Showing posts with label Estampas camagüeyanas. Show all posts
Showing posts with label Estampas camagüeyanas. Show all posts

Monday, February 2, 2026

Un soneto de Francisco González del Hoyo a su esposa Aurelia del Castillo en 1874. (por Carlos A. Peón-Casas)


Siempre hemos sabido por las tradiciones del inolvidable solar camagüeyanensis, de aquella relación matrimonial de la excelsa poetisa Aurelia del Castillo y del Castillo, su nombre de soltera, con un pudonoroso oficial español, de quien solo y de pasada se mentaba su apellido: González, añadido al nombre de la poetisa luego de sus nupcias.

En mis manos hoy gracias la generosa disposición de un amigo en aquella nuestra ciudad, tengo una antigua edición digitalizada de una compilación de escritos de Aurelia del Castillo, pero igual, del que fuera su esposo, que a no dudarlo era igualmente un hombre de letras y cultura singulares

Pero dejemos que sea la propia poetisa quien nos dé los motivos para la perdurabilidad de estos escritos suyos y de su esposo Francisco, compilados en 1913.
Para algo además puede prestar alguna utilidad. He vivido mucho y esa vida se ha desarrollado precisamente en las épocas revolucionria y constituyente de mi país. Tenía muy pocos años cuando lloré (porque veía llorar a mi madre) la muerte de Narciso López. Lo he presenciado todo; he sufrido no poco, y en mis escritos se ha de ver inevitablemente algún reflejo del inmenso incendio de las guerras y de las gloriosas luminarias de la victoria; y se han de encontrar a cada paso nombres históricos que traigan a la mente ya grandes, ya dulces recuerdos de héroes, de mártires, de proscriptos, de literatos, de científicos, de artistas, de políticos. Y a tanto honor he tenido siempre mis vínculos de amistad con esas personas, que, sin vacilar, he incluído aquí verdaderas futilezas, únicamente por conservar el grato y honroso recuerdo.

Conocido el carácter, íntimo en gran parte, de estas páginas, no sorprenderá que al frente de ellas haya puesto escritos que no son de mi pluma, escritos de mi marido. De esta manera he querido asociarlo a una obra que en no pequen̈a parte le pertenece. Nuestras ideas se habían identificado de tal modo, que bien puedo decir que se elaboraban en los dos que bien puedo decir que se elaboraban en los dos cerebros a la vez, y además, si él no me hubiese alentado constantemente a escribir; si no hubiese puesto en mis manos libros instructivos; si no me hubiese llevado a viajar por Europa y por América, sin lo que me transmitía de sus lecturas, es bien seguro que y o no habría osado jamás tomar la pluma para dirigirme al público. Si de esto se ha derivado algún bien, algún agrado, por lo menos, téngasele en cuenta; si únicamente hastío produce la lectura de mis escritos, perdónese a la ceguedad de su afecto la parte que en esto le cupo. Y conózcase su alma generosa y noble, su amor e interés profundos por Cuba, leyendo esos pocos escritos suyos que inserto.
Aurelia quiso que estos textos de su esposo no pasaran desapercibidos, muchos de ellos tienen un carácter reflexivo abordando desde la claridad de sus ideas, aproximaciones a la realidad que le tocó vivir en Cuba cuando con solo 17 años se sumará como joven cadete a la vida militar.

Así no los presenta en el exurdio de este interesante libro del que poco se ha podido mirar, y que ahora tengo el gusto de compartir:

Dos de ellos son artículos que se hallan en un “Breve tratado de algunas verdades científicas y morales destinado a instruir y moralizar las clases populares"; y no he intentado la publicación íntegra de ese librito, porque años después de haberle escrito, me decía él que si hubiese d e imprimirlo, tendría que escribirlo d e nuevo, por lo mucho que habían ido modificándose sus ideas, hasta haber cambiado algunas radicalmente.

Lo mismo que sucedió con las mías, y cuya evolución puede apreciarse fácilmente en estos escritos, y a que cada grupo d e ellos, o sea cada uno de los libros en que he dividido el conjunto, está ordenado cronológicamente.

Hay un soneto entre aquellos escritos de González. No era él poeta, como tampoco se tenía por escritor; pero en un instante dado vertió su alma entera en esos versos. Yo la recojo y la traigo aquí para que siga acompañando a la mía en su triste peregrinación por la vida. A mi alma, sí; porque ella está sin velo alguno.”

No le queda más a este escribidor que compartir con el amable lector este soneto que un amante dejará a su amada como prueba del afecto más tierno y solicito.

Aunque escrito sin mayores pretensiones como ya nos los avisará Aurelia. El verso inicial nos recuerda otro de la Avellaneda: “Feliz quién junto a ti por ti suspira…” de Oda a Safo (1842), que incluso si que fuera en tiempo glosa, nos muestra la cultura del Poeta que leyó sin dudas a esa nuestra otra musa raigal.


A la Srita. Da. Aurelia del Castillo y Castillo

¡Dichoso, Aurelia, quien por ti suspira,
quien te siente latir dentro del pecho,
quien, viviendo en ti, por ti respira,
en llanto y gozo el corazón deshecho!

¡Quien, sin miedo al dolor, con noble anhelo
del hado esquivo los rigores mira!
¡Quien con tu imagen se levanta al cielo,
y en intensa pasión por ti delira!

¡Quien desprecia por ti del mundo necio,
el oro y gloria y el poder y fama,
de mortales villanos digno precio,

y ardiendo en pura, inextinguible llama,
no le importa la vida ni l a muerte,
habiendo Eternidad para quererte.




(Escrito el 12 de abril de 1874 e n una finca nombrada «La Horqueta cerca de «Caridad de Arteaga» y «Los Peralejos», donde se detuvo un momento)

Wednesday, January 14, 2026

Julián del Casal y Aurelia Castillo en dos sonetos inspirados: “Una Maja”e “Imitaciones a Una Maja” (por Carlos A. Peón Casas)



La gran voz modernista del poeta habanero, encuentra ecos en otra composición de la no menos vibrante poetisa del Camagüey. Julián del Casal habría escrito aquel bellísimo soneto que Aurelia Castillo no tardaría en replicar. Uno y otro datan del año 1892, cuando la camagüeyana se apacentaba en su casa de Guanabacoa, quizás el sitio más singularmente parecido a su ancestral Puerto Príncipe.

El motivo de la réplica no parece vincularse con alguna respuesta tácita de la poetisa, pues no obra evidencia que Casal se lo hubiera dedicado: pero este cronista quizás pueda barruntar alguna posibilidad en el asunto primario de la composición, y en las descripciones más o menos físicas del sujeto que Casal parece retrotraer de alguna escena Goyesca.

El lector pudiera apuntarse a una u otra posibilidad. Una indagación más o menos somera no arroja hasta donde conoce este escribidor ninguna dedicatoria plausible.

La muy eficiente ChatGpt, herramienta muy al uso hoy para dilucidar alguna posible hipótesis, nos dice y lo transcribo que acaso se pudiera tomar el referente desde:
La amistad cercana entre Casal y Aurelia del Castillo podría sugerir una lectura biografista que intentara vincular poemas de ideal femenino, delicadeza y distancia con figuras reales del entorno del poeta. Algunas alusiones elogiosas en prosa o correspondencia (no en dedicatorias poéticas), pudieran confirmar el aprecio personal pero no trasladan esa relación a un poema dedicado.
Por tanto y en sentido estricto:
no se conserva ningún poema de Julián del Casal dedicado explícitamente a Aurelia del Castillo (con dedicatoria nominal en el título o encabezamiento).
De cierre, para el ya curioso lector, dejo la evidencia poética de ambos textos. Sin duda constituyen un muy distinguido referente a la incuestionable pericia de estos dos inspirados rimadores, que son gloria para nuestras mejores letras.

Una maja


Muerden su pelo negro, sedoso y rizo,
los dientes nacarados de alta peineta,
y surge de sus dedos la castañeta
cual mariposa negra de entre el granizo.

