Tuesday, May 21, 2019

¿Cuando presentar la pareja a la familia? (por Cecilia Alegría, La Dra. Amor)

Nota del blog: Espacio semanal de Cecilia Alegría, La Dra. Amor, dedicado al amor de pareja.


O tal vez la pregunta más pertinente sería: ¿Debemos presentarle la pareja a la familia de manera formal o hacerlo en las redes sociales?

Depende de las siguientes consideraciones:

1) Cuanto tiempo llevan como pareja (al mes sería muy pronto, al año sería muy tarde, sobre todo si se trata de una familia unida).

2) Si ya han puesto el status in a relationship en Facebook y la relación es lo suficientemente seria y comprometida como para dar el paso de la presentación sin dudas y con orgullo.

3) Lo ideal es que sea el chico el que invite a la chica a conocer a su familia primero, porque de suceder lo contrario al joven le podría parecer que le van a hacer "el corralito"(¡lo quieren “cazar”!) y eso puede espantarlo.

4) Si se la pasan posteando fotos juntos en todas las redes sociales es bueno presentar a la pareja por lo menos a la familia nuclear para que los parientes no se sientan excluidos de "tanta dicha".

5) Si prefieren mantener el perfil bajo en las redes y andar con cautela, se puede esperar hasta la entrega del anillo de compromiso (engagement), cuando se supone que la relación va muy en serio y es lo suficientemente estable.

6) No es bueno ni adelantar ni posponer demasiado este encuentro "pareja-familia".

Si se adelanta y luego se rompe la relación, por cualquier causa, puede enviar la señal equivocada a la familia.

Si se pospone demasiado nos perdemos el feed back de nuestros familiares quienes nos pueden alertar con banderas amarillas -y hasta rojas- de cosas negativas que no vemos en nuestra pareja porque el amor es “ciego".

7) No forzar el encuentro sin antes consultar a nuestra pareja, quien tiene derecho a decirnos si se encuentra lista o no para conocer a nuestra familia y presentarnos a la suya.

Mantener las vías de comunicación abiertas tanto con la familia como con la pareja, reducirá la posibilidad de herir susceptibilidades de una o ambas partes.





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Cecilia Alegría, La Dra. Amor (www.ladoctoraamor.com): Consejera de Parejas, Love and Life Coach, Conferencista Internacional, Periodista y Conductora de Radio y TV. Destaca en los Medios Latinos en Miami dando consejos sobre cómo triunfar en el terreno amoroso y ayudando a miles de parejas a resolver sus problemas. Forma parte del grupo fundador de profesores del programa Universidad de la Familia.
Ha publicado diez libros entre los que se encuentran: Comunicación Afectiva=Comunicación Afectiva (Espasa Calpe, España, 2000). 120 preguntas y respuestas para ser mejores personas (Editorial Norma, Colombia, 2004), No hay amor más grande (Editorial Aragón, USA, 2012), Amando un Día a la Vez (Ediciones Varona, U.S.A. 2015), Al rescate de tu comunicación de pareja (Ediciones Varona, USA 2017), Sexo Sagrado y Lazos del Alma (Indie Publishingnbsp, 2018), Alessia (2018)

Monday, May 20, 2019

Cómo era (un poema de Félix Luis Viera)

Nota: Cada lunes la poesía de  Félix Luis Viera.  Puedes leer todos sus textos, publicados en el blog,  en este enlace.


Cómo era


                         a Manuel Vázquez Portal

                               cómo era, preguntas
                         y te encuentras entonces
                         con la faz del olvido

                                     Manuel Vázquez Portal 




Era pequeña, Manuel, era pequeña
y la primera noche la esperé en un parque
    oscurísimo
de una ciudad lejana,
venía vestida de blanco y esto fue, Manuel
en una noche de lluvia.
Era pequeña, y dulce como un pajarito
y yo me decía sin decírselo
que nunca olvidaría su ternura
porque su ternura, Manuel —lo vi enseguida—,
  era
su misil más poderoso.
Te repito que era pequeña y entre mis manos
crujía como una brizna de yerba incendiada,
y nos amamos en aquel parque que dije y en
las calles y los ascensores
y en las habitaciones prestadas y robadas,
todo con la urgencia del que no vuelve, Manuel,
que eso es terrible.
La última vez que nos entregamos el amor fue la mañana
con una hora subrepticia como límite.
Yo la miré vestida, la miré desnuda, la miré
   mucho
para estar seguro de que jamás olvidaría su figura;
escuché bien su voz junto a mi oído
y la terneza de sus ojos la dejé bien repartida
   entre mis vellos,
miré su pequeñez, su sonrisa y sus gestos como
   de un niño que amanece
y estuve seguro de que jamás olvidaría cómo era.
Pero la vida es del carajo, Manuel, es del carajo,
hoy he perdido su rostro, no lo hallo,
por más y más que me afano
mi memoria es una niebla gruesa que lo aleja.
Entonces tú, que has padecido de lo mismo,
si acaso sabes ya, ayúdame por favor, Manuel:
dime su rostro, solo su rostro que no encuentro,
cómo era.


Mayo de 1988


Com’era


                  a Manuel Vázquez Portal

                     com’era, chiedi
                     ed è così che incontri
                     il volto dell’oblio

                    Manuel Vázquez Portal



Era piccola, Manuel, era piccola
e la prima notte l’attesi in un parco
   molto oscuro
d’una città lontana,
veniva vestita di bianco e questo accadde, Manuel
in una notte di pioggia.
Era piccola e dolce come un uccellino
e io mi dicevo senza dirglielo
che mai avrei dimenticato la sua tenerezza
perché la sua tenerezza, Manuel - lo vidi subito -,
   era
la sua arma più potente.
Ti ripeto che era piccola e tra le mie mani
crepitava come un filo d’erba bruciata,
e ci amammo in quel parco che dissi
e nelle strade e negli ascensori
e nelle camere prestate e rubate,
tutto con l’urgenza di quel che non torna, Manuel,
che è una cosa terribile.
L’ultima volta che facemmo l’amore fu di mattina
con un’ora surrettizia come limite.
Io la guardai vestita, la guardai nuda, la guardai
   molto
per essere sicuro che mai avrei dimenticato la sua figura;
ascoltai bene la sua voce vicino al mio orecchio
e la tenerezza dei suo occhi lasciai ben distribuita
   tra la mia peluria,
guardai la sua minutezza, il suo sorriso e i suoi gesti come
   d’un bimbo che si desta
e fui sicuro che mai avrei dimenticato com’era.
Ma la vita è maledetta, Manuel, è maledetta,
oggi ho perso il suo volto, non lo trovo,
per quanto mi affanni
la mia memoria è una nebbia spessa che l’allontana.
Allora tu, che hai sofferto la stessa cosa,
se per caso adesso lo sai, aiutami per favore, Manuel:
dimmi il suo volto, solo il suo volto che non ritrovo,
com’era.

Maggio 1988


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Félix Luis Viera, poeta, cuentista y novelista, nació en Santa Clara, Cuba, el 19 de agosto de 1945. Ha publicado siete poemarios; tres libros de cuento; cuatro novelas y una noveleta.

