Tuesday, July 16, 2019

Hablando de Amor, Pureza y Fidelidad (por Cecilia Alegría, La Dra. Amor)


Nota del blog: Espacio semanal de Cecilia Alegría, La Dra. Amor, dedicado al amor de pareja.

 



--------------------------------------------------------
Cecilia Alegría, La Dra. Amor (www.ladoctoraamor.com): Consejera de Parejas, Love and Life Coach, Conferencista Internacional, Periodista y Conductora de Radio y TV. Destaca en los Medios Latinos en Miami dando consejos sobre cómo triunfar en el terreno amoroso y ayudando a miles de parejas a resolver sus problemas. Forma parte del grupo fundador de profesores del programa Universidad de la Familia.
Ha publicado diez libros entre los que se encuentran: Comunicación Afectiva=Comunicación Afectiva (Espasa Calpe, España, 2000). 120 preguntas y respuestas para ser mejores personas (Editorial Norma, Colombia, 2004), No hay amor más grande (Editorial Aragón, USA, 2012), Amando un Día a la Vez (Ediciones Varona, U.S.A. 2015), Al rescate de tu comunicación de pareja (Ediciones Varona, USA 2017), Sexo Sagrado y Lazos del Alma (Indie Publishingnbsp, 2018), Alessia (Book Master Corp. 2019)

Monday, July 15, 2019

Un poema de Félix Luis Viera

Nota: Cada lunes la poesía de Félix Luis Viera. Puedes leer todos sus textos, publicados en el blog, en este enlace. Traducción al italiano de Gordiano Lupi.
 

Poema 28 de La patria es una naranja 

                                          28


El Metro le da dos vueltas y media a la Tierra cada mes.
En las estaciones de enlace
he visto la cifra más cercana posible al medio mundo,
he visto personas como animales asustados de los hombres
caminar a tientas en medio de un rumor cuya causa nadie sabe.
La mayoría de los humanos que van por los andenes y pasillos
llevan ese paso de quienes se acercan a la fuente que habrá de salvarlos.
El poeta ha recorrido las 10 líneas del Metro,
las más de 130 estaciones,
en busca de algún líquido que acelere las alquimias, o quizás
de ese petróleo hirviente que se empoza bajo las faldas de las mujeres.
También están los vendedores,
cuya languidez se advierte sobre todo en el betún de sus zapatos,
“¡lo va a llevar de a peso!”,
o de tres, de cuatro, de diez pesos, proponen
subrepticiamente a toda voz
libretas plumas agendas revistas atrasadas discos compactos
carmín lámparas lustres para la piel libros de gramática
pócimas para rejuvenecer.
Con sus gritos
son los vendedores quienes aumentan el sopor subterráneo.
Están además los ciegos
que van tocando guitarras, acordeones
cantan,
arrastran de a uno o de a dúo
una vasija, los ciegos y ciegas
que casi nadie ve
que casi nadie mira
que dicen “gracias” como si lo dijeran al olvido
cuando el sonido de una moneda cae en la vasija
(¿no será en el corazón, en verdad, donde les suena?).
Virgen de Guadalupe.

Están los niños raquíticos
                                                      que
por racimitos semejantes a semillas calcinadas
arrastran sus instrumentos
cantan
con sus vocecitas de maíz reseco
un corrido cuya letra ni siquiera sabrían traducir.
Los enanitos

con guitarras

maracas
hacen musiquitas
en pos de las monedas
que llenen sus mínimas barrigas (que
si bien deben ser pequeñas, sabrán
aullar como cualquier barriga desierta).
El Metro viaja como un bicho eléctrico.
Mujeres que se acicalan bajo tierra.
Una mujer rubia bosteza hasta la campanilla
que entonces refulge como cierta chispa seductora.
Un hombre vestido de traje
se alisa y se alisa la corbata
tal si el destino de todos los presentes dependiera de esta acción.
Van los cintillos de los vagones tachonados de anuncios
en los que alguien se postula para Senador
en los que alguien debe aprender inglés
en los que alguien debe consumir una nueva fórmula de dentífrico
en los que alguien debe leer el último libro de autoayuda
en los que alguien puede hacerse millonario mañana al amanecer.
Viaja el Metro como un bicho eléctrico.
Es un bicho eléctrico.
Miles de mujeres llevan la saliva cortada
pero
                 muchas de ellas
con el maquillaje como en esas portadas de las revistas de modas,
miles deben estar menstruando
y el olor de sus entrañas
agrega un tono esperanzadoramente rojizo en el olfato.
Entre vehemente y furioso
un hombre declama en grito algo parecido a una poesía
que bombardea al desempleo, incluye
el nombre de cuatro hijos que ahora mismo están esperando al padre
con los piquitos abiertos, lindando con la muerte.
Pasa un travesti tercermundista y pasa otro y otro –cetrinos, palurdos–,
que a toda voz se declaran inocentes de llevar sida en la sangre…
“rogamos unas monedas, por favor, no somos culpables, a cualquiera le
ocurre,
no nos desprecien, con el desprecio del Gobierno basta”.
El Metro viaja como un bicho eléctrico.
El Metro es un bicho eléctrico.
Virgen de Guadalupe.
El calor, o más bien cierto vapor,
incendia los malos olores,
trueca
en estufa al vagón.
Un hombre mudo pasa poniendo papelitos en el regazo de los pasajeros,
dicen los papelitos que es eso: mudo, y necesita dinero, no tiene
ni con qué comprar el lazo para ahorcarse.
Entra el pegaverga en el vagón desbordado, colima su objetivo: una
muchacha morena, inocente y frágil tanto como el agua,
la acuadrilla el pegaverga: le pone la varilla entrenalgas al agua, a la
morena frágil –quien nada puede hacer: está aplastada en el núcleo de un
planeta–,
sólo, acaso, meter los codos hacia atrás contra las costillas del rival, quien
con esto
parece gozar más: pone en blanco lascivia su mirada que se
pierde
en el techo de la estufa (mientras nadie parece mirar, nadie parece ver,
nadie mira, nadie ve, todos miran, todos ven, nadie hace nada).
Un señora gorda y blanca se ha quedado dormida, la vida le secreta por las
comisuras de los labios, su bolsa se corre hacia la izquierda, pero ella, allá
en su sueño, la engarfia como el náufrago a su tabla.
Suben, bajan océanos en cada estación del bicho eléctrico.
De cada diez océanos que bajan y que suben, nueve, Virgen de Guadalupe,
visten de azul y gris, es
como una mancha que no cesa, una ceguera.
                               De pronto
un hombre exclama que le han sacado la cartera, hijo de su puta madre,
grita,
eso debió ser hace cuatro años, hace cuatro estaciones atrás, rechina una
voz salida de algún rincón:
creo que era un tipo con sombrero norteño y con bigotes,
“hasta un obispo podría saber que es carterista”.
El poeta, desesperadamente, comienza a buscar con la vista una lágrima,
debe haber una lágrima
en el piso
en alguna bolsa
en alguna pechera
en algún seno
en algún pasamanos
en algún ojo,
el poeta
está seguro de que sólo una lágrima puede darle fuerzas para llegar hasta el
final del viaje.
En la estación Balderas prescinden de sus partidas de nacimiento:
se plantan cuernos garfios cuchillos colmillos cueros puños de guijarro, se
apechugan como en una suerte de frenético Sumo a vida o muerte, se jalan
pelos, bolsas, trozos de camisas, se cagan en sus madres: un millón
de prójimos quiere subir, otro millón bajar al mismo tiempo.
Virgen de Guadalupe.
Crece la peste a perfume, el aroma a peste.
Un tipo con muletas ruge que está enfermo, se le hizo polvo una pierna
al caer de un andamio:
“váyanme poniendo unas monedas” en un lío que trae atado a la muleta
izquierda, implora,
no tiene seguro médico ni mujer ni hijos ni tíos ni hermanos ni sobrinos ni
padrinos
ni siquiera un perro,
clama.
El poeta necesita hallar una lágrima, una sola lágrima para llegar a su
destino.
Somos niños de la calle, gritan cuatro que acaban de entrar, comemos
sobras de las sobras, a veces
bebemos Coca-Cola, si ustedes fueran tan amables,
uno
se descamisa
abre un limpio entre la gente y se restriega la espalda desnuda contra
un haz de vidrios que ha puesto en el piso encima de un tapete,
su espalda parece una constelación hecha con meteoritos solamente,
los presentes en el Coliseo Romano lo miran casi todos con esa indiferencia
con que los pájaros miran a los hombres
(si bien algunos les dejan caer varios centavos).
Oh, yo soy el poeta, necesito que alguien me preste una lágrima.
                                    De pronto,
el bicho eléctrico se planta en medio de la oscuridad,
inmóvil, inmóvil, inmóvil, alarga el canto del cisne,
jalonea, tira hacia atrás, hacia delante, a los zombis que le han pagado dos
pesos
por el viaje
al umbral de la sima.
En alguna estación salen –será mejor decir que huyen– más de la mitad de
los viajantes y
después
que entran dos tullidos,
tres ciegos,
un señor vestido talla ejecutivo que parece extraviado,
par de jóvenes que se tienen atados con las lenguas,
entra una mujer
castaña desde el pelo hasta la piel, los gestos, la mirada, el aliento, alta
como las torres por venir,
hermosa como esta misma palabra, una mujer
que podría convertir en semen todo lo que toque.
El bicho eléctrico
el Metro
                ay
el Metro
el bicho eléctrico
son los naipes
donde se puede leer el alma reversa de la vasta Ciudad,
ay,
                  ayayay,
Virgen de Guadalupe.

