Friday, August 23, 2019

Fragmento de "El diario de Lola" (por Thelma Delgado)

Nota del blog: Selección de textos, que serán parte del libro (en preparación) El diario de Lola, de Thelma Delgado.

Para leer sus escritos en el blog, en este enlace.


Querida Mimí:

Hoy me voy a la cama feliz y más enamorada que nunca. Quien Ya tu Sabes apareció, ¡Y de qué manera! Resulta que al salir del trabajo el carro no me prendió. Completamente muerto. Yo no sabía ni cómo abrir el capó, pero después de muchos intentos finalmente lo logré. Era la batería. Para mi suerte El Muchacho de las Islas se acercó y me ayudó. Limpió los bornes que estaban sulfatados, trajo su carro, y me indicó que hacer hasta que mi carro arrancó. Me sugirió comprar otra batería para evitar que esto suceda de nuevo. Después de un tiempo prudente, me despedí agradeciéndole su ayuda. El, con sus ojos de niño enamorado me dijo – Aquí estoy para lo que necesites. Para lo que sea, a la hora que sea. Agradecí con una sonrisa nerviosa y me fui directo al auto partes. Ya en casa, recibí un mensaje de texto.

– Ya veo que tienes quien te ayude, y mucho más joven que tú. ¿Es tu novio? ¡Parece que te gustó lo que te dijo pues te sonreíste de una manera que vaya! Que rápido te olvidaste de mí. Apenas terminé de leer el mensaje el teléfono sonó.

– ¿Hello? – ¿Porque no contestas a mi mensaje, ya no te intereso?

Yo no contesté. Estaba aturdida, feliz de escuchar su voz y contrariada de escuchar tanta bobería al mismo tiempo.

– ¿Porque no me contestas, te comieron la lengua los ratones?

Mi carcajada lo molestó más.

–Carajos, lo único que faltaba, ¡ahora te ríes de mí!

–No, me rio de las cosas que dices, hasta pareciera que estas celoso. Te fuiste sin decir una palabra y no contestaste mis mensajes. Pensé que no volvería a saber de ti, no regresaste al restaurant, perdí tu rastro.

– Pero yo no perdí de ti ni pie ni pisada. Te he visto salir del restaurant, hacer tus compras, regar tus plantas. Te vi cuando fuiste a la peluquería, te he seguido de cerca sin que tú lo notes. También te vi cuando fuiste al hospital a visitar a tu vecino.

– ¿Y para qué hiciste eso? Tú sabes lo que siento por ti pero no me quisiste hablar y te fuiste.

– ¿Me extrañas?

–Mucho.

–Entonces abre la puerta, que estoy aquí afuera.

Lo demás ya te lo imaginas. Recién se fue pues le toca trabajar esta noche.

Qué razón tenía León Tolstoi cuando dijo – “Cuando amas a alguien, lo amas como es y no como quisieras que sea”

Buenas noches Mimí.



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Ver
Página de Thelma Delgado en el website del Cultural Council of Palm Beach County

Wednesday, August 21, 2019

"Yo estaba en casa y esperaba que llegara la lluvia", una obra universal e íntima a la vez (por Baltasar Santiago Martín)

Laura Alemán, Yani Martín, 
Beatriz Valdés y Alina Robert
Fotos/Julio de la Nuez
 Cortesía del autor y de Alexa Kube
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¿Quién alguna vez en su vida no ha estado esperando por algo o por alguien durante bastante tiempo?; ¿quién no ha cifrado sus esperanzas de una mejor vida, o de un cambio beneficioso, en la llegada o el regreso de algo o de alguien que no acaba de llegar?

Creo que los cubanos –y más recientemente los venezolanos– sabemos algo de eso, pero afortunadamente los que vivimos en Miami pudimos escapar de esa espera, no así los que continúan allá, atrapados, “esperando que llegue la lluvia”, como estas cinco mujeres que Jean-Luc Lagarce, quizás como su alter ego múltiple, concibió –sobre todo la hermana mayor.

Jean-Luc Lagarce (1957-1995), “uno de los autores franceses modernos más representado y traducido” (como he leído de modo reiterativo a raíz de esta puesta miamense), estrenó esta obra un año antes de su muerte, causada por el terrible SIDA, y estoy convencido de que su estado de (des)ánimo debido a la certeza de su muerte inminente es el que explica que después de tanta espera no haya redención alguna con la llegada del “joven hermano”, y que, para colmo, este muera sin poder dar detalles ni explicaciones de sus avatares después de su destierro del hogar materno/paterno/abueleño y hermaneño debido a la muy presumible e indudable intolerancia de su progenitor.

“Siempre he querido morir en noviembre, si pudiese elegir (...) 
Contar el mundo, mi parte miserable e ínfima del mundo, la parte que me toca, escribirla y ponerla en escena, construir apenas, una vez más, la chispa, la dureza, hablar con lucidez de la evidencia. Mostrar en el teatro la fuerza exacta que nos atrapa a veces, esa, exactamente esa, los hombres y las mujeres tal como son, la belleza y el horror de sus conversaciones y la melancolía que los invade de pronto cuando esta belleza, este horror, se pierde, y huyen y quieren destruirse a sí mismos, espantados ante sus propios demonios.

Decirle a los demás, buscar la luz y volver a decirlo, otra vez. Decir la gracia suspendida del encuentro, la detención entre dos seres, el instante exacto del amor, la dulzura infinita del sosiego; intentar decirles en voz baja la pureza perfecta de la muerte, el rechazo del miedo y el grito frecuente del odio, el grito, nuestro pánico y nuestra angustia infantil, y esconder la cabeza entre las manos, la fatiga de los cuerpos después del gozo, el cansancio que precede al dolor y el agotamiento que sigue al terror”. 
Jean Luc Lagarce

Muy acertada entonces la decisión de Arca Images, de Alexa Kube como su productora, y de Larry Villanueva como su director, de presentar esta difícil obra en Miami, para exorcizar esos demonios que esboza Jean Luc y repensar la gran alegría que es vivir y disfrutar de todo lo bueno que tenemos, y sí, sin la menor duda, ¡han salido muy airosos de la prueba!, por supuesto que en gran medida gracias a las actrices seleccionadas para interpretarlas: cinco mujeres que desgranan sus frustaciones en escena, con sus vidas en suspenso desde que el padre alejó al hermano de la casa; y a esa dupla de excelencia integrada por Pedro Balmaseda y Jorge Noa, que diseñaron una escenografía que evoca lo mismo una casa que un manicomio o cárcel (no en balde el vestuario recuerda uniformes de presas, diseñado “para realzar la atmósfera claustrofóbica que prevalece a la largo de la trama”, como se ha justificado acertadamente.

Zully Montero, Yani Martín, 
Laura Alemán, Alina Robert
 y Beatriz Valdés
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Una lectura que hago, entre tantas posibles, es que todas se refugian en la espera para encontrar una justificación ante sí mismas para su abulia existencial y su falta de acción; una especie de “autovictimización”, que por desgracia es bastante común, ya que es más fácil culpar a alguien o a algo de nuestro estancamiento o nuestra frustración que aceptar la propia responsabilidad en ello.

Como ya hice cuando escribí la reseña de la obra Bayamesa, voy a referirme al trabajo actoral de todas de modo “impresionista”, por lo que me hicieron sentir, más allá del borde de lo expresado, ya sea con la palabra (que es la acción fundamental de la obra; una letanía obsesiva, de discursos que reiteran el trágico destino autoimpuesto de cada una), o con su lenguaje corporal (uno de los grandes aciertos de la dirección de Larry Villanueva).

