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Wednesday, May 13, 2026

“Variaciones para un tema insignificante”. Evocación dolorosa en la dramaturgia de Carlos Celdrán. (por Wilfredo A. Ramos)


Nuevamente la productora Arca Images ha llevado a la escena de Miami una obra del autor cubano-español, Carlos Celdrán, quien se ha convertido en director residente de dicha institución teatral, lo que ha traído consigo el que su presencia en nuestras tablas sea esperada con interés. En esta oportunidad, el director devenido en autor ante la necesidad de expresar ideas propias que no hallaba en otros textos llegados a sus manos ha presentado con carácter de estreno mundial su obra “Variaciones para un tema insignificante”, la cual pudo ser disfrutada en una temporada -lamentablemente breve como todas las que se realizan en esta ciudad- entre los días 24 de abril y 3 de mayo, en las tablas del Westchester Cultural Arts Center, escenario ya habitual de sus puestas.


Para este trabajo el director seleccionó un elenco integrado por la actriz cubana Laura Ramos, quien ha venido desarrollando su trabajo principalmente entre Cuba y España, país este último donde ha formado parte de numerosas producciones para el cine y la televisión, siendo la presente su primera incursión artística en Miami y su regreso al teatro después de un tiempo alejada del mismo, así como también del conocido actor local Daniel Romero, quien ha trabajado en otras ocasiones tanto en Cuba como en esta ciudad a las órdenes del propio director.

El argumento de “Variaciones para un tema insignificante” encuentra un primer antecedente en otra obra del mismo Celdrán estrenada en la Habana durante el 2016 -comenzada a escribir según el autor como notas de un diario personal durante un viaje a New York en el 2012- presentada más tarde en Miami y en aquella otra ciudad, en la cual el autor asume como voz de narrador principal su propia historia de sufrimientos, desencuentros, desgarramientos, vivencias personales y familiares, motivados por las condiciones existenciales dentro de una sociedad cerrada, coercitiva, dictatorial, que define el modo de vida, el pensar y el sentir de sus ciudadanos como la cubana. Tal obra no es otra que “10 Millones”, la que, a partir de un momento caracterizado por grandes tensiones y dramatismo político dentro de la sociedad cubana, marcó el rumbo familiar en la vida del autor.

Igualmente, si seguimos pensando en antecedentes a la temática de “Variaciones…” no podríamos dejar de mencionar obras como “Discurso de agradecimiento”, estrenada en Madrid en el 2022, en la que nuevamente, la subjetividad del autor desborda la historia colocando al personaje protagónico ante las disyuntivas de los discursos políticos-ideológicos entre los que este se encuentra atrapado y que pudieran ser las del propio dramaturgo. También en cierta medida podríamos tener en cuenta “Papier Maché”, estrenada en nuestra ciudad en el 2024, donde a partir de la vida de la pintora cubana Antonia Eiriz y su desencuentro con las autoridades culturales cubanas, el autor asume su voz para hablarnos de censura, desolación, represión ideológica, auto exilio.

Como bien hemos podido observar para Celdrán las vicisitudes existenciales del cubano dentro del régimen sociopolítico que controla de manera rigurosa la isla desde hace casi ya siete décadas, marcan de forma férrea no sólo el ámbito material sino de manera directa y sin duda con mayor rigor el espiritual, sentimental, racional y hasta intelectual, conduciendo a todo un pueblo a ser parte de un drama nacional de alcance infinito. La preocupación del dramaturgo para mostrar sobre la escena de manera serena, alejada de discursos políticos grandilocuentes, dejando brotar las ideas de formas pausadas pero contundentes, las angustias de una vida que deja por momentos de ser vida, para convertirse en titánica sobrevivencia, convierte su obra dramática en una denuncia precisa del sufrimiento de un pueblo que, aunque en parte culpable por su propia situación, no alcanza a lograr ver la manera de librarse de ella.

Según Carlos Celdrán, esta obra parte de la escritura de un monólogo concebida tiempo atrás, acción de la cual la presente propuesta no llega a desprenderse por completo a pesar de la introducción de un segundo personaje -el masculino- con el cual el autor trata de incorporar su propia voz al texto, a la vez pretender otorgarle a la puesta algo de una movilidad que no llega a alcanzarse. La concepción escénica que descansa en la fuerza de la palabra -como es lo habitual dentro del trabajo de este director- no logra apropiarse de todo el espacio escénico, pudiéndose observar incluso un cierto desbalance en cuanto a la reiterada utilización del lado izquierdo del escenario en detrimento del derecho. Por otra parte, las intercaladas y esporádicas interacciones entre ambos actores procurando crear un supuesto diálogo que ayude a brindarle ritmo a la acción, no logra totalmente su propósito.