(Ciudad de México, 1998)



                                                       28


La Metropolitana fa due giri e mezzo intorno alla Terra ogni mese.
Nelle stazioni di collegamento
ho visto la cifra più vicina possibile al mezzo mondo,
ho visto persone come animali spaventati dagli uomini
camminare con cautela in mezzo a un frastuono di cui nessuno sa il motivo.
La maggioranza degli umani che percorre marciapiedi e corridoi
ha il passo di chi si avvicina alla fonte della salvezza.
Il poeta ha percorso le 10 linee della Metropolitana,
oltre 130 stazioni,
alla ricerca di un liquido che affretta le alchimie, o forse
del petrolio bollente che ristagna sotto le gonne delle donne.
Ci sono anche i venditori,
il cui languore si percepisce soprattutto nel lucido delle loro scarpe,
“se lo porta via con un pesos!”,
o con tre, quattro, dieci pesos, propongono
surrettiziamente a voce spiegata
taccuini penne agende riviste arretrate compact disc
rossetto lampade creme per la pelle libri di grammatica
tisane per ringiovanire.
Con le loro grida
sono i venditori che aumentano il torpore sotterraneo.
Ci sono anche i ciechi
che suonano chitarre, fisarmoniche
cantano,
trascinano uno verso l’altro
un vaso, i ciechi e le cieche
che quasi nessuno vede
che quasi nessuno guarda
che dicono “grazie” come se lo dicessero all’oblio
quando il suono di una moneta cade nel vaso
(non sarà forse il cuore il posto dove risuona?).
Vergine di Guadalupe.
Ci sono i bambini rachitici
                                                    che
a grappoli simili a semi carbonizzati
trascinano i loro strumenti
cantano
con le loro vocine di mais riseccato
una canzone le cui parole non saprebbero tradurre.
I nanetti
con chitarre
maracas
fanno musichette
in cambio di monete
capaci di riempire le loro modeste pance (che
sebbene debbano essere piccole, sapranno
ululare come qualsiasi pancia deserta).
La Metropolitana viaggia come un insetto elettrico.
Donne che si truccano sotto terra.
Una donna bionda sbadiglia mostrando l’ugola
che risplende come una scintilla seduttrice.
Un uomo vestito con eleganza
si liscia più volte la cravatta
come se il destino di tutti i presenti dipendesse da questa azione.
Scorrono le facciate dei vagoni adornate di annunci
dove uno si propone come Senatore
dove uno deve apprendere l’inglese
dove uno deve consumare una nuova formula di dentifricio
dove uno deve leggere l’ultimo libro autodidattico
dove uno può diventare milionario dalla mattina alla sera.
Viaggia la Metropolitana come un insetto elettrico.
È un insetto elettrico.
Migliaia di donne appaiono trasandate
ma
                 molte di loro
sfoggiano un trucco come nelle copertine delle riviste di moda,
migliaia devono avere il ciclo mestruale
e l’odore delle loro secrezioni
aggiunge un tono speranzosamente rossiccio all’olfatto.
Tra veemente e furioso
un uomo declama un grido che sembra quasi una poesia
che bombarda la disoccupazione, aggiunge
il nome di quattro figli che proprio in questo momento stanno aspettando
il padre con i beccucci aperti, avvicinandosi alla morte.
Passa un travestito del terzo mondo, ne passa un altro, un altro ancora
- malinconici, rozzi -,
che a voce spiegata si dichiarano innocenti di portare l’aids nel sangue...
“chiediamo qualche moneta, per favore, non siamo colpevoli, a chiunque serve, non ci disprezzate, il disprezzo del Governo è sufficiente”.
La Metropolitana viaggia come un insetto elettrico.
La Metropolitana è un insetto elettrico.
Vergine di Guadalupe.
Il caldo, o meglio un certo vapore,
incendia i cattivi odori,
trasforma
in stufa il vagone.
Un uomo muto passa mettendo bigliettini in grembo ai passeggeri,
dicono i bigliettini che lui è muto, bisognoso di denaro, non sa
neppure come comprare la corda per impiccarsi.
Entra il molestatore nel vagone strapieno, individua il suo obiettivo:
una ragazza mora, innocente e fragile come l’acqua,
la avvicina il molestatore: le pone la bacchetta tra le natiche, alla mora
fragile - che niente può fare: è schiacciata nel nucleo di un pianeta -,
solo, forse, mettere i gomiti contro le costole del rivale, che così
sembra godere di più: mostra evidente lascivia nel suo sguardo che si perde
nel calore del corpo violato (mentre nessuno sembra guardare, nessuno sembra vedere, nessuno guarda, nessuno vede, tutti guardano, tutti vedono, nessuno fa niente).
Una signora grassa e bianca si è addormentata, la vita esce fuori dalle fessure delle sue labbra, la sua borsa oscilla a sinistra, ma lei, nel suo
sogno, l’afferra come il naufrago la sua tavola.
Salgono, scendono oceani a ogni stazione dell’insetto elettrico.
Ogni dieci oceani che scendono e che salgono, nove, Vergine di Guadalupe,
vestono di azzurro e grigio, è
come una chiazza incessante, una cecità.
                             Subito
un uomo esclama che gli hanno portato via il portafoglio,
figlio di puttana, grida,
accade da quattro anni, quattro stazioni prima, stride una voce
uscita da qualche parte:
credo che fosse un tipo con un cappello tipico del nord e con i baffi,
“persino un arcivescovo capirebbe che è un borsaiolo”.
Il poeta, disperatamente, comincia a cercare con lo sguardo una lacrima,
deve esserci una lacrima
nel pavimento,
in qualche borsa
in qualche camicia
in qualche seno
in qualche corrimano
in qualche occhio,
il poeta
è sicuro che solo una lacrima può dargli la forza di arrivare alla fine del viaggio.
Nella stazione di Balderas i certificati di nascita non servono:
si piantano corni uncini coltelli zanne pelli pugni di ferro,
come in una sorta di frenetico o la vita o la morte, portano via peli, borse, pezzi di camicie, non rispettano neppure le loro madri: un milione
di persone vuole salire, un altro milione scende al tempo stesso.
Vergine di Guadalupe.
Cresce il fetore del profumo, l’aroma del fetore.
Un tipo con le stampelle rosse che è infermo, si è frantumato una gamba
cadendo da un’impalcatura:
“lasciatemi qualche moneta” in un fagotto che porta accanto alla stampella sinistra, implora,
non ha certo medico moglie figli zii fratelli cugini padrini neppure un cane,
si lamenta.
Il poeta deve trovare una lacrima, una sola lacrima, per arrivare a destinazione.
Siamo bambini di strada, gridano quattro appena entrati, mangiamo
avanzi degli avanzi, a volte
beviamo Coca-Cola, se voi foste così gentili,
uno
si toglie la camicia
si fa spazio tra la gente e strofina la spalla nuda contro
un fascio di vetri che ha messo nel pavimento sopra un tappeto,
la sua spalla sembra una costellazione fatta con meteoriti solamente,
i presenti nel Colosseo Romano lo guardano quasi tutti con l’indifferenza
con cui gli uccelli guardano gli uomini
(anche se alcuni lasciano cadere diversi centesimi).
Oh, io sono il poeta, ho bisogno che qualcuno mi presti una lacrima.
                            Subito,
l’insetto elettrico si pianta in mezzo all’oscurità,
immobile, immobile, immobile, prolunga il canto del cigno,
segna, lancia dietro, davanti, gli zombi che hanno pagato due pesos
per il viaggio
alla soglia della caverna.
In qualche stazione escono - sarebbe meglio dire fuggono - oltre la metà dei viaggiatori e
dopo
che entrano due invalidi,
tre ciechi,
un signore vestito da dirigente che sembra smarrito,
una coppia di giovani che sono uniti con le lingue,
entra una donna
castana dai capelli alla pelle, i gesti, lo sguardo, il respiro, alta
come le torri del futuro,
bella come questa stessa parola, una donna
che può trasformare in seme ogni cosa che tocca.
L’insetto elettrico
la Metropolitana
                maledizione
la Metropolitana
l’insetto elettrico
sono le carte
dove si può leggere l’anima rovesciata della vasta Città,
maledizione,
                maledizione,
Vergine di Guadalupe.