Entre los premios que recibiera en su país natal, se cuentan el David de Poesía, en 1976; el Premio Nacional de Novela, en 1987, por Con tu vestido blanco, que recibiera al año siguiente el Premio de la Crítica, galardón que ya le había sido otorgado a este autor, en 1983, por su libro de cuento En el nombre del hijo. 

Su poemario La patria es una naranja, que aborda el tema del exilio a la par que incursiona en la realidad mexicana, ha tenido una buena acogida de crítica y público y recibió en Italia el Premio Latina in Versi en 2013.

Es ciudadano mexicano por naturalización. Reside en Miami.


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Gordiano Lupi, periodista, escritor y traductor, nació en Piombino, Italia, en 1960. Fundador, en 1999, junto con Maurizio y Andrea Maggioni Panerini de la editorial La Gaceta Literaria, ha traducido del español a varios autores cubanos, como Alejandro Torreguitart Ruiz, Guillermo Cabrera Infante, Félix Luis Viera y Virgilio Piñera, entre otros. Cuenta en su haber con una amplio trabajo sobre figuras del cine, entre ellas Federico Fellini, Joe D´Amato y Enzo G. Castellari. Ha publicado más de una decena de libros que abarcan diversos géneros, como Nero tropicale, Cuba magica, Orrore, ertorismo e ponorgrafia secondo Joe d´Aamto y Fidel Castro – biografia non autorizzata.


Gordiano Lupi es un luchador por la democracia para Cuba y un promotor de las artes y la cultura de la Isla.

Carta de Cuba a San Martín de Loynaz (por Dulce María Loynaz)


Carta-plegaria de Cuba
 a San Martín de Loynaz y Amunabarro


La Habana mayo 9 de 1962


Sr. San Martín de Loynaz y Amunabarro


Presente


Con la pluma en la mano y el papel delante de los ojos, no sé aun como encabezar esta carta que me estoy atreviendo a dirigirte: no sé si poner, por ejemplo, »Venerado Santo y antecesor mío» o mas bien sencillamente «Amado San Martín» o acaso «Mi celeste tío-abuelo»...

Ninguno de estos giros me complace: el primero me suena un poco pomposo y engolado; el segundo a cosa demasiado familiar y el tercero a vana exageración.

Sin embargo, de alguna manera he de llamarte y también de manera algo distinta ya que al fin y al cabo, si tú eres un santo, yo soy por uno de esos misteriosos caminos de la sangre tu humilde y mínima parienta.

Cierto que el parentesco es muy lejano, pero lejano y todo hay que contarme entre los descendientes del mismo tronco tuyo -que no fueron muchos- y aun entre esos soy de los que llevan tu apellido en primer término, que son bastante menos. Y basta ya de enumerar los títulos; por lo demás, no tengo otros, o por lo menos, ninguno que aquí cuente.

Así pues ¿Cómo he de saludarte San Martín de la Ascensión de Loynaz, en este día de gloria para tí y para nosotros, al celebrar tus bodas místicas, tu hermoso advenimiento a los altares?

¡Cuan arduo se me hace invocarte con algo más que el nombre, saludar en tí este gozo mío de ser brizna de hierba donde tú eres magna eclosión de lirios!

Bien se ve que no acierto a darte el adecuado tratamiento mas no por ello habré de detenerme y esta carta la vas a recibir por encima de todos mis tropiezos.

¿La recibirás de veras?

Olvida la pregunta Santo mío; yo olvidaré por un momento cuantas millas de cielo nos separan, cuantos millones de años-luz o de años-sombra, cuanta dureza de mi corazón incapaz de reconocerte aunque ahora mismo me tendieras la mano.

No importa, yo te escribo; pese a estos titubeos que me ves, escribir es lo único que hago más bien que mal en esta vida mía. Perdona la franqueza, te lo digo porque no sé si tú lo sabes. Es, pues, el medio más seguro que tengo de llegar a los que quiero.

Sabrás también -porque eso si te consta -que nunca te pedí cosa alguna, por más que del mentado parentesco tan ufana me sienta. Nunca tampoco para alcanzar favor que por otra razón no merecía, recordé en mis plegarías tu derramada sangre de la cual una gota siquiera habrá en la mía. No estaba bien hacerlo, desde luego, ni es cordura tratar en términos mundanos los asuntos del cielo. Pero tal vez a otros les hubiera tentado la ocasión, que un lenguaje tenemos y en él habemos de expresarnos.

Bueno, pues he aquí que vengo a hacer lo que jamás hiciera: vengo a pedirte si, por esa misma gota de sangre que nos une, que esta vez te dispongas a escucharme: es necesario que tú vuelvas los ojos, siempre elevados, siempre en éxtasis, y los hagas descender, como por un abismo, si es preciso, hasta encontrar los míos que te buscan, que se parecen quizá a los de alguna de tus hermanas, aquellas cándidas Marías con quienes jugabas de niño bajo los castañares del solar paterno. Es perentorio, imprescindible que me escuches hoy que vengo a pedirte por mi tierra.

Podría añadir que no pido para mí, pero esto no sería exacto. Si pido para ella, estoy pidiendo para mí, porque la suerte de mi tierra es mi suerte, su dolor mi dolor, su sangre, la mía, como también la tuya un poco.

Personalmente, ya tu ves… Nunca tuve menos y nunca me ha sobrado tanto. Buena madera de pobre me dio el Señor, bien que ni tú ni yo lo sospecháramos.

Empero pobre o rica, sola o rodeada del calor humano, ligada estoy a mi país, como te dije, y no sabría apartarme de él. Otros lo han hecho y allá ellos. Hablo por mí, naturalmente. También hay gentes con teorías nuevas y dicen que en el mundo no debe haber fronteras, sino un solo sistema de vivir, una sola medida, un solo pensamiento. Tal vez tengan razón, yo no lo sé; confieso que te escribo en una gran confusión de alma. No obstante, me parece que con la tierra nuestra nos sucede lo que con esos órganos vitales y entrañables: no nos apercibimos de su existencia hasta que duelen.

La mía duele ahora ¡Y como duele! Yo creo que el clamor haya llegado allá donde tu moras rodeado de ángeles próximo a la inefable Presencia. Y entonces no te cuento nada nuevo si te digo que aquella isla niña que una vez traje riendo de la mano, aquella novia de Colón, aquella benjamina bien amada, ya no es niña, ni es novia: es la más desolada de las madres porque tiene que serlo la que ve a sus hijos despedazándose entre sí, cegados por la sangre, por la fiebre del odio, por la ira; es huérfana en los hijos de estos hijos, es viuda en las mujeres que dejaron atrás y manca en el hermano que se amputó a su hermano.

La isla niña ha envejecido siglos en apenas dos lustros: sobre la curva de la espalda lleva una carga de pecados propios y ajenos que casi pesan más que las desgracias. De nada vale discernir quiénes los cometieron: de todos modo será ella la que lleve la carga.

