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Friday, April 17, 2026

Amparo Fernández Galera, investigadora y promotora de la memoria del Camagüey. Un recuerdo amable y agradecido. (por Carlos A. Peón-Casas)

Homenaje del Blog Gaspar, El Lugareño, a Amparo Fernández, con cariño y admiración.


Los bisnietos del Médico Chino, Sian, 
 junto a la historiadora Amparo Fernández 
(de izquierda a derecha, segunda en la foto)
Foto tomada de Juventud Rebelde.
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La reciente noticia de su partida a la Casa del Padre, al que sirvió desde su impronta de vida como creyente, y en su servicio callado y diligente en los Archivos del Arzobispado de Camagüey, antes solo humilde Obispado desde los tiempos del inolvidable Monseñor Adolfo, nos conectan ahora con su recuerdo, y con su diligente obrar, y también con el agradecido recuerdo de su invaluable ayuda, al remontar alguna escabrosa búsqueda de signo genealógico en aquel bien poblado Archivo donde habitaba y se movía con la diligencia y el atino que solo los años y la experiencia comunican.

De esa diligencia y de esa paciente mirada a la memoria y la historia, eclesial y no, del Camagüey, debemos valiosos aportes como acaso aquel entrañable: Cultura y costumbres en Puerto Principe (Siglos XVI-XVII), una obra de mayores pretensiones, que por razones a veces incomprensibles, no pudo ver publicado en su continuidad temporal, aunque según mi humilde saber y entender, en la que trabajaba con paz y ciencia espartanas, y que acaso, es un material que la sobre vive, esperando aun la mano de nieve, que pueda devolverle vida editorial.

Las manos prestas de un amigo me han rescatado aquel texto ahora en formato digital, gesto que agradezco, desde que en mis tiempos de paciente bibliotecario, lo recuerdo como parte del fondo de la Biblioteca Diocesana, entre otros valiosos y hasta ya incunables materiales alusivos a la historia y la memoria de la inolvidable comarca de Puerto Principe.

De su incansable labor investigativa, no dejo igualmente de recalcar, las coordenadas que la conectaron con la vida y obra del ya Beato Padre Olallo, al que sin dudas le profesara devoción, y a cuyo rescate, dedicara sus esfuerzos más fervientes. Recuerdo ahora mismo su Breve relato biográfico que viera la luz con la ayuda recopilatoria de Fernado Rivero Martin, en conmemoración del centenario de la muerte del Hermano Hospitalario José Valdés, promovido por la Orden Hospitalaria de Camagüey.


La magia de ChatGpt me permite ahora un rápido rastreo por otras evidencias de la interesante labor de rastreo historiográfico y cultural en que Amparo estuvo involucrada. Una nota de CiberCuba( Agosto, 2009) me recuerda ahora sus indagaciones sobre la vida de la comunidad china en la ciudad de los tinajones, y en especial la localización de un personaje de fama antológica en el Principe decimonónico: El Medico Chino, de apellido Sian, a quien logró rastrear en la línea familiar de los Pino Sian, y a quien finalmente pudo hacer visible desde la localización de su partida de Bautizo que se formalizara el 25 de Abril de 1850. Su paciente investigación aporto igualmente otros pormenores del afamado medico de Pekin, quien se casara y ejerciera la medicina en la ciudad del Principe, hasta su fallecimiento en 1885.

Siempre agradeceré, la amable disposición de Amparito como cariñosamente la conocíamos, para colaborarme en alguna que otra búsqueda, incluso ya cuando había dejado de acudir a su entrañable Archivo, y desde su casa, y por mediación del teléfono, me ayudara a echar luz sobre algún oscuro entresijo desde su memorioso recuerdo.

Que descanse en Paz.

Wednesday, April 8, 2026

El Reloj del Arzobispo. Otra memoria del Príncipe. (por Carlos A. Peón-Casas)


Tomemos esta interesante recreación como prueba indeleble de los innegables valores del raigal Puerto Príncipe.

Las noticias de este valioso adminiculo, enviado a la entonces muy crecida villa, regalo de un arzobispo santiaguero a principios del siglo XIX, debió haber sido un suceso de relevante modernidad.

El relato del suceso, es de esos asuntos de nuestra otrora ciudad del Príncipe que solo se puede leer en antiguas actas capitulares, o en alguna otra evidencia epocal, a veces tan explícitas en sucesos de nuestra historia, pero tan difíciles de localizar y acaso ya ilegibles o inexistentes en el oscuro marasmo de un par de siglos atrás.

Hoy tenemos la suerte de rescatar esta memoriosa recordación en una edición de la Revista Bimestre Cubana, donde se recopila en extenso esta y otras “leyendas” en la recreación que hiciera de ella el muy enterado investigador René Ibáñez Varona, en su inestimable y ya rara avis: “Tradiciones y Leyendas Camagueyanas.”

Disfrute pues el lector de esta poco conocida perla de nuestra ancestral memoria camagüeyana tan oportuna como reveladora de nuestros mejores alientos:
En los comienzos del Siglo XIX el ilustrísimo don Joaquín Osés Alzúa y Cooparicio, primer Arzobispo de Cuba, remitió un reloj a la villa de Santa María de Puerto Príncipe, con el único propósito de que se pusiera en la torre de la iglesia de Nuestra Señora de la Soledad, dado lo costoso que eran los relojes de bolsillos y de pared en aquel entonces. "Una villa tan religiosa —-decía él— merece algo muy significativo, que no posean otras villas y ciudades."

Hasta ahora, que sepamos nosotros, este reloj público es el primero que se instaló en la torre de una iglesia cristiana, al servicio de la comunidad en un pueblo cubano. El señor Arzobispo envió el reloj el día 27 de enero del año 1807. Sin embargo, permaneció sin instalarse varios años.

Pero si examinamos las Actas Capitulares correspondientes a los días 18 de febrero y 3 de marzo del año 1820, se verá que "estaba el reloj en disposición de colocarse". Dos años después aún permanecía en igual circunstancia, hasta que en el Acta correspondiente al día 21 de mayo del año 1822, comprobamos que la demora de su instalación obedecía a la escasez de fondos de propios exclusivamente. Sin embargo, alégase en la misma por acuerdo que "notándose la exclusiva falta que hace en esta populosa ciudad, asi para al gobierno de los tribunales, corporaciones y oficinas, como para el público en general; atendiéndose también a que únicamente pende la colocación del referido reloj, pues yase haya arreglado y expédito por el facultitivo encargado de su composición"; se acordó comisionar al Señor regidor don Julian de Miranda para que en asocio del ciudadano don Pedro Recio, procediesen a abrir una suscripción voluntaria entre los generosos vecinos de esta población, a fin de que con su producido se pusiese en corriente una obra tan útil y tan necesaria, У para la cual cree el Ayuntamiento, que cada uno contribuirá gustosamente o graciosamente cuando lo permitan sus facultades. Asimismo se acordó que en caso de hallarse impedido el citado don/ Pedro Recio de aceptar el encargo que se le confía por sus ocupaciones u otro motivo, se subroga al ciudadano Francisco Betancourt y Gutiérrez, a quien adornan los mismos sentimientos patrióticos. Ciertamente, parece que esta cuestación voluntaria fue muy bien acogida entre la vecindad, ya que hojeando Actas Capitulares posteriores, encontramos la correspondiente al día 17 de agosto del precitado año, se dice: "que estaba el reloj ya puesto en la torre de la iglesia de Nuestra Señora de la Soledad, y que se hacía visible desde la plazoleta de igual nombre, en donde solían estacionarse quitrines y otros carruajes de alquiler", Este reloj costó subirlo e instalarlo trescientos cuarenta y cuatro pesos y cuatro reales y medio. Además, de los cuatrocientos pesos que se le pagaron al relojero por su composición y regulación técnica. Tenía diez pesos mensuales asignados en el presupuesto municipal el relojero Señor JoséAntonio Rodríguez, para el servicio de darle cuerda y mantenerlo iluminado, que se hacía con una lámpara de aceite todas las noches.

