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Wednesday, September 23, 2026

“Puerto del Príncipe pertinaz e indómito”… El Contrabando y otras hierbas en la región del Tínima y el Hatibonico. (por Carlos A. Peón-Casas)



La frase con que abrimos página fue expresada con referentes a nuestro ancestral terruño por Juan F. Güelmes Horcasitas, Gobernador de Cuba en los tiempos que aludimos en esta rememoración, y retrata la particular circunstancia que se daba en la otrora villa, allá por 1728 en los tiempos que regía los destinos de Cuba su anterior antecesor el Gobernador Martínez de la Vega.

Preguntado el último citado por su mismísima majestad el Rey, como se las ingeniaban los ingleses posesionados ya de Jamaica, para sostener su tan intenso comercio con Puerto Príncipe, se le ordenó por vía reservada, explicase tan peliagudo asunto.

La respuesta la encontramos en la voz historiográfica del muy autorizado, y nunca bien ponderado, inter nos, el historiador cubano Leví Marrero:
se halla tan arraigado el comercio de ingleses y los naturales tan viciados con él, que unos y otros concurren por el interés que se les sigue… los primeros con las armas y sus ropas, y los segundos con sus frutos y las armas a favor de aquellos, siempre que se pone algún reparo para embarazarlos por los ministros de S. M., por lo regular son inferiores en fuerzas… Los mismos alcaldes son los principales directores del comercio, pues aunque no dejan de promulgar bando a fin de que ninguno baje a la playa a contratar con las embarcaciones que llegan, subsiste este cuidado ínterin que llega la regalía que les acostumbran hacer, y bajan ellos a celebrar el primer trato… Sin embargo de ser muy conocidas las familias que hacen el mayor trato como son los Baraonas (Varonas), Agüeros, Estradas y otras muchas, no puede contenerlas, así porque la villa pertenece a la jurisdicción de Cuba (Santiago)… Uno de los principales motivos para vivir con tanto desorden es hallarse sin persona que les mande, a que se ponen a todo poder…(1)
Aquel Puerto Príncipe, villorrio de muy floreciente situación económica, que ya reclamaba a voces se le concediera el status de ciudad, que le llegaría con un siglo de retraso, era a no dudarlo un sitio de prominentes realizaciones. Oigamos la descripción que de aquella comarca nos comparte Leví Marrero:
se componía de familias muy ilustradas que habían concurrido a cuanto se ofreció del Real servicio y utilidad de la república… Su vecindario pasaba de 15.000 personas; los ingenios de 60 y los hatos, corrales, estancias, vegas y haciendas de labor de 800, con abundantes frutos de azúcar, mulas, sebo, tabaco corambres y añil, que por falta de registro de España y mucha distancia que había a Cuba (Santiago) y La Habana, mo tenía dispendio de ellos ni forma de surtirse de esclavos y ropas(2)
Muchas de aquellas prácticas quedaron recogidas en distintos testimonios, referente sustancioso para entender aquellas mañas comerciales, non sanctas, de nuestros ancestros

Tal era el caso de la que alude a dos respetables damas principeñas:
Doña Eugenia de Acacio, cuyo esclavo el criollo Lázaro Marín, tenía una sastrería. Acusados ama y esclava, al registrar la tienda se encontraron telas valiosas, charreteras y botones de plata, sombreros y ropas de origen extranjero. También fue acusada doña Manuela Agüero y Zayas, en cuyo ingenio cercano a la costa meridional, fueron encontrados ´en la hora intempestiva de la media para la una… de la madrugada, telas y 4 negros bozales, en tanto huyeron otros dos´.(3)
Otros sucesos marcarían el carácter de la insumisión como regla permanente como cuando en 1723 “negaron crédito al Rey al no fiar abastecimientos a la Goleta que recorría las costas combatiendo el contrabando. Como no traían plata, el alcalde Antonio de la Torre los dejó sin víveres”; o “cuando para 1727 los Varona, con motivo de una máscara que hicieron resistieron a la justicia”; y ya en 1728 los vecinos llegaron al atrevimiento de “prender a don Roque de Quirós, oficial de la goleta guardacostas por el descamino que les hizo de unos barriles de harina… y clamaron todos porque le quitasen la vida”(4).

Las cosas llegarían a mayores el 25 de agosto de 1729, con la famosa rebelión que de parte de los principeños, y con gritos de “viva el Rey y muera el mal gobierno”(5), acabaría prendiendo al mismísimo gobernador de Santiago de Cuba, el muy discutido, Hoyo Solorzano, y embarcando en una piragua y con dos pares de grillos a La Habana, cuando quiso poner orden en aquel caos, y primordialmente cuando intentó cobrarles a los principeños “un indulto por los esclavos introducidos allí de contrabando”(6).

Del hecho dejamos cumplida mención en este minuto, con esta interesante referencia que se cita en un interesante documento principeño de fecha posterior, un texto donde se hace un pormenorizado resumen de las entonces “clases vivas” de la villa del Príncipe:
entre el tumulto… de gente, los que personaron para alentar muchos vecinos fueron el capitán don Joseph Antonio de Arango y el capitán don Manuel Borrero… andaban personándose con escopetas, prendiendo a los que habían venido de la ciudad de Cuba… alentando para tumulto al vecindario, fueron don Fernando de Baraona, don Agustín de Baraona, don Adrián Usatorres como procurador general y don Francisco de Arrieta, quien maltrató de palabras a… don Juan del Hoyo y le puso en prisión… Don Carlos de Bringas, don Santiago de Agüero y don Luis Guerra Socarrás andaban como cabezas con el tumulto de la gente Don Bernardo de Moya, alcalde ordinario… andaba por las puertas llamando y convocando gente, diciéndoles era servicio del Rey.
Y aunque aquella asonada se zanjó por parte del Rey respecto a los de la villa, con el consejo de que “con la prudencia y reflexión más conveniente y sigilosa, os informéis e inquiráis los principales motores de la sublevación..y que con otros pretextos, procuréis sacarlos de ella y dirigirlos a estos Reinos… orden que se cumplió en su minuto.. con el envió de seis reos(7) de la conspiración a España, primero a Ceuta, pero luego se les permitió vivir en Madrid “donde tenían por cárcel la Corte y sus arrabales”. En 1738 se procedía a indultar según sus caudales a todos los acusados y se les autorizaba regresar a la Isla.

Pero la insumisión principeña siguió campeando por sus respetos a pesar de que la villa en 1733 fue adscrita jurisdiccionalmente La Habana, nombrándose un teniente gobernador y capitán a guerra para poner fin al “vicio” del contrabando; su misión resulto imposible y no pudo:
precaver el desordenado ilícito comercio en esta Isla y contener a sus vecinos…en sus continuados excesos(8).
Para 1742 el gobernador de Cuba, Caxigal de la Vega pidió y consiguió la devolución de la villa su jurisdicción. Pero los principeños no cejaron nunca de reclamar sus derechos tradicionales. Uno de los implicados en la asonada de 1729 Agustín de Varona, nuevamente instalado en la villa llegó a fungir como regidor y alcalde de La Hermandad, y logró del Rey ciertas prebendas como que el teniente gobernador no ocupase las casas del Cabildo, y que no interviniese en las elecciones de alcaldes y capitulares(9).

El teniente de gobernador, revelando su mala voluntad a a los principeños, llegaría a declarar en su contra que:
A lo menos me contentaré que sujete un lugar que a la indomitez de sus moradores he sabido pisarle la cerviz, a pesar de las coronas de esa ciudad(10)
Una anécdota final, nos muestra lo que el castizo refrán no deja de aludir como verdad ancestral, aquello de: “perro huevero, aunque le quemen el hocico…”
En 1744 visitaba Puerto Príncipe, en nombre del obispo, el chantre Toribio de la Vandera, a quien por su genio había hecho salir de Santiago de Cuba el gobernador Caxigal de la Vega. Durante su estancia en Puerto Príncipe fue acusado el religioso de comercio ilícito y se le señaló como cómplice de Varona en la introducción de dos esclavos desde Jamaica. Como los dos siervos aparecieron en un hato propiedad de Varona, el teniente gobernador, capitán Rosales, ordenó detenerlo, pero don Agustín, con el patrocinio del chantre, se acogió a sagrado en la iglesia de la Soledad.
El suceso falló finalmente a favor de la autoridad, y Varona y el chantre fueron finalmente conducidos, el primero a Santiago, y el segundo en calidad de detenido a La Habana.