La isla tiene sed: también el cielo le ha negado el agua. Pero no es la falta de agua, ni la falta de pan si el pan faltase; te aseguro que el animo no flaquearía por eso. Es la falta de amor, de caridad, es la ambición de unos y la torpeza de otros y la soberbia, la soberbia de todos.

Yo sé que éste dolor no es un dolor nuevo, no es dolor que estrenemos nosotros: sé que en tu propia tierra lo padeciste con los tuyos y aun la memoria de la sal pasada amarga el agua de tus ríos. Sé también que no es este o aquel pedazo del planeta, sino el planeta mismo lo que arde en la pira de tantas guerras, persecuciones y mentiras.

Pero eso justamente debe moverte a oír a quien te implora, pues su razón no es ya razón de coto adentro. Tú, que te echaste a andar por los caminos de la tierra y sobre ella elegiste el más difícil para llegar a donde estás, vuelve sobre tus pasos: no te detenga lo que antes no te detuvo y aunque sea por solo una jornada regresa a nuestro dolor de humanos, a nuestras calamidades y miserias.

Vuelve aunque sea a rescatar las almas ya que ese fue tu oficio. Y no te arredre el ver que en este siglo es más difícil cristianizar cristianos que en el tuyo moriscos y judíos.

Estos cristianos de hoy clavan a Dios todos los días en una cruz que nadie vela ya, en donde Dios está solo.

Hay que evangelizar a los que vosotros dabais por evangelizados, San Martín; hay que enseñarles otra vez a rezar de verdad el Padre Nuestro.

Tú pensarás que es mucho lo que pido, y yo también lo pienso. El diálogo es posible con salvajes inocentes y crueles; al menos muchas veces es posible. Pero nunca lo es con estos hombres civilizados, llenos de ciencia y de orgullo, llenos hasta de filosofía. No lo es, no lo es con estos hombres, aunque por conseguirlo estuvieses dispuesto, como entonces, a pagar con el precio de tu vida.

Nunca te escucharían porque ellos son siempre los que hablan. Y ciertamente no habrán sino más ponzoñosas las flechas de los indios o las lanzas de los idólatras. Ni más ponzoñosas ni más certeras.

Los pecados de las gentes que fuiste a convertir, eran pecados de ignorancia: los que por esta banda nos dejaste, son ya pecados de sabiduría. Triste es desconocer el Divino Mensaje, pero más triste es todavía haberlo conocido y olvidarlo.

Ahora no es allá donde tenéis que ir vosotros; es aquí donde tenéis que quedaros. Es aquí, en el mundo que llaman civilizado, donde está vuestro puesto, vuestra misión, y sí lo quiere Dios, vuestro martirio.

No tengo tras de mi una gran causa que defender, una luz que difundir, no soy valiente como tú, como tus compañeros, como tantos que hubo y hay todavía; el miedo muchas veces se me ha enroscado a la garganta y si no me avergüenzo de decirlo es porque en cierto modo tengo derecho al miedo ya que yo nada sirvo, nada valgo. Pero aún siendo así, aquí me tienes escribiendo una carta…

Que ella alcance gracia a tus ojos y tú la alcances para el mundo. Y si el mundo es muy grande, para Cuba, y Cuba sea al fin tierra de gracia.

Bálsamo pido para sus heridas a aquel que puede darlo. Pídelo tú conmigo hoy que es tu día y nada te va a ser negado.

Pídelo hoy, cuando el jubilo de las campanas se extienda a todo lo ancho de tus valles, allá en la noble tierra vasca donde tengo amistad, raíz y nombre.

Pídelo hoy, cuando los tuyos se regocijan de contarte la primera centuria en el coro de los Bienaventurados.

Pídelo, sí, y perdona que en medio de la fiesta alce mi voz quebrada. Pero yo, ¿qué iba a hacer con estas penas, con estas locuras que te escribo, con esta isla que te dejo como una roja flor, como una rosa ensangrentada?

Esto tenía que decirte: ahora eres tú quien tiene la palabra.

Queda a tus pies

Dulce María Loynaz


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Escultura de  de San Martín de la Ascensión Loynaz.
Era patrimonio de Dulce María Loynaz,
 quien se la regaló a Aldo Martínez Malo.
 (Foto tomada del website de la revista Vitral)


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Este texto fue leído por primera vez en 1974, en la casa de la Dra. Emilia Delgado Carballo, en su tertulia de los domingos.

Fue publicado originalmente en el número especial dedicado a Dulce María Loynaz por la revista Vitral (Mayo 20, 1997) de la diócesis de Pinar del Río.

Además, fue incluido con una introducción de Alberto Lauro, en la Revista Hispano Cubano (Enero-Marzo, 2007), que se editaba en España.  Forma parte del libro Dulce María Loynaz. Cartas que no se extraviaron (Compilación y prólogo de Aldo Martínez Malo. Ediciones Loynaz, Pinar del Río;  Fundación Jorge Guillén, Valladolid, España 1997)

¿Quién es cubano típico?


En Cuba, pues, ¿quién es cubano típico, el tabacalero pinareño, el habanero cosmopolita, el ganadero camagüeyano o el cañero de las regiones orientales? ¿El cubano urbano o el de nuestros campos? ¿El que no sabe hablar un buen español pues no lo ha estudiado bien, ni cuida su lenguaje oral y/o escrito, pronuncia mal, tiene un vocabulario escaso, utiliza palabras groseras, etc.? ¿O el cubano cultivado, que sabe bien lo que dice y cómo lo dice? ¿Quién es más típica, una buena bailarina de ballet, con las características de la “escuela cubana”, o una rumbera de barrio marginal? ¿Una mujer espiritual y trabajadora o una “jinetera” que no se niega ni al sexo bien pagado, ni al alcohol, ni a una “línea” de droga? ¿Quién es el cubano típico, el proxeneta Yarini o el beato Olallo Valdés? ¡Cuidado con la palabra “típico”! Al emplearla, se debería manifestar no sólo sus fronteras –hasta dónde llega–, sino también la calidad (en el sentido de la qualitas de los filósofos escolásticos) de su sentido.

(ver ¿Típico? ¿Genuino? por Monseñor Carlos M. de Céspedes en Palabra Nueva, Abril/2009)

20 de mayo de 1902: Nace La República de Cuba

 


Los Presidentes de la República de Cuba- 20 de mayo de 1902: Tomás Estrada Palma

- 1906-1909: Segunda intervención de los EUA

- 28 de enero de 1909 : José Miguel Gómez

- 20 de mayo de 1913: Mario García Menocal

- 20 de mayo de 1921: Alfredo Zayas

- 20 de mayo de 1925: Gerardo Machado

- 12 de agosto de 1933: Presidentes Provisionales

- Carlos Manuel de Céspedes y Quezada

- Pentarquía: Ramón Grau San Martín, Guillermo Portela,

José Miguel Irrisari, Sergio Carbó, Porfirio Franca

- 10 de septiembre de 1933: Ramón Grau San Martín

- 15 de enero de 1934: Carlos Hevia

- 18 de enero de 1934: Carlos Mendieta

- diciembre de 1935: José A. Barnet

- enero de 1936: Miguel Mariano Gómez

- diciembre de 1936: Federico Laredo Brú

- 1940: Fulgencio Batista

- 1944: José Grau San Martín

- 1948: Carlos Prío Zocarrás

- 10 de marzo de 1952: Golpe de Estado por Fulgencio Batista

- 1954: Fulgencio Batista

- 1 de enero de 1959: Triunfo de la llamada  revolución

- Manuel Urrutia

- 17 de julio de 1959: Osvaldo Dorticós

- Diciembre de 1976: Fidel Castro (Presidente del Consejo de Estado)

- 24 de febrero de 2008: Raúl Castro (Presidente del Consejo de Estado)

-19 de abril de 2018: Miguel Díaz-Canel (Presidente del Consejo de Estado)


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Fuentes fundamentales utilizadas para este listado presidencial:

1. Francisco Ichaso, Los Presidentes de Cuba Libre en el número extraordinario del Diario de la Marina en su 125 aniversario, 1957.
2. Manolo Fernández, Cronología Histórica de Cuba. Miami, Ediciones Universal, 2001.