Pañolón de Manila, fondo pajizo,
que a su talle ondulante firme sujeta,
echa reflejos de ámbar, rosa y violeta
moldeando de sus carnes todo hechizo.

Cual tímidas palomas por el follaje,
asoman sus chapines bajo su traje
hecho de blondas negras y verde raso,

y al choque de las copas de manzanilla
riman con los tacones la seguidilla,
perfumes enervantes dejando al paso.

Julián del Casal (1892)



A “La maja” de Casal.

Si fuera rey te diera por sólo un rizo,
De perlas y diamantes, rica peineta;
Y arrullara mis sueños tu castañeta
Que trocar sabe en fuego, nieve y granizo.

Un título creara para quien hizo
Tu donaire que á todos rinde y sujeta.
Eres por la fragancia dulce violeta
Y alejandrina rosa por el hechizo.

Orlara tu figura de áureo follaje
Con perlas recamara todo tu traje,
Y al tocar tu moreno cutis de raso

Cual si beodo estuviera de manzanilla
Entonara contigo la seguidilla
Y mi cetro y corona te echara al paso.

Aurelia Castillo (1892)

Thursday, January 8, 2026

Soneto (por Carlos A. Peón-Casas)



Decir del ayer rampante
Del detalle más austero
Del recurrente desvelo
De la suma resultante

Decir de modo exultante
Que no hay ocaso intangible
Ni memoria irreductible
Que nos lastre lo increpante

Decir de ayer y del tiempo
Decir que la vida impera
En apurado destiempo

Que intentando ser fermento
Ya nos funda el argumento
De una intensa primavera.


En Miami, 07/01/2025

Wednesday, January 7, 2026

La Marcha por la Paz en Camagüey, el 11 de enero de 1959, una procesión casi olvidada (por Carlos A. Peón-Casas)



El testimonio del hecho lo aporta esta foto que ha dormido el sueño de los justos en esta poco vista primera edición del por entonces Órgano Oficial del Movimiento 26 de Julio en Camagüey, el mismo diario Adelante que conocemos hoy en tirada semanal, y no diaria como hubo de ser en sus orígenes, y hasta una época no muy lejana.

Lo cierto es que este ya bien poco común ejemplar, que es parte de los fondos de la Biblioteca Diocesana de Camagüey, y que el propio diario de marras no conserva en sus archivos sino sólo en versión digital, recogía aquel día 12 de enero de 1959, con foto a todo lo ancho de la primara plana, los sucesos de aquella procesión religiosa, que portando la efigie de la Madre de la Caridad, acaecía el domingo anterior a la fecha. Lo acontecido era así consignado por el cronista:
No se recuerda en los últimos cincuenta años una procesión mayor en Camagüey, que la que durante casi tres horas pasó por nuestras principales calles ayer domingo, llevando en peregrinación gloriosa a la Virgen de la Caridad, escoltada por el Ejército Rebelde del Movimiento 26 de Julio que la invocaba siempre entre sus frecuentes oraciones(1).
El suceso, según seguía acotando el diario, no era más que el reflejo de: “una expresión magnífica de religiosidad y del contenido espiritual de la lucha que nos ha dado la ansiada Libertad”(2), y testimoniaba el agradecimiento sincero a la Madre de los cubanos de parte de millares de fieles católicos camagüeyanos y de los soldados rebeldes recién llegados al llano desde la Sierra Maestra.

Bautizada como la Procesión de la Paz, recorrió un larguísimo itinerario desde la Avenida de los Mártires, discurriendo por las más céntricas calles citadinas: República, Estrada Palma, Cisneros, la Avenida de la Libertad, hasta confluir luego de una marcha apretada, en la Plaza de la Caridad, frente al templo homónimo. El propio diario acotaba la cifra de veinte mil católicos participando de tan solemne peregrinaje, miembros de todas las instituciones religiosas, los colegios católicos, y sus centros benéficos, sin sumar acaso una cifra no recogida de curiosos apostados a lo largo del recorrido. 

Allí tenía lugar, en el atrio del templo, un Te Deum cantado por el Coro de los R. P. Carmelitas, presidía la ceremonia el obispo local Mons. Ríu Anglés, y oficiaban los presbíteros Salvador Basulto, Filiberto Martínez y el padre Miguel de los Agustinos.

Otro diario emblemático de la ciudad, El Camagüeyano, también le dedicaba su primera plana al suceso, al que calificaba de “solemne y de una vastísima proyección social y popular”(3), y al que igualmente calificaba de “majestuoso desfile” donde se hicieron presentes:
todas las clases sociales y cívicas de Camagüey…cuya importancia numérica podía calcularse por el tiempo que duraba su paso por cualquier lugar. Fue un acto de reafirmación piadosa del hondo sentimiento cristiano de nuestro pueblo y una expresión cabal de la devoción unánime que guardan los cubanos para su egregia Patrona, la Virgen de la Caridad(4).
La foto que acompaña este texto, tomada por la mano de algún fotógrafo del propio diario Adelante de entonces, anónimo en este minuto para este redactor, dará el inevitable complemente de un hecho del que pocos lugareños entre nosotros pueden dar testimonio, y otros quizás lo rememorarán en lejanas playas. De cualquier modo es el argumento de un minuto de la historia local vivida, que solamente si se airea convenientemente se hace reconocible, en este hic et nunc, a casi seis décadas de distancia.


----------------------------------------------
  1. Adelante. Camagüey, Enero 12, Año de Liberación. Año 1. No.1
  2. Ibíd
  3. El Camagüeyano. martes 13 de Enero de 1959.
  4. Ibíd

Wednesday, December 31, 2025

Fin de Año 1959, en Camagüey (por Carlos A. Peón Casas)


Los pormenores de aquellas celebraciones que nos develan hoy, seis décadas después las páginas ya amarillosas del entonces diario Adelante, en sus ediciones de aquel diciembre, resuenan todavía, a no dudarlo, en la memoria de muchos quienes fueron sus protagonistas.

Para muchos otros, los que nacimos después, es igualmente un interesante ejercicio de rememoración histórica, que entiendo es muy necesario, para saber quienes somos y de dónde venimos.

Recreo pues para el curioso lector, algunos de los anuncios que la prensa local publicara entonces referentes a las fiestas y celebraciones que caracterizaban ese minuto.

El primero era un Aviso del Camagüey Tennis Club(1), que ponía en conocimiento de sus asociados sus respectivas celebraciones que partían desde el día de Nochebuena con su Cena bailable, el día 25 con el “Tradicional baile de las Debutantes” amenizado por la orquesta de Ernesto Duarte y la Tridimensional”, el día 26 con un “Recibo bailable”, y para esperar el año de 1960, el “Baile de la Uvas”, igualmente amenizado por la orquesta Tridimensional y Angelito Mola.

Para el entrante año nuevo, seguían otras actividades de igual signo, comenzando con un Matinée el día primero de año, siguiendo otro “Recibo Bailable” al siguiente día, y finalmente el día 6, la celebración de la infaltable Fiesta de los Reyes Magos, “dedicada a todos los niños de los Asilos de la Ciudad.”, y sumando igualmente “Variedades artísticas de La Habana y la localidad”(2).

Una oportuna nota de la Directiva y los organizadores dejaba saber la obligatoriedad de presentar la tarjeta de asociado a la puerta del Club, entendiéndose que “estas fiestas serán exclusivamente para socias y socios visitadores”(3).

Otro conocido espacio social de la ciudad el Club Atlético Ferroviario, con su sede en Rotarios y Benavides, presentaba igualmente, a sus asociados y a la “sociedad camagüeyana” su programa de fin de año.

Para el día 26, anunciaba su “Gran Baile titulado Pascuas Cubanas (con precioso decorado alusivo). 10 p.m. Para el día 31: “Grandioso Baile de fin de año, “Alborada de Prosperidad’’.10 p.m”(4).