Con un texto nada gratuito, repetitivo, pero ágil, cada gesto está justificado, incluso el grito ahogado…

Yani Martín, como la hermana mayor –y a mi juicio, el principal alter ego del autor en esta obra– es la única que logra escapar de vez en cuando de su opresiva vida familiar, con sus huidas a la ciudad en busca de amores pasajeros, y paliar así un poco “el tedio de ser decente” (como expresara la sin par Carilda en uno de sus formidables poemas eróticos): Yani me hizo “sentir” que el autor empleó esa misma especie de “ruleta rusa” en su vida real, con los resultados ya conocidos, tanto por su desenfado al decirlo como por su bien dirigido y logrado lenguaje corporal (su momento de baile de discoteca fue delicioso).

Yani Martín y Alina Robert
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Mi admirada Zully Montero fue, sin ningún titubeo al decirlo, “la abuela”: la matriarca de esa familia totalmente femenina que aquí confirma que muchas veces las madres y las abuelas muestran ¿inconscientemente? preferencia por el hijo o el nieto macho que por sobre su descendencia del propio género.

Beatriz Valdés, a su vez, fue “la madre”, con el mismo “pecado” de la abuela, tan absorta en ese hijo macho ausente que apenas tiene mente para sus hijas, y Beatriz reinó en escena, amarga y hierática, muy distinta a la mujer dulce y amable que saludé a la salida del teatro.

La joven Laura Alemán, como la hermana del medio, da la justa medida – y más allá incluso– de su personaje: casi sentí correr una fresca brisa marina salir de su aliento hacia mi asiento, y pocas veces un semidesnudo ha estado tan justificado como el suyo, con esos senos espléndidos, de pezones pequeños y turgentes, reforzando así su rebelión, corporal y con todos los sentidos, cual la Adela de La casa de Bernarda Alba, o la Esperanza de Tarde en la siesta, ese precioso ballet, coreografiado por Alberto Méndez y música de Ernesto Lecuona, mientras que Alina Robert, en el rol de la hermana menor, engarzó perfectamente en el angustioso marco familiar, quizás la que mejor reflejó la tragedia del autoenclaustramiento, con sus balbuceos y su conducta un poco errática.

“Al cabo del tiempo, ya desaparecido el padre, regresa el hermano con su macuto, testigo de viajes infinitos”, reza la sinopsis de la obra, pero, ¿qué logra cambiar, en este universo de aguda melancolía, para el que su ausencia era el pretexto?

Ya todas están rotas, no hay redención posible.


Don Luis Aguirre Orio entrañable pedagogo musical de la ciudad principeña (por Carlos A. Peón-Casas)

La figura de este excelente pianista, y notable pedagogo musical, no ha merecido muy recientemente ni una mínima mención de parte los “estudiosos” del tema musicológico de esta ciudad en unas recientes sesiones que discurrían sobre las particularidades de la enseñanza musical en la ciudad principeña.
Nadie se acordó de Aguirre, de pasada creo mentaron a Félix Raffols, otro nombre necesario de aquellas celebradas experiencias, pero acaso por esas ignorancias calamitosas, o por la falta de una memoria estrictamente apegada a la historia y a sus hechos incontestables, no se rindió ningún homenaje a esa figura singular, no ya de la pianística, y su enseñanza, sino al ingente promotor de cultura que fue Don Luis Aguirre y Orio en esta ciudad tan desmemoriada. Ojalá que estas líneas sirvan para echar luz sobre este inopinado olvido, y se le haga justicia a aquél que fue entre nosotros insigne paladín de la musa

Desde 1923, al profesor Aguirre le fue adjudicada la dirección del Instituto de Música “Peyrellade” de esta ciudad agramontina, asumía tal responsabilidad al fallecimiento del profesor Joaquín Ramonet, titular de aquel cargo hasta ese minuto.

Ya en 1936, fundaría, con total “validez académica nacional”(1), El Conservatorio de Música de Camagüey(2), en un área de su espaciosa residencia marcada con el número 112, en la calle Avellaneda, y donde todavía el paseante puede reconocer una placa alusiva, que ha sufrido el paso del tiempo, pero que es todavía una muy valida recordación de la valía singular que aquel recinto le aportó a la enseñanza musical de esta ciudad.
Aquella bien montada academia en la ciudad de los tinajones no tenía nada que envidiarle a ninguna otra de las mejor reputadas de la capital cubana ni de ninguna otra ciudad de Cuba. Incluso me atrevería a asegurar que se medía en igualdad de condiciones con cualquiera otra de países del área caribeña, y un poco más allá.
Su excelso programa formativo, al que ya hemos aludido antes, en una oportuna nota aclaratoria, así lo atestigua. Entendemos igualmente que en aquella temprana experiencia musical que el eximio pedagogo Aguirre prodigaba en sus salones, constituye en sí misma el antecedente más directo de cualquier experiencia posterior de igual o parecido signo en esta ciudad.
Muchos años después de que aquel espacio educacional fuera intervenido, el espíritu ineludible del buen hacer musical siguió habitando entre los sólidos muros de aquel caserón que conocimos, de la mano de su heredero, nuestro entrañable amigo Louis Franz Aguirre Rovira, en una inolvidable noche veraniega de comienzos de los 90’s, cuando tuvo a bien agasajarnos en aquel cuasi místico espacio con una audición musical impensable para aquella ciudad depauperada: una obra de Penderecki.
De cualquier manera, aquel, era sin dudas un bello homenaje a aquel señor ya mayor, su padre, a quien de muy niño recuerdo interpretando bellas melodías religiosas en los tempranos años setenta del pasado siglo, poco antes de su partida a la Casa del Padre, en el ya extinto órgano Hammon de la Iglesia de la Soledad, la parroquia inmemorial, a sólo pocos pasos de su residencia, y a cuya inolvidable memoria he querido dedicar esta necesaria y bien merecida y recordación.
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Aguirre nació en Managua, la capital nicaragüense en el año 1903. A la temprana edad de siete años principiaba ya sus primeros estudios musicales bajo el cuidado de su madre: Ana Orio viuda de Aguirre. Muy joven aún prosiguió estudios con el entonces reconocido profesor Carl Tunermann. Su formación posterior la recibió en el Conservatorio Santa Cecilia dirigido por el maestro mexicano I. E. Hernández. Con sólo quince años, terminó sus estudios académicos mereciendo las más altas calificaciones y el premio “Cousin”. Ofreció su primer concierto en el prestigioso colegio La Salle de Managua, con un programa que le relevó como un “pianista de exquisito temperamento, sensibilidad e impecable técnica”. El programa incluyó obras de Chopin (Vals, Polonesa y Nocturno en mi menor); Leschetizky, Scribiani y Ricordi. Con sólo 19 años ya Aguirre estaba en la Habana, y en tal minuto ya era obsequiado de “cálidos homenajes”. “También hizo gala de sus profundos conocimientos en el Conservatorio de Música y Declamación que dirige el maestro Eduardo Peyrellade(…) Fue además Catedrático de la Escuela Normal de Maestros. Datos biográficos del profesor Aguirre en la Guía Social de Camagüey. Por M. R. Silva LLopis. p.245

Dada la magnitud de la figura del Profesor Aguirre, y su impronta entre nosotros, pretendemos recrear en un segundo momento otros detalles bien reveladores de su calibre como músico pero también como imprescindible animador cultural durante más de tres décadas en la ciudad agramontina.

