Saturday, June 23, 2018

Encontrar la Paz (por Orlanda Torres)

Nota del blog: Sección semanal en el blog Gaspar, El Lugareño, gracias a la cortesía de la psicóloga Orlanda Torres, quien ha aceptado la invitación a compartir con los lectores sus consejos y reflexiones sobre los conflictos cotidianos.


En mi recorrido diario escucho diversas anécdotas de amigos, familiares, personas que recién conozco y cada una me deja la misma sensación, ese deseo profundo de encontrar la paz.

¿Se puede verdaderamente encontrar la paz? ¿Se la puede alcanzar? Para muchos se hará difícil, para otros quizás más fácil, pero la paz la necesitamos todos los seres que tenemos vida.

¿Quién desea vivir en la sombra, ensimismado o lleno de preocupaciones que alteren su armonía espiritual? Nadie. Recordemos que, si sentimos paz en nuestro interior, podemos irradiar bienestar a los demás.

El que vive sin paz interior se convertirá en un prisionero de sus propios sentimientos oscuros como: el odio, la ira, irritabilidad y mezquindad.

Cuando nos sentimos en paz, somos seres transparentes, optimistas, amigables y hasta dadivosos, damos lo que no tenemos porque sentimos bienestar en nuestro ser que nos hace ser generosos con los demás.

Cuando somos seres insatisfechos, irascibles, hostiles y egoístas, es porque en el fondo no hemos encontrado la paz que necesitamos y normalmente producimos daño a los demás debido a nuestro descontento interno.

¿Cómo encontrarla? dándole paso a lo bueno, a todo aquello limpio que cada ser humano guarda en su interior, alejándonos de las personas tóxicas y de aquellas que viven arrastrando odios, sentimientos sombríos que no han permitido que sanen jamás su cuerpo ni sus heridas abiertas. Evitando estar en los lugares que están en desarmonía y despojándonos de todo aquello y de quienes obstaculicen nuestro crecimiento.

El vivir en desarmonía tanto física como espiritual, producirá que la persona nunca pueda lograr sentirse en paz y siempre arrastre una sensación de descontento e insatisfacción.

Empieza cada mañana con el deseo absoluto de reunirte con Dios en el lugar más íntimo que tu escojas para conversar con él, comulga y despójate de todo aquello que atrase tu vida y perturbe tu mente. Trata de levantarte sin angustias y no arrastres cargas negativas en tu conciencia.
Ese procedimiento diario te producirá paz para comenzar tu día y alimentará tu estancia, porque te enseñará que debes disculpar a los seres equivocados para poder avanzar y crecer en la vida.

Aprende a dejar atrás los errores de tu pasado, para que te forjes un camino limpio y transparente en el futuro. Procura que cada día que tengas frente a ti, siempre hacer el bien a los demás con pequeños detalles, da ayuda al necesitado, recuerda que todo lo que des será multiplicado en la vida y todo lo que tu entregues con amor, alimentará tu espíritu y producirá felicidad a otros seres humanos.

Conoce el verdadero significado de "amar" y trata de vivir amando a las personas que formen parte de tu entorno, es así únicamente que se puede vivir en plenitud. Nadie puede vivir feliz no siendo amado.

El ser que ama y es amado, vivirá seguro que podrá transitar su camino en la vida invadido de sosiego y de quietud.

¿Entonces se puede encontrar la paz?



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Orlanda Torres: Psicóloga, Escritora, Educadora, Orientadora Motivacional.
Autora del libro "Volando en Solitario" año 2015, Guayaquil - Ecuador. (Disponible en Amazon Kindle)
-Estudió en Miami Dade College: Certificate of Florida “Child Development Associate Equivalency”. Maestra de Educación Preescolar e Infantil en la ciudad de Miami.
-Licenciada en Psicología graduada en el 02/2017 - Atlantic International University.
-Orientadora Motivacional y Conferencias pueden contactar a Orlanda Torres a través de la página que administrawww.fb.com/vivencialhoy
Publicaciones en Revista Sapo - Santiago de Chile – 2016
-La Estancia en el Paraíso de los Sueños
-Relación de Pareja y su gran Desafío
-Es la Felicidad una Elección
Conferencia en Radio - Miami, Florida
-Positivo Extremo Radio: Entrevista 123Teconte “Regreso a Clases y La Adolescencia”
Administra:
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Instagram: orlanda.torres.3

El San Juan Camagüeyano y los ensabanados (por Roberto Méndez)

Foto/Blog Gaspar, El Lugareño
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El San Juan era una vieja tradición principeña que unos hacen remontar al siglo XVIII y otros consideran mucho más vieja. En la primavera, una vez concluidas las transacciones de ganado vacuno, principal fuente económica del territorio, los hacendados, encomenderos, peones o simples ociosos, se dedicaban a festejar de manera rústica el final de un ciclo de laboreo. A pesar de su nombre genérico, no se trataba de una fiesta religiosa, sino profana, que se ubicaba de manera estable entre las celebraciones católicas de San Juan Bautista (24 de junio) y San Pedro (29 de junio), aunque muchas veces su extensión era mayor. Los ganaderos acostumbraban a entrar a la población emulando en su destreza como jinetes, era habitual que lo hicieran por una vía conocida desde entonces como Calle del San Juan o de las Carreras[1]. Ya en la Villa, se dedicaban a celebrar torneos, bailes, paseos, meriendas y “asaltos” o visitas que eran pretextos para cenas abundantes. El disfraz más común era el de “mamarracho”, que consistía simplemente en cubrirse el cuerpo con petates o yaguas, y pintarse o tiznarse el rostro con almagre o carbón.

Gaspar Betancourt Cisneros (El Lugareño), en su curioso artículo “San Juan en Puerto Príncipe”, publicado en El Aguinaldo Habanero[2], describe estos elementales festejos:
En el mes de junio es ya a mediados de la estación lluviosa. Entonces nuestra gente campesina anda mucho a caballo: es el tiempo oportuno de recoger ganados, pastorearlos, conducirlos a los corrales, contarlos y beneficiarlos: y se necesita engordar los caballos, correrlos, amaestrarlos para ese servicio de las fincas. Júntanse los montunos de las haciendas inmediatas: ayúdanse mutuamente a los trabajos del pastoreo, recogida, encierro en los corrales, marcas de señal y letra de propiedad de los ganados. He aquí pues formada una trullada o pandilla que corren, vocean, cantan, se provocan, se desafían, se alientan a la carrera, a la destreza y la agilidad ecuestre; y aquí el origen, para mí, del San Juan, y la elección de la época. Esto pasó del campo a las inmediaciones, y después a la ciudad misma conservando en algunas cosas las huellas de su cuna; pues como luego lo verá vd. la imitación de las operaciones del campo hacía parte de la diversión de la ciudad.[3]
Las diversiones parecían reducirse a las carreras hípicas, las bromas y vejaciones de las que eran objeto personas de todas las clases sociales:
Era todo un saltar de la cama, almorzar o no, ir al pesebre o patio, ensillar el caballo, salir a la calle a dar carreras, gritos desaforados, provocar a los mirones, invitarlos, llevárselos, burlarse de las viejas, decirse sendas claridades, al feo, feísimo, al tonto, tontísimo, al plebeyo, plebeyísimo.[...]Lo cierto es que las frases usuales y de estilo eran las más groseras, y a veces obscenas, y que nuestros buenos abuelos y abuelitas las pronunciaban, oían y celebraban como un chiste del escudero de Don Quijote.[4]
Otro hábito de esos tiempos era la “caza del verraco” en que unos individuos, disfrazados de monteros, daban caza a otro, que hacía de “verraco”, no sólo por las calles de la villa, sino en el interior de cuanta casa encontraran abierta a su paso, con el consiguiente desorden que alguna vez concluyó en hechos sangrientos.

