está pidiendo, lo está llamando, eligiendo, entonces, hermanos, ojos cerrados, manos apretadas y hacer la voluntad de Dios.

El texto de hoy nos dice uno, Dios no nos abandona. No abandonó a Israel, no nos abandona a nosotros, mandó al Mesías y el Mesías viene a salvar a todos los hombres, no solamente a un pueblo. ¿Y cómo lo hace el Mesías?, humildemente también, muere en la cruz por nosotros. Para darnos cuenta de que la salvación de los hombres no es un problema de cálculo humano. Hay veces que los hombres creemos, y así lo hemos escuchado y lo hemos vivido, de que en la tierra se va a poder construir un paraíso. Y que todo el bien que se haga es solamente de nuestra cuenta. Nosotros somos lo que hemos hecho.

Y no nos damos cuenta de que cuando nosotros nos olvidamos de la palabra de Dios, de la voluntad de Dios, nuestros caminos no pueden terminar bien. Para que nuestros caminos terminen bien, nosotros tenemos que acogernos a su palabra, disponernos y tratar de hacer su voluntad.

Vamos a pedirle al Señor la gracia de sentirnos elegidos, porque lo somos. ¿Y qué mayor dicha que sentirme elegido por Dios? Vamos a darle las gracias a Dios porque en María hizo cosas maravillosas y admirables. Dios, no que María lo hizo, Dios hizo por María obras admirables.

Vamos a pedirle al Señor que también a través de nosotros el Señor haga cosas admirables donde nosotros estamos. Y la cosa más admirable que podemos hacer, es hacer su voluntad siempre. Cualquiera podría preguntarse, "Dios, ¿qué me puede pedir? que sea mejor simple y sencillamente?" Que trate de vivir según los mandamientos de la ley de Dios, que son luz para nuestros ojos. Así dice el Salmo, “colirio para nuestros ojos."

Vamos a pedirle al Señor que nos dé fuerza para que cuando descubramos cuál es su voluntad, ¿qué debo hacer? Nosotros tener la fuerza para llevarlo a cabo y hacerlo. Y cada uno tiene lo suyo.

Yo veo a las hermanas que están acá, tanto las hermanas de Jesús Buen Pastor, como las de Madre Teresa de Calcuta. ¿Cómo hacen la voluntad Dios, cómo la cumplen? Pues cumpliendo con su regla, con orar por los demás, con vivir según conociendo el Evangelio. Así es como cumplen, ayudando a los necesitados, estar con las puertas abiertas para recibir al que venga, con un gesto dulce en el rostro y una sonrisa como si fuera la sonrisa de Dios.

¿Cómo un estudiante puede hacer la voluntad de Dios? Viviendo como estudiante, haciendo lo que tiene que hacer un estudiante, estudiando, preparándose, no perdiendo el tiempo.

¿Cómo un padre de familia puede hacer la voluntad de Dios? El papá y la mamá, pues dedicando su vida a lo más grande que el Señor le ha pedido, que es traer a sus hijos al mundo y además educarlos, acompañarlos, quererlos, preparándolos para la vida. ¿Cómo un médico puede hacer la voluntad de Dios? Seguro que aquí hay médicos. Pues tratando con caridad y tratando con paciencia a los enfermos, preparándose para ser buen médico. ¿Cómo un campesino de nuestros campos puede hacer la voluntad de Dios? Bueno, pues en su oficio en el campo, tratar de dar los frutos mejores que tanta falta nos hacen.

Así es, hermanos. No hay que buscar mucho, ni analizar mucho. Cada uno tiene que hacer aquello que nos corresponde por nuestro estado, por nuestra condición.

¿Cómo un gobernante pueda hacer la voluntad de Dios?, gobernando en provecho del pueblo y no en provecho propio. Es lo primero. Y después tratando de que se haga lo que el pueblo necesite y quiere, y no mi capricho, o que mi voluntad o mi manera de pensar sea lo que se cumpla porque esa es la única que vale. Hacer la voluntad de Dios le corresponde a cada uno según su condición.

Hermanos, y así es como el Señor nos salva a cada uno de nosotros. Así lo hizo María, así lo hizo Judith, así la gente les reconoció. Y por eso, no solo estamos volviendo a dar a María, ¿por qué? Porque en todo momento quiso hacer su voluntad. Vamos a pedirle al Señor que nos ayude a él a ser así, a vivir así.

Vamos a pedirle al Señor que también le dé la gracia a este pueblo, fortaleza, sabiduría y decisión para que sepamos superar la situación que estamos viviendo, que es triste y que ningún pueblo la merece. Vamos a pedirle al Señor que cualquier cambio que se haga, los cambios que se están haciendo, no se queden en la periferia, sino que profundicen y que toquen todas las estructuras de nuestra vida, la vida de cada cubano, de cada persona. Hay que pedirle a Dios eso. Que se hagan los cambios necesarios para cada día vivir con más tranquilidad, como un pueblo que quiera amar a Dios y que quiere quererse como hermanos.

Hermanos, vamos a conocer al Señor un poquito más, para que el Señor nos dé la gracia de ser fieles a Él. Que el Señor nos acompañe, que nos dé ánimo, y vamos este día a tenerlo muy presente. A tenerlo muy presente ahí en los brazos de María y decir, "Tú eres mi Salvador. Quiero oírte, quiero seguir tu palabra." Amén.

Y puestos de pie, vamos a hacer profesión de nuestra fe.


Texto y fotos tomados del Facebook del Arzobispado de Santiago de Cuba.

Monday, September 7, 2026

(Miami-Invitación) Misa solemne en honor a la Virgen de la Caridad, Patrona de Cuba. Martes 8 de septiembre de 2026




5:00 PM: Abren las puertas al público

5:45 PM: Oración por Cuba con la imagen de la Virgen en el Memorial Cubano.

6:30 PM: Santo Rosario

7:00 PM: Procesión de los Movimientos Apostólicos de la Arquidiócesis de Miami

7:30 PM: Procesión de entrada de la Bendita Imagen de la Virgen de la Caridad

8:00 PM: Misa Solemne, presidida por Monseñor Thomas Wenski, arzobispo de Miami. 


Martes 8 de septiembre de 2026

MIAMI-DADE FAIR & EXPO 
10901 SW 24 St, Miami, FL 33165

Saturday, September 5, 2026

Mons. Wilfredo Pino, arzobispo de Camagüey, explica en la radio provincial como será distribuida, en ese territorio, la ayuda procedente de los Estados Unidos.


Fragmento del Mensaje domincal de Mons. Wilfredo Pino, arzobispo de Camagüey.  Agosto 30, 20026. 

...

Tal como prometí el domingo pasado, aprovecho la ocasión para que sean contestadas algunas preguntas que hacen ustedes personalmente o por teléfono sobre la ayuda que se está recibiendo a través de Cáritas para las personas más necesitadas. Las preguntas fueron contestadas por la Iglesia Católica y Cáritas-Camagüey.

Primera pregunta: ¿Quiénes harán la lista de las familias que recibirán la ayuda? ¿Cómo se hará?

Respuesta: La lista de las familias la hacen el equipo de Caritas y el de Pastoral de la comunidad a la cual llegará la ayuda. Y se confeccionará visitando las familias que están en una situación de mayor vulnerabilidad, es decir se hace un levantamiento con una planilla de identificación donde se tienen en cuenta los criterios de selección que ya conocemos: ancianos que viven solos, mujeres embarazadas o en período de lactancia con riesgos identificados, niños menores de cinco años en situaciones de riesgo y personas con discapacidad o encamadas que no pueden valerse por sí mismas. Para hacer esta lista, el equipo de Caritas y el de Pastoral pueden consultar la relación de estas familias que tenga el Trabajador Social del Policlínico u Hospital.

Segunda pregunta: ¿Cómo se distribuirá la ayuda?

Respuesta: La ayuda se distribuirá a medida que vaya llegando de Estados Unidos, que no será toda de una vez sino de forma escalonada. Apenas se reciban los módulos se trasladarán al lugar escogido, y que ya tendrían la lista con la relación de las familias que los van a recibir

Tercera pregunta: ¿Quiénes son los responsables de esa distribución?

Respuesta: Los responsables de la distribución son, en primer lugar, el equipo Pastoral del lugar, pero siempre contando con el equipo de Caritas, y otras personas. También los miembros de Cáritas de Estados Unidos estarán presentes en las primeras ayudas.

Cuarta pregunta: ¿Se distribuirá en todos los municipios?

Respuesta: El interés de la Iglesia es llegar a los lugares más necesitados, y poder ayudar a los que están más desprotegidos o que no tienen o no reciben otras ayudas.

Quinta pregunta: ¿Tiene que pagar algo la familia beneficiada al recibir el donativo?

Respuesta: Por supuesto que no. Las familias que reciban la donación no tienen que pagar nada.

Sexta pregunta: ¿Por qué municipios se empezará la distribución y cuándo?

Respuesta: Los dos pueblos escogidos por Cáritas-Camagüey para la primera entrega son Lugareño y Nuevitas. La ayuda está prevista que llegue a principios de octubre. Por supuesto que ya se avisará con anticipación cuando se tenga la fecha exacta.