  1. Otorgada por el Minisitor de Educación de aquel minuto, aseguraba validez “a los Certificados, Títulos y Diplomas que expida el Director”(…) “ y como derivación lógica, a todos los alumnos oficiales o incorporados que cursen sus estudios en el Conservatorio de Música de Camagüey, se les extenderá a la terminación de cada uno de los cursos completos que señala el Reglamento, sus Títulos correspondientes con Validez Oficial en toda la República(…)” En Conservatorio de Música de Camagüey. Reflexiones a los padres sobre la educación musical de sus hijos. Imprenta El Camagüeyano
  2. Ibíd. Adscrito a la Sección de Bellas Artes de la Dirección de Cultura del Ministerio de Educación de su época ofrecía clases para instrumentos varios que incluían : piano, violín, viola, violoncello, contrabajo, guitarra, flauta, fagot, oboe, trompa, clarinete, trompeta, trombón, timpani y tuba.Las asignaturas musicales por su parte incluían: Solfeo, Teoría de la Música, Teoría Superior, Armonía, Composición, Contrapunto, Fuga e Instrumentación. Entre las complementarias se incluían: Estética, Formas Musicales, Idiomas, Conjuntos Instrumentales y Música De Cámara. La Academía impartía igualmente Cursos especiales entre los que se contaban los de Técnica, Interpretación, Repertorio, Los pedales del piano y el Aspecto Fisiológico del estudio del piano. Contaba igualmente con un programa especilaizado para niños de entre 5 y 7 años, el bien reputado Kindergarten Musical , indispensable preparación de los niños para el estudio de la música, “período previo para al de cualquier instrumento, o del canto, para desarrolra en le futuro artista yuna musicalidad completa y el concepto de una interpretación artística”

(Revista Social. Marzo 1920) Dulce María Romero. Por Emilio Roig de Leuchsenring


(Miami) Fiesta de la Virgen de la Caridad del Cobre


Como ya es tradición, el centro de las celebraciones será la Santa Misa del domingo 8 de septiembre en el Watsco Center de la Universidad de Miami, en el 1245 Dauer Dr, Coral Gables, FL 33146, a las 8 de la noche, cuyas puertas abrirán desde las 5 de la tarde. (Ver información completa en el website de la Ermita de la Caridad)

Agradecido (por José Luis Rodríguez)


Tuesday, August 20, 2019

Dios y vida cotidiana (entrevista a Juan Manuel de Prada)


Tres preguntas para definir la relación (por Cecilia Alegría, La Dra. Amor)

Nota  del blog: Espacio semanal de  Cecilia Alegría, La Dra. Amor,  dedicado al amor de pareja.


¿Cuántas mujeres desean “definir la relación” lo antes posible? ¿Cuántos hombres prefieren dejar las cosas fluir espontáneamente? Sería bueno que los caballeros entendieran que las damas necesitan seguridad emocional. Y que las preguntas “¿Quién soy yo para ti?” y “¿A dónde vamos?” suelen ser lógicas y válidas.

No se trata de “etiquetar” tu relación. Se trata de definirla para encumbrarla, para darle una dirección clara con objetivos alcanzables.

Si se dejan los cabos sueltos, si todo queda sobreentendido, si tienen que adivinar lo que el otro cree al respecto, se sientan las bases para que alguien termine con el corazón roto.

La primera pregunta difícil de plantear es “¿Quién soy yo para ti? ” porque obliga al otro a aterrizar el sentimiento y el compromiso. Si la respuesta es “No sé” o “Necesito más tiempo” te corresponde decidir hasta qué punto estás dispuesto(a) a ser paciente. Una cosa es hacer la pregunta a las 2 semanas de estar saliendo regularmente con alguien y recibir esa respuesta y otra muy distinta escuchar tan vaga contestación a los 6 meses de estar saliendo con esa persona exclusivamente.

Si esta pregunta recibe una respuesta honesta y clara, la pareja tendrá la oportunidad de etiquetar la relación de manera esperanzadora en el terreno del compromiso o de terminar la relación de una vez por todas.

Otra pregunta interesante, aunque suene demasiado simple es “¿En qué andamos?” o “¿Qué estamos haciendo juntos?” con posibles respuestas tales como: “Estamos saliendo para divertirnos”, o “Solamente tenemos sexo” o “Nos estamos conociendo con intenciones serias” o “Nos estamos enamorando”… Contestar con sinceridad le permitirá a la pareja avanzar en la misma página, si es que están de acuerdo en sus respuestas, sin decepciones ni desengaños. La otra opción es terminar, antes de seguir malgastando el tiempo.

Cuando la cuestión que se plantea es “¿A dónde vamos?”, las mujeres tienen que hacer un esfuerzo por no plantearla prematuramente bajo riesgo de espantar al pretendiente o novio. Hay algunas que se apresuran tanto que comienzan a hablar del tipo de boda con el que sueñan y el número de hijos que quisieran tener ¡en la primera cita! Resulta sencillo entender entonces por qué siguen solteras.

Para la mayor parte de mujeres, si están enamoradas, la respuesta anhelada sería “camino al altar“. Pero tal vez esto no sea lo que su hombre tiene en mente. Claro que hay mujeres, y muchos más hombres, que no consideran el matrimonio como opción ni en el presente ni en el futuro. Lo terrible sería que una dama madura que desea casarse y tener hijos pierda dos años o más de su vida con un “jugador” que no tiene la menor intención de hacerlo. De allí que, cuando sea propicio, habrá que lanzar la preguntita al aire.

Lo que nos enseña este cuestionario mínimo es que no debemos asumir o suponer nada en una relación. El dolor que te producirá escuchar a tu pareja confesar que no siente ni quiere lo mismo que tú, no se compara con la sensación de haber vivido engañado(a), sobre todo si esto se descubre después de mucho tiempo invertido en construir algo amorfo, que no se sabe qué es.

Hay que buscar el momento oportuno y formular por lo menos una de las preguntas de manera respetuosa y cálida. No me atrevo a recomendarte si esto debiera darse a los 3 meses, a los 6 o al año de salir con alguien. Dependerá de los avances que tú percibes que se dan en el campo del conocimiento mutuo, la intensidad de la relación y la frecuencia con que comparten tiempo juntos. Pero que definir la relación puede salvarte de mucho innecesario sufrimiento … de eso sí que estoy segura.



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Cecilia Alegría, La Dra. Amor (www.ladoctoraamor.com): Consejera de Parejas, Love and Life Coach, Conferencista Internacional, Periodista y Conductora de Radio y TV. Destaca en los Medios Latinos en Miami dando consejos sobre cómo triunfar en el terreno amoroso y ayudando a miles de parejas a resolver sus problemas. Forma parte del grupo fundador de profesores del programa Universidad de la Familia.
Ha publicado diez libros entre los que se encuentran: Comunicación Afectiva=Comunicación Afectiva (Espasa Calpe, España, 2000). 120 preguntas y respuestas para ser mejores personas (Editorial Norma, Colombia, 2004), No hay amor más grande (Editorial Aragón, USA, 2012), Amando un Día a la Vez (Ediciones Varona, U.S.A. 2015), Al rescate de tu comunicación de pareja (Ediciones Varona, USA 2017), Sexo Sagrado y Lazos del Alma (Indie Publishingnbsp, 2018), Alessia (Book Master Corp. 2019)

Semilla (un poema de Rodrigo de la Luz)


Muchos años después avanzadas al alba.
La eternidad balbuceante de tu vida,
difícilmente destinada al místico aleteo de las hojas,
ya había esperado un tiempo en su humeda cueva.