Muy al final según nos sigue acotando Leví Marrero en sus sustanciosas relaciones se temía:
muy próximo algún movimiento de sedición por la inquietud que notaba en los frailes y clérigos de la villa, por estar todos mezclados en el desorden y protección del comercio ilícito y de los que lo hacían”, y se pedía “tropa suficiente para sojuzgar ese pueblo, a los fomentadores de inquietudes y acudir a la costa donde se necesite para celarla y estorbar la licenciosa libertad de esos vecinos que sin temor de Dios ni del Rey, tan descubiertamente proceden en la relajación de este exceso(11).




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  1. Cuba: economía y sociedad. Leví Marrero. Playor, Madrid, 1978. (Volumen 7, p. 178)
  2. Ibíd. p.179
  3. Ibíd. p. 181
  4. Ibíd. Testimonios. p.178.
  5. Ibíd. p. 180
  6. Ibíd. p. 179
  7. Entre aquellos de muy prominentes familias: Bringas, Agüero, Varona y Moya. Los primeros habían costeado el Santuario de Ntra. Señora de la Caridad y parte del convento de San Francisco. Ibíd. p.182.
  8. Ibíd. p.183
  9. Ibíd.
  10. Ibíd. p.184
  11. Ibíd.

Wednesday, September 16, 2026

Industrias, servicios e instituciones en el Camagüey de finales de los años cuarenta (por Carlos A. Peón Casas)


Nos sirven de animados cicerones en este recorrido por la historia del inolvidable solar camagueyanensis, dos publicaciones de la época que incluían los oportunos anuncios que los publicitaban: el Directorio Social de Camagüey (Época 1949), y el Anuario de los Hermanos Maristas correspondiente al curso escolar 1947-1948)

Sorprenden en este hic et nunc, la variedad de producciones, ofertas y servicios de aquellos emprendedores locales, en las más diversas ramas Variedad que a no dudarlo marcaba la diferencia, y que era indicativo de la buena salud de la economía local de aquel minuto.

Sin intención de proporcionar al lector con un inventario casuístico, nuestra cercanía busca en su lugar, propiciar una nota de recuerdo donde la mención de unos y otros, avive memorias y remembranzas para muchos, y para el resto sirva de ilustrativa reseña histórica de lo que fuimos y tuvimos.

Para empezar y avivar recuerdos nada como un oportuno café mañanero, esa colada sustancial que proporcionaba el Tostadero de "Café El Peñón", que se anunciaba como “el más antiguo de Camagüey”, y se ubicaba por entonces en la calle Pablo Lombida.

Pero no por ello era el único con una oferta singular del negro néctar, pues el conocido Café “El Líder” que se anunciaba como “El Líder de los Cafés”, tenía un simpático eslogan: “No inventamos la pólvora… pero servimos el café preferido por los paladares exigentes”. El Tostadero era propiedad de J. García y Compañía, S.L., y se ubicaba en Cuba y Arrieta, en la popular barriada de La Caridad.


Y si de seguir las pautas del desayuno del día nada mejor que las producciones de Guarina con su reconocida mantequilla homónima y la suculenta variedad de quesos de su stock: tipos Crema, Roquefort y Patagrás.

Para una merienda de media mañana o media tarde, había una buena opción en los reconocidos Helados Sunki en cualquiera de la variedad de sus ofertas: Coco glacé, Popcicle de Coco, o el Vasito de Crema de Coco, pero igual había donde elegir en su estuche de Bon Bons. La fábrica se localizaba entonces en la calle Jorge Rodríguez número 179, y el teléfono era el 2924.


Igual si se prefería refrescar del calor, pues a mano nada mejor que un Jugo de Piña o una Gaseosa Pijuán, que se anunciaba como “una tradición camagüeyana”, y eran el producto estrella de la reconocida fábrica homónima, con trayectoria centenaria en la ciudad de entonces.

A la hora de elegir los alimentos para el consumo familiar una oferta muy oportuna la propiciaba Felipe Vega Llama en la Casilla 50 del Mercado de Abastos de Camagüey, ubicado en la Plaza de San Francisco. Su oferta era inmejorable en huevos, conejos y palomas.

Pero si la preferencia era por los productos ahumados las ofertas de suculentos embutidos la propiciaba la marca Catedral, regentada por Fuster, Hernández y Compañía en su variedad de “Jamonadas, Chuleteros, Mortadelas, Jamones, Chorizos, Salchichones, Salchichas, Jamón del Diablo y Frankfurters”

A la hora de los postres la oportunidad estaba en las ofertas de la dulcería La Isla, también con variedades de víveres finos, y propiedad de Anguela, Bursosa y Compañía, en su conocido establecimiento de la calle Estrada Palma.

Aunque otras sugerencias de ese rubro tenían la sana competencia de la Dulcería Pérez Sosa, y que se anunciaban como “Creadores de Karaca (con K) y Gaceñigas”. Su fábrica estaba en República No. 566, luego extendidos hasta Francisquito, y el conocido Depto. De Ventas “El Fénix” en la calle Van Horne No. 21.

La Dulcería y Panadería “Roxy” de Eusebio Cal Colmenares junto a sus también conocidos establecimientos La Balanza y Parque Bar, se abría sitio junto a aquellos en la calle Independencia.

El agua pura de manantial, tenía en la ciudad de entonces dos marcas importantes. Cruz Blanca y Paraíso. La primera tenía su depósito en la calle Avellaneda 70, y aceptaba pedidos al teléfono 2290.

La segunda, ofertaba sus botellones del liquido proveniente de la Sabana de Cubitas en varios depósitos de la ciudad en las calles Avellaneda, General Gómez y Lugareño, y San Martín y Santa Rosa. Y servía igualmente a las barriadas de La Caridad y La Vigía.

Si de Licores se trataba, pues las ofertas de los productores locales incluían a la Cía. Industrial Licorera, S.A., y sus ofertas de rones añejos: “Néctar” y “Nacarado” envejecidos en sus soleras de añejamiento.


La Fabrica de Licores de Suarez Calvo y Co., no se rezagaba con sus especiales ofertas de vinos de frutas del país, De tal época fueron sus conocidas marcas registradas de vinos y vermut: Los Calvos, Alondra y Flor de las Flores, todos ellos de reconocido bouquet y aceptación en los mercados nacionales y extranjeros(1).

El mundo de los servicios en la ciudad eran otra arista de singularidades y detalles de calidad asegurada.


Para empezar nuestro viaje, y si de viajar en serio se trataba estaba Grossman, la Agencia de Viajes establecida desde 1925, ofertando “Pasajes a todas partes del mundo por avión, vapor, ómnibus y ferrocarril. Reservaciones e información completa de hoteles en todas las ciudades”. Para el año de 1948, había merecido el premio nacional de mayor venta de boletos de la compañía Cubana de Aviación. Su oficina estaba en el conocido Hotel Plaza.

Como segura contraparte, y garantizando un servicio de Pasaportes “rápidos y económicos” estaba la agencia de Antonio F. Comas, y sus ofertas de reservaciones de pasajes a Estados Unidos, México, España y Sur América, por avión, trenes y en Estados Unidos en ómnibus Greyhound. Vendía igualmente boletos en el vapor Florida a Miami. Su oficina se ubicaba en Manuel de Quesada No. 16. Atendía al teléfono 2479.