Séptima pregunta: ¿De qué manera podremos ayudar los miembros de las comunidades a esa distribución?

Respuesta: La ayuda principal es que toda la comunidad se involucre, no solo los del equipo de Cáritas, y el Consejo Pastoral, y que todos reciban la formación que debemos comenzar a dar ya a principios de septiembre, porque es importante conocer cómo llenar las planillas y qué decir a la familia visitada. Es la parte más linda, a nuestro entender: tener la cercanía de la Iglesia a tantas familias que esperan por nosotros.

Y en el momento en que llegue la ayuda, tener un equipo de personas de la comunidad y del lugar para ayudar en la descarga y almacenamiento para su posterior distribución, que será lo más inmediata posible.

Octava pregunta: En el donativo mencionado, ¿vienen también medicinas? ¿Se distribuirá dinero?

Respuesta: El donativo no contempla medicinas ni ayuda monetaria, solo alimentos, vasijas para almacenar agua y artículos de aseo.

Novena y última pregunta: ¿Es posible conocer cuántas personas en situación de vulnerabilidad viven en Cuba?

Respuesta: El Primer Ministro Manuel Marrero, en su intervención ante la Asamblea Nacional el 30 de julio pasado informó que hay identificadas en todo el país ochocientas setenta y seis mil, quinientas veintidós (876,522) personas en mayor situación de vulnerabilidad.



Texto tomado del Facebook del Arzobispado de Camagüey. 

Sunday, August 16, 2026

Mons. Dionisio García, arzobispo de Santiago de Cuba: "Envía tu Espíritu Santo para que todos los cubanos, con las potencialidades que nuestro pueblo tiene, aprendamos a vivir en armonía, en un solo corazón y una sola alma, con diferentes maneras de pensar, y, juntos, encontrar soluciones que nos conduzcan a nacer en paz, a trabajar en paz, a comer en paz, a vivir y morir en paz."


Oración de Súplica


“Señor Jesús, hoy venimos ante Ti, para agradecerte por estar siempre presente en medio de nosotros.

Gracias, porque te encontramos en el amor de los esposos fieles; de los padres y madres que están con sus hijos y los educan en la fe, la verdad y en la caridad; de los hijos que atienden con cariño a los ancianos de la casa; de quienes desde otras tierras ayudan a familiares y amigos; de los vecinos que se acompañan en penas y alegrías; de tantos que sirven desinteresadamente a sus prójimos.

Ayúdanos a sentir el consuelo y la fortaleza en estos tiempos tan difíciles.

Te presentamos a las madres que luchan por alimentar a sus hijos; a tantos que no se cansan de buscar medicinas para sus enfermos; a los familiares de los presos que sueñan con verlos regresar, algún día, sanos al hogar; a los trabajadores que intentan brindar a sus seres queridos una casa digna; a los que lloran la emigración de esposos, hijos, nietos, amigos; a los que sufren la violencia y el robo; a los que soportan tantas carencias materiales y espirituales.

Aumenta nuestra fe, para tomar conciencia de que para Ti nada es imposible.

Envía tu Espíritu Santo para que todos los cubanos, con las potencialidades que nuestro pueblo tiene, aprendamos a vivir en armonía, en un solo corazón y una sola alma, con diferentes maneras de pensar, y, juntos, encontrar soluciones que nos conduzcan a nacer en paz, a trabajar en paz, a comer en paz, a vivir y morir en paz.

Santísima Virgen de la Caridad, Madre de nuestro Señor Jesús, presenta a tu Hijo nuestras oraciones, y dinos como en Caná: “Hagan lo que Él les diga”. Madre de todos los cubanos, repítenos nuevamente: “No tengan miedo, ¿Acaso no estoy yo aquí que soy tu Madre?”.

¡Jesús, Buen Pastor, escúchanos! Amén”

Nuestra Señora de la Caridad del Cobre, ruega por nosotros.

Nuestra Señora de la Caridad del Cobre, ruega por nosotros.

Nuestra Señora de la Caridad del Cobre, ruega por nosotros.

Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios, para que seamos dignos de alcanzar las promesas de Nuestro Señor Jesucristo. Amén.



16 de agosto de 2026.

Texto y foto tomados de la página de Facebook del Arzobispado de Santiago de Cuba.

Sunday, August 2, 2026

Mons. Dionisio García, arzobispo de Santiago de Cuba: "Vamos a pedir para que se hagan los cambios estructurales necesarios, para que podamos nosotros garantizar eso, el pan nuestro de cada día"


Intenciones al comenzar la Eucaristía, 2 de agosto de 2026.
Basílica Santuario de Nuestra Señora de la Caridad.



Hermanos, vamos a pedirle al Señor, siempre pues nuestras rogativas ordinarias, pidiéndole, ofreciéndole al Señor, poniéndole a los pies de Dios a través de María, pidiéndole que Jesucristo, nuestro Salvador, interceda por nosotros para ser fieles siempre a Él, siempre.

Hoy vamos a ver un hombre que fue fiel al Señor, después que le encontró y que se convirtió, Pablo. Vamos a pedirle al Señor que nos dé la fortaleza en la fe que tenía Pablo, y ese deseo de saber que Dios es lo máximo, y que por lo tanto lo demás se relativiza. Se le da importancia, pero siempre ante el Señor lo demás queda en un segundo plano.

Vamos a pedir también por nuestro pueblo que tantas necesidades tiene. Hoy vamos a ver en el Evangelio la multiplicación de los panes. Vamos a pedirle al Señor que le dé a este pueblo el alimento diario necesario, como dice el Padre Nuestro, el pan nuestro de cada día.

Antiguamente había un refrán que mucha gente conoce, los mayores, que decía, "Todo niño nace con un pan debajo del brazo”. No sé si ustedes lo han oído. Era así. Ojalá que todos los niños cubanos nazcan con un pan debajo del brazo.

Vamos a pedir para que se hagan los cambios estructurales necesarios, para que podamos nosotros garantizar eso, el pan nuestro de cada día. Y no solamente el pan nuestro, sino la fraternidad, la confianza, el amor, el aprecio, todo lo que necesitamos los cubanos, el respeto mutuo. Que esas sean nuestras intenciones.



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Texto y foto tomados del Facebook del Arzobispado de Santiago de Cuba. 

Sunday, July 26, 2026

26 de Julio: San Joaquín y Santa Ana


La Iglesia Católica celebra el 26 de julio la festividad de San Joaquín y Santa Ana. Estos dos santos fueron los padres de la Virgen María y por lo tanto los abuelos de Jesús. Por esta razón, se dedica el 26 de julio a los abuelos. 

Wednesday, July 22, 2026

Fray Elías de la Sagrada Familia, un carmelita ejemplar en el Convento de la Merced de Camagüey. (por Carlos A. Peón-Casas)


Las cercanías a la figura de este ejemplar sacerdote carmelita que hoy recreamos desde la memoria ya casi ancestral de un siglo, se nos hace propicia desde un opúsculo o breve ensayo que, Manolo de la Torre Rivera, joven periodista de la otrora ciudad agramontina, dedicara como ofertorio espiritual al santo varón en su deceso, acaecido en 1942.

Con el título de Guirnalda Póstumas (Ofertorio a un santo varón inmortal), de la Torre Rivera, al decir de otro periodista, Alfredo Correoso y Quesada: “fijó su pupila en la interesante y ejemplarísima existencia” del inolvidable sacerdote.

Dejamos al lector algunos de los esbozos más sentidos del joven escritor de entonces, en ese recorrido por las páginas vitales de su biografiado, que como inevitable telón de fondo tenía al que entonces fuera el Convento de la Orden Carmelita en Camagüey desde 1888, en el ya casi cuatro veces centenario Convento e Iglesia de La Merced.
Corría el año de 1909… En la languidez conventual del templo de la Merced de Camagüey, ocurrió un suceso de apariencias intrascendentes para la Comunidad carmelitana que mora allí y para la vida religiosa camagüeyana. Dios rodea siempre los grandes sucesos del mundo de una sencillez conmovedora (…) Así también, sin alteraciones estruendosas llega a esta legendaria ciudad, al Convento de la Merced, un sacerdote (…) con apenas 30 años (…) acusaba ya el carácter, el espíritu y el alma(…) en que la práctica de la piedad se enraizaba desde los tiempos de acólito con los Padres Carmelitas de Toledo. En aquella provincia del reino de Castilla la Nueva, bañada por el caudaloso y seccionante Tajo (…) nació a la vida y al sacerdocio Fray Elías de la Sagrada Familia (…) No queremos exagerar diciendo que el templo de la Merced en la actualidad compite con la maravillosa Catedral que allá en tierras castellanas encierra obras del Greco, y el soberbio túmulo cincelado de Berruguete (…) pero tanto por el aspecto de su arquitectura. Como por las bellezas que encierra, entre las que se destaca el sepulcro de plata (…) y principalmente en el precioso altar del Niño Jesús de Praga, la mano hábil y consoladora, expresiva y amistosa del R.P. Elías ha dejado su huella inconfundible de febril laboriosidad.