(Mayo, 1902) Tomás Estrada Palma, Primer Presidente de la República de Cuba


Tomás Estrada Palma en camino hacia La Habana, para tomar posesión como primer presidente de la República de Cuba. (Foto/Colección University of Miami)

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In 1902, Tomás Estrada Palma set foot on the island of Cuba for the first time in almost twenty-five years. José Martí’s successor as head of the Partido Revolucionario Cubano, Estrada Palma was living in exile in Central Valley, New York when he was elected Cuba ‘s first president in 1901. Once elected, he renounced his naturalized American citizenship and traveled to his homeland, landing in Gibara, Oriente on April 20, 1902. Estrada Palma traveled across Cuba for three weeks, getting reacquainted with the island and giving Cubans a chance to see in person the man they had elected as their first repúblican president. He reached Havana on May 11, 1902 and was inaugurated eight days later on May 20, 1902. This photograph depicts Estrada Palma’s caravan as he marched across Cuba. At the head of the group is a rider carrying the flag of Bayamo, Estrada Palma’s hometown and birthplace of Cuba’s struggles for independence. Estrada Palma rides in a black carriage at the center of the photograph. It is part of the Tomás Estrada Palma Collection of the Cuban Heritage Collection (CHC) of the University of Miami Libraries. This collection was donated to the CHC by Estrada Palma’s grandson, Tomás Douglas Estrada Palma, in 1995. 

Felicidades Cuba











Sunday, May 19, 2019

Enrico Cecchetti (por Florencia Guglielmotti)

Nota del blog: Sección semanal dedicada al Ballet y la Danza, a cargo de la la ballerina, coreógrafa y profesora Florencia Guglielmotti.

Los textos anteriores, se pueden leer en este enlace.


Enrico Cecchetti nació en un camarín del Teatro Tordinona de Roma el 21 de junio de 1850. Hijo del bailarín y corógrafo Cesare Cecchetti, debutó en los escenarios a los 5 años, en Génova. Luego de estudiar con Giovanni Lepri, alumno de Carlo Blasis, en Florencia, y de haber alcanzado un alto nivel técnico, sobre todo en saltos y giros, se radicó temporalmente en Milán, donde debutó en el ballet “Dioses de Valhalla”, en 1870. Tras ser contratado como bailarín en diferentes compañías europeas, en 1887 fue nombrado bailarín principal y segundo maestro del Teatro Marinsky, de San Petersburgo, debutando con la obra “The tulip of Haarlem”, de Lev Ivanov. Allí estrenó varias coreografías de Marius Petipa: en 1889 interpretó el rol del Dios del Viento en “El Talismán”, el del Pájaro Azul y Carabosse de “La Bella Durmiente”, en 1890, y el rol de Reuben en el ballet “Kalkabrino” estrenado en 1891. Durante sus años en el Marinsky fueron alumnos suyos grandes bailarines de la época, como Lubov Egorova, Victor Gorsky, Tamara Karsavina, Mathilda Kschessinska, Nicolai Legat, Vaslav Nijinsky, Anatole Oboukhoff, Anna Pavlova, Julia Sedova, Mikahil Fokine, Vera Trefilova y Agrippina Vaganova.


Entre 1902 y 1906, enseñó en Varsovia y, a su regreso a San Petersburgo, abrió una escuela de ballet privada. Entre 1909 y 1918 participó en los Ballet Russes de Diaghilev desempeñándose como bailarín de carácter, maestro de ballet y supervisor de ensayos. En esa compañía fue parte en las producciones de “Schéhérazade” (1910), “L'Oiseau de Feu” (1910), “Petroushka” (1911) y “Le Coq d'Or” (1914), todos de Mikahil Fokine, y en “Las Femmes de Bonne Humeur” (1917), “La Boutique Fantasque” (1919) y “Pulcinella” (1920), de Léonide Massine.


En 1918 se traslada a Londres y abre una escuela de danza, donde estudiaron, entre otros Ninette De Valois (luego fundadora del Royal Ballet), Alicia Markova y Marie Rambert. En esa misma ciudad, en 1922, se crea la Cecchetti Society, con el fin de preservar su sistema de enseñanza, que focaliza en la fuerza y la elasticidad de los bailarines, codificado por Stanislas Idzikovsky y Cyril Beaumont en el libro “A manual of the theory and practice of classical theatrical dancing. Cecchetti method”, publicado ese mismo año. En 1924 fue incorporado a la Imperial Society of Teachers of Dancing.


En 1925 retornó a Milán para desempeñarse como maestro de ballet en la Escuela de La Scala. Falleció en esa ciudad, tres años más tarde, el 13 de noviembre de 1928. Su legado permanece en la formación de bailarines hasta el día de hoy.





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Florencia Guglielmotti reside en la Ciudad de Buenos Aires (Argentina). Es Profesora de Danza (titulada en la Escuela Nacional de Danzas "María Ruanova"), Licenciada y Profesora de Artes (recibida en la Universidad de Buenos Aires). Cursó estudios en la Escuela Nacional de Ballet de Cuba. Es Miembro de International Dance Council CID (UNESCO).

Actualmente se desempeña como Profesora de Danza Clásica y como Profesora Titular de Historia de la Danza en la Escuela Superior de Enseñanza Artística "Aída V. Mastrazzi". Email: florenciagu@gmail.com

Pascual Rey Calatrava, artesano material en la historia legendaria (por Joaquín Estrada-Montalván)

Foto cortesía de Juan C. Agüero
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Pascual Rey Calatrava, militar español, guerrero mambí... es artesano material en la historia legendaria. Esa historia que se enriquece en el tiempo y se convierte en leyenda, trocando en magnífico lo cotidiano. Pascual Rey de Calatrava era parte de la tropa española que participó en el combate conocido como Dos Ríos, en el que falleció José Martí.


Luego del primer entierro de José Martí (en una fosa común en el cementerio de Remanganagua  -cercano al lugar del combate-) y exhumación (para trasladarlo al cementerio Santa Ifigenia de Santiago de Cuba), fue Rey Calatrava (por sus conocimientos de carpintería) el encargado de construir el primer ataúd donde descansaron los restos del Apóstol.