En cuanto al concepto escenográfico a cargo de Omar Batista, la sencillez proporcionada por ambas piezas a modo de sólidos y extensos bancos, transmiten la idea del muro del malecón habanero siempre presente en acontecimientos importantes para el país, así como la de real barrera que para el ciudadano cubano divide la prisión de la libertad. Un diseño de luces sobrio responsabilidad de Ernesto Pinto y una muy sensible utilización de las maravillosas suites para violoncello de Juan S. Bach, escritas todas alrededor del año 1720, consideradas joyas dentro del panorama musical barroco, que de manera sutil proveen separaciones entre posibles sensibilidades del discurso textual, dirigen el espectáculo por un ambiente austero, sirviendo de sostén al dramatismo que desprende la propia historia.

La manera en que se encuentra tratado el argumento de la obra, el cual recoge el momento de la entrada de miles de cubanos buscando asilo político en la embajada del Perú, en la Habana de 1980 y la posterior salida de ellos rumbo a los Estados Unidos principalmente por el puerto del Mariel, deja entrever una discreta sensación de reproche a la decisión de huir dejando atrás a los seres queridos. La pieza muestra todo el tiempo el sentimiento de frustración e ira que la decisión tomada al respecto por su pareja deja en esta mujer, quien se niega a comprender que motivó a su compañero a abandonarla no solo a ella y a su hijo, sino también a toda su creación literaria acumulada por años, que sin poder verla publicada debido al rechazo de instituciones culturales y editoriales, fue creciendo en un rincón de la casa. La mujer no puede aceptar que la decisión de su pareja haya sido tomada en silencio, para ella precipitadamente, sin haberle dado tan siquiera una señal. Es por eso por lo que a pesar de que él vaya en búsqueda de ella y su hijo, después de haberse presentado en una estación policial haciendo su solicitud como ‘escoria’ para abandonar el país, la mujer se niegue a seguirlo en un rapto de sentimientos heridos y argumentos vacuos.

Toda la obra estará girando alrededor de la frustración e indignación de dicha mujer, pero tendrá como detonante de la acción un aspecto que no deja de resultar asombroso y tal vez hasta poco creíble: la total incomunicación existencial entre la pareja, la cual nunca mantuvo ni el más mínimo intercambio de ideas acerca de la realidad social, económica y por tanto política que los rodeaba, a la que sin duda no podían ser ajenos viendo como los manuscritos del hombre se acumulaban unos tras otros sin poder ver la luz. Es interesante observar la insistencia en mostrar como para la mujer los textos válidos serán los dejados atrás por su esposo y no los reescritos en el exilio, lo que sin duda ofrece una mirada obsesiva sobre la descalificación hacia la obra concebida por el artista migrante fuera de su país, consecuencia que todo los artistas e intelectuales cubanos que han decidido exiliarse han sufrido hasta el día de hoy.

En cuanto a la presentación de la versión presente del texto, al agregar un segundo actor a la idea del monólogo original, con ello el autor se incluye como personaje físico él mismo, transformando así no solamente el tipo de propuesta escénica sino provocando además cierta extrañeza entre los extensos parlamentos que sostiene la actriz durante todo el transcurso de la obra, sin que la interrelación entre ambos personajes y sus breves diálogos corran de manera fluida, no borrándose por completo el concepto primigenio de trabajo individual.


Respecto al desempeño de ambos actores, en Laura Ramos se pudo apreciar una interiorización acorde con la intención plasmada por el autor hacia su personaje, donde la parquedad del dolor y la furia hace que el mismo muestre sus contradicciones de manera convincente, aunque habría que señalar a la actriz, la utilización durante toda la obra, de un manejo vocal de una acentuada monotonía, carente de matices que le permitieran expresar de manera definida. las distintas emociones. En cuanto a Daniel Romero, su trabajo, aunque sin el protagonismo a que nos hemos acostumbrado a verlo sobre las tablas, acertó en la construcción de los diferentes personajes que incorpora -algunos innecesarios a nuestro parecer- dejando en claro la diferencia entre ellos y proveyendo a la sonoridad vocal de la obra las necesarias gradaciones y sutilezas necesarias al realizar sus parlamentos.

