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Sunday, June 16, 2024

Nikolai Legat (por Florencia Guglielmotti)

Nota del blog: Sección semanal dedicada al Ballet y la Danza, a cargo de la la ballerina, coreógrafa y profesora Florencia Guglielmotti.

Los textos anteriores, se pueden leer en este enlace


El 27 de diciembre de 1869 nació Nikolai Legat, en Moscú. Creció en una familia de artistas, del linaje Legat-Obújov. Su padre, Gustav, era bailarín y profesor de ballet. Con él, Nikolai (al igual que su hermano menor, Sergei) comenzó a estudiar danza. Ingresó a la Escuela Imperial Rusa de Ballet y allí también se formó con Christian Johansson y Pavel Gerdt. Antes de su graduación, en 1888, ya había bailado con el Ballet Mariinski, a donde ingresó inmediatamente salido de la Escuela y, en 1894, se convirtió en primer bailarín ya que tenía una técnica brillante y era hábil tanto en roles clásicos como de carácter. Nikolai estrenó los roles principales de “Kalkabrino” (en 1891) y de “Raymonda” (en 1898), ambas de Petipa, entre otros. Fue partner de las grandes bailarinas del Teatro Mariinski como Anna Pávlova, Pierina Legnani, Olga Preobrazhénskaya y Mathilde Kschessinska. 


Además de ser un destacado bailarín, junto a su hermano realizaron ingeniosas caricaturas de los bailarines de la edad de oro del ballet ruso, publicando un libro con los trabajos en 1903, en San Petersburgo, y con el nombre “Russian ballet in caricature”, en Londres en 1939.


En 1902 se convierte en asistente de maestro de ballet, mostrando una gran capacidad pedagógica. Por eso sucedió a Petipa, tras su retiro de Escuela Imperial Rusa y del Ballet, como maestro de ballet, en 1910. Así mismo, reemplazó a Johansson, en 1905, en su classe de perfection. Entre sus alumnos figuran grandes nombres de la danza de la época: Olga Preobrajenka, Lubov Egorova, Julie Sedova, Agrippina Vaganova, Tamara Karsavina, Mikhail Fokine, Vaslav Nijinsky y Adolph Bolm, entre otros. En ese período también realizó varios ballets, destacándose la versión de “The fairy doll” (1903), con música de Bayer y otros, realizada junto a su hermano Sergei, donde interpretaron a los dos pierrot en el estreno. Sin embargo prefería la enseñanza a la coreografía.
 

La vida personal de Nikolai Legat no fue calma. Por un lado, sufrió el suicidio de su hermano menor, Serguei, en 1905, con quien compartía también clases, escenarios y caricaturas. Por otro lado, su vida amorosa: se casó tres veces, primero con la bailarina Olga Chumakova, con quien estuvo casado por diez años. Luego se divorciaron y Nikolai se casó con la hermana de Olga, Antonia. La relación fue breve, se separaron dos años después, pero llegaron a tener una hija, María. Finalmente, algunos años más tarde, se casó con la bailarina Nadezhda (Nadine) Nikolaieva, que tenía la mitad de su edad.


En 1914, tras un desacuerdo con la dirección del Teatro, abandonó el Mariinski y comenzó a dar clases en diferentes instituciones privadas, fundamentalmente en París y Londres. Allí conoció a Nikolaieva, su última esposa, quien siguió en viaje con él. Luego de la Primera Guerra Mundial regresaron a la entonces U.R.S.S. pero no consiguieron insertarse en los nuevos cánones de la danza soviética y, en 1922, dejan definitivamente la U.R.S.S.


En la temporada 1925/1926 reemplazó a E. Cecchetti como maestro de ballet en la compañía de S. Diaghilev, los Ballets Russes. En Londres, en 1926, donde finalmente se instaló, abrió junto a su esposa su propia escuela, la Legat School of Ballet, en Kent, siendo maestro de una nueva generación de bailarines, tales como Alexandra Danilova, Lydia Lopokova, Margot Fonteyn, Ninette de Valois, Anton Dolin y Serge Lifar.


Nikolai Legat falleció en Londres, el 24 de enero de 1937, a los 67 años. La Escuela continuó con sus actividades, a pesar de la partida de su gran maestro, y luego se trasladó a Sussex. En 1939 se publicaron, en Londres, sus memorias “Ballet Russe: Memoirs of Nicolas Legat”.





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Florencia Guglielmotti reside en la Ciudad de Buenos Aires (Argentina). Es Profesora de Danza (titulada en la Escuela Nacional de Danzas "María Ruanova"), Licenciada y Profesora de Artes (recibida en la Universidad de Buenos Aires). Cursó estudios en la Escuela Nacional de Ballet de Cuba. Es Miembro de International Dance Council CID (UNESCO).


Actualmente se desempeña como Profesora de Danza Clásica y como Profesora Titular de Historia de la Danza en la Escuela Superior de Enseñanza Artística "Aída V. Mastrazzi". florenciagu@gmail.com

Sunday, June 9, 2024

Ballet “La Fuente de Bakhchisarai” (por Florencia Guglielmotti)

Nota del blog: Sección semanal dedicada al Ballet y la Danza, a cargo de la la ballerina, coreógrafa y profesora Florencia Guglielmotti.

Los textos anteriores, se pueden leer en este enlace.