Durante su estancia en Cuba, Rey Calatrava, se pasó a las filas mambisas. Luego de la guerra, se asentó y echó raíces en la llanura camagüeyana. De sus tiempos agramontinos se le atribuye la construcción del monumento original, anterior al actual, dedicado a Dolores Rondón, en el cementerio de la ciudad de las Iglesias y los tinajones.


Monumento actual, construido en 1933,
 dedicado a  Dolores Rondón en el Cementerio de Camagüey

Aquí Dolores Rondón
finalizó su carrera
ven mortal y considera
las grandezas cuáles son:
el orgullo y presunción,
la opulencia y el poder,
todo llega a fenecer
pues solo se inmortaliza
el mal que se economiza
y el bien que se puede hacer. 
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Supe de Pascual Rey Calatrava por uno de sus bisnietos, mi amigo Juan C. Agüero, uno de los que juntan aventura y vida diaria. Con Juan C. Agüero y el grupo de exploración Jurakan de la Universidad de Oriente (segunda mitad de los 80s) hice la ruta de Martí de Playita de Cajobabo a Dos Ríos (por etapas, guiándonos por el Diario de Martí), visitamos el cementerio de Remanganuas donde se recuerda el primer entierro de Martí y donde inició su "historia" cubana Pascual Rey Calatrava

Las hermanas de José Martí (por Teresa Fernández Soneira)


Las hermanas de José Martí

 por Teresa Fernández Soneira
(para el blog Gaspar, El Lugareño)


Han permanecido en el anonimato por más de 100 años. Nunca nos hablaron de ellas, ni nos dijeron sus nombres, y en las escuelas no nos enseñaron sus vidas. La mayoría de los cubanos desconoce que José Martí tuvo siete hermanas, siendo él el primogénito. Y aunque quizás, al igual que Leonor Pérez Cabrera, la madre, ellas no estaban de acuerdo con la posición política de su hermano(1), es necesario dar a conocer a estas mujeres que también formaron parte importante de nuestra historia.

Leonor Pérez Cabrera
en sus años de juventud
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Leonor Pérez Cabrera(2) contrajo matrimonio con Mariano Martí Navarro(3) en 1852 en la iglesia parroquial de Nuestra Señora de Monserrate en La Habana. Poco más de un año después del nacimiento de José Martí y Pérez en La Habana en 1853(4), vendría al mundo la primera de las hembras.

Casa de la familia Martí-Pérez
 en la calle Paula (ahora Leonor Pérez) número 41. 
Fue declarada Monumento Nacional en 1949.
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Leonor Petrona Martí y Pérez, (La Habana, el 29 de julio de 1854-México, 1900), conocida cariñosamente como “La Chata”, fue bautizada en la capilla del Castillo del Morro. El 16 de septiembre de 1869 Leonor Petrona contrajo matrimonio con Manuel García y Álvarez con quien tuvo cuatro hijos: María M. Andrea, fallecida a los tres años de edad; Alfredo, Oscar y Mario, este último nacido en México entre 1875 y 1876. Leonor fallece del corazón en La Habana, en julio de 1900.


El tercer hijo del matrimonio fue Mariana Salustiana “Ana” Matilde Martí y Pérez que nace en La Habana el 8 de junio de1 1856. Fue novia del pintor mexicano Manuel Ocaranza e Hinojosa(5). Falleció en México, D.F., el 5 de enero de 1875, a los 19 años. Se conserva un poema de su autoría dedicado a la madre. De ella escribió Martí una crónica y unos versos. He aquí un fragmento: “Impaciente y estúpido el correo, lucha y vence mi amor y mi deseo. Carta es mi carta, más si bien la peso, me une a tu imagen tan estrecho lazo, que es cada frase para ti, un abrazo, y cada letra que te escribo, un beso”(6). (1868)

El 2 de diciembre de 1857, estando la familia residiendo en Valencia, buscando hacerse de un futuro en esa ciudad española, y estar junto al resto de la familia, les nace María del Carmen (La Valenciana) Martí y Pérez, (1857-1900), de ahí que la apodaran «La Valenciana». En 1882 María del Carmen se casa con Juan Radillo y Riera, y de esa unión nacen: Juan Paulino, María del Carmen Eleuteria, Pilar, Enrique y Angélica Mauricia. María del Carmen murió en La Habana, el 14 de junio de 1900.

Se cree que la familia también residió por poco tiempo en Santa Cruz de Tenerife, donde por entonces vivía la madre de doña Leonor. Pero la familia decide regresar a Cuba al no poderse encaminar don Mariano en la Península. Es muy probable que en el viaje de regreso para Cuba doña Leonor fuera embarazada, ya que el 13 de noviembre de 1859 nace en La Habana, María del Pilar Martí y Pérez. Pero la niña fallece en la niñez, cuando contaba solo 6 años, el 12 de noviembre de 1865.


Rita Amelia Martí y Pérez (1862-1944), la sexta de las hembras, nace en La Habana, el 10 de enero de 1862. En 1883 contrae matrimonio con José García y Hernández con el que tiene varios hijos: José Joaquín, Amelina, Aquiles, Alicia, Gloria - que murió a los diecisiete años -, Raúl y José Emilio. Rita Amelia vivió los últimos años de su vida en una casita que le había donado el gobierno de Fulgencio Batista(7). Rita muere en La Habana, el 16 de noviembre de 1944.


La séptima hija del matrimonio, Antonia Bruna Martí y Pérez (1864-1900), nació en La Habana, el 6 de octubre de 1864. En 1885 contrajo matrimonio con Joaquín Fortún y André. Sus hijos fueron: Joaquín, Ernesto, María y Carlos. Algunos historiadores apuntan que estos dos últimos hijos se establecieron en México donde aún quedan descendientes. La historiadora Olivia América Cano Castro(8) afirma que estos descendientes residen en la ciudad de Tepic, capital del estado de Nayarit. Antonia Bruna falleció en La Habana el 9 de febrero de 1900, pocos meses antes que su hermana María del Carmen.

La última hija que tuvieron Leonor y Mariano fue Dolores Eustaquia «Lolita» Martí y Pérez. Nace el 2 de noviembre de 1865, diez días antes del fallecimiento de su hermana Pilar. Lolita muere en la niñez, el 23 de diciembre de 1873.

Cuando en Cuba corrían los terribles años de las conspiraciones y el comienzo de la guerra de los Diez Años (1868-1878), José Martí, todavía un joven de solo 16 años, se declara opuesto al gobierno de la Metrópolis, y es encarcelado por encontrársele escritos en contra del régimen. Su madre trata sin éxito de que sea liberado, y luego el gobierno decide expatriarlo para España. En el hogar de los Martí y Pérez hay preocupación y desasosiego por el futuro de aquel hijo que les ha resultado tan rebelde.