(…) Desde poco tiempo después de llegado a Camagüey, se advirtió la capacidad organizadora y directriz del Padre Elías, que rápidamente rebasó los límites del convento y la Provincia, al extremo de habérsele ofrecido el cargo de Superior del Convento de San Felipe en La Habana, lo que rechazó por humildad y sencillez. Esto sucedía en 1912(…) La muerte del Padre Franco, Superior de las Mercedes, ocurrida en 1919, exaltó a Fray Elías al cimero sitial de la Comunidad.
(…) En 1915, se coronó la imagen del Niño Jesús de Praga por las manos de Fray Valentín Zubizarreta, entonces Obispo de Camagüey, con corona de Rey, Redentor y Pontífice, se bendicen la espléndida carroza y los bellos estandartes que expresan cada uno de los misterios de de la vida de Jesús Niño. En 1918 se imparte bendición al sagrario de plata que está en el altar, obra exquisita de talleres de Madrid. En 1922, se bendice la nueva imagen que ahora veneramos en el ara, también labrada en la capital española. En 1933, el gran tapiz de la Apoteosis del Niño de Praga que cumple el altar mayor en los meses de enero, completando la obra de otros tapices que revisten los muros de la Iglesia como expresión artística de la historia del dulce Infante, recibe también bendiciones(…) Que camagüeyano no recuerda un año de su niñez, en que marchó orondo, marcial, orgulloso, de casaca roja y pantalón blanco con amplia capa y botas de hule, portando alabarda a la vera del Niño de Praga? ¿Quién de adulto no se ya, no se emociona al escuchar los metales y tambores que ritman la marcha del ejército de párvulos, avanzada de la más linda procesión que preside la figura de Dios infante?(…) Autor de varias obras(…) Su primer libro: Guirnalda de Siemprevivas(1) es una dignificación sublime del espíritu religioso, que se eleva vertical en una literatura limpia de frivolidades(…) Por él, sabemos la historia de la Archicofradía del Niño Jesús de Praga, en Camagüey(2), con sus detalles minuciosamente analizados’.

(…) Optima fue su labor apostólica que en siembra constante recogió prodigios y exhúberos frutos. La consagración del Padre Elías se compensaba con resultados brillantes reconocidos por doquier. Prueba de reconocimiento fue fuer el nombramiento de Hijo Adoptivo que le confirió el Consistorio Municipal el 9 de Febrero de 1933 atendiendo sus dotes magníficas como forjador espiritual de la niñez camagüeyana. Pero hay otro título, no menos honrante que le brinda Camagüey: El Apóstol de los Niños(…) que florecía en cada labio de ciudadano…en el carácter del Padre Elías debió tener más conmovedora resonancia la exquisita y sencilla expresión popular, por su humildad, por ser igualmente sincera y no ceremoniosa(…)’

(…) Desde el retiro de su celda conventual, desde las naves del templo, el Padre Elías no solo hizo labor católica, ofrenda de caridad, ejemplo de superación; sino también forjó una gran parte de nuestra ciudadanía, en labor patriótica sublime, sabiendo, como escribió: ‘que la felicidad de los pueblos tiene por base el corazón y la inteligencia de los pequeñuelos’ y que ‘el fundamento de la vida humana se encuentra en la niñez’. No le complació solamente una rigurosa vida ascética, no le satisfizo por entero la perfección de su alma por la penitencia, y también atendió a la ninnez para edificar la felicidad de nuestro pueblo con bases de corazones puros, de inteligencias eminentes para hacer recio fundamento en la ternura infantil con una moral cristiana granítica, en que se asentara un ciudadano perfecto.

(…) Dios lo acunó en sus brazos para dormirlo eternamente, en la madrugada del 27 de Agosto de 1942, cuando fue llamado por El a su lado (…) sus obras quedaban como legado infinito. ‘Cuando muera, no me ofrenden flores, solo quiero que a mi sepelio vayan muchos niños’ fue el postrer del venerable religioso expresado a sus hermanos de Comunidad y amigos; fue lo único que reclamó como pago de 33 años de desprendimientos y bondades… No quiero, ni aún las flores del patio del Convento, prefiero que vayan muchos niños a mi entierro (…) Y así fue (…) No recuerdo más imponente manifestación dolorosa en Camagüey, (…) el féretro escoltado amorosamente cada minuto, a través del templo y nuestras calles por los fieles y ‘sus amados niños’.
Los recortes de la prensa de entonces nos dejan testimonio de las muestras más sentidas del pueblo todo. Distintas publicaciones citadinas y hasta el habanero Diario de la Marina se hicieron eco del lamentable deceso.

Como botón de muestra, dejamos al lector la nota del diario “El Camagüeyano’’, publicada en su sección Mundo Social, y con la firma del periodista y cronista social Alfredo Correoso Quesada:
Reposan ya en la tierra de su adopción, que tanto quiso… el santo sacerdote Fr. Elías de la Sagrada Familia… En medio de la inmensa pena que nos embarga a los que fuimos sus amigos, tenemos la satisfacción inmensa de ver que los camagüeyanos rindieron el tributo de cariño, el homenaje de amor que tanto merecía(…) La niñez camagüeyana pierde su máximo apóstol pues todos sus desvelos, se concentraban en encaminar a los niños por la senda del bien y de la más alta moral cristiana(…) Ese apostolado mantenido desde que llegó joven a Camagüey, hasta el momento de su muerte ha producido óptimos frutos en el seno de la sociedad y muy especialmente en el de la familia.
Un reportaje especial del ya citado autor Manuel de la Torre, era recogido por aquel mismo diario del Camagüey, que citamos igualmente, en atención a la rememoración de aquel suceso en sus detalles más singulares:
(…) A las exequias, iniciadas a las ocho de la mañana de ayer, concurrieron el Arzobispo de Santiago de Cuba, Mons. Zubizarreta y el Obispo de Camagüey con la casi totalidad del Clero. Las naves del templo estuvieron colmadas de un público acongojado, representaciones de todas las esferas sociales, prevaleciendo un incalculable número de niños. Junto al catafalco levantado ante el presbiterio las guardias de honor iban sucediéndose en grupos de doce niños cada vez.(…) terminadas las exequias solemnes, se inició el sepelio esperado por un público que llenó las aceras de nuestras calles. Abría la marcha la Banda Municipal; la Archicofradía del Ninno Jes;us de Praga con más de 300 niños ostentando sus distintivos en el pecho; las Asiladas de San Juan Nepomuceno y el Amparo de la Niñez; HH Oblatas; las niñas del Convento Mazarello, Alumnas y Ex Alumnas de las Teresianas, V.O.T del Carmen; el R.P. Juan de la Cruz Superior de los Carmelitas revestido de capa pluvial, con un grupo de sacerdotes; le seguía la carroza conduciendo los restos del Padre Elías escoltado por doce caballeros terciarios de la Virgen del Carmen y doce niños de la Asociación del Niño de Praga. Presidía el cortejo el Arzobispo de Santiago de Cuba, Mons. Zubizarreta, el Obispo de esta Diócesis Mons. Pérez Serantes, el Gobernador Provincial, doctor Octavio Pardo Machado, el Coronel López Jorge, Jefe del Distrito Militar, y una abigarrada y silenciosa multitud de incalculable número, marchaba con ellos.
Del propio cronista, pero esta vez en reseña del hecho para la emisora radial local CMJK, se añadían otros pormenores que en plan de cierre compartimos con el amable lector:
Honda pena causa esta desaparición en Camagüey (…) Por eso su sepelio tomaba la extensión de cuatro cuadras largas esta mañana. Muchos amigos que encontramos entre la multitud silenciosa y acongojada, nos mostraron sus recibos que le acreditaban una niñez cercana al P. Elías. Ese recibo era extendido al niño como socio de la Ass. Del Niño Jesús de Praga, aunque quien nos lo exhibiera, mostrara también una cabeza comenzando a canear. Allá en el cementerio, Pérez.
Serantes pronunció la oración fúnebre. Fue un momento difícil para S.E. por su carácter emotivo y por su condición de confesor del fenecido. ¿Quién mejor que Mons. Serantes podía conocer más profundamente el alma pura impoluta del P. Elías, de quien ha recibido por más de veinte años, las confidencias del confesionario? Por eso abundantes y sinceras lágrimas corrían por su faz, y la emoción dolorosa le anudaba las palabras en la garganta; y con él la concurrencia toda oraba y lloraba consternada (…)

 


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1. Le siguieron otros títulos: Guirnalda de Nomeolvides (1926); Sagrario del Niño Jesús de Praga (1939) dedicado a Mons. Zubizarreta con motivo de sus Bodas de Plata; y Guirnalda de Maravillas (1940) dedicado a los doctores camagüeyanos que en la niñez formaron coro de adoradores del Niño Jesús de Praga, intercalándose sus fotografías en número muy considerable.

2. Se establece la Asociación del Niño Jesús de Praga en el Convento de la Merced en Camagüey el 20 de Mayo de 1900. Fue Director de la misma el R.P. Fray Teodoro de San José, C.D.