El ballet “La Fuente de Bakhchisarai” (en ruso “Bakhchiasaraisky fontan”), considerado un poema coreográfico, fue estrenado el 20 de septiembre de 1934, en el Teatro Estatal de Ópera y Ballet de Leningrado, hoy Teatro Mariinsky. La coreografía es de Rostislav Zakharov y la música fue compuesta por Boris Asafiev. El argumento, basado en el poema homónimo de Alexander Pushkin de 1823, fue escrito por Nikolai Volkov y el diseño escenográfico y de vestuario estuvo a cargo de Valentina Khodasevich. Los roles principales estuvieron fueron interpretados por Galina Ulanova como María, Mikhail Dudko como Khan Girey y Konstantin Sergeyev como Vaslav. Respecto al rol de Zarema, fuentes confiables mencionan a Olga Iordan y a Tatiana Vecheslova como las posibles intérpretes, siendo imposible zanjar la disyuntiva.

“La Fuente de Bakhchisarai” es la primera obra de Zakharov y también la más exitosa ya que fue la base sobre la que se desarrolló el ballet dramático soviético. Éste utilizó el método de actuación de Konstantin Stanislavsky para otorgarle una caracterización más realista a los personajes. 

El Palacio Bakhchisarai realmente existe, está en Crimea, cerca de Yalta. Fue construido en el siglo XVI y ha sido destruido y reconstruido en diversas ocasiones. La fuente, que aun sigue en pie en uno de los patios, es conocida como la “Fuente de las Lágrimas”.

Esta obra se organiza argumentalmente en un prólogo, cuatro actos y un epílogo. En el prólogo vemos a Khan Ghirei sentado junto a la fuente construida a la memoria de María, abstraído, mirando las gotas caer.


Se inicia el acto primero, es el cumpleaños de María, la hija de un noble caballero polaco. El castillo está preparado para el festejo. María, junto a su prometido Vaslav, llegan al jardín, están encantados. Un explorador tártaro oculto los vigila desde un camino. Mientras tanto, los invitados salen de palacio y danzan en los jardines, encabezados por el anfitrión y su hija, María. De repente, llega el jefe de la guardia herido, trae noticias de un ataque tártaro. Inmediatamente llaman a los hombres a las armas y las mujeres se esconden en el castillo. Los polacos entablan batalla, el castillo se incendia mientras María y Vaslav tratan de huir. Sin embargo, son interceptados por Khan Ghirei que, en lucha, mata a Vaslav. Al ver a María indefensa, el Khan se acerca y, al quitarle el velo, queda cautivado con su belleza.

En el segundo acto, Khan Ghirei y sus soldados regresan al palacio de Bakhchisarai, con un suculento botín. También llegan con varias mujeres cautivas, entre ellas María. Todo el harem los recibe, incluida Zarema, la favorita. Al ver al Khan preocupado y pensativo, Zarema intenta entretenerlo pero es en vano, él está subyugado por María y ni siquiera nota la presencia de Zarema, quien entiende que él ya no la ama y se derrumba en la desesperación.


El acto tercero se desarrolla en una lujosa habitación del palacio donde, custodiada por una anciana, María languidece, un arpa es el único recuerdo de su vida anterior, en libertad y feliz. Llega Ghirei quien le implora que acepte su amor y sus riquezas, pero ella lo rechaza pues es quién mató a su novio, su familia y amigos. Ante tal negativa, el Khan sale de la habitación dejando olvidada su gorra.

Más tarde, esa misma noche, Zarema entra en la habitación. Le cuenta a María sobre su amor hacia Ghirei y le exige que lo rechace. María no comprende el apasionado discurso de Zarema. En un momento, Zarema ve la gorra del Khan en el suelo y, tomada por los celos, corre hacia María con una daga en la mano. María está preparada para morir y no ofrece resistencia. Finalmente, Zarema mata a María, sin que Ghirei pueda impedirlo.


En el patio del palacio, en el acto cuatro, Ghirei está rodeado guerreros y esclavos que vuelven de una nueva incursión, con riquezas y nuevas concubinas para el harem. Pero él está devastado por la muerte de María. Impávido le ordena a los verdugos que arrojen a Zarema desde el acantilado.


Finalmente, en el epílogo, vemos nuevamente a Ghirei sentado junto a la "Fuente de las Lágrimas". Una multitud de pensamientos pasan por su mente, reviviendo la imagen de la bella María.





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Florencia Guglielmotti reside en la Ciudad de Buenos Aires (Argentina). Es Profesora de Danza (titulada en la Escuela Nacional de Danzas "María Ruanova"), Licenciada y Profesora de Artes (recibida en la Universidad de Buenos Aires). Cursó estudios en la Escuela Nacional de Ballet de Cuba. Es Miembro de International Dance Council CID (UNESCO)

Actualmente se desempeña como Profesora de Danza Clásica y como Profesora Titular de Historia de la Danza en la Escuela Superior de Enseñanza Artística "Aída V. Mastrazzi". florenciagu@gmail.com

Sunday, June 2, 2024

“Strange Fruit” (por Florencia Guglielmotti)

Nota del blog: Sección semanal dedicada al Ballet y la Danza, a cargo de la la ballerina, coreógrafa y profesora Florencia Guglielmotti.