En 1875, al terminar sus estudios en la Península, Martí, ya graduado en leyes, va reunirse con su familia que ha viajado a México para estar junto a él. Nos podemos imaginar el alborozo y también las lágrimas en ese encuentro; llevaban seis años sin verse. Don Mariano Martí llega a México sin dinero ya que todo lo que tenía ahorrado lo había gastado en los trámites de la cárcel de su hijo José. Pero entonces conoce a Manuel Mercado(9) quien lo ayuda, y por el obtiene un contrato de suministros de arreos y mochilas para el ejército mexicano. Toda la familia se dedica a confeccionar estos artículos lo cual contribuye a poder salir de la penuria y poner casa propia, aunque es Martí quien más los ayuda económicamente con sus honorarios como periodista. En febrero de 1877 la familia regresa a La Habana.

En México Martí se relaciona con la camagüeyana Carmen Zayas Bazán con quien más tarde se casa. El matrimonio regresa a Cuba donde les nace en 1878 su único hijo, José Francisco(10). Estando en La Habana el gobierno español le pide a Martí que renuncie a sus ideas revolucionarias y que apoye al gobierno colonial, pero Martí se niega y una vez más es deportado a España. Pensamos que a partir de entonces José y las cuatro hermanas que quedaban vivas: Leonor, María del Carmen, Rita Amelia y Antonia Bruna, nunca más se volvieron a ver. Ellas habían constituido sus familias, y prosiguieron con sus vidas, aunque estarían al tanto de la trayectoria de su hermano, y habrían sentido la angustia y la incertidumbre por su futuro.

Martí muere en Dos Ríos al comienzo de la Guerra de Independencia. Las hermanas de Martí fallecerían, tres antes que él, y otras tres pocos años después que él. Rita Amelia sería la única que viviría hasta casi mediados del siglo XX. Fue Rita la que acompañó a su madre hasta el final. Debió haber sido muy duro para Leonor Pérez sobrevivir a todos sus hijos. Ciega y viviendo en la penuria, se ve obligada a solicitar del gobierno interventor norteamericano un puesto de oficial tercero en la Secretaria de Agricultura, Industria y Comercio. Pocos años después fallece en La Habana, el 19 de junio de 1907. Doña Leonor fue enterrada junto a su esposo en el Cementerio de Colón en un panteón que los emigrados revolucionarios de La Habana erigieron para ellos frente a las tumbas de Máximo Gómez y de la familia de Gonzalo de Quesada.

Esta es, a grandes rasgos, la historia de las mujeres de una familia insigne en la que el padre y la madre enseñaron a sus hijos el respeto por los padres; por las autoridades eclesiásticas, civiles y militares, y sobre todo, entre todos los miembros de la familia. Como dicen algunos historiadores, la unidad familiar de los Martí-Pérez nunca se fragmentó a pesar de ausencias y desarraigos.

Hace falta que los historiadores continúen la investigación y nos hablen más de las vidas, anhelos y pesares de los miembros de esta ilustre familia. Es importante que los investigadores sigan rastreando en archivos y museos para que los cubanos sepamos más de nuestros héroes y mártires. Sobre todo, que nos hablen de las mujeres, porque como dijo Gaspar Betancourt Cisneros(11): «las mujeres […] son el punto de partida de los pueblos; de ellas salen los héroes o los tiranos; los sabios o los ignorantes; los patriotas o los traidores; los filósofos o los libertinos»(12).

Conozcamos nuestra historia. Sin historia no tenemos raíces ni identidad. Y sin pasado, no hay futuro.




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  1. En una carta de 1882, doña Leonor amonesta a Martí diciéndole: «…Dentro de 3 días cumplirás 29, me resigno, pero no me conformo a que a esa edad, con tantos elementos de vida, sufras tantas angustias, y que mis muchas reflexiones nada hayan podido en tu destino…».
  2. Leonor Pérez Cabrera nació en Santa Cruz de Tenerife, en1828, y falleció en La Habana en 1907.
  3. Nació en Valencia en 1815 y falleció en La Habana en febrero de 1887.
  4. La historiadora Olivia América Cano Castro indica en sus investigaciones que José Martí nació en la enfermería de la Fortaleza de la Cabaña, y que estuvieron residiendo él y sus padres en la barraca no. 7 por un tiempo. Por ser don Mariano sargento de artillería, existía una orden que obligaba a estos militares a residir en la Fortaleza.
  5. Manuel Ocaranza e Hinojosa (1841-1882), fue un pintor mexicano modernista, amigo de José Martí.
  6. Obras completas de José Martí, «Hermanita mía», Centro de Estudios Martianos, La Habana, 2002, vol. 17, pp. 18
  7. Fulgencio Batista y Zaldívar, (Banes, 1901-Marbella, España, 1973), fue el presidente electo de Cuba de 1940 a 1944, y gobernante de facto entre 1952 y 1959.
  8. Ver Olivia América Cano Castro: Leonor y Mariano, padres de Martí, Grupo de Comunicación Galicia en el Mundo, S.L., Vigo 2009, p. 62.
  9. Manuel Antonio Mercado y de la Paz (1838-1909). Oficial Mayor de la Secretaría de Gobierno, diputado al Congreso de la Unión. Desempeñó diversos cargos en los tribunales de justicia y en el gobierno, Secretario del gobierno del Distrito Federal. Al arribar José Martí a México, Mercado residía en la casa contigua a la de don Mariano Martí, y comienza así una amistad que perduraría toda la vida. Mercado conservó con cariño más de un centenar de cartas que Martí le escribiera, y gracias a ello se han conocido valiosos aspectos de la vida y el pensamiento del héroe cubano.
  10. José Francisco Martí y Zayas Bazán (2 de noviembre de 1878 –22 de octubre de 1945), contrajo matrimonio con la cubana María Teresa Bancés y Fernández-Criado (1890-1980) en la parroquia del Sagrado Corazón de Jesús del Vedado en La Habana, el 21 de febrero de 1916. El matrimonio no tuvo descendencia.
  11. Gaspar Betancourt Cisneros. El Lugareño, (Puerto Príncipe, 28 de abril, 1803 – La Habana, 12 de diciembre, 1866. Periodista, escritor y revolucionario independentista.
  12. Gaspar Betancourt Cisneros: Costumbristas cubanos del siglo XIX, Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes, 2003.



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Bibliografía

Betancourt Cisneros, Gaspar: Costumbristas cubanos del siglo XIX, Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes, 2003.

Cano Castro, Olivia América: Leonor y Mariano, padres de Martí, Colección Crónicas de la Emigración, Grupo de comunicación Galicia en el Mundo, Vigo, 2009.

Fernández Soneira, Teresa: Mujeres de la Patria, contribución de la mujer a la independencia de Cuba, (Guerra de 1895), vol. II, Ediciones Universal, Miami, 2018.

Mañach, Jorge: Martí el Apóstol, Editorial Verbum, Madrid 2015.

Obras completas de José Martí, Centro de Estudios Martianos, La Habana, 2002.