---------------------------------------

Félix Luis Viera, poeta, cuentista y novelista, nació en Santa Clara, Cuba, el 19 de agosto de 1945. Ha publicado siete poemarios; tres libros de cuento; cuatro novelas y una noveleta.

Entre los premios que recibiera en su país natal, se cuentan el David de Poesía, en 1976; el Premio Nacional de Novela, en 1987, por Con tu vestido blanco, que recibiera al año siguiente el Premio de la Crítica, galardón que ya le había sido otorgado a este autor, en 1983, por su libro de cuento En el nombre del hijo.

Su poemario La patria es una naranja, que aborda el tema del exilio a la par que incursiona en la realidad mexicana, ha tenido una buena acogida de crítica y público y recibió en Italia el Premio Latina in Versi en 2013.

Es ciudadano mexicano por naturalización. Reside en Miami.


----------------------------------------------

Gordiano Lupi, periodista, escritor y traductor, nació en Piombino, Italia, en 1960.

Fundador, en 1999, junto con Maurizio y Andrea Maggioni Panerini de la editorial La Gaceta Literaria, ha traducido del español a varios autores cubanos, como Alejandro Torreguitart Ruiz, Guillermo Cabrera Infante, Félix Luis Viera y Virgilio Piñera, entre otros.

Cuenta en su haber con un amplio trabajo sobre figuras del cine, entre ellas Federico Fellini, Joe D´Amato y Enzo G. Castellari.

Ha publicado más de una decena de libros que abarcan diversos géneros, como Nero tropicale, Cuba magica, Orrore, ertorismo e ponorgrafia secondo Joe d´Aamto y Fidel Castro – biografia non autorizzata.

Gordiano Lupi es un luchador por la democracia para Cuba y un promotor de las artes y la cultura de la Isla.

Sunday, July 14, 2019

Dice el Presidente: “En el capitalismo compra el que tiene, y el resto que resuelva como pueda” (En 150 palabras de Félix Luis Viera)


Este muchacho Presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, ha defraudado a quienes, hace 30 años, lo tomaron como alguien lejano de la muela, del teque revolucionario.

Pero el poder, sobre todo cuando se es, como en su caso, la víctima, ablanda.

Cada día resulta más difícil hallar algo interesante en el verbo del nacido en Santa Clara —ciudad gloriosa: allí vinieron al mundo el pítcher Mike Cuéllar o el campo corto Eduardo Paret o el boxeador Benny Paret o el luchalibre El Gran Toledo o el escritor José Lorenzo Fuentes.

El último aporte de Díaz: “En el capitalismo compra el que tiene, y el resto que resuelva como pueda”.

Cuadro: en todas partes compra el que tiene.

Y considera: hay capitalismo en Haití, pero también en Finlandia. O mira: en Suecia, cuyo nivel de vida Cuba igualaría en unos 10 añitos; según avisó Castro en los albores de 1960.

Cuadro, repiénsalo.


-----------------
Ver información en Cubanet

Ballet "The Little Humpbacked Horse" (por Florencia Guglielmotti)

Nota del blog: Sección semanal dedicada al Ballet y la Danza, a cargo de la la ballerina, coreógrafa y profesora Florencia Guglielmotti.

Los textos anteriores, se pueden leer en este enlace.


El ballet “The Little Humpbacked Horse” (o en ruso “Konyok Gorbunok”) fue estrenado el 15 de diciembre de 1864, en el Teatro Bolshoi. La coreografía y el libreto, basado en la obra homónima de Pyotr Yershov, estuvieron a cargo de Arthur Saint-Leon y la música era de Cesare Pugni. En esa oportunidad, los roles principales estuvieron interpretados por Marfa Muravieva y Nikolai Troitzky. La obra finalizaba con un grand divertissement que incluía diferentes danzas rusas y, con esto, Saint-Leon, francés de nacimiento, buscaba empatizar con las raíces folclóricas rusas.


Casi treinta años después, en 1895, Marius Petipa realizó su propia versión de la obra, agregando un prólogo, una apoteosis y algunas danzas adicionales, con la revisión musical de Riccardo Drigo e interpretada por Pierina Legnani y Alexander Shirayev. Por su parte, Alexander Gorsky realizó dos nuevas versiones, una en 1901 (con Lyubov Roslavleva y el propio Gorsky) y la otra 1914 (Tamara Karsavina y Nikolai Legat), y agregó fragmentos musicales de Anton Simon, Boris Asafiev, Pyotr Illich Tchaikovsy, Antonín Dvořák, Alexander Glazunov, Brahms y Franz Liszt; aunque ya no quedaba casi nada de la versión original, esta versión se estableció como el más importante ballet nacional, que servía de plataforma de lanzamiento para las bailarinas nóveles.


Superada la primera mitad del Siglo XX, Alexander Radunsky realiza una versión con música de Rodion Shchedrin para el Ballet Bolshoi (en 1960), siendo ésta filmada un año después con Maya Plisetskaya y Vladimir Vasiliev como protagonistas. Ya cursando el primer decenio del Siglo XXI, Alexei Ratmansky realiza en 2009 su versión, sobre la partitura de Shchedrin, para el Ballet del Teatro Mariinsky.

Originalmente, la obra se estructura en cuatro actos y ocho escenas.