El Cabildo del Ayuntamiento acordó sufragar sus gastos de sostenimiento y reparación a que fuere menester. A los pocos meses de estar el reloj sirviendo a la población, y siendo para más precisar el día 17 de diciembre del año 1822, se le aumentó cinco pesos más a la dote inicial con que el Ayuntamiento sufragaba los gastosde conservación, manutención y observación del mismo, a través de su fiel custodio el relojero. Este reloj fué una atracción pública, tanto para los principeños como para los extranjeros. Estuvo este reloj en servicio público continuadamente hasta el día 20 de mayo de 1825, que sufrió una interrupción que duró varios días.

Notándose siempre por los vecinos de otros barrios de la necesidad de trasladarlo a otra iglesia de torre más elevada. Un regidor haciéndose eco de este clamor público, llevó el asunto al Cabildo, consiguiendo que el Muy Ilustre Ayuntamiento acordara el día 10 de junio del año 1825, su traslado a un sitio más visible u observable a mayor distancia de todos los vecinos de esos contornos. Eligiéndose la iglesia de La Merced por estar situada casi en el centro de la periferia, y además por poseer la torre de más altitud o elevación de ese tiempo. 

Hizóse y se logró que los vecinos de toda la barriada de la Merced, sufragasen los gastos de traslación e instalación del reloj, y siguiéndose por cuenta del erario capitular el sostenimiento del mismo. Este reloj se hizo tan indispensable a los principeños o camagüeyanos, que cuando se apagaba su iluminación en el año 1869 —por motivo de la guerra— se producían grandes protestas públicas. Todos los vecinos o moradores veían en su iluminación una atalaya de luz, que rendía un excelente servicio a toda la comunidad principeña.

Tomado de: Revista Bimestre Cubana
VOL. LXIX 1952-1953-1954.

Friday, April 3, 2026

Décimas de Viernes Santo (por Carlos A. Peón-Casas)



Despaciosa la marea
Vuelva a la playa tranquila
Y en la arena sometida
Una cruz se reverbera
De la nada se recrea
Con el sol reverdecido
Un acaso un sinsentido
Una madeja de flores
Y el acento y los rumores
De un Cristo que ha padecido

Lejos de la orilla austera
La fe se debate airosa
En batalla procelosa
Contra oscura costanera
Pero la buena madera
Perdura desde el cimiento
Y gana afán y da aliento
Y recurre al imposible
Dejando De Dios audible
El salvifico argumento.

Wednesday, March 18, 2026

Los “idos”de Marzo. Con motivo de los "Idus de Marzo" en su edición cubensis. (por Carlos A. Peón-Casas)


Parafraseando a Shakespeare en su formidable tragedia Julio César, solo atinó a recordarles su aviso: Ojo con los “idos”.

Y por supuesto que hay que cuidarse. Los que serán “idos”, antes fueron “puestos”. Y ahora cuelgan de un hilo ya casi invisible, que es lo ùnico que los salva de despeñarse por un abismo.

Pero “beware”, oh incautos cubiches: no siempre se cae “para abajo” como insinúa la newtoniana ley de la gravitación universal.

En Cuba, las leyes gravitatorias tan exigentes, no parecen tener en cuenta los axiomas de aquel señor que acabó con la manzana sobre su cabeza, y un sonoro chichón: no, acá estipulan otra cosa, y también, acaso sin dudarlo, muchos bien acomodados y engordados por las mieles del poder, suelen al final y al principio, caer “para arriba”.

Wednesday, March 11, 2026

El Puerto Príncipe de 1890. Según los anuncios de "El Combate". Periódico Independiente. (por Carlos A. Peón-Casas)



Resulta muy interesante rastrear al legendario Puerto Príncipe en este número suelto de El Combate. La ciudad de antaño, sigue teniendo para el imaginario de cualquier época posterior una pátina de elocuente modernidad.

Los anuncios de esta publicación, no dejan dudas de esas realidades vitales de la antigua comarca. Hay una sensación de certidumbres que apuntan al buen vivir de aquellos conciudadanos que nos precedieron. Así lo delatan. Dejamos algunos como botones de muestra, que hablarán con elocuente simplicidad. Vea y compare, amable lector:


“Música y pianos. Sucursal de A. Marín y Compañía. Obras musicales de todo tipo. Aquí hay para el gusto más exquisito. (Padre Valencia 4 y medio )”

“Herrería. Manuel Belmas. Se Hierra a fuego y frío con prontitud y equidad que hace años tiene acreditadas” (Caridad No. 1)

“OJO, OJO!

Se venden plantas y flores finas de todas clases. Santa Ana 86. Esquina a Carmen.”

“Se Solicita

Un muchacho de 13 a 15 años, para hacer mandados, y una niña de 11 a 14 para los cuidados de un matrimonio sin hijos.

Se les da de vestir y calzar, y la comida, así como una gratificación.

En esta Redacción-Mayor 44- Información”

“Saben ustedes una cosa, queridos lectores? Pues... que el mejor Restaurant que hay en la ciudad, es del amigo Don José Segura, situado en la esquina de Soledad esquina a Merced. Allí come usted con magnificencia de Príncipe, y modicidad de pobre... No hay quien sirva más baratos ni más exquisitos platos. Vaya Usted a El Gran Oriente querido lector y se convencerá de la verdad de mi acerto. Vaya, vaya, lo verá. “

“ Curiosos trabajos

“Recomendamos los exquisitos labores de pelo que la Sra Doña Rosario de Zayas de Sanfelices ejecuta, tales como leontinas, leopoldinas, crises de pecho, dormilonas, aretes, sortijas, pulsas y otros caprichos que hemos visto algunos encargos, y no dejan nada que desear. Su morada, Ángel 9. Acudid y os convenceréis.”

Wednesday, March 4, 2026

Domitila Garcia de Coronado y sus “Consejos y Consuelos de Una Madre a su Hija”. (por Carlos A. Peón-Casas)


Revistamos hoy una creadora y una obra de singular importancia para las letras de la Isla cubensis.

Se trata de una intelectual camagüeyana, tan auténtica como las llanuras que distinguen aún en lontananza el siempre recordado Puerto Príncipe de siempre. Su labor precursora del saber la dotan de un siempre revelador pedigree, tristemente opacado y diluido en el tiempo literario de la literatura cubana.