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Teresa Fernández Soneira (La Habana 1947), es una historiadora y escritora cubana radicada en Miami desde 1961. Ha hecho importantes aportes a la historia de Cuba con escritos y libros de temática cubana, entre ellos, CUBA: Historia de la educación católica 1582-1961, Ediciones Universal, Miami, 1997, Con la Estrella y la Cruz: Historia de las Juventudes de Acción Católica Cubana, Ediciones Universal, Miami, 2002. En los últimos años ha estado enfrascada en su obra Mujeres de la Patria, contribución de la mujer a la independencia de Cuba, (Ediciones Universal, Miami 2014 y 2018). El volumen I dedicado a la mujer en las conspiraciones y la Guerra de los Diez Años, y el volumen 2, de reciente publicación, trata sobre la mujer en la Guerra de Independencia. En estos dos volúmenes la autora ha rescatado la historia de más de 1,300 mujeres cubanas y su quehacer durante nuestras luchas independentistas.

Félix Luis Viera conversa con Osvaldo Navarro, de literatura y Martí

Nota: El pasado 23 de enero de 2018, volví a publicar en el blog un texto de Osvaldo Navarro que forma parte de su libro inédito Las paces con Martí. El texto fue publicado originalmente en este blog, en el año 2010, por cortesía de Elena Tamargo y no estaba seguro si aun se mantenía inédito.

Por esta razón consulté a Félix Luis Viera, quien generosamente, como es su costumbre, me amplió que él había leído el manuscrito original del ensayo y le había enviado una carta a Navarro con sus comentarios. Le pedí compartir su misiva fraterno literaria, y acá una página más para la historia de la literatura cubana.


Eduardo Franco, Osvaldo Navarro y Félix Luís Viera
(Foto hecha por Elena Tamargo.Aparece en el blog por cortesía de Félix Luis Viera)  
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En el ya lejano verano de 2007, el desaparecido poeta, narrador y ensayista cubano Osvaldo Navarro (Santo Domingo, Villa Clara, 1946—Ciudad de México, 2008) me hizo llegar el manuscrito de un muy valioso ensayo de su autoría, Las paces con Martí, cuando yo vivía allí, en la calle Rosa Oro de la colonia Molino de Rosas, en la capital mexicana.

¿Cómo imaginar entonces que, solo un año después, de la dirección antes dicha saldría yo, en una noche sumamente fría, hacia la funeraria donde velaban al poeta en la colonia Tlatelolco?

De izquierda a derecha: Miguel Cossio, Odette Alonso, Carlos Olivares Baró, Iván Portela, Félix Luis Viera y el periodista mexicano Joel Ortega Juárez. (Esta foto aparece en el blog por cortesía de Félix Luis Viera)
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En un homenaje que se le dedicara a Navarro en el centro cultural Casa Lamm, de México, en el otoño de 2009 y en el cual tuve el honor de decir unas palabras en memoria del poeta, expresé:
Tuve el privilegio de leer en manuscrito su ensayo Las paces con Martí. En esta obra que esperamos ver publicada dentro de no mucho tiempo, Osvaldo Navarro sigue dos directrices fundamentales: desmitificar al Martí santurrón que a lo largo de los años no pocos estudiosos se encargaron de crear, así como `expropiar`´ de las arcas de la dictadura cubana al Apóstol, convertido por la propaganda castrista en ´el autor intelectual´ de uno de los regímenes dictatoriales más penosos de la historia. En esta segunda línea argumental me detuve varias veces en la lectura y, según mi punto de vista, ni una de las réplicas del autor carece del sustento necesario, además de que sus exposiciones clarifican de manera rotunda muchas de las expresiones martianas que han tergiversado los `ideólogos´ de la revolución de Fidel Castro.
A continuación, la carta electrónica que le envié a Navarro con mi parecer acerca del borrador de Las paces con Martí.
México, DF, 26 de julio de 2007


Osva:

No creo ser de las personas que más hayan leído a Martí ni tampoco podría contarme, tal vez, entre quienes más han leído sobre él. Sin embargo, sí creo que conozco la básico sobre el tema como para dar una opinión acerca de tu ensayo. Si esta opinión pudiera encerrarse en una sola palabra, sería: excelente.

Creo que has agotado si no todas, casi todas las perspectivas desde las que se puede juzgar, analizar, dictaminar sobre Martí. Has ahondado con meridiana exactitud en los nutrientes del pensamiento martiano (rasgo no muy común en nuestros estudiosos del tema). Algo que demuestras muy bien es que José Martí bebió en muchas fuentes, pero su pensamiento no era ecléctico en el sentido que suele dársele a este término, sino que, aun tomando de un lado y de otro, el Maestro llega a crear su propio cosmos, aplicable a una doctrina bien estructurada. Esto, tanto como tus exposiciones y argumentaciones, sólidas, acerca del Martí masón, son, entre otros aspectos, de lo más novedoso de tu libro.

Determinas una “filosofía martiana” y lo sustentas (que de eso se trata un ensayo), e igual desbrozas muy bien, pero muy bien en mi humilde opinión, los conceptos de “revolución social” y “revolución independentista” en las tesis martianas; y especialmente, el concepto de “revolución” que se infiere, y que tú haces notar con precisión, del pensamiento martiano. Y creo yo, no sé tú, que estos asuntos no han sido tratados muy a fondo por los estudiosos de Martí; por lo menos, hasta donde yo llego, creo que no, de modo que tu ensayo hace un aporte interesantísimo sobre estas cuestiones.

Claro, en la medida en que vas recorriendo el itinerario ideológico de Martí, vas sacudiendo con muy buen tino las raíces del “ser cubano”: por qué somos lo que somos, por qué no hubiésemos sido lo que somos si la Historia no hubiera hecho algunas de esas muecas que acostumbra hacer (en cuanto a idiosincrasia: el cubano es remiso al diálogo tanto en lo personal como en lo “protocolar”, digamos, impositivo por naturaleza y quizás candorosamente...). Esta línea del ensayo es muy ilustradora y sirve de soporte para entender a Martí, a su esencia, a su proyección.

Igualmente, y no sólo para valorar a Martí, sino además al devenir posterior del país, de la nación (en esto de país-nación también cortas con buen filo), la individualidad, escarbas en la influencia de Francia, o de su cultura, en la forja del “desarrollo cubano”. Esto es también muy interesante y está muy bien argumentado, y si se ha escrito de ello, tú lo oxigenas muy bien. El porqué de la incubación del militarismo, del caudillismo, en nuestra Isla, lo entresacas de los fondos con notable diafanidad; algo realmente escabroso. Asimismo pones en la palestra con acierto esa idea infantil que quisieron implantarnos, en nuestra América, en la Isla, del “obrerismo”, perfecto esto.

Vas más allá. En los capítulos finales (este libro va in crescendo, qué bueno): “Y así como echados, ...”; La propiedad y otros temas de la economía; La naturaleza, la ecología, el hombre y la poesía, por ejemplo, te metes en caminos que vuelvo a decirte, no sé tú, pero yo había visto muy poco de ellos en el tema que nos ocupa. En estos pasajes desacralizas ciertas máximas hoy implantadas, creo que por ignorancia o no sé si con mala fe, a partir, se supone, del ideario martiano; un yerro que demuestras hasta la saciedad.