La primera escena se desarrolla en una casa ubicada en el borde de una colina. En la casa viven el Anciano, Gavrilo, Danilo e Ivan, el Tonto. El Anciano parte hacia el campo a cosechar el centeno. Gavrilo y Danilo están felices porque piensan organizar una fiesta al aire libre para bailar con las nodrizas.

Cuando el Anciano vuelve del campo, aleja a las nodrizas y les cuenta a sus hijos de un terrible villano que viene por las noches, que pisa las cosechas y las arruina. El Anciano les dice que el villano debe de ser atrapado pero él es demasiado débil para hacerlo así que sus hijos deben ir a patrullar el campo. Gavrilo y Danilo deciden ir solos, piensan que Iván es demasiado joven y torpe, creen que es un tonto. Iván también quiere ir para atrapar al villano, él puede confrontarlo y no le teme a nada. Sin embargo, Gavrilo y Danilo parten así que Iván decide ir al campo por sí mismo.

En la siguiente escena vemos a Iván cuidando los campos. En medio de la noche una joven y hermosa yegua trota hacia el campo, pisando el trigo y arruinándolo. Al verla, Iván la agarra por la cola y la monta. Esto enoja a la joven yegua que trata de sacárselo de encima, sin éxito. Así, a cambio de su libertad, la joven yegua le regala dos caballos grandes y poderosos, y un caballo jorobado, pequeño y débil.


Los pájaros de fuego vuelan hacia el campo, bailan, juegan y se van. Iván los persigue y se va tras ellos. Gavrilo y Danilo llegan a campo y se encuentran con los caballos. Tras capturar una pluma de pájaro de fuego, Iván regresa feliz, hasta que nota que sus caballos desaparecieron, se enoja y llora amargamente. El caballo jorobado, que los hermanos no se llevaron, trata de reconfortar a Iván, le propone encontrar a los secuestradores y promete ayudarlo. Resulta que el caballo jorobado puede hacer bastante más de lo que aparenta a primera vista...

La siguiente escena comienza en una cuadra de la Ciudad Capital con gente disfrutando del bello día, bailando. Gavrilo y Danilo están allí planeando vender los caballos. En medio del gentío aparece el Zar, a quien le gustan los caballos y, cuando está por comprarlos, Iván llega con el caballo jorobado, reconoce a sus hermanos y los reprende, llevándoselos. Sin embargo, al Zar le gustaron tanto esos caballos que trata de comprárselos de todos modos. Iván está dispuesto a venderlos por un precio justo. El Zar le ofrece el sombrero de un gran noble a cambio. A Iván le encantó el sombrero así que accedió a venderlos.

En las habitaciones del palacio, el Zar está comiendo, atendido por las nodrizas. Tras sentirse satisfecho se queda dormido. En la puerta de su cuarto se encuentra descansando Iván. El noble, antiguo dueño del sombrero, lo está observando y descubre, con asombro, la pluma del pájaro de fuego. Cuando finalmente Iván se duerme, le roba la pluma y decide despertar al Zar para mostrársela. Cómo habrá Iván conseguido tales lujos? Al Zar le encanta la pluma y tiene una visión donde hay pájaros de fuego jugando con una doncella. Luego, la visión se disipa. El Zar enamorado de la doncella que acaba de ver, ordena inmediatamente a Iván que la encuentre. Sin saber por dónde comenzar la búsqueda, el caballo jorobado estaba dispuesto a ayudarlo, pues sabía dónde estaba la doncella.

Una nueva escena se inicia en el borde del mundo, donde habitan los pájaros de fuego junto a la doncella del Zar. Llegan Iván y el pequeño caballo jorobado. Mientras Iván intenta capturar a las aves, ve a la doncella y se enamora de ella. La doncella accede a ir con Iván a la Ciudad Capital.

En el cuadro siguiente nos encontramos nuevamente en el palacio. El Zar y sus boyardos están esperando ansiosamente la llegada de la doncella. Con tanta espera, el Zar se queda dormido y, los boyardos siendo sus servidores, también se duermen, salvo uno, que se queda despierto. Él ve a Iván regresar con el caballo jorobado y la doncella, e inmediatamente despierta al Zar. El Zar expulsa a los boyardos de su recámara y anuncia que va a casarse con la doncella. Ella acepta la proposición pero no puede aceptar el anillo que el Zar quiere darle y explica que para casarse con ella es necesario traerle una gema que se encuentra en el fondo del océano. El Zar está sorprendido, cómo va a conseguir esa gema? El noble del sombrero decide mandar a Iván. Iván está apenado, a diferencia del noble que está ansioso, esperando la muerte inminente de Iván durante esta aventura.

Iván llega al fondo del océano junto a su caballo jorobado, en la ante última escena, y buscan la gema, sin éxito. Iván le pide ayuda a la Princesa Marina, quien decide ayudar a Iván en su búsqueda.

Finalmente, en la plaza central de la Ciudad Capital, la doncella y el Zar bailan brevemente, el noble líder es viejo y se cansa rápido. Iván aparece con la piedra, montado a su jorobado corcel. El noble del sombrero está iracundo, le arrebata la gema a Iván y lo echa de la plaza ya que su servicio no será requerido nuevamente.

El Zar está listo para casarse pero la doncella no lo ama. Ella sólo va a casarse con un hombre de bella figura y le dice que con su magia, puede transformar al Zar en gallardo caballero. El Zar se pregunta cómo. Tiene que meterse en una caldera de agua hirviendo. El Zar está aterrorizado y al vil noble se le ocurre que primero lo intenten con Iván. Así que lo buscan y, en un salto de fe, se mete en el agua hirviendo. El pequeño caballo realiza un hechizo y, dicho y hecho, Iván se transforma en un hombre muy elegante, de gran figura y lo nombran heredero del Zar. La gente se regocija y se alegra pero, a su vez, se alarma porque todos quieren saltar a la caldera y volverse zares y zarinas. El viejo Zar ordena que todos se alejen de su caldera y, en desesperación, él mismo salta al agua hirviendo y perece. Realizan las exequias del Zar, nombran a Iván como gobernador supremo y se casa con la bella dama. El pueblo ahora tiene un nuevo Zar, joven y bello.





---------------------------
Florencia Guglielmotti reside en la Ciudad de Buenos Aires (Argentina). Es Profesora de Danza (titulada en la Escuela Nacional de Danzas "María Ruanova"), Licenciada y Profesora de Artes (recibida en la Universidad de Buenos Aires). Cursó estudios en la Escuela Nacional de Ballet de Cuba. Es Miembro de International Dance Council CID (UNESCO).

Actualmente se desempeña como Profesora de Danza Clásica y como Profesora Titular de Historia de la Danza en la Escuela Superior de Enseñanza Artística "Aída V. Mastrazzi". Email: florenciagu@gmail.com

What a friend we have in Jesus (by Alan Jackson)


Saturday, July 13, 2019

Toma posesión nuevo obispo de Pinar del Río


La misa de toma de posesión del nuevo obispo de Pinar del Río, Mons Juan de Dios Hernández, se celebró en la mañana de este sábado, 13 de julio, en la Catedral diocesana. (Ver detalles en Palabra Nueva)

(Everglades, Fl) Smallest Post Office in the United States


US Hwy 41, Ochopee, FL

Considered to be the smallest post office in the United States, this building was formerly an irrigation pipe shed belonging to the J.T. Gaunt Company tomato farm. It was hurriedly pressed into service by postmaster Sidney Brown after a disastrous night fire in 1953 burned Ochopee's general store and post office. The present structure has been in continuous use ever since - as both a post office and ticket station for Trailways bus lines - and still services residents in a three-county area, including deliveries to Seminole and Miccosukee Indians living in the region. Daily business often includes requests from tourists and stamp collectors the world over for the famed Ochopee post mark. The property was acquired by the Wooten Family in 1992.