Dejamos que ChatGPT nos auxilie en recordar sus datos biográficos:
Domitila García Doménico nació el 7 de mayo de 1847 en la ciudad de Camagüey, entonces llamada Puerto Príncipe, en la Cuba colonial española. Procedía de una familia estrechamente vinculada al mundo de la imprenta y el periodismo. Su padre, de origen español, era impresor y periodista, lo que permitió que Domitila creciera en un ambiente intelectual poco común para una mujer de su época. Desde niña tuvo acceso a libros, talleres tipográficos y discusiones políticas y culturales, lo que marcó decisivamente su formación. En el siglo XIX la educación formal femenina en Cuba era muy limitada. Domitila se formó en gran medida de manera autodidacta. Su ingreso al mundo del trabajo intelectual ocurrió cuando aún era adolescente. En una época en que el periodismo era casi exclusivamente masculino, ella redactaba artículos, corregía pruebas e incluso participaba en la impresión. Durante las guerras de independencia, se ha señalado que la imprenta familiar llegó a producir materiales vinculados a la causa patriótica, lo que implicaba riesgos frente a las autoridades coloniales. Domitila no se limitó a escribir. También Fundó escuelas y proyectos educativos, y promovió la alfabetización femenina En 1923 fue delegada honoraria al Congreso Nacional de Mujeres, reconocimiento a su trayectoria pionera.
La obra que hoy nos ocupa data de 1881, y varias reediciones posteriores.  Es en sí misma un compendio de excelsas enseñanzas que una madre hubiera siempre deseado transmitir como herencia a su prole. Domitila lo hizo desde su cercanía maternal a su hija. Hoy por hoy, tal cúmulo de sapiencia sería tan deseable como nunca, para paliar las ingentes y cada vez más desmesuradas desmemorias del buen saber.

Esta entrega fue muy bien acogida en su minuto. Muchas mentes, las mejores amuebladas de su época así lo testimoniaron: Luisa Pérez de Zambrana y Bachiller y Morales, tuvieron palabras de elogio.

El libro se compone de muchos Consejos esparcidos como capítulos de una escala del buen saber.

El lector tendrá a su mano un botón de muestra que nos regala esa parte tan juiciosa de la sabiduría, que la autora quiere obsequiar como resguardo de permanencias. Dejo pues de cierre, un capítulo de entre tales: el que dedica la autora a la Poesía con todas sus letras:


LA POESIA.

La poesía es la voz de la humanidad. Con frecuencia oirás calificar con desdén a los poetas, y con indiferencia a la poesía, como si fuese una cosa frívola insustancial.

Pero no estimes eso en nada, ni detenga el natural temor que inspira una crítica sangrienta, los vuelos de tu imaginación, si te favorece con sus dones la poesía: ella es y será siempre la voz de la humanidad, ya proclame libre y ufana sus triunfos, ya gima sus miserias oprimida.

¡Todo en el mundo tiene su propia y natural Poesía!

Se le da el primer puesto entre las artes de imitación, por su antiguo y remoto origen, por lo agradable de sus impresiones, por su dignidad e importancia en la historia, y por la universal extensión que abarca en su objeto.

No hay un ramo del saber e ilustración en que la poesía no desempeñe algún ministerio, y ejerza influjo poderoso y directo.Bajo el velo de la poesía es menos austera la verdad; menos áspera la voz del deber, encanta con su deliciosa rima a la infancia, y despierta emociones en la juventud naturaleza: luego las pasiones, modificar el espíritu.

El objeto primitivo de la poesia fué pintar la condición del hombre.

Las máximas vagas, las endechas sentidas, los romanos caballerescos, por insignificantes que nos parezcan a primera vista, siempre que llenen los preceptos del arte y expresen una idea, tienen mérito relativo, como lo tienen en su calidad de los cuadros complicados de la Eneida, y las narraciones patéticas de la Iliada.

Hay naciones privilegiadas para la poesía, y de la aurora del ensayo han corrido veloz al esplendor del claro día. Grecia produjo a Aquiles, y junto a sus hazañas gloriosas se vio brillar la inmortal figura de Homero, cantando con valeroso acento las virtudes del vencedor de Príamo.

Novecientos años después, bajo el reinado de Augusto, aparecieron Ovidio, Tíbulo y Horacio, como tres astros, y sus fulgores nos deslumbran todavía.

Eurípides, educado para las armas, trocó la espada por el arpa sonora de la musa épica, y esclareció su siglo creando la tragedia. Entre las heladas brumas de los picos del norte de Escocia, se escucha un acento penetrante y dulce, como la luz de una estrella vespertina; así diviniza nuestra fantasía el genio triste de Ossiam, el apasionado cantor de Oscar y Malvina.

Milton, Byron y Shakespeare, dan honor y encanto a la nación británica. Racme, Lebrum y Moliere, abrieron luminosas sendas a la grandiosa fantasía del genio, trancés. A mediados del siglo XI apareció en Castilla el primer ensayo tragico en verso; llamase Poema del Cid, cuyo autor no se ha descubierto jamás. Grandes comentarios se han hecho sobre este asunto, y ni ellos ni los estudios históricos de hombres investigadores del origen de la literatura española han descubierto nada sobre el.

La poesía trasmitió a las nuevas generaciones el compendio de las proezas del insigne D. Rodrigo Diaz del Vivar, con más prestigio que las de algún otro héroe castellano, realzada la narración por la rima. Se resiente la obra de los defectos innatos al idioma incorrecto y confuso de aquella época pero Rioja, Cervantes y Mariana han cincelado la primitiva, y de ella nos legaron clásicos modelos. España ha sido próspera en ciencia y letras, y su esplendente pasado es casi una acusación a su decadencia presente. Fray Luis d e León, era digno émulo de Horacio.

Hasta la época de Garcilaso y Argensola, no se notó variación en la poesía castellana. Los reyes de Aragón, desde el siglo XV, atrajeron a su corte los cancioneros y trovadores, despertando así el entusiasmo por lo bello, y protegiendo el talento con manifiesta adhesión. En aquella época, Tolosa, a imitación de Italia, había establecido la celebración de Juegos Florales, y siempre había paladines vencedores en la justa literaria. En una de ellas se distinguieron los trovadores Santillana y Jorge Manrique, siendo los primeros poetas laureados que con mas empeño, propagaron en su país el deseo de celebrar certámenes públicos; pues si bien era verdad que no habia competidores, pensaban con justicia que una vez "creada la escuela acudirán discipulos"

Demos ahora una mirada rápida sobre nuestro país. Todos los hijos de la América son amantes de la poesía; principalmente en Cuba se manihesta mas que en ninguna otra parte una decidida vocación por ella: hay hombres rústicos, nacidos y criados en la soledad del campo, que no solo ignoran las reglas del arte poético, sino hasta el nombre de las letras del alfabeto, y sin embargo, bajo el calor de sentimiento entusiasta improvisan versos sentidos que halagaron con su cadencia e l oido, y llevan al ánimo la convicción porque expresan ideas. -

No puede citarse ese ejemplo como regla general, ni porque se tenga como poeta a todo el que hace versos, sino para reconocer las facultades que se revelan…

La Avellaneda, para quien todos los géneros de la poesía, ya arrogante, ya ligero, descriptivo objetivo, eran tan seductoramente amoldados asilestro, maravilla y extasía el pensamiento en la romántica cantinela, y embriaga, fascina en el himno.