Encomiable es el deslinde que realizas al analizar el Manifiesto de Montecristi (pienso que esto te haya costado un esfuerzo intelectual serio); de lo que muchos quieren ver o dejar de ver en éste (creo que porque les conviene); de la realidad que en ocasiones asevera y en otras sugiere el documento.

Martí fue modernista sobre todo en la prosa, otro elemento digno de atender, Romántico en su poesía. Tú le pones buenas piedras a este basamento.

Algo de lo que más te agradezco como lector es la incuestionable sustentación que haces del Martí antidogmático y del hecho que, aún, el ideario martiano, vigente, muy vigente sin dudas, espera por ser aplicado. Todavía... después de más de un siglo.

Estimo que tus capacidades de narrador te han permitido escribir un ensayo que exhibe algo que yo, a falta de otra definición mejor, llamaría “organicidad narrativa”; esto ayuda mucho al lector, a cualquier lector. Porque hay la manía entre nuestros ensayistas de olvidarse de la estructuración o “armazón” o “diseño” de la obra. Otro aspecto: utilizas la terminología justa, sin esos tantos andares que otros recorren en búsqueda de términos “cultistas” o alusiones herméticas. Las paces con Martí se lee con pasión, con avidez (oye, porque no sé si habrás notado que algunos de nuestros ensayistas escriben para lectores ensayistas). Y hablando de pasión, no está escrito el ensayo con este elemento. Asumo que un rasgo admirable de la obra es precisamente éste: el autor propone, expone, argumenta, nos ilumina, y deja fuera su pasión personal. Puesto que no me negarás que algunos ensayos o artículos-ensayo sobre el tema muestran ciertos puntazos de pasión “partidista”, en ocasiones con suficiente saña.

Nótese que cuando partes de fragmentos de la escritura martiana, ni uno solo suena fuera de contexto, manipulado, batuqueado para luego lanzar un flechazo a algo o alguien. Aun así, queda demostrado –cortando como con sable de aire, como debe ser— que la Revolución cubana –sus estatutos, su proceder, sus argumentos, leyes, etc.– es, por naturaleza, antimartiana. Esto queda claro. Si bien algunos se mueran diciendo lo contrario.

Tendría decenas de fragmentos y de líneas del ensayo –que me impresionaron sobremanera— que podría transcribirte para darle apoyo a mis opiniones, pero esto, claro, haría interminable esta carta.

Por otra parte, algo muy importante: Las paces con Martí aboga por el consenso, hala hacia la unión, no zahiere ni minimiza otros enunciados sobre el tema que trata ni descalifica política e intelectualmente a nadie. Reitero: llama a eso mismo, a las paces con el Maestro y a las paces entre sus compatriotas de hoy.

Te hago una salvedad:

En mi opinión el capítulo IV (Pág. 51), aparece muy abruptamente, es más bien una sucesión de datos y creo que rompe con el paso ascendente, en lo que a Pensamiento se refiere, del ensayo.

Otras dos: Yo siempre escribiría “antiimperialista”, así con las dos íes. Asimismo, me suena mejor omitir el artículo [los] Estados Unidos.

Otra: a veces escribes “la India” y otras “India”, sin el artículo.

Algunos dedazos, lapsus:

P. 4. “transformarla para mejorarla”, dos consonantes a seguidas.

P. 5. “... a las doctrinas martianas EN la tradición europea”, creo que debe ser DE.

P. 10. “espírita”. ¿Es así?

P. 22. “rascendentalismo”, supongo que sea “trascendentalismo”.

P. 28. Línea final. “q[ue]”. ¿Es así? Posiblemente sí, para completar la idea del citado, pero bueno...

P. 32. Última línea. “ésta EN una idea...”. ¿“ésta ES una idea...?

P. 35. “por haberlA observado”. ¿por haberlO observado?

Págs. 36 y 37. Se repite el párrafo que comienza: “Buscó por vías muy diferentes (...) auténticamente original”.

P. 39. Ya hoy en día debe ser “élite” con acento.

P. 43. “influencia tan ¿extranjeriza?”

P. 44. “Sancti Espíritus”, debe ser Sancti Spiritu

P. 46. “Además de lo señaladA por Entralgo”, “Además de lo señaladO por Entralgo”. ¿guerra de independencia, así con baja inicial?

P. 56. “...a cuAn sombría”, “... a CuÁn sombría”.

P. 57. “para quines”, “para quiEnes”.

P. 58. Al pie de página. “... llagAron a Madrid”, “llEgaron a Madrid”.

P. 62. “... un proyanqui”, debe ser “un pro yanqui”.

P. 63. “marxista leninista”, “marxista-leninista”

P. 64. En el último párrafo, escrito con negritas. José Lezama Lima fue invitado [¿por un?] grupo de jóvenes...

P. 65. II. Aquí te refieres al exilio cubano en la época de Martí, creo que debes definir, porque en ocasiones te refieres al exilio cubano de hoy sin avisar que es a éste al que te refieres. Asimismo, aludes a los “tabaqueros cubanos de la Florida”, quizás debas precisar esos lugares de Florida que ya sabemos. También en este párrafo aparece la frase “probidad a toda prueba”

P. 67. En la segunda línea del último párrafo dices “pensamiento de su jefe”, yo pondría el nombre de ese Jefe, para que capte más claro un lector lejano.

P. 70. La verdad es que esa palabra referida por Martí ,“encogullan”, yo nunca he sabido qué significa.

P. 78. Párrafo último. “... y en otras partes”. Yo sustituiría “partes” por “regiones” o “zonas”

P. 79. Aquí está eso que te decía antes, en III, “... del exilio cubano en Estado Unidos (exilio de hoy, de la actualidad).

P. 98. En el segundo párrafo escribes dos veces “sólo” en la primera línea.

P. 99. Aquí al comienzo del III noto algo confuso, como si faltara alguna expresión para redondear, desde “hablando” hasta “pública”.

P. 102. summum, súmmum

P. 103. “...a la altura del de estadounidense”, debe sobrar “de”.

P. 118. (Por cierto, el capítulo que aquí empieza me parece genial). “antigua URSS”, debe ser “extinta URSS”. Tienes “ocurrir” y “ocurrido” en líneas consecutivas. Más abajo “cardinal” dos veces en tres líneas.

P. 132. Está resaltada la palabra “ciclón”. ¿Es así?

P. 142. “estadunidense”, mejor “estadounidense”.

P. 143. Tercer párrafo, cita de Martí, ¿no falta algo entre “americana” y “latino”?

P. 150. párrafo de continuación del anterior: “... ésta estaba”.

Bueno, Osva, ojalá que mis opiniones, mi lectura, que hice con todo empeño posible, te sirvan para algo.

Sólo decirte que has escrito un ensayo sobre José Martí de suma valía y que cuando sea publicado sacará muchas chispas, y asimismo le servirá a mucha gente desorientada o mal orientada. Y sabes, que aunque somos amigos, esto no es causa para que te diga lo que no siento o no creo; la amistad es cuestión aparte cuando se trata de algo tan serio como dar a alguien una opinión sobre un libro.
Felicidades.

Un abrazo:

Félix Luis


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