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La obra “Strange Fruit”, con coreografía de Pearl Primus, es un solo estrenado el 14 de febrero de 1943, en la que fuera su primera función como bailarina independiente, denominada “African Ceremonial”. Primus obtuvo su inspiración al escuchar la canción interpretada por Billie Holiday, en 1939, que musicaliza el poema de Abel Meeropol (alias utilizado por Lewis Allan), justamente denominado “Strange Fruit”. El poema, en su primera estrofa, dice:
Los árboles del sur dan una fruta extraña,
sangre en las hojas y sangre en la raíz,
cuerpo negro balanceándose en la brisa del sur,
fruta extraña que cuelga de los álamos.
Primus encuentra aquí el germen para representar dancísticamente la complicada situación de los afrodescendientes frente al racismo. El nombre original de la pieza al momento de su estreno fue “A man has just been lynched”, que refiere exactamente lo que la obra representa: una mujer blanca acaba de presenciar el linchamiento de un hombre. En las representaciones siguientes cambió la literalidad del nombre por el del poema, por eso la obra llega hasta nuestros días como “Strange fruit”, mucho más poético pero no por eso menos potente cuando se comprende la referencia.


La obra a veces era representada en absoluto silencio, otras sólo con el recitado del poema y en algunas ocasiones con la música. Lo que parece ser permanente es la búsqueda de Primus por conseguir la identificación del público con esa mujer horrorizada por los actos atroces que se cometían contra los afroamericanos, quizás llamar a la reflexión, buscar un cambio de actitud, crear conciencia.


El poder redentor del arte se hace presente en “Strange Fruit”, que sigue siendo interpretada aun hoy, conectando el pasado y el presente de una sociedad en la que las injusticias raciales, lamentablemente, siguen sucediendo.





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Strange Fruit
by Lewis Allen (pseudonym)


Southern trees bear a strange fruit
Blood on the leaves and blood at the root
Black body swinging in the Southern breeze
Strange fruit hanging from the poplar trees.

Pastoral scene of the gallant South
The bulging eyes and the twisted mouth
Scent of magnolia, sweet and fresh
And the sudden smell of burning flesh!

Here is a fruit for the crows to pluck
For the rain to gather, for the wind to suck
For the sun to rot, for a tree to drop,
Here is a strange and bitter crop.






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Florencia Guglielmotti reside en la Ciudad de Buenos Aires (Argentina). Es Profesora de Danza (titulada en la Escuela Nacional de Danzas "María Ruanova"), Licenciada y Profesora de Artes (recibida en la Universidad de Buenos Aires). Cursó estudios en la Escuela Nacional de Ballet de Cuba. Es Miembro de International Dance Council CID (UNESCO).

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Sunday, May 26, 2024

Ballet "Homage to The Queen" (por Florencia Guglielmotti)

Nota del blog: Sección semanal dedicada al Ballet y la Danza, a cargo de la la ballerina, coreógrafa y profesora Florencia Guglielmotti.

Los textos anteriores, se pueden leer en este enlace.



Sir Frederick Ashton realizó la obra “Homage to The Queen” en ocasión de la conmemoración de la coronación de la Reina Elizabeth II, el 2 de junio de 1953. El ballet se estrenó ese mismo día en el Royal Opera House, Covent Garden (London), con música especialmente compuesta por Malcolm Arnold, con el nombre "Homage to the Queen” (Op. 42), y la escenografía y el vestuario diseñados por Oliver Messel.


“Homage to The Queen”, subtitulado “The Coronation Ballet”, es un ballet en un acto que, al momento de su estreno, contó con todos los grande bailarines del Sadler's Wells Ballet en escena. La obra no posee argumento, está realizada sobre una temática: los cuatro elementos. Así, comienza con una Entrée a cargo del cuerpo de baile y luego sigue la “Procesión de los cuatro elementos”, donde cada reina aparece con su consorte y su séquito. Inicia la Reina de la Tierra interpretada por Nadia Nerina, junto a Alexis Rassine; luego la Reina del Agua, con Violetta Elvin y John Hart a la cabeza; en tercer lugar ingresa la Reina del Fuego, liderando Beryl Grey y John Field; finaliza la Reina del Aire interpretada por Dame Margot Fonteyn, en compañía de Michael Somes y todo el cuerpo de baile.


La obra fue repuesta en la escena del Royal Opera House, con diferentes elencos, en las temporadas 1954, 1955, 1956, 1958, 1970, 1994 y 1995. El 5 de junio de 2006, en ocasión del cumpleaños número 80 de la Reina, se realizó una nueva versión sobre el original de Ashton, dirigida por Christopher Newton, quién además recreó la Entrée y la Apoteosis. Para la realización de la coreografía de las Reinas, se convocó a tres creadores: David Bintley coreografió “Earth”; Michael Corder “Waters” y Christopher Wheeldon “Fire”. En esta nueva versión se mantuvo la coreografía original de Ashton para la Reina del Aire, que estuvo interpretada por Darcey Bussell.





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Florencia Guglielmotti reside en la Ciudad de Buenos Aires (Argentina). Es Profesora de Danza (titulada en la Escuela Nacional de Danzas "María Ruanova"), Licenciada y Profesora de Artes (recibida en la Universidad de Buenos Aires). Cursó estudios en la Escuela Nacional de Ballet de Cuba. Es Miembro de International Dance Council CID (UNESCO).

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Sunday, May 19, 2024

Charles Weidman (por Florencia Guglielmotti)

Nota del blog: Sección semanal dedicada al Ballet y la Danza, a cargo de la la ballerina, coreógrafa y profesora Florencia Guglielmotti.

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Charles Weidman nació en Nebraska, el 22 de julio de 1901. En un principio se había enamorado de la arquitectura, fundamentalmente la griega y la egipcia, pero tras ver a bailar Ruth St. Denis, cambió su rumbo y decidió ser bailarín. Con ese propósito, a los 19 años se traslada a Los Ángeles para formarse en la Denishawn School, donde estudió durante ocho años, además de formar parte de la compañía que St. Denis y Shawn dirigían.