El ambiente se hacía ligeramente más refinado a partir de las cuatro de la tarde, cuando se producía el paseo de las damas y los galanes a caballo, todos —señoras, jinetes y cabalgaduras— emulaban por lo vistoso de sus adornos. En la noche se celebraban bailes en las casas de los vecinos principales, o en ciertos barrios, adornados con ramas e iluminados con antorchas.

Los festejos fueron suspendidos oficialmente por las autoridades en 1817, bajo el pretexto de que eran ocasión para insultos y ultrajes personales, pero los influyentes principeños llegaron a elevar un memorial de protesta a la Corte madrileña y consiguieron que fueran restablecidos en 1835. En lo que el asunto se resolvía, algunas personas del pueblo, de las que no podían acudir a la Audiencia ni al Capitán General, decidieron “sanjuanear” por su cuenta y necesitaban para ello algún disfraz fácil de llevar y de desaparecer si topaban con algún celador de policía. La solución de los rebeldes fue muy ingeniosa. El Lugareño explica de manera muy viva cómo surgieron los ensabanados, que llegarían a convertirse en uno de los elementos más peculiares de estas fiestas:
Temeroso el gobierno de que el disfraz de las máscaras por la noche pudiera perjudicar el orden público, ó acarrear algunas desgracias, prohibió enmascararse. El pueblo, nunca bastante saciado de su diversión, y acostumbrado a usar el San Juan de noche, buscó un medio ingenioso de eludir la prohibición, y lo encontró en las sábanas, manteles, cortinas y cuantos lienzos le vinieron a las manos. La sábana o colcha de una cama es un mueble con el cual puede uno cubrirse de pies a cabeza; es un mueble quitadizo, mueble que de un golpe se presenta colgado al brazo como una toalla que se lleva al río, ó a casa de la lavandera, quedando la persona en trage casero y burlada la prohibición graciosamente.[5]
Para estos nuevos tiempos se estableció una ruta oficial para el paseo de los carruajes, un Bando de la época indicaba: “seguir la dirección de la iglesia Parroquial Mayor al Hospital de San Juan de Dios, de éste al convento de San Francisco, de allí a la parroquia de la Soledad, seguir al convento de las Mercedes y volver al punto primero”. Poco a poco las diversiones van refinándose, bajo la influencia del carnaval europeo, con sus comparsas y disfraces de carácter histórico o novelesco.

A lo largo del siglo XIX el San Juan fue un termómetro de la cultura en Puerto Príncipe; sus aspectos positivos y negativos reproducen la estructura social que rodeaba al patriciado ilustrado; de ahí que cierta concepción ilustrada y exclusiva de estas fiestas tuviera su momento más alto entre 1835 y 1868, para desaparecer después junto con las bases socioeconómicas que las propiciaron, aunque su lado más popular dejó algunos elementos perdurables hasta nuestros días. El desarrollo de la música, la danza, la literatura, así como el del arte culinario y la moda, en esa centuria, aportaron un sello particular a estos festejos, a lo que habría que sumar la presencia en ellos de figuras eminentes de la cultura principeña, como Gaspar Betancourt Cisneros (El Lugareño), Salvador Cisneros Betancourt, Esteban Borrero Echeverría, Eva y Sofía Adán, quienes actuaron como animadores y protagonistas. Surgido con un neto carácter rural, derivado del rol que la ganadería desempeñaba en el territorio, el San Juan tuvo un período en el que la élite criolla lo convirtió en una parte de la utopía ilustrada, aunque su supervivencia, marcada por estos dos aspectos tan diversos, se debió sobre todo a su condición de fiestas populares que cumplían en el Camagüey la función del Carnaval en otras partes.

Como escribiera Salvador Cisneros Betancourt años después:
El Camagüey en aquellos días era un manicomio: la población se volvía loca y aparecía formando una sola familia; se trataban con tal confianza y espontaneidad, como no hubiera podido uno compenetrar tratándose de una población de más de 30000 almas. En esos días de tan grandioso júbilo, raro era el que comía en su casa, pues el pueblo transformado en un solo hogar servía sus mesas, invitando con exquisitos manjares a los primeros que llegaban. Las calles principales se llenaban de toda clase de carruajes para las comparsas que en dichos días salían. Se permitía toda clase de dichos y jaranas decentes, sin que nadie debiera molestarse.[6]
Mas los ensabanados, a pesar de las nuevas libertades, habían llegado para quedarse y durante más de un siglo invadieron las calles principeñas, con sus sustos y bromas, no más refinadas que las de los antiguos “mamarrachos”. La más simple referencia a ellos ponía los cabellos de punta a Don Domingo del Monte, quien escribió unos años después, poniendo entre los ejemplos de la rusticidad de la vida principeña esas fiestas donde “aun el día de hoy se substituye a las máscaras y domingos de Carnaval una sábana, colcha o mantel sucio en los días de san Juan y san Pedro, y anda la gente ensabanada por calles y plazas a manera de locos sueltos, o de enfermos huidos de un hospital”.[7]

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  1. Hoy Avellaneda.
  2. El Aguinaldo Habanero, 1837. Recorte sin día y mes.
  3. Ibidem.
  4. Ibidem.
  5. El Aguinaldo Habanero, 1837. Ibid.
  6. Salvador Cisneros: “Suceso Bembeta-Pazo”. En: Cuba Libre, La Habana, no. 37, 1902, s/p.
  7. Domingo Del Monte: ”Movimiento intelectual en Puerto Príncipe”, En: Escritos. La Habana. Colección de Libros Cubanos. Cultural, S.A., 1929, t. II, p.77-78

Ajiaco (el tradicional)


Foto/ Blog Gaspar El Lugareño
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Nota previa: Mirando unas fotos recientes de ajiaco, recordé que uno de los pocos libros que he logrado salvar de mi  primera bliblioteca  personal, es precisamente de cocina camagüeyana.

De ese libro comparto la receta del ajiaco, el tradicional, el de antes...


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Ajiaco
es una voz indígena, del arauaco insular, cuyo origen se le atribuye a la raíz ají y el sufijo aco; este último con el significado de "lo que aparece en, o lo que esta en". Equivaldría entonces, a: en-ajizado, igual que se dice entomatado. También se sabe de la existencia del ajiaco africano, que tiene su origen en los carabalíes. Dicho plato era tan picante que la tradición dice que servía para quemar una cuchara de plata.

El ajiaco está emparentado, entre otros, con "la olla podrida" o "cocido español".


Ajiaco (variante camagüeyana)

Ingredientes

1 kg de carne de res salada y seca
1 pato de buen tamaño
2 gallinas de Guinea de buen tamaño
6 pechugas de codorniz
320 g de plátano verde
320 g de plátano pintón
260 g de malanga
370 g de maíz tierno
300 g de calabaza
320 g de boniato
380 g de ñame
350 g de yuca
7 litros de agua
Zumo de limón al gusto
Sal al gusto

Ingredientes (para la salsa criolla)

Ají al gusto
1 o 2 cebollas
7 u 8 tomates maduros
Ajo al gusto

Preparación

Se mantiene la carne en agua alrededor de 12 horas a fin de que se desale. Las viandas se pelan, se lavan y cortan en pedazos medianos. Se ponen en recipientes, y se agregan agua y limón. Es necesario que no se mezclen los plátanos con el resto de las viandas.

Se elabora una salsa criolla con el ají, las cebollas, el ajo, y los tomates maduros, que se pasan por el aceite ya caliente mezclándolos hasta que se doren.

Desde el día anterior se preparan las gallinas de Guinea, cortadas en pedazos al gusto, cuya carne se frota minuciosamente con zumo de limón (tambien puede frotarse con ajo machacado) y se reservan para el día siguiente. El pato, que se debe descuerar y cortar en pedazos, tambien puede ser frotado con zumo de limón (o naranja agria), pero no se emplea ajo.

Las pechugas de codorniz se cuecen en agua, punteadas en sal y un poco de pimienta, durante 30 minutos. Igualmente las gallinas de Guinea se cocinan al fuego lento, durante unos 40 minutos. El pato, por su parte, se cocina en agua, punteado con sal y durante una hora. La carne de res, durante hora y media aproximadamente; se extrae y deja enfriar, para luego limpiarla y cortarla en pedazos pequenos.