Créalo o no la ciudad contaba con un banco de un propietario local, el Sr. José Durán Seoane, fundado en 1931 como Banco Durán, y con sucursales en Esmeralda, Morón, Vertientes y Santiago de Cuba. Su oficina central se localizaba en República 353. Entre sus ofertas bancarias ofrecía servicios de Cheques de Viajeros del American Express Company. Igualmente gestionaba visas y Pasaportes

En el campo de la gráfica, y las mejores impresiones la ciudad contaba con los Fotograbados “El Camagüeyano”. Se anunciaba como “un servicio de alta calidad en materia de clisés bien elaborados para toda impresión”. Los talleres se localizaban en la calle República en el número 279. Siete décadas pasadas no desdibujan la calidad de los trabajos acometidos por aquella empresa.


Una estación radial con las siglas de CMJK “La voz del Camagüeyano” es todavía recuerdo en la otrora ciudad. La novedad de aquella planta era “su moderno y elegante radio teatro…dotado de un magnífico lunetario”. El espacio fue testigo de inolvidables presentaciones musicales y artísticas allí producidas y radiadas con todo éxito. Se ubicaba, en la calle Finlay número 4. El staff de sus locutores era para entonces de verdadero lujo:  Arnaldo Cebrián, Don Pancho (su director), Alfredo Vivar, Pepe Gallegos, Nino Moncada, Florencio Arenas, Claudina de Dios, Juvenil Adán, José Ramón Granda, y Manolo de la Torre, locutor y también periodista.

Otras instituciones, esta vez con signo de cultura estaban igualmente presentes en el espectro de aquella ciudad: la Pro Arte Musical en Camagüey que nos merece ahora mención para el cierre de este singular aunque limitado recorrido, que bien nos vale una reiteración, con tantos otros celebrados actores de la vida económica, social y cultural de aquel Camagüey de antaño.

Era para entonces una celebrada filial de la institución de carácter nacional en la provincia, y cuyo ejecutivo de aquel año 1949 estaba integrado, como al parecer fue tradición, sólo por mujeres. Fungía como su Director Artístico el muy reconocido profesor Louis Aguirre Orio, a cuyo cargo estaba el igualmente respetado Conservatorio de Música de Camagüey.

Hasta aquel año, y desde el de 1939, el Pro Arte Musical camagüeyano había promovido en la ciudad una variedad de presentaciones de alta calidad artística como la el celebrado Ballet Yavorski, la bailarina Úrsula Hirschfeld, la pareja de baile de Irina Lavrova e Igor Trefiloff, la mezzo soprano y la pianista Olga Fischermann, y Gascha Fischermann, el violoncelista Paulo Grupee, el barítono Charles Vaida, el violinista Carlos Agostini, y last but no least, El Gran Ballet de Pro Arte Musical dirigido por Alexandra Denisova y Alberto Alonso, con la actuación de Alicia Alonso, presentando en escena, del original Ballet Russe del Corl. Basil las obras: Las Silfides, Concerto y La Hija del General.




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Wednesday, September 9, 2026

Vender y comprar en Puerto Príncipe. Oportunos anuncios en un "Fanal" de Agosto de 1833. (por Carlos A. Peón-Casas)

Imagen/Social
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Un muy céntrico almacén en la calle del Comercio, propiedad de D. Sebastián de la Vega ponía en conocimiento de su clientela sus mejores ofertas para aquel agosto de 1833.

Los artículos incluían selectas importaciones como la “Harina superior de Filadelfia y Alejandría a precios cómodos”, y una lista de otros artilugios que sorprenden en este aquí y ahora por su variedad:
Macarelas a 7 pesos., bocoyes de Arroz superior a 6 ps. quintal, barriles de galleticas de agua muy frescas a 4 ps., Bacalao fresco y bueno a 4 ps., Barriles de galletas de Mantequilla superior a 5 ps., asientos Americanos de varios colores a 24 ps. decena, Espejos de muy buena luz y bonita obra con paysages y de regulares tamaños a 24 ps., barriles de humo Negro por libras 1 real una, pintura Verde en latas a 6 rs. libra, Escobillas finas por docenas a varios precios, Listados finos superiores a 12 ps. pieza(…) Bretañas anchas superiores a 4 ps. 4 rs, y a 5 ps. pieza, Olandas superiores propias para camisas a 17, 18, 19, 22 ps. pieza, Estopillas legítimas a 4 ps. 4 rs. y a 5 ps id., Coleta inglesa a 16 ps., id. Prusianas inglesas de 28 yardas y de 30 yardas a 3 ps., id. Pañuelos de varios colores a 1 real, y Murselina inglesa a 2 rs. vara.
La variedad de productos seguía en otro listado de ofertas de un comercio esta vez ubicado e la calle San Patricio, definida como “tienda de pulpería, contigua a la casa del maestro Serapio Cerda, en el entonces barrio de San Ramón”:
Pipas de arcos de fierro llenas de aguardiente caña de veinte y dos grados, a veinte y tres pesos incluso pipa, y por garrafones sin el casco ocho reales, Sal por anegas seis ps cuatro rs, y por arroba siete rs., gruesas de cartillas para niños a veinte rs., y por docena dos rs.,tabaco torcido tres masos por un real, garrafones vacíos, dos y medio y dos rs.
Variando el carácter de las ventas y esta vez en lo que hoy llamaríamos el ramo inmobiliario, se anunciaban inmejorables ventas de casas de viviendas en distintos puntos de la otrora geografía citadina de aquel próspero Puerto Príncipe:
Se vende una casa acabada de fabricar en la calle de Santa Rita en la quinta que fue de D. Juan Ramón Proenza en terrenos propios cuenta de 42 cordeles planos, haciendo el cuadro a tres calles con dos lagunas y muchos frutales, o se permuta por otra casa en el centro de la Ciudad que sirva para poner una panadería, ocúrrase a su dueño D. Juan Álvarez en dicha casa.
Entre aquellas propuestas se aludían a dos vivienda esta vez en un área más céntrica de la otrora ciudad de ente ríos, las dos localizadas concurrentemente, en la calle de San Juan de Dios:
Se vende una Casa en la calle real de san Juan de Dios para la Iglesia, frente a las de D. José Bosio, su valor 3000 pesos, recibiéndose la mitad en plata, y la otra a tributo el que se interese en ella ocurra a Doña Loreto Colon, que vive en la calle de la Soledad casa número 53.
Se vende una Casa en la calle real de San Juan de Dios frente a D. Salvador Acosta, por su tasación, dejando a tributo 4000ps. y lo que exceda de su precio se recibirá a plazo según convinieren el vendedor y el comprador.
Para hacer la variedad y entre aquellos anuncios del día, se avisaba también la venta de:
Una Mulata en 450 ps. de edad de 18 años sin tachas, vicios ni enfermedad, sabe coser, y con principios de todo. Una Negra con principio de todo en 350 ps. También un Caballo andón fino y entero, excelente para padre, de 4 a 5 años en 60 ps.: impondrá D. José González, en la tienda que llaman el Sol calle de S. Pablo casa número 68, contigua a la Da. Caridad Colon.
Para el cierre de aquellas proposiciones, y de nuestra incursión por estos añejos entresijos del imaginario puerto principeño, se dejaba saber de otra oportunidad de compra de una especie de estancia o sitio, localizado a 12 leguas de la ciudad incluyendo:

“(…) una punta de ganado que no pasa de cuarenta y dos reses, y algunas labranzas”


El trato podía también incluir:
una Casita en el barrio de Sta. Ana por los dos tercios de su valor sin dar nada al contado y al que quiera tomar ambas cosas se le darán en préstamo quinientos ps. por el término de un año y medio.



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Transcribimos con apego al original la peculiar sintaxis y ortografía de los mismos.

Wednesday, August 26, 2026

Un programa cinematográfico de 1939 en Camagüey (por Carlos A. Peón-Casas)


Hablamos hoy de un añejo Programa Semanal, salido de manos del impresor Rafael Perón, en su imprenta localizada en la calle República, con cuatro carillas, y recogiendo en cada una, las películas que exhibían cuatro de los más relevantes cines de la época a saber: Principal, Apolo, Encanto y Social.


