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Wednesday, March 11, 2026

El Puerto Príncipe de 1890. Según los anuncios de "El Combate". Periódico Independiente. (por Carlos A. Peón-Casas)



Resulta muy interesante rastrear al legendario Puerto Príncipe en este número suelto de El Combate. La ciudad de antaño, sigue teniendo para el imaginario de cualquier época posterior una pátina de elocuente modernidad.

Los anuncios de esta publicación, no dejan dudas de esas realidades vitales de la antigua comarca. Hay una sensación de certidumbres que apuntan al buen vivir de aquellos conciudadanos que nos precedieron. Así lo delatan. Dejamos algunos como botones de muestra, que hablarán con elocuente simplicidad. Vea y compare, amable lector:


“Música y pianos. Sucursal de A. Marín y Compañía. Obras musicales de todo tipo. Aquí hay para el gusto más exquisito. (Padre Valencia 4 y medio )”

“Herrería. Manuel Belmas. Se Hierra a fuego y frío con prontitud y equidad que hace años tiene acreditadas” (Caridad No. 1)

“OJO, OJO!

Se venden plantas y flores finas de todas clases. Santa Ana 86. Esquina a Carmen.”

“Se Solicita

Un muchacho de 13 a 15 años, para hacer mandados, y una niña de 11 a 14 para los cuidados de un matrimonio sin hijos.

Se les da de vestir y calzar, y la comida, así como una gratificación.

En esta Redacción-Mayor 44- Información”

“Saben ustedes una cosa, queridos lectores? Pues... que el mejor Restaurant que hay en la ciudad, es del amigo Don José Segura, situado en la esquina de Soledad esquina a Merced. Allí come usted con magnificencia de Príncipe, y modicidad de pobre... No hay quien sirva más baratos ni más exquisitos platos. Vaya Usted a El Gran Oriente querido lector y se convencerá de la verdad de mi acerto. Vaya, vaya, lo verá. “

“ Curiosos trabajos

“Recomendamos los exquisitos labores de pelo que la Sra Doña Rosario de Zayas de Sanfelices ejecuta, tales como leontinas, leopoldinas, crises de pecho, dormilonas, aretes, sortijas, pulsas y otros caprichos que hemos visto algunos encargos, y no dejan nada que desear. Su morada, Ángel 9. Acudid y os convenceréis.”

Wednesday, March 4, 2026

Domitila Garcia de Coronado y sus “Consejos y Consuelos de Una Madre a su Hija”. (por Carlos A. Peón-Casas)


Revistamos hoy una creadora y una obra de singular importancia para las letras de la Isla cubensis.

Se trata de una intelectual camagüeyana, tan auténtica como las llanuras que distinguen aún en lontananza el siempre recordado Puerto Príncipe de siempre. Su labor precursora del saber la dotan de un siempre revelador pedigree, tristemente opacado y diluido en el tiempo literario de la literatura cubana.

Dejamos que ChatGPT nos auxilie en recordar sus datos biográficos:
Domitila García Doménico nació el 7 de mayo de 1847 en la ciudad de Camagüey, entonces llamada Puerto Príncipe, en la Cuba colonial española. Procedía de una familia estrechamente vinculada al mundo de la imprenta y el periodismo. Su padre, de origen español, era impresor y periodista, lo que permitió que Domitila creciera en un ambiente intelectual poco común para una mujer de su época. Desde niña tuvo acceso a libros, talleres tipográficos y discusiones políticas y culturales, lo que marcó decisivamente su formación. En el siglo XIX la educación formal femenina en Cuba era muy limitada. Domitila se formó en gran medida de manera autodidacta. Su ingreso al mundo del trabajo intelectual ocurrió cuando aún era adolescente. En una época en que el periodismo era casi exclusivamente masculino, ella redactaba artículos, corregía pruebas e incluso participaba en la impresión. Durante las guerras de independencia, se ha señalado que la imprenta familiar llegó a producir materiales vinculados a la causa patriótica, lo que implicaba riesgos frente a las autoridades coloniales. Domitila no se limitó a escribir. También Fundó escuelas y proyectos educativos, y promovió la alfabetización femenina En 1923 fue delegada honoraria al Congreso Nacional de Mujeres, reconocimiento a su trayectoria pionera.
La obra que hoy nos ocupa data de 1881, y varias reediciones posteriores.  Es en sí misma un compendio de excelsas enseñanzas que una madre hubiera siempre deseado transmitir como herencia a su prole. Domitila lo hizo desde su cercanía maternal a su hija. Hoy por hoy, tal cúmulo de sapiencia sería tan deseable como nunca, para paliar las ingentes y cada vez más desmesuradas desmemorias del buen saber.

Esta entrega fue muy bien acogida en su minuto. Muchas mentes, las mejores amuebladas de su época así lo testimoniaron: Luisa Pérez de Zambrana y Bachiller y Morales, tuvieron palabras de elogio.

El libro se compone de muchos Consejos esparcidos como capítulos de una escala del buen saber.

El lector tendrá a su mano un botón de muestra que nos regala esa parte tan juiciosa de la sabiduría, que la autora quiere obsequiar como resguardo de permanencias. Dejo pues de cierre, un capítulo de entre tales: el que dedica la autora a la Poesía con todas sus letras:


LA POESIA.

La poesía es la voz de la humanidad. Con frecuencia oirás calificar con desdén a los poetas, y con indiferencia a la poesía, como si fuese una cosa frívola insustancial.

Pero no estimes eso en nada, ni detenga el natural temor que inspira una crítica sangrienta, los vuelos de tu imaginación, si te favorece con sus dones la poesía: ella es y será siempre la voz de la humanidad, ya proclame libre y ufana sus triunfos, ya gima sus miserias oprimida.

¡Todo en el mundo tiene su propia y natural Poesía!

Se le da el primer puesto entre las artes de imitación, por su antiguo y remoto origen, por lo agradable de sus impresiones, por su dignidad e importancia en la historia, y por la universal extensión que abarca en su objeto.

No hay un ramo del saber e ilustración en que la poesía no desempeñe algún ministerio, y ejerza influjo poderoso y directo.Bajo el velo de la poesía es menos austera la verdad; menos áspera la voz del deber, encanta con su deliciosa rima a la infancia, y despierta emociones en la juventud naturaleza: luego las pasiones, modificar el espíritu.

El objeto primitivo de la poesia fué pintar la condición del hombre.

Las máximas vagas, las endechas sentidas, los romanos caballerescos, por insignificantes que nos parezcan a primera vista, siempre que llenen los preceptos del arte y expresen una idea, tienen mérito relativo, como lo tienen en su calidad de los cuadros complicados de la Eneida, y las narraciones patéticas de la Iliada.

Hay naciones privilegiadas para la poesía, y de la aurora del ensayo han corrido veloz al esplendor del claro día. Grecia produjo a Aquiles, y junto a sus hazañas gloriosas se vio brillar la inmortal figura de Homero, cantando con valeroso acento las virtudes del vencedor de Príamo.

Novecientos años después, bajo el reinado de Augusto, aparecieron Ovidio, Tíbulo y Horacio, como tres astros, y sus fulgores nos deslumbran todavía.

Eurípides, educado para las armas, trocó la espada por el arpa sonora de la musa épica, y esclareció su siglo creando la tragedia. Entre las heladas brumas de los picos del norte de Escocia, se escucha un acento penetrante y dulce, como la luz de una estrella vespertina; así diviniza nuestra fantasía el genio triste de Ossiam, el apasionado cantor de Oscar y Malvina.

Milton, Byron y Shakespeare, dan honor y encanto a la nación británica. Racme, Lebrum y Moliere, abrieron luminosas sendas a la grandiosa fantasía del genio, trancés. A mediados del siglo XI apareció en Castilla el primer ensayo tragico en verso; llamase Poema del Cid, cuyo autor no se ha descubierto jamás. Grandes comentarios se han hecho sobre este asunto, y ni ellos ni los estudios históricos de hombres investigadores del origen de la literatura española han descubierto nada sobre el.

La poesía trasmitió a las nuevas generaciones el compendio de las proezas del insigne D. Rodrigo Diaz del Vivar, con más prestigio que las de algún otro héroe castellano, realzada la narración por la rima. Se resiente la obra de los defectos innatos al idioma incorrecto y confuso de aquella época pero Rioja, Cervantes y Mariana han cincelado la primitiva, y de ella nos legaron clásicos modelos. España ha sido próspera en ciencia y letras, y su esplendente pasado es casi una acusación a su decadencia presente. Fray Luis d e León, era digno émulo de Horacio.