Mientras, el caldo de la carne se mantiene al fuego (y se le agregan los caldos en que se cocieron la demás carnes), para incorporar el maíz, el cual se deja hervir una hora. Más tarde se echa el resto de las viandas, incluido el plátano verde, y se deja cocer alrededor de 20 minutos. Sólo entonces se le unen el plátano pintón y la calabaza, para verterle la salsa criolla y dejar que se cueza todo durante 10 minutos. Luego se le rectifica la sal al gusto; y pasados 5 minutos se retira del fuego.

Se sirve preferentemente en ollas de barro.





(La información está tomada del libro: Cocina en dos ciudades. Platos tradicionales de Camagüey y Sancti Spititus. publicado por la Editorial Oriente, Santiago de Cuba, 2001 y escrito por Olga García Yero, Luis Alvarez Alvares y Héctor Juárez Sedeño. pp 25-29)

Friday, June 22, 2018

Presentan en Camagüey el libro "Monseñor Adolfo. Es bueno confiar en el Señor" (por Clemente Morgado)


En la noche del 20 de junio de 2018, fue presentado en la Basílica Menor de Camagüey, Cuba, la selección de documentos y testimonios, Monseñor Adolfo. Es bueno confiar en el Señor.

La presentación de la compilación del Secretariado de Cultura de la Arquidiócesis de Camagüey, estuvo a cargo de un panel integrado Tania Bermúdez, Directora del Museo Arquidiócesano "Mons. Adolfo", por Osvaldo Gallardo, redactor principal del libro, el Dr. Luís Álvarez, Premio Nacional de Literatura en este 2018 y el historiador camagüeyano Francisco Luna, quienes disertaron sobre la vida y obra de Monseñor Adolfo Rodríguez, obispo de la Arquidiócesis de Camagüey durante 40 años. El Dr. Álvarez leyó una breve ponencia sobre Monseñor Adolfo y el humanismo cristiano. En la presentación estuvieron presentes los obispos, Monseñor Wilfredo (Willy) Pino de Camagüey y el nuevo Obispo de Guantánamo-Baracoa, Monseñor Silvano Pedroso. También estuvo una amplia representación del clero y laicos camagueyanos, así como autoridades del Partido Comunista de Cuba en la provincia.

El lugar escogido para la presentación del libro, es altamente significativo, porque se realizó en el área de la Basílica donde reposan los restos de Monseñor Adolfo y se enmarca en el proceso iniciado por la Arquidiócesis de Camagüey para lograr la beatificación de Monseñor Adolfo. El libro fue vendido a los asistentes al precio subsidiado de 25 pesos, pues es realmente una impresión de lujo, que contiene la biografía de Monseñor Adolfo, una selección de sus documentos y homilías, así como un amplio testimonio fotográfico de quien fuera el más querido pastor de los católicos camagüeyanos en el siglo XX. Recordemos su profunda confianza en el Señor demostrada en expresiones como ¨miramos con serena confianza el futuro siempre incierto, porque sabemos que mañana, antes que salga el sol, habrá salido sobre Cuba y sobre el mundo entero, la Providencia de Dios¨.

Mons. José Sarduy: "mi Iglesia ha sido como una gran abuela"

Nota previa: Conocí este texto luego de su presentación en 1989, la imagen de la Iglesia cubana, de aquellos años, como una abuela, me impactó en aquel momento, que coincidía con mi acercamiento a la religión cristiana en la Iglesia Católica, y siempre recordé esta presentación por esa imagen eclesiológica.

Recibí, hace unos días, algunos números de la revista Enfoque de la Arquidiócesis de Camagüey, y con alegría encontré que han publicado este texto, en el # 110, Diciembre 2017-Marzo 2018, que hoy comparto con los lectores del blog.

Pepe Sarduy (quien falleció a los 83 años de edad, el 28 de enero de 2017), fue un gran cura, amigo y maestro. Este texto es uno de los documentos que mejor reflejan la realidad de la Iglesia cubana, de los años 80s a los inicios del siglo XXI. Tiempo que la Iglesia empezó a resurgir de las cenizas que quedaron de los años 60s y 70s, gracias a las abuelas, unos pocos jóvenes y un puñado de sacerdotes y religiosas. La Iglesia de “los cuatro gatos”, como también le decían. (Joaquín Estrada-Motalván)


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Intervención de Mons. José Sarduy Marrero en el Centro de Estudios Cubanos de la Universidad de Harvard, Boston, E.U.A., el 24 de junio de 1989.


Ante todo tengo que agradecer a Dios esta oportunidad que se me brinda de compartir con ustedes en este seminario y en este lugar. Creo que es una hermosa ocasión para enriquecernos mutuamente y profundizar los lazos que nos unen más alIá de toda frontera humana, ya que la presencia del Espíritu nos permite confesar una sola fe, un solo Bautismo, un solo Dios y Padre(1).

He venido con temor y temblor en nombre de la Iglesia que está en Cuba, en cuyas fuentes maternales nací, me crie y a la cual ahora sirvo con las posibilidades que Dios nos ofrece.

Vengo de una iglesia que canta su esperanza en medio de dificultades, de una iglesia que trata de seguir fielmente la voluntad de su Señor y que, sujeta por naturaleza a las ambigüedades de lo humano, sabe que sola no puede peregrinar hasta el Padre. Una iglesia que no es sorda al clamor del pueblo ni ciega a los signos de los tiempos, pero que vive una experiencia única, ni mejor ni peor que otras experiencias, pero única, como toda experiencia de lo humano y de lo divino.

De esa iglesia les hablaré solo con el derecho que me dan la invitación de ustedes y el más de medio siglo de vivir en aquellas tierras, de rezar en aquellos templos compartiendo ilusiones y fracasos, triunfos y derrotas, pero viendo con estupor, y esto deseo subrayarlo especialmente: con estupor, la obra de Dios, ya que pese a nuestras infidelidades y errores cumple Él su palabra de estar con nosotros.

Nuestro estupor nace de ver cómo se hace posible lo imposible, cotidiano lo extraordinario y, sobre todo, de ver materializarse maravillosamente aquello que san Pablo nos asegura en su carta a los romanos: “Dios dispone todas las cosas para el bien de quienes lo aman”(2).

Resumiendo, aquella es la iglesia que amo entrañablemente, donde me realizo como persona en mi vocación sacerdotal, aquella que, como todas, es una iglesia encarnada y divina como su Maestro, y una iglesia, quiéralo o no, que vive "de palabra que sale de la boca de Dios”.

Y aunque parezca una digresión inútil quisiera hablarles de una persona muy querida y significativa en nuestra cultura latina: me refiero a las abuelas.

La abuela es alguien que sirve para encontrar nuestra propia identidad. Ellas son como esas raíces grandes y arrugadas que asientan sólidamente el árbol a la tierra. Bien es verdad que las raicillas cumplen como nadie la función de extraer de la tierra la sustancia que da vida al árbol, pero son las viejas raíces, las "raíces abuelas", las que le permiten sostenerse en pie, las que dan prestigio al árbol maduro y lo sostienen frente a las tormentas que sacuden los cimientos.

Así es la abuela, que se hunde como raíz en el pasado, testigo de cuando comenzamos a ser. Ciertamente, las abuelas no pueden, ellas solas, mantener vivo el árbol; son otras raíces- padres o madres- las que dan vida al presente, pero la abuela nos dice quiénes somos y de dónde venimos.

Recuerdo aquel verso satírico que recitaba un mago de la poesía negra cubana(3). Mucho hemos reído con su punzante pregunta: “Y tu abuela, ¿dónde está?”, refiriéndose a alguien que, deseando pasar por blanco, ocultaba en la última habitación de su casa el color negro de la abuela. Por mucho que se quiera ser, no se puede ser sin la abuela, la cual cumple la misión de hacernos ver la realidad de los padres, realismo que nos permite llegar a la madurez en nuestros criterios y opiniones.