Ahora el sol -chorreando
por ese territorio de graznido,
dejando una huella homicida
que solo tú verás- era una enorme estrella
lejana en el poniente.

Te inventaste una sombra
que luego los insectos recorrían de prisa.

Fuiste testigo de todos estos hombres
que hoy pasan sudorosos,
ayer niños jugando ante el espejo.

Te alzaste como un púgil
en toda la limpidez de tus raíces.
Regresaste de máscaras y cáscaras.

De las tantas ofrendas a tus pies
ninguna pudo influenciar tú fruto.
De las resurrecciones asumidas
acaso algunas pocas te nombraron.

Comprender ese ciclo hizo a la tierra fértil;
al hombre especulador y traficante.

Monday, August 19, 2019

Un poema de Félix Luis Viera

Nota: Cada lunes la poesía de Félix Luis Viera. Puedes leer todos sus textos, publicados en el blog, en este enlace. Traducción al italiano de Gordiano Lupi.

Foto/AP
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Poema 35 de La patria es una naranja 



35


Serán las cuatro de la tarde y el arroz no alcanza
ni alcanza el aire y hay un sol terrible
quedan 2/4 de frijoles
y el discurso crece en la pantalla
la sangre de otros brama en el discurso de ese hombre
sigue pidiendo sangre y el arroz no alcanza
queda ¼ de frijoles a las cuatro de la tarde
y el sol saca fuego en las aralias
y un negro pasa proponiendo el hígado
por cuatro cajetillas de cigarros
–un negro es un decir, digamos que es un blanco–
y Marta está fregando las últimas lozas quizá de la historia
mientras por la ventana hace años se ha fugado
el último duendecito del futuro
(de aquel futuro hecho de mármol)
(recuerden que era un futuro hecho de acero)
Las cuatro de la tarde y el arroz no alcanza
y Marta piensa ¿qué pasará a las cuatro de la tarde de mañana?
y el mismo hombre vuelve a decir lo mismo:
la Primavera, oh, la Primavera,
la primavera vendrá pero antes, dice, debemos seguir enviando para Él
buques y más
buques de sangre
y debemos levantar cuatro tribunas más dice: mi lengua es incansable
mi lengua de prometer es incansable
y el enemigo, oh, el enemigo
que quisiera sorprendernos sin lenguas sin banderas
sin los tantos muertos que le hemos ofrendado
Mientras queda un ¼ de frijoles y el sol está terrible
y no alcanza el aire ni el arroz ni el oxígeno
y la palabra que se habrá de decir
deberá ser dicha en silencio
deberá ser dicha mejor dicho en las entrañas
y todos están lejos
todos se han ido o quisieran físicamente irse
piensa Marta mirando el rescoldo casi fregado de una taza
qué soledad, piensa
y mira hacia el pasado donde estaba segura de que este presente
sería el advenimiento de las piñas y los girasoles y la derrota del rubí
pero el arroz no alcanza
y queda 1/8 de frijoles
y el sol saca cueros de los techos
y el mismo hombre de hace más de 40 años
sigue prometiendo más sangre después de las promesas
las tendederas al fondo de los edificios están repletas de blúmeres y sostenes perforados
pero hay también un pantaloncito rojo que costó el salario quincenal de un ingeniero:
quince dólares
El mismo hombre sigue bramando sangre en la pantalla
ya los televisores todos no le alcanzan para ponerlos rojos
y pasa un hombre blanco –un blanco es un decir, digamos que es un negro–
proponiendo ocho cajetillas de cigarros a cambio de una olla de carbón
y la niña del edificio de enfrente de pronto se ha metido a puta
y todos quieren verla vestida de puta azul con zapatos de puta
y todos quieren oler el guiso que sale de la cocina de su casa
luego de que se inaugurara con un italiano en el oficio

Qué soledad piensa Marta mientras friega la última taza
y quizá la última cazuela con humana esperanza
todos se han ido piensa
aunque muchos queden aquí todos se han ido, sus cuerpos se han ido
Mientras yo la miro desde una distancia tan distante
que los mares se convierten en niebla
Es decir, el Tirano habla habla habla habla
Y los árboles caen
Y caen los hombres
Y caen los pájaros perplejos
Y caen los pensamientos convertidos en pánico

Oh, Marta, la vida no te dio el “junco y capulí”,
te dio el espanto.


(Ciudad de México, 1998)




35

Saranno le quattro di sera e il riso non basta
né basta l’aria e c’è un sole terribile
restano 2/4 di fagioli
e il discorso cresce sullo schermo
il sangue degli altri grida nel discorso dell’uomo
continua a chiedere sangue e il riso non basta
restano 1/4 di fagioli alle quattro di sera
e il sole getta fuoco per le strade
e un nero passa proponendo il fegato
per quattro pacchetti di sigarette
- un nero è un modo di dire, diciamo che è un bianco -
e Marta sta pulendo forse le ultime stoviglie della storia
mentre dalla finestra anni fa è fuggito
l’ultimo folletto di futuro
(di quel futuro fatto di marmo)
(ricordate che era un futuro fatto di acciaio)
Le quattro della sera e il riso non basta
e Marta pensa cosa succederà alle quattro della sera di domani?
E lo stesso uomo torna a dire le stesse cose:
la Primavera, oh, la Primavera,
la primavera verrà però prima, dice, dobbiamo continuare a
[inviare per Lui
navi e ancora
navi di sangue
e dobbiamo innalzare altre quattro tribune dice: la mia lingua è
[instancabile
la mia lingua che promette è instancabile
e il nemico, oh, il nemico
che vorrebbe sorprenderci senza lingue senza bandiere
senza i tanti morti che gli abbiamo offerto.
Mentre restano solo 1/4 di fagioli il sole è terribile
e non basta l’aria né il riso né l’ossigeno
e la parola che si dovrà dire
dovrà esser detta in silenzio
dovrà esser detta per meglio parlare all’anima
e tutti sono lontani
tutti se ne sono andati o vorrebbero fisicamente andarsene
pensa Marta conservando il residuo quasi pulito di una tazza
che solitudine, pensa
e guarda verso il passato quando era sicura che questo presente
sarebbe stato l’avvento degli ananas e dei girasoli e la disfatta del
[rubino
ma il riso non basta
e restano 1/8 di fagioli
e il sole arroventa i tetti
e lo stesso uomo da oltre 40 anni
continua a promettere più sangue dopo le promesse
gli stenditoi in fondo agli edifici sono pieni di mutande e
[reggiseni perforati
ma c’è anche un pantaloncino rosso
che costò la quindicina di un ingegnere: quindici dollari.
Lo stesso uomo continua a gridare sangue nello schermo
adesso tutti i televisori non bastano per diventare rossi
e passa un uomo bianco - un bianco è un modo di dire, diciamo
[che è un nero -
proponendo otto pacchetti di sigarette in cambio di una pentola
[di carbone
e la bambina dell’edificio di fronte subito si è messa a far la
[puttana
e tutti vogliono vederla vestita da puttana azzurra con scarpe da
[puttana
e tutti vogliono annusare lo stufato che esce dalla cucina della
[sua casa
dopo che avrà inaugurato la professione con un italiano.
Che solitudine pensa Marta mentre pulisce l’ultima tazza
e forse l’ultima casseruola con umana speranza
tutti se ne sono andati pensa
anche se molti restano, qui tutti se ne sono andati, i loro corpi se
[ne sono andati.
Mentre io la guardo da una distanza così distante
che i mari si trasformano in nebbia.
Come dire, il Tiranno parla parla parla parla
e gli alberi cadono
e cadono gli uomini
e cadono gli uccelli perplessi
e cadono i pensieri trasformati in panico
Oh, Marta, la vita non ti ha dato il “giunco e il ciliegio”,
ti ha regalato lo spavento.