Correspondía a la semana del lunes 16 al domingo 22 de Octubre de 1939, justo en los preludios de la Segunda Guerra Mundial y la invasión de Polonia, y llama poderosamente nuestra atención que, entre las propuestas de la semana se incluyeran dos filmes soviéticos: Alejandro Nevsky, el celebrado filme del icónico director Eisenstein, producido solo un año antes, y el Primero de Mayo en Moscú, este a todas luces un documental propagandístico, ambos presentados por la productora Cosmos Film en “un grandioso programa doble”, el viernes 20 en el cine Apolo.


A estas insólitas producciones, de la lejana URSS de entonces, se sumaban otras dieciséis películas, casi todas norteamericanas, con la honrosa excepción de una de factura nacional: Siboney, interpretada por Juan Orol y Luisa María Morales, y que se anunciaba en calidad de pre-estreno en todos los cines mencionados el lunes y el martes de aquella semana.

En el cine-teatro Principal cada sesión siempre incluía una película de plato fuerte más documentales, cartones o alguna variedad, incluso alguno de ellos a todo color como el intitulado “Ratoncito de compra”. Entre los filmes de la semana destacaba Nubes sobre Europa, producción de Columbia Pictures con Lawrence Olivier.

Por su parte los cines Apolo, Encanto y Social, incluían en su programación dos filmes por el precio de uno, y que alternaban entre uno y otro cine, pues debe entenderse, que en la época cada filme podría tener una o más “latas” de cintas, que debían moverse ágilmente entre uno y otro cine, para lo que el avispado dueño disponía de unos diligentes muchachones en sus respectivas bicicletas.

Otros títulos de la filmografía más actual de entonces, proveniente de Hollywood y sus grandes casas productoras, y que se veían aquella semana en Camagüey, con una increíble rapidez, entre producción y estreno comercial, incluían: Tradición Heroica y Caras Misteriosas de la Universal, El Paso de la Muerte y Cada Loco con su Tema de la Columbia y Ángeles con Caras Limpias de la Warren.

Igualmente se ofrecían al público que asistían a las distintas tandas, los famosos episodios, que serían entonces los precursores de las series tan de moda hoy día, en aquel minuto, los más populares eran la de Mandrake el Mago, y Robinson Crusoe.

Para aquella semana de octubre de 1939 en la ciudad agramontina, no eran estas las únicas propuestas para los cinéfilos de entonces, téngase en cuenta la existencia de otras salas de exhibición, regentadas por la competencia, a saber, los cines Avellaneda, Camagüey y Guerrero, y quizás Casablanca, aunque para este escribidor no queda claro si ya estaba en funciones para aquel año.

La gran variedad de propuestas era muy sugerente para una ciudad mediterránea como la nuestra, pero que, a no dudarlo, vibró desde muy temprano con las maravillas y la magia que toda sala oscura ofrece, aunque en tales tiempos que corren, con los avances de la Internet y las redes sociales, el cine, como lo entendimos y disfrutamos, tenga hoy en la ciudad como en tantas partes, otras decadentes coordenadas.


Q Planes (Clouds Over Europe in the United States). U. K. 1939

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Wednesday, August 19, 2026

Altagracia. Anécdotas y recuerdos familiares. (por Carlos A. Peón-Casas)

Elevado de Altagracia. Foto reciente.
Tomada de un video de Lourdes Cruz.
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Altagracia es un pueblo pintoresco y muy transitado. No hay camagüeyano que no lo haya cruzado en dirección noreste, rumbo al puerto y ciudad de Nuevitas; o en no pocas ocasiones en la vida de cualquier hijo de vecino, hacia Santa Lucia, nuestra distante pero inequívocamente "la playa" por antonomasia del Camagüey.

La historia local recoge algunos de sus hitos. Flora Basulto de Montoya en su Tierra Prócer, ineludible a la hora de entendernos como pueblo, lo retrata:
El poblado de Altagracia, aunque no ha prosperado casi como merece, por su importancia histórica fue fundado por agrupación de vecinos cuando el rico terrateniente Juan Griego consiguió la alta gracia, de que autorizaran construir en su hacienda una ermita donde adorar la imagen de la virgen de la Altagracia. La ermita fue hecha en julio de 1601, otorgandole el nombre de La Merced y luego fue trasladada a Puerto Príncipe.
Fue tomado este pequeño pueblo, el 17 de Junio de 1895, y encontró la muerte el valiente general Paquito Borrero. Esta muerte fue la causa por la cual el General Gómez ordenó que fuera incendiado el pueblo.

Mi familia materna, por los dos lados, es oriunda de allí. Mi abuela Rosario, por los Muñoz, y mi abuelo Armando por los Casas. Las dos familias se entroncan inexorablemente con la historia del pueblo, y sus ancestros fueron sus tempranos pobladores desde ya avanzado el siglo XIX.

Mi bisabuelo por el lado de los Casas se llamaba Rafael; y por los Muñoz, Miguel Angel. Ambos fueron amigos desde muy jóvenes.

Los Casas tenían tierras de labor en la inmediaciones del poblado.

Los Muñoz por su parte poseyeron una tienda y una carnicería que abitayaba medio pueblo, y una bomba de gasolina, la única del pueblo por entonces, igualmente una pequeña finca en las afueras llamada El Pujio.

Fue notorio en la familia Casas Alvarez la incorporación de un vástago suyo a la guerra del 95 en la persona de un hermano de Rafael, quien llegó a ostentar los grados de capitán segun consta en el bien enterado registro de Roloff. Por los Muñoz también hay evidencias de algun ascendiente incorporado a las huestes de Máximo Gómez cuando tomó el pueblo.

Ambas familias crecieron con muchos vástagos por banda y entre tantos hermanos, de uno y otro lado, al menos dos de los varones Casas se matrimoniaron con dos hermanas Muñoz.

Mi abuelo Armando con mi abuela Rosario; y su hermano Mario, con Carmelina. De tal suerte los hijos de uno y otro matrimonio llevan los apellidos Casas Muñoz, y son entrañablemente primos dobles.

El bisabuelo Miguel Angel Muñoz regentó la bodega y carnicería muy bien puesta, orillada a la margen derecha de la carretera a Nuevitas, en compañía de sus hijos Quirino, el mayor, y Raúl, uno de los más jovenes; justo frente a la estación de trenes y próxima a un salón de fiestas conocido como el Club de Altagracia. Lugar para fiestas y bodas, que eran animadas por la Orquesta Marquesano y un Organo Oriental. Próximo a aquel existió el conocido Bar de Rodríguez famoso por sus empanadillas, y donde los parroquianos acostumbraban a tomar la mañana.

Por su parte Rafael Casas, heredó junto a sus hermanos las propiedades famlliares en el poblado, pero su temprana muerte en los años treinta, disolvió la propiedad que fue vendida y repartida entre su viuda y sus hijos.

Con su herencia compró mi abuelo Armando su primera casa en el Callejón de los Martínez, y finalmente el terreno donde levantó la vivienda que habitó, junto a los suyos, en el entonces incipiente reparto Florat.

De cualquier modo Altagracia siguió siendo un referente para ambas familias. Mi mamá Addy y sus primos y primas vivieron su niñez en las cercanías de sus abuelos, a quienes visitaban prolijamente en vacaciones y fechas señaladas para la familia.

El fallecimiento de la abuela en el año 1961 -el abuelo Miguel Angel había partido antes en 1956,- disolvió para siempre tan gratas estancias, pero siguen guardando tan hermosos recuerdos, todavía inolvidables.

Wednesday, July 22, 2026

Mis primeros 60. (por Carlos A. Peón-Casas)


Cumplo un día después que los cumpleaños terrestres de Hemingway, que ahora los cumple cada 21 de julio en la Eternidad.

Pero mi abuela materna, la bella Rosario, era del 23 de Julio, y como nací el 22 sobre las once, ella se quedó anhelando que mi llegada a aquella planicie agramontina, fuera el día de su cumpleaños, en la entonces oh casualidad, Clínica Agramonte, en el venido a menos cuartel de Garrido, que conoció tiempos mejores, en aquel Anno Domini de 1966.