Igual para los días de enero el popular Ferroviario, abría el mismo día primero con su:
Tradicional Matinée Infantil Cada niño un juguete con grandes sorpresas para los niños y en el cual cada hijo de asociado traerá un juguete para los niños pobres de Camagüey. 4 p.m(5).
Pero no solo se anunciaban los clubes y sociedades, con sus programas festivos, igualmente lo hacían establecimientos recreativos muy relevantes de aquella ciudad como lo era el afamado “Río Bolos”, ubicado por entonces en la ribera del Hatibonico, donde hoy localizamos la conocida Pizzería del mismo nombre.

El anuncio a tres columnas rezaba lo siguiente:
A Bailar y a Divertirse
Desde Nochebuena hasta Reyes
RIO BOLOS
Mañana Grandiosa Matinée—3 P.M
Reserve su mesa para el día 31—Teléfono 4932(6)
Con igual renombre en la ciudad de aquel 1959, el Club Restaurant Copacabana, ubicado donde lo seguimos visualizando, en la Carretera Central, a la altura de la Plaza de la Caridad, publicaba su programa festivo desde el día 24 hasta el 2 de enero.

Anunciaba muy oportunamente en el periódico ya citado, a las mejores orquestas y shows, aclarando que la entrada era libre, y que el precio de su cena de Nochebuena era de sólo $2.50.

Para el cierre he dejado un muy simpático anuncio de una de las casas comerciales más distinguida de la ciudad: La Gran Señora”, que en su minuto se anunciara como “la de las telas anchas y los precios estrechos”, y que para la ocasión del Día de Reyes de enero de1960, se declaraba como el “Almacén General de Juguetes de los Reyes Magos”. Y de paso apuntaba que:

Los niños de Camagüey saben que los Reyes Magos llegan siempre primero a la Gran Señora(…) Traiga a sus niños para que depositen su cartica en el Buzón y le pidan a los “Reyes” sus juguetes preferidos(7).



---------------------------------------

  1. Adelante. Camagüey, jueves 24 de diciembre de 1959. p.12
  2. Ibíd.
  3. Ibíd.
  4. Ibíd. p.4
  5. Ibíd.
  6. Ibíd. p.4
  7. Ibíd. p.5

Wednesday, December 24, 2025

Navidades y Reyes en el Camagüey de 1959 (por Carlos A. Peón-Casas)

 
 


Los detalles de aquellas celebraciones que ya remontan las seis décadas, los revela la prensa de aquel minuto en la ciudad, el entonces diario Adelante, en sus ediciones correspondientes a tan alusivas fechas navideñas, y que con mucho celo conservamos en la Biblioteca Diocesana de Camagüey, a nuestro humilde encargo.

Justo en la emisión del 24 de diciembre, la de la tradicional Nochebuena a la cubana y a la que nunca dejaron de adscribirse creyentes y no, y que particularmente en el terruño principeño de antaño, y en el Camagüey de siempre, tuviera siempre connotaciones tan pintorescas y diversas, hay una alusión muy particular a las celebraciones públicas del hecho de aquel día.

Transcurrían en el arbolado y siempre acogedor Casino Campestre. Se trataba de un programa celebrativo, preparado por el Comité Municipal de Navidad y Reyes, desde las cinco de la tarde hasta pasadas las ocho de la noche, y que tenía continuidad hasta el 6 de enero, el Día de Reyes.

Las actividades desglosadas en sus horarios, aparecían anunciadas en la página dos de la edición de Adelante ya citada e incluían a saber:
  • De 5 a 6 pm. Narración infantil navideña (Cuentos y Villancicos)
  • De 6 a 6.30. Explicación del nacimiento de la gruta. Durante la media hora, cada 10 minutos entrará un grupo de personas.
  • De 6.30 a 7.30. Narraciones puestas y villancicos de Navidad.
  • De 7.30 a 8. Explicación del Nacimiento de de la gruta con villancicos cubanos
  • 8p.m Escenificaciones y coros de todos los colegios públicos y privados de Camagüey
  • Al terminar. Explicación del Nacimiento de la gruta.
  • Como el lector fácilmente colige, el acto celebrativo tenía como atractivo singular aquel Nacimiento desplegado dentro de la conocida gruta del Casino, y que como no es muy poco sabido, fue regalo a la ciudad de un alcalde de los tiempos machadistas: Domingo de Para(1).
Aquel Nacimiento era a no dudarlo, un espacio singular y atrayente, de cuyos detalles no podemos dar lastimosamente más particularidades, pues nacimos para cuando tal costumbre ya había sido “convenientemente” difuminada del escenario y hasta del imaginario citadino, pero de la que mis mayores si me dan testimonio, y que igualmente debe ser un indeleble recuerdo para mis lectores que pasen de los sesenta, que recordar sin dudas es volver a vivir.

Otras coordenadas de aquellas celebradas Navidades de aquel año, las completaban algunos avisos de las autoridades de la ciudad como aquel que rezaba que:
En el Ministerio de Gobernación se informó que para la celebración de las fiestas de pascuas y navidades no hace falta permiso alguno, ya que el deseo del gobierno revolucionario es que todo el pueblo tenga las mayores facilidades para celebrar esas fiestas, las primeras de Cuba Libre(2).
O este otro, una proclama intitulada “Al Pueblo de Camagüey”, rubricada por el Dr. Daniel Álvarez Rodríguez, quien fungía en aquel minuto como Jefe Local de Sanidad, y cuyo contenido aludía a un sensible tema: el peligro de contagio con alguna enfermedad de los cerdos a sacrificar para las fiestas al uso. Así lo puntualizaba:

“Debido al entusiasmo Pascual y a fin de evitar el contagio de enfermedades transmitidas por los cerdos que puedan estar enfermos, esta Jefatura Local de Salubridad, velando por la salud del pueblo, recomienda que al adquirir carnes de puerco exijan al vendedor el correspondiente conduce de haber sido sacrificado en el Matadero Municipal, o autorizado, donde se practica su inspección veterinaria.

“Por un pueblo sano en una Cuba Libre”

No faltan en los periódicos de estos días fiestas, las alusiones a obras caritativas dispensadas a los menos favorecidos, como lo fuera la cena ofrecida a más de seiscientos niños pobres en el Oratorio Salesiano “Domingo Savio” la nota que acompaña a un par de imágenes gráficas apuntaba que:
El Oratorio Salesiano “Domingo Savio” hizo posible que más de seiscientos niños pobres disfrutaran ampliamente de la Nochebuena. Con la cooperación de infinidad de personas de buena voluntad el Reverendo Padre Silla sentó en las mesas distribuidas en el Colegio a un grupo extraordinario de niños quienes recibieron la atención de todos los miembros de esta congregación religiosa pasando horas de interminable alegría(4).
Acaso como feliz colofón a aquellas celebraciones pascuales, inmersas de se espíritu siempre trascendental de dar y compartir, reproducimos para el lector el texto de un anuncio pagado por la Escuela del Hogar, de célebre trascendencia en los mejores apegos formativos de la otrora ciudad y que no dejaba en entredicho, esos magníficos sentimientos antes esbozados:

Navidades y Reyes de la Libertad en Camagüey.

Invite a su Cena de Nochebuena a una familia pobre
Hágalo Feliz comprando un juguete más…!
Coopere una vez más
Depositando Ropas,
Víveres y Juguetes en
La Escuela del Hogar.
Cisneros, cerca de la Plaza de las Mercedes




---------------------------------------------------
  1. De aquel médico, baracoense de origen, nos dice Flora Basulto de Montoya en su Tierra Prócer que “fue muy combatido por “cunero”: ya que el camagüeyano es regionalista por idiosincrasia-prohibió, en nombre del ornato público, la ancestral costumbre de que los socios del Liceo(…) se sentaran en la acera; y en represalia, los socios dejaron de “enramar” en los sanjuanes el frente de la sociedad como tenían por costumbre(…) Embelleció(…) el Parque Gonzalo de Quesada, e hizo atender a animales y plantas exóticas, construyó la fuente con su gran surtidor, etc. Le erigieron un busto, el cual fue arrancado de su pedestal y destruido a la caída del Presidente Machado.” En Tierra Prócer, p.182
  2. Adelante. Camagüey, jueves 24 de diciembre de 1959- Año de la Liberación. Anuncio del Ministerio de Gobernación. Columna 2, p. 2 (Facilidades para Fiestas)
  3. Ibíd. Al Pueblo de Camagüey.
  4. Adelante. Camagüey, Domingo 27 de diciembre de 1959- Año de la Liberación. p. 3

Wednesday, December 17, 2025

A la hora de la colada. Cafetería La Redonda, año 1957. (por Carlos A. Peón-Casas)


Era una cafetería de barrio como tantas en la ciudad agramontina de los años cincuenta del siglo veinte, que ya pasó. La Redonda fue su nombre comercial, un poco enigmático, pero igual de atrayente quizás por la novedad.