Volviendo a mi abuela puedo comprender mejor a mis padres; es más, muchas veces la abuela, con inconsciente picardía, nos revela el verdadero yo del padre que nos ha engendrado cuando nos descubre sus virtudes y defectos y suelta aquella frase de “eres igualito a tu padre cuando era pequeño”. Así nos devela el misterio de una vida y nos hace valorar todo lo bueno y rechazar lo malo, como ingredientes obligados que integran el don de la vida recibido de los padres.

Verdad es que muchas veces la abuela puede malcriar; pero cuántas veces más suele cubrir, como tarea subsidiaria insustituible, las deficiencias de los padres. Cuántas veces es la abuela la que le ofrece al niño o al joven aquello que los padres no han querido o no han podido darles. Ellas ponen siempre esa dosis de ternura, de sabiduría de quien ha vivido mucho, de quien tiene la experiencia de haber visto a sus hijos crecer entre caídas y levantadas, de quien, con una experiencia de humanidad, cree en la fuerza del amor porque ha visto florecer lo que en temprana edad se sembró.

Y les pido permiso para una segunda digresión: les hablaré de las "catacumbas” de La Merced. Allá, en aquella bicentenaria iglesia-convento de La Merced en donde soy rector desde hace quince años, debajo del presbiterio, se halla una antigua cripta funeraria donde, con la ayuda de amigos de allá y de algunos que ahora están por acá, encontré varias tumbas antiguas. Un día se nos ocurrió organizar alIí un museo de antigüedades religiosas: imágenes, sagrarios, cálices, etc., poseedores de algún valor, aunque fuese el de la antigüedad.

Ese museo, un pequeño gozo personal, permaneció en silencio por un tiempo, conocido solo por algunos amigos, los fieles asistentes a la iglesia y algún que otro interesado en los bienes culturales y religiosos. Pero el jueves 27 de febrero de 1986, coincidiendo con la visita del cardenal Pironio a nuestra diócesis con motivo del recién terminado ENEC, apareció en el periódico local un reportaje un tanto inexacto y sensacionalista sobre aquellas catacumbas y el precioso sepulcro de plata del siglo XVIII que guarda la imagen yacente de Jesucristo.

Aquel jueves no lo olvidaré. Acompañaba a monseñor Adolfo y al cardenal Pironio en un recorrido con las autoridades civiles cuando, interesado por los preparativos que hacían los jóvenes para una fogata nocturna con el Cardenal, llamé por teléfono y me comunicaron que habían comenzado a llegar numerosas personas que deseaban ver las catacumbas. Me Ilamó la atención aquel hecho, pero no le di gran importancia. Hasta estos días han pasado por allí más de 20 000 personas a pesar de lo reducido del horario de visita y de las prohibiciones hechas a los miembros de la UJC por temor a la labor proselitista que los jóvenes y yo- decían ellos- realizábamos allí.

Entonces este pobre cura y las catacumbas pasaron a ser noticia en los periódicos, en la radio y la TV y, desde luego, tema de comentario en las escuelas, los centros de trabajo, los medios culturales y hasta en las barberías.

Las largas esperas para entrar a las catacumbas provocaban interesantes diálogos y éramos acosados por largos interrogatorios: “¿Quién es Jesucristo?”, o la pregunta más repetida: “¿Por qué lo mataron?”, y la tradicional curiosidad de saber por qué los curas no nos casamos... Niños, jóvenes por miles, adultos, obreros, militares, profesionales, turistas, solicitan todavía ver las "catacumbas" y hasta hace poco me preguntaban qué tenían estas que recibían más visitantes que otros museos de la ciudad.

Mucho hemos conjeturado buscando una explicación a tal hecho. Un periodista me dijo un día que aquel era un museo único en Cuba, pero no me convenció; finalmente, la respuesta creo que me la ofreció, casi sin pensarlo, un visitante soviético, que labora como técnico en nuestro país. Después de un inteligente y animado diálogo me hizo esta observación, señalándome un viejo sagrario de plata: “¿Por qué usted no le ha puesto fecha de construcción a ese sagrario? No recuerdo bien qué le contesté, excusándome. Y entonces él me dijo con tono cordial, en un español no muy castizo, como quien hace una confidencia: “Póngasela, porque la mayoría de las personas que visitan este lugar y que a usted le preocupan, vienen buscando "las raíces" que las revoluciones suelen cortar”. Aquel día descubrí a mi iglesia en clave de abuela, de esas abuelas raíces que sostienen el árbol, que explican el pasado, sostienen el presente y aseguran el futuro.

Y es que mi iglesia ha sido como una gran abuela. Cuando se produjo el choque de los años ´60 y los templos fueron cerrados en mi diócesis- en dos ocasiones por más de 15 días-, las abuelas acudieron ante las puertas cerradas y frente a ellas rezaban el rosario. Cuando unos estaban presos, otros se exiliaban y otros escondían su fe o la negaban, las iglesias se mantuvieron abiertas gracias a unas cuantas abuelas- físicas o espirituales- que conservaban las llaves, tocaban las campanas, rezaban el rosario, limpiaban el templo- quizá sucio de cristales y piedras lanzadas contra los ventanales-, llevaban a sus nietos a bautizar, le preparaban comida al cura que les iba a celebrar la misa algunas veces al mes…

Fueron esas abuelas las que conservaron a toda costa, entre críticas, burlas y súplicas de conveniencia, las imágenes del Sagrado Corazón o de la Virgen de la Caridad en la sala de la casa, antes de ser quemadas, regaladas o escondidas en la última habitación o detrás del armario, como la abuela negra que tanto molestaba en el poema mencionado.

Y hoy, cuando miles de jóvenes inquietos por ese hombre llamado Jesucristo o eso que llaman “iglesia” acuden a las catacumbas o al paso de la cruz de los quinientos años de evangelización, ellos manifiestan que conocen algo de religión: una medalla, una estampa, una oración que su "abuelita" conserva en la casa. Más allá de lo folklórico de una cena de nochebuena abolida y de una procesión prohibida, de una estampa dulzona del Sagrado Corazón en la sala de la casa o de los miles de exvotos, flores y velas de la Basílica de la Virgen de la Caridad en El Cobre, brota en estos jóvenes la savia que viene de la misma raíz del pueblo, un pueblo de fe, un pueblo forjado con portavoces de Jesús como Varela, Caballero, Martí, Echeverría, Lazaga , Vitier ...

El templo de La Merced lleva ya ocho años cerrado y apuntalado esperando una reparación de la Comisión de Monumentos, que no llega. Mientras, sigue siendo, en el corazón mismo de mi pueblo, un testigo que, aunque callado, en su calidad de testimonio cultural reclama una respuesta en el presente.

Y mientras esa iglesia necesita muletas y mantenimientos para que no se derrumbe definitivamente, Dios obra maravillosamente. De entre la vieja estructura medio destruida, desde la entraña misma de la tierra, surge una fuente de vida a donde acuden sedientos buscando su raíz, como me dijo el amigo soviético. En una larga y casi interminable procesión se asombran de encontrar la Belleza y la Verdad, el Camino y la Vida aparentemente ocultos en la vieja estructura de la Iglesia. ¡Qué abuela más maravillosa ha sido mi iglesia! ¡Benditas también las mujeres que pudiéramos llamar Ana, Verónica, María, Salomé…!

Dios tiene sus propios caminos y aquello que comenzó con el éxito popular de un discutido librito de un fraile dominico, aquella vieja historia de la que la abuela sabe algo, es latir de un pueblo que busca en el presente su propia raíz, su propia identidad, para hacer su propia historia.