Mons. Juan García, nuevo miembro de la Congregación para el Clero


VATICANO, 13 Jul. 19 / 07:27 am (ACI Prensa).- El Papa Francisco nombró a 4 Cardenales y a 5 Obispos nuevos miembros de la Congregación para el Clero. Entre los 9 en total, 5 son de América Latina, y son procedentes de: Venezuela, Perú, Cuba, Uruguay y Brasil.

Según informó la Oficina de Prensa de la Santa Sede este 13 de julio, el Papa Francisco eligió a los Cardenales: Baltazar Enrique Porras Cardozo, administrador apostólico sede vacante y ad nutum Sanctae Sedis de Caracas y Arzobispo de Mérida (Venezuela); Sérgio da Rocha, Arzobispo de Brasilia (Brasil); Giuseppe Petrocchi, Arzobispo de L'Aquila (Italia) y Anders Arborelius, Obispo de Estocolmo (Suecia).

Además, el Santo Padre nombró miembros a los Obispos: Robert Francis Prevost, obispo de Chiclayo (Perú); Juan de la Caridad García Rodríguez, arzobispo de San Cristóbal de La Habana (Cuba); Milton Luis Tróccoli Cebedio, Obispo de Maldonado-Punta del Este (Uruguay); Filippo Iannone, Azobispo carmelita y Presidente del Consejo Pontificio para los Textos Legislativos y a Michel Aupetit, Arzobispo de París (Francia).

(Tomado de ACI Prensa)

Volando en Solitario. Pensamiento VI (por Orlanda Torres)

Nota del blog: Sección semanal en el blog Gaspar, El Lugareño, gracias a la cortesía de la psicóloga Orlanda Torres, quien ha aceptado la invitación a compartir con los lectores sus consejos y reflexiones sobre los conflictos cotidianos.


Si no puedes renunciar a tu pasado, no lo conviertas en un equipaje difícil de cargar.

Nadie sabe a ciencia cierta qué sucederá mañana. ¿Para qué entonces perder nuestro tiempo de vida pensando en sucesos que no podrás cambiar?

La verdad está "en el hoy", en lo que estás viviendo, haciendo y sintiendo.

¡Vive el hoy!





---------------------------------------
Orlanda Torres: Psicóloga, Escritora, Educadora, Orientadora Motivacional.

Autora del libro "Volando en Solitario" año 2015, Guayaquil - Ecuador. (Disponible en Amazon Kindle)
-Estudió en Miami Dade College: Certificate of Florida “Child Development Associate Equivalency”. Maestra de Educación Preescolar e Infantil en la ciudad de Miami.
-Licenciada en Psicología graduada en el 02/2017 - Atlantic International University.

-Orientadora Motivacional y Conferencias pueden contactar a Orlanda Torres a través de la página que administra www.fb.com/vivencialhoy

Publicaciones en Revista Sapo - Santiago de Chile – 2016
-La Estancia en el Paraíso de los Sueños
-Relación de Pareja y su gran Desafío
-Es la Felicidad una Elección

Conferencia en Radio - Miami, Florida
-Positivo Extremo Radio: Entrevista 123Teconte “Regreso a Clases y La Adolescencia”
-¿Como aprender a ser feliz?- Edificio Trade Building-.Innobis Coworking, Guayaquil - Ecuador
-La Inteligencia Emocional en la Relacion de Pareja- WENS Consulting Group, Guayaquil - Ecuador
Publicaciones en Revista Sapo - Santiago de Chile – 2018
- Ser Mujer

Administra:
Facebook.com: Orlanda Torres
Instagram: orlanda.torres.3

Masacre, Remolcador 13 de marzo (un poema de Rodrigo de la Luz)


¿Qué nos quedó?
que no fuera el enjambre sobre el mar.
La voz del muerto aún irreconocible.
Un ancla que se divisa en lo profundo.

¿Qué nos quedó?
Que no fueran aquellas manos en la aurora.
Aquel trocito de sol en el muro.
Estos ovillos, este farol que el polvo ha saturado.

¿Qué nos quedó?
Que no fuera esa pausa, ese susto,
esas alas salvajes que no saben volar.
El torniquete en cruz, que más que enumerarnos
nos dejaba una huella como un código.

¿Por qué preguntan ahora por aquel entusiasmo?
¿Acaso no se enteraron de esa plaza infernal,
de este designio torpe, de esta gabarra cargada de cadáveres?
¿Acaso no se enteraron
de aquel silencio que nos fue inundando
hasta callarnos también la mirada?

¿Acaso, nadie les dijo?
¿No les contaron que hasta el peligro se asustó,
que la memoria se convertía a chorros en olvido,
que el asno fue ascendido hasta llegar a policía?

¡Tal parece que no oyeron las noticias!

¿Qué nos quedó?
que no fuera el asombro y la soberbia?

Y un puñado de ojos
que duermen desvelados
en el fondo del mar.

En memoria de las víctimas del Remolcador 13 de marzo

El Remolcador "13 de Marzo" fue hundido, por orden del gobierno cubano, el   13 de julio de 1994. El saldo fue de 41 muertos, de los cuales 10 eran menores de edad. 31 personas sobrevivieron. (Informe de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos)

Friday, July 12, 2019

(Miami) Presentan biografía de Mons. Agustín Román


La Ermita de la Caridad invita a la presentación de la "Biografía de un Hombre de Dios", sobre la vida de Mons. Agustín Román, realizada por Julio Estorino,

Sábado 13 de Julio del 2019, a las 3 00 p.m.

Salón Felix Varela
Ermita de la Caridad
3609 South Miami Avenue
Miami, Florida 33133


"Lo que se pretende con esta obra es presentar un hombre de Dios -nunca mejor aplicada la expresión- en la integridad de su persona y en todas sus dimensiones: de la espiritualidad humana, de la patriótica a la eclesiástica, de la cotidiana a la extraordinaria."


Fragmento de "El diario de Lola" (por Thelma Delgado)

Nota del blog: Selección de textos, que serán parte del libro (en preparación) El diario de Lola, de Thelma Delgado.

Para leer sus escritos en el blog, en este enlace.


Querida Mimí:

Esta tarde al llegar del trabajo vi la ambulancia estacionada en la puerta del edificio; en el primero que pensé fue en mi vecino, Don Rigo, que últimamente ha estado delicado de salud. Cuando la ambulancia se fue y terminé lo que estaba haciendo, bajé a su apartamento para saludarlo. Sandra, su hija me abrió la puerta. –Hola, está tu papá? Me gustaría verlo. Sandra titubeó y me dijo –Papi sigue en el hospital. –Oh, perdona, vi la ambulancia y pensé que estaría de vuelta. Sandra se puso más nerviosa y me dijo –No, no, bueno, es que, lo que pasa es que, él vino a dejarme unos papeles del hospital. Me despedí y al subir las escaleras ella me dijo –Lola, podemos hablar? Me hizo pasar y me ofreció asiento y algo de beber. Sandra nunca ha sido así conmigo; más bien siempre me había dado la impresión de que yo le caía mal. –Quieres tomar algo, café, soda, agua? –Café está bien, gracias. Ahora ya no me quedaba duda. Era claro que ella necesitaba desahogarse de algo que la atormentaba. Ella no sabía cómo empezar a hablar y rompió en llanto. Yo no dije nada, respetando ese momento. –Tú sabes que yo he dedicado mi vida a cuidar de mis padres. De jovencita tuve un novio pero a ellos no les gustó y lo tuve que despedir. Después mami se enfermó; pasó el tiempo y me olvidé de mí. Ahora, a mis años, me he enamorado y estoy feliz pero al mismo tiempo siento temor de causarle un disgusto a mi papá, por eso lo he mantenido en secreto; ya sabes que papi está muy delicado de salud. La ambulancia que viste aquí no vino a traer papeles. Nos hemos visto a escondidas y solo cuando se puede. Él me dice que no hay nada de malo en hacerlo público pero a mí me aterra la idea. No tengo amigas y me siento sola. Yo te pido disculpes mi mal genio; tú eres una buena persona; te agradezco que me escuches y te pido guardes el secreto. –Sandra, no hay nada más bello que estar enamorada y tú, al igual que cualquier otra persona tienes todo el derecho de ser feliz. Es de alabarse que hayas dedicado tu tiempo a tus padres, pero es importante que te dediques tiempo a ti también. Así que no le digas no al amor. Te agradezco tu confianza y te prometo guardar el secreto. Además, te ofrezco ayudarte a cuidar de Don Rigo cuando quieras salir con él. Ya sabes lo mucho que aprecio a tu papá. –Gracias Lola, hora sé que no estoy sola.