Cáritas Cuba recibió cargamento de ayuda humanitaria, procedente del gobierno de los Estados Unidos de América

La delegación que participó en el recibimiento del donativo estuvo compuesta por Su Eminencia el Cardenal Juan de la Caridad García Rodríguez, Carmen María Nodal Martínez, directora de Cáritas Cuba y Ángel Miguel Gutiérrez Valdivia, director diocesano de Cáritas Habana.
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Cáritas Cuba recibió este martes, en el Aeropuerto Internacional «José Martí», el primer cargamento de ayuda humanitaria, en el marco del paquete de asistencia de 100 millones de dólares anunciado por el gobierno norteamericano, del cual la institución eclesial canalizará 60 millones.

El envío inicial incluye kits de alimentos e higiene que beneficiarán a 700 familias de la arquidiócesis de La Habana, cuya distribución se realizará conforme a los criterios de vulnerabilidad establecidos para ese tipo de ayudas.

La entrega a los hogares estará a cargo de voluntarios de las comunidades parroquiales, quienes ya se encuentran organizados en pos de garantizar dicho proceso de manera eficaz.Desde la institución subrayaron que, conforme a su práctica habitual, el voluntariado desarrollará la entrega con un enfoque de respeto y acompañamiento cercano a los beneficiarios, priorizando la transparencia y el trato humano en cada comunidad.

El resto del donativo se gestionará en fases sucesivas, en el contexto del creciente ejercicio de cooperación humanitaria que se asume en la isla desde inicios del presente año.


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Texto y foto tomados del Facebook de Cáritas Cuba. 

Sunday, July 19, 2026

Mons. Dionisio García, arzobispo de Santiago de Cuba: "todos quisiéramos ver una Cuba mejor"


Texto y fotos tomados del Facebook del Arzobispado de Santiago de Cuba. 


Intención al Comenzar la Eucaristía
Basílica Santuario de Nuestra Señora de la Caridad, 19 de julio de 2026
Domingo XVI del Tiempo Ordinario

Hermanos, en las lecturas de hoy vamos a volver a meditar sobre la misericordia de Dios, ese Dios que pudiéndolo todo, precisamente en ese poder está su deseo de perdonarnos, de socorrernos, de salvarnos. Así es como nosotros tenemos que contemplar a Dios porque así es. En las lecturas lo vamos a ir viendo con diferentes ejemplos, con parábolas.

Nuestra intención, ante la Virgen de la Caridad viene todo nuestro pueblo, y todo nuestro pueblo está viviendo momentos muy, muy difíciles, muy difíciles. Y todos los que vienen piden qué, primero piden por la familia, claro, los más cercanos, es lógico. Para que el Señor nos libre de las enfermedades, para que tengamos lo suficiente para vivir, para comer, para que la vida no sea difícil, para que los que están lejos puedan acercarse, estar juntos todos.

Nuestro pueblo pues está viviendo al día. Al día en el alimento, hay que buscar diariamente, no podemos conservarlo. Al día en el agua que vamos a utilizar, en muchas regiones así, muchas. Al día también en el dinero que vamos a gastar. ¿Por qué? Porque el dinero no alcanza pues las cosas cuestan mucho y para satisfacer las necesidades es muy difícil. Es decir, todos quisiéramos ver una Cuba mejor, y todos quisiéramos ver un pueblo más tranquilo, más sereno, porque tienen por lo menos las necesidades mínimas cubiertas.

Siempre pensamos en esta tierra tan hermosa, tan fértil, y nos da mucha pena también cuando venimos aquí ante la Virgen, cuando pasamos por el campo y vemos nuestros centrales azucareros que producían tanta azúcar, y sin embargo ahora no tenemos casi azúcar, y la que tenemos cuesta mucho. ¿Dónde están esos centrales que parecen como si fueran algo arqueológico? ¿Dónde está el café que nos gustaba tomar a las tres de la tarde y que brindábamos, un café de calidad excelsa? ¿Dónde está? ¿Dónde están las personas que lo cultivaban? ¿Los que trabajaban en los centrales? ¿Qué nos ha pasado? ¿Dónde están los campos que también veíamos con las reses? ¿Dónde están aquellos, la carne típica nuestra, el puerco? Inalcanzable.

Entonces, así vivimos. El dinero se va de las manos y los que están retirados, que han luchado toda la vida, lo sienten diariamente. Virgencita, eso es lo que la gente viene a decirte a ti. La gente no sabe cómo decir las cosas, pero sí sabe, porque lo siente. Lo que pasa que a lo mejor dice una palabra y ahí quiere decir todo. Pero venimos a pedirte ante ti eso, Madre, que nosotros sepamos corregir eso que nos ha llevado esta situación de carencia, de no saber cómo gestionar las cosas, de no, tal vez no encontrar, no buscar soluciones ¿Para qué? No para algo extraordinario, sino para tener por lo menos aquello que teníamos.

Vamos a pedir eso. Por las familias que están divididas, por aquellos jóvenes que han abandonado el campo buscando, como pasa en muchos países, buscando otros lugares mejor, pero por los jóvenes de las ciudades también que no son piensen en irse. ¿Quién cultiva nuestros campos? ¿Cómo lo vamos a todo este ser? ¿Eso depende de quién?

Hermanos, tenemos que pedirle a Dios que nos dé la gracia de la conversión, del arrepentimiento, si hemos hecho cosas mal y si lo hemos hecho mal, reconocerla, porque esa es la vida. Y vamos a pedirle a la Virgen que nos ayude a caminar en la verdad y a buscar el bien de todo, fraternalmente. Que las diferencias de opinión, ya sea de cualquier tipo, educativa, política, filosófica, que no signifique una ruptura. No. Nunca fue así. Que signifique que tenemos diferentes maneras de pensar y diferentes soluciones para darle a los problemas del país. Eso lo pedimos. Que haya paz, que haya fraternidad.

Que nuestras relaciones con los otros pueblos, los más cercanos, los más lejanos, sean relaciones fraternas en las QUE discusiones se resuelvan a través del diálogo, a través de la comprensión, de la escucha. Vamos a pedir eso, que Dios ponga su mano. Pero lo que sí, Señor, libra a este pueblo, Virgencita, a que este pueblo pase estos momentos tan difíciles y que lo pase con la paz, con la misericordia, por Dios. Con la fraternidad y la comprensión. Y danos mucha fe. y que el Espíritu Santo ilumine a todos los que tienen la responsabilidad máxima sobre nuestros destinos, donde quiera que estén y de donde sean.

Estas sean nuestras intenciones. Y por eso vamos a ofrecer el cuerpo del Señor. Antes de comenzar nuestra oración con humildad, reconozcamos ante Dios nuestros pecados. Sí, hermanos, hay que pedir perdón por todos, no por los pecados personales solamente, sino por los pecados sociales que hemos cometido.

Sunday, July 5, 2026

Mons. Dionisio García, arzobispo de Santiago de Cuba, informa sobre la ayuda de los Estados Unidos de América a Cuba, a través de Cáritas.


Información sobre la ayuda del Gobierno norteamericano distribuida por Cáritas.


Hermanos, hoy les pido que nos sentemos y vamos a compartir algunas ideas.

Sí, hermanos, esta es una posibilidad que tenemos de compartir. Y yo quería hablar de algo que está en la boca de muchos, y que por diferentes medios también se divulgan muchas ideas, conversaciones.

Les voy a hablar de qué cosa es Cáritas. Ustedes han oído hablar de Cáritas. Siempre se habla de Cáritas, pero últimamente mucho más. Cáritas es la organización de la iglesia que se dedica a ejercer la caridad.

Todo cristiano por el hecho de ser bautizado, de saber que el otro es mi hermano, estamos llamados a hacer la caridad. Como Cristo hemos dicho, hemos muerto con Cristo para renacer a una vida nueva. ¿Y qué es lo que tenemos que hacer? Lo que Cristo hizo, imitarlo, es la caridad. Eso es lo que hacía Cristo.

Pues caridad, la caridad que cada familia hace, trata de hacerla de manera eficaz. Ustedes saben que podemos hacer muchas cosas, pero si nos organizamos, las cosas se hacen más eficaces y da mejor resultado. Pues Cáritas es la organización de la iglesia que existe en el mundo entero, donde quiera que esté la Iglesia Católica, ahí hay una Cáritas tratando de ayudar en los momentos difíciles y en los no difíciles donde hay dificultad. Cuba tiene su Cáritas. ¿Por qué se ha mencionado tanto a Cuba? Porque ustedes saben que el gobierno norteamericano ha dado una ayuda.

Comenzó con una ayuda de 3 millones de dólares. Después al casi terminarse esto, inició la segunda ayuda por 6 millones de dólares, dedicada fundamentalmente, vamos a decir fundamentalmente no, totalmente para ayudar a los damnificados por el ciclón Melissa. Todos nosotros sabemos los daños que Melissa hizo. Unos recibieron más daño, otros menos daños. Unos perdieron su casa, otros perdieron muchas cosas y otros pues no fue tanto, y otros no perdieron nada. Entonces, la ayuda del gobierno norteamericano, él dijo que la iba a hacer a través de Cáritas Cuba. Y ahí estaba como intermedio Cáritas norteamericana que se llama Catholic Relief Service. Disculpen mi inglés. Así se llama.