¡Qué iglesia la mía!, profetizada por algunos como condenada a desaparecer, pero que tiene una respuesta para el hombre de hoy; que nos habla de nuestro Padre, que era “igualito”; de que el hombre crece entre errores y aciertos; de que no puede decir no a su pasado sin quedar juguete de cualquier viento; de que hace falta conservar el tesoro sagrado de verdades que vienen del pasado, y que evitan la confusión de Babel. Iglesia que habla de lo sagrado, de la trascendencia, del misterio, mientras anuncia entre cantos un mañana mejor. Qué iglesia la mía que cumple aquello que Pablo nos dejó dicho: “Cuando soy débil soy fuerte porque brilla en mí la fuerza de Cristo…”

Y permítanme que haga otra digresión. Un día de aquellos de visitas a las catacumbas apareció un grupito de adolescentes con sus pantalones amarillos- el uniforme de las escuelas de enseñanza media-, el natural y casi insolente desenfado de la edad y una dosis de falta de educación. Preguntaron de muertos y antiguallas, hubo una que otra burla disimulada, para finalmente decirme que ellos tenían un casete con cantos de un cantante popular- Leo Dan- que mencionaba a Dios. Yo les hablé de las canciones religiosas de ese pre- evangelizador en Cuba que se llama Roberto Carlos. En fin, nos sentamos a oir aquella horrible grabación- que es un tesoro para ellos- donde adiviné, más que oi, que, efectivamente, se mencionaba a Dios entre los suspiros amorosos de una canción romántica. Aquello era un signo: ellos se extrañaban de que un cantante popular mencionara a Dios.

Algunos de ellos continuaron viniendo, especialmente dos, que aún lo hacen después de dos años. Uno no se decide a recibir el bautismo porque titubea ante la posible reacción de su familia; el otro, de quien les hablaré a continuación, un chiquillo que más parece de estas tierras que de las nuestras por el color de su piel y de su pelo, se sigue declarando ateo. Su abuelita es creyente practicante, pero él no “ve” a Dios. Entre Luisito- así se llama- y algunos otros jóvenes creyentes y yo se ha establecido una amistad. Por él supe que su padre murió siendo él pequeño y que su mamá, pocos meses después de aquel primer encuentro nuestro se ahorcó, creo que por cuestiones amorosas. Luisito dice: “Si yo me bautizara pondría contento al Padre, que es mi “padre”, pero sería una falsedad de mi parte. Pero desde que vengo aquí y me reúno con estas personas, soy un poquito mejor”.

Como Luisito hay miles de jóvenes y adolescentes cuyos padres no se ocupan de ellos o están divorciados; muchos le cuentan a su madre tres o cuatro esposos, más el actual, que no lo es, y declaran tener hermanos de dos o tres padres diferentes. ¡Bendita iglesia abuela que ha asumido esa misión de la más auténtica caridad porque es bueno proteger al huérfano y a la viuda! Y es que nuestra iglesia ha venido a ser, no solo raíz, sino espacio de libertad y ternura que hace posible que los hombres sean tal como son, para llegar a ser como Dios los quiere; iglesia que es espacio de diálogo y personalización, fuerza liberadora de pobres que no tienen a dónde acudir mendigando no precisamente oro o plata- quizás eso lo tienen-, sino al Señor Jesús hecho presente por su amor; iglesia que suprime parálisis, da vista al ciego, hace oir a los sordos, sana leprosos, perdona pecados, da paz al angustiado, resucita muertos, acoge a los hijos que se marcharon de casa…

Me pidieron que les hablara de la iglesia en Cuba: presente y futuro. Les he hablado del presente, en donde germina ya el futuro. Si me permiten ser poético, como dice Gregorio Magno en su tratado sobre el libro de Job, la iglesia es como un amanecer y, comparándola con la vida humana, mi iglesia hoy es una hermosa y prometedora adolescencia en transición histórica con mi pueblo; es semilla enterrada que comienza a germinar.

En mi país es común usar este dicho popular cuando alguien tiene mucho trabajo o muchas emociones: "Es mucho para un solo corazón", y es esta la sensación que hoy vivimos sacerdotes y laicos comprometidos. Hace algunos años, quizás solo meses atrás, nos veíamos pocos labradores para sembrar tal campo que nos parecía estéril o esterilizado, pero hoy las cosas son diferentes: el Señor ha sembrado un campo inmenso, ¿fue el testimonio de la abuela?, ¿fue la estampa del Sagrado Corazón conservada fielmente por la abuela arrinconada?, ¿fue la maternal mirada que desde las lomas de El Cobre cobija amorosamente a los hijos dispersos?, ¿es ciencia-ficción?, ¿será un milagro? Lo cierto es que vemos en esos campos que antes no pudimos sembrar brotar los retoños; todo comienza a cobrar nueva vida, se oyen cantos diferentes y no precisamente cantos de sirena. Los jóvenes vitalizan la misión atendiendo pequeñas comunidades en donde visitan las casas de los creyentes y los invitan a participar en celebraciones sin sacerdotes. Muchos de ellos, con una especie de unción apostólica, visitan a los enfermos sin familia en hospitales y casas; otros atienden alegremente a grupos de minusválidos y acompañan a ciegos, sordos y paralíticos en una peregrinación a El Cobre.

Más de 18 000 personas visitaron en dos semanas la Cruz de la Evangelización en la parroquia de La Soledad. Personalmente puedo contar a mi alrededor a seis jóvenes decididos a ser sacerdotes. No, no es ciencia ficción: es que Dios ha hecho a la mujer estéril dar a luz siete hijos…(4)

Hace algunos años un hermano sacerdote de la diócesis, el padre Paquito, en un retiro espiritual de los que solemos hacer frecuentemente, nos invitó a meditar sobre la visión de los huesos secos de Ezequiel. No sé si realmente él creía lo que nos dijo, era hablar de esa esperanza contra toda esperanza. No sé si fue profeta, lo que sí sabemos es que hoy es verdad de fe y vida. Ciertamente sentimos que es "mucho para un solo corazón” la tarea que nos espera, que no es precisamente enterrar a un muerto, sino alumbrar vida, cosechar un campo que florece.

Mi presencia aquí para compartir es también para decirles que aquella iglesia necesita mucho, pero no como mendigo moribundo que reclama el amor militante a lo Teresa de Calcuta, sino como alguien que, igual que Pedro, grita a sus compañeros de la otra barca: “Ayúdennos, que se rompe la red por tantos peces”(5).

Pienso que tal vez esperaban algo más académico, pero no es esa mi capacidad. Quizás los he entretenido con algunas incursiones poéticas o sentimentales. Pero es que vengo de esa iglesia pobre donde un ser humano, un Luisito cualquiera, es una riqueza incalculable; una iglesia carente de técnicas, pero rica en perseverancia y paciencia histórica, que sabe que “la Palabra tarda pero llega”, donde el amor es fuerza liberadora engendrando hijos de Dios de las piedras; una iglesia que vive de la fe que transforma las peñas en manantial de agua; una iglesia en la que la fe permite ver lo esencial, que es invisible a los ojos.

Un hermano sacerdote, el padre José Luis, repite a menudo: “La casualidad no existe”. Qué verdad tan grande es esta, porque el hoy y el mañana de la Iglesia en Cuba no es fruto de la casualidad ni de simples coordenadas históricas. La gran lección bíblica se ha hecho carne en nosotros: Dios escribe derecho con renglones torcidos; Dios escoge lo pobre del mundo, lo que no cuenta, para confundir a los poderosos, para demostrar que los últimos serán primeros y que la cruz es fuerza y sabiduría de Dios.

Con palabra profética Teresa de Calcuta afirmó en algún momento que nuestra iglesia tenía la mayor riqueza: la cruz. Una cruz entregó el Papa Juan Pablo II a nuestros obispos para iniciar una nueva evangelización y esa cruz, como señal discutida, recorre el pueblo anunciando una esperanza, despertando conciencias dormidas, mostrándonos a veces que somos “tardos y necios de corazón" para entender que aquel lema que nuestro obispo escogió para su episcopado se ha hecho verdad y vida en la iglesia en Cuba y que al concluir estas palabras quisiera dejarles como mensaje que viene de aquella isla: es bueno confiar en el Señor.
Gracias

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  1. Cfr.
  2. Cfr.
  3. El declamador es Luis Carbonel.
  4. Cfr. 1S. 2,5.
  5. Cfr. LC. 5,6-7.