Ay Mimí, que bonitas son estas cosas del amor. Me alegra saber a Sandra enamorada y bien correspondida.

Esta noche soñaré que Quien Ya Tu Sabes está muy enamorado de mí.

Buenas noches Mimí.




------------
Ver
Página de Thelma Delgado en el website del Cultural Council of Palm Beach County

Thursday, July 11, 2019

Aleisa Ribalta Guzmán: estro y cerebro (por Manuel Vázquez Portal)


Aunque escribía desde muy joven, quizás por pudor, o por temor, o por respeto a tanta poesía cantada, contada y escrita desde los inicios del tiempo del "Reino de este mundo", no es hasta la bella e independiente otoñalidad de las cuarentonas (y ya se conoce la de matices que tiene todo otoño), que Aleisa Ribalta Guzmán se decidió a publicar sus dos primeros libros.

De niña declamaba. Sus inocentes manos moldeaban en el aire versos ajenos, de los que se adueñaba en su recitar para sentir en carne propia las vibraciones. Con vocecilla trémula rafagueaba metáforas que apenas si comprendía a cabalidad, pero que ponían en su piel irisaciones de núbil arrobada. Fue desde entonces que la poesía la penetró como un garañón febril y la enseñó a amarla; la poesía, ya se sabe, puede ser un sátiro libidinoso o una ramera descocada o ambas cosas simultáneamente. Lo que, quizás, en ese momento, no sabía Aleisa Ribalta Guzmán, era que ese amor sería para siempre, el breve siempre humano, y que la arrastraría hacia una dimensión donde todo es posible si se tiene la bendición/maldición de ser poeta, y se poseen los garabatos/ santo y seña/ del sonido.

Aleisa Ribalta Guzmán es una poetisa (y que conste, escribo poetisa por pura tradición semántica; una sacerdotisa no es un sacerdote, aunque el sacerdocio sea el mismo; pero, como la lengua es diacrónica, según indican, desde los más elementales hasta los más rigurosos, estudios lingüísticos, hoy es más común escribir poeta para referirse a la poetisa; y que a mí, en particular, me importa un carajo esa obsesión genérica, porque una concavidad o una protuberancia, no es lo que define al ser humano, y resulta, en fin, lo que verdaderamente me interesa) y ella guarda en sus versos una serenidad y belleza que la acorazan contra etiquetas, melindres y otros cacareos extraliterarios. Ella parece de pedernal puro cuando se tiene a prudencial distancia, pero, cuando se le camina por el alma, se descubre que es blanda y luminosa como la puerta de entrada a un universo paralelo. Así que poeta o poetisa, me propongo algunas aproximaciones a su poesía que es más esencial que esas bronquitas musicales, además de baladíes, entre "pitos" y "trompas".


Digo aproximaciones a su poesía porque toda valoración es apenas una aproximación al universo del poeta en cuestión, al menos para mi. No creo en el concepto de crítica constructiva porque me resulta socialistoide e hipócrita, un modo solapado de destrucción que aspira a la aprobación del criticado y resulta ser una especie de autoinculpación a la manera stalinista. No creo en el concepto de crítica cómplice porque se torna traicionero, veo en él un modo adulón para no decirle la verdad al amigo, y al cómplice debe decírsele toda la verdad, aunque sea en privado. Luego hacer una valoración estética publica debe regirse solo por el instrumental teórico que respalde la opinión.

En una primera lectura de la poesía de Ribalta Guzmán, la cual, por lo general, decide si se vuelve a por más o no, da la impresión de que escribe una poesía neuronal, que, dicho sea de paso, nada tiene de rechazable si alcanza la elevación y donaire que requiere, pero ya en las lecturas exegéticas que impone hasta el más humilde estudio, se descubre que no es solo fabricación cuidadosa sino que también hay en ella un estro poético que le propicia las resonancias que, luego burila con oficiosa mano lo valioso o taja con cruel navaja lo tumefacto de la versión primaria atrapada de la imago fugaz que una vez disuelta se pierde para siempre.

El primer indicio de esa combinación que algunos suelen llamar délfico/órfica y otros contenido/forma, Aleisa la proporciona en el poema A garabatos, cuyos versos cito en el segundo párrafo. Se necesita poseer la velocidad del trazo urgente (el garabato, engrasado por la acumulación y el sedimento cultural y alertado por el estro poético propio, añadiría yo), el oído proclive a las resonancias (conocer el santo y seña para que se abra el canal de lo inefable) y escuchar (el sonido) la armonía universal dentro del babélico chillar del parloteo inútil. Y he ahí que, más tarde, vendrá la parte cerebral de artesanía para conseguir una pieza digna: las estrellas son curiosas/ novias desde su propio azoro ante la nada.

Si en su primer libro, Talud, Editorial Bokeh, 2018, ya suena el verso sosegado y terso que la caracteriza, aunque aún falta la madurez que se alcanza, en este sentido, en Tablero, Editorial Verbo(des)nudo, 2019. Talud, como todo buen libro inicial muestra al poeta que se lo echó a cuestas y salió airoso, pero paga la cuota de adolescencias de estructuras caprichosas y deja transparentar óptimas influencias junto a otras no tan beneficiosas. No importa si el poeta tomó exprofeso las influencias, sino el resultado estético. En toda intertextualidad o apropiación, como en las analogías, una de las partes comparadas suele perder. Si la influencia es mala, pierde el que la permite. A Talud, excelente libro, en su mayor parte, lo salva la cuota de integridad, honestidad y amor/nostalgia que destilan la mayoría de los poemas, sobre todo, aquellos que le arrancan su éxodo propio de la tierra natal, donde la luz no es más/ que el reflejo del mar/ en cada lágrima, y, La ciudad de las nostalgias/ y de los nostálgicos que la habitan/ ha dejado de existir.

En Tablero ya estamos en presencia de una poetisa (poeta) de mayores quilates. Aquí, además del verso equilibrado y elaborado hasta el tuétano, escuchamos un tono más salmódico y melodioso, una voz más reposada y límpida, un atrevimiento conceptual más elocuente, y sugerente al mismo tiempo, en el que la polisemia toma bifurcaciones de dimensiones impactantes. No vertían allí más que sus sueños/ los jóvenes lánguidos y casamenteros/ en busca de su leyenda más real, y saben que han perdido algo tan preciado como el sueño congelado de una diosa.

¡Qué Catarina ésa, la Fagunda! Se exclama a la manera de los hexámetros épicos de los grandes rapsodas en Tablero, con el aire narrativo de los antiguos aedas sin que se pierda la contemporaneidad ni la sustancialidad. Y es que, ya a estas alturas, Ribalta Guzmán cierra los ojos porque sabe que la derrota es del que suelte el arpón. Aquí ya está la poeta (poetisa) entera. De ahora en adelante habrá que oírla (leerla) con la atención de quien sabe que se halla frente a la madurez de un ser dispuesto a expresar lo que cree su trascendencia propia.