Hasta la época de Garcilaso y Argensola, no se notó variación en la poesía castellana. Los reyes de Aragón, desde el siglo XV, atrajeron a su corte los cancioneros y trovadores, despertando así el entusiasmo por lo bello, y protegiendo el talento con manifiesta adhesión. En aquella época, Tolosa, a imitación de Italia, había establecido la celebración de Juegos Florales, y siempre había paladines vencedores en la justa literaria. En una de ellas se distinguieron los trovadores Santillana y Jorge Manrique, siendo los primeros poetas laureados que con mas empeño, propagaron en su país el deseo de celebrar certámenes públicos; pues si bien era verdad que no habia competidores, pensaban con justicia que una vez "creada la escuela acudirán discipulos"

Demos ahora una mirada rápida sobre nuestro país. Todos los hijos de la América son amantes de la poesía; principalmente en Cuba se manihesta mas que en ninguna otra parte una decidida vocación por ella: hay hombres rústicos, nacidos y criados en la soledad del campo, que no solo ignoran las reglas del arte poético, sino hasta el nombre de las letras del alfabeto, y sin embargo, bajo el calor de sentimiento entusiasta improvisan versos sentidos que halagaron con su cadencia e l oido, y llevan al ánimo la convicción porque expresan ideas. -

No puede citarse ese ejemplo como regla general, ni porque se tenga como poeta a todo el que hace versos, sino para reconocer las facultades que se revelan…

La Avellaneda, para quien todos los géneros de la poesía, ya arrogante, ya ligero, descriptivo objetivo, eran tan seductoramente amoldados asilestro, maravilla y extasía el pensamiento en la romántica cantinela, y embriaga, fascina en el himno.

Oigamos su voz siempre grata y querida en el inmortal canto a la poesía

A LA POESIA
 
¡Oh tú, del alto cielo
Precioso don al hombre concedido!
¡Tú, de mis penas íntimo consuelo,
De mis placeres manantial querido!
¡Alma del orbe, ardiente poesía,
Dicta el acento de la lira mía!
 
Díctalo, sí, que enciende
Tu amor mi seno, y sin cesar ansío
La poderosa voz, que espacios hiende,
Para aclamar tu excelso poderío,
Y en la naturaleza augusta y bella
Buscar, seguir y señalar tu huella.
 
¡Mil veces desgraciado
Quien -al fulgor de tu hermosura ciego-
En su alma inerte y corazón helado
No abriga un rayo de tu dulce fuego;
Que es el mundo, sin ti, templo vacío,
Cielo sin claridad, cadáver frío!
 
Mas yo doquier te miro;
Doquier el alma, estremecida, siente
Tu influjo inspirador; el grave giro
De la pálida luna, el refulgente
Trono del sol, la tarde, la alborada...
Todo me habla de ti con voz callada.
 
En cuanto ama y admira,
Te halla mi mente. Si huracán violento
Zumba, y levanta el mar, bramando de ira;
Si con rumor responde soñoliento
Plácido arroyo al aura que suspira...
Tú alargas para mí cada sonido
Y me explicas su místico sentido.
 
Al férvido verano,
A la apacible y dulce primavera,
Al grave otoño y al invierno cano
Me embellece tu mano lisonjera;
¡Que alcanzan, si los pintan tus colores,
Calor el hielo, eternidad las flores!
 
¿Qué a tu dominio inmenso
No sujetó el Señor? En cuanto existe
Hallar tu ley y tus misterios pienso:
El universo tu ropaje viste,
Y en su conjunto armónico demuestra
Que tú guiaste la hacedora diestra.
 
¡Hablas! ¡Todo renace!
Tu creadora voz los yermos puebla;
Espacios no hay que tu poder no enlace;
Y rasgando del tiempo la tiniebla,
De lo pasado al descubrir ruinas,
Con tu mágica luz las iluminas.
 
Por tu acento apremiados,
Levántanse del fondo del olvido,
Ante tu tribunal, siglos pasados;
Y el fallo que pronuncias -trasmitido
Por una y otra edad en rasgos de oro-
Eterniza su gloria o su desdoro.
 
Tu genio, independiente
Rompe las sombras del error grosero;
La verdad preconiza; de su frente
Vela con flores el rigor severo,
Dándole al pueblo, en bellas creaciones,
De saber y virtud santas lecciones.
 
Tu espíritu sublime
Ennoblece la lid; tu épica trompa
Brillo eternal en el laurel imprime;
Al triunfo presta inusitada pompa;
Y los ilustres hechos que proclama
Fatiga son del eco de la fama.
 
Mas, si entre gayas flores,
A la beldad consagras tus acentos;
Si retratas los tímidos amores;
Si enalteces sus rápidos contentos;
A despecho del tiempo, en tus anales,
Beldad, placer y amor son inmortales.
 
Así en el mundo suenan
Del amante Petrarca los gemidos;
Los siglos con sus cantos se enajenan;
Y unos tras otros -de su amor movidos-
Van de Valclusa a demandar al aura
El dulce nombre de la dulce Laura.
 
¡Oh! No orgullosa aspiro
A conquistar el lauro refulgente,
Que humilde acato y entusiasta admiro,
De tan gran vate en la inspirada frente;
Ni ambicionan mis labios juveniles
El clarín sacro del cantor de Aquiles.
 
No tan ilustres huellas
Seguir es dado a mi insegura planta...
Mas, abrasada al fuego que destellas,
¡Oh, genio bienhechor!, a tu ara santa
Mi pobre ofrenda estremecida elevo,
Y una sonrisa a demandar me atrevo.
 
Cuando las frescas galas
De mi lozana juventud se lleve
El veloz tiempo en sus potentes alas,
Y huyan mis dichas como el humo leve,
Serás aún mi sueño lisonjero,
Y veré hermoso tu favor primero.
 
Dame que puedas entonces,
¡Virgen de paz, sublime poesía!,
No transmitir en mármoles ni en bronces
Con rasgos tuyos la memoria mía;
Sólo arrullar, cantando, mis pesares,
A la sombra feliz de tus altares.


Alentada por tan consoladores conceptos, si poseyendo tan bello dón no se escuchan tus cantos con ternura ni entusiasmo, recuerda que para Miguel de Cervantes Saavedra, el modelador de la sonora lengua d e Castilla, y autor de la hermosa leyenda de la Edad de Oro, el Quijote, no hubo más premio que una prisión: para Milton y Camoens, no hubo más gloria que la del apoteosis, y icanta siempre, hija.”




* Obra laureada en el Certamen Literario de Matanzas en 1881. Premiada con medalla de plata en la Feria Exposición de Santa Clara en 1889, y con Diploma de Honor a su autora por la Sociedad Artística y Literaria "El Progreso" de Sancti-Spiritu en los Juegos Florales celebrados en 1890. Declarada de texto para lectura en los colegios de Cuba y Puerto-Rico, por Real Orden del 24 de febrero de 1882"

Wednesday, February 25, 2026

"Bar Miami", Café Restaurant y otras dependencias comerciales en la calle República. Camagüey, 1944. (por Carlos A. Peón-Casas)

"Bar Miami". Café Restaurant.
Camagüey, año 1944
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Aspecto actual
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Así se presentaba a este sitio de acreditada presencia en la ciudad agramontina allá por 1944, según oportuna reseña, en un aparte de la revista Cuba Contemporánea a la provincia de Camagüey.

Y no podía ser de otro modo. El acreditado bar que sumaba servicios de café y restaurant se ubicaba en la muy céntrica calle República en el número 272.

Lo había fundado el Sr. Antonio Vall en 1932, con el nombre de aquella ciudad floridana: "donde se rinde culto a la vida elegante y placentera"

Una década después, el sitio se había constituido, según lo apuntaba el cronista, en "el centro social de más importancia de la ciudad de Camagüey"

Para entonces, según sigue en su narración, el Bar Miami contaba "con amplios y ventilados, salones para café y restaurant, y su especialidad era la confección y venta de helados y refrescos de la mejor calidad".