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Ver en el blog En Memoria de Pepe Sarduy

Thursday, June 21, 2018

Summer


Consecuencias de pelear frente a los hijos (por la Dra. Christina Balinotti)

Nota del blog: Sección semanal dedicada a la familia por la Dra. Christina Balinotti (https://www.facebook.com/christina.balinotti), quien ha aceptado la invitación a compartir cada jueves, un tema relacionado con su proyecto Universidad de la Familia, programa académico extenso de 45 semanas. Los libros de la Dra. Christina Balinotti se pueden adquirir en Amazon en este enlace. Para ver sus videos www.unifamilia.com

Las consecuencias de pelar frente a los hijos. La Dra. Christina Balinotti ofrece onsejos para una mejor vida en familia y, siempre, por el bien de nuestros hijos​.


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Christina A. Balinotti: Escritora, Personalidad de Televisión y Radio. Experta en temas de Cultura y Psicología. Mujer de la Semana 2015 CNN Español. Pionera del Movimiento y Organización Femenidad Holística. 
Fundadora/Directora del programa académico Universidad de la Familia, Ahora Sí, Miami 2016.

 www.universidaddelafamiliaahorasi.org
 Universidaddelafamiliaahorasi.miami@gmail.com
https://www.facebook.com/christina.balinotti https://www.youtube.com/user/christina5679

Rafael Alcides -1933-2018- (por Félix Luis Viera)


Murió allá en La Habana el pasado día 19, a los 85 años, Rafael Alcides Pérez; un poeta cubano sobresaliente. Él vivía en el “insilio”; es decir, en su tierra pero a la vez apartado de ella en lo referido a la interactuación con el entorno, sobre todo intelectual y político.

De su obra poética se destacan Agradecido como un perro, poemario de soberana fuerza con el cual obtuviera el Premio de la Crítica de 1983, Y se mueren y vuelven y se mueren (1986), Nadie (1993) y Conversaciones con Dios (2014, publicado en Sevilla), entre otros.

Alcides también incursionó en la narrativa con los libros El anillo de Ciro Capote (Renacimiento, Sevilla, 2011), la recopilación de crónicas Memorias del porvenir (Premio Café Bretón Bodegas Olarra, AMG Editor, Logroño, 2011) y los relatos Un cuento de hadas que termina mal (Pepitas de Calabaza, Logroño, 2011).

De su ideario destaco aquello de que “estar vivo es un deber” y su respuesta a un editor fullero: “tuviste la oportunidad de vivir con dignidad y la perdiste”.

En 2015 recibió el Premio Nacional de Literatura Independiente Gastón Baquero, que otorgan, en Estados Unidos, Neo Club Ediciones, el Club de Escritores Independientes de Cuba y el Instituto la Rosa Blanca.

Alcides contaba con la humildad, la modestia, la nobleza que tantas veces forman parte de los grandes artistas. Y la entereza que distingue a los verdaderos creadores. El 7 de julio de 2014, decidió renunciar a la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC), debido a que personas subordinadas al Gobierno le bloqueaban la correspondencia.

Conversar con Rafael Alcides significaba algo así como asistir a una clase de ética, mediante la cual, además, recibíamos lumbre para atizar la voluntad que es menester para llevar adelante el acto de creación y a la par el ánimo contestatario frente a las injusticias “oficialistas” que en aquella tierra cubana, lamentablemente, abundan.

Y lo caracterizaba asimismo el respeto para la opinión ajena y la férrea delicadeza para reclamar sus derechos o criticar al ofensor; de lo cual sería un ejemplo cuando en una reunión de la UNEAC, aproximadamente en el verano de 1986, aludiera a la inconsistencia que advertía, en relación con su labor, cierta dirección del ICR (Instituto Cubano de Radiodifusión), donde entonces el poeta colaboraba.

Su entusiasmo afloraba con fuerza cuando constataba los alcances en la obra de colegas contemporáneos; lo cual patentizaba su carencia de ese ego, de esa petulancia que identifica a no pocos creadores. Sobre esta condición del poeta, escribí en este mismo diario: “Un inocente. Un niño. Porque ya lo sabemos: ´Los hombres son buenos, entre otros rasgos, en la medida en que sigan siendo niños´. O si no, miremos alrededor y veamos a esas personas ciento por ciento adultas; máquinas que, como tales, ya no tienen ni una miaja de candor y por tanto resultan uno de los más grandes peligros para la especie humana”. Es decir, Alcides, candoroso; lo cual no tiene por qué ser antagonista del talento.

En fechas relativamente recientes han fallecido en la Isla intelectuales de alta talla como Guillermo Rodríguez Rivera, Daniel Chavarría y Miguel Mejides. En estos casos los medios de difusión autorizados en Cuba (todos en la nómina del Gobierno) han dado fe del suceso, lo cual es totalmente justo.

Pero es totalmente injusto que esos medios omitan el deceso de escritores cubanos que en una u otra medida no comulgaban con el régimen, como han sido, entre otros, los casos de Eliseo Alberto, quien falleciera en México en 2011; y más recientemente José Lorenzo Fuentes, quien murió en Miami el pasado diciembre. Al mismo silencio suman ahora a Rafael Alcides Pérez, cuya muerte, hasta ayer, no había sido destacada por los principales órganos oficialistas.

La Revolución cubana, ya lo sabemos, es implacable con quienes disienten y magnánima con quienes callan y aún más con aquellos que se arrastran para competir por un premio o para que les publiquen un libro o les organicen una exposición o un concierto.

Resulta infame conformarse con cuchichear sobre la muerte de Alcides y no tener esa mínima cuota de valor para reclamarles a los dueños de la patria que den a conocer la noticia de su muerte.

Luego de una conversación que allí, en el Palacio del Segundo Cabo, sostuve con el poeta en el ya lejano 1989, concebí el poema que copio a continuación, y con el cual cierro estas líneas, publicado en el libro de mi autoría Y me han dolido los cuchillos:


No es lo que importa

                                   En el tronco de un árbol
                                   una niña,
                                   grabó su nombre…

                                   Canción

                                      A Rafael Alcides


Junto al tronco de un árbol siempre habrá una
   niña
que en realidad es una muchacha.
La niña que es una muchacha grabará su nombre
en la corteza del tronco de un árbol;
siempre lo estará grabando.
Nunca se sabrá para quién, personalmente, graba
su nombre,
no es lo que importa.
Pero la niña, o sea, la muchacha, siempre estará
grabando su nombre en la corteza del tronco
        de un árbol,
hasta el infinito
hasta el Amor.


Julio 1989


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Ver en el blog Poemas de Rafael Alcides

El bailarín mexicano Isaac Hernández y el ruso Vladislav Lantratov, comparten el Premio Benois de la Danse 2018




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Ver el listado completo de los laureados en el website de Benois de la Danse

Jorge Celedón




Wednesday, June 20, 2018

Affording Congress an Opportunity to Address Family Separation


Affording Congress an Opportunity to Address Family Separation


Issued on: June 20, 2018

By the authority vested in me as President by the Constitution and the laws of the United States of America, including the Immigration and Nationality Act (INA), 8 U.S.C. 1101 et seq., it is hereby ordered as follows:

Section 1. Policy. It is the policy of this Administration to rigorously enforce our immigration laws. Under our laws, the only legal way for an alien to enter this country is at a designated port of entry at an appropriate time. When an alien enters or attempts to enter the country anywhere else, that alien has committed at least the crime of improper entry and is subject to a fine or imprisonment under section 1325(a) of title 8, United States Code. This Administration will initiate proceedings to enforce this and other criminal provisions of the INA until and unless Congress directs otherwise. It is also the policy of this Administration to maintain family unity, including by detaining alien families together where appropriate and consistent with law and available resources. It is unfortunate that Congress’s failure to act and court orders have put the Administration in the position of separating alien families to effectively enforce the law.