Oigamos su voz siempre grata y querida en el inmortal canto a la poesía

A LA POESIA
 
¡Oh tú, del alto cielo
Precioso don al hombre concedido!
¡Tú, de mis penas íntimo consuelo,
De mis placeres manantial querido!
¡Alma del orbe, ardiente poesía,
Dicta el acento de la lira mía!
 
Díctalo, sí, que enciende
Tu amor mi seno, y sin cesar ansío
La poderosa voz, que espacios hiende,
Para aclamar tu excelso poderío,
Y en la naturaleza augusta y bella
Buscar, seguir y señalar tu huella.
 
¡Mil veces desgraciado
Quien -al fulgor de tu hermosura ciego-
En su alma inerte y corazón helado
No abriga un rayo de tu dulce fuego;
Que es el mundo, sin ti, templo vacío,
Cielo sin claridad, cadáver frío!
 
Mas yo doquier te miro;
Doquier el alma, estremecida, siente
Tu influjo inspirador; el grave giro
De la pálida luna, el refulgente
Trono del sol, la tarde, la alborada...
Todo me habla de ti con voz callada.
 
En cuanto ama y admira,
Te halla mi mente. Si huracán violento
Zumba, y levanta el mar, bramando de ira;
Si con rumor responde soñoliento
Plácido arroyo al aura que suspira...
Tú alargas para mí cada sonido
Y me explicas su místico sentido.
 
Al férvido verano,
A la apacible y dulce primavera,
Al grave otoño y al invierno cano
Me embellece tu mano lisonjera;
¡Que alcanzan, si los pintan tus colores,
Calor el hielo, eternidad las flores!
 
¿Qué a tu dominio inmenso
No sujetó el Señor? En cuanto existe
Hallar tu ley y tus misterios pienso:
El universo tu ropaje viste,
Y en su conjunto armónico demuestra
Que tú guiaste la hacedora diestra.
 
¡Hablas! ¡Todo renace!
Tu creadora voz los yermos puebla;
Espacios no hay que tu poder no enlace;
Y rasgando del tiempo la tiniebla,
De lo pasado al descubrir ruinas,
Con tu mágica luz las iluminas.
 
Por tu acento apremiados,
Levántanse del fondo del olvido,
Ante tu tribunal, siglos pasados;
Y el fallo que pronuncias -trasmitido
Por una y otra edad en rasgos de oro-
Eterniza su gloria o su desdoro.
 
Tu genio, independiente
Rompe las sombras del error grosero;
La verdad preconiza; de su frente
Vela con flores el rigor severo,
Dándole al pueblo, en bellas creaciones,
De saber y virtud santas lecciones.
 
Tu espíritu sublime
Ennoblece la lid; tu épica trompa
Brillo eternal en el laurel imprime;
Al triunfo presta inusitada pompa;
Y los ilustres hechos que proclama
Fatiga son del eco de la fama.
 
Mas, si entre gayas flores,
A la beldad consagras tus acentos;
Si retratas los tímidos amores;
Si enalteces sus rápidos contentos;
A despecho del tiempo, en tus anales,
Beldad, placer y amor son inmortales.
 
Así en el mundo suenan
Del amante Petrarca los gemidos;
Los siglos con sus cantos se enajenan;
Y unos tras otros -de su amor movidos-
Van de Valclusa a demandar al aura
El dulce nombre de la dulce Laura.
 
¡Oh! No orgullosa aspiro
A conquistar el lauro refulgente,
Que humilde acato y entusiasta admiro,
De tan gran vate en la inspirada frente;
Ni ambicionan mis labios juveniles
El clarín sacro del cantor de Aquiles.
 
No tan ilustres huellas
Seguir es dado a mi insegura planta...
Mas, abrasada al fuego que destellas,
¡Oh, genio bienhechor!, a tu ara santa
Mi pobre ofrenda estremecida elevo,
Y una sonrisa a demandar me atrevo.
 
Cuando las frescas galas
De mi lozana juventud se lleve
El veloz tiempo en sus potentes alas,
Y huyan mis dichas como el humo leve,
Serás aún mi sueño lisonjero,
Y veré hermoso tu favor primero.
 
Dame que puedas entonces,
¡Virgen de paz, sublime poesía!,
No transmitir en mármoles ni en bronces
Con rasgos tuyos la memoria mía;
Sólo arrullar, cantando, mis pesares,
A la sombra feliz de tus altares.


Alentada por tan consoladores conceptos, si poseyendo tan bello dón no se escuchan tus cantos con ternura ni entusiasmo, recuerda que para Miguel de Cervantes Saavedra, el modelador de la sonora lengua d e Castilla, y autor de la hermosa leyenda de la Edad de Oro, el Quijote, no hubo más premio que una prisión: para Milton y Camoens, no hubo más gloria que la del apoteosis, y icanta siempre, hija.”




* Obra laureada en el Certamen Literario de Matanzas en 1881. Premiada con medalla de plata en la Feria Exposición de Santa Clara en 1889, y con Diploma de Honor a su autora por la Sociedad Artística y Literaria "El Progreso" de Sancti-Spiritu en los Juegos Florales celebrados en 1890. Declarada de texto para lectura en los colegios de Cuba y Puerto-Rico, por Real Orden del 24 de febrero de 1882"

Wednesday, February 11, 2026

Una guía para conocer Miami y el Condado de Dade en 1941 (por Carlos A. Peón-Casas)


Tan interesante prontuario para el turista que visitaba la ciudad, y que data de los años cuarenta del pasado siglo XX, es hoy día, un singular documento de valores históricos y culturales bien añadidos.

Precisamente para el año 1941, en que circulaba por vez primera vez, la susodicha guía, se mostraban algunos hints interesantes. Por ejemplo, la ciudad contaba con sólo un par de estaciones radiales: la WQAM y la WIOD, ambas con mil watts de potencia.

Se contaban entonces 24 salas cinematográficas, cuatro de aquellos para personas de color. El aforo total era para 25.000. Y entre las instalaciones destinadas a la recreación en general, se encontraban el Miami Lummus Park, ubicado en la calle tercera y la avenida del mismo número en la zona del noreste. El público podía practicar allí juegos de mesa como el ajedrez y el de las damas; igualmente una modalidad del juego de bolos sobre césped.


Otro espacio público, el Bayfront Park, acogía una clase bíblica cada domingo y siempre a las 3.30 pm. En la misma área, que podía alcanzarse a una distancia apropiada para los paseantes desde la calle Flaggler en su porción más oriental, se ofrecían conciertos gratuitos a cargo de la Banda Municipal, durante la etapa invernal.

Otras opciones incluían las populares carreras de galgos en el Biscayne Kennel Club en la segunda avenida y la calle 115, que se sucedían todas las noches excepto los domingos, desde Diciembre hasta Abril. Las entradas costaban 25 centavos. Igual diversión estaba disponible en otro club de igual perfil y mismo precio de entradas, esta vez en West Flaggler.

Un frontón de jai alai, el popular deporte de origen vasco, se localizaba en el Biscayne Fronton, a la altura de la avenida 35 del Noroeste. Los partidos discurrían todos los días, descansando los domingos.El precio de admisión era igualmente de 25 centavos.