En la Denishawn conoce a Doris Humphrey. En 1927 deciden independizarse y formar una nueva escuela y compañía, la Humphrey-Weidman Company, para alejarse del exotismo que proponían St. Denis y Shawn y buscar un nuevo estilo, algo propio y diferente. Durante este periodo Weidman creó obras cuyos temas se relacionaban con problemas sociales, siempre manteniendo una mirada satírica, como por ejemplo “School for Husbands” (1933) y “And daddy was a fireman too” (1943); también realizó obras en colaboración con Humphrey, como “New dance” (1935), y coreografió para Broadway.


En 1945, la sociedad con Humphrey se disuelve y Weidman funda una escuela primero y, en 1948, crea su propia compañía. Para este nuevo grupo crea gran cantidad de obras, destacándose “A house divided” (1945), “Fables for our time” (1947) e “Is sex necessary” (1959).


Con respecto a su técnica, creó un vocabulario basado en la gravedad. Exploró cómo al ceder ante la gravedad el cuerpo cae, mientras que al oponerse a esta fuerza natural también se podía crear movimiento y, también atendió a los movimientos que precedían y proseguían a la caída. De allí surgieron la suspensión (resistencia a la gravedad) y la sucesión (desarrollo del movimiento mientras un impulso fluye de una articulación a otra). De este modo, su vocabulario incluía trabajo de suelo, saltos y caídas. Aunque su técnica no fue lo más personal que aportó sino sus dotes histriónicas: las coreografías de Weidman eran muy expresivas y, a menudo, bastante emocionales, recorrían el amplio abanico de la comedia a la tragedia, pero siempre en sus obras el componente expresivo era fundamental.


Fundó, junto al escultor Mikhail Santaro, el Expression of Two Arts Theater, en New York, en 1960, donde realizó exhibiciones y enseñó hasta sus últimos días. Entre sus alumnos se destacan José Limón, Louis Falco y Bob Fosse, entre otros, con carreras más que prominentes. Charles Weidman fundó las bases de la danza moderna norteamericana e influyó también en otros estilos, como el jazz. Lamentablemente, de su extensa obra no quedó casi nada registrado. Falleció a los 73 años, en la ciudad de New York, el 15 de julio de 1975.





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Florencia Guglielmotti reside en la Ciudad de Buenos Aires (Argentina). Es Profesora de Danza (titulada en la Escuela Nacional de Danzas "María Ruanova"), Licenciada y Profesora de Artes (recibida en la Universidad de Buenos Aires). Cursó estudios en la Escuela Nacional de Ballet de Cuba. Es Miembro de International Dance Council CID (UNESCO)

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Sunday, May 12, 2024

Ser madre es maravilloso, ser bailarina también (por Florencia Guglielmotti)

Nota del blog: Sección semanal dedicada al Ballet y la Danza, a cargo de la la ballerina, coreógrafa y profesora Florencia Guglielmotti.


El ballet, la danza en general, ha abordado los más variados temas para sus argumentos, historias e inspiraciones. Desde la mitología greco romana, como en los primeros ballets de la época de Luis XIV, hasta las intrincadas consecuencias políticas de la Primera Guerra Mundial, como en la obra La Mesa Verde de Kurt Joss (1932), pasando por supuesto por obras literarias y teatrales tradicionales, como La bella durmiente, El Cascanueces, Don Quijote o Romeo y Julieta por mencionar algunos.

Sin embargo, raramente se aborda el tema de la maternidad. El nacimiento de la Princesa Aurora en el ballet La bella durmiente es una excepción digna de mención, simplemente por ser, precisamente eso, una excepción ya que no aporta nada desde el punto de vista argumental. Sí hay unas cuantas madres en los ballets que podemos recordar, pero generalmente desarrollan roles de demi-caracter, sin cómpromiso técnico, sino solo mímico e interpretativo, como el caso de la madre de Giselle del ballet homónimo, la del príncipe Sigfrido de El lago de los cisnes, la reina madre de Aurora (antes mencionada), la madre de Clara en El Cascanueces o, la más histriónica, madrastra de Cenicienta.

Sería dable preguntarse por qué la maternidad en sí misma no es un tema “danzable”. Podemos especular con la dificultad de representar escénicamente el momento del nacimiento, pero el rol de la madre en términos globales se presenta como más amigable en ese sentido y, sin embargo, queda siempre relegado. Quizás el motivo sea otro, más relacionado con las intérpretes que con la creación.


La maternidad entre las bailarinas es un tema complicado. Para quienes nuestro cuerpo es a la vez nuestra herramienta de trabajo, cualquier situación que genere un cambio produce incertidumbre y hasta temor, además de una interminable serie de interrogantes que nadie puede responder a ciencia cierta, simplemente porque cada experiencia es única e irrepetible, y esto aplica para una operación en la rodilla, pero también para el embarazo. “Cuánto tiempo voy a dejar de bailar?” es la primera pregunta, seguida de cerca por “cómo me va aquedar el cuerpo después?” y sin olvidar “voy a tener tiempo para tomar clases, ensayar y bailar con un bebé?”.

Las preguntas son justas. Es por eso que algunas bailarinas profesionales posponen la maternidad hasta luego que se retiran, aunque están también las que asumen el desafío y son madres más tempranamente, dividiéndose entre las dos tareas. Antes o después, lo importante es decidirlo responsablemente y con convicción. Ambos roles pueden convivir en armonía: ser madre es maravilloso, ser bailarina también.