Sec. 2. Definitions. For purposes of this order, the following definitions apply:

(a) “Alien family” means

(i) any person not a citizen or national of the United States who has not been admitted into, or is not authorized to enter or remain in, the United States, who entered this country with an alien child or alien children at or between designated ports of entry and who was detained; and

(ii) that person’s alien child or alien children.

(b) “Alien child” means any person not a citizen or national of the United States who

(i) has not been admitted into, or is not authorized to enter or remain in, the United States;

(ii) is under the age of 18; and

(iii) has a legal parent-child relationship to an alien who entered the United States with the alien child at or between designated ports of entry and who was detained.

Sec. 3. Temporary Detention Policy for Families Entering this Country Illegally. (a) The Secretary of Homeland Security (Secretary), shall, to the extent permitted by law and subject to the availability of appropriations, maintain custody of alien families during the pendency of any criminal improper entry or immigration proceedings involving their members.

(b) The Secretary shall not, however, detain an alien family together when there is a concern that detention of an alien child with the child’s alien parent would pose a risk to the child’s welfare.

(c) The Secretary of Defense shall take all legally available measures to provide to the Secretary, upon request, any existing facilities available for the housing and care of alien families, and shall construct such facilities if necessary and consistent with law. The Secretary, to the extent permitted by law, shall be responsible for reimbursement for the use of these facilities.

(d) Heads of executive departments and agencies shall, to the extent consistent with law, make available to the Secretary, for the housing and care of alien families pending court proceedings for improper entry, any facilities that are appropriate for such purposes. The Secretary, to the extent permitted by law, shall be responsible for reimbursement for the use of these facilities.

(e) The Attorney General shall promptly file a request with the U.S. District Court for the Central District of California to modify the Settlement Agreement in Flores v. Sessions, CV 85-4544 (“Flores settlement”), in a manner that would permit the Secretary, under present resource constraints, to detain alien families together throughout the pendency of criminal proceedings for improper entry or any removal or other immigration proceedings.

Sec. 4. Prioritization of Immigration Proceedings Involving Alien Families. The Attorney General shall, to the extent practicable, prioritize the adjudication of cases involving detained families.

Sec. 5. General Provisions. (a) Nothing in this order shall be construed to impair or otherwise affect:

(i) the authority granted by law to an executive department or agency, or the head thereof; or

(ii) the functions of the Director of the Office of Management and Budget relating to budgetary, administrative, or legislative proposals.

(b) This order shall be implemented in a manner consistent with applicable law and subject to the availability of appropriations.

(c) This order is not intended to, and does not, create any right or benefit, substantive or procedural, enforceable at law or in equity by any party against the United States, its departments, agencies, or entities, its officers, employees, or agents, or any other person.

DONALD J. TRUMP

THE WHITE HOUSE,

June 20, 2018.

(The White House's website)

Poemas de Rafael Alcides (Bayamo, 9 de junio de 1933-La Habana, 19 de junio de 2018)


Epigramas I

Los pactos entre bandidos y caballeros no funcionan
y llevan a la cárcel al caballero.
El bandido nunca se hará caballero
pero el caballero termina convirtiéndose en bandido.


Epigramas II

Polemizar con Calvino
costó a Servet la vida.
Los dos eran protestantes,
pero Calvino era el jefe.


Epigramas III

Olvidar es grato
pero peligroso:
la cárcel y la muerte
están llenas de seres olvidados.


Epigramas IV

Un poema puede ser
una máquina de la emoción
o una máquina de la inteligencia.
(La emoción pasa).


Poema de amor

Te devuelvo tus manos, tus muslos, tu silencio,
todo lo que fue bello entre los dos
y, como tal,
quedará para siempre en la fotografía.
Me quedo con once calcetines por casar, sin refrigerador
ni junta pra la olla de presión, sin el reloj;
y el canje de los libros, pendiente;
y mis dudas sobre el radio.
Y los libros que se perdieron.
Me quedo sin platos ni tazas ni shorts ni colador.
Con cuatro sábanas solamente me quedo
de todo lo que en septiembre aquí encontraste,
y un vale perdido de calzoncillos en el tren.
Tuve la posteridad cuando te desnudabas
y lo lamento. Te pedí por favor que no me ayudaras.

Devuélveme la llave.

La Espera (un poema de Thelma Delgado)


La Espera

Te fuiste de noche, la luna llena te vio partir
Fue tanta su tristeza que prefirió cerrar los ojos
Se escondió detrás de una nube
Para que no la veas llorar, para que no la veas sufrir.
Y en silencio quedó la ciudad
Y en silencio quedé yo.
Dime amado mío, qué hago con tu ausencia
Que hago con tantos besos y con tantas caricias que preparé para ti
Que hago con todos los abrazos que no te di.
Huyendo del dolor mi pensamiento se refugia
en el recuerdo de tu mirada y la luz de tu sonrisa.
¿Acaso habrá mañana? No lo sé
¿Acaso volveré a mirarme en tus ojos? No lo sé
Rezo. Con el rosario entre los dedos
clamo al cielo por respuestas a mis tantas preguntas.
Mientras espero, tejo una frazada con sueños e ilusiones
para cobijar a mi alma del frío de no tenerte.
Quiero pensar que volverás.

El Cristo de la Veracruz actualización histórica de una leyenda Puerto principeña (por Carlos A. Peón-Casas)


La otrora villa, y luego ciudad del Príncipe, hoy Camagüey, es depositaria singular de lo que hoy viene siendo un reservorio vital: ese patrimonio llamado con toda propiedad intangible, donde se resguardan, entre otras memorabilias, las ancestrales leyendas que distinguen a esta región de entre ríos.

La del Cristo de la Veracruz, referida ya con todo detalle en el imprescindible libro: Leyendas y tradiciones del Camagüey(1), de la autoría del Dr. Roberto Méndez Martínez, también un camagüeyano de pura cepa, tiene inevitablemente un hálito de realidad, de la que se fabrica luego el mito que la hace imperecedera.

Tal circunstancia, es la existencia del celebrado crucifijo, que llega hasta nosotros, y que adquiere en este minuto singular destaque, dado el propósito que busca restituir la referida imagen del Cristo crucificado, a la bellísima Iglesia de Ntra. Señora la Soledad, si no el sitio donde se conservó originariamente, -véase el recuento de la leyenda según lo narra Méndez Martínez(2)-, sí el espacio donde al menos encontró albergue por más de dos siglos, detalles a lo que aludimos a continuación.

Según el testimonio del Sr. Enrique Palacios, cuidador de los Libros Parroquiales de la Iglesia y Parroquia de la Soledad, se sabe que:
Desde el año de 1697, siendo una Ermita la futura parroquia de Ntra. Señora de la Soledad, estaba al cuidado del Pbro. Don Antonio Pablo de Velazco y Miranda. Este Teniente de Cura de la Soledad falleció el 3 de Mayo de 1726. Otro Pbro. Don Adrián de Varona, y su hermana Rosa, a partir de 1758, continuó la construcción con tres cañones (naves) en lo que había sido la Ermita, para dotar a estos barrios alejados del centro de la villa de su Iglesia. Estas edificaciones fueron compulsadas por los Varona señalados que colectaron entre el vecindario para la que luego sería la Parroquia de Nuestra Señora de la Soledad(3).
La existencia de este antedicho presbítero la confirma el obispo Morell de Santa Cruz, en su siempre reveladora Visita Eclesiástica, que cumplimentaría en Puerto Príncipe en Mayo de 1755. Aparece citado en la relación de presbíteros en la otrora villa: como “Don Adrian de Varona y Ortega, su edad 45 años, y 7 de sacerdote(4).”