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Félix Luis Viera, poeta, cuentista y novelista, nació en Santa Clara, Cuba, el 19 de agosto de 1945. Ha publicado siete poemarios; tres libros de cuento; cuatro novelas y una noveleta.
Entre los premios que recibiera en su país natal, se cuentan el David de Poesía, en 1976; el Premio Nacional de Novela, en 1987, por Con tu vestido blanco, que recibiera al año siguiente el Premio de la Crítica, galardón que ya le había sido otorgado a este autor, en 1983, por su libro de cuento En el nombre del hijo.
Su poemario La patria es una naranja, que aborda el tema del exilio a la par que incursiona en la realidad mexicana, ha tenido una buena acogida de crítica y público y recibió en Italia el Premio Latina in Versi en 2013.
Es ciudadano mexicano por naturalización. Reside en Miami.

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Gordiano Lupi, periodista, escritor y traductor, nació en Piombino, Italia, en 1960.
Fundador, en 1999, junto con Maurizio y Andrea Maggioni Panerini de la editorial La Gaceta Literaria, ha traducido del español a varios autores cubanos, como Alejandro Torreguitart Ruiz, Guillermo Cabrera Infante, Félix Luis Viera y Virgilio Piñera, entre otros.
Cuenta en su haber con un amplio trabajo sobre figuras del cine, entre ellas Federico Fellini, Joe D´Amato y Enzo G. Castellari.
Ha publicado más de una decena de libros que abarcan diversos géneros, como Nero tropicale, Cuba magica, Orrore, ertorismo e ponorgrafia secondo Joe d´Aamto y Fidel Castro – biografia non autorizzata. 
Gordiano Lupi es un luchador por la democracia para Cuba y un promotor de las artes y la cultura de la Isla.

María del Carmen Ares Marrero, de la estirpe que cruza la ordalía (por Manuel Vázquez Portal)


María del Carmen Ares Marrero vive en la lengua de Goethe, aunque su lengua materna es la de la Ma Teodora. Frente a ella Fausto se deja engatusar por Mefistófeles. Ve miles de almas compradas y vendidas. Día a día, Berlín le entra por los ojos. Le muestra que es ario y multicultural a la vez. Es su paisaje y su recinto, aunque, sus muertos no yacen aquí.

Soledad a soledad, Cuba le entra por el corazón. La morriña, animal sibilino, algunas veces, le entona nanas de su infancia, o le trae de vuelta un besos adolescente que dejó escondido entre los almácigos del Bosque de La Habana. Es su ensoñación y su calvario. Anda con un alma dividida, como si le hubieran prestado una casa para pernoctar, y le hubieran robado la casa de soñar, desconsuelo, /de la niña /que fui,/de la que aún llevo/desesperada, triste/en su cobija de lágrimas.

Ella ha devenido niebla europea y luz del Caribe, “todo mezclado”. Aparente sosiego exterior y real fuego interno. Fríos norteños y sudores del trópico. Mixtura de ensoñaciones y nostalgias. Pero, desgarradoramente, amor en cada latitud.

Cuando se espanta de todo el enajenante ajetreo cotidiano, de las normas, las regulaciones, el encarrilamiento, después de “ganado el pan” se refugia en la poesía, sin márgenes ni bridas, y la escribe en la lengua de Martí. Encumbrada, restallante, dolorosa. Profundamente hispana y habanera. Profundamente Ares.

Acuariana, como el Apóstol, es una heroína romántica. Sufre pero batalla. Padece pero no se rinde. Se despedaza pero se reconstruye. “Trémula y sola padece/ los anocheceres” pero no permite que la congoja la acogote, sale a encontrarse con la belleza, la encuentra, y la disfruta, y la comparte. Porque la belleza sana, y ella lo sabe. Aunque no hayamos podido quitar “el banderón de la acera”
Me desnudé
por no ahogarme en secretos
para despojarme de encorvamientos
hechos de materia imperfecta,
de sueños
de luctuosa niñez
me desnudé para no mentir,
para reclamar mi derecho
a destruir cánones impuestos
obsoleta raíz
Es una poetisa aflictiva, lacerante. Parece sangrar cuando escribe. Le va la vida en ello. No pinta con colores cómodos. Hay ardor, centelleo en cada trazo. Pero su dolor no es quejoso, sino embellecedor, deslumbrante, aleccionador. Quizás por eso no es una escribiente de poses todo el tiempo. Quien es escribidor las 24 horas no tiene tiempo para vivir, y, entonces, ¿de qué coño escribe?

El poeta genuino vive, y de esa vida es que le nace la poesía. El reto está en marchar; la belleza, en el reflejo honesto de esa marcha. Y María del Carmen Ares Marrero es de la estirpe que cruza la ordalía, no de aquella que la imagina, o la inventa, para simular desgarrones. Ella deja el pellejo y los tuétanos en las lanzas, los garfios, las espadas. Ella cae en el fango, en el estercolero, y, sin infectarse con la estulticia, se levanta y continúa. Ella sube lo escarpado, lo inhóspito, lo abrupto; se despeña y recomienza. Aspira y consigue lo elevado.

Luego, luego se prepara para la próxima arremetida de los azares y las trampas, y, si el tiempo alcanza, atrapa en versos “el cesto de llamas” que es la memoria. No va por la vida con una pancarta en la que diga: “admiradme, soy poeta”. Va por los amaneceres y los crepúsculos gozándolos, sufriéndolos, pero nunca evadiéndolos con versillos intoxicados de lentejuelas. Ella pare las emociones con la misma mezcla de dulzura y dolor con que parió, y educó soltera, a sus dos hijos. Es auténtica como una caricia o como una lágrima que el universo cuenta para que mane la hermosura.
Cuba es un espectro con traje de rey bueno
que cuenta historias de azares y Epos,
avezado carcelero que custodia barrotes
donde la herida florece para adornar el intento
de una mariposa de nieve que sobrevuela el vértigo
luego me posee tanto como el viento. 
Me vuelvo experta en el Arte de morir
Su poesía no se viste con la pacotilla de moda; se engalana con el bullir tropeloso de su espíritu rebelde. Lo exterior es válido en tanto que se torna sentimiento de regocijo o de rabia o de esperanza. No va cotejando versos lustrosos ni cazando metáforas deslumbrantes. Es tierna y ríspida a un tiempo, beso y cachetada, pero siempre honesta, sobre todo, consigo misma. Demasiado engaño en el mundo para engañar a otros o a sí. Ese es el pilar fundamental de su poética.

Sinceridad en el vivir y sinceridad en el escribir. Su verso es dramático. Como el teatro que ama. Porque sobre todas las cosas Ares Marrero es una actriz y una teatróloga. El pan lo gana actuando (en el doble significado del término), dirigiendo teatro y cine, impartiendo lecciones y talleres, enfrentando una realidad, a veces, agobiante.