Se anunciaban para el mes de noviembre una temporada de bailes en el Centro Cívico localizado en el número 35 de la calle segunda del Noroeste. Para el mes de Diciembre el mismo espacio acogía partidas de bridge. Y ofrecía una velada de Año Nuevo.

Para esa misma temporada de fin de año la ciudad acogía un Torneo Abierto de Golf, a celebrarse las instalaciones del Country Club de Miami Gardens, y dotado de una bolsa de 2500 dólares.

Para empezar el año, igualmente se sucedían otras atracciones como el Torneo Metropolitano de Pesca, que ocupaba desde el mes de Enero y hasta Abril. Una Regata para veleros, era ofrecida por el Yatch Club de Miami, en el Miramar Course.

También el arte se hacía presente durante el segundo mes del año, con una Exhibición Anual en el Miami Woman’s Club, y la ciudad celebraba con fruición su aniversario de cumpleaños en el mes de Julio.

Aludimos ahora a otros pormenores de aquella ciudad de los años cuarenta del pasado siglo XX, en medio de los avatares de la Segunda Guerra Mundial.

El antiguo y estrecho trazado de las calles originales ya causaba algunas dificultades al ya aumentado tráfico rodado de la época, cuando la ciudad contabilizaba más de 80.000 automóviles, que llegaba a la astronómica cifra de 200.000 al sumarse los vehículos procedentes de otras ciudades norteamericanas, durante la etapa alta del turismo. En la temporada alta de 1937-1938, desde Octubre hasta Marzo, la ciudad proveyó alojamiento para 796.000 visitantes. Se contaban entonces con 186 hoteles y 978 edificios de apartamentos, 1157 casas rentaban sus habitaciones. Los gastos de los visitantes promediaban anualmente unos 60 millones de dólares.


Para entonces ya se acometía la construcción de nuevos puentes sobre el río. Igualmente se hacían más anchas las calles y avenidas. Biscayne Boulevard y Coral Way se adornaban para entonces con una sucesión de palmas.


La población de entonces ascendía a los 170.000 habitantes. Un dato que nos parece sugerente apuntaba que para tal minuto que las presencia en la ciudad de Latinos e Indios Seminoles “eran relativamente pocos en número y no tenían una gran influencia sociológica”

De aquella temprana población de origen latino se nos sigue diciendo que ocupaban una pequeña área en el borde norte del distrito comercial, y aunque mantenían sus costumbres y tradiciones, eran asimilados con facilidad.

Otro segmento poblacional eran las personas de color, que contabilizaban 30.000, un número que se incrementaba en la etapa invernal con la presencia de más de 1000 choferes, trabajadores domésticos y empleados de hoteles. Se les sumaban igualmente unos 5000 procedentes de las Bahamas, de quienes se hacía notar su especial y preciso acento británico al hablar el Inglés.

Se reconocían ya entonces que los antecedentes culturales de todos aquellos grupos eran variopintos y diferían entre los distintos grupos. Los clubes, sociedades y asociaciones hacían esfuerzos para proveer oportunidades a sus miembros, para participar en la vida comunitaria. Entre aquellas destacaban las distintas iglesias que sumaban 131 en el area de los blancos, y 59 en la de los negros.


Las ingentes oleadas de trabajadores temporeros ya eran notorias. Interminables caravanas se dirigían a la ciudad a partir del mes de noviembre. Como consecuencia a la avalancha de tanta magnitud, los salarios locales ofrecidos a los recién llegados se deprimían grandemente. Para los que concurrían en busca de empleos más calificados se exigía alguna licencia como en el caso de electricistas, plomeros, carpinteros y pintores. El resto dependía grandemente de las fluctuaciones del mercado laboral. Y aunque la ciudad se empeñaba ya entonces en promover su industria y agricultura, seguía dependiendo primordialmente en los ingresos generados por el turismo.

De tal suerte para el mes de septiembre la ciudad se aprestaba a recibir a todos los turistas posibles. Hoteles y restaurantes cerrados en su mayoría durante el verano, abrían con gran premura sus puertas.

La línea de costa con más de 10 millas de extensión ofrecía a los bañistas un espacio para cualquier temporada. La pesca en la bahía y en la Corriente del Golfo ofrecían posibilidades increíbles desde pequeñas presas hasta increíbles especímenes de enorme talla y peso.

Las apuestas paramutuales en los casinos eran legales y la concurrencia de jugadores tan enorme que solo en la temporada de 1937 a 1938, sumaron un millón de personas, y las apuestas totalizaron 44 millones.

Aunque la ciudad era tan joven como para no haber figurado en los anales fundacionales de la nación americana, se hacía en aquel minuto imprescindible como un centro potencial para la industria del ocio cuyo crecimiento y popularidad, dada su espectacular posición geográfica, se nos hace obvia esta puntual referencia que hoy hemos compartido.





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Con notas traducidas de A Guide to Miami and Dade County. American Guide Series, Bacon, Percy & Dagget, NY, 1941.



Wednesday, February 4, 2026

La Fabrica de Licores de Suárez, Calvo y Cía. (por Carlos A. Peón-Casas)

Foto actual
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A Victoriano Calvo Suárez. (1915-1995).
In Memoriam.



En el año 1944, la susodicha empresa(1) era ya un negocio próspero y conocido en Camagüey y en muchos otros sitios de la geografía republicana. Tenía para entonces su casa matriz en la calle García Roco en los números 4 y 6, en la barriada de Beneficencia.

El edificio se mantiene tal cual ocupando toda la acera derecha desde la esquina de Ignacio Sánchez, y hasta la de Calle A, aunque lastimosamente ha devenido, de próspera industria licorera a un oscuro almacén.

Pero sus orígenes se remontan a 1925. Aquella primera fundación corría a cargo de Benjamín Suárez Alonso, llegado a Cuba desde León España en 1905, y quien ejerciendo sus buenos oficios primero como empleado de los ferrocarriles y colono en la provincia de Oriente, y luego como prospero comerciante de víveres finos, ya en Camagüey establecería un café y un almacén de víveres y sería viajante de licores, para finalmente fundar aquella empresa licorera.


Aquella primera razón social era acompañada por el Sr. Manuel Calvo Suárez, y para el año de 1933, se sumaban a la firma en calidad de asociados sus hermanos: Antonio y Victoriano.

De tal fecha databa el edificio ya mentado, dotado para entonces de maquinarias modernas, incluyendo las de embotellamiento directo, etiquetado y taponamiento, y asistida la producción por muy competentes técnicos y especialistas, en la ideación y fabricación de licores finos, a partir de exquisitos extractos alcohólicos sabiamente añejados.

De tal época fueron sus conocidas marcas registradas de vinos y vermut: Los Calvos, Alondra y Flor de las Flores, todos ellos de reconocido bouquet y aceptación en los mercados nacionales y extranjeros.

Sus logros eran más que evidentes ya para aquel año de 1944, cuando su capital social ascendía a los $98.000, si se toma en cuanta que dos décadas atrás habían partido las operaciones con la mínima suma de $3500.

Para aquel minuto sus ventas anuales ascendían a $150.000, y disponían de una flota de camiones para el trasiego de la mercancía por los mercados ya habituales de la provincia agramontina, y de Santa Clara hasta todo Oriente.