Para muestra de lo que sostengo, "sin honda energía" pero con una convicción abierta a todo debate, aquí les dejo dos poemas de Aleisa.


Astro jodedor
(del libro Talud)

Para Alejandro Fonseca, in memoriam.


Y ahora, ponte el sextante al lomo
 que no te faltarán constelaciones.

Puesto a catalogar
no te querrás perder,
agarra brújula y azafea
y llévate una caneca
de aquello, por si acaso.

Sé que no puedes ni nombrarlo,
pero un día es un día.
Date el buche y pa’abajo.
Anonimemos eso.

Te advierto: las estrellas son novias
curiosas desde su propio azoro ante la nada.
Qué haces aquí y por cuánto tiempo
estarás, qué fue lo que te trajo,
caramba, cómo fue que caíste. En fin,
ese tipo de cosas que una estrella pregunta.

Tú no abras boca y contempla,
déjalas, feliz, inquisitarte el alma.

Sin prisa, enfoca el equatorium,
presume por vez primera de astrolabio,
sácales de remate un buen torquetum
despampanante y en desuso,
pa’ que sufran, bellezas.

Total, Galileo y el telescopio
se mueven ya patentados.

¡Ah! pero en eso de divisar
los golpes en la sombra, el cielo amplio,
el tiempo deslumbrado y tu ínsula
(de dónde va a ser) del Cosmos Barataria,
no te ganará nadie la pelea,
viejo poeta socarrón,
astro jodedor maldito,
hoy por la estela
de ti mismo
rejuvenecido.




A tiras y embadurnada 
(Del libro Tablero
"y ahora alumbra tu oficio
con su silencio fugitivo,
en son sereno como de agua a mediodía."
Claudio Rodríguez


¡Que Catarina ésa, la Fagunda! No se lo creería ni Dios.
Decían los marineros que iban a verle los tersos muslos
¡que hembra, cómo arponea la bestia, menudas ancas
pero que pobres brazos!, ¿cómo es posible tanta fuerza?

Ballenas surcan los mares de Terranova,
ahí va la hija de Joao, arpón de la casa Álvarez Fagundes,
mano tibia y púber, de casi niña,
hasta que entierra dura, y el lomo sangra…

Dicen que la ballena herida se hunde
mientras se desangra muy despacio
que sale varias veces a respirar,
y que el soplo es tenebroso.

Sola entre mozos, embadurnada de aquella sangraza
con manteca, dentro de una chalupa que se bandea
y se va a pique. Toda vida de mar es sin garante, dice el padre,
y lo sabe pues está a punto de sucumbir en un charco rojo. 
La Fagunda cierra los ojos, entierra más,
piensa en los tres hijos que un día tendrá,
en cuántas bocas pueden comer de una tira de carne,
en el aceite de la cámara que necesita más lumbre,
en su padre que viaja de punta a punta
del océano fundando islas con su nombre. 
Cierra los ojos porque sabe que la derrota
es del que suelte el arpón
esta vez no será ella, se dice, a oscuras…
sola con la voz de un poeta del que le separan siglos.

Como soplo de ballena, indescifrable
vuela en el tiempo el mejor consejo
a la niña asustada que todavía es:
"Y no mires al mar porque todo lo sabe
cuando llega la hora".




----------------------------
Ver Aleisa Ribalta en el blog

Wednesday, July 10, 2019

(Julio 1994) Card. Jaime Ortega acerca del hundimiento del "Remolcador 13 de Marzo"


... en estos días se ha roto una vez más entre nosotros el amor fraterno. El luto entristece a nuestras familias y el dolor lo siente también la gran familia cubana.

Los acontecimientos violentos y trágicos que produjeron el naufragio de un barco donde perdieron la vida tantos  hermanos nuestros son, según los relatos de los sobrevivientes, de una crudeza que apenas puede imaginarse. El hundimiento de la embarcación que llevaba tambien mujeres y niños, y las dificultades del rescate de los sobrevivientes no parecen ser de ningún modo fortuitos y esto añade al dolor un sentimiento de estupor y un reclamo de esclarecimiento de los hechos y de depuración de responsabilidades.

...

La Iglesia Católica desea expresar su cercanía espiritual a los que sufren la perdida de sus seres queridos, ofrece su oración por las víctimas, pidiendo al Señor fortaleza y consuelo para las familias y llama a todos a una seria reflexión, a la cual nos vemos obligados tanto gobernantes como gobernados, creyentes como no creyentes.

¿Qué puede llevar al ser humano a lanzarse a aventuras tan riesgosas, sino un cierto grado de desesperación o desesperanza?,  ¿qué puede llevar a otros seres humanos a oponerse con fuerza inusitada a sus hermanos, sino una mentalidad violenta? Aun cuando los modos de pensar y de obrar sean diferentes, ¿no queda espacio para la cordura? ¿Seremos incapaces de tener un corazón misericordioso conociendo y viviendo todos las mismas dificultades? ¿A dónde nos puede llevar esta pendiente peligrosa de la violencia?

...

Que los hechos se aclaren, que se establezca la verdad con la justicia, pero que el odio resulte perdedor


---------------------------

  • (Fragmento del Mensaje del Card. Jaime Ortega Alamino, Arzobispo de La Habana,  "Sobre el Naufragio del Remolcador", Julio de 1994. Tomado de La Voz de la Iglesia en Cuba, México 1995, pág 445)

De una rica receta puertoprincipeña (por Carlos A. Peón-Casas)


Se trata esta vez de un apetitoso postre de la variada y a veces poco conocida, repostería de la otrora comarca principeña: el bizcochuelo camagüeyano. Aquel dulce proverbial, “especie de panetela o bizcocho que el sacarse del horno tiene un color tostado, un aspecto esponjoso, un olor estimulante, un sabor amelcochado”(1), hacía las delicias de las tardes del San Juan, cuando era servido a los concurrentes a cualquiera de las casas señoriales de la otrora calle homónima, para ver “pasar la procesión”(2), léase el siempre atrayente paseo de quitrines y volantas, atractivo imprescindible de aquel sui géneris carnaval de tierra adentro.

El deleitoso plato era acompañado, “con grandes tazas del sabroso y oloroso chocolate pilado a mano…”(3) al decir de la propia cronista ya citada, quien recrea de memoria la anécdota y la receta que a su vez le legara, su suegra, la Sra. Doña Clemencia Masvidal, viuda de Boza.

Pero si aquel dulce tan impar, ya era en sí todo un success para el paladar, lo era igualmente el ambiente tan acogedor de aquellas casonas proverbiales, como lo fuera en específico los de aquella familia de tanta prosapia y que la cronista evoca no sin nostalgia(4):
con grandes salas de techos de vigas de caoba trabajada, con bellas rejas de hierro forjado, con amplios patios llenos de rosales circundados por galerías con arcos de medio punto con cristales de brillantes colores, por cuyas columnas trepaban madreselvas y las kiskalias, con los típicos tinajones entre macizos de malangas y jazmines…(5)
La ocasión de aquellas alegres reuniones de las tardes del San Juan, era el pretexto perfecto para que la dueña de casa agasajara a sus invitados en la mesa del bien puesto comedor, con lo mejor de la mantelería de alemanisco con sus iniciales bordadas, “un centro de cristal lleno de flores y frutas, las bandejas de plata con mil golosinas y confituras, la preciosa vajilla de fina porcelana con orla verde y oro…”(6) y presidiendo aquel goloso convite el recién horneado bizcochuelo preparado con los más selectos ingredientes: huevos criollos, azúcar blanca, harina de Castilla, polvos de hornear, y un imprescindible agrego: media libra de almendras peladas y tostadas que eran el adorno final, enterradas hasta la mitad sobre su tostada superficie.