El Sr Vall era originario de España. Había nacido en 1906, y con solo dieciocho años vino a Cuba, radicandose en esta ciudad camagüeyana, para luego contraer nupcias y nacionalizarse cubano

La foto que ilustra aquel entorno nos devela el ambiente movido de aquel establecimiento, justo en la esquina de la calle San Esteban, y cuyo local se conserva hoy, ya sin techo, que colapsó en algún minuto, y dedicado a un muy menguado expendio de comestibles y cerveza dispensada, aún más deprimido en este minuto de pandemia.

Otros dos establecimientos, reseñados en este aparte que hoy desgranamos sobre espacio comerciales ca. 1944, se ubicaban igualmente en la movida calle República, conocida como Reina en los años coloniales, y asiento de espacios de tal signo, que junto a la de Maceo, haciendo de aquellas, una larga arteria signada como espacio ideal para la compra y venta de bienes y servicios.

Se trataban de las ferreterías La Vajilla y La República.

La primera era propiedad del Sr. Lino Rodríguez, también español de origen, reconociendose su comercio con los mejores productos importados de ferretería general, cuyo local actual, conserva el mismo nombre, aunque con funciones diversas y también deprimidas, en el número 459 y próxima a la calle de San Martín.

La República por su parte era entonces propiedad de los Sres. Gómez y Cia era conocida bajo otra administración por sus ventas al detalle de artículos de ferretería. Su local social correspondía a los números 518 y 520 de la misma calle.

Wednesday, February 4, 2026

La Fabrica de Licores de Suárez, Calvo y Cía. (por Carlos A. Peón-Casas)

Foto actual
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A Victoriano Calvo Suárez. (1915-1995).
In Memoriam.



En el año 1944, la susodicha empresa(1) era ya un negocio próspero y conocido en Camagüey y en muchos otros sitios de la geografía republicana. Tenía para entonces su casa matriz en la calle García Roco en los números 4 y 6, en la barriada de Beneficencia.

El edificio se mantiene tal cual ocupando toda la acera derecha desde la esquina de Ignacio Sánchez, y hasta la de Calle A, aunque lastimosamente ha devenido, de próspera industria licorera a un oscuro almacén.

Pero sus orígenes se remontan a 1925. Aquella primera fundación corría a cargo de Benjamín Suárez Alonso, llegado a Cuba desde León España en 1905, y quien ejerciendo sus buenos oficios primero como empleado de los ferrocarriles y colono en la provincia de Oriente, y luego como prospero comerciante de víveres finos, ya en Camagüey establecería un café y un almacén de víveres y sería viajante de licores, para finalmente fundar aquella empresa licorera.


Aquella primera razón social era acompañada por el Sr. Manuel Calvo Suárez, y para el año de 1933, se sumaban a la firma en calidad de asociados sus hermanos: Antonio y Victoriano.

De tal fecha databa el edificio ya mentado, dotado para entonces de maquinarias modernas, incluyendo las de embotellamiento directo, etiquetado y taponamiento, y asistida la producción por muy competentes técnicos y especialistas, en la ideación y fabricación de licores finos, a partir de exquisitos extractos alcohólicos sabiamente añejados.

De tal época fueron sus conocidas marcas registradas de vinos y vermut: Los Calvos, Alondra y Flor de las Flores, todos ellos de reconocido bouquet y aceptación en los mercados nacionales y extranjeros.

Sus logros eran más que evidentes ya para aquel año de 1944, cuando su capital social ascendía a los $98.000, si se toma en cuanta que dos décadas atrás habían partido las operaciones con la mínima suma de $3500.

Para aquel minuto sus ventas anuales ascendían a $150.000, y disponían de una flota de camiones para el trasiego de la mercancía por los mercados ya habituales de la provincia agramontina, y de Santa Clara hasta todo Oriente.

La industria solo tenía 18 empleados, y seis agentes vendedores distribuidos por toda la República. Las tributaciones al Gobierno rondaban anualmente los $60.000.

La fábrica prosperó en el tiempo, y para finales de la década del cincuenta, era regentada por el Sr. Victoriano Calvo Suarez, encargado inicialmente de la supervisión de la producción de licores, y luego avezado gerente, bajo cuya atenta mirada verían la luz otras marcas muy bien prestigiadas.

Entre aquellas se hacían notables producciones de vinos de frutas del país, como la frutabomba, y otro bien peculiar e igualmente demandado: el anís dulce, que se presentaba al mercado en una botella de duro cristal y peculiar diseño.


Otras producciones incluían también rones de muy bien elaborada factura que eran muy bien acogidos, y que competían con suficiente dignidad con otras marcas más conocidas y mejor posicionadas en el mercado nacional.

A Victoriano, o simplemente Víctor, según el grado de familiaridad de los que tuvimos la suerte de conocerlo en nuestra niñez y primera juventud, lo recordaremos siempre, sentado en el quicio de la puerta de su residencia, en la esquina de García Roco y Calle A, contraria a la fábrica, y donde habitó toda su vida acompañado por su esposa Nina y su hermana Amparo.

Era un hombre de mente muy lúcida y daba gusto escucharlo desgranar historias y memorias singulares, a la par que mi abuelo Nicolás Peón, quien junto a mi inolvidable abuela Emilia, fueron sus vecinos de toda la vida.

Víctor alcanzó todavía a vivir, casi octogenario, las peripecias nunca olvidadas y mucho menos superadas del Período Especial.

Lo recuerdo todavía marcando en plena madrugada las consabidas colas de las inolvidables hamburguesas al uso. También, y haciendo honor a su prosapia como inveterado fabricante de licores, produciendo a sus expensas un muy popular destilado alcohólico que ante la escasez de cualquier otro, satisfizo la demanda, y que fue jocosamente bautizado en el barrio como Ron Pita, en alusión a otro divertido apodo que alguien en pura chanza le endilgó a su fabricante: Pitágoras

La fábrica de Víctor, como la conocí por boca de mis mayores y a la que le dedicó su vida entera, fue intervenida alrededor del año 1962. A su antiguo gerente, y a la familia de sus asociados, les fue dispensada una compensación monetaria.

La fábrica fungió todavía por unos años más, con su mismo cometido social, incluso se siguió fabricando allí un delicioso licor producido desde antaño, una de las recetas que fuera insignia en su bien provisto catálogo, preparada a base de uvas pasas, previamente maceradas en alcohol y que se expendía como Vino de Pasas.

La nueva versión que circuló a partir de entonces, aprovechó las reservas madres de aquellas maceraciones, que se conservaban en las gigantescas barricas de roble americano, y que fue oportunamente rebautizado con el apelativo de Viña 95.

Años después la industria vio llegar la obsolescencia y el olvido. Por mucho tiempo solo sobrevivió de su antiguo stock, una antigua estera con rodamientos por fricción, que aún cumplía imperturbable su primaria función.

Todavía, en casa de mis abuelos, entre los tesoros añejos de sus ya lejanos tiempos de próspera memoria, queda el recuerdo indeleble de alguna botella de aquel excelente licor de anís, y algún fragmento sobreviviente de alguna duela, de las enormes cubas o barriles de añejamiento, que un buen día terminaron también deshechas en cualquier basural.


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1. "Importancia que tiene en Camagüey la Fábrica de Licores de Suarez, Calvo y Cía". En Cuba Contemporánea. Provincia de Camagüey. Centro Editorial Panamericano. La Habana, 1944.

Monday, February 2, 2026

Un soneto de Francisco González del Hoyo a su esposa Aurelia del Castillo en 1874. (por Carlos A. Peón-Casas)


Siempre hemos sabido por las tradiciones del inolvidable solar camagüeyanensis, de aquella relación matrimonial de la excelsa poetisa Aurelia del Castillo y del Castillo, su nombre de soltera, con un pudonoroso oficial español, de quien solo y de pasada se mentaba su apellido: González, añadido al nombre de la poetisa luego de sus nupcias.

En mis manos hoy gracias la generosa disposición de un amigo en aquella nuestra ciudad, tengo una antigua edición digitalizada de una compilación de escritos de Aurelia del Castillo, pero igual, del que fuera su esposo, que a no dudarlo era igualmente un hombre de letras y cultura singulares

Pero dejemos que sea la propia poetisa quien nos dé los motivos para la perdurabilidad de estos escritos suyos y de su esposo Francisco, compilados en 1913.
Para algo además puede prestar alguna utilidad. He vivido mucho y esa vida se ha desarrollado precisamente en las épocas revolucionria y constituyente de mi país. Tenía muy pocos años cuando lloré (porque veía llorar a mi madre) la muerte de Narciso López. Lo he presenciado todo; he sufrido no poco, y en mis escritos se ha de ver inevitablemente algún reflejo del inmenso incendio de las guerras y de las gloriosas luminarias de la victoria; y se han de encontrar a cada paso nombres históricos que traigan a la mente ya grandes, ya dulces recuerdos de héroes, de mártires, de proscriptos, de literatos, de científicos, de artistas, de políticos. Y a tanto honor he tenido siempre mis vínculos de amistad con esas personas, que, sin vacilar, he incluído aquí verdaderas futilezas, únicamente por conservar el grato y honroso recuerdo.