La industria solo tenía 18 empleados, y seis agentes vendedores distribuidos por toda la República. Las tributaciones al Gobierno rondaban anualmente los $60.000.

La fábrica prosperó en el tiempo, y para finales de la década del cincuenta, era regentada por el Sr. Victoriano Calvo Suarez, encargado inicialmente de la supervisión de la producción de licores, y luego avezado gerente, bajo cuya atenta mirada verían la luz otras marcas muy bien prestigiadas.

Entre aquellas se hacían notables producciones de vinos de frutas del país, como la frutabomba, y otro bien peculiar e igualmente demandado: el anís dulce, que se presentaba al mercado en una botella de duro cristal y peculiar diseño.


Otras producciones incluían también rones de muy bien elaborada factura que eran muy bien acogidos, y que competían con suficiente dignidad con otras marcas más conocidas y mejor posicionadas en el mercado nacional.

A Victoriano, o simplemente Víctor, según el grado de familiaridad de los que tuvimos la suerte de conocerlo en nuestra niñez y primera juventud, lo recordaremos siempre, sentado en el quicio de la puerta de su residencia, en la esquina de García Roco y Calle A, contraria a la fábrica, y donde habitó toda su vida acompañado por su esposa Nina y su hermana Amparo.

Era un hombre de mente muy lúcida y daba gusto escucharlo desgranar historias y memorias singulares, a la par que mi abuelo Nicolás Peón, quien junto a mi inolvidable abuela Emilia, fueron sus vecinos de toda la vida.

Víctor alcanzó todavía a vivir, casi octogenario, las peripecias nunca olvidadas y mucho menos superadas del Período Especial.

Lo recuerdo todavía marcando en plena madrugada las consabidas colas de las inolvidables hamburguesas al uso. También, y haciendo honor a su prosapia como inveterado fabricante de licores, produciendo a sus expensas un muy popular destilado alcohólico que ante la escasez de cualquier otro, satisfizo la demanda, y que fue jocosamente bautizado en el barrio como Ron Pita, en alusión a otro divertido apodo que alguien en pura chanza le endilgó a su fabricante: Pitágoras

La fábrica de Víctor, como la conocí por boca de mis mayores y a la que le dedicó su vida entera, fue intervenida alrededor del año 1962. A su antiguo gerente, y a la familia de sus asociados, les fue dispensada una compensación monetaria.

La fábrica fungió todavía por unos años más, con su mismo cometido social, incluso se siguió fabricando allí un delicioso licor producido desde antaño, una de las recetas que fuera insignia en su bien provisto catálogo, preparada a base de uvas pasas, previamente maceradas en alcohol y que se expendía como Vino de Pasas.

La nueva versión que circuló a partir de entonces, aprovechó las reservas madres de aquellas maceraciones, que se conservaban en las gigantescas barricas de roble americano, y que fue oportunamente rebautizado con el apelativo de Viña 95.

Años después la industria vio llegar la obsolescencia y el olvido. Por mucho tiempo solo sobrevivió de su antiguo stock, una antigua estera con rodamientos por fricción, que aún cumplía imperturbable su primaria función.

Todavía, en casa de mis abuelos, entre los tesoros añejos de sus ya lejanos tiempos de próspera memoria, queda el recuerdo indeleble de alguna botella de aquel excelente licor de anís, y algún fragmento sobreviviente de alguna duela, de las enormes cubas o barriles de añejamiento, que un buen día terminaron también deshechas en cualquier basural.


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1. "Importancia que tiene en Camagüey la Fábrica de Licores de Suarez, Calvo y Cía". En Cuba Contemporánea. Provincia de Camagüey. Centro Editorial Panamericano. La Habana, 1944.

Monday, February 2, 2026

Un soneto de Francisco González del Hoyo a su esposa Aurelia del Castillo en 1874. (por Carlos A. Peón-Casas)


Siempre hemos sabido por las tradiciones del inolvidable solar camagüeyanensis, de aquella relación matrimonial de la excelsa poetisa Aurelia del Castillo y del Castillo, su nombre de soltera, con un pudonoroso oficial español, de quien solo y de pasada se mentaba su apellido: González, añadido al nombre de la poetisa luego de sus nupcias.

En mis manos hoy gracias la generosa disposición de un amigo en aquella nuestra ciudad, tengo una antigua edición digitalizada de una compilación de escritos de Aurelia del Castillo, pero igual, del que fuera su esposo, que a no dudarlo era igualmente un hombre de letras y cultura singulares

Pero dejemos que sea la propia poetisa quien nos dé los motivos para la perdurabilidad de estos escritos suyos y de su esposo Francisco, compilados en 1913.
Para algo además puede prestar alguna utilidad. He vivido mucho y esa vida se ha desarrollado precisamente en las épocas revolucionria y constituyente de mi país. Tenía muy pocos años cuando lloré (porque veía llorar a mi madre) la muerte de Narciso López. Lo he presenciado todo; he sufrido no poco, y en mis escritos se ha de ver inevitablemente algún reflejo del inmenso incendio de las guerras y de las gloriosas luminarias de la victoria; y se han de encontrar a cada paso nombres históricos que traigan a la mente ya grandes, ya dulces recuerdos de héroes, de mártires, de proscriptos, de literatos, de científicos, de artistas, de políticos. Y a tanto honor he tenido siempre mis vínculos de amistad con esas personas, que, sin vacilar, he incluído aquí verdaderas futilezas, únicamente por conservar el grato y honroso recuerdo.

Conocido el carácter, íntimo en gran parte, de estas páginas, no sorprenderá que al frente de ellas haya puesto escritos que no son de mi pluma, escritos de mi marido. De esta manera he querido asociarlo a una obra que en no pequen̈a parte le pertenece. Nuestras ideas se habían identificado de tal modo, que bien puedo decir que se elaboraban en los dos que bien puedo decir que se elaboraban en los dos cerebros a la vez, y además, si él no me hubiese alentado constantemente a escribir; si no hubiese puesto en mis manos libros instructivos; si no me hubiese llevado a viajar por Europa y por América, sin lo que me transmitía de sus lecturas, es bien seguro que y o no habría osado jamás tomar la pluma para dirigirme al público. Si de esto se ha derivado algún bien, algún agrado, por lo menos, téngasele en cuenta; si únicamente hastío produce la lectura de mis escritos, perdónese a la ceguedad de su afecto la parte que en esto le cupo. Y conózcase su alma generosa y noble, su amor e interés profundos por Cuba, leyendo esos pocos escritos suyos que inserto.
Aurelia quiso que estos textos de su esposo no pasaran desapercibidos, muchos de ellos tienen un carácter reflexivo abordando desde la claridad de sus ideas, aproximaciones a la realidad que le tocó vivir en Cuba cuando con solo 17 años se sumará como joven cadete a la vida militar.

Así no los presenta en el exurdio de este interesante libro del que poco se ha podido mirar, y que ahora tengo el gusto de compartir:

Dos de ellos son artículos que se hallan en un “Breve tratado de algunas verdades científicas y morales destinado a instruir y moralizar las clases populares"; y no he intentado la publicación íntegra de ese librito, porque años después de haberle escrito, me decía él que si hubiese d e imprimirlo, tendría que escribirlo d e nuevo, por lo mucho que habían ido modificándose sus ideas, hasta haber cambiado algunas radicalmente.