Un negocio bien puesto, y con clientela fija y perseverante a la hora en que la colada que se anunciaba en la calle García Roco, del reparto de Beneficencia, con un sonoro timbre. Efluvio inconfundible del Café Fariñas, producto del comerciante local que prestaba su apellido a la marca bien conocida, y de apetecible aroma y mejor bouquet.


La moderna cafetera ya con las sofisticaciones de la época, en su refulgente acabado de aluminio brillante, y con artilugios de modernidad añadidos, como aquel adminículo que con potente chorro de vapor esterilizaba las tazas antes de ser servidas, era representada y vendida por el Sr. José Guerra y González, tal y como se hacía anunciar en el propio establecimiento.

Los propietarios del local eran padre e hijo. El negocio pequeño, pero pulcro tenía un empleada fija, Evelina Mendoza, por muchos años la nana de mi tía paterna Ana María, y ya crecida aquella, empleada del prospero timbiriche de entonces. Era la cara del local, con sus atractivos ojos azules, y sus buenas maneras para con todos los marchantes.

La foto que rescata aquellos minutos de gloria del próspero emprendimiento, para seguir la usanza de los nuevos términos, deja claro que no sólo de café se nutrían sus expendios: una vistosa vitrina hacía las delicias de los más pequeños con golosinas sin cuento, refrescos bien fríos en su potente refrigerador General Electric; y cigarros y tabacos para acompañar la tacita del café humeante, de a tres centavos, con ese gesto inseparable de los parroquianos, que acto seguido del primer sorbo, prendían con deleite sus cigarrillos Trinidad y Hermanos, los Partagás de ocasión, o las brevas exquisitas de H Upman.

El gusto por aquellas coladas interminables mantenía el próspero cafetín. Su cercanía a la entonces Plaza de Santa Rosa, el mercado de exuberante variedad, la hacía paso obligado de muchos parroquianos, que se hacían asiduos, al buchito del consabido néctar.

Años después de ser nacionalizada, la conocí en mi temprana niñez. La cafetera primigenia todavía estaba en uso, pero creo muy pronto caducó o faltó el café, así que fue sustituida por una máquina expendedora de frozzen, Coppelita, creo le llamaban, que más temprano que tarde, hizo igualmente mutis por el foro. Para después el local tuvo usos y funciones diversas muy distintas a su primitiva función social. Hoy día es sólo un recuerdo apagado, otra certeza más del consabido y cierto refrán de que cualquier tiempo pasado siempre fue mejor.

Wednesday, December 10, 2025

Monseñor Valentín Zubizarreta, primer obispo de Camaguey (1914-1922). Por Carlos A. Peón-Casas.


El primer obispo de la naciente diócesis camagueyanensis, que fue creada en 1912, Mons. Valentín Zubizarreta y Unamunzaga[1] recibió su consagración el 8 de noviembre de 1914, en la Iglesia de la Merced, el hecho era consecuencia de su pertenencia a la orden carmelitana de la Provincia de Castilla, asentada en aquella, y de la que fungió como visitador. Entre los años 1903 y 1906 ya había estado de visita allí. [2]

La recién nacida diócesis carecía de fondos propios suficientes para su mantenimiento. Se juzgó necesario el envío de unos 9000 dólares para asegurar su sostenimiento, de ellos: seis mil para sustento del prelado y otros tres mil para las necesidades diocesanas. La primera residencia episcopal le costaba unos 130 dólares en concepto de alquiler, y se ubicaba en el número 130 de la calle Independencia.

Escudo episcopal de Mons. Zubizarreta,
en el Salón del Trono. Arzobispado de Camagüey
----------------------

En la ciudad agramontina el prelado contaba con 6 parroquias a saber: la Catedral con 8000 fieles; la Soledad con 7000, San José con 12.000, Santa Ana con 15.000, Santo Cristo con 18.000 y la Caridad con 12.000.[3]

Dos órdenes religiosas masculinas ya estaban presentes en la ciudad a su llegada: los padres escolapios y los carmelitas descalzos. En 1917 llegarían a su pedido los salesianos, quienes permanecerían desde entonces tomando a cargo la parroquia de La Caridad, y dando después comienzo al Colegio de Artes y Oficios[4], que para entonces se consideraba uno de los mejores de América Latina[5]

Entre las congregaciones femeninas ya instaladas a su llegada como obispo se incluían las Ursulinas de Santa Ángela de Merici, las Reparadoras y las Siervas de María.

Por la preocupación del prelado respecto a las necesidades educativas de la grey a su cargo, facilitó la entrada a la diócesis de dos congregaciones con ese carisma: la Compañía de Santa Teresa de Jesús (Teresianas) y la de las Hermanitas de los Niños Pobres.

Los miembros del clero diocesano de ese minuto no pasaban de una docena de sacerdotes. Dada la escasa presencia de aquellos en los pueblos de campo, más de uno debía asumir las labores de dos parroquias. Aún así algunas de aquellas carecían de párrocos[6], como las de San Jerónimo, Arroyo Blanco y Cubitas. En algún minuto hubo de clarificar los límites de algunas de aquellas, como fue el caso de la de Santa Cruz, a la que le hizo coincidir su extensión con la del territorio civil de municipio del mismo nombre. En otro caso hubo de segregar una parte de la parroquia de Santa Ana, para adicionársela a la de San José, en específico la gran barriada de La Vigía que se promovió con la llegada del ferrocarril a la ciudad.[7]

La diócesis no podía sostener por entonces un seminario diocesano ante la ausencia de un edificio capaz para albergarlo, y las rentas pertinentes para su mantenimiento. En el año 1920, siete seminaristas locales[8] cursaban estudios en el de La Habana. Hasta ese minuto el obispo sólo había ordenado a un sacerdote.

Si partimos del hecho de que los más de 200.000 habitantes de la provincia y diócesis de Camagüey en 1914 se declaraban católicos, y un número muy ínfimo se confesaban miembros de otras iglesias protestantes, y muy difícilmente alguno que otro ateo, dadas las convenciones de la época, el nuevo prelado, podía considerarse dichoso de aquella grey tan populosa y a la vez seguidora de los preceptos de la Santa Madre Iglesia.

Sin embargo, la realidad parecía de ser de otro tenor. La vida moral de aquellos católicos dejaba mucho que desear, y ante tal constatación así lo hacía saber el obispo en su primera Relación a la Santa Sede: “Mores populi sunt depravatissimi”[9]. Y completaba su aseveración con una lista de los males morales más evidentes: la obscenidad, la injusticia en los negocios y la indiferencia religiosa.

En cuanto a la práctica religiosa, eran muy pocos los que observaban el precepto dominical, y menos aún los que se acercaban a los sacramentos de la confesión y la comunión. Quizás en la ciudad el número era algo superior.

Los matrimonios civiles eran los más abundantes, e igualmente había una alta tasa de concubinatos. Muchos de los nacidos de tales uniones eran fruto de tales uniones.

El bautismo de los recién nacidos dentro de la primera semana, eran raros, igual se le retrasaba hasta el año del nacimiento, y se daban casos que no los bautizaban jamás.

La educación cristiana dentro de los hogares era muy pobre. Sólo la que se impartía en los colegios religiosos, pues la escuela primaria no la impartía. Aunque la doctrina cristiana se explicaba cada domingo en las iglesias eran pocos los padres que enviaban a sus hijos a recibirla.