Conocido el carácter, íntimo en gran parte, de estas páginas, no sorprenderá que al frente de ellas haya puesto escritos que no son de mi pluma, escritos de mi marido. De esta manera he querido asociarlo a una obra que en no pequen̈a parte le pertenece. Nuestras ideas se habían identificado de tal modo, que bien puedo decir que se elaboraban en los dos que bien puedo decir que se elaboraban en los dos cerebros a la vez, y además, si él no me hubiese alentado constantemente a escribir; si no hubiese puesto en mis manos libros instructivos; si no me hubiese llevado a viajar por Europa y por América, sin lo que me transmitía de sus lecturas, es bien seguro que y o no habría osado jamás tomar la pluma para dirigirme al público. Si de esto se ha derivado algún bien, algún agrado, por lo menos, téngasele en cuenta; si únicamente hastío produce la lectura de mis escritos, perdónese a la ceguedad de su afecto la parte que en esto le cupo. Y conózcase su alma generosa y noble, su amor e interés profundos por Cuba, leyendo esos pocos escritos suyos que inserto.
Aurelia quiso que estos textos de su esposo no pasaran desapercibidos, muchos de ellos tienen un carácter reflexivo abordando desde la claridad de sus ideas, aproximaciones a la realidad que le tocó vivir en Cuba cuando con solo 17 años se sumará como joven cadete a la vida militar.

Así no los presenta en el exurdio de este interesante libro del que poco se ha podido mirar, y que ahora tengo el gusto de compartir:

Dos de ellos son artículos que se hallan en un “Breve tratado de algunas verdades científicas y morales destinado a instruir y moralizar las clases populares"; y no he intentado la publicación íntegra de ese librito, porque años después de haberle escrito, me decía él que si hubiese d e imprimirlo, tendría que escribirlo d e nuevo, por lo mucho que habían ido modificándose sus ideas, hasta haber cambiado algunas radicalmente.

Lo mismo que sucedió con las mías, y cuya evolución puede apreciarse fácilmente en estos escritos, y a que cada grupo d e ellos, o sea cada uno de los libros en que he dividido el conjunto, está ordenado cronológicamente.

Hay un soneto entre aquellos escritos de González. No era él poeta, como tampoco se tenía por escritor; pero en un instante dado vertió su alma entera en esos versos. Yo la recojo y la traigo aquí para que siga acompañando a la mía en su triste peregrinación por la vida. A mi alma, sí; porque ella está sin velo alguno.”

No le queda más a este escribidor que compartir con el amable lector este soneto que un amante dejará a su amada como prueba del afecto más tierno y solicito.

Aunque escrito sin mayores pretensiones como ya nos los avisará Aurelia. El verso inicial nos recuerda otro de la Avellaneda: “Feliz quién junto a ti por ti suspira…” de Oda a Safo (1842), que incluso si que fuera en tiempo glosa, nos muestra la cultura del Poeta que leyó sin dudas a esa nuestra otra musa raigal.


A la Srita. Da. Aurelia del Castillo y Castillo

¡Dichoso, Aurelia, quien por ti suspira,
quien te siente latir dentro del pecho,
quien, viviendo en ti, por ti respira,
en llanto y gozo el corazón deshecho!

¡Quien, sin miedo al dolor, con noble anhelo
del hado esquivo los rigores mira!
¡Quien con tu imagen se levanta al cielo,
y en intensa pasión por ti delira!

¡Quien desprecia por ti del mundo necio,
el oro y gloria y el poder y fama,
de mortales villanos digno precio,

y ardiendo en pura, inextinguible llama,
no le importa la vida ni l a muerte,
habiendo Eternidad para quererte.




(Escrito el 12 de abril de 1874 e n una finca nombrada «La Horqueta cerca de «Caridad de Arteaga» y «Los Peralejos», donde se detuvo un momento)

Camagüey celebra su cumpleaños (por Joaquín Estrada-Montalván)


La tradición local registra el 2 de febrero de 1514 como el día de la fundación de la Villa de Santa María del Puerto del Príncipe, en Punta de Guincho (luego se trasladó a la orilla del río Caonao y por último a su emplazamiento actual).


La fecha coincide con la Fiesta Católica dedicada a la Virgen de la Candelaria, Patrona de Camagüey. Esta devoción tiene su origen en Tenerife, Islas Canarias.


Por consenso esta es la fecha seleccionada para celebrar el aniversario de la Ciudad, no existe el dato exacto que permita fechar el momento real, en el que la Cruz fue plantada por estos lares.


Camagüey tierra de leyendas, no hace mucho caso a historiadores, amantes de la certeza, que insisten tenazmente en aclararnos que quizás estemos equivocados. La ciudad prefiere y disfruta la duda romántica y la nebulosa del misterio. (JEM)



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Imagen tomada del website


Wednesday, January 28, 2026

Un soneto deslumbrador del chileno Óscar Hahn. (por Carlos A. Peón-Casas)


Reconozco que su lectura me llegó de manera singular al adentrarme en otro libro de otro autor también chileno: Roberto Ampuero y su novela: “Nuestros años verde olivo”, donde el poema figura como un muy sugerente exordio.

El libro de Ampuero, que aclaró al lector todavía no avisado, narra desde sus experiencias más increíbles una temporada equívoca de su juventud, vivida en los predios cubensis de los tempranos años 70’s, en los ambientes de las élites gobernantes, experiencia que como a Orwell, en su minuto soviético, sirvió para abrirle los ojos y despertarlo de los falsos cantos de sirena del mal llamada Revolución.

Su libro fue una lectura que tenía pendiente desde mis días en Cuba, del que ya conocía algunos referentes, y que ahora puedo degustar gracias a la invaluable ayuda y el servició eficientisimo y sin costo del Miami Dade Public Library System.

Oscar Hahn, el sonetista ya referenciado, es también ensayista escritor y poeta chileno, de la llamada Generación del 60, considerado, junto a Gonzalo Rojas, Enrique Lihn y Raúl Zurita, una de las voces mayores de la poesía chilena contemporánea. Vivió muchos años en Estados Unidos, donde fue profesor de literatura en la Universidad de Iowa.

El soneto intitulado El Doliente que compartimos al lector es al decir de un breve comentario que nos regala a pedido ChatGPT:
es una pieza representativa de su poética amorosa y existencial, donde el yo lírico aparece atravesado por una herida que es a la vez corporal, emocional y metafísica… puede leerse también como una alegoría del propio acto poético: el poeta es quien mantiene abierta la herida para convertirla en palabra. El dolor, al ser dicho en forma de soneto, se transforma en conocimiento y en belleza oscura, uno de los sellos más reconocibles de la obra de Óscar Hahn.
Dejamos al lector con el disfrute total de este magnífico recordatorio de que la belleza poética nos sale al paso cada día en las voces inspiradas de quienes saben desgranarla en efluvios y acentos siempre sinceros y emotivos.

El Doliente

Pasarán estos días como pasan
todos los días malos de la vida
Amainarán los vientos que te arrasan
Se estancará la sangre de tu herida

El alma errante volverá a su nido
Lo que ayer se perdió será encontrado
El sol será sin mancha concebido
y saldrá nuevamente en tu costado

Y dirás frente al mar: ¿Cómo he podido
anegado sin brújula y perdido
llegar a puerto con las velas rotas?

Y una voz te dirá: ¿Que no lo sabes?
El mismo viento que rompió tus naves
es el que hace volar a las gaviotas.

Saturday, January 3, 2026

P. Osmany Massó Cuesta, nuevo obispo de la diócesis Bayamo-Manzanillo.


Tomado del website de la Conferencia de Obispos Católicos de Cuba.


Esta jornada del 3 de enero la Conferencia de Obispos Católicos de Cuba informa que Su Santidad el Papa León XIV ha aceptado la renuncia presentada por Monseñor Álvaro Julio Beyra Luarca, quien hasta ahora ejercía como Obispo de la Diócesis del Santísimo Salvador de Bayamo-Manzanillo. La decisión responde al espíritu de servicio y continuidad pastoral que caracteriza la misión de la Iglesia.