Pertenece a esa generación que tiene en la mirada una sensación de descalabro y liberación al unísono. Sensación como de desencanto infantil dejada por la explosión del globo utópico y la supuesta caída de los muros. Soñó y despertó. Queda la resaca. Y eso la hace saber que no hay sistema político-social que resuelva la catástrofe interior del ser humano. Que la vastedad del universo y la nimiedad que somos, cargados de preguntas sin respuesta, sigue siendo el mar donde, como náufragos, continuamos braceando. No hay certidumbres ni caminos. En cada elección solo ganamos una renuncia. Porque la felicidad consiste precisamente en creernos caminantes con un destino, una última estación a la que hemos de llegar con el alma en carne viva.

Su libro (inédito aún) Berlinario es la bitácora de su viaje. En él deja testimonio de sus apegos y sus sustos, de sus exultaciones y sus pérdidas, sus culpas y sus exorcismos. No fue a sitios exóticos a montear historias ni personajes. Cuenta la de ella, que es, en fin, la de todos, porque aquello que más uno nos hace es ser todos, sin querer y sin poder evitarlo.

Y como siempre, aquí, los poemas de Ares Marrero.


Cuba
(Del libro Berlinario)


Cuba se me aparece sólo en sueños.

Lejana, intangible,
en la cómoda del cuarto,
en el espejo
oleaje de melena larga
desconsuelo,
de la niña que fui,
de la que aún llevo
desesperada, triste
en su cobija de lágrimas.

Aullido feroz de realidad el sueño!

Cuba entra en mis recintos
sólo cuando duermo
me abrasa, me esclaviza,
me aparta de mí, de cualquier dueño
Cuba se aposenta en mi garganta
y sólo expiran ruegos
entre amargos sonidos de lenguas de hielo

Hay días que despierto
ahogada en la llaga abierta de costado a costado
que nunca cierra, que arde en el cuerpo
donde el olvido se tiñe de diminutos férreos
reflectores que se ensanchan
y todo vuelve al comienzo

Cuba se apodera de mí, de todo cuanto tengo
que no es nada; NADA sólo memoria sin huesos...

A veces quisiera volver,
desenterrar cimientos,
repasar historias de amantes sin techo
pero sigo colgada de esta parálisis
columna rota de aspiraciones y tedio

Ay! si algún día pudiera destilar el veneno
de aquella isla inundada de mar
de mis adentros
sitiada de nudos que golpean
el resplandor de paz que intento.

Ay! Si algún día dejara de embestir
la dentellada del Adiós en cada hoy,
en cada verso

Cuba es un espectro con traje de rey bueno
que cuenta historias de azares y Epos,
avezado carcelero que custodia barrotes
donde la herida florece para adornar el intento
de una mariposa de nieve que sobrevuela el vértigo
luego me posee tanto como el viento.

Me vuelvo experta en el Arte de morir
cruento ijar despiadado es el tiempo...
adorna el pelo blanco enlazado al deseo
de levitar en libertad
plata sin más Dios que la sed de cicatrizar
monólogo del aprender a AMAR
Cuba es mi templo.


En la burbuja

Enferma sin poder
ver sin percibir
tendía a confundir
el ritual del látigo
con el fluir
la dependencia emocional
con el sentir
el fino y acompasado acto de destruir
con el de amar…
creía poder interpretar
acciones enérgicas del alma
cuando solo era obligar al prójimo a venerar
mi arte truculento de fingir
saludar mi estandarte de sufrir
sello enrevesado
hasta que pude romper la burbuja.
Reconstruir lo que estaba destrozado.


Mi purga
(poema viejo a mi padre)

El verano languidece con su avidez casi humana
con él, el fuego de una vieja llama
el verano quiere barrer mis vicios, que se afanan
verano, arráncame los ojos
vuélveme beduino enloquecido en este desierto de alhajas
por qué no me dejaste morir
ninguna vez en mis intentos
Por qué vuelvo a perseguir este Fata Morgana!

Destierra la sólida ausencia, pugna de nombre sin presencia
la tarde me lanza otra vez a los laberintos de mi insensatez
en un rincón de una fotografía quedó sentada mi niñez
rumiando el eco del gancho del patio,
Calabazar de La Habana Saavedra sin su Sancho.
Llévate verano de una vez al héroe de mis tristes llamadas!
quiero olvidar al pueblo hundido en un sartén,
el pedazo de su pan con salsa.

No quiero pisar mis viejos pasos
quiero vaciarme de todos los ocasos
AMAR, si no a Dios, al menos a mí en la desmesura
sellar el antes, el después, sobre mi cuna, sin lazos
la muerte de mi niñez porque me faltó tu abrazo
Quería recibir una bufanda en cada cumpleaños
ser el nido del conejo que pintaste en la pared

Soy un cuerpo de losa, que te lloró en mil nombres
he cargado en las entrañas el dolor del Orbe
tu mitología venció mi bola de cristal,
tuve que llamar padre a otro hombre,
mis sábanas ajadas se volvieron de metal
niña mansa inerte, que se puso a orar
bajo una ducha pálida y de un tirón apuró mil cápsulas
guardadas en un botiquín buscando el cielo,
la nada, tu amor, con antenas destrozadas
décadas guardados en un cajón a la orilla de tu aldaba.

Hoy te reencuentro y me dices que nunca me quisiste.
El puño de la aldaba golpea otra vez sobre mi suelo
impalpable de tanta polución del deseo
el aquí y el allá de mi no infancia ha quedado lejos
el esto y el aquello irreparable en los telares del lenguaje
Tedeca la fábrica la historia de mi abuela
Saavedra y Cervantes, uñas y colmillos
en el pozo solitario del destierro, sin anillos
rodeada de sonámbulos espejos
tus razones han cobrado la forma de un cuchillo
ya no hay conejo
vacío el escaparate hirsuto de odios a tu nombre
de objetos
sentado en el trono de mi propio nombre
en el subsuelo de la tradición crece la rabia
nueva vegetación, el hongo sin fin en el zócalo impune,
plagado de respuestas inexistentes.
Pronto pondré punto final a este desastre!



Evanescencia (I)

Entre la vergüenza y el deseo
cayeron todos los velos
en un acto desmesurado
por desnudarme ante Dios
intento supremo por purgar mis miedos

Entre el placer y el dolor
burlé las muecas apostadas
dentro del espejo
contemplé a Budha extendido
rojo cangrejo
sentí el dolor antiguo…
eterno
del epitafio en cada puerta
idea fija de perforar los cuentos

Me desnudé
por no ahogarme en un torrente de secretos
para despojarme de reminiscencias encorvadas
hechas de la materia imperfecta de mi niñez…

para no mentir,
para reclamar mi derecho
para destruir mi propio ardid
mis cánones obsoletos
para desgarrarme y perdonarme a mí
a los autores perecederos…
para despedir al búho país
desconocido redomado macilento
para no sembrar más árboles en el desierto
para despedir el daño que infligí
al más sagrado de los templos

He vuelto para desgarrar mis velos
decir a ese culto viejo, adiós!
a la plegaria Soledad
a entender y perdonarme
devolver el latido
al estanque de mis versos
al ojo de confinar a la bestia enrevesada
que taladra mis piernas,
mi cerebro
dejar el castillo perpetuo
de la inconsciencia, la autocompasión
donde el rumbo se torció
salir del laberinto, de sus ecos
del placer de beber la sangre
de mis sesos
He vuelto

Paseo por dentro de mí misma
entro y salgo
con la humildad de la mariposa
con su serpenteo
entre colores, claridades
y escarceo
sostengo el hilo que me ata
a un único minuto
el de practicar el amor
que olvidé tantas veces
que no supo sembrar el jardinero

Me declaro capaz de bailar
sobre la cuerda floja de mis sentimientos
con los ojos vendados,
caerme y regresar al centro de la Tierra
que es como volver al centro de mi misma
volar en las alfombras de Eros
sin timonel y sin presagios
tomar las riendas
de todos mis corceles desbocados…
escalar los Pirineos de la desdicha
remontar otra vez el vuelo

Me declaro, en fin,
capaz de dar y recibir
aquello que tengo
Estoy aprendiendo
a creer en mis dedos...