Celdrán ha devenido en un autor que sin duda alguna ha convertido su dramaturgia en plataforma de denuncia a la situación de abandono y atropello que lleva sufriendo su país desde hace casi siete décadas, sumándose a muchos otros que a lo largo de todos esos años desde el exilio lo han estado haciendo, aunque con respecto a su discurso podríamos argumentar que se siente la falta de una intención verdaderamente confrontacional. Tal sensación podría explicarse ya que con ello cambiaría de modo radical la forma en que dentro de Cuba aún se valora y promueve su obra, amén que tampoco con dicha actitud sería recibido con agrado dentro de los bien conocidos izquierdistas círculos teatrales españoles, país donde el autor tiene fijada su residencia.


Una reflexión nos viene a la mente ante el hecho de que nuevamente la figura de Carlos Celdrán por medio de Arca Images suba a las tablas de esta ciudad, dejando sin duda alguna su notable huella artística, pero con ello haciendo notar al mismo tiempo la ausencia sobre nuestros escenarios de muchos otros también destacados dramaturgos cubanos alejados de su país de origen, los cuales poseen una extensa e importante obra desconocida no sólo por el público, sino por los propios teatristas. Ojalá la escena teatral cubana de Miami se logre diversificar con la plena libertad que si podemos disfrutar en estas tierras.



Wilfredo A. Ramos.
Miami, mayo 12, 2026.

Fotos/ Manolo Garriga. 

Hemingway y Emilio Morayta en una anécdota deliciosa sobre "El Viejo y el Mar". (por Carlos A. Peón-Casas)



La historia que ahora relato ha llegado a mis curiosos oídos “hemingwayanos” de una manera subrepticia pero maravillosamente reveladora.

Una familia cubana: los Morayta-Travieso, afincados en los ambientes de esta ciudad miamense, y herederos de la memoria que hoy relato, me han dotado de ese privilegio.

Emilio Morayta, fue en tiempos de Hemingway en Cuba, un amigo de Papa, emigrado de la Guerra Civil, y afincado en tierra cubensis.

En una ocasión que Morayta estaba de visita en Finca Vigía, se suscitó la anécdota que hoy desgrano.

En aquel minuto Hemingway habría tenido a su vista dos ejemplares de la edición británica de El Viejo y el Mar, publicadas casi de inmediato luego de la edición de Scribner en 1952.

Papa mostró de pronto su enojo. La portada de su libro editado en tierras de los anglos y saxos, confundía a su personaje del pescador, oriundo de las Canarias, con un mexicano tocado con un sombrero al uso de los mexicas.

Hemingway, destrozó sin pensarlo el primero de aquellos, pero antes de que tuviera tiempo de hacerlo con el siguiente, Emilio lo detuvo con un gesto, y le pidió que en lugar de someterlo a tan tortuoso final, se lo regalara para así no tener que comprarlo.

Hemingway accedió con gusto, no sin antes anotar algunas impresiones muy suyas en el libro. La dedicatoria que obra, además en aquel ejemplar, y que hoy atesora la familia, es ya historia.


La transcribo para el lector desde ese sentimiento tan genuino del propio Papa, de un libro tan especial para el y para la Literatura, que aún nos hace conmover:
For Dr. Emilio Morayta, este cuento del Viejo y la Puta Mar. Abajo los Tiburones, Dictadores y los demás hijos de tal. Y viva nosotros y la Futura. De su amigo, Ernesto Hemingway.



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*Todas las referencias para este artículo están recogidas en "Abajo los tiburones" Y en especial en el testimonio de la Sra María Isabel Morayta-Travieso. https://abajolostiburones.wordpress.com/

Tuesday, May 12, 2026

"Polvo de vidrio", un poemario visceral e inquietante. (por Baltasar Santiago Martín)



El poemario Polvo de vidrio, de Alexey García Puga, mucho mejor que una reseña crítica académica –que no es de mi interés, aunque cursé un Master en Educación–, amerita una reseña “impresionista”, por el efecto –y el afecto– que provoca en uno como lector, porque, mientras lo leía, me preguntaba cuánto ha debido sufrir este muchacho tan guapo, sensible y preparado, para haber “parido” este poemario tan visceral e inquietante, que, a priori, me compulsa a desear darle un abrazo de “a de veras”, sin espacio pélvico entre nosotros –y sin palmadas de falsos compadres en la espalda.