Entonces, a través de ellos, nosotros hemos recibido la ayuda que el gobierno ha mandado. Se dijo que era una ayuda por 3 millones de dólares. A lo mejor cualquiera piensa que nos dieron un cheque por 3 millones de dólares. O sacaron del bolsillo un monedero y nos dieron fueron 3 millones de dólares. No, hermanos, para que ustedes ayuden a los demás. Cáritas cubana no recibió un dólar de los 3 millones. Y ustedes dirán, pero si dieron 3 millones a través de Cáritas. Ellos dieron 3 millones en productos que tenían ese valor. Gastaron 3 millones de dólares en ayudar a las familias, pero ellos lo compraron. Nosotros hemos recibido los productos que ellos han comprado. Y esos productos se han repartido en las cuatro diócesis orientales: Guantánamo, Holguín, Bayamo-Manzanillo y Santiago. Es bueno decirlo porque puede ser que las personas crean que tenemos 3 millones de dólares, entonces deme lo que me corresponde de los 3 millones.

Entonces, en primer lugar, hermano, 3 millones para 10 millones de habitantes, ustedes saben que es poquito. Es decir, eso es lo que nosotros necesitamos. Nosotros queremos que nos ayuden, pero nosotros lo que queremos es producir de tal manera que no tengamos que pedirle ayuda a nadie sin ser orgullosos y sin ser prepotentes, y sin decir yo no acepto ayuda que va. Aquel que dice no acepto ayuda, ese es un prepotente, un orgulloso. No, tenemos que ser humildes y cuando necesitamos debemos pedir.

Aquí por el puerto y por aeropuerto han pasado más de 50 contenedores con ayuda. ¿Quién lo ha repartido? Cáritas. ¿Quiénes son los miembros de Cáritas? Los miembros de las comunidades de cristianos, y se les pidió y ellos los repartieron. ¿A quiénes los repartieron? El donante que da el dinero, que da la ayuda, él decide a quién. Aquí la única condición que hubo fue que fueran personas y familias perjudicadas por el ciclón Melissa. Y Cáritas lo que hacía era llevarle la ayuda. ¿Qué nos pidió? Precisamente para evitar aquello de que yo le doy a quien me dé la gana, las comunidades tuvieron que hacer un levantamiento, que nosotros esa palabra la conocemos muy bien porque constantemente salud pública dice estamos haciendo un levantamiento de madres gestantes, de esto, de lo otro, y viendo a las personas que más necesidad tenían en estos momentos. ¿Le resolvieron el problema de la casa? No, eso hace falta, ¿qué resolvieron el problema de tres meses? No. Ustedes saben lo que significa eso. Pero unas ocho mil y pico de familias fueron beneficiadas que ya es bastante.

Aquí tenemos una situación que hay muchas dificultades, muchas carencias y todos quisiéramos ser beneficiarios, pero sepan que se hizo un trabajo muy serio, muy serio buscando a las personas que más necesidad tenían. ¿Cuáles fueron los municipios que más fueron afectados aquí en Santiago de Cuba? No voy a hablar de las otras provincias. Pues la zona del Cobre, que pertenece a Santiago, pero la periferia, Baire, Contramaestre, Palma Soriano, San Luis, esas zonas campesinas que el viento se cebó, y hubo mucho daño. Entonces, esa ayuda se dio a esas familias. ¿Todos los necesitados cogieron? No. ¿Por qué? Porque las ayudas siempre son limitadas, ¿no es verdad? ¿Eh? Entonces, unos más, unos menos. ¿El deseo cuál es? Que todos reciban.

Nosotros lo que hicimos fue, Cáritas lo que hizo fue cumplir con la decisión del donante y nosotros nuestro deber es llevarlo a cabo. ¿Cómo se realizó? Como lo hacemos con cualquier otra persona donante que haya de cualquier país. Cáritas no mira qué país dio la ayuda. Cáritas lo que dice es ayuda, se da, y nosotros la recibimos. No tuvimos dificultad con el Estado cubano. No, no la tuvimos. Lo pudimos hacer y para facilitar las cosas, pues se conversó, hace falta gasolina, en algunos momentos nos dieron la gasolina. ¿La compramos? Bien. Es así, es decir, fue un trabajo que también para mí tiene una doble connotación. ¿Por qué? Porque tantas diferencias que hay, sin embargo, pudimos hacer un trabajo en el en el que todos participamos. Y es un signo y bueno. Y que le departamento de Estado vio muy bien el trabajo y muy serio. Son exigentes. Y que es bueno que con el gobierno cubano también se hizo buen trabajo.

¿Todo el mundo recibió?, no, no podían. Necesitábamos no sé cuántos miles de millones. Pero así fue. De tal manera, que después decidieron dar 6 millones más. Para ¿Quién? Para los damnificados de Melissa. También para las cuatro diócesis y provincias orientales. Y se trabajó de la misma manera. Así mismo se dijo que se proceda como se procedió anteriormente, con el anterior. Ya ese segundo proyecto de 6 millones está funcionando ya, desde el mes de julio empezaron a entrar, empezaron a entrar. Estamos funcionando. ¿Para quién? También para las provincias afectadas por el ciclón.

Como dije, como dije. Nosotros, Cáritas priorizó el campo, como les dije. Está la ciudad de Santiago, como está la ciudad de Palma, como está Contramaestre, que también se priorizó el campo. Ahora, con estos 6 millones, pues todos aquellos que estaban en el levantamiento y que no pudieron recibir, bueno, pues poco a poco se sigue dando la ayuda hasta el límite que la ayuda tiene. Como dije, Caritas no ha recibido un centavo de esos 3 millones ni de los 6 millones que dijeron después. Cáritas no ha recibido ni un centavo, y se va a proceder, vamos a seguir ayudando hasta que se pueda. Yo agradezco mucho a las comunidades y a los sacerdotes que han entregado su tiempo en esto, que ha sido un trabajo duro, duro, pero un trabajo vaya a decir duro, hay lugares tuvieron que meterse en la montaña. Bien. Yo se los digo para que sepan que viene esta ampliación de proyecto que ya está funcionando y que seguirá funcionando.

Después cogieron y dijeron, parece que las cosas salían bien, después dijeron, vamos a dar cien millones más, no ya para Santiago, Bayamo, Guanajay, Holguín, para toda Cuba y se piensa ayudar tal vez no sé si 100 000, 120 000 familias algo de eso. ¿Qué es lo que se le da a esa familia? Ésa es la otra cosa. ¿Qué se le da? Se le da un módulo en una caja eh que tiene la bandera americana, lo dan ellos y tiene el letrero que dice la Caridad nos une con Cáritas. Hay un módulo que es de alimentos. Pues tiene un poco de aceite para que la familia le dure un tiempo tres, cuatro días, cinco días, lo que sea, es algo. Y también de arroz, frijoles, esas cosas. Que eso viene bien en toda casa. Muy bien. Y después otro módulo que tiene pues objetos de limpieza, un cubo, un balde, como decimos en Oriente, y también un recipiente para agua y así, cosas así. Eso viene bien en cualquier casa y eso lo van a seguir recibiendo.

He tenido necesidad de decir esto para que ustedes lo conozcan, y ustedes también cuando le pregunten, ustedes también lo digan. El trabajo es serio, se ha podido trabajar bien. Y la cosa es que mira con esperanza. En la oración a la Virgen decimos a aquellos vecinos que se ayudan. Nosotros tenemos que ayudar a los demás. Cáritas no hace distinciones. Este proyecto se ha realizado de la misma manera como dije ahorita también, como si hubiera venido de cualquier otro país, o como si cualquier otro donante lo hubiera hecho. No se han publicado muchas cosas porque creemos que la verdad sale a flote siempre.

Así, hermanos, pues gracias por estar un poquito más en la misa. Demos las gracias a Dios porque hemos podido realizar este trabajo. Demos las gracias a Dios, así lo hago yo. Porque el trabajo se ha podido realizar sin mayores dificultades. Alguien puede decir, sí, pero no sé qué en tal lugar… Pero, señores, en la vida, ¿qué cosa no tiene dificultades? Díganme. Yo les puedo decir que sí, que se ha hecho un buen trabajo, que ha habido buena disposición y esperamos que esta otra parte de la ayuda se desarrolle todavía mejor que la anterior.

Muchas gracias, que Dios les acompañe. Hemos hablado de Cáritas. Hemos hablado que no nos han dado un centavo, para que quede claro. Hemos hablado de que se ha hecho un trabajo muy bueno para seleccionar a las personas, que sabemos que hay cantidad de personas que también necesitan, pero no se puede dar a todos. Que no ha habido distinción a la hora de dar, que si es católico, que si es cristiano, que si es ateo, que si no lo es, que si es comunista, que si es esto, lo otro, es necesitado, porque ese es hijo de Dios.

Que Dios nos acompañe a todos.

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Información y fotos/Facebook del Arzobispado de Santiago de Cuba. 

Tuesday, June 16, 2026

La Arquidiócesis de Panamá envió 35,000 hostias a Cuba




La Arquidiócesis de Panamá envió 35,000 hostias a Cuba para apoyar a las comunidades católicas que enfrentan dificultades para garantizar este elemento esencial en la celebración de la Santa Eucaristía.