Las sectas masónicas acogían a muchos católicos que no sentían que su condición fuera óbice para pertenecerá aquellas. El espiritismo estaba muy extendido y se daban casos de feligreses y feligresas que acudían a la primera misa de las parroquias, para luego encaminarse sin ningún escrúpulo a las sesiones espiritistas en los bien conocidos “centros” esparcidos por la ciudad, aunque tal comportamiento estaba muy extendido por toda la feligresía del país:
El Padre Marciano García, carmelita cubano, nos trae el caso de las Terciarias carmelitas del Carmen de Matanzas quienes salían de la misa de 5.30 de la mañana para asistir a la sesión espiritista de las siete”[10]
Para el recién llegado obispo nada de aquella situación quedaba ajena a su celo de pastor. Algunas de sus primeras disposiciones estuvieron en relación con exaltar la piedad de los fieles:
Por una circular del 14 de enero de 1919 ordena a los párrocos y rectores de la iglesias la celebración de un triduo solemne en honor de San José (…) a rezar el públicamente el Santo Rosario en sus respectivas iglesias todos los días del mes de octubre a la hora se juzgue más conveniente para la mayor asistencia de fieles, y exhortándoles a promover el rezo diario del Rosario en las familias.[11]
Otras circulares fueron ya alusivas a aspectos más jurídicos:
como aquella que recuerda las condiciones exigidas por la Iglesia para ser padrino de bautismo, o aquella otra en que se regulan los día de ayuno y abstinencia para los católicos de Cuba, diferentes para los de raza blanca y para los negros y mestizos[12]
Sus Cartas Pastorales fueron igualmente ejemplares. La primera de aquella con motivo de su Consagración Episcopal, cuyo contenido abundaba sobre la verdadera religión, y la explicación de su lema pastoral Pax multa.

La segunda dedicada al espiritismo, data de 1915, que como ya se ha explicitado en otro sitio, era una verdadera plaga que hacía estragos en el territorio de su diócesis camagüeyana. El texto era un llamado a precaverse de aquellas para no ver socavada la fe de sus diocesanos.
individuos de inteligencia extraviada procuran arrancar la fe de los creyentes y corromper las costumbres de los cristianos prácticos. Con cuatro ceremonias ridículas y algunas gesticulaciones no siempre honestas pretenden obtener respuestas de los espíritus, y no consiguen más que una espantosa batahola de martillazos, que ellos se encargan de interpretar como mejor les convenga”[13]
Una Instrucción breve a propósito del proyecto de ley del divorcio, fue hecha pública por el obispo en 1918, con motivo de la introducción de la ley por el presidente Menocal aquel mismo año. El texto discurre sobre tres apartados que versaban sobre el matrimonio cristiano como verdadero sacramento, su indisolubilidad, y la gravedad de quienes solo lo contraen por la vía civil sin luego validarlo ante la Iglesia.

Durante el período que fungiera como obispos diocesano Mons. Zubizarreta dio a conocer otras Cartas[14], como la que firmó en ocasión de la celebración de la Cuaresma de 1918 sobre la necesidad de ser hijos fieles de la Iglesia católica y de aprovechar los medios que ella nos suministra para nuestra perfección. Estaba dirigida al clero secular y regular, a las religiosas, religiosos, y a los fieles de las entonces dos diócesis encomendadas a su cuidado, la de Camagüey y la de Cienfuegos.

Un detalle singular allí esbozado iba en la línea de denunciar y poner en ridículo el supuesto respeto humano que alejaba a muchos quienes se decían católicos:
El ser católico práctico no es deshonra sino una gloria ante el concepto de la buena sociedad. El pertenecer de lleno a la Iglesia Católica y recibir con frecuencia los sacramentos no es humillante sino glorioso[15]
En esa misma línea hay que prestar atención a otro texto suyo, esta vez un discurso que pronunciara con ocasión del Primer Congreso Eucarístico de La Habana en 1919. Aquel convite fue promovido por el obispo habanero Mons. González Estrada en ocasión del Cuarto Centenario de la fundación de la capital habanera. Mons. Zubizarreta hizo esta vez un celebrado elogio de la Eucaristía, poniendo de manifiesto sus saberes teológico y litúrgico, a la par que disertó “sobre la catolicidad práctica de muchos que se decían católicos”:
No es católico el que no cumple con los deberes que le impone la ley del Señor y de la Iglesia para el mejor cumplimiento de aquella. No lo es el que deja de cumplir los preceptos de oír misa y confesión y comunión; los que pertenecen a sectas condenadas por la Iglesia… Y así no está en su lugar decir: fulano es buen católico, aunque no va a cumplir con el precepto pascual, vive maritalmente sin contraer matrimonio católico…Decir de uno que es buen católico cuando vive en concubinato o pertenece a la masonería o al espiritismo, condenados por la Iglesia, o no va a misa los domingos, etc., es decir lo que no es cierto como católico”16]
En 1920, el obispo llevó a cabo su visita “ad limina” al Vaticano. En su viaje desembarcaba por el puerto de Santander en España, pasando por San Sebastián en camino a Roma. El viaje duró de junio a septiembre de aquel año. Un año después viajaba también a los Estados Unidos por razones médicas, y fue recibido en la Clínica de los Hermanos Mayo en Rochester Minessota[17].

Fue relevado de sus funciones como obispo de Camagüey el 24 de febrero de 1922, y nombrado obispo residencial de Cienfuegos. El D. Enrique Pérez Serantes, hasta entonces Gobernador Eclesiástico de Cienfuegos fue nombrado obispo de Camagüey.

Enrique Pérez Serantes
------------

Para muchos, aquel relevo, tenía un signo de particular referencia, desde 1916, el nuevo obispo Pérez Serantes había sido su fiel colaborador en aquella diócesis cienfueguera, cuando ante la renuncia del también obispo carmelita Mons. Aurelio Torres Sanz, Mons. Zubizarreta había asumido la función de Administrador Apostólico, llevando sobre sus hombros la tamaña tarea de simultanear sus responsabilidades entre dos ciudades distantes por seis años.

En el sentir de los diocesanos cienfuegueros y camagüeyanos, aquel sacerdote gallego de grandes dotes evangelizadoras, era “hechura de Mons. Zubizarreta”[18] Su impronta camagüeyana cargada de grandes sentidos evangélicos, lo llevarían luego a suceder a su antiguo obispo, cuando fuera designado Arzobispo de Santiago de Cuba, a la muerte de Mons. Zubizarreta quien había regentada aquella sede desde el año 1925.