Durante su ministerio episcopal, Monseñor Beyra se distinguió por su entrega generosa, su cercanía al pueblo y su compromiso con la evangelización en tiempos de desafíos sociales y espirituales. La Iglesia en Cuba expresa su gratitud por los años de dedicación y por el testimonio de fe que ha dejado en la comunidad.

Simultáneamente, el Santo Padre ha nombrado al Padre Osmany Massó Cuesta como nuevo Pastor de la Diócesis. Con este nombramiento, la Iglesia acoge con esperanza y alegría a quien, desde ahora, tendrá la responsabilidad de guiar a los fieles en la vida cristiana, fortalecer la comunión eclesial y acompañar las realidades culturales y sociales de dicho territorio.

Breve reseña de Monseñor Álvaro Beyra.

Mons. Álvaro Julio Beyra Luarca nació el 27 de mayo de 1945 en Camagüey, Cuba, en el seno de una familia profundamente comprometida con los valores cristianos. creció junto a sus cuatro hermanos. Realizó sus estudios primarios y secundarios en el Colegio Champagnat de Camagüey, dirigido por los Hermanos Maristas, donde también fue miembro activo de la Juventud Estudiantil Católica. A los 43 años, Mons. Álvaro Beyra respondió al llamado del Señor, solicitando ingresar al Seminario Mayor San Carlos y San Ambrosio en La Habana en enero de 1989. Posteriormente, fue enviado a la Universidad de Lovaina, Bélgica, para culminar sus estudios de Teología. El 24 de febrero de 1994 fue ordenado sacerdote por Mons. Adolfo Rodríguez en la iglesia de Nuestra Señora de la Soledad, en Camagüey.

Durante su ministerio sacerdotal, Mons. Beyra desempeñó diversas responsabilidades pastorales. En 1994 fue designado coadjutor en la Parroquia de Nuestra Señora de la Caridad de Nuevitas, atendiendo comunidades rurales como Minas, Senado y Sola. En 2001 asumió el cargo de párroco en la Parroquia de La Milagrosa, en Vertientes.

En 2003 regresó como párroco de Nuestra Señora de la Caridad en Nuevitas, donde continuó su servicio pastoral con dedicación hasta su nombramiento episcopal.

El 9 de julio de 2007, el Papa Benedicto XVI nombró a Mons. Álvaro Beyra Luarca como obispo de la Diócesis del Santísimo Salvador de Bayamo-Manzanillo, convirtiéndose en su segundo obispo. Fue consagrado el 25 de agosto de 2007 en una ceremonia presidida por Mons. Dionisio García Ibáñez, entonces arzobispo de Santiago de Cuba, junto con Mons. Juan García Rodríguez, arzobispo de Camagüey, y el cardenal Jaime Ortega Alamino, arzobispo de La Habana.

Desde su consagración, Mons. Beyra ha guiado con celo pastoral una diócesis que abarca 8,362 kilómetros cuadrados.

Breve reseña del Padre Osmany Massó Cuesta.

El Rev. Osmany Massó Cuesta nació el 18 de diciembre de 1976 en Santiago de Cuba, hijo legítimo de Justo Massó y Rosa María Cuesta. Siendo joven, el Padre Massó comenzó a asistir a su parroquia y a comprometerse por iniciativa propia en el grupo de jóvenes. Se sintió llamado al sacerdocio según el carisma salesiano. Realizó el noviciado en Jarabacoa, en la República Dominicana (1996—1997).

Estudió Filosofía en el Seminario San Carlos y San Ambrosio de La Habana y Teología en Caracas (Venezuela) y posteriormente en Tlaquepaque, Guadalajara, en el Instituto Cristo Resucitado (México), donde obtuvo el Bachillerato en Teología.

Emitió los primeros votos en la Congregación Salesiana el 16 de agosto de 1997 y los votos perpetuos el 30 de agosto de 2003. Fue ordenado diácono el 19 de junio de 2004 en Guadalajara, México, y ordenado sacerdote el 25 de julio de 2005 en la Catedral de Santiago de Cuba.

El 29 de junio de 2015 pasó al clero diocesano y fue incardinado, a petición propia, en la Arquidiócesis de Santiago de Cuba el 27 de diciembre de 2017.

Entre sus encargos ministeriales se destaca que entre 2005—2007 fungió como Vicario parroquial en Camagüey. De 2007 a 2009 asumió como Vicario parroquial de San Juan Bosco en La Víbora, en la Arquidiócesis de La Habana.

Fue además responsable de la pastoral juvenil. Entre los años 2009—2012, estuvo como Párroco de la iglesia del Cristo del Buen Viaje, La Habana. Luego, entre el 2012—2015, fue Párroco de la Parroquia de la Caridad, Santuario diocesano de Camagüey.

Entre los años 2015 a 2021 asumió como Párroco de la iglesia Cristo Rey en Santiago de Cuba. Desde el 24 de octubre de 2021 hasta hoy es Párroco de la Parroquia de San Antonio María Claret en Santiago de Cuba.

Durante este tiempo también desempeñó el oficio de Confesor y director espiritual en el Seminario San Basilio Magno (2016—2022).

Es miembro del Consejo Presbiteral (2017), del Colegio de Consultores y del Consejo Pastoral Arquidiocesano (2017). Además, es Responsable de la Comisión Arquidiocesana de Adolescentes (desde 2017) y Responsable de la Comisión Arquidiocesana de las Vocaciones (desde 2018). Desde el 28 de noviembre de 2022 es Vicario General de la Arquidiócesis de Santiago de Cuba.

La Conferencia de Obispos Católicos de Cuba invita a todos los fieles a unirse en oración por ambos sacerdotes, por Monseñor Álvaro Beyra, en agradecimiento por su servicio, y por el Padre Osmany Massó, para que el Espíritu Santo lo ilumine en su nueva misión y lo sostenga en el ejercicio de su ministerio.

Wednesday, December 31, 2025

Fin de Año 1959, en Camagüey (por Carlos A. Peón Casas)


Los pormenores de aquellas celebraciones que nos develan hoy, seis décadas después las páginas ya amarillosas del entonces diario Adelante, en sus ediciones de aquel diciembre, resuenan todavía, a no dudarlo, en la memoria de muchos quienes fueron sus protagonistas.

Para muchos otros, los que nacimos después, es igualmente un interesante ejercicio de rememoración histórica, que entiendo es muy necesario, para saber quienes somos y de dónde venimos.

Recreo pues para el curioso lector, algunos de los anuncios que la prensa local publicara entonces referentes a las fiestas y celebraciones que caracterizaban ese minuto.

El primero era un Aviso del Camagüey Tennis Club(1), que ponía en conocimiento de sus asociados sus respectivas celebraciones que partían desde el día de Nochebuena con su Cena bailable, el día 25 con el “Tradicional baile de las Debutantes” amenizado por la orquesta de Ernesto Duarte y la Tridimensional”, el día 26 con un “Recibo bailable”, y para esperar el año de 1960, el “Baile de la Uvas”, igualmente amenizado por la orquesta Tridimensional y Angelito Mola.

Para el entrante año nuevo, seguían otras actividades de igual signo, comenzando con un Matinée el día primero de año, siguiendo otro “Recibo Bailable” al siguiente día, y finalmente el día 6, la celebración de la infaltable Fiesta de los Reyes Magos, “dedicada a todos los niños de los Asilos de la Ciudad.”, y sumando igualmente “Variedades artísticas de La Habana y la localidad”(2).

Una oportuna nota de la Directiva y los organizadores dejaba saber la obligatoriedad de presentar la tarjeta de asociado a la puerta del Club, entendiéndose que “estas fiestas serán exclusivamente para socias y socios visitadores”(3).

Otro conocido espacio social de la ciudad el Club Atlético Ferroviario, con su sede en Rotarios y Benavides, presentaba igualmente, a sus asociados y a la “sociedad camagüeyana” su programa de fin de año.

Para el día 26, anunciaba su “Gran Baile titulado Pascuas Cubanas (con precioso decorado alusivo). 10 p.m. Para el día 31: “Grandioso Baile de fin de año, “Alborada de Prosperidad’’.10 p.m”(4).