Entre el hacer y el no hacer
dime espejo mágico,
con qué me quedo?

Berlín soleado… 17 de agosto. 2013


Conversación I
(con un árbol seco en Primavera)

Sale el sol. No es una metáfora…
Berlín invadido, contento
luz primaveral;
frente a la ventana
un árbol seco...

Tal vez reverdece,
cierro las cortinas
miente el sol
Yo también miento.

Mentimos. En plural el verbo.

Miento cuando digo libertad
soy un árbol con raíz al viento
y me creo el adalid de esa única verdad
pena de piedra que arde sin matiz…
heraldo negligente
por los siglos de los siglos
no hay amén que me contente.

Miento como mienten los dioses
con congruencia senil
bienvenida la condena
de verdades y cimientes:
somos similares...
somos diferentes...

Fui expulsada de todos los Paraísos
Virgen María, Virgen del Carmen
bienvenida al Purgatorio latente:
vivir en las fauces abrumadas de la gente.
O al menos, eso creo yo.
Pienso, luego soy vulnerable
a esta espuma gris, irreverente.
al hambre insaciable
a la sed descomunal
de la gente
de las riberas turbias
condenada a llorar,
a no reír
soy igual a los demás.

Añoro el mar
oceánica ansiedad de mendigo
no voy a conjugar el verbo
Todos saben que mentimos!
en plural y en singular
Mienten los árboles como mienten los amigos…

Con su arte infalible miente el reloj
el pinchazo que me desfloró
el vuelo del zorzal
el no saber vivir
ni contigo ni conmigo.

En un instante nació la herida,
compartida con la violencia brutal
de no haber sido bienvenida
se perpetúa en mi lengua natal
y en la yoruba
en todas las lenguas en que conocí la humillación

Vientre morado que se abrió
por la sutura débil, del adiós a Cuba
nueve piedras en el tronco visceral de la cordura
una gala, en alemán podrida dura
el horno de aprendiz
fruto de un alma que supura.

Ya no ofrezco perlas ni palabras
el tormento nacarado del recuerdo
La buena fe de las lágrimas que abarrotan mis ojos
para que pueda sentir el mar
deploro lo difícil en mí...
Será que soy espejo?
melodía triste de ese árbol viejo
asusta al que se acerca
y se marcha luego del convite
sin reserva.

Destierro bendito… nacimiento eterno
coronado por la dádiva
regalo de invierno
el árbol de la ventana miente

Vacío se quedó mi templo
sólo hay un pedestal para el falo de un obrero
golpea en el metal de mis entrañas sin fuego.
Nada se puede hacer contra el ADN

De palabras triunfales están repletos los espejos
ritos corales, la vastedad de la oración
tan descomunal como la violencia
vine a succionar tanta indecencia
a debatir sobre el tallo de la mentira

Que suene entre mis paredes
el fragor de la lápida.
mi soledad de cangrejo,
que arruina la salud y me da vida.
Bienvenido el crítico
como a Susskind
Me hace infalible verle tranquilo y feliz.

BERLIN. Marzo 28, 2017


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María del Carmen Ares Marrero, La Habana, 1962. Es licenciada en Artes Escénicas con especialidad en Teatrología y Dramaturgia. Estudió dirección de Teatro y Cine en Moscú. Vive en Alemania desde 1993. Ha escrito poesía y teatro. Su poemario Berlinario aún permanece inédito. Desde la década de los 80s, poemas suyos han sido publicados en varias revistas culturales.

Sunday, August 18, 2019

Ballet "The two pigeons" (por Florencia Guglielmotti)

Nota del blog: Sección semanal dedicada al Ballet y la Danza, a cargo de la la ballerina, coreógrafa y profesora Florencia Guglielmotti.

Los textos anteriores, se pueden leer en este enlace.


La primera versión de este ballet fue estrenada en la Ópera de París, el 18 de octubre de 1886, con coreografía de Louis Mérante, libreto de Mérante y Henri de Régnier, sobre una fábula de Jean de la Fontaine, música de André Messager e interpretada por Rosita Mauri y Marie Sanlaville. Esta obra estuvo estructurada primero en tres actos y luego en dos, y la historia transcurría en Tesalia, en el Siglo XVIII, donde Pépio (que había sido interpretado por una mujer travestida) no está feliz con su vida hogareña junto a su prometida, Gourouli. Esta incomodidad se ve simbolizada en un pas de deux, donde imitan los movimientos de un par de palomas que ambos estuvieron observando. Pépio es seducido por un grupo de gitanos que visitan su pueblo y decide dejar el pueblo para unirse a sus aventuras. Gourouli recibe el consejo de su abuela, que la incita a seguirlo disfrazada de gitano. Al llegar al campamento seduce a los gitanos y soborna a uno de ellos para que moleste a Pépio. Una fuerte tormenta cae sobre el campamento y los gitanos huyen, dejando atrás a Pépio y llevándose su dinero. Viéndose solo y sin dinero, decide regresar a su casa, compungido, y pedirle perdón a su prometida.


En 1906, en Londres, se estrena una nueva versión del ballet con coreografía de François Ambroisiny y una adaptación abreviada de la música de Messager. Esta partitura corta de la obra musical original también se presentó en la Ópera de París, en 1912, y fue publicada como la versión final. Albert Aveline realizó una nueva coreografía en un acto, para el mismo teatro, en 1919. El rol de Pépio fue interpretado por una mujer hasta 1942, momento en que finalmente fue danzado por un hombre.


Sir Frederick Ashton, sobre la partitura corta, decide hacer su propia versión del ballet, estrenado el 14 de febrero de 1961 por el Royal Ballet en el Royal Opera House de Londres. La adaptación del libreto estuvo a cargo del propio Ashton, John Lanchbery realizó los arreglos sobre la música original de André Messager y el diseño fue de Jacques Dupont. En la premiere los roles principales fueron interpretados por Lynn Seymour, Chistopher Gable y Elizabeth Anderton. En esta versión resulta interesante que se utilizan dos palomas blancas reales para simbolizar a los amantes.


Aquí, la historia se sitúa en la París de fines del Siglo XIX. Un pintor retrata a su amante, que está sentada en una silla de hierro fundido. Llegan unos amigos de la modelo y el pintor demuestra su espíritu inquieto ante la presencia de otra mujer en el estudio. Por la ventana de la buhardilla observa aun grupo de gitanos que, al malinterpretar uno de sus gestos, aparecen en el estudio para disputar la posesión de la silla. Una de las gitanas coquetea con el pintor y cuando el grupo de gitanos decide irse, él va tras ellos. Sin embargo, esta presencia foránea inquieta al campamento y deciden expulsarlo. El pintor regresa a su estudio para reconciliarse con su amante. Finalmente, ambos se sientan en la silla de hierro que ha desatado todo el conflicto.