Igualmente Morell apunta al detalle bastante particular de la existencia de un crucifijo, ¿acaso ya el mismo aludido?, ubicado en la antigua Sacristía, hoy devenido en Salón Parroquial cuando dice:
La Sacristía queda a un lado del Presbiterio con sus vestuarios, ornamentos, quadros, espejos, aguamanil y un crucifijo... (4)
Tan importante argumento calza perfectamente con la narración que el Sr. Enrique Palacios, nuestro muy puntual informador, nos ha compartido, y que continuamos presentando al atento lector, en aras de entender el por qué del actual deseo de retornar dicha pieza a la Iglesia de la Soledad donde se conservara desde tiempo inmemorial en el área de la sacristía.

Así nos los refirió nuestro bien enterado colaborador:
Otra gran contribución del Pbro. Adrián y de Rosa, lo fue dotar de una bella cruz que aún se conserva(6), y que según historiadores de la ciudad la había puesto Doña Rosa en su testamento: para que no se hiciera mal uso de ella o manos ajenas la enajenaran.
Este testamento obró en la Defunción de Doña Rosa en el Libro 3 de la Parroquia, el cual no existe desde hace muchos años(7).
Podríamos suponer entonces, que la donación de tan valiosa pieza artística, podría haber acaecido antes del deceso de Doña Rosa, y que ya estuviera en la Soledad para el minuto en que la visitara el Obispo Morell, quedando luego en su testamento la clausula que evitara su enajenación de aquel lugar.

Y aunque tal evidencia caiga dentro del campo especulativo, no sería en modo alguno, a la voluntad de muchos otros donantes de la época, como acaso sucedió con el caso del Santo Sepulcro, construido con el crecidísimo peculio particular de Fray Manuel Agüero, cuando ingresó a la Orden Mercedaria, conservado desde entonces en la bellísima Iglesia de la Merced, donde radicaba la Orden.


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  1. Leyendas y tradiciones del Camagüey. Roberto Méndez Martínez. Editorial Ácana. Camagüey, 2004. (Ver El Cristo de la Veracruz y el Médico Chino)
  2. A grandes rasgos la leyenda habla del descubrimiento fortuito de la cruz en las aguas de la bahía de Nuevitas, y de su posterior traslado y remate entre los pobladores puerto principeños, siendo sus afortunados dueños los esposos: Ignacio María de Varona y Trinidad de la Torre Cisneros quienes la conservaron en su casa, y la cedían ocasionalmente a la Parroquial Mayor, para una singular Procesión. Ibíd. pp. 52-55
  3. Testimonio del Sr. Enrique Palacios al autor
  4. La visita eclesiástica. Morell de Santa Cruz. Ciencias Sociales. La Habana, 1985. P.78
  5. Ibid. p.74
  6. Estuvo un tiempo ubicada en la Iglesia Parroquial de Sibanicú. Actualmente se resguarda en el Arzobispado de Camagüey
  7. Testimonio del Sr. Enrique Palacios, Op. Cit.

¿Qué esperar de la próxima reforma constitucional en Cuba? (por Roberto Peláez)


Continúa trabajando en La Habana, a toda prisa y en secreto, la comisión temporal de la Asamblea Nacional del Poder Popular (ANPP), conformada por 33 diputados, a fin de elaborar el anteproyecto de Constitución de la República. La comisión la preside Raúl Castro el mandatario saliente y el vicepresidente es el actual presidente del Consejo de Estado, Díaz-Canel. El número 33 es la llamada ¨edad de Cristo¨ o sea que a los 33 años de edad Jesus Cristo fue crucificado y llegó al final de su breve vida como hombre para ascender a la diestra de Dios. Así esperamos que esos 33 parlamentarios elaboren el proyecto de modificación constitucional que a la larga sea el final de la dictadura post-castrista.

El Presidente saliente, prometió la reforma constitucional, sin embargo prefirió dejar el proceso de reforma al nuevo mandatario Miguel Mario Díaz-Canel Bermúdez como forma de legitimarlo con un espaldarazo político. Tan apresurados están los miembros de la cúpula dirigente cubana, que han cometido crasos errores técnicos jurídicos que ponen en duda aún más la seriedad del proceso constituyente. El primer error estuvo en publicar la prensa oficialista cubana, el sábado 2 de junio, el acuerdo del Consejo de Estado relativo a conformar una propuesta de comisión temporal de diputados, para elaborar y presentar el proyecto de Constitución de la República de Cuba. Violando así flagrantemente la actual Constitución de la República, que en su artículo 75-ñ, recoje la facultad de la Asamblea Nacional del Poder Popular para nombrar comisiones permanentes y temporales, lo que se ratifica en el artículo 4-q del Reglamento de la ANPP, de 25 de diciembre de 1996. Incluso la propuesta de dicha comisión temporal no es facultad del Consejo de Estado, sino del Presidente de la ANPP según el artículo 5-h del propio Reglamento que lo faculta para designar temporalmente cuando no está reunida la ANPP, las comisiones permanentes y temporales hasta que se reúna la ANPP. Lo que nunca podía pasar jurídicamente es que el Presidente del Consejo de Estado propusiera a la ANPP la integración de la comisión temporal para la reforma constitucional. El otro error es menos evidente y es una formalidad. El nuevo Presidente del Consejo de Estado y Jefe de Gobierno por el artículo 93-a de la Constitución, representa al Estado y al Gobierno y dirige su política por lo que en buena técnica jurídica no puede ser segundo en ninguna comisión parlamentaria aunque no exista ningún artículo que lo prohíba expresamente. Simplemente Díaz-Canel corroboró el secreto a voces de que es una marioneta en manos de Raúl Castro, quien tiene el poder real en Cuba, independientemente de los tecnicismos legales constitucionales.

La Comisión de los 33, según ha trascendido en la prensa, trabaja sobre la base de un anteproyecto elaborado por la Comisión de Estudios Constitucionales y Jurídicos de la ANPP, presidida por José Luis Toledo Santander, quien es el cerebro constitucionalista de la cúpula en el poder. Se trabaja en modificaciones como la de extender a todo el país la experiencia de gobierno de las provincias de Artemisa y Mayabeque, en las cuales se simplificó el aparato burocrático y se separaron las funciones administrativas y de gobierno. También se esperan otras inclusiones como la institución de la Contraloria General de la República y sus amplias facultades de control y supervisión. Quizas pueda añadirse la prohibición de ocupar cargos públicos de dirección por más de dos mandatos consecutivos. Es una incógnita el tema de los derechos de la comunidad LGBTI y el matrimonio homosexual, sobre el que la diputada Mariela Castro Espín, viene abogando con fuerza. No se esperan libertades ciudadanas al mantenerse el artículo 5 de la Constitución que otorga al Partido Comunista de Cuba el rol de dirección en la sociedad cubana, lo que convierte a la Constitución en antidemocrática, al blindar el poder de un grupo politico sobre el resto de la sociedad cubana. Se esperan modificaciones electorales pero cosméticas sin alterar el estatus quo. El artículo 21 de la Constitución que garantiza la propiedad personal mientras no se utilize para explotar el trabajo ajeno, también tendrá que ser modificado teniendo en cuenta las reformas legales ocurridas en el ámbito del trabajo por cuenta propia y la ley de la inversión extranjera. Aunque pequeñas aperturas no signifiquen un regreso al sistema de libertad de trabajo y de mercado. Donde sí no esperamos nada es en la independencia de los órganos judiciales y la Fiscalía General de la República, que seguirán totalmente dependientes del gobierno.

¿Qué postura debemos mantener los ciudadanos ante este proyecto de reforma constitucional? Pues en mi modesta opinión debemos participar en los debates y por las redes sociales debemos exigir un referendum imparcial bajo supervisión internacional de la ONU, proponiendo todas las libertades ciudadanas posibles. Si no se cumplen las exigencias solicitadas entonces debemos votar con claridad NO para enviar un mensaje al mundo. Aparentemente este proceso de reforma constitucional es más de lo mismo, pero debemos luchar por cada milímetro de libertad en todos los escenarios posibles. La dictadura no puede jugar a las libertades porque si se equivoca perece en el juego político.




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