El temor de mi familia y de mis padres tan católicos y reverentes, era que el parto demorara como era casual en las primerizas, y mi desembarco en este planeta de Dios llegará al fatídico día 26 de aquel mes canicular, y que 13 años antes había marcado la fatalidad para nuestra linda Cuba. Vade retro…..

Por suerte de aquel día de la Santa Ana solo queda un recuerdo muy bello de un recién nacido de solo cuatro días de nacido, arropado por su abuela paterna, la inolvidable y amorosa Emilia y a su lado mi querido tío materno Rafael. Ya ambos juntos disfrutando de las maravillas del Paraíso que Papá Dios regala a sus mejores hijos.

La foto de aquel momento, acompaña mi crónica de hoy, cuando alzo mi copa rodeado de ángeles que son mi familia aquí y ahora en esta muy sofocante jornada estival, en la ciudad miamense que hoy nos acoge y resguarda de todo mal. Amén

Fray Elías de la Sagrada Familia, un carmelita ejemplar en el Convento de la Merced de Camagüey. (por Carlos A. Peón-Casas)


Las cercanías a la figura de este ejemplar sacerdote carmelita que hoy recreamos desde la memoria ya casi ancestral de un siglo, se nos hace propicia desde un opúsculo o breve ensayo que, Manolo de la Torre Rivera, joven periodista de la otrora ciudad agramontina, dedicara como ofertorio espiritual al santo varón en su deceso, acaecido en 1942.

Con el título de Guirnalda Póstumas (Ofertorio a un santo varón inmortal), de la Torre Rivera, al decir de otro periodista, Alfredo Correoso y Quesada: “fijó su pupila en la interesante y ejemplarísima existencia” del inolvidable sacerdote.

Dejamos al lector algunos de los esbozos más sentidos del joven escritor de entonces, en ese recorrido por las páginas vitales de su biografiado, que como inevitable telón de fondo tenía al que entonces fuera el Convento de la Orden Carmelita en Camagüey desde 1888, en el ya casi cuatro veces centenario Convento e Iglesia de La Merced.
Corría el año de 1909… En la languidez conventual del templo de la Merced de Camagüey, ocurrió un suceso de apariencias intrascendentes para la Comunidad carmelitana que mora allí y para la vida religiosa camagüeyana. Dios rodea siempre los grandes sucesos del mundo de una sencillez conmovedora (…) Así también, sin alteraciones estruendosas llega a esta legendaria ciudad, al Convento de la Merced, un sacerdote (…) con apenas 30 años (…) acusaba ya el carácter, el espíritu y el alma(…) en que la práctica de la piedad se enraizaba desde los tiempos de acólito con los Padres Carmelitas de Toledo. En aquella provincia del reino de Castilla la Nueva, bañada por el caudaloso y seccionante Tajo (…) nació a la vida y al sacerdocio Fray Elías de la Sagrada Familia (…) No queremos exagerar diciendo que el templo de la Merced en la actualidad compite con la maravillosa Catedral que allá en tierras castellanas encierra obras del Greco, y el soberbio túmulo cincelado de Berruguete (…) pero tanto por el aspecto de su arquitectura. Como por las bellezas que encierra, entre las que se destaca el sepulcro de plata (…) y principalmente en el precioso altar del Niño Jesús de Praga, la mano hábil y consoladora, expresiva y amistosa del R.P. Elías ha dejado su huella inconfundible de febril laboriosidad.

(…) Desde poco tiempo después de llegado a Camagüey, se advirtió la capacidad organizadora y directriz del Padre Elías, que rápidamente rebasó los límites del convento y la Provincia, al extremo de habérsele ofrecido el cargo de Superior del Convento de San Felipe en La Habana, lo que rechazó por humildad y sencillez. Esto sucedía en 1912(…) La muerte del Padre Franco, Superior de las Mercedes, ocurrida en 1919, exaltó a Fray Elías al cimero sitial de la Comunidad.
(…) En 1915, se coronó la imagen del Niño Jesús de Praga por las manos de Fray Valentín Zubizarreta, entonces Obispo de Camagüey, con corona de Rey, Redentor y Pontífice, se bendicen la espléndida carroza y los bellos estandartes que expresan cada uno de los misterios de de la vida de Jesús Niño. En 1918 se imparte bendición al sagrario de plata que está en el altar, obra exquisita de talleres de Madrid. En 1922, se bendice la nueva imagen que ahora veneramos en el ara, también labrada en la capital española. En 1933, el gran tapiz de la Apoteosis del Niño de Praga que cumple el altar mayor en los meses de enero, completando la obra de otros tapices que revisten los muros de la Iglesia como expresión artística de la historia del dulce Infante, recibe también bendiciones(…) Que camagüeyano no recuerda un año de su niñez, en que marchó orondo, marcial, orgulloso, de casaca roja y pantalón blanco con amplia capa y botas de hule, portando alabarda a la vera del Niño de Praga? ¿Quién de adulto no se ya, no se emociona al escuchar los metales y tambores que ritman la marcha del ejército de párvulos, avanzada de la más linda procesión que preside la figura de Dios infante?(…) Autor de varias obras(…) Su primer libro: Guirnalda de Siemprevivas(1) es una dignificación sublime del espíritu religioso, que se eleva vertical en una literatura limpia de frivolidades(…) Por él, sabemos la historia de la Archicofradía del Niño Jesús de Praga, en Camagüey(2), con sus detalles minuciosamente analizados’.

(…) Optima fue su labor apostólica que en siembra constante recogió prodigios y exhúberos frutos. La consagración del Padre Elías se compensaba con resultados brillantes reconocidos por doquier. Prueba de reconocimiento fue fuer el nombramiento de Hijo Adoptivo que le confirió el Consistorio Municipal el 9 de Febrero de 1933 atendiendo sus dotes magníficas como forjador espiritual de la niñez camagüeyana. Pero hay otro título, no menos honrante que le brinda Camagüey: El Apóstol de los Niños(…) que florecía en cada labio de ciudadano…en el carácter del Padre Elías debió tener más conmovedora resonancia la exquisita y sencilla expresión popular, por su humildad, por ser igualmente sincera y no ceremoniosa(…)’

(…) Desde el retiro de su celda conventual, desde las naves del templo, el Padre Elías no solo hizo labor católica, ofrenda de caridad, ejemplo de superación; sino también forjó una gran parte de nuestra ciudadanía, en labor patriótica sublime, sabiendo, como escribió: ‘que la felicidad de los pueblos tiene por base el corazón y la inteligencia de los pequeñuelos’ y que ‘el fundamento de la vida humana se encuentra en la niñez’. No le complació solamente una rigurosa vida ascética, no le satisfizo por entero la perfección de su alma por la penitencia, y también atendió a la ninnez para edificar la felicidad de nuestro pueblo con bases de corazones puros, de inteligencias eminentes para hacer recio fundamento en la ternura infantil con una moral cristiana granítica, en que se asentara un ciudadano perfecto.

(…) Dios lo acunó en sus brazos para dormirlo eternamente, en la madrugada del 27 de Agosto de 1942, cuando fue llamado por El a su lado (…) sus obras quedaban como legado infinito. ‘Cuando muera, no me ofrenden flores, solo quiero que a mi sepelio vayan muchos niños’ fue el postrer del venerable religioso expresado a sus hermanos de Comunidad y amigos; fue lo único que reclamó como pago de 33 años de desprendimientos y bondades… No quiero, ni aún las flores del patio del Convento, prefiero que vayan muchos niños a mi entierro (…) Y así fue (…) No recuerdo más imponente manifestación dolorosa en Camagüey, (…) el féretro escoltado amorosamente cada minuto, a través del templo y nuestras calles por los fieles y ‘sus amados niños’.
Los recortes de la prensa de entonces nos dejan testimonio de las muestras más sentidas del pueblo todo. Distintas publicaciones citadinas y hasta el habanero Diario de la Marina se hicieron eco del lamentable deceso.