Ante el recuerdo de aquel tan suntuoso postre camagueyanensis, que hizo las delicias de nuestros ancestros, sólo quedaría exclamar: Bon apetit!


-----------------------------------------------------------
Citas y Notas
  1. Biscochuleo Camagüeyano. Por Guillermina Domínguez Roldán de Boza Masvidal. En ¿Gusta Usted? (Prontuario Culinario). VV.AA. Ucar y García. La Habana, 1956. p. 393
  2. Ibíd.
  3. Ibíd. p.394
  4. La foto que acompaña esta reseña corresponde a la de la casa citada, ubicada en la otrora calle de San Juan o de las Carreras, hoy Avellaneda, marcada con el número 18 antiguo. El inmueble, en estado de altísimo deterioro, y que dejara de fungir como vivienda durante muchos años, está siendo reacondicionado por parte de la Oficina del Historiador
  5. Ibíd. p393
  6. Ibíd. p. 394

Tuesday, July 9, 2019

(Noviembre 2012) El hombre posmoderno cubano y la fe religiosa (por Card. Jaime Ortega)


No podemos olvidar que el mundo posmoderno en sus nuevas generaciones está integrado por hombres frágiles, con adhesiones más débiles a los preceptos establecidos, con menor capacidad de compromiso. Estamos en la era del pensamiento débil.

Esta mentalidad potencia aquella “superficialidad” del cubano en cuanto a la religión a que me referí al principio.

En otras palabras, la actitud del cubano actual frente a la religión no es la misma que la del hombre moderno cubano de antes de 1985.

Este tendrá una aproximación al mundo religioso distinta a la del hombre de 30 años atrás. La modernidad, en sus vertientes liberales o marxistas había tratado de excluir a Dios basándose en la razón y en la ciencia. La negación de Dios era necesaria para la exaltación del hombre. Pero con la “muerte de Dios” se llegó también a la “muerte del hombre”. El vivir sin Dios produce una vaciedad interior, a veces una angustia, un tipo particular de infelicidad. Esto lo ha experimentado el hombre cubano con diversos grados de intensidad. 

El mundo posmoderno reacciona contra ese materialismo racionalista y pretendidamente científico, y buscará entonces en las filosofías orientales, en religiones esotéricas, en los misterios científicos no esclarecidos aún, en religiones y mitos de África, Asia o de la América Precolombina y en la misma Biblia (fundamentalismo emotivista), el modo de estructurar una nueva visión espiritualista de la vida, revalorizando viejos mitos, incorporando métodos de oración de tipo budista o hinduista. El fracaso existencial del materialismo de occidente de tipo práctico-capitalista o de tipo teórico pseudocientífico marxista, lleva al hombre occidental a buscar en otra parte una respuesta a su inquietud religiosa. Es la nueva era: “The New Age”.

Cuba se convierte en un laboratorio histórico de este proceso. El hombre cubano ha experimentado la vaciedad del ateísmo ambiental en forma estremecedora, esa soledad espiritual que produce en el alma humana la influencia del materialismo.

La Iglesia Católica (y volvemos a los círculos concéntricos del estanque), era en Cuba el principal punto focal de referencia religiosa. Al imponerse silencio a la Iglesia, al quedar disminuido drásticamente el número de sus ministros y personas consagradas, al perder sus escuelas y centros de enseñanza y asistenciales, y no tener acceso a los medios de comunicación escritos, radiales o televisivos, se apagó la voz de la Iglesia que recordaba las fiestas religiosas y los días sagrados, que proponía los valores cristianos, que cuidaba ancianos, niños y enfermos, y por medio de todo esto hacía pensar en Dios. Se sumó entonces a este obligado silencio eclesial sobre Dios la difusión oficial del ateísmo: “la religión es cosa del pasado, no conviene criar a los niños con ideas religiosas, pues vivirán después en una sociedad atea y podrán verse traumatizados”, etc. Se produjo así una ausencia de Dios de las estructuras sociales, del calendario, que no indicaba ninguna fecha religiosa, y aún de la vida familiar.

Pero en el corazón humano, donde habita siempre el misterio, un tedio personal y ambiental acompaña de modo habitual la ausencia de Dios. Con el mismo mecanismo del hombre occidental, el cubano no hizo, porque no podía hacer, viajes a la India para encontrar algún “gurú”, pero se fue a Guanabacoa (barrio al este de La Habana) para visitar a un babalaw (especie de sacerdote de la santería).

Es decir, se volvió hacia algo que tiene muy a mano; los sincretismos afrocubanos, el espiritismo o la santería. De lo que he llamado “autorización oficial para manifestar su fe”, de la necesidad de vencer el tedio por la ausencia de Dios de las estructuras sociales, de encontrar algo que dé sentido a la vida y sus pruebas, que no han sido pocas en Cuba, viene el crecimiento de la Iglesia Católica y otras confesiones cristianas. Pero en los años difíciles fue más fácil canalizar la religiosidad en el sincretismo afrocubano que en la Iglesia Católica o protestante, pues la visibilidad de los cultos sincréticos afrocubanos es menor, es un culto más privado, no periódico, se acude al rito cuando se quiere o se puede, no hay exigencias morales grandes y los elementos mágicos dan tranquilidad o seguridad tan pronto como se practican, aunque crean después temores y ansiedades. Esto llevó a capas de la población blanca y con mayor cultura a acercarse a esos cultos. Después a su difusión ha contribuido la propaganda turística que presenta esos cultos en sus aspectos folklóricos y se añade el esnobismo de inclusión de los extranjeros en este otro camino esotérico, todo lo cual conlleva ganancias económicas para muchos “que viven de la santería”. 

Es el postmodernismo de la Nueva Era vivido “a la cubana” con los medios disponibles, con desarrollos indeseables.

Un teólogo francés que enseñó por más de treinta años en el Seminario San Carlos en Cuba, el padre René David, hoy retirado en Francia, afirmaba que la religiosidad popular más o menos sincrética había salvado la fe religiosa del cubano en los momentos más difíciles, incluso llegó a decir que había que agradecerlo. Pero este tipo de religiosidad se torna más difícil para el quehacer evangelizador que dirigirse a aquellos que sin ninguna referencia religiosa hacen un tránsito de la no fe a la fe, sobre todo cuando ha sido inficionada por elementos ajenos a una auténtica actitud religiosa. (ver texto completo de la conferencia impartida por el  Card. Jaime Ortega Alamino en el XI Seminario Internacional del Programa de Diálogo entre Alemania y Cuba, en la Universidad Católica de Eichstatt-Ingoldstadt)

Amor y Rutina (por Cecilia Alegría, La Dra. Amor)

Nota del blog: Espacio semanal de Cecilia Alegría, La Dra. Amor, dedicado al amor de pareja.




 --------------------------------------------------------
Cecilia Alegría, La Dra. Amor (www.ladoctoraamor.com): Consejera de Parejas, Love and Life Coach, Conferencista Internacional, Periodista y Conductora de Radio y TV. Destaca en los Medios Latinos en Miami dando consejos sobre cómo triunfar en el terreno amoroso y ayudando a miles de parejas a resolver sus problemas. Forma parte del grupo fundador de profesores del programa Universidad de la Familia.
Ha publicado diez libros entre los que se encuentran: Comunicación Afectiva=Comunicación Afectiva (Espasa Calpe, España, 2000). 120 preguntas y respuestas para ser mejores personas (Editorial Norma, Colombia, 2004), No hay amor más grande (Editorial Aragón, USA, 2012), Amando un Día a la Vez (Ediciones Varona, U.S.A. 2015), Al rescate de tu comunicación de pareja (Ediciones Varona, USA 2017), Sexo Sagrado y Lazos del Alma (Indie Publishingnbsp, 2018), Alessia (Book Master Corp. 2019)

Gaspar, El Lugareño Headline Animator