Esta última versión, ligeramente cómica en su requerimiento interpretativo, se ha repuesto para el Royal Ballet en 1962 (nuevamente con L. Seymour y C. Gable), para el CAPAB Ballet (1968), el Australian Ballet (1975), el National Ballet of Canada (1979), el Teatro Regio Ballet (1992) y el Sarasota Ballet (2007).




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Florencia Guglielmotti reside en la Ciudad de Buenos Aires (Argentina). Es Profesora de Danza (titulada en la Escuela Nacional de Danzas "María Ruanova"), Licenciada y Profesora de Artes (recibida en la Universidad de Buenos Aires). Cursó estudios en la Escuela Nacional de Ballet de Cuba. Es Miembro de International Dance Council CID (UNESCO).

Actualmente se desempeña como Profesora de Danza Clásica y como Profesora Titular de Historia de la Danza en la Escuela Superior de Enseñanza Artística "Aída V. Mastrazzi". Email: florenciagu@gmail.com

Banquete (un poema de Rodrigo de la Luz)


Es un manjar abundante y absurdo,
saber que estás, no poder devorarte.

Saber que estás ahí de veras,
juguetona, mística, fantástica,
como un duende inútil e imponente.

Miro por la ventana de reojo
y sigues acercándote mientras desapareces,
como esos animales extintos
que nadie nos va a devolver jamás;
pájaro dodo, paloma migratoria, tigre de Java,
alca gigante, bucardo, quagga.
Estás tú en todos ellos.

Y estás en las trompetas que ensordecen.
Y estás en el rumor de los jardines.
Y estás en la lluvia leve que unifica.
Y estás en el idilio que corrompe.
Y en toda esa memoria que vendrá.

Permíteme desentrañar el espiral,
ser común como el aire que acaricia,
que entra por las ventanas de la casa.

Permíteme concurrir y que concurras
a ese lugar de vértigos, de abrazos.

Toda una noche te he estado esperando.
Amanece conmigo.
Entra, eres bienvenida a este banquete.

Fighting for me (by Riley Clemmons)


Saturday, August 17, 2019

Volando en Solitario. Pensamiento XI (por Orlanda Torres)

Nota del blog: Sección semanal en el blog Gaspar, El Lugareño, gracias a la cortesía de la psicóloga Orlanda Torres, quien ha aceptado la invitación a compartir con los lectores sus consejos y reflexiones sobre los conflictos cotidianos.


El ser humano tiene la gran facultad de sobreponerse ante situaciones lacerantes, sólo cuando se está en estas condiciones es cuando el individuo logra desarrollar mecanismos de defensas y de supervivencia que no imagina poseer.

Hay que lograr descubrir fuerzas que verdaderamente se desconocen, cuando uno se enfrenta a lamentables sucesos que están muchas veces fuera de todo control.



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Orlanda Torres: Psicóloga, Escritora, Educadora, Orientadora Motivacional.

Autora del libro "Volando en Solitario" año 2015, Guayaquil - Ecuador. (Disponible en Amazon Kindle)
-Estudió en Miami Dade College: Certificate of Florida “Child Development Associate Equivalency”. Maestra de Educación Preescolar e Infantil en la ciudad de Miami.
-Licenciada en Psicología graduada en el 02/2017 - Atlantic International University.

-Orientadora Motivacional y Conferencias pueden contactar a Orlanda Torres a través de la página que administra www.fb.com/vivencialhoy

Publicaciones en Revista Sapo - Santiago de Chile – 2016
-La Estancia en el Paraíso de los Sueños
-Relación de Pareja y su gran Desafío
-Es la Felicidad una Elección

Conferencia en Radio - Miami, Florida
-Positivo Extremo Radio: Entrevista 123Teconte “Regreso a Clases y La Adolescencia”
-¿Como aprender a ser feliz?- Edificio Trade Building-.Innobis Coworking, Guayaquil - Ecuador
-La Inteligencia Emocional en la Relacion de Pareja- WENS Consulting Group, Guayaquil - Ecuador
Publicaciones en Revista Sapo - Santiago de Chile – 2018
- Ser Mujer

Administra:
Facebook.com: Orlanda Torres
Instagram: orlanda.torres.3

"Easy Rider" en la cárcel de Camagüey (por Joaquín Estrada Montalván)


Amanecemos con la noticia de que Peter Fonda, protagonista del icónico film "Easy Rider" ha fallecido.

En los 80s (tempranos 90s), Guille "el sastre de los pepillos de Camagüey" (y de no pocas "celebridades" de la Cuba de esos tiempos), tenía colgado en su pequeño "taller de costura", cocina comedor, pasillo, ... un "inmenso" poster de un motorista con su bike decorada con la bandera americana.

Esa imagen era famosa en el Camagüey de entonces, no recuerdo otra bandera americana presidiendo un espacio no oculto en los 80s en la (ex)"comarca de pastores y sombreros".

En uno de los varios juicios que llevaron a Guille, a la cárcel acusado entre otras cosas de "diversionismo ideológico" y "corromper a la juventud" , la prueba utilizada fue ese afiche de la "moto con la bandera americana".



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Ver en el blog

Friday, August 16, 2019

(Miami) Inauguración de la Academia de Ballet de Alihaydée Carreño


Alihaydée Carreño invita a la inauguración de su nueva Academia de Ballet (14247 SW 42 St, Miami 33175). Sábado 17 de agosto a las 4 pm.

Fragmento de "El diario de Lola" (por Thelma Delgado)

Nota del blog: Selección de textos, que serán parte del libro (en preparación) El diario de Lola, de Thelma Delgado.

Para leer sus escritos en el blog, en este enlace.


“Quisiera preguntarle a la distancia, si tienes para mí un pensamiento, si mi nombre se envuelve en la fragancia inolvidable y dulce de tu aliento” Ay! Mi querida Mimí, hoy la nostalgia me vino a visitar; se ha metido en mi cama y no parece querer irse. Hace días que no sé nada de Quien Ya Tu Sabes. Desde aquel día que le dije que posé para el pintor no lo he vuelto a ver. Él me escuchó y después de un silencio largo me dijo –Me tengo que ir. Le he mandado mensajes y no me contesta. No ha ido al restaurante tampoco. Estoy triste. Yo lo quiero y aunque lo nuestro no tiene nombre lo siento mío, y me siento suya. Extraño su voz, pues aunque, por su trabajo no nos podemos ver tanto como quisiera, por lo menos escucharle a menudo me hace feliz. Pero ahora ni eso tengo. Me pregunto si lo volveré a ver. No lo sé. “Quisiera preguntar a los ocasos, si aún es tu corazón nido vacío, para poder soñarte entre mis brazos y ahí en tu corazón, dejar el mío” Será que conoció a alguien más? Será que amanece ahora en otra cama? Yo le expliqué que el pintor solo me quería como modelo, nada más.

Mi tristeza es tanta que mis clientes lo notaron, pues la comida les supo diferente. Le dijeron a Julieta –Hoy no cocinó Lola? Esta comida sabe diferente.

Hasta Huevo Frito sabe que estoy acongojada. No se ha despegado de mi lado. Creo que él me da su calor para mitigar mi dolor. Me mira con esa carita y parece que me dijera –Ya no estés triste Lola, el volverá y todo será igual que siempre.

Ay Mimí, qué difíciles son estas cosas del amor.

Voy a prenderles una velita a mis santos y les pediré que mis ojos vuelvan a ver esos ojos color de mar.

Buenas noches Mimí.




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Ver
Página de Thelma Delgado en el website del Cultural Council of Palm Beach County

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