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Florencia Guglielmotti reside en la Ciudad de Buenos Aires (Argentina). Es Profesora de Danza (titulada en la Escuela Nacional de Danzas "María Ruanova"), Licenciada y Profesora de Artes (recibida en la Universidad de Buenos Aires). Cursó estudios en la Escuela Nacional de Ballet de Cuba. Es Miembro de International Dance Council CID (UNESCO).

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Sunday, May 5, 2024

Vagánova (por Florencia Guglielmotti)

Nota del blog: Sección semanal dedicada al Ballet y la Danza, a cargo de la la ballerina, coreógrafa y profesora Florencia Guglielmotti.


Agrippina Yákovlevna Vagánova nació entre fines de junio y principios de julio (dependiendo las fuentes) de 1879 en la ciudad de San Petersburgo. Toda su vida estuvo ligada al Ballet Imperial del Teatro Mariinski en dicha ciudad (luego conocido como Ballet Kirov). Ya en 1888, con 10 años de edad, fue aceptada en la Escuela del Ballet Imperial, una gran institución de danza académica fundada por la Emperatriz Ana y financiada por los zares.


Al comienzo encontró algunas dificultades, pero con esfuerzo y dedicación se graduó como alumna de la Prima Ballerina Eugeniia Sokolova, aunque también fue formada y entrenada por Ekaterina Vazem, Pável Gerdt y, Enrico Cecchetti y Christian Johansson, representantes de las escuelas italiana y danesa respectivamente. Luego de la finalización de sus estudios, Vagánova se unió al Ballet Imperial, logrando el grado de Prima Ballerina en 1916, un año antes de su retiro.

Era conocida en la época como “la reina de las variaciones” por su virtuosismo y gran nivel técnico. Sin embargo, el antiguo coreógrafo y maestro Marius Petipa nunca reconoció sus dotes y las únicas menciones de Vagánova que hay en su diario van acompañadas de calificativos como “horrible” o “espantoso”.


En 1917, a su partida de los escenarios, comenzó su fructífera tarea de enseñanza en la Escuela del Ballet Imperial. Las propias dificultades sufridas al comienzo de sus estudios la llevaron a comprender más a fondo y a desentrañar la técnica del ballet. Hasta 1917 tanto el Ballet como la Escuela eran subvencionados por el Zar ya que se trataba de un arte de elites; tras la revolución, el futuro del ballet en Rusia era esquivo. Pero Vagánova se aferró a su amor por el ballet y logró la supervivencia de este arte. Comenzó como maestra y, en 1934, fue nombrada directora la escuela que actualmente lleva su nombre: la Academia Vagánova de Ballet.


El método “Vagánova”, tal como se lo conoce hoy en día, surge de la óptima fusión de la delicadeza y elegancia de la escuela francesa, la fuerza y entrenamiento rígido de la escuela italiana, y la ligazón y encadenamiento de pasos de la escuela danesa. Estas tres escuelas europeas convergieron en la Rusia zarista, desde el inicio mismo de la danza académica en ese territorio y, de allí, el profundo conocimiento que Vagánova tenía de ellas. La riqueza de sus enseñanzas está sistematizada en la obra “Fundamentos de la Danza Clásica” (1934) que continua siendo un libro de consulta habitual para los maestros y estudiantes de ballet.


Grandes bailarines fueron sus alumnos, como Natalia Dudinskaya, Marina Semyonova, Galina Ulánova, Olga Lepeshinskaya y Maia Plisetskaya. Y muchos otros recibieron los beneficios de sus enseñanzas, luego de su muerte (el 5 de noviembre de 1951), graduándose de la Academia Vagánova, como Rudolf Nuréyev, Irina Kolpakova, Mikhail Baryshnikov, Natalia Makarova, Yuri Soloviev, Altynai Asylmuratova, Diana Vishneva y Svetlana Zakharova.




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Florencia Guglielmotti reside en la Ciudad de Buenos Aires (Argentina). Es Profesora de Danza (titulada en la Escuela Nacional de Danzas "María Ruanova"), Licenciada y Profesora de Artes (recibida en la Universidad de Buenos Aires). Cursó estudios en la Escuela Nacional de Ballet de Cuba. Es Miembro de International Dance Council CID (UNESCO).

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Sunday, April 28, 2024

Alwin Nikolais (por Florencia Guglielmotti)

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Alwin Nikolais nació el 25 de noviembre de 1910 en Connecticut, Estados Unidos, proveniente de una familia rusa de inmigrantes). Al alcanzar la mayoría de edad viajó hacia New York donde se contactó con el mundo del teatro y del cine: por un lado trabajaba de titiritero y, por otro, acompañaba al piano la proyección de películas mudas (la música había sido su primer quehacer artístico). Esto generó también un interés por la actuación y la puesta en escena.

En 1933 asiste a una función de Mary Wigman y queda maravillado por el poder interpretativo de la bailarina. Es allí que comienza su interés por la danza. Comineza a estudiar con Truda Kaschmann, discípula de Mary Wigman, y continuará su formación con otros grandes de la danza moderna, como Hanya Holm (de quién luego sería asistente), Martha Graham, Doris Humphrey y Charles Weidman.