Como botón de muestra, dejamos al lector la nota del diario “El Camagüeyano’’, publicada en su sección Mundo Social, y con la firma del periodista y cronista social Alfredo Correoso Quesada:
Reposan ya en la tierra de su adopción, que tanto quiso… el santo sacerdote Fr. Elías de la Sagrada Familia… En medio de la inmensa pena que nos embarga a los que fuimos sus amigos, tenemos la satisfacción inmensa de ver que los camagüeyanos rindieron el tributo de cariño, el homenaje de amor que tanto merecía(…) La niñez camagüeyana pierde su máximo apóstol pues todos sus desvelos, se concentraban en encaminar a los niños por la senda del bien y de la más alta moral cristiana(…) Ese apostolado mantenido desde que llegó joven a Camagüey, hasta el momento de su muerte ha producido óptimos frutos en el seno de la sociedad y muy especialmente en el de la familia.
Un reportaje especial del ya citado autor Manuel de la Torre, era recogido por aquel mismo diario del Camagüey, que citamos igualmente, en atención a la rememoración de aquel suceso en sus detalles más singulares:
(…) A las exequias, iniciadas a las ocho de la mañana de ayer, concurrieron el Arzobispo de Santiago de Cuba, Mons. Zubizarreta y el Obispo de Camagüey con la casi totalidad del Clero. Las naves del templo estuvieron colmadas de un público acongojado, representaciones de todas las esferas sociales, prevaleciendo un incalculable número de niños. Junto al catafalco levantado ante el presbiterio las guardias de honor iban sucediéndose en grupos de doce niños cada vez.(…) terminadas las exequias solemnes, se inició el sepelio esperado por un público que llenó las aceras de nuestras calles. Abría la marcha la Banda Municipal; la Archicofradía del Ninno Jes;us de Praga con más de 300 niños ostentando sus distintivos en el pecho; las Asiladas de San Juan Nepomuceno y el Amparo de la Niñez; HH Oblatas; las niñas del Convento Mazarello, Alumnas y Ex Alumnas de las Teresianas, V.O.T del Carmen; el R.P. Juan de la Cruz Superior de los Carmelitas revestido de capa pluvial, con un grupo de sacerdotes; le seguía la carroza conduciendo los restos del Padre Elías escoltado por doce caballeros terciarios de la Virgen del Carmen y doce niños de la Asociación del Niño de Praga. Presidía el cortejo el Arzobispo de Santiago de Cuba, Mons. Zubizarreta, el Obispo de esta Diócesis Mons. Pérez Serantes, el Gobernador Provincial, doctor Octavio Pardo Machado, el Coronel López Jorge, Jefe del Distrito Militar, y una abigarrada y silenciosa multitud de incalculable número, marchaba con ellos.
Del propio cronista, pero esta vez en reseña del hecho para la emisora radial local CMJK, se añadían otros pormenores que en plan de cierre compartimos con el amable lector:
Honda pena causa esta desaparición en Camagüey (…) Por eso su sepelio tomaba la extensión de cuatro cuadras largas esta mañana. Muchos amigos que encontramos entre la multitud silenciosa y acongojada, nos mostraron sus recibos que le acreditaban una niñez cercana al P. Elías. Ese recibo era extendido al niño como socio de la Ass. Del Niño Jesús de Praga, aunque quien nos lo exhibiera, mostrara también una cabeza comenzando a canear. Allá en el cementerio, Pérez.
Serantes pronunció la oración fúnebre. Fue un momento difícil para S.E. por su carácter emotivo y por su condición de confesor del fenecido. ¿Quién mejor que Mons. Serantes podía conocer más profundamente el alma pura impoluta del P. Elías, de quien ha recibido por más de veinte años, las confidencias del confesionario? Por eso abundantes y sinceras lágrimas corrían por su faz, y la emoción dolorosa le anudaba las palabras en la garganta; y con él la concurrencia toda oraba y lloraba consternada (…)

 


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1. Le siguieron otros títulos: Guirnalda de Nomeolvides (1926); Sagrario del Niño Jesús de Praga (1939) dedicado a Mons. Zubizarreta con motivo de sus Bodas de Plata; y Guirnalda de Maravillas (1940) dedicado a los doctores camagüeyanos que en la niñez formaron coro de adoradores del Niño Jesús de Praga, intercalándose sus fotografías en número muy considerable.

2. Se establece la Asociación del Niño Jesús de Praga en el Convento de la Merced en Camagüey el 20 de Mayo de 1900. Fue Director de la misma el R.P. Fray Teodoro de San José, C.D.

Wednesday, June 24, 2026

Anécdotas sanjuaneras para no olvidar (por Carlos A. Peón-Casas)

Folleto editado 
para el San Juan del año 1959
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Las extemporáneas celebraciones de la fiesta sanjuanera, tan del gusto camagueyanensis, en este muy caldeado agosto, me motiva estás notas recordatorias.

Refiero a sucesos de memorable signo festivo, en otros minutos citadinos, que para no hacer quedar mal al adagio de marras, siempre nos lucirán mejores.

Los narra el bien enterado autor local Abel Marrero Companioni en unas páginas inolvidables de sus Tradiciones Camagueyanas:
En uno de aquellos convites de Junio del siglo XIX, justo antes de la Guerra Grande de 1868, sucedió un hecho singular que transcribo desde el original del autor citado, y qué refiere a la unas muy populares cabalgatas, precursoras de los tradicionales paseos de este aquí y de ahora:
Cómo la mayoría de nuestras calles en aquellos días carecían de pavimento alguno, eran prácticamente caminos de tierra, y por ser estás fiestas en el mes de Junio, mes en el que llueve diariamente, se forrmaban en las calles grandes baches, de agua y fango, lo que aprovechaban los alegres sanjuaneros cómo pretexto para salpicar y a los no parrrticipantes de sus cabalgatas. Está costumbre dió origen a un muy serio incidente con un grupo de Sargentos del Ejército Español, puesto que al pasar una tarde por frente a La Filarmónica -hoy Liceo-, ellos salpicaron a varios socios cubanos allí sentados. Estos se prepararon con pinturas de Almagro aguas malolientes y en otros no feos y podridos huevos y tomates, arrojándoles al pasar de nuevo. Los Sargentos se bajaron de sus caballos dispuestos atacar con sus armas a la juventud cubana, iniciándose una batalla en la que por la rápida intervención de las autoridades españolas no fue de mayores proporciones...
Justamente para esos mismos minutos antes de la contienda por la Independencia durante las cuales se suspendieron las fiestas, tuvo lugar un ce la ebrado suceso. La anécdota es oportuno cierre por esta vez:
En la tarde del San Juan en el año 1867, apareció en el paseo una volanta reluciente, enjaezados sus caballos con arneses de plata; una pareja de caleseros con gustas cuyos cubos eran de plata, y estribos del mismo metal. Llevando solo a bordo a las hermanas Amalia y Matilde Simoni Argilagos, que hacía pocos meses habían regresado de Europa, dónde habían recibido esmerada educación y aprendido los idiomas Alemán Francés e Italiano, así como canto y música. La volanta era seguida por dos apuestos jóvenes camagueyanos: los señores Ignacio Agramonte Loynaz y su primo hermano Eduardo Agramonte y Piña, que en magníficos potros trotaban detrás de la volanta, que llevaba en su parte trasera letras de plata con la siguiente inscripción: Belleza, Nobleza, Riqueza, siendo muy comentada durante largos años aquella por los cronistas...

Wednesday, June 17, 2026

“La patria no es el territorio…”, a propósito de una frase de Ernesto Sabato. (por Carlos A. Peón-Casas)

Primero conocí el adagio  latino que reza: Ubi bene, ibi patria, y que sin dudas era mi consuelo en mis años de incilio, y añoranzas  por este  sitio bajo el sol, entonces inalcanzable  y que ahora habito. 

Pero el detalle más singular que da la vida en suelo extranjero con otra lengua y otra memoria, u otra cultura si la llamamos mejor, es precisamente el recuerdo imperecedero que el poeta y el narrador Sabato le descubre en su muy particular adagio que ahora reitero en detalle al curioso lector y que apunta: 

El exilio me enseñó que la patria no es el territorio. Es el idioma. Y el Idioma siempre puedes llevarlo contigo.