Precedido por un espléndido prólogo de la periodista Paulina Fátima Aly, editora del poemario, sus poemas me evocan sucesivas rupturas de frágiles amores –y desamores– que cual cristales, terminan siendo polvo –y no de estrellas.


Cuando terminaba de leer un poemario que me motivaba, acostumbraba a “fabricarle” un “cadáver exquisito”, como los surrealistas, pero como no me gusta pensar en la muerte, lo cambié mejor a un “corazón palpitante exquisito”, pero en el caso de este poemario de Alexey, regreso al título inicial, con la anuencia del propio autor, con fe y esperanza en que Alexey, como Lázaro, salga de su sepulcro y la vida lo premie como él se merece.
“Un cadáver exquisito” para las vidrieras rotas de Alexey

Ven con tus rayos a ampararme,
en el filo de tus labios,
en la agonía de un beso,
a la espera de la aurora;
entre lenguas que corren
al amparo de la calma,
en el desmayo de las sombras.

El tulipán estalla
para alcanzar la orquídea anhelada,
en busca de girasoles
que calmen los temblores
del crepúsculo esculpido,
y en la prisa del silencio,
en el precipicio de mis obsesiones,
me desplazo entre hilos de espinas,
entre tornados de puñales.

Mientras el vértigo de mis sentidos
se apodera de mi piel,
entre lamentos de adoquines cansados,
los viejos recuerdan los sombreros,
y las gaviotas agonizan
en el silencio que a nadie importa.

Para escribir junto a Alfonsina
una tempestad de psicosis,
el mar huele a mariposas muertas
en la neurosis de la madrugada;
a la espera de la serenidad
en la habitación ansiosa,
entre puñales y picaduras,
mientras disparas tus dagas temblorosas. 


Hialeah, 11 de mayo de 2026.

Saturday, May 9, 2026

La máscara mortuoria de Mons. Adolfo Rodríguez (9 de abril de 1924 - 9 de mayo de 2003). Testimonio de Ileana Sánchez Hing.

Foto/Ileana Sánchez
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Aniversario del fallecimiento de Monseñor Adolfo Rodriguez Herrera, (Minas, Cuba, 9 de abril de 1924 - Camagüey, 9 de mayo de 2003). Obispo y luego Arzobispo de esta arquidiócesis. Camagüey, Cuba.

Joel Jover Llenderroso y yo, en la madrugada hicimos su mascarilla mortuoria, nos ayudó el Dr. Rojas especialista maxilofacial y el Dr. Ranfis Humberto Rodriguez Bueno, oncólogo.

Fue una noche difícil, no era solo la tristeza de su partida, el compromiso de no dañara su piel después de horas del fallecimiento, técnicamente este proceso se hace en las 4 o 6 horas después del deceso, pero hubo que esperar la madrugada para que fuera menos las personas que venían hasta la catedral a rezarle, a llorar, el dolor por su partida o infinidad de curiosos.

En un momento de la noche, estaba todo listo pero las opiniones estaban divididas en dos, unos decían que era bueno dejar la mascarilla de su rostro para después exponerla o hacer una escultura y otros no quería por la posibilidad de hacerle daño al rostro del cadaver, luego de conversaciones entre los los sacerdotes dijeron

"… Sí lo harán pero muy entrada la madrugada…"

Esperábamos en casa hasta que fuimos avisados que todo estaba listo para comenzar. La catedral de Camagüey cerrada totalmente, entramos por la puerta pequeña que está por la calle Independencia, los organizadores colocaron bancos que dividían el templo en dos y unos grandes reflectores que iluminaban su cuerpo, para poder trabajar.

Entramos los cuatro juntos con todos los materiales que utilizamos, el silencio era increíble, el colocar las bolsas con el yeso o el poner el agua en las palanganas era ruidoso, los sacerdotes, monjas, diáconos y personas muy cercanas al arzobispo nos miraban desde la distancia rezaban arrodillados o de pie en penumbras, dos monjas nos servían de ayudantes, descubrimos su cuello y la parte superior del busto, comenzamos a trabajar con la precisión de los mejores relojeros suizos, en poco tiempo ya teníamos en una pequeña caja el negativo de la mascarilla con la impresión del rostro de ese santo