Lo mismo que sucedió con las mías, y cuya evolución puede apreciarse fácilmente en estos escritos, y a que cada grupo d e ellos, o sea cada uno de los libros en que he dividido el conjunto, está ordenado cronológicamente.

Hay un soneto entre aquellos escritos de González. No era él poeta, como tampoco se tenía por escritor; pero en un instante dado vertió su alma entera en esos versos. Yo la recojo y la traigo aquí para que siga acompañando a la mía en su triste peregrinación por la vida. A mi alma, sí; porque ella está sin velo alguno.”

No le queda más a este escribidor que compartir con el amable lector este soneto que un amante dejará a su amada como prueba del afecto más tierno y solicito.

Aunque escrito sin mayores pretensiones como ya nos los avisará Aurelia. El verso inicial nos recuerda otro de la Avellaneda: “Feliz quién junto a ti por ti suspira…” de Oda a Safo (1842), que incluso si que fuera en tiempo glosa, nos muestra la cultura del Poeta que leyó sin dudas a esa nuestra otra musa raigal.


A la Srita. Da. Aurelia del Castillo y Castillo

¡Dichoso, Aurelia, quien por ti suspira,
quien te siente latir dentro del pecho,
quien, viviendo en ti, por ti respira,
en llanto y gozo el corazón deshecho!

¡Quien, sin miedo al dolor, con noble anhelo
del hado esquivo los rigores mira!
¡Quien con tu imagen se levanta al cielo,
y en intensa pasión por ti delira!

¡Quien desprecia por ti del mundo necio,
el oro y gloria y el poder y fama,
de mortales villanos digno precio,

y ardiendo en pura, inextinguible llama,
no le importa la vida ni l a muerte,
habiendo Eternidad para quererte.




(Escrito el 12 de abril de 1874 e n una finca nombrada «La Horqueta cerca de «Caridad de Arteaga» y «Los Peralejos», donde se detuvo un momento)

Wednesday, January 14, 2026

Julián del Casal y Aurelia Castillo en dos sonetos inspirados: “Una Maja”e “Imitaciones a Una Maja” (por Carlos A. Peón Casas)



La gran voz modernista del poeta habanero, encuentra ecos en otra composición de la no menos vibrante poetisa del Camagüey. Julián del Casal habría escrito aquel bellísimo soneto que Aurelia Castillo no tardaría en replicar. Uno y otro datan del año 1892, cuando la camagüeyana se apacentaba en su casa de Guanabacoa, quizás el sitio más singularmente parecido a su ancestral Puerto Príncipe.

El motivo de la réplica no parece vincularse con alguna respuesta tácita de la poetisa, pues no obra evidencia que Casal se lo hubiera dedicado: pero este cronista quizás pueda barruntar alguna posibilidad en el asunto primario de la composición, y en las descripciones más o menos físicas del sujeto que Casal parece retrotraer de alguna escena Goyesca.

El lector pudiera apuntarse a una u otra posibilidad. Una indagación más o menos somera no arroja hasta donde conoce este escribidor ninguna dedicatoria plausible.

La muy eficiente ChatGpt, herramienta muy al uso hoy para dilucidar alguna posible hipótesis, nos dice y lo transcribo que acaso se pudiera tomar el referente desde:
La amistad cercana entre Casal y Aurelia del Castillo podría sugerir una lectura biografista que intentara vincular poemas de ideal femenino, delicadeza y distancia con figuras reales del entorno del poeta. Algunas alusiones elogiosas en prosa o correspondencia (no en dedicatorias poéticas), pudieran confirmar el aprecio personal pero no trasladan esa relación a un poema dedicado.
Por tanto y en sentido estricto:
no se conserva ningún poema de Julián del Casal dedicado explícitamente a Aurelia del Castillo (con dedicatoria nominal en el título o encabezamiento).
De cierre, para el ya curioso lector, dejo la evidencia poética de ambos textos. Sin duda constituyen un muy distinguido referente a la incuestionable pericia de estos dos inspirados rimadores, que son gloria para nuestras mejores letras.

Una maja


Muerden su pelo negro, sedoso y rizo,
los dientes nacarados de alta peineta,
y surge de sus dedos la castañeta
cual mariposa negra de entre el granizo.

Pañolón de Manila, fondo pajizo,
que a su talle ondulante firme sujeta,
echa reflejos de ámbar, rosa y violeta
moldeando de sus carnes todo hechizo.

Cual tímidas palomas por el follaje,
asoman sus chapines bajo su traje
hecho de blondas negras y verde raso,

y al choque de las copas de manzanilla
riman con los tacones la seguidilla,
perfumes enervantes dejando al paso.

Julián del Casal (1892)



A “La maja” de Casal.

Si fuera rey te diera por sólo un rizo,
De perlas y diamantes, rica peineta;
Y arrullara mis sueños tu castañeta
Que trocar sabe en fuego, nieve y granizo.

Un título creara para quien hizo
Tu donaire que á todos rinde y sujeta.
Eres por la fragancia dulce violeta
Y alejandrina rosa por el hechizo.

Orlara tu figura de áureo follaje
Con perlas recamara todo tu traje,
Y al tocar tu moreno cutis de raso

Cual si beodo estuviera de manzanilla
Entonara contigo la seguidilla
Y mi cetro y corona te echara al paso.

Aurelia Castillo (1892)

Thursday, January 8, 2026

Soneto (por Carlos A. Peón-Casas)



Decir del ayer rampante
Del detalle más austero
Del recurrente desvelo
De la suma resultante

Decir de modo exultante
Que no hay ocaso intangible
Ni memoria irreductible
Que nos lastre lo increpante

Decir de ayer y del tiempo
Decir que la vida impera
En apurado destiempo

Que intentando ser fermento
Ya nos funda el argumento
De una intensa primavera.


En Miami, 07/01/2025

Wednesday, January 7, 2026

La Marcha por la Paz en Camagüey, el 11 de enero de 1959, una procesión casi olvidada (por Carlos A. Peón-Casas)



El testimonio del hecho lo aporta esta foto que ha dormido el sueño de los justos en esta poco vista primera edición del por entonces Órgano Oficial del Movimiento 26 de Julio en Camagüey, el mismo diario Adelante que conocemos hoy en tirada semanal, y no diaria como hubo de ser en sus orígenes, y hasta una época no muy lejana.

Lo cierto es que este ya bien poco común ejemplar, que es parte de los fondos de la Biblioteca Diocesana de Camagüey, y que el propio diario de marras no conserva en sus archivos sino sólo en versión digital, recogía aquel día 12 de enero de 1959, con foto a todo lo ancho de la primara plana, los sucesos de aquella procesión religiosa, que portando la efigie de la Madre de la Caridad, acaecía el domingo anterior a la fecha. Lo acontecido era así consignado por el cronista:
No se recuerda en los últimos cincuenta años una procesión mayor en Camagüey, que la que durante casi tres horas pasó por nuestras principales calles ayer domingo, llevando en peregrinación gloriosa a la Virgen de la Caridad, escoltada por el Ejército Rebelde del Movimiento 26 de Julio que la invocaba siempre entre sus frecuentes oraciones(1).
El suceso, según seguía acotando el diario, no era más que el reflejo de: “una expresión magnífica de religiosidad y del contenido espiritual de la lucha que nos ha dado la ansiada Libertad”(2), y testimoniaba el agradecimiento sincero a la Madre de los cubanos de parte de millares de fieles católicos camagüeyanos y de los soldados rebeldes recién llegados al llano desde la Sierra Maestra.