Igual para los días de enero el popular Ferroviario, abría el mismo día primero con su:
Tradicional Matinée Infantil Cada niño un juguete con grandes sorpresas para los niños y en el cual cada hijo de asociado traerá un juguete para los niños pobres de Camagüey. 4 p.m(5).
Pero no solo se anunciaban los clubes y sociedades, con sus programas festivos, igualmente lo hacían establecimientos recreativos muy relevantes de aquella ciudad como lo era el afamado “Río Bolos”, ubicado por entonces en la ribera del Hatibonico, donde hoy localizamos la conocida Pizzería del mismo nombre.

El anuncio a tres columnas rezaba lo siguiente:
A Bailar y a Divertirse
Desde Nochebuena hasta Reyes
RIO BOLOS
Mañana Grandiosa Matinée—3 P.M
Reserve su mesa para el día 31—Teléfono 4932(6)
Con igual renombre en la ciudad de aquel 1959, el Club Restaurant Copacabana, ubicado donde lo seguimos visualizando, en la Carretera Central, a la altura de la Plaza de la Caridad, publicaba su programa festivo desde el día 24 hasta el 2 de enero.

Anunciaba muy oportunamente en el periódico ya citado, a las mejores orquestas y shows, aclarando que la entrada era libre, y que el precio de su cena de Nochebuena era de sólo $2.50.

Para el cierre he dejado un muy simpático anuncio de una de las casas comerciales más distinguida de la ciudad: La Gran Señora”, que en su minuto se anunciara como “la de las telas anchas y los precios estrechos”, y que para la ocasión del Día de Reyes de enero de1960, se declaraba como el “Almacén General de Juguetes de los Reyes Magos”. Y de paso apuntaba que:

Los niños de Camagüey saben que los Reyes Magos llegan siempre primero a la Gran Señora(…) Traiga a sus niños para que depositen su cartica en el Buzón y le pidan a los “Reyes” sus juguetes preferidos(7).



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  1. Adelante. Camagüey, jueves 24 de diciembre de 1959. p.12
  2. Ibíd.
  3. Ibíd.
  4. Ibíd. p.4
  5. Ibíd.
  6. Ibíd. p.4
  7. Ibíd. p.5

Wednesday, December 24, 2025

Navidades y Reyes en el Camagüey de 1959 (por Carlos A. Peón-Casas)

 
 


Los detalles de aquellas celebraciones que ya remontan las seis décadas, los revela la prensa de aquel minuto en la ciudad, el entonces diario Adelante, en sus ediciones correspondientes a tan alusivas fechas navideñas, y que con mucho celo conservamos en la Biblioteca Diocesana de Camagüey, a nuestro humilde encargo.

Justo en la emisión del 24 de diciembre, la de la tradicional Nochebuena a la cubana y a la que nunca dejaron de adscribirse creyentes y no, y que particularmente en el terruño principeño de antaño, y en el Camagüey de siempre, tuviera siempre connotaciones tan pintorescas y diversas, hay una alusión muy particular a las celebraciones públicas del hecho de aquel día.

Transcurrían en el arbolado y siempre acogedor Casino Campestre. Se trataba de un programa celebrativo, preparado por el Comité Municipal de Navidad y Reyes, desde las cinco de la tarde hasta pasadas las ocho de la noche, y que tenía continuidad hasta el 6 de enero, el Día de Reyes.

Las actividades desglosadas en sus horarios, aparecían anunciadas en la página dos de la edición de Adelante ya citada e incluían a saber:
  • De 5 a 6 pm. Narración infantil navideña (Cuentos y Villancicos)
  • De 6 a 6.30. Explicación del nacimiento de la gruta. Durante la media hora, cada 10 minutos entrará un grupo de personas.
  • De 6.30 a 7.30. Narraciones puestas y villancicos de Navidad.
  • De 7.30 a 8. Explicación del Nacimiento de de la gruta con villancicos cubanos
  • 8p.m Escenificaciones y coros de todos los colegios públicos y privados de Camagüey
  • Al terminar. Explicación del Nacimiento de la gruta.
  • Como el lector fácilmente colige, el acto celebrativo tenía como atractivo singular aquel Nacimiento desplegado dentro de la conocida gruta del Casino, y que como no es muy poco sabido, fue regalo a la ciudad de un alcalde de los tiempos machadistas: Domingo de Para(1).
Aquel Nacimiento era a no dudarlo, un espacio singular y atrayente, de cuyos detalles no podemos dar lastimosamente más particularidades, pues nacimos para cuando tal costumbre ya había sido “convenientemente” difuminada del escenario y hasta del imaginario citadino, pero de la que mis mayores si me dan testimonio, y que igualmente debe ser un indeleble recuerdo para mis lectores que pasen de los sesenta, que recordar sin dudas es volver a vivir.

Otras coordenadas de aquellas celebradas Navidades de aquel año, las completaban algunos avisos de las autoridades de la ciudad como aquel que rezaba que:
En el Ministerio de Gobernación se informó que para la celebración de las fiestas de pascuas y navidades no hace falta permiso alguno, ya que el deseo del gobierno revolucionario es que todo el pueblo tenga las mayores facilidades para celebrar esas fiestas, las primeras de Cuba Libre(2).
O este otro, una proclama intitulada “Al Pueblo de Camagüey”, rubricada por el Dr. Daniel Álvarez Rodríguez, quien fungía en aquel minuto como Jefe Local de Sanidad, y cuyo contenido aludía a un sensible tema: el peligro de contagio con alguna enfermedad de los cerdos a sacrificar para las fiestas al uso. Así lo puntualizaba:

“Debido al entusiasmo Pascual y a fin de evitar el contagio de enfermedades transmitidas por los cerdos que puedan estar enfermos, esta Jefatura Local de Salubridad, velando por la salud del pueblo, recomienda que al adquirir carnes de puerco exijan al vendedor el correspondiente conduce de haber sido sacrificado en el Matadero Municipal, o autorizado, donde se practica su inspección veterinaria.

“Por un pueblo sano en una Cuba Libre”

No faltan en los periódicos de estos días fiestas, las alusiones a obras caritativas dispensadas a los menos favorecidos, como lo fuera la cena ofrecida a más de seiscientos niños pobres en el Oratorio Salesiano “Domingo Savio” la nota que acompaña a un par de imágenes gráficas apuntaba que:
El Oratorio Salesiano “Domingo Savio” hizo posible que más de seiscientos niños pobres disfrutaran ampliamente de la Nochebuena. Con la cooperación de infinidad de personas de buena voluntad el Reverendo Padre Silla sentó en las mesas distribuidas en el Colegio a un grupo extraordinario de niños quienes recibieron la atención de todos los miembros de esta congregación religiosa pasando horas de interminable alegría(4).
Acaso como feliz colofón a aquellas celebraciones pascuales, inmersas de se espíritu siempre trascendental de dar y compartir, reproducimos para el lector el texto de un anuncio pagado por la Escuela del Hogar, de célebre trascendencia en los mejores apegos formativos de la otrora ciudad y que no dejaba en entredicho, esos magníficos sentimientos antes esbozados:

Navidades y Reyes de la Libertad en Camagüey.

Invite a su Cena de Nochebuena a una familia pobre
Hágalo Feliz comprando un juguete más…!
Coopere una vez más
Depositando Ropas,
Víveres y Juguetes en
La Escuela del Hogar.
Cisneros, cerca de la Plaza de las Mercedes




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  1. De aquel médico, baracoense de origen, nos dice Flora Basulto de Montoya en su Tierra Prócer que “fue muy combatido por “cunero”: ya que el camagüeyano es regionalista por idiosincrasia-prohibió, en nombre del ornato público, la ancestral costumbre de que los socios del Liceo(…) se sentaran en la acera; y en represalia, los socios dejaron de “enramar” en los sanjuanes el frente de la sociedad como tenían por costumbre(…) Embelleció(…) el Parque Gonzalo de Quesada, e hizo atender a animales y plantas exóticas, construyó la fuente con su gran surtidor, etc. Le erigieron un busto, el cual fue arrancado de su pedestal y destruido a la caída del Presidente Machado.” En Tierra Prócer, p.182
  2. Adelante. Camagüey, jueves 24 de diciembre de 1959- Año de la Liberación. Anuncio del Ministerio de Gobernación. Columna 2, p. 2 (Facilidades para Fiestas)
  3. Ibíd. Al Pueblo de Camagüey.
  4. Adelante. Camagüey, Domingo 27 de diciembre de 1959- Año de la Liberación. p. 3

Wednesday, December 17, 2025

A la hora de la colada. Cafetería La Redonda, año 1957. (por Carlos A. Peón-Casas)


Era una cafetería de barrio como tantas en la ciudad agramontina de los años cincuenta del siglo veinte, que ya pasó. La Redonda fue su nombre comercial, un poco enigmático, pero igual de atrayente quizás por la novedad.