Sin embargo,  la frase que cito arriba es, al decir del muy informado ChatGPT, no más que una perífrasis de otra, y que sigo citando como evidencia de cómo leemos o creemos leer las ideas de otro: 

La patria no es la bandera, ni el territorio, ni el gobierno. La patria es la gente, los recuerdos, los afectos, los muertos que amamos y los hijos que esperamos.

Y no le falta otra vez razón al autor. 

Hay un marasmo de recordaciones y de vivencias que se traspolan  en nuestro lugar o lugares de adopción con los que nadie deja de soñar y de sufrir. 

Es el bagaje que nos acompaña, ese equipaje aligerado que toda partida nos obliga a acarrear, y que la nostalgia nos saca a relucir a cada tramo de la nueva vivencia y el nuevo espacio que se habita más allá del mar. 

La frase se Sabato me ha sacado al rostro todos los colores de mi añoranza. 

Pero ha sido para bien. Donde Dios me ha puesto ahora, sueño ver resurgir la naciente raíz de mis ancestros asturianos y cubanos en la esperanza y el sueño de mi prole ansiosa de más luz. Así sea.




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*La frase originaria de Sabato parece ser la que se recoge en su libro Antes del fin:
La verdadera patria del hombre no es el orbe puro que subyugó a Platón. Su verdadera patria, a la que siempre retorna luego de sus periplos ideales, es esta región intermedia y terrenal del alma, este desgarrado territorio en que vivimos, amamos y sufrimos... Sábato, Ernesto. Antes del fin. Buenos Aires: Seix Barral, 1998, p. 90.

Wednesday, June 10, 2026

Los Refrescos Pijuán. Noticias de la Pijuán, Hermanos y Cía en la ciudad de Camagüey. (por Carlos A. Peón-Casas)

Foto/El Progreso Catalán en América.
 Tomo IV. Año 1927.
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Remontamos nuestras referencias a una página de una publicación local: Camagüey Contemporáneo, datado en el año 1944, y a salvo entre la papelería de la Biblioteca Diocesana de Camagüey.

Leemos con atención como ya antes de 1884 el nombre de la conocida casa Pijuán, ya era conocida en el mundo mercantil de la Isla de Cuba, gracias al empeño de los hermanos Ramón y José Pijuán, que establecieron su primitivo negocio en Baracoa, luego en Guantánamo y posteriormente en Santiago de Cuba.

Ya para, aquel año citado estaban también en Puerto Príncipe (actualmente Camagüey) con una primigenia Fábrica de Gaseosa, esta vez la razón social correspondía a José Pijuán, localizada en la calle de los Pobres en el número 143 y cuarto, y en cuya vivienda justo en la parte destinada a cochera instalaron las primeras máquinas de embotellado, y que por cuya novedad, dio origen a la marca registrada de fábrica conocida como La Moderna.

Ya bien reconocidos por sus Refrescos Pijuan, se produjo el primer traslado de la industria a la calle Candelaria hoy Independencia, en la esquina con la entonces calle de San José, y popularmente bautizada como Cuerno, que el pueblo conoce como callejón, pero que tiene su salida por San Pablo.

De allí, el establecimiento comercial hizo otra mudada, está veza la calle Mayor, frente a la entonces Plaza de Armas, en el mismo local que luego se conoció como Casa Cabaña, especializado en instrumentos musicales y muebles, y propiedad del Sr. Cabaña.

El 15 de abril de 1892 ya abarcando otros rubros como Almacén de Víveres y Licorería, la empresa tuvo nuevo local social esta vez la casa número 45 de la calle de las Mercedes, hoy Lope Recio, haciendo esquina con la de San Esteban y abriendo para entonces sucursales en Nuevitas y Ciego de Ávila.

La calidad de la producción de sus licores fue también muy sugerente, particularmente su conocida marca de Ron Pijuán, avalada por la experticia del maestro licorería D. Ramón Pijuán. La marca dio lugar a un conocido giro muy de la región principeña: apijuanarse, en referencia a quienes abusaban del susodicho licor en sus libaciones celebrativas.


Para el año 1910 y ya girando con el nombre de Pijuán Hno y Cia., S en C. decidió fundar una amplia fábrica de fósforos y una anexa y moderna planta de embotellado de refrescos. El sitio escogido se localizaba por la calle San Esteban.

Para cuando el artículo que hoy referimos era, escrito en 1944, la fábrica con el antiguo nombre de La Moderna poseía equipamiento de última hora
con aparatos de esterilización, suavización y purificación de agua, higiénicas lavadoras, fregadoras, llenadoras y tapadoras de botellas, todas automáticas, y donde encuentran su sustento unipersonal de 120 a 150 obreros y obreras camagüeyanos que perciben entre jornales, vacaciones, etc, más de 80.000 pesos al año.



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Un dato curioso relacionado con los fósforos Pijuán, es que están presentes en la colección del Museo del Fósforo de Tomar, Portugal. Este museo está considerado como el que contiene la mayor colección de cajas de fósforos de Europa. 

Wednesday, June 3, 2026

En el Camagüey de 1905 (por Carlos A. Peón-Casas)


La Cuarta Conferencia de Beneficencia y Corrección en el Camagüey de 1905. En una crónica de El Fígaro(1).


por Carlos A. Peón-Casas



El suceso que hoy reseñamos lo recogen las páginas para nada incoloras de aquella excelente publicación literaria El Fígaro que diera nombradía a sucesos relevantes de nuestra historia, ya con presencia singular desde los tiempos coloniales allá por el año de 1884.

El convite en las tierras meritísimas del Camagüey de aquella concurrida convención giraba sobre los modos y maneras de atender a las siempre increpantes necesidades del prójimo, carente de sustentos y de aquellos que habiendo transgredido las normas de la sociedad y las leyes en algunos casos, se hacían igualmente recipientes de una atención social diferenciada.


Tal fue el propósito de aquella celebrada conferencia que trajo a la ciudad en el mes de Abril de aquel año, a un grupo nutrido y representativo en tan demandantes lides principalmente desde la capital, y al que igualmente se sumaron nombres de relevancia de nuestra ciudad.

Tres Sesiones Generales permitieron la presentación de conferencias varias. La primera en los Salones de la Colonia Española, y la de clausura en nuestro Teatro Principal.

En un segundo aparte, el cronista quiso darle pertinencia especial a una voz femenina que se alzó para hacer valer los innegables y hasta ese minuto siempre postergados meritos de su sexo: la Dra. María Luisa Dolz y su aplaudida intervención: La redención de la mujer por la educación.


Un joven médico camagüeyano hizo igualmente sus aportes según apuntaba el cronista:
El doctor Omelio Freyre quien leyó una conferencia sobre El niño y el hogar, ideas modernas, elocuencia, brillantez de estilo y rara originalidad fueron las salientes cualidades de ese trabajo que pone a su autor en un muy alto concepto intelectual(2).
El cierre de los trabajos tuvo igualmente meritorias intervenciones, el cronista así las relata:
La sesión de clausura fue una verdadera solemnidad. Nos fue dado oír en ella la palabra fácil y elegante del Sr. Ángel C. Betancourt en un bellísimo discurso que fue aplaudido extraordinariamente, lo mismo que el trabajo inédito del Lugareño, leído por su hijo, el doctor Alonso Betancourt. El distinguido doctor Luis Adam Galagarreta leyó un trabajo notable en que hizo la historia de los establecimientos benéficos del Camagüey; y por último llegamos a la vibrante oración que escuchó con deleite todo el pueblo del Camagüey allí congregado del ilustrado joven catedrático de la Universidad doctor Fernando Sánchez de Fuentes(3)
Pero no todo fueron los sucesos de nombradía académica. Igualmente en las noches, la ciudad abría sus espacios más raigales para el agasajo de los invitados, que se alojaban con todo boato en nuestro entonces muy celebrado Hotel Camagüey en los antiguos predios del Cuartel de Caballería.