-------------------------------------------------------
[1] Nació el 2 de noviembre de 1862 en el caserío de Arnorixa, país vasco. Entró al noviciado carmelitano de Larrea en 1879. En 1880 emitió sus votos simples de obediencia, pobreza y castidad. Recibió el presbiterado en 1894. Fungió como profesor de Filosofía en el Seminario de Burgos y Prior del convento de Vitoria. Nombrado Definidor Provincial y Visitador de las casas de América en 1897. Viajó por Chile, Cuba y Estados Unidos. En 1906 era Prior de Burgos y Visitador General de la Provincia de Aragón-Valencia. Obispo de Camagüey en 1914, y Administrador de Cienfuegos desde 1916 hasta 1922, en ese año asumió como obispo aquella diócesis. Arzobispo de Santiago de Cuba desde 1924 hasta su fallecimiento en 1948. En Mons. Valentín Zubizarreta. Carmelita, Obispo, Teólogo. Antonio Unzueta Echevarría. Ediciones El Carmen. Vitoria-Gasteiz, 2006.
[2] Entre 1903 y 1906, visitó las casas de la orden en América. Un interesante informe suyo de cuanta de la visita a la de la congregación camagüeyana: “La ciudad de Puerto Príncipe tiene unos 40.000 habitantes de todos los colores: blancos, negros, mulatos y chinos; con 30 sacerdotes: 20 regulares, entre escolapios y carmelitas y los demás seculares. Posee once iglesias: 6 parroquiales, 3 conventuales, una de un hospital y una ermita llamada La Candelaria. Una de las iglesias conventuales (la de S. Francisco) está regentada por los PP. Escolapios y otra (la del Carmen) está ocupada por las religiosas ursulinas. La asistencia a la iglesia es muy escasa, y por más que se hace alarde de piedad, está no pasa de pura palabra, pues casi la totalidad de las iglesias se encuentran completamente vacías aún los días de fiesta. Nuestra iglesia de la Merced era una excepción en este punto pues la concurrencia solía ser siempre grande, sea por el culto que allí es más esmerado, sea por su situación céntrica.”. Ibíd.p.138
[3] Las otras nueve incluían la de San Eugenio de Ciego de Ávila (45.000), la Candelaria de Morón (35.000), la Virgen de la Caridad de Nuevitas (15.000) y Santa Cruz (18.100) entre las más relevantes. Había otras tres parroquias sin iglesias San Jerónimo, Arroyo Blanco y San Miguel de Cubitas, la de Guáimaro también era de ese grupo, pero tal época se terminaba su construcción. Ibíd. p.152
[4] La instalación de los padres salesianos se debió al ofrecimiento de la Srta. Dolores Betancourt, quien deseó construir a sus expensas una Escuela de Artes y Oficios para niños pobres, para lo que había destinado, como para otras importantes obras y mejoras eclesiales y educativas, todo su caudal.
[5] Ibíd. p.160
[6] Había “procurado que todos los párrocos tengan su propia casa cural. No se les permite que tengan ama de llaves”Ibíd, p.156
[7] Ibíd.
[8] El obispo pagaba por ellos “238 dólares mensuales, sin contar el vestido, los libros, las matrículas, etc; en total unos 300 dólares mensuales.”Ibíd.
[9] Ibíd.
[10] Ibíd. p.157. Citado de GARCIA, M., Introducción a la espiritualidad cubana. En “Espíritu y Vida” 1 (1994) 136
[11] Ibíd. p.158
[12] Ibíd. En año III, 1919, pp.68-71, las dos circulares fechadas el 19.02.1919
[13] Ibíd. p.288
[14] Otras de este período serían su Carta Pastoral en la Cuaresma de 1920 sobre la modestia cristiana, la carta Pastoral Colectiva de los Sres. Arzobispo y Obispos de Cuba, dada en La Habana el 13 de junio de 1921, y la Carta Pastoral con motivo de la toma de posesión de la diócesis de Cienfuegos, el 24 de febrero de 1922. Ibíd. pp.2291-292
[15] Ibíd. p.290
[16] Ibíd. p176
[17] Allí se le practicó una exhaustiva revisión médica que descartó padeciera un cáncer de garganta.
[18] Ibíd. p.180

Wednesday, December 3, 2025

Extraños sucesos paranormales en Puerto Príncipe en septiembre de 1873. (por Carlos A. Peón-Casas)


Los hechos narrados parecerían atribuidos a la mitología local, si no los hubiera referido una publicación peninsular de bastante crédito en la entonces Isla de Cuba: El Gobierno: Diario político de la mañana. El suceso se reseñaba en noviembre, pero su ocurrencia databa del mes de septiembre.

Lo acontecido según narraba el cronista era ya la comidilla de los corrillos habaneros, donde la noticia había viajado más rápido de lo imaginado. El redactor se decía hombre descreído de aquellas anomalías de las que el lector tendrá pronta referencia, pero igual apuntaba: “no queremos dejar de dar cuenta de algunos de ellos, siquiera solo sea para satisfacer la curiosidad de los lectores peninsulares, o entretener un rato a los desocupados.”

Los hechos eran más o menos del siguiente tenor:
El día 22 de septiembre como a las siete de la noche, a poco tiempo de haber encendido las lámparas de la casa número 42 de la calle de Santa Ana de Puerto Principe, que habitaba con su familia el doctor en farmacia D. Nicolas Porro observo aquella que el tubo y depósito del farol del portal se movían dentro de los mismos vidrios del farol. A los pocos momentos, de una lámpara de tres brazos que estaba en la sala se escaparon el hemisferio y el tubo, haciéndose añicos en el suelo. Sobrecogida la familia con este suceso, corrió inmediatamente la noticia por el barrio, y bien pronto se llenó la casa de multitud de curiosos. Entre ellos un vecino pidió una luz a la señora de la casa para informarse de lo que había en una habitación…pero al retirarse salto de una mesa una botella o jarra de barro haciéndose pedazos en el suelo. La sorpresa era natural, y hubo de aumentarse, cuando al salir al comedor, vio que un bonito tinajero, al parecer de palisandro y cerrado con su llave, se deslizó como a un medio pie de distancia de la pared a que estaba arrimado, cayendo inmediatamente sobre sus puertas, y rompiéndose multitud de cristales y loza que contenía, lo que indica que los objetos interiores pugnaban por salir del encierro. También vino al suelo un cuadro de retratos que estaba colgado en la pared de la sala. De un tocador colocado en el aposento se escaparon todos los objetos de loza y porcelana... A poco rato se produjo el mismo suceso en dos casas contiguas.
Aunque lo narrado pareciera una de esas y tan adornadas consejas de antaño, de la que la ciudad principeña fue tan proclive a lo largo de su historia, hoy antológica de tradiciones y leyendas, la reseña de marras seguía dando otras evidencias sucesivas de tan anormales manifestaciones. Así sigue la narración del ya mentado cronista:
Estos fenómenos se repitieron la noche siguiente en la casa de D. Cornelio Porro situada en diferente calle, y en la cual se había refugiado llena de miedo la familia en cuya morada ocurrieron los primeros fenómenos. De un esquinero de sándalo de la sala saltó una figura de mármol... se oyó ruido en un aposento, acudieron y encontraron caído hacia adelante un lavabo de caoba y en una pieza inmediata y en la misma posición, un catre que estaba arrimado a la pared. Nada más ocurrió esa noche, pero en las primeras horas del siguiente día, una cajita de lata, cerrada y vacía, saltó de un aparador situado en el comedor, cayendo a alguna distancia…
El cronista que quería quedar imparcial ante tirios y troyanos, esbozaba alguna de las muy difundidas explicaciones al respecto, descreído de algunas, peo dejando absolutamente al creído o descreído lector con sus propias conclusiones:
Estos sucesos están dando lugar a muchos comentarios, algunos de ellos absurdos hasta no poder más. La ciencia los tribuye a la electricidad. Los espiritistas, que también los hay en Cuba, se empeñan en ver a un médium figurando en todo este asunto. Pero lo más original es un comunicado que ha visto luz en el diario de La Marina y en el cual su autor quiere explicar teológicamente los fenómenos y asegura, con toda formalidad, que han sido obra del mismo diablo.
Nada extraño al respecto, y en consonancia con la teoría espirita, que no dejaba de tener adeptos en el Príncipe, que una referencia velada al hecho de que tales anomalías sucederían en los hogares de dos de las personas de cierta relevancia en la villa, y que unos meses antes, habían tenido la triste experiencia de reconocer el cadáver de Ignacio Agramonte en San Juan de Dios.

Ese día Manuel Agramonte Porro y Cornelio Porro junto a otros conocidos del Mayor estuvieron también presentes, entre ellos: José Muñoz, José Antonio Ronquillo Agramonte, José LLauger Beltrán, Tomas Barrios González y Agustín Varona.

Para el pueblo llano, sencillo e impresionable en sus creencias: otra explicación era plausible. El espíritu de nuestro adalid Agramonte podría estar manifestándose en triste vagar, por la otrora ciudad que lo vio nacer, y donde sus restos mortales no encontraron el descanso merecido al ser tristemente deshonrados y chamuscados, lanzados sin honor ni gloria, a una fosa común.

Para este humilde compilador del suceso, y a decir del adagio italiano: “Se non e vero, e ben trovato”

Wednesday, November 26, 2025

Recetas ancestrales de la ciudad Puerto Principeña. (por Carlos A. Peón-Casas)


Ya resultan proverbiales en el tiempo y en la exultante memoria de la otrora villa y ciudad del Príncipe, los platos de mayor prosapia que adornaban las mesas de pudientes y no.