Tras realizar varias giras por Estados Unidos con la Compañía de Holms y de enseñar en la Universidad de Colorado durante los veranos, en 1948 es nombrado director del Henry Street Playhouse. Aprovechando su cargo, crea una escuela de danza y la Playhouse Dance Company, que a partir de 1953 pasaría a llamarse el Nikolais Dance Theatre. Es en este momento donde todos sus saberes e ideas sobre la danza y el arte confluyen.

Nikolais cree firmemente en “la danza como arte del movimiento” y en el teatro como la herramienta propicia para explorar y exportar las emociones de los bailarines. Así el movimiento se tornaba más puro, quedando libre de las interpretaciones personales de los ejecutantes (que se canalizaban por otros medios). Además, utilizaba estéticamente en el escenario proyecciones, ruidos, golpes, gritos, envolvía a los bailarines con telas o plásticos, valoraba más el conjunto que la individualidad. La música la creaba él mismo y la iba modificando en cada presentación. “Village of Whispers” (estrenada en 1955) estuvo en escena hasta 1963 y la música era siempre distinta, hasta lograr “una solución satisfactoria según el lugar y su estructura física”, según las propias palabras del coreógrafo.


Todo esto generó el rechazo de los sectores más conservadores, pero al mismo tiempo exaltó la admiración de los más vanguardistas. La Nikolais Dance Theatre rápidamente ganó un lugar en el mundo de la danza y Nikolais fue considerado el creador de los espectáculos multimedia. Su primera obra fue “Eight Column Lines” (Krenek, 1939) a la que siguieron “Prism” (1956), “Structures” (1970), “Crucible” (1985) y “Aurora” (1992) entre muchas otras.

Se retiró de la vida pública hacia mediados de la década del 70, dejando a cargo de su escuela, teatro y compañía a Murray Louis. Habiendo sido reconocido con gran cantidad de premios en todo el mundo, Nikolais fallece el 8 de mayo de 1993 en la ciudad de Nueva York.



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Ver en el blog:
Mary Wigman (por Florencia Guglielmotti)


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Florencia Guglielmotti reside en la Ciudad de Buenos Aires (Argentina). Es Profesora de Danza (titulada en la Escuela Nacional de Danzas "María Ruanova"), Licenciada y Profesora de Artes (recibida en la Universidad de Buenos Aires). Cursó estudios en la Escuela Nacional de Ballet de Cuba. Es Miembro de International Dance Council CID (UNESCO).

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Sunday, April 21, 2024

Ballet "Rhapsody" (por Florencia Guglielmotti)

Nota del blog: Sección semanal dedicada al Ballet y la Danza, a cargo de la la ballerina, coreógrafa y profesora Florencia Guglielmotti.

Los textos anteriores, se pueden leer en este enlace.


Este ballet en un acto y sin trama argumental, fue creado por Sir Frederick Ashton con motivo del cumpleaños número 80 de la Reina Madre de Inglaterra. La gala se llevó a cabo el 4 de agosto de 1980, en el Royal Opera House de Londres. La obra fue coreografiada sobre la partitura de “Rhapsody on a theme of Paganini” (Opus 43) de 1934 compuesta por Serguei Rachmaninoff, el diseño de vestuario fue de William Chappell y la escenografía fue ideada por el propio Ashton, inspirado en la arquitectura del Siglo XVIII, específicamente en sus arcos. En la ocasión, la pareja principal estuvo interpretada por Mikhail Baryshnikov y Lesley Collier (bailarina principal del Royal Ballet en ese momento), acompañados por seis bailarinas y seis bailarines, los más jóvenes del cuerpo de baile del Royal Ballet, a saber Angela Cox, Gillian Kingsley, Karen Paisey, Genesia Rosato, Gail Taphouse, Bryony Brind, Ashley Page, Michael Batchelor, Stephen Beagley, Antony Dowson, Ross MacGibbon y Andrew Ward.

Escenografía original
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Ashton hacía varios años que quería realizar una obra para Barishnikov y no se había dado la oportunidad. Barishnikov, por su parte, tenía planeada una participación con el Royal Ballet en los meses de julio y agosto, aunque no quería realizar los mismos ballet del repertorio clásico que siempre interpretaba. Así que el pedido de la Princesa Margarita para que Ashton tuviera una participación en los festejos del natalicio de la Reina Madre (de quien él era amigo), parecía el pretexto perfecto para que coreógrafo y bailarín pudieran cumplir con su deseo.


En el desarrollo de la obra se alternan cuadros de cuerpo de baile en los que participan, o no, alguno de los dos solistas y un pas de deux. La coreografía, a lo largo de todo el ballet, está pensada específicamente para las virtudes técnicas e interpretativas de los bailarines. De aquí cierto malestar de Barishnikov que quería incursionar más en el estilo inglés y, sin embargo, con la coreografía que Ashton creó para él, permaneció más cercano a su estilo de la escuela rusa (aunque que ya hacía largos años que estaba radicado en Estados Unidos), a pesar de lo cual no solicitó ningún cambio coreográfico para que se adaptase más a su voluntad.


“Rhapsody” continúa en el repertorio del Royal Ballet hasta nuestros días. En una reposición realizada en 1995 se introdujeron nuevos diseños de vestuario y escenografía, a cargo de Patrick Caulfield. En 2005, los mismos fueron rediseñados por Jessica Curtis y, finalmente, en 2016, tanto el vestuario como la escenografía volvieron a sus diseños originales. Cabe mencionar que hubos dos versiones coreográficas previas sobre esta misma música, la primera fue realizada por Michel Fokine para los Ballets Russes del Colonel de Basil (estrenada también en Londres en 1939) y la de Leonid Lavrovsky para el Ballet Bolshoi (presentada en Moscú en 1960).






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Florencia Guglielmotti reside en la Ciudad de Buenos Aires (Argentina). Es Profesora de Danza (titulada en la Escuela Nacional de Danzas "María Ruanova"), Licenciada y Profesora de Artes (recibida en la Universidad de Buenos Aires). Cursó estudios en la Escuela Nacional de Ballet de Cuba. Es Miembro de International Dance Council CID (UNESCO).

Actualmente se desempeña como Profesora de Danza Clásica y como Profesora Titular de Historia de la Danza en la Escuela Superior de Enseñanza Artística "Aída V. Mastrazzi". Email: florenciagu@gmail.com

Sunday, April 14, 2024

Pierina Legnani (por Florencia Guglielmotti)

Nota del blog: Sección semanal dedicada al Ballet y la Danza, a cargo de la la ballerina, coreógrafa y profesora Florencia Guglielmotti.



Pierina Legnani nació en Milán (Italia) el 1 de octubre de 1868. Comenzó su formación en danza a los 7 años en su ciudad natal con Catarina Beretta. Luego de estudiar durante un año, ingresó a la Escuela de Ballet de La Scala, donde continuó sus estudios durante los siguientes 10 años. En su último año de curso, actuó como suplente de la Prima Ballerina Maria Giuri, y luego ingresó a la Compañía. 


Tras su éxito en el ballet de La Sacala, en 1890, actuó como primera bailarina en la obra “Salandra” de Eugenio Casati, en el Teatro Alhambra de Londres. En 1892 fue nombrada primera bailarina en La Scala y, unos meses después, se mudó a San Petersburgo. El 17 de diciembre de 1893 debutó en el Ballet Imperial interpretando el rol principal de “Cenicienta” de Marius Petipa, Lev Ivanov y Enrico Cecchetti. Público y crítica quedaron deslumbrados por su virtuosismo técnico y su interpretación. Lo que más llamó la atención fueron los famosos 32 rond de jambe fouette que realizó sin moverse de su lugar, al final del ballet. Algunas fuentes aseguran que no fueron 32 los giros, sino que fue tal el asombro que generó en la platea que tuvo que repetir dos veces la secuencia de 16 fouettes y de allí el número mágico de 32 que hasta hoy en día se sostiene como demostración de habilidad técnica. Lo que sí queda claro es que superó a su compatriota, Emma Bessone, quien había realizado 14 fouettes en “The Haarlem Tulip”, de Ivanov, en 1887.


A poco de su debut con el Ballet Imperial, Petipa quedó encandilado con la danza de Pierina y la nombró Prima Ballerina Assoluta, máximo honor que una bailarina puede recibir y fue Legnani quien obtuvo el título por primera vez. Petipa creó para ella los roles principales de Odette y Odile en el “El lago de los cisnes” (1895), la Perla Blanca en “The Pearl” (1896), Ysaure de Renoualle en “Bluebeard” (1896), Teresa en “The Cavalry Halt” (1896), y el rol de Raymonda del ballet homónimo (1898). La última presentación que realizó junto al Ballet Imperial en el Teatro Mariinsky fue en enero de 1901 donde protagonizó “La Camargo”, de Petipa. 


En los años que siguieron hasta 1910 realizó funciones como bailarina invitada en diferentes ciudades europeas, ente ellas Londres, Madrid y París. Luego se retiró de los escenarios y se instaló en su casa de Lago de Como, en el norte de Italia. Integró también el consejo examinador de la Escuela de Ballet de La Scala, junto a Enrico Cecchetti y Virginia Zucchi. 


Pierina Legnani, bailarina de inusual dominio técnico y gran refinamiento, falleció a los 62 años de edad, el 15 de noviembre de 1930. Sus restos descansan en el cementerio de Pognara Lario, en el Lago de Como.





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Florencia Guglielmotti reside en la Ciudad de Buenos Aires (Argentina). Es Profesora de Danza (titulada en la Escuela Nacional de Danzas "María Ruanova"), Licenciada y Profesora de Artes (recibida en la Universidad de Buenos Aires). Cursó estudios en la Escuela Nacional de Ballet de Cuba. Es Miembro de International Dance Council CID (UNESCO).

Actualmente se desempeña como Profesora de Danza Clásica y como Profesora Titular de Historia de la Danza en la Escuela Superior de Enseñanza Artística "Aída V. Mastrazzi". florenciagu@gmail.com

Sunday, April 7, 2024

Ballet “El Despertar de Flora” (por Florencia Guglielmotti)

Nota del blog: Sección semanal dedicada al Ballet y la Danza, a cargo de la ballerina, coreógrafa y profesora Florencia Guglielmotti.

Los textos anteriores, se pueden leer en este enlace.


“El despertar de Flora” (“Пробуждение Флоры” en el original ruso) es un ballet en un acto, con coreografía de Marius Petipa, música de Riccardo Drigo y libreto de Petipa en colaboración con Lev Ivanov. La escenografía fue diseñada por Mikhail Bocharo y el vestuario por Evgenii Ponomarev Su estreno se produjo durante la boda de Ksenija Aleksandrovna Romanova, hija del emperador Alejandro III de Rusia, con Aleksandr Michałovič Romanov, en el Palacio Peterhof (en San Petersburgo), el 6 de agosto de 1894. Fue interpretada por las primeras figuras del ballet Mariinsky: Mathilde Kschessinskaya (Flora), Olga Leonova (Diana), Anna Johansson (Aurora), Claudia Kulichevskaya (Hebe), Alexander Gorsky (Aquilon), Pavel Gerdt (Apolo), Nikolai Legat (Zephyr), Sergei Legat (Mercurio) y Vera Trefilova (Cupido).


La obra rápidamente se transfirió al repertorio del Ballet Mariinsky, estrenándose allí el 14 de enero de 1895, tan solo 5 meses después, con idéntico elenco. Esta presentación se realizó en el marco de una función a beneficio de la bailarina María Anderson, quien debió retirarse luego de resultar herida en un incendio en el teatro.


Por un error en el programa original la coreografía se atribuyó a un trabajo conjunto entre Petipa e Ivanov. También el diario “La gaceta de San Petersburgo” cometió el mismo traspié, al publicar una nota luego de asistir al primer ensayo general. Esto llevó a Petipa a enviar una carta de queja al diario para que enmienden el equívoco.


Por su argumento, podemos calificar a esta obra como un ballet anacreóntico (aunque por el resto de sus características pertenezca al clasicismo). Aquí Petipa e Ivanov toman un mito griego, “Chloris y Zephyrus”, pero los nombres que utilizan son inexactos ya que pertenecen a la mitología romana. El mito dice que Chloris estaba caminando en un campo cuando Zephyrus, el Dios del Viento Oeste, la vio y se enamoró de ella. Luego la secuestró y se casó con a la ninfa. Como prueba de su amor, Zephyrus le otorgó a Chloris el poder de gobernar las flores, las plantas, los árboles y los huertos, gracias a lo cual se convirtió en Flora, Diosa de la primavera y las flores.


En este ballet, la historia se articula en 6 cuadros y una apoteosis. El primer cuadro trascurre de noche, Flora, Diosa de la Primavera, está profundamente dormida con sus ninfas, al tiempo que Diana, Diosa de la Luna, vela por su paz. Con el amanecer, se siente una frescura en el aire y Diana se esconde en las nubes. En el cuadro segundo, Aquilon, Dios Viento del Norte, se precipita tormentosamente, su soplo de viento frío despierta a Flora y la obliga a refugiarse en el follaje, implorando a Aurora, Diosa del Alba, que los ayude. En el cuadro siguiente, Aurora consuela a Flora y anuncia que Apolo, Dios del Día, pondrá fin a sus sufrimientos. En el cuadro cuarto, aparece Apolo, resplandeciente, y todo se anima. Apolo se enamora de la belleza de Flora y la besa. A su llamada, aparece Zephyr, Dios del Viento del Oeste, que vuela a los brazos de su amada Flora, seguido por Cupido, Dios del Amor, y sus pequeños amores. Cupido, amores y ninfas se regocijan con la felicidad de Zephyr. Aparece Mercurio, Mensajero de los Dioses, en el inicio del quinto cuadro. Anuncia la presencia de Hebe, Diosa de la Juventud, y de Ganimedes, copero de los Dioses, que ofrecen a Flora y a Zephyr una copa de néctar, proclamando que Júpiter les ha dado la eterna juventud. Una alegre procesión llega en el cuadro seis: junto al carro de Baco y Ariadna hay bacantes, sátiros, faunos, silvanos y muchos otros, todos muy entusiasmados. Finalmente, en la apoteosis, el Olimpo a pleno se revela y aparecen todos los Dioses que lo conforman: Júpiter, Juno, Neptuno, Vulcano, Minerva, Ceres, Marte, Plutón, Proserpina, Venus y tantos otros.



En 1914, la partitura de Drigo fue publicada como partitura orquestal y reducción para piano por el editor musical Zimmermann. Ese mismo año, “El despertar de Flora” fue representado por primera vez fuera de Rusia. Anna Pavlova montó una versión abreviada del ballet para su compañía itinerante. Richard Bonygne, director de orquesta australiano, grabó esta versión abreviada en 1974 para su LP “Homage to Pavlova”, con la interpretación de la London Symphony Orchestra. Durante muchos años ésta fue la única grabación disponible de la obra de Drigo.


En Rusia, la última función del ballet se realizó en 1919. Afortunadamente, la coreografía de Petipa no se perdió ya que fue registrada con el método Stepanov de notación de danza, a poco de su estreno en 1894 (este registro hoy forma parte de la colección Sergeyev, en guarda en la biblioteca de la Universidad de Harvard). A partir de esta notación, el coreógrafo e historiador Sergei Vikharev realizó una reconstrucción de la coreografía original para el Ballet Mariinsky. Esta producción incluyó una restauración de la escenografía y vestuarios originales, y de la partitura de Drigo, cuyo manuscrito original se encontraba guardado en los archivos de la Biblioteca Central de Música del Teatro Mariinsky. El estreno de esta versión fue en el 7° Festival Internacional de Ballet, el 12 de abril de 2007 en el propio Teatro Marinsky. En esta ocasión, los roles principales fueron interpretados por Evgenia Obraztsova (Flora), Svetland Ivanova (Diana), Xenia Ostreikovskaya (Aurora), Daria Sukhorukova (Hebe), Maxim Chaschegorov (Apolo), Vladimir Shklyarov (Zephyr), Alexei Timofeyev (Mercurio) y Valeria Martynyuk (Cupido). Esta producción fue merecedora, en 2008, de la Máscara Dorada como Mejor Obra de Ballet y como Mejor Coreografía (los premios “Máscara Dorada” – “золотая маска”- son los más importantes que entrega cada año la Unión de Teatro de Rusia).




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