Un negocio bien puesto, y con clientela fija y perseverante a la hora en que la colada que se anunciaba en la calle García Roco, del reparto de Beneficencia, con un sonoro timbre. Efluvio inconfundible del Café Fariñas, producto del comerciante local que prestaba su apellido a la marca bien conocida, y de apetecible aroma y mejor bouquet.


La moderna cafetera ya con las sofisticaciones de la época, en su refulgente acabado de aluminio brillante, y con artilugios de modernidad añadidos, como aquel adminículo que con potente chorro de vapor esterilizaba las tazas antes de ser servidas, era representada y vendida por el Sr. José Guerra y González, tal y como se hacía anunciar en el propio establecimiento.

Los propietarios del local eran padre e hijo. El negocio pequeño, pero pulcro tenía un empleada fija, Evelina Mendoza, por muchos años la nana de mi tía paterna Ana María, y ya crecida aquella, empleada del prospero timbiriche de entonces. Era la cara del local, con sus atractivos ojos azules, y sus buenas maneras para con todos los marchantes.

La foto que rescata aquellos minutos de gloria del próspero emprendimiento, para seguir la usanza de los nuevos términos, deja claro que no sólo de café se nutrían sus expendios: una vistosa vitrina hacía las delicias de los más pequeños con golosinas sin cuento, refrescos bien fríos en su potente refrigerador General Electric; y cigarros y tabacos para acompañar la tacita del café humeante, de a tres centavos, con ese gesto inseparable de los parroquianos, que acto seguido del primer sorbo, prendían con deleite sus cigarrillos Trinidad y Hermanos, los Partagás de ocasión, o las brevas exquisitas de H Upman.

El gusto por aquellas coladas interminables mantenía el próspero cafetín. Su cercanía a la entonces Plaza de Santa Rosa, el mercado de exuberante variedad, la hacía paso obligado de muchos parroquianos, que se hacían asiduos, al buchito del consabido néctar.

Años después de ser nacionalizada, la conocí en mi temprana niñez. La cafetera primigenia todavía estaba en uso, pero creo muy pronto caducó o faltó el café, así que fue sustituida por una máquina expendedora de frozzen, Coppelita, creo le llamaban, que más temprano que tarde, hizo igualmente mutis por el foro. Para después el local tuvo usos y funciones diversas muy distintas a su primitiva función social. Hoy día es sólo un recuerdo apagado, otra certeza más del consabido y cierto refrán de que cualquier tiempo pasado siempre fue mejor.

Thursday, December 11, 2025

Concierto de Silencios. En Memoria de Dulce María Loynaz. (por Mariem Gómez Chacour)



Por mis años de juventud quedé cerca de la persona de Dulce María Loynaz, tan solo un instante de una tarde de invierno en su casona del Vedado. Fui de la mano de un amigo que la admiraba mucho. No pude sostener entonces, ni una breve conversación. Mis pocos años enfrentaron su gran caudal de sensibilidad humana y … enmudecieron. Mi estúpida curiosidad, mi trivial entusiasmo cayeron en precipicios de suficiencias. Tenía…
la placidez de quien se afinca, de quien no permite que la
turbulencia que de todas formas habita en sus ojos, afecte
el remanso clásico de su sistema, que viene demasiado de
los tiempos como para turbarse. Toda inclemencia es
circunstancia.(1)
Simple, intangible, está guardada junto a esos recuerdos que saltan a destiempo, se hacen presente en las continuas espirales de los años. ¿Por qué lo expreso? ¿Orgullo, vanidad quizá…? No ¿Qué gano con ello…? Mi juventud sintió algo de piedad al percibir la soledad o… el hálito del silencio que la rodeaba. Ella debió sentir lo mismo por nosotros, aunque por diferentes causas y… ¡agradeció la visita!

Fue luego, de vuelta a la realidad que se torna imprecisa y hasta desagradable al dejar personas especiales por las esquinas de la vida, que mi amigo la exaltó: “¡Mujer de grandes palabras y profundos silencios!”

Era la década de los años setentas del siglo XX. Aunque la rueda del tiempo, con sus altas y bajas cumplió el cometido de la vida y Dulce María quedó en su calle solitaria, aquella tarde caí en la cuenta de mis manos vacías.

Junto al diálogo perdido con Dulce María hay tantas palabras que he dicho inútilmente, y hay tantas que jamás pronuncié, escondidas en jirones de insuficiencias… Ya jamás serán dichas. ¡Cómo duele el eco de los silencios! Entonces atisbo otros horizontes con un sinfín de cosas perdidas…

Retorno a su acera dañada por los frondosos árboles hasta el umbral de su jardín, con el más profundo de los respetos a saldar una deuda con el yo no tangible que se pierde en la noche de los imposibles. Con el pretexto de encontrar en las cumbres de sus palabras, de sus silencios: la esperanza.
- ¡Están cayendo estrellas!...
- Qué pensamiento extraño…
- Como del cielo claro
se desprenden estrellas!...
pon tus manos abiertas
para que en ellas caigan…
- ¿Qué estás diciendo, hermano?
Son estrellas fugaces,
ni caen ni se recogen.
-No importa. Pon las manos…(2)
La Calle

Calle ajena al tráfico de palabras buenas. Calle trasnochada de ritmos prehistóricos donde jamás se asoman las estrellas. Una vez, sobre todos los verbos preteridos entró la luz por la sombra de los viejos pinares… luego, se levantó el silencio…

Pero, ¿qué es el silencio más que el gesto de reposo, de ausencia? ¿Es evasión, insuficiencia, búsqueda, otorgamiento, es traición, es miedo? ¿Es una oración, un reclamo? ¿Respuesta de estupor, de dolor? ¿Es indiferencia, omisión? ¿Es compendio de valores supremos? ¿Es virtud de almas grandes?
Y la Palabra… ¿Qué es la palabra?
En el principio la Palabra existía
En ella estaba la vida
Y la vida era la luz.(3)
¿Valoramos alguna vez, la tremenda realidad de una palabra cuando no es vulgar cantata de la lengua? ¿Asumimos la palabra como el principio maravilloso de comunicación humana? Comunicación humana de plena transmisión y discernimiento de ideas y sentimientos.
No nos dejes caer
nunca en la tentación de desear
la palabra vacía - ¡el cascabel
de las palabras…!(4)
El silencio la resalta con hálito de leyenda. Ella le otorgó la misma valía que a la palabra en un mundo que lo subestima, que no lo guarda. ¿Existirá el vacío absoluto? ¿El silencio será la nada, el vació? Más allá de lo absurdo... Una Presencia omnímoda llena las almas de Amor. Sí, nunca existe el silencio total.

Dulce María es un orgullo. Poseyó el don de la agudeza delicada para expresar lo antípoda de una realidad desbordada en armonía. La armonía es sustrato en sus palabras. ¿De dónde viene la palabra bella, bendita y eterna y hacia dónde va?

(…) todo lo que era silencio, está ya dicho.(5)

El Salón de la Vieja Casona
Desde ésta, mi arca, a tientas
suelto una palabra al mundo:
la palabra va volando…
y no vuelve.(6)
Una vez, se hizo el silencio en el salón de la vieja casona. Parece vacío, con siete pasos de soledad por los rincones, al margen de la calle. Se ha cerrado la puerta. En el salón, las palabras comienzan la danza de sus recuerdos… Versos en tempo de sonatas… Con sencillez de formas, Dulce María, moldeó palabras y silencios desde las cumbres o los abismos humanos, haciendo palpitar sus contrapuntos.
( …) Adagio

… Anoche soñé con el hijo que ha de nacerme … dice Isabel
con voz que parece venirle todavía del sueño…
Las manos no interrumpen su vuelo; sólo la voz sigue soñando.
-Lo veía un hombre, un hombre fuerte y barbado, y a él acudían
como nubes de moscas, los hombres de la tierra… Y tú, María…,
¿no sueñas con tu hijo?