Las formas fueron elaboradas por las Hermanas del Monasterio de la Visitación de Panamá y trasladadas gracias al apoyo solidario de COPA Airlines.

Más que una ayuda material, este envío es un signo de comunión, esperanza y unidad entre Iglesias hermanas, recordándonos que la fe nos une más allá de cualquier distancia.

Oremos por el pueblo cubano y por todas las comunidades que perseveran en la fe en medio de las dificultades.


Texto e imágenes tomados de la página de FB de la Arqiodiócesis de Panamá.

Saturday, June 13, 2026

Descansa en Paz Mons. Silvano Pedroso Montalvo, Obispo de Guantánamo Baracoa.


En la madrugada de este sábado 13 de junio, monseñor Silvano Herminio Pedroso Montalvo partió a la casa del Padre eterno, en La Habana, a los 73 años de edad.

Mons. Silvano nació en Cárdenas, Matanzas, el 25 de abril de 1953, hijo de Silvano, médico católico, y Catalina, de confesión bautista. Su abuela materna, junto a sus padres, le inculcaron desde temprana edad el amor a Dios, una herencia que marcó su vida y ministerio. Recibió el bautismo en el año 1961.

Geógrafo de profesión por la Universidad de La Habana, Pedroso Montalvo trabajó en el Instituto de Planificación Física de Las Tunas entre 1979 y 1982. Fue en 1987, a los 34 años, cuando ingresó en el Seminario San Carlos y San Ambrosio de La Habana, dando inicio a su vocación sacerdotal.

Recibió el diaconado el 9 de enero de 1995 y fue ordenado presbítero el 12 de junio de ese mismo año en la Catedral de La Habana por el cardenal Jaime Lucas Ortega y Alamino, incardinándose en la Arquidiócesis de San Cristóbal de La Habana. Precisamente este día estaría celebrando su aniversario 31 de Ordenación Sacerdotal.

El 29 de marzo de 2018, la Santa Sede hizo público su nombramiento como Obispo de Guantánamo-Baracoa. Su ordenación episcopal tuvo lugar el 27 de mayo de 2018 en la Catedral de La Habana, nuevamente de manos del cardenal Ortega y Alamino.

El 9 de junio de 2018 tomó posesión de su diócesis en una ceremonia en la Catedral de Santa Catalina de Ricci, acompañado por el entonces nuncio apostólico en Cuba, monseñor Giorgio Lingua, y los arzobispos Juan de la Caridad García Rodríguez (La Habana) y Dionisio García Ibáñez (Santiago de Cuba).

Su lema episcopal, tomado del Evangelio según san Juan (13,34), fue: "Ámense como yo les he amado".

Monseñor Arturo González Amador, Obispo de Santa Clara y actual presidente de la Conferencia Episcopal Cubana le despide recordándolo como: "El hombre maduro, con criterios serenos y objetivos, de buena educación y amplia cultura, de modales correctos; aunque reservado y a veces un tanto retraído, era hombre de buen humor, capaz de compartir y reír con los amigos".

El amor a Cuba lo llevaba inscrito en su corazón y nada de su pueblo le era ajeno.

Con sana y arraigada espiritualidad cristiana, sentía orgullo de su fe y de su pertenencia a la Iglesia, a quien llamaba mi madre.

Vivía su condición de pastor del pueblo de Dios sin hacer ruidos, pero con entrega y sacrificio silenciosos, primero como sacerdote y después como obispo.

Le tocó ser obispo de una diócesis joven, mayoritariamente rural, en el extremo oriental de Cuba, con pocos templos y población dispersa, lejos de sus amigos y de su familia. Una diócesis con poco clero y mucha presencia de iglesias evangélicas, sin embargo nunca se quejaba, amó su Diócesis y por ella ofreció su propia vida.

Durante su enfermedad tuvimos la oportunidad de compartir por teléfono muchas veces. Cada momento de la penosa enfermedad lo vivía con esperanza y espíritu oblativo, desde la fe y la confianza en el Señor y en la Santísima Virgen.

Silvano, amigo, hermano, padre y pastor, descansa en la paz del Señor y reza por tu pueblo y tu Iglesia".

- Su funeral será celebrado este sábado 13 de junio a las 3:00 p.m. en la parroquia de Santa Catalina de Siena (25 y Paseo. Vedado. La Habana). A continuación será el cortejo fúnebre y cristiana sepultura en el Cementerio de Colón.

Desde nuestra Diócesis acompañamos en la oración el dolor de familiares, amigos y feligreses de este pastor cercano a su pueblo, de espíritu sencillo y entrega generosa a la misión evangelizadora en el extremo oriental de Cuba.


¡Descsa en paz, pastor bueno y fiel!



Oficina de Prensa del Obispado de Santa Clara.


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Nota mía: La Diócesis de Guantánamo-Baracoa fue creada por Juan Pablo II en enero de 2018. Hizo el anuncio en la misa de Santiago de Cuba el 24 de enero de 1998, durante su visita a Cuba.

Sus obipos han sido Mons. Carlos Baladrón Valdés +, Mons. Wilfredo Pino Estévez (actualmente Arzobispo de Camagüey) y 
Mons. Silvano Pedroso Montalvo +. (JEM)

Thursday, June 11, 2026

Mons. Silvano Pedroso, obispo de Guantánamo – Baracoa, "su estado de salud es muy delicado"

Nota Informativa de la Conferencia de Obispos Católicos de Cuba. 

El pasado 3 de junio llegó a La Habana, procedente de Roma, Mons. Silvano Pedroso Montalvo, obispo de Guantánamo – Baracoa. Estando en Roma fue sometido a estudios médicos, que pusieron de manifiesto la presencia de una enfermedad oncológica. Fue atendido en el Hospital Gemelli y en la enfermería de la Compañía de Jesús.

A su llegada la Habana, se hospedó con las Religiosas Compasionistas. Posteriormente, fue trasladado a la enfermería de las Hijas de la Caridad, junto al Hospital Hermanos Ameijeiras, para que esté bajo estricto control médico.

En este momento, su estado de salud es muy delicado y las visitas lo agotan. Pedimos a todos lo tengan presente en sus oraciones. Que la gracia de Dios lo sostenga y fortalezca.

Muchas gracias.


SECRETARIADO DE LA CONFERENCIA DE OBISPOS CATÓLICOS DE CUBA.

La Habana, 11 de junio de 2026.


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Ver en el blog

Monday, June 8, 2026

León XIV: "Toda vida humana debe ser reconocida y custodiada desde su concepción hasta su ocaso natural" (Discurso del Papa en el Congreso de los Diputados, España. Ver texto completo y video)


Presidente del Gobierno,
Presidenta del Congreso de los Diputados,
Presidente del Senado,
Presidente del Tribunal Constitucional,
Presidenta del Tribunal Supremo y del Consejo General del Poder Judicial,
Miembros del Congreso de los Diputados y del Senado,

Señoras y señores:

Agradezco a la Señora Presidenta sus amables palabras, así como la invitación que la Sede Apostólica ha recibido con ocasión de mi viaje a este país, así como la deferencia de acogerme en este histórico Palacio del Congreso de los Diputados, ámbito eminente de la vida institucional, jurídica y democrática del Reino de España. Vengo ante todos ustedes como Obispo de Roma y Pastor de la Iglesia católica, consciente de que la misión confiada al Sucesor del apóstol Pedro como principio y fundamento de unidad de los Obispos y de los fieles (cf. Lumen gentium, 23) coloca a la Santa Sede, de modo peculiar, en diálogo con los pueblos y con los Estados.

Mi presencia entre ustedes quiere ser un gesto de cercanía hacia España, en el marco de la mutua cooperación, y una palabra ofrecida desde el servicio a la persona humana. La Iglesia «camina con la humanidad», comparte sus esperanzas y sus heridas, escucha los interrogantes de cada época y se deja interpelar «por todo lo que concierne a la existencia de los hombres y las mujeres de hoy». Por eso, cuando se dirige a la vida pública, lo hace respetando la misión propia de las instituciones y la legítima responsabilidad de quienes han recibido el mandato de legislar. Reconoce «la autonomía de las realidades terrenas» y «la distinción entre comunidad eclesial y comunidad política»; y, precisamente desde esa conciencia, aporta una reflexión nacida del deseo de servir al bien común y de recordar aquello que hace verdaderamente humana la convivencia (cf. Magnifica humanitas, 18-19).

En este hemiciclo se da forma jurídica a la convivencia social. Aquí las diferencias se escuchan, se ordenan y, cuando es posible, se convierten en decisión compartida. Por eso, más allá de la legítima diversidad de posiciones, toda tarea legislativa acaba encontrándose con una pregunta decisiva: qué concepción de la persona humana inspira las leyes y qué tipo de sociedad construye esas leyes.

Ante esta cuestión, España posee una memoria particularmente rica. Su identidad geográfica y política se ha ido entretejiendo con una historia en la que la fe y la razón, el arte y el derecho, la tradición y el pensamiento han sabido encontrarse fecundamente. En sus catedrales y universidades, en su literatura inmortal, en sus instituciones jurídicas y en el ánimo mismo de su pueblo, permanece viva una herencia que ha dado forma a un modo de vivir la libertad, practicar la justicia y ordenar la vida común.