Dos animados bailes tuvieron lugar. El primero organizado por el Liceo; el segundo, en la Colonia Española. El cronista se llenaba de elogios para aquella animosa y aristocrática sociedad del Camagüey de entonces que con tanto fervor agasajó a sus invitados:
(…) cómo describir aquellos saraos en que resplandecían la belleza y la hermosura legendaria de la espiritual e incomparable mujer camagüeyana. Fueron dos los bailes: uno en los elegantes salones del Liceo, refinada sociedad a la que prestan su concurso las familias más distinguidas de Camagüey; y otro, en los espaciosos salones de la Colonia Española. En ambos la animación fue extraordinaria y fuimos obsequiados con esplendidez camagüeyana, que es como si dijéramos, con el corazón(4).

Pero aún esperaba a los invitados una sorpresa de excelencias aún no imaginadas, por parte de sus anfitriones. Sería un acto de culminante derroche de los mejores saberes del arte, que los camagüeyanos sabían igualmente dispensar a manos llenas. Una gran velada artística era el colofón que el cronista ilustraba en sus páginas:
En la Sociedad Popular se efectuó una gran velada con un interesante concierto y representación de la zarzuela Niña Pancha(5). Allí admiramos una verdadera artista, la bellísima Dolores Herrero Morató, cantante de voz angelical: a sus discípulas, un coro de serafines, que cantaron el Bar razzi lucenti de la ópera Favorita. Ese encantador grupo lo componían las señoritas Matilde Peix, Victoria y Mercedes Castelló, Esther Simó, Adolfina Rodríguez, Micaela Bello, Irmina Agüero, Eugenia Fernández, Clemencia Tejero, Florinda la Herrán, M. Adela Rodríguez, Dolores y María Teresa Guerra, Rosario y Catalina Otero, Concepción Nogueras, Ángela Cosió, Mina Márquez, Nonita Vilaseca, Isabel carolina Moya, Asunción Martín, Asunción Masvidal, Catalina Recio y señoritas Legañoa(6).
Para entonces, y ya en las postrimerías de la vuelta a la capital, el cronista agradecería las gentilidades recibidas en las personas de sus más afectos anfitriones:
En primer término al distinguido Representante y notabilísimo orador, Dr. Enrique Hortsman y su culta familia, a los señores Fernández y Morell, el ex Gobernador de Puerto Príncipe, señor Rafael Vassallo, y del joven ingeniero Sr. Benavides.(…) Un recuerdo igualmente singular para la señora Eva Adam de Rodríguez; para la viuda y los hijos de Ignacio Agramonte, amigos nuestros muy cariñosos, y para el señor Aramburu, padre de nuestro querido y muy admirado compañero el ilustre escritor ausente, al doctor Omelio Ferrer, al senador Manuel R. Silva…(7)"
Para el cierre, y ya casi con el pie en el estribo del tren nocturno que los devolvía a la capital el cronista cerraría su relato con una frase de elogioso acento: 
Nada pasa tan rápido como la dicha. Los días inolvidables que pasamos en Camagüey volaron veloces…




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  1. El Fígaro. Periódico Literario y Artístico. La Habana. 30 de Abril de 1905.
  2. Ibíd.
  3. Ibíd.
  4. Ibíd.
  5. La interpretación del personaje a cargo de la señorita Matilde Peix
  6. El Fígaro, Óp. Cit.
  7. Ibíd.


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Ver en el blog

Monday, June 1, 2026

Luis Álvarez, una tarde cualquiera en la Biblioteca Diocesana de Camagüey. (por Carlos A. Peón-Casas)


Estuvo muchas veces en aquel local atractivo, a veces solemne espacio para sus doctas lecciones de cuanto de humano y divino pudiera perorarse.

Luis fue un conversador nato, con el que el interlocutor estaba siempre en plan de discípulo.

Tuve también la suerte de seguir una de sus maestrías sobre la historia y cultura francesas, un tema donde pocos entendidos podían discurrir con tanta y abundosa información.

Lastimosamente la llegada del Covid hizo imposible coronar aquellas exquisitas sesiones, pero aún resuenan sus palabras de maestro, dueño de un especial didactismo que realmente se le extrañará.

Biblioteca Diocesana de Camagüey
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Su “penúltima vez” por la Biblioteca Diocesana, fue una tarde cualquiera después de los idus de marzo, y casi en la antesala de su partida a tierras brasileñas, y mi propia despedida de aquel scriptorium rumbo a tierras floridanas.

Esa vez fue para un breve saludo. Recuerdo me comentó estaba desmontando su enorme biblioteca particular, mejor montada que muchas otras del entorno citadino y más allá …, creo recordar que le pedí alguna obra suya o no para completar nuestro fondo literario. Algo me diría de enviármelo, pero a los pocos días supe de su salida a tierras cariocas y hasta allí “la clase”.

Se que donde mora ahora, si acaso el bueno de Borges tiene razón y el paraíso es una especie de biblioteca, el buen Dios le habrá abierto a su enorme intelecto, ese espacio Eterno y deleitable que supo ganar con su vida y sus hechos. Que descanse en Paz

Wednesday, May 27, 2026

Francisco Agüero y Agüero un poeta olvidado de Puerto Príncipe (por Carlos A. Peón-Casas)


Su nombre nos involucra inevitablemente con la larga prosapia de los Agüero, línea genealógica que entrecruza los destinos patrióticos pero también los de las bellas letras de Puerto Príncipe.

Francisco, es hijo de otro preclaro principeño: Francisco Agüero y Duque Estrada: “El Solitario”, por lo que sus necesarias coordenadas poéticas y literarias tienen un claro sello generacional.

Vio la luz en aquel Puerto Príncipe en 1832, fue su madre una reconocida dama de la aristocracia local Ana María Agüero y de Varona, de allí su doble filiación al patricio apellido.

Su primera juventud discurrió en los bucólicos ambientes de El Retiro, propiedad de la familia de su madre, donde teniendo por maestro a su propio padre, y rodeado de los encantos de la naturaleza, curtió su alma ansiosa de luces y sueños.

Fue también, como su padre, periodista; destacando en tales labores en el semanario “El Popular”, del que fungiera como director. Pero la poesía fue definitoriamente su fuerte, un poco antes de su fallecimiento, en 1886 dio a conocer sus versos, contenidos en un libro intitulado Sentimientos y Creencias, del que fue igualmente el autor del prólogo.

En aquellas inspiradas palabras tuvo a bien dedicarlo a la generación más joven:
Por eso venimos, palpitantes de emoción, radiantes de júbilo, a depositar nuestro modesto libro en al altar de la patria, como el homenaje purísimo de nuestro cariño, poniéndolo en manos de la juventud perteneciente a la nueva generación, que amamos entrañablemente, para que le sirva de noble emulación, de poderoso estímulo, puesto que ella representa el porvenir y las más legítimas esperanzas de la sociedad en que vivimos(1).
Un poema del libro nos merece atención, porque va dedicado especialmente al paterno lar principeño. Se titula “A El Camagüey”, compuesto en la difícil estructura del soneto, nos sirve de muy especial cierre para esta reseña que ha querido descubrir la voz singular de un poeta local, del que el tiempo no borra, ni acaso desdibuja, los acentos más preclaros de su estirpe y su buen hacer de rimador.

¡Campeón de la verdad inmaculada”
¡Soberano titán del pensamiento,
Que el progreso proclamas con tu acento,
y con tu voz la Libertad sagrada!

Tú que emprendiendo varonil cruzada
Confundes el error con tu ardimiento,
Y eres de la Provincia el ornamento,
terror de la Colonia desgraciada.

Sigue valiente tu misión divina
En tu puesto de honor firme y constante
mientras la reacción rayos fulmina.

“Que si falta un Homero que te cante”
Haré que el arpa en tu alabanza vibre
Digna, sincera, como el aire libre.(2)


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  1. Sentimientos y Creencias. Francisco Agüero y Agüero. Imprenta Ramentol S.A. Camagúey. 1956. Esta edición fue promovida por su hija Josefina Agüero y Poveda, la más joven de la larga descendencia de ocho hijos del poeta principeño.
  2. Ibíd. p.165
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