El ajiaco según la receta de Puerto Príncipe es el súmmum de la lista, junto a otras delicatesen, de las que hoy compartimos sus intríngulis más o menos revelados desde la memoria de sus primarios cultores.

Los detalles sobre su elaboración nos llegan hoy desde la revelación de un libro o prontuario culinario: ¿Gusta Ud.?(1) a cargo de varios autores, y donde varios camagüeyanos revelan sus especiales recetas.

La Naranja cubierta es uno de aquellos postres con una sabor y un saber hacer muy particular en la otrora comarca.

Su elaborada receta nos llega desde el testimonio de Aurelio Boza Masvidal, de familia principalísima, según la que conoció de una dama distinguida Doña Concha Marín y Loynaz, vecina suya en la antigua calle de San Juan o las Carreras.
En Camagüey le llaman naranja cubierta a un dulce hecho de esas grandes naranjas que acá llaman cidras, a las que una vez peladas le quitan sus semillas y su centro, las cortan en tajadas, por decantación le quitan su amargor, las cuecen, y luego las recubren de espeso almíbar que se cuaja y quedan cubiertas de azúcar, algo así por el estilo a lo que llaman en Italia frutas cristalizadas o abrillantadas.(2)
Le sigue en nuestra relación la Empanadilla Camagüeyana según nos la revela en el ya citado prontuario José S. Lastra.

Los ingredientes sugeridos incluyen, además de la infaltable harina de trigo la mantequilla a la par que la manteca de cerdo, junto a los huevos, la sal y el azúcar.

Para el relleno de las siempre apetitosas empanadillas fritas se sugieren dos variedades: una salada con “picadillo fino de pollo, con pasas, aceitunas y un vasito de vino”; y en la versión dulce, la infaltable conserva de guayaba.

En continuidad de estos sugerentes postres descubrimos uno con gran prosapia y singular memoria degustativa: el Bizcochuelo Camagüeyano.

Seguimos al pie de la letra las rememoraciones que le evocaban a Guillermina Domínguez Roldán de Boza Masvidal:
Entre las creaciones más ricas y estimadas de la repostería camagüeyana, se destaca el bizcochuelo…Es una especie de panetela o bizcocho que al sacarse del horno tiene un color tostado, un aspecto esponjoso, un olor estimulante, un sabor amelcochado.

(…) en las meriendas de las tardes carnavalescas de “el San Juan”, o en el obligado obsequio que los dueños de la casa ofrecían a los visitantes que allí acudían para ver pasar la procesión, nunca faltaba el bizcochuelo como algo típico y obligado.

(…) En la mesa del gran comedor, con blanquísimo mantel de alemanisco, con iniciales bordadas, con encajes o festones tejidos, con el centro de cristal lleno de flores y frutas, y las bandejas de plata con mil golosinas y confituras, la preciosa vajilla de fina porcelana de la abuela, con orla verde y oro y la afiligranada caligrafía de sus iniciales, se servían las grandes tazas del sabroso y oloroso chocolate pilado a mano, que siempre era acompañado con el delicioso bizcochuelo.(3)
La receta en toda su magnitud precisaba como ingredientes veinte huevos frescos, y además de la harina de Castilla, y del azúcar más fina posible, el añadido de media libra de almendras peladas y tostadas.

Estaba pensada para 24 porciones. Y una especial indicación advertía que el delicioso postre no podría ser extraído del horno hasta que aquel estuviera frio. El adorno final se lograba con las almendras peladas y tostadas, enterradas hasta la mitad en el bizcochuelo.





------------------
  1. ¿Gusta Ud.? Prontuario Culinario, Varios Autores. Ucar y García S.A. La Habana, 1956.
  2. Ibíd. p. 618
  3. Ibíd. pp. 393-394

Wednesday, November 12, 2025

El río Hatibonico desbordado el 2 de junio de 1841 (por Carlos A. Peón-Casas)


(Según una antigua nota marginal en un libro de Bautismos de la parroquia de La Soledad)

La historia de cualquier sitio, se cuenta también en los márgenes de los libros oficiales. Este es el caso de la memoria que hoy reseñamos: un tremendo desbordamiento del principeño río Hatibonico, acaecido el 2 de junio de 1841.

El suceso lo reseñó para la historia local, el que era por entonces cura párroco de la Iglesia de la Soledad, Don Joseph Ma. Cabrera y Herrera, y lo hizo como nota curiosa, en la apertura del libro de Bautismos de blancos, empezado por aquel, el día anterior a la terrible riada del siempre pacífico Hatibonico, siempre que no le llueva en la cabezada, como muchos ya tienen por experiencias repetidas a lo largo de casi tres siglos.

El párroco de marras, parecía además tener dotes artísticas, pues había dibujado, con la misma tinta que acotaba sus escrituras, una mariposa de alas desplegadas, ocupando la mitad de la hoja inicial de aquel libro.

A renglón seguido, dejaba el testimonio de lo recién acontecido, texto que transcribimos íntegramente y con la ortografía original, por su enorme interés, para los lectores curiosos por la historia siempre fecunda de esta parcela principeña.
El dos de junio de 1841 fue tan extraordinaria la corriente del rio Hatibonico que circunda esta Ciudad, que anegó todo el barrio de la Caridad en los esremo;; que más allá de la medianía de dha calle, se vieron balsas qe provisionalmente se hicieron para prestar algun aucilio á las personas que estaban en medio del peligro mas inaudito, é inesperado. Varias personas fueron victimas de las corrientes impetuosas, que se llevaron en pos de ellas, nnumerables casas, y cuanto les servia de obsatculo, á su rapidez, pero la misericordia divina siempre compasiva, y por un rasgo de su benignidad, calmo la lluvia, a las nueve de la mañana, de modo que si hubiere sido nocturna semejante inundación, ninguno de los moradores se hubiera salido victorioso de una inansion tan repentina que jamás había acontecido. Las cortinas del puente se cubrieron por las aguas y esto basta pa formarse una idea de semejante catástrofe.

Wednesday, October 29, 2025

Alusiones a Camagüey en el National Geographic Magazine. Enero de 1947. (por Carlos A. Peón-Casas)



Los detalles en particular de una singular visita a la ciudad agramontina, aparecían en aquella prestigiosa revista en un artículo mayor sobre Cuba, intitulado: Cuba: la azucarera de los norteamericanos, con el que abría el número correspondiente al Volumen XCI.


El cronista Melville Bell Grosvenor, había realizado aquel reportaje de la Isla luego de un recorrido multitudinario por toda su geografía de occidente a oriente.


A Camagüey llegó el periodista acompañado por el destacado profesor de geografía el Dr. Salvador Massip, quien dictaba cátedra por entonces en la Universidad de La Habana.


Transcribimos para el curioso lector los detalles de aquella visita a nuestro terruño, desde la traducción del artículo original en Inglés a nuestra vista, otro valioso tesoro de los que guarda la Biblioteca Diocesana de Camagüey.
Pudimos ver las techumbres rojas de Camagüey desde la distancia. la ciudad se alza sobre los verdes campos como un castillo de hadas. "Camagüey es la ciudad de los patricios", me dijo el profesor Massip. "Muchas antiguas familias tienen ancestros que datan del siglo XVI". El profesor José Agüero se nos presentó con su brillante traje blanco, de lino. Es profesor de Historia Natural en el Instituto de Camagüey. Agüero es un apellido famoso en Camagüey. Miembros de esta familia tuvieron roles heroicos en la historia citadina. Francisco de Agüero fue uno de los primeros mártires, ajusticiado en la horca en el hoy Parque Agramonte, el 16 de Marzo de 1826. Otro héroe revolucionario fue Joaquín de Agüero, un emulo cubano de Nathan Hale, fusilado en Agosto de 1851. El Parque Agramonte honra a otros héroes revolucionarios. En su centro se alza una estatua ecuestre del General Ignacio Agramonte, nacido en la ciudad, y muerto en batalla en 1873 durante la Guerra de los Dies Años. Camagüey ofreció muchos valientes a esa guerra infructuosa por la Independencia que costó 25. 000 vidas y 300 millones de dólares. Con el Dr. Agüero como nuestro cicerone fuimos recibidos en muchas de las casas más antiguas de la ciudad El Dr. Aurelio Izquierdo y su Sra. nos mostraron su preciosa casa, sencilla pero decorada con gran gusto. Posee uno de los patios más maravillosos que yo viera en Cuba. Adornado por los típicos tinajones camagüeyanos. Cruzando la calle Finlay, frente a la casa de los Izquierdo, se localiza la casa donde nació Carlos J. Finlay*, el eminente médico cubano quien sugirió que la Fiebre Amarilla era transmitida por un mosquito. El Dr. Finlay, graduado de la Escuela de Medicina de Jefferson en Pennsylvania... comenzó luego su estudio sobre la enfermedad que causaba mucha mortalidad en Cuba (...) Finalmente el Mayor Walter Reed probó que Finlay tenía razón.