Desde las páginas universales del Quijote, donde Cervantes proclamó que «la libertad […] es unode los más preciosos dones que a los hombres dieron los cielos» (Don Quijote de la Mancha, II, 58), hasta la hondura espiritual de santa Teresa de Ávila, y desde la gran tradición jurídica española hasta la inquietud metafísica de Unamuno, que recordaba que el hombre «no se resigna a morir del todo» (Del sentimiento trágico de la vida, I), España ha sabido mirar al ser humano como algo más que una pieza del orden social, económico o político: lo ha reconocido como criatura abierta a la verdad, dotada de libertad y movida por una sed de eternidad que ninguna realidad temporal logra extinguir; en una palabra, como alguien cuya dignidad precede a toda utilidad y a cuyo servicio está sujeta la acción legislativa.

Por eso, al hablar hoy de la persona humana, esta memoria conduce naturalmente a Salamanca y al pensamiento que allí maduró. La presencia simbólica en esta sala de los Reyes Isabel y Fernando remite a aquel momento en que España quedó situada ante responsabilidades históricas de alcance universal; pocos años después, Salamanca habría de asumir, con singular lucidez, la reflexión moral y jurídica que ese escenario reclamaba. En aquella sede universitaria, hace quinientos años, cuando se abrían mundos nuevos y posibilidades inmensas en las relaciones entre los pueblos, algunos maestros comprendieron que la razón no podía ser invocada para revestir de legitimidad cuanto la fuerza o el interés presentaban como conveniente. Introdujeron así en el discernimiento histórico la pregunta por el valor irreductible de todo ser humano y los límites morales del poder. Hay que reconocer que la sociedad y la misma Iglesia no siempre estuvieron a la altura de las intuiciones que encontraban eco en su propia tradición cristiana.

Sin embargo, aquel interrogante abrió un horizonte intelectual y moral que desbordó su propio momento histórico. La intuición del totus orbis, de una comunidad humana más amplia que cualquier poder particular, permitía afirmar la existencia de vínculos jurídicos y morales entre los pueblos. Desde España, la reflexión de la Escuela de Salamanca —y de manera particular fray Francisco de Vitoria, junto con otros dominicos y jesuitas— contribuyó a formar una conciencia jurídica y moral capaz de recordar que la autoridad lleva siempre consigo una responsabilidad y que todo ser humano debe ser reconocido como sujeto de derechos y deberes. Ese anhelo sigue hablando también hoy: que la dignidad, la justicia y el bien común sean la medida de las relaciones sociales, tanto a nivel nacional como a nivel internacional.

Ésta es una de las grandes herencias de España: haber unido la acción histórica con la lucidez de la razón moral. Aquella contribución, nacida a orillas del Tormes, trascendió las aulas y las bibliotecas, y llegó a formar parte de una conciencia más amplia, compartida por la comunidad internacional que sigue preguntándose cómo construir la paz sobre el reconocimiento de la persona y no sobre la imposición de la fuerza. Ese legado vive también en estas Cortes, cada vez que el legislador se pregunta cómo hacer que lo posible sea justo, que lo legal sea verdaderamente humano y que la voluntad de la mayoría custodie aquellos bienes que pertenecen a todos y respete aquello que ninguna mayoría puede legítimamente vulnerar.

La pregunta salmantina sigue acompañando la tarea de quienes sirven a la vida pública. Hoy, los nuevos mundos que se abren ante nosotros ya no se dibujan en los mapas: se despliegan en la técnica, en la economía, en la biomedicina y en el universo digital, donde el poder humano alcanza ámbitos cada vez más delicados de la vida personal y social.

El progreso ofrece posibilidades admirables, y hoy lo vemos de modo singular en el desarrollo de la inteligencia artificial y las nuevas tecnologías. Como he recordado en mi reciente Encíclica, la tecnología en sí misma no es neutral porque toma el rostro de quien la concibe, la financia, la regula y la utiliza (cf. Magnifica humanitas, 9); por eso, ante las transformaciones de nuestro tiempo, nuestro discernimiento debe centrarse en qué lugar ocupa la persona humana en nuestras decisiones, y cómo se plantean hoy, de manera nueva, la dignidad del trabajo, la solidaridad, la política social y el bien común.

Este discernimiento comienza por una afirmación primera: toda sociedad auténticamente justa se edifica sobre el reconocimiento de la dignidad inviolable de la persona humana. Tal dignidad precede a toda concesión del Estado y no puede quedar subordinada a consensos sociales mudables o al vaivén de las mayorías de cada momento (cf. BENEDICTO XVI, Discurso ante el Parlamento Federal alemán, 22 septiembre 2011). Pertenece a todo ser humano por el hecho mismo de existir, y por eso debe orientar todo ordenamiento jurídico positivo. La fe cristiana la proclama a partir de la Revelación; la razón humana puede reconocerla como exigencia inscrita en la verdad del hombre (cf. ibíd.). Cuando esta convicción permanece viva, el derecho se convierte en amparo de todos y en garantía frente a la imposición de intereses y agendas particulares.

Sobre este fundamento, me corresponde pronunciar hoy una palabra serena y firme ante quienes tienen la grave responsabilidad de ordenar jurídicamente la convivencia social. Esta convivencia puede verse amenazada por la cultura del descarte, como tantas veces advirtió el Papa Francisco (cf. Discurso a la Asamblea Plenaria de la Pontificia Academia para la Vida, 27 septiembre 2021). En este sentido, si la vida deja de ser reconocida como un valor fundamental, ¿qué futuro pueden tener nuestras sociedades? ¿Puede llamarse plenamente justa una comunidad que deja en la sombra al niño aún no nacido, al anciano, al enfermo, a quien sufre en silencio o a quien depende enteramente del cuidado de los demás? La defensa de la vida humana no es una cuestión parcial ni un interés confesional: es una meta de civilización. Toda vida humana debe ser reconocida y custodiada desde su concepción hasta su ocaso natural, en cada circunstancia de su existencia. Cuando esta certeza se oscurece, los más vulnerables son las primeras víctimas y la ley pierde su significado más profundo: servir y proteger a cada persona. Por eso, la grandeza moral de una nación se manifiesta, sobre todo, en su capacidad de acompañar, proteger y amar aquellas vidas que atraviesan mayor fragilidad.

El bien común es, en cierto modo, «la forma social de la dignidad humana» (cf. Magnifica humanitas, 59). No consiste en la mera suma de intereses particulares, sino en «el conjunto de condiciones de la vida social que hacen posible a las asociaciones y a cada uno de sus miembros el logro más pleno y más fácil de la propia perfección» (Gaudium et spes, 26). Cuando el bien común deja de ser horizonte compartido, la acción pública corre el riesgo de fragmentarse en intereses parciales, incapaces de custodiar aquello que pertenece a todos. En este contexto, reviste particular importancia la familia, realidad humana primera y fundamento natural de la comunidad. En el hogar se entrelazan las generaciones y se transmite una memoria viva que da continuidad interior a la sociedad. Allí donde la familia es sostenida, se fortalece también la estabilidad espiritual y social de las naciones. La familia será siempre la primera escuela de humanidad en la que se aprende, antes que en cualquier otro lugar, la gramática elemental de la convivencia: recibir la vida, cuidar al otro, perdonar, servir y pertenecer.

También las instituciones educativas ocupan un lugar decisivo en esta tarea. En ellas, las nuevas generaciones pueden aprender a buscar y amar la verdad, a cuestionarse sobre el sentido de la vida y la dignidad de cada persona. Por eso, muchos padres deseosos de que sus hijos aprendan a relacionarse, a pensar con espíritu crítico y a adquirir valores sólidos, depositan en ellas grandes esperanzas, como valiosas aliadas en su educación. Esta colaboración ha de respetar siempre el «derecho primario e inalienable» de los padres a «elegir el tipo de educación y de formación que reciben sus hijos, en coherencia con sus propias convicciones morales, culturales y religiosas» (cf. Magnifica humanitas, 143; cf. Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, art. 18.4).

La afirmación de la dignidad humana no puede permanecer abstracta cuando tantas personas se ven obligadas a dejarlo todo para buscar paz, seguridad y futuro. También el trágico drama migratorio interpela hoy la conciencia de las naciones y el fundamento ético del orden internacional. Numerosos hombres, mujeres y niños se ven obligados, por circunstancias muchas veces dramáticas, a partir de sus comunidades y dejar atrás seres queridos, historias y vínculos. Esta realidad rebasa cualquier lectura puramente demográfica o económica: constituye una cuestión eminentemente moral y jurídica. Allí donde una persona es discriminada por su origen nacional, étnico, religioso o lingüístico, o por su condición económica o social, se vulnera gravemente el principio universal de la igual dignidad de todos los seres humanos.

La situación de los migrantes y refugiados exige una respuesta que mire a las personas, afronte las causas que las obligan a partir y vaya más allá de la mera gestión de flujos. De ahí nace una doble exigencia de justicia social: ofrecer vías seguras y legales, una acogida respetuosa y posibilidades reales de integración; y promover, al mismo tiempo, el derecho a permanecer en la propia tierra, trabajando para que nadie tenga que abandonar su hogar por falta de paz, seguridad o condiciones dignas de vida, entre ellas las desigualdades económicas y los efectos de la crisis climática (cf. Magnifica humanitas, 81).