Bautizada como la Procesión de la Paz, recorrió un larguísimo itinerario desde la Avenida de los Mártires, discurriendo por las más céntricas calles citadinas: República, Estrada Palma, Cisneros, la Avenida de la Libertad, hasta confluir luego de una marcha apretada, en la Plaza de la Caridad, frente al templo homónimo. El propio diario acotaba la cifra de veinte mil católicos participando de tan solemne peregrinaje, miembros de todas las instituciones religiosas, los colegios católicos, y sus centros benéficos, sin sumar acaso una cifra no recogida de curiosos apostados a lo largo del recorrido. 

Allí tenía lugar, en el atrio del templo, un Te Deum cantado por el Coro de los R. P. Carmelitas, presidía la ceremonia el obispo local Mons. Ríu Anglés, y oficiaban los presbíteros Salvador Basulto, Filiberto Martínez y el padre Miguel de los Agustinos.

Otro diario emblemático de la ciudad, El Camagüeyano, también le dedicaba su primera plana al suceso, al que calificaba de “solemne y de una vastísima proyección social y popular”(3), y al que igualmente calificaba de “majestuoso desfile” donde se hicieron presentes:
todas las clases sociales y cívicas de Camagüey…cuya importancia numérica podía calcularse por el tiempo que duraba su paso por cualquier lugar. Fue un acto de reafirmación piadosa del hondo sentimiento cristiano de nuestro pueblo y una expresión cabal de la devoción unánime que guardan los cubanos para su egregia Patrona, la Virgen de la Caridad(4).
La foto que acompaña este texto, tomada por la mano de algún fotógrafo del propio diario Adelante de entonces, anónimo en este minuto para este redactor, dará el inevitable complemente de un hecho del que pocos lugareños entre nosotros pueden dar testimonio, y otros quizás lo rememorarán en lejanas playas. De cualquier modo es el argumento de un minuto de la historia local vivida, que solamente si se airea convenientemente se hace reconocible, en este hic et nunc, a casi seis décadas de distancia.


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  1. Adelante. Camagüey, Enero 12, Año de Liberación. Año 1. No.1
  2. Ibíd
  3. El Camagüeyano. martes 13 de Enero de 1959.
  4. Ibíd

Wednesday, December 31, 2025

Fin de Año 1959, en Camagüey (por Carlos A. Peón Casas)


Los pormenores de aquellas celebraciones que nos develan hoy, seis décadas después las páginas ya amarillosas del entonces diario Adelante, en sus ediciones de aquel diciembre, resuenan todavía, a no dudarlo, en la memoria de muchos quienes fueron sus protagonistas.

Para muchos otros, los que nacimos después, es igualmente un interesante ejercicio de rememoración histórica, que entiendo es muy necesario, para saber quienes somos y de dónde venimos.

Recreo pues para el curioso lector, algunos de los anuncios que la prensa local publicara entonces referentes a las fiestas y celebraciones que caracterizaban ese minuto.

El primero era un Aviso del Camagüey Tennis Club(1), que ponía en conocimiento de sus asociados sus respectivas celebraciones que partían desde el día de Nochebuena con su Cena bailable, el día 25 con el “Tradicional baile de las Debutantes” amenizado por la orquesta de Ernesto Duarte y la Tridimensional”, el día 26 con un “Recibo bailable”, y para esperar el año de 1960, el “Baile de la Uvas”, igualmente amenizado por la orquesta Tridimensional y Angelito Mola.

Para el entrante año nuevo, seguían otras actividades de igual signo, comenzando con un Matinée el día primero de año, siguiendo otro “Recibo Bailable” al siguiente día, y finalmente el día 6, la celebración de la infaltable Fiesta de los Reyes Magos, “dedicada a todos los niños de los Asilos de la Ciudad.”, y sumando igualmente “Variedades artísticas de La Habana y la localidad”(2).

Una oportuna nota de la Directiva y los organizadores dejaba saber la obligatoriedad de presentar la tarjeta de asociado a la puerta del Club, entendiéndose que “estas fiestas serán exclusivamente para socias y socios visitadores”(3).

Otro conocido espacio social de la ciudad el Club Atlético Ferroviario, con su sede en Rotarios y Benavides, presentaba igualmente, a sus asociados y a la “sociedad camagüeyana” su programa de fin de año.

Para el día 26, anunciaba su “Gran Baile titulado Pascuas Cubanas (con precioso decorado alusivo). 10 p.m. Para el día 31: “Grandioso Baile de fin de año, “Alborada de Prosperidad’’.10 p.m”(4).

Igual para los días de enero el popular Ferroviario, abría el mismo día primero con su:
Tradicional Matinée Infantil Cada niño un juguete con grandes sorpresas para los niños y en el cual cada hijo de asociado traerá un juguete para los niños pobres de Camagüey. 4 p.m(5).
Pero no solo se anunciaban los clubes y sociedades, con sus programas festivos, igualmente lo hacían establecimientos recreativos muy relevantes de aquella ciudad como lo era el afamado “Río Bolos”, ubicado por entonces en la ribera del Hatibonico, donde hoy localizamos la conocida Pizzería del mismo nombre.

El anuncio a tres columnas rezaba lo siguiente:
A Bailar y a Divertirse
Desde Nochebuena hasta Reyes
RIO BOLOS
Mañana Grandiosa Matinée—3 P.M
Reserve su mesa para el día 31—Teléfono 4932(6)
Con igual renombre en la ciudad de aquel 1959, el Club Restaurant Copacabana, ubicado donde lo seguimos visualizando, en la Carretera Central, a la altura de la Plaza de la Caridad, publicaba su programa festivo desde el día 24 hasta el 2 de enero.

Anunciaba muy oportunamente en el periódico ya citado, a las mejores orquestas y shows, aclarando que la entrada era libre, y que el precio de su cena de Nochebuena era de sólo $2.50.

Para el cierre he dejado un muy simpático anuncio de una de las casas comerciales más distinguida de la ciudad: La Gran Señora”, que en su minuto se anunciara como “la de las telas anchas y los precios estrechos”, y que para la ocasión del Día de Reyes de enero de1960, se declaraba como el “Almacén General de Juguetes de los Reyes Magos”. Y de paso apuntaba que:

Los niños de Camagüey saben que los Reyes Magos llegan siempre primero a la Gran Señora(…) Traiga a sus niños para que depositen su cartica en el Buzón y le pidan a los “Reyes” sus juguetes preferidos(7).



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  1. Adelante. Camagüey, jueves 24 de diciembre de 1959. p.12
  2. Ibíd.
  3. Ibíd.
  4. Ibíd. p.4
  5. Ibíd.
  6. Ibíd. p.4
  7. Ibíd. p.5
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Gaspar, El Lugareño Headline Animator

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