Las fotos tomadas en nuestra ciudad por el propio cronista, o su fotógrafo, son casi octogenarias, pero se mantienen impecables en la magnífica reproducción de la revista de donde las reproducimos para el complemento de estás tan reveladoras líneas. El Camagüey de entonces luce impoluto en aquella su esplendente condición a pesar del tiempo y tantos avatares.





------------
*Tal era el criterio de la época, que se recordaba en una tarja aun adosada a la pared de la casa de marras, y que el cronista tuvo a la vista. A posteriori resultó ser enmendado, ubicando la casa natal, dónde hoy se le reconoce, en la Calle Cristo.

Wednesday, October 22, 2025

Antonio Menéndez Peláez, de Camagüey a Sevilla en un vuelo poco recordado. (por Carlos A. Peón-Casas)


El singular periplo se remonta al año 1936. Fue un homenaje del piloto asturiano cubano a los valientes aviadores Barberán y Collar que hicieron el mismo recorrido, pero a la inversa en el año 1933.

Monumento, en Camagüey, a
Mariano Barberán y Joaquín Collar.
-------------------

El punto de despegue en la ciudad agramontina, era el primer recordatorio a la gesta de los pilotos españoles, que cruzaron el Atlántico por su parte más ancha y sin escalas.

Era el día 12 de Enero de 1936 y los pocos testigos al uso vieron partir al piloto en su monoplano Lockhead Sirius 8, bautizado con el sugerente nombre del 4 de Septiembre, un dato que revelamos en algún punto de este relato.

El aparato había sido reacondicionado, luego que el piloto lo comprara por solo 1000 dólares, y la susodicha reparación había importado 35000. Incluyendo tanques de gasolina bajo las alas para permitir mayor autonomía.

Menéndez tuvo el apoyo incondicional del ejército cubano, al que se había sumado como piloto, y se dice de buena tinta, que fue el propio General Batista quien sugirió el nombre del aeroplano en honor a su movimiento revolucionario contra Machado

Su vuelo empero se haría con escalas, y llevaría al piloto hasta Brasil, punto escogido para el salto sobre el Atlantico, para desde allí recorrer los más de 3000 kilómetros hasta tierras africanas en Senegal, en 17 horas y treinta y cinco minutos.

El diario español ABC reseñaba el hecho en un artículo escrito en el año 2016, al cumplirse el aniversario 80 de este suceso, tan señero para la historia de la aviación mundial:
Menéndez Peláez logró cruzar el charco y llegar a Sevilla con una aeronave con cabina descubierta («una moto sobre un bidón de gasolina», según definición de un historiador aeronáutico) que no llevaba radio (para aligerar la nave de peso) y cuyos instrumentos de navegación se limitaban prácticamente a una brújula y una rústica esfera que le indicaba el horizonte cuando las nubes le impedían ver más allá de unos pocos metros. Las crónicas de la época cuentan que el valeroso piloto encontró sobre el Atlántico vientos fuertes y mal tiempo que le obligaron a volar en muchas ocasiones, «a casi a ras del agua».
Se pueden encontrar otros pormenores, que hoy nos sorprenden por la audacia increíble de aquel pionero de la todavía incipiente navegación aérea:
Menéndez Peláez, de 33 años, tuvo que demostrar su pericia tomando como referencia los barcos en ruta que avistaba desde su aparato. Tras descender por varios países del continente, buscando la distancia más corta entre América y África que su avión, de sólo 8,25 metros de longitud, le permitía cruzar…
La misma fuente nos deja en otro punto la historia personal del joven y atrevido piloto que se jugó la vida literalmente en tan arriesgada empresa:
Antonio Menéndez emigró a Cuba siendo un adolescente desde su Asturias natal, siguiendo el camino de su padre, del que pronto se distanciaría. Fue dependiente de comercio, chófer de autos de alquiler, mecánico automotriz, fogonero, pescador y barquero en la Bahía de Cienfuegos, pero su sueño en la vida era ser piloto de aviación.

Se nacionalizó cubano a finales de 1927 para poder estudiar en la Escuela de Aviación Greer Collage, de Chicago, y tras terminar su curso de piloto, con apenas 25 horas de instrucción de vuelo, compró un avión biplano Waco y voló con él a La Habana. Prestó sus servicios en Aerolínea Cubana de Aviación, pero quería cruzar el Atlántico en solitario.
Su sueño acabaría por hacerse realidad y su arriesgado periplo lo ubicó en las ciudad sevillana después de 72 horas y 36 minutos de arduo bregar contra los temibles vientos y la furia del océano. Al pisar suelo español manifestó su contento y su orgullo:
Sobrio y valeroso, como los héroes de esa época, Menéndez le restó mérito a su hazaña, se limitó a decir a los periodistas que lo esperaban en Tablada, uno de ellos de ABC, que su mayor emoción durante todas esas horas de vuelo fue «pisar la tierra de España». En una entrevista posterior se limitó a decir: «Vengo a retribuir el vuelo de los heroicos aviadores españoles Barberán y Collar y traigo a España el saludo de Cuba». Y añadió: «Mis padres viven en un pueblecito de Asturias y les daré la sorpresa de mi visita».
Con honores regresó a Cuba para contraer nupcias con su prometida, una joven muchacha: Ofelia Brugueras, nativa de la zona de Manicaragua en la entonces provincia de Las Villas.


Pero la vida juntos se esfumó como un soplo. La esposa embarazada lo esperó en vano cuando el joven y tenaz piloto emprendiera, junto a otro tres ases cubanos, un vuelo conmemorativo por las tierras americanas en conmemoración del descubridor Cristóbal Colón.
Visitaron 26 países y en la parte final del viaje Menéndez y sus tres compañeros cruzan el Pacífico desde Cali a Buenaventura. Según los expertos, era una ruta poco adecuada por la falta de potencia de los aparatos cubanos… La muerte les esperaba al lado izquierdo, en el valle del Cauca, y toda la escuadrilla cubana se estrelló. Los aparatos se incendiaron y murieron al instante todos sus ocupantes: los pilotos, los mecánicos de vuelo y un periodista que viajaba con Menéndez y que era el cronista oficial del viaje. Era el 29 de diciembre de 1937.



------------------
Con notas del artículo: “El aviador romántico que cruzó el Atlántico sin radio y que llegó a Sevilla el día de San Valentín”. En Diario ABC de Sevilla. Jesús Alvarez. 14/02/2016. (Versión digital)
Click here to visit www.CubaCollectibles.com - The place to shop for Cuban memorabilia! Cuba: Art, Books, Collectibles, Comedy, Currency, Memorabilia, Municipalities, Music, Postcards, Publications, School Items, Stamps, Videos and More!

Gaspar, El Lugareño Headline Animator

Click here to visit www.CubaCollectibles.com - The place to shop for Cuban memorabilia! Cuba: Art, Books, Collectibles, Comedy, Currency, Memorabilia, Municipalities, Music, Postcards, Publications, School Items, Stamps, Videos and More!