En los últimos años, las rutas cada vez más peligrosas han evidenciado el altísimo coste de esta realidad, tantas veces escondida o ignorada. Muchas personas siguen siendo presas de traficantes y contrabandistas que se aprovechan de su desesperación. Es necesario fortalecer la prevención, el rescate y la asistencia a las víctimas, especialmente en el marco de una cooperación regional y multilateral.

Ninguna nación puede afrontar por sí sola un desafío de esta magnitud. Por ello, es indispensable una respuesta coordinada, solidaria y eficaz, capaz de garantizar protección, acogida y oportunidades reales de integración a quienes emigran. Cuando la respuesta institucional se hace cercana, justa y coordinada, las fronteras dejan de ser lugares de abandono y pueden convertirse en espacios de protección responsable de la dignidad humana.

Señorías:

El mundo atraviesa una profunda crisis espiritual y cultural, que se manifiesta en múltiples formas de violencia, polarización y desconfianza recíproca. En este contexto, la paz se presenta como una aspiración política y, más aún, como una verdadera exigencia moral. Reclama una palabra pública que respete a quien piensa distinto, instituciones puestas al servicio del encuentro, una memoria histórica que busque la verdad y la reconciliación y una vida social capaz de sostener la amistad cívica y el respeto mutuo en medio de la discrepancia.

En el plano internacional, la paz exige valentía diplomática, responsabilidad ética y una visión de futuro fundada en el respeto a la identidad de cada pueblo y en la obligación de los Estados de resolver sus controversias por los caminos pacíficos que ofrece el derecho internacional. Toda guerra constituye, en última instancia, una dolorosa derrota de la capacidad de negociar y también de aquella conciencia común de la humanidad que reconoce vínculos de justicia entre las naciones. Las armas pueden imponer un silencio temporal; pero nunca podrán edificar una paz auténtica y duradera.

Por eso, preocupa que, en diversos lugares del mundo, y también en Europa, vuelva a presentarse el rearme como respuesta casi inevitable ante la fragilidad del escenario internacional. La verdadera seguridad, en cambio, nace de la justicia, del diálogo paciente, del respeto al derecho internacional y de una política capaz de poner la vida de los pueblos por encima de los intereses que se benefician de la guerra. También el desarrollo de las nuevas tecnologías y de la inteligencia artificial en el ámbito militar exige una vigilancia ética rigurosa, para que las decisiones sobre la vida y la muerte nunca sean descargadas sobre automatismos ni sustraídas a la responsabilidad moral de la persona humana (cf. Discurso en la Universidad «La Sapienza», 14 mayo 2026).

La comunidad internacional está llamada a redescubrir el valor indispensable del diálogo como camino paciente hacia acuerdos justos y duraderos, fundados en el respeto a los tratados, en la transparencia de la acción diplomática y en la voluntad sincera de anteponer la paz al recurso a la fuerza. De ahí nacen la confianza y la esperanza.

Como recuerda el lema de la Unión Europea, In varietate concordia, la unidad verdadera no uniforma, sino que cohesiona en la diversidad, haciendo de las culturas, sensibilidades y tradiciones una ocasión de enriquecimiento mutuo.

Asimismo, dentro de las propias sociedades es urgente construir una cultura de la reciprocidad. La pluralidad política no debería degenerar en descalificación permanente del adversario. En una convivencia madura, incluso el conflicto puede convertirse en camino hacia la paz, cuando las diferencias se dejan mitigar por la escucha y se ordenan al reconocimiento de las necesidades, los anhelos y las capacidades de todos.

Pero la paz no es solamente una realidad política o institucional. Nace también en la conciencia, allí donde el rencor, la indiferencia y el odio ceden espacio a la reconciliación. Por eso, se instaura y se protege también a través del lenguaje. Las palabras pueden abrir caminos o cerrarlos; pueden iluminar la realidad o deformarla hasta hacer imposible el encuentro. Quienes ejercen una responsabilidad pública tienen, por eso, una especial obligación de custodiar la palabra para «desarmar el lenguaje» (Mensaje para la Cuaresma de 2026, 13 febrero 2026). La firmeza no exige desprecio; la discrepancia no conlleva humillación.

De este respeto al otro nace también el deber de custodiar el espacio donde maduran sus convicciones, su conciencia y su relación con Dios. La atención a ese ámbito interior permite comprender mejor una cuestión decisiva para toda sociedad verdaderamente democrática: la libertad de pensamiento, de conciencia y de religión, derecho fundamental que tutela el ámbito más íntimo de las personas. La libertad sobre la que se edifica el Estado contemporáneo, si es auténtica, reconoce la dimensión religiosa del ser humano, la respeta y la tutela jurídicamente; y evita que alguien tenga que renunciar a contribuir a la sociedad en la que vive por causa de su fe.

Sin confundir el plano jurídico con el moral, conviene recordar también que la libertad necesita una comprensión plena de sí misma. Ser libre no significa únicamente estar libre de coacciones o disponer de muchas posibilidades de elección; significa poder reconocer el bien y adherirse a él responsablemente. Por eso, toda sociedad efectivamente libre requiere también una justa delimitación del poder público, de modo que la libertad de las personas, de las comunidades y de las asociaciones no sea indebidamente restringida (cf. Dignitatis humanae, 1). Desde esta perspectiva, la legítima autonomía del orden temporal jamás debe interpretarse como hostilidad hacia el fenómeno religioso. La fe no pretende imponerse mediante privilegios ni coerciones; sin embargo, tampoco puede ser relegada al silencio como si fuese irrelevante para la vida pública.

En este contexto, el sigilo sacramental de la confesión reviste una importancia especial para la Iglesia católica. Se inserta en el ámbito más amplio de la libertad religiosa, que garantiza a las comunidades creyentes un espacio propio de vida, organización y disciplina interna (cf. CONFERENCIA SOBRE LA SEGURIDAD Y LA COOPERACIÓN EN EUROPA, Acta Final de Helsinki, 1 agosto 1975, Principio VII). Tutelarlo jurídicamente, como sucede de modo análogo en algunas profesiones, significa preservar un espacio sagrado de libertad interior, donde el creyente puede abrir su alma ante Dios sin temor a presiones externas, como reconocen también las normas internacionales (cf. CORTE PENAL INTERNACIONAL, Reglas de Procedimiento y Prueba, Regla 73.3).

Señoras y Señores:

Permitan que me detenga un instante en algunas imágenes que adornan esta Cámara. En este Salón de Sesiones, la luz natural entra por el lucernario que corona la sala. Esa luz que viene de lo alto puede recordar que también la política necesita reconocer una medida que la precede y la supera.

También las pinturas que evocan, en la parte superior del muro principal, la recepción del Evangelio y del Decálogo recuerdan algo esencial. Sin confundir el orden político con el religioso, esos signos invitan a reconocer que la libertad moderna ha sido preparada también por una larga educación de la conciencia, profundamente marcada por la tradición cristiana. En esa escuela interior, los pueblos aprendieron que el derecho debe servir al bien, que la justicia pone límites a la fuerza, que el poder necesita legitimidad, que los pobres pertenecen plenamente a la comunidad, que el extranjero debe ser acogido conforme a su dignidad y que la vida humana jamás puede ser tratada como mercancía.

Una ley no alcanza su verdadera grandeza por el mero hecho de haber sido formalmente aprobada; la alcanza cuando, además de ser válida en su forma, puede comparecer ante la dignidad de la persona y salir de ese examen sin avergonzarse.

Les invito a alzar, pues, la mirada: no para alejarse de la realidad, sino para recordar que toda decisión de las autoridades públicas toca personas de carne y hueso, especialmente a quienes tienen menos fuerza para hacerse oír. Porque la altura de miras consiste precisamente en mirar con más hondura aquello que está en juego en cada decisión pública. Por eso, junto a las respuestas técnicas y las reformas legales, hace falta también una renovación moral.

España puede ofrecer mucho en este camino. Cuenta con una lengua que une continentes; una tradición cultural, jurídica y espiritual que ha sabido poner en diálogo fe y razón, derecho y conciencia, unidad y pluralidad. Esta experiencia histórica recuerda también el valor de la concordia y del esfuerzo paciente por construir una convivencia pacífica y justa.

Que esta noble nación jamás pierda la memoria de sus raíces ni la audacia de mirar al futuro. Que España continúe siendo tierra de encuentro, de cultura, de solidaridad y de esperanza. Y que su vida pública sepa unir siempre la firmeza de las convicciones con la nobleza del diálogo y la grandeza del servicio.

Que Dios conceda paz a todas las naciones de la tierra, concordia a las familias y serenidad a las conciencias. Y que, sobre el Reino de España, marcado por la huella apostólica de Santiago y por la presencia maternal de la Virgen del Pilar, desciendan días de prosperidad, justicia y paz duradera. Muchas gracias.

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Gaspar, El Lugareño Headline Animator

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