María se sonríe y no contesta; sigue anudando los hilos de colores.
La voz de Isabel, un instante enmudecida, yérguese como surtidor en
el aire.
-Quisiera que mi hijo fuera un gran general: anoche le brotaban rayos
de fuegos por la boca, y ejércitos se reunían a su paso, capaces de
salvar al pueblo de Israel… ¡Si algún día fuera mi hijo el Elegido!...
Pero no es más que un sueño…
Las agujas se mueven ahora desmayadamente…La voz persiste aún,
más dulce, más íntima.
-Dime, María: ¿qué quieres tú que sea tu hijo?
Y María levanta al fin su rostro sumido en la labor.
Parece que ha palidecido un poco…
Parece que la voz le tiembla en la sonrisa.
-Quisiera que mi hijo fuera carpintero, como su padre
Y luego, suspirando: -Pero no es más que un sueño.

Otra vez el silencio, como humo
de sándalo, ha llenado la estancia…(7)
Su magistral obra no está en los programas de la Enseñanza Media Cubana y en una encuesta, personal y subrepticia a profesionales de ciertos sectores comprobé que no es usual en ellos la lectura de su novela Jardín. Entonces... ¿Para qué valorar las múltiples posibilidades de composición literaria o enjuiciar a la primera mujer latinoamericana en obtener un Cervantes? Ella es un privilegio, un orgullo con reconocimiento universal.
… Dulzura de elevarse
y ser como la estrella inaccesible y
alta,
alumbrando en silencio…
¡En
¡Silencio, Dios Mío!(8)
Es cierto, no descendió a la calle ni esgrimió razones de tumultos -y es más fácil seguir un ritmo de tambor que apresar la esencia del alma en dos versos- pero nadie como ella le cantó con entrañable ternura a Cuba.
(...) Escarchada de sal y de luceros, te duermes, Isla niña,
en la noche del Trópico. Te reclinas blandamente en la hamaca
de las olas.
(…) Isla mía, Isla fragante, flor de islas: tenme siempre, náceme siempre,
deshoja una por una todas mis fugas.
Y guárdame la última, bajo un poco de arena soleada… ¡A la orilla
del golfo
donde todos los años hacen su misterioso nido los ciclones!(9)
El Milagro

Por las sombras de la calle primitiva andan la embriaguez y la algazara en tormentoso despliegue. La tolvanera se dirige directamente al abismo… Se enseñorea la abulia.

La colección de abanicos está en lo alto. Han cerrado de golpe su lenguaje misterioso de ademanes delicados. Cortesanos en gestos veleidosos para encubrir sonrisas insinuantes... necesidad de brisas femeninas... de nácares, maderas, cintas, encajes, colores…. ¡Pero ahora los abanicos callan... se detienen en un sobresalto de asombro! En la cumbre la palabra fue desnudada por el silencio y… ¡brotó un milagro!
… Las palabras temblaban, se desgranaban en el aire,
caían en el silencio ancestral de la casa con un cantarino
ruido de cristales... tal si hubiera brotado allí mismo
un surtidor de milagro.(10)
La vida es un dialogo con el tiempo. Dialogo... convicciones... conductas... posturas… Columnas barrocas que enmarcan edades... viejas ceibas americanas. Leyendas que se van tejiendo en silencio... silencio de palabras donde canta la esperanza.
Creo en el cielo azul (…)
Creo en la tierra humilde (…)
Creo en el silencio (…)(11) 
El silencio también desnuda al alma rompiendo cábalas y mitos, sortilegio con sobresaltos de lo no imaginado. Es pergamino de abstracciones puro, limpio de prejuicios. Es la respuesta idónea para toda interrogación... alto como las cumbres, profundo como los océanos o temible como los abismos. ¡Los silencios... y las conciencias!
Si pudieras escogerlas libremente entre las más brillantes o las más
oscuras; si te fuera dado entresacarlas con mano trémula, como hace
ante las piedras preciosas el orfebre (…) Si pudieras pescarlas como
estrellas caídas en un pozo,
o afilarlas como espadas, o torcerlas como seda…
Si pudieras disponer de todas las que existen como trigo de tus mieses
(…) no tendrías todavía la palabra que pueda ya llenarme este silencio(12)
¡Qué misterios tan profundos el amor y Dios y Dios y el amor! No es costumbre de la calle el hábito de vida más allá de la muerte. Realmente… ¿se encuentra la fe en los silencios? Mi madre calla ahora, el amor calla. Dios calla también… Aceptar entre palabras y silencios… ¡Eso es creer!

¡Descubrir amor en esos profundos silencios! Esa también es la alegría de la esperanza.

¡Cuánto sacrificio silente! ¡Cuánto amor en silencio! ¡Cuánto desprendimiento en silencio! ¡Y qué paz y regocijo cuando en el ofrecimiento tenemos de partícipes sólo las madrugadas!
No se rima la dicha; se asegura
Desnuda de palabras, se reposa…(13)
Osadía imperdonable es tratar de explicar silencios. Como la música; van directamente a mover sentimientos…

La palabra, cuando no es costumbre de la lengua, es agua que da vida y riega cariños... redentora de soledades y tristeza... el silencio es la emoción pura que la justifica. Cuando brotan del corazón producen estremecimientos.

(…) el silencio era distinto entonces:
era un silencio con sabor humano.(14)

El salón permanece vacío. El salón silencioso abriga como el eco de la voz y las manos trémulas de mi madre. La Fe y el Amor, están hechos de confianza y de dudas… de aceptación entre palabras y silencios… El salón permanece vacío…
La vida pasa abajo vestida de palabras
La pena perseguida se esconde y calla…(15)
Y la pena calla y a veces sonríe con esa sonrisa sincera y breve de recuerdos buenos. La sonrisa silenciosa de alegrías interiores…
(…) Flotaba
en el silencio el eco de una risa,
de un murmullo que el aire no acababa
de llevar…(16)
Afuera la calle sigue en su vorágine loca. En la soledad y en el silencio se esparce el amor…

Yo no digo el nombre, pero lo dice la alondra
en su primer saludo al alba y el ruiseñor al despedirse de la noche
No lo digo; pero, si lo dijera, temblor de ruiseñores
habría en mi pecho, sabor de luceros en mi boca y
rosas nuevas en el mundo…(17)
Han pasado muchos años... ahora asumo que jamás hubiera podido articular palabras aquella tarde en la casona del Vedado, cuando mi amigo me llevó. No había encontrado aún mis silencios… Lo verdaderamente triste es que, después de tanto tiempo no encuentro aún, las palabras… Pero sé, que a pesar de todas las ausencias y de todos los silencios siempre existe la esperanza. Dulce María, encontró esos caminos ciertos de fe y esperanza, porque sus interrogantes llevan implícito la tremenda virtud de la humildad.
Rompí a mis pies los caminos
Y me quedé sola frente
a la noche.
Yo conozco el camino del rosal y otros muchos caminos
de la tierra, aunque nunca los anduve ni son tampoco
mis caminos
¿Cuál ha sido, Señor, el camino de la palabra que me diste?(18) 
Como magia de vuelo... el canto azul del Almendares... como luminaria del cielo o un poco de arena soleada, quedó para siempre en instantes de asombro, de admiración y cariño.
(…) Me perderé un buen día (…)
y todos vean mi sonrisa.
Y mi sonrisa sea fuerte,
Y flor, y ala, y venda… ¡Y sonrisa!(19)







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  1. Rufo Caballero “Hongo Fino” Pág. 14
  2. DML Diálogo
  3. Biblia de Jerusalén Jn 1; 1,4
  4. "Oración de la rosa", Poesía Completa pag.26
  5. Poemas sin nombre “Poema CIX” Pág.134
  6. Agua Perdida “Noe” Pág.100
  7. Poemas sin nombre “Poema CXXIV” Pág.142
  8. “Desprendimiento” Pág.60
  9. "Poema CXXIV” Pág.142
  10. “Profesión de fe” Pág.20
  11. Jardín CAP.III “El diablo dentro del cuerpo” Pág.74
  12. Poemas sin nombre “Poema CXIII” Pág.135
  13. Poemas sin nombres “Poema LIV” Pág.119
  14. Versos “Soneto” Pág.30
  15. Versos “La pena” Pág.25
  16. “La sonrisa” Pág.26
  17. “La primera carta” Pág.103
  18. “La primera carta” Pág.103
  19. Poemas sin nombre “Poema LXVI” Pág.123.
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