Tuesday, June 16, 2026
La Arquidiócesis de Panamá envió 35,000 hostias a Cuba
Saturday, June 13, 2026
Descansa en Paz Mons. Silvano Pedroso Montalvo, Obispo de Guantánamo Baracoa.
Thursday, June 11, 2026
El Sagrado Corazón de Jesús (por Joaquín Estrada-Montalván)
Mons. Silvano Pedroso, obispo de Guantánamo – Baracoa, "su estado de salud es muy delicado"
Nota Informativa de la Conferencia de Obispos Católicos de Cuba.
Friday, May 22, 2026
Mons. Arturo González, obispo de Santa Clara: “es el momento más difícil y más triste de la historia de mi pueblo"
Texto tomado del website de Ayuda a la Iglesia Necesitada.
20 mayo 2026. ACN-. La Iglesia en Cuba continúa acompañando a una población marcada por el miedo, las necesidades en todos los sectores de la vida y la incertidumbre. Así lo ha expresado Monseñor Arturo González Amador, obispo de Santa Clara y presidente de la Conferencia Episcopal Cubana, en una conversación con la fundación pontificia Ayuda a la Iglesia Necesitada (ACN), en la que describe la dramática situación que vive actualmente la isla.
“Cuba duele”, afirma el obispo. Además, ha explicado que “es el momento más difícil y más triste de la historia de mi pueblo del que tengo conciencia. Todo es una lucha por sobrevivir. El presente es inseguro, el futuro totalmente incierto”.
La crisis afecta a todos los ámbitos de la vida cotidiana. “Cada día que pasa sentimos que es más difícil vivir, sobre todo para los pobres, los ancianos que viven solos, los jubilados y las madres solteras”, explica Mons. González. En las parroquias, la desesperación se hace visible diariamente: “Hay personas que llegan diciendo que llevan días sin comer y que no saben a quién van a acudir. Los alimentos no se pueden conservar por falta de electricidad y últimamente ha habido desmayos frecuentes durante las celebraciones, porque mucha gente no ha comido”, relata.
Desesperanza y miedo entre los cubanos
La situación sanitaria es especialmente alarmante. Según cuenta el obispo, “en algunos hospitales importantes no se están realizando operaciones por falta de agua, nada digamos de los materiales quirúrgicos”. Muchas familias deben conseguir por su cuenta materiales médicos básicos para poder recibir atención.
“Conozco más de un caso en que alguna persona tuvo que buscar con familiares o amigos en el exterior todos los recursos para poder ser intervenido, incluso el hilo para sutura”, explica.
A las graves dificultades económicas se suma un clima de angustia social y psicológica. “En las conversaciones con la mayoría de las personas hay tristeza, desesperanza e incertidumbre… el miedo reina”, señala, refiriéndose al temor de un posible conflicto bélico con los Estados Unidos. “El miedo a la guerra es tremendo; forma parte de la preocupación cotidiana de muchas personas. Hay un discurso constante hablando de eso, lo cual crea angustia, sobre todo entre los niños y los ancianos”, afirma Mons. González. “En la calle se escucha: No podemos más con tanto dolor y no tenemos a quién acudir”.
El obispo no quiere entrar en análisis o especulaciones, pero recuerda que “en el mundo moderno hay muchas maneras de implementar el miedo y una guerra entre naciones”.
Además, el presidente de la Conferencia Episcopal Cubana advierte del aumento de las depresiones, las adicciones y el impacto de la emigración masiva: “El que puede emigrar, lo está haciendo. Se queda un país cada vez más envejecido, solo con ancianos, sin recursos y con pensiones mínimas”.
«La labor de la Iglesia es dar esperanza»
Otro grave problema es el aumento de la inseguridad. “Han entrado a robar en muchas casas. Todo esto genera una sensación de enorme vulnerabilidad”. Esa falta de seguridad, junto a la terrible crisis eléctrica, que deja a muchas regiones del país con solo tres horas de electricidad al día, afecta a la práctica religiosa cotidiana: “Ya prácticamente no existe adoración nocturna”, señala y añade que, en algunos lugares de Cuba, la Vigilia Pascual tuvo que celebrarse de día debido a los apagones y a las dificultades de movilidad nocturna, a los asaltos y violencia callejera.
En medio de esta triste, dolorosa y desesperante situación, religiosas, sacerdotes y laicos colaboran continuamente para ayudar a quienes más sufren. “La labor de la Iglesia es mantener vivo el espíritu, dar esperanza donde no la hay, escuchar y acompañar”, subraya.
Entre los fieles nacen “iniciativas para socorrer a los que viven en la miseria, a los más pobres y necesitados; entre ellas los pequeños comedores y comidas a domicilio para los impedidos físicos y enfermos postrados. Sacan comida y recursos de donde no hay…”, explica Mons. González. El obispo cuenta el caso de un comedor que atiende a más de 300 personas y que recientemente tuvo que improvisar porque no les llegaba lo que habían cocinado: “Las hermanas dijeron: Vamos a usar lo que nos quede. Mezclaron latas de frijoles negros y blancos para poder ofrecer más platos. La gente ve eso, ve que la Iglesia comparte, da lo que tiene”.
La caridad mueve a la Iglesia en Cuba
“Es una prueba evidente de lo que es capaz de hacer la providencia de Dios y la caridad cristiana”. Para el obispo, esta caridad sencilla y silenciosa tiene un enorme valor evangelizador. “El día que una monja o un cura muera de hambre o por falta de un medicamento es que ya no queda nadie vivo, porque todos comparten lo poco que tienen”, afirma. “Es muy hermoso que esta ayuda, la caridad, se realice sin manipulación de partes, simplemente gracias a personas que quieren ayudar. Y también se ve la gratitud de quienes la reciben”.
Sin embargo, reconoce que la propia Iglesia vive bajo fuertes limitaciones. El incremento de los precios y la escasez de combustible han reducido enormemente la actividad pastoral. Estamos realizando una “pastoral de mantenimiento”. Los precios se han quintuplicado y muchas veces no podemos desplazarnos ni para celebrar la Eucaristía en los pueblos y caseríos campesinos, como antes. Mons. González menciona como ejemplo que, durante el entierro del obispo emérito Enrique Serpa Pérez, solo cuatro obispos pudieron estar presentes debido a la falta de combustible.
El aislamiento afecta especialmente a algunas zonas del país y a numerosas comunidades religiosas. “Existen lugares donde la gente está mucho más aislada y es más vulnerable. También las congregaciones religiosas son muy frágiles y muchas no tienen recursos suficientes para sostener su presencia en la isla”, explica. Aun así, destaca la fidelidad de aquellos que permanecen: “Aunque muchos se marchan de la isla, la Iglesia se queda; el pueblo reconoce y agradece esta elección”.
ACN, junto a los cristianos de Cuba
Finalmente, Mons. Arturo González Amador pidió a los benefactores y amigos de ACN que no olviden a Cuba. “Creo profundamente en el poder de la oración”, afirma. También solicita apoyo para sostener la vida espiritual de religiosas, religiosos y sacerdotes, así como las obras de caridad, los materiales pastorales, la evangelización, la impresión de materiales y el transporte. “No se puede solucionar todo, pero cualquier ayuda cuenta. El pueblo de Cuba sufre y la Iglesia es parte de ese pueblo”, concluye
Monday, May 18, 2026
Mons. Dionisio García: "Cuba tiene que cambiar"
Saturday, May 9, 2026
La máscara mortuoria de Mons. Adolfo Rodríguez (9 de abril de 1924 - 9 de mayo de 2003). Testimonio de Ileana Sánchez Hing.
Aniversario del fallecimiento de Monseñor Adolfo Rodriguez Herrera, (Minas, Cuba, 9 de abril de 1924 - Camagüey, 9 de mayo de 2003). Obispo y luego Arzobispo de esta arquidiócesis. Camagüey, Cuba.
Saturday, April 18, 2026
Ha fallecido Mons. Jorge Enrique Serpa Pérez, Obispo Emérito de la Diócesis de San Rosendo, Pinar del Río
Wednesday, April 8, 2026
El Reloj del Arzobispo. Otra memoria del Príncipe. (por Carlos A. Peón-Casas)
En los comienzos del Siglo XIX el ilustrísimo don Joaquín Osés Alzúa y Cooparicio, primer Arzobispo de Cuba, remitió un reloj a la villa de Santa María de Puerto Príncipe, con el único propósito de que se pusiera en la torre de la iglesia de Nuestra Señora de la Soledad, dado lo costoso que eran los relojes de bolsillos y de pared en aquel entonces. "Una villa tan religiosa —-decía él— merece algo muy significativo, que no posean otras villas y ciudades."Hasta ahora, que sepamos nosotros, este reloj público es el primero que se instaló en la torre de una iglesia cristiana, al servicio de la comunidad en un pueblo cubano. El señor Arzobispo envió el reloj el día 27 de enero del año 1807. Sin embargo, permaneció sin instalarse varios años.Pero si examinamos las Actas Capitulares correspondientes a los días 18 de febrero y 3 de marzo del año 1820, se verá que "estaba el reloj en disposición de colocarse". Dos años después aún permanecía en igual circunstancia, hasta que en el Acta correspondiente al día 21 de mayo del año 1822, comprobamos que la demora de su instalación obedecía a la escasez de fondos de propios exclusivamente. Sin embargo, alégase en la misma por acuerdo que "notándose la exclusiva falta que hace en esta populosa ciudad, asi para al gobierno de los tribunales, corporaciones y oficinas, como para el público en general; atendiéndose también a que únicamente pende la colocación del referido reloj, pues yase haya arreglado y expédito por el facultitivo encargado de su composición"; se acordó comisionar al Señor regidor don Julian de Miranda para que en asocio del ciudadano don Pedro Recio, procediesen a abrir una suscripción voluntaria entre los generosos vecinos de esta población, a fin de que con su producido se pusiese en corriente una obra tan útil y tan necesaria, У para la cual cree el Ayuntamiento, que cada uno contribuirá gustosamente o graciosamente cuando lo permitan sus facultades. Asimismo se acordó que en caso de hallarse impedido el citado don/ Pedro Recio de aceptar el encargo que se le confía por sus ocupaciones u otro motivo, se subroga al ciudadano Francisco Betancourt y Gutiérrez, a quien adornan los mismos sentimientos patrióticos. Ciertamente, parece que esta cuestación voluntaria fue muy bien acogida entre la vecindad, ya que hojeando Actas Capitulares posteriores, encontramos la correspondiente al día 17 de agosto del precitado año, se dice: "que estaba el reloj ya puesto en la torre de la iglesia de Nuestra Señora de la Soledad, y que se hacía visible desde la plazoleta de igual nombre, en donde solían estacionarse quitrines y otros carruajes de alquiler", Este reloj costó subirlo e instalarlo trescientos cuarenta y cuatro pesos y cuatro reales y medio. Además, de los cuatrocientos pesos que se le pagaron al relojero por su composición y regulación técnica. Tenía diez pesos mensuales asignados en el presupuesto municipal el relojero Señor JoséAntonio Rodríguez, para el servicio de darle cuerda y mantenerlo iluminado, que se hacía con una lámpara de aceite todas las noches.El Cabildo del Ayuntamiento acordó sufragar sus gastos de sostenimiento y reparación a que fuere menester. A los pocos meses de estar el reloj sirviendo a la población, y siendo para más precisar el día 17 de diciembre del año 1822, se le aumentó cinco pesos más a la dote inicial con que el Ayuntamiento sufragaba los gastosde conservación, manutención y observación del mismo, a través de su fiel custodio el relojero. Este reloj fué una atracción pública, tanto para los principeños como para los extranjeros. Estuvo este reloj en servicio público continuadamente hasta el día 20 de mayo de 1825, que sufrió una interrupción que duró varios días.Notándose siempre por los vecinos de otros barrios de la necesidad de trasladarlo a otra iglesia de torre más elevada. Un regidor haciéndose eco de este clamor público, llevó el asunto al Cabildo, consiguiendo que el Muy Ilustre Ayuntamiento acordara el día 10 de junio del año 1825, su traslado a un sitio más visible u observable a mayor distancia de todos los vecinos de esos contornos. Eligiéndose la iglesia de La Merced por estar situada casi en el centro de la periferia, y además por poseer la torre de más altitud o elevación de ese tiempo.Hizóse y se logró que los vecinos de toda la barriada de la Merced, sufragasen los gastos de traslación e instalación del reloj, y siguiéndose por cuenta del erario capitular el sostenimiento del mismo. Este reloj se hizo tan indispensable a los principeños o camagüeyanos, que cuando se apagaba su iluminación en el año 1869 —por motivo de la guerra— se producían grandes protestas públicas. Todos los vecinos o moradores veían en su iluminación una atalaya de luz, que rendía un excelente servicio a toda la comunidad principeña.
Sunday, April 5, 2026
“Si Cristo no hubiera resucitado, vana sería nuestra fe” (I Corintios 15,14)
Domingo de Resurrección, Camaguey, 2008
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“Si Cristo no hubiera resucitado, vana sería nuestra fe” (I Corintios 15,14)
"La fe de los cristianos es la Resurrección de Cristo; esto es los que tenemos por cosa grande el creer que resucitó" (San Agustín, Comentarios sobre el salmo 120).
"La razón de que los discípulos tardaran en creer en la Resurrección del Señor, no fue tanto por su flaqueza como por nuestra futura firmeza en la fe; pues la misma resurrección demostrada con muchos argumentos a los que dudaban, ¿qué otra cosa siginifica sino que nuestra fe se fortalece por su duda?" (San Gregorio Magno, Homilía 16 sobre los evangelios).
"Después de la tristeza del sábado resplandece un día feliz, el primero entra todos, iluminado con la primera de las luces, ya que en él se realiza el triunfo de Cristo resucitado" (San Jerónimo, comentario al Evangelio de San Marcos 16).
Saturday, April 4, 2026
Sábado Santo. Explicación y consideración. (por Gertrudis Gómez de Avellaneda)
Friday, April 3, 2026
Viernes Santo. Explicación y consideración. (por Gertrudis Gómez de Avellaneda)
Sunday, February 22, 2026
Mons. Arturo González, obispo de Santa Clara: "Cuba tiene que cambiar, como estamos viviendo no es de humanos"
Thursday, February 19, 2026
(Febrero 19, 1986) Discurso de Dagoberto Valdés Hernández ante el cenotafio que guardan los restos del Padre Félix Varela en el Aula Magna de la Universidad de La Habana, a nombre de los delegados del ENEC
Wednesday, February 18, 2026
Re-visitar el ENEC desde la mirada de un testigo. (por Carlos A. Peón-Casas)
A comienzos del mes de julio de 1979, un grupo numeroso de sacerdotes de Cuba, reunidos en la tradicional convivencia anual del Cobre, reflexionaron entorno a los resultados de la Tercera Conferencia General del Episcopado Latinoamericano, celebrado en Puebla. (…) en una reunión con intercambio de opiniones, Mons. Fernando Azcárate, antiguo Obispo Auxiliar de La Habana, sugirió la idea de la celebración de un “Puebla en Cuba”. Esta sugerencia fue unánimemente aceptada. Desde entonces, Mons Azcárate ha sido considerado como el inspirador de la Reflexión Eclesial Cubana(1).
que sintetizara los primeros datos y reflexiones, los organizara y fundamentara teológicamente a fin de presentarlos nuevamente a las comunidades cristianas, con vistas a una ulterior profundización y enriquecimiento del mismo(6)
Informar sobre aquel Encuentro Eclesial no fue una tarea fácil debido a las limitaciones. Los periodistas no teníamos acceso a las sesiones. Había docenas de cubanos inscritos como periodistas(…) Cada día, durante más de dos horas (Mons. Carlos Manuel de Céspedes) y ante una sala repleta, el sacerdote mantenía absorto a los periodistas haciendo un resumen de la actividades del día y contestando preguntas de todo tipo. Con gran habilidad se escurría ante los temas político o invitaba a que la misma pregunta se la hicieran a alguien del gobierno(8).
en 1986 los católicos cubanos estaban resignados a vivir su fe en un país socialista –marxista.(…) Detecté miedo y mucha cautela en la gente a la hora de emitir opiniones. Pero se notaba un cierto respiro para hablar de la práctica religiosa y asuntos de la Iglesia(9)
La Iglesia Católica, sin ninguna participación en el sistema educativo, ni acceso a los medios de comunicación social (prensa, radio y TV), carece en la práctica de las posibilidades normales y habituales ene l mundo moderno para entrar en contacto con los mismos creyentes y para anunciar el mensaje de Cristo a nuestros hermanos, viendo limitadas en este aspecto su acción evangelizadora al templo y a los contactos personales. Esta privatización de la religión puede difícilmente adecuarse a la idiosincrasia de nuestro pueblo y no es conforme con el carácter social de la fe(10)
Una constante en la vida de nuestra Iglesia como parte de nuestro pueblo, ha sido el abandono del país de católicos activos y comprometidos: catequistas, seglares de seria formación, o simples fieles, e incluso algunos agentes pastorales cualificados: sacerdotes y religiosas(…)La separación de las familias incide sobre los cristianos en cuanto a su estabilidad en el país(…)(11)
En cierta ocasión, alguien comentó ante un funcionario gubernamental de Cuba, que poco había que temer de una Iglesia que como la cubana había llegado a ser pequeña y débil. El funcionario replicó, no sin reticencia, que no era tan pequeña y mucho menos débil; que se hallaba organizada y extendida a lo largo y ancho de la isla, tenía importante conexiones internacionales y no había podido ser integrada a los fines del estado socialista”(12),
(…) no han entendido,- o no han querido entender-esta instalación histórica del régimen engendrado por la revolución cubana en el último tercio del siglo y han pretendido o ignorar esa realidad o ponerla entre paréntesis para después borrarla de un plumazo; como si la historia propicia o adversa, no dejara huellas que marcan irreversiblemente el destino de un pueblo(15).
las grandes transformaciones que han marcado nuevas pautas en la sociedad y en las relaciones internacionales. Entre ellas, la caída, en Europa del Este, de un sistema político basado en una filosofía marxista, el cual tenía su influjo en otros continentes(16)
El texto describía dicho sistema ateo y el trato que dio a la Iglesia en aquellos países al considerar irrelevante y nociva la profesión de la religión y dar un trato burocrático, excluyente y severo a la Iglesia, instituciones y creyentes(…)(17)
En los últimos años las diócesis en Cuba han creado sus propias publicaciones con medios sencillos y grandes dificultades. Pero recientemente ha circulado una carta instruyendo a las empresas que venden materiales de computación e impresoras que no le venda a la Iglesia estos equipos(18)
El poder de la Iglesia está en su falta de poder real en el orden humano…Frente a los reclamos de esperanza de tantos hermanos nuestros que no hallan sentido a su andar por la vida, la Iglesia y los cristianos sólo contamos con el poder de Dios (…)
Hay que tener los ojos muy abiertos para no confundirse. El Poder puede ponernos de rodillas ante el mal”. Y señaló que la Iglesia en Cuba, en su experiencia de estos últimos años “ha confrontado los mismos desafíos a los cuales dio respuesta el Salvador en sus cuarenta día de ayuno, esgrimiendo la Palabra de Dios, no como solución ya dada, sino como indicadora de un camino a seguir(19)
consciente de la insuficiencia del materialismo marxista y su fallo existencial, no pone la mirada en otro materialismo consumista, hijo de un capitalismo feroz, que no llega a dar participación real a la inmensa mayoría desposeída(…) para que desaparezca el hambre y la miseria…no solo es necesario que haya pan, se requiere primero crear las condiciones humanas y dignas para producir ese pan(20)
Los cristianos cubanos y nuestra Iglesia, por presentar ante nuestros hermanos de modo profético la doctrina de Jesús sobre el hombre digno, libre y dueño de su destino, no nos consideramos imbuidos de un nuevo y siempre sospechoso mesianismo. La Iglesia es servidora de la humanidad, no pretende tener todas las soluciones ni monopolizar la verdad en cuanto a las cosas factibles(…) Cuando aportamos nuestra visión del hombre y de la historia, la Iglesia Católica quiere trabajar como decía nuestro apóstol Martí: “Con todos y para el bien de todos"(21)
- La Reflexión Eclesial Cubana camino del ENEC. En Encuentro Nacional Eclesial Cubano. Documento Final e Instrucción Pastoral de los Obispos. La Habana, 1987. p. 17
- Ibíd.
- Ibíd
- Ibíd.
- Ibíd. p. 19
- Ibíd.
- Ibíd. p.22
- Cuba Una fe que abre caminos. Araceli Cantero Guibert. Ed. Universal. Miami. p. 29
- Ibíd. p.30
- Ibíd. Cap. II: Situación Actual de la Iglesia en Cuba.No.185. pp. 62-63
- Ibíd. Nos: 145 y 146.p. 57
- Presencia en Cuba del Catolicismo, apuntes históricos del siglo veinte. Manuel Fernández Santalices. Fundación Konrad Adenauer, ODCA, 1998. p.87
- Ibíd. p.88
- Ibíd. p.89
- Ibíd. p. 89
- . En Cuba una fe que abre caminos, Convocar a los cubanos sin odios, op cit. p.139
- Ibíd.
- Ibíd. p.140. A la anécdota puedo aportarle otros detalles. No sólo fue la prohibición de vender los susodichos equipos e insumos, sino igualmente, se pretendió, la devolución, por parte de la Iglesia, de otros equipamientos ya adquiridos, previa expedita autorización y desembolso de ingentes sumas en moneda dura, aduciendo, según acotaban los suministradores: “ que se había procedido de manera indebida”. Hasta donde conozco, la posición de los obispos fue firme, y no se transigió con tan desafortunada e improcedente “gestión”
- Ibíd. El desierto lugar de alternativas. p. 144
- Ibíd.
- Misa de Clausura del Encuentro Conmemorativo del Décimo Aniversario del Encuentro Eclesial Cubano. En Te basta mi gracia. Card. Jaime L. Ortega Alamino. Edit Palabra, Madrid, 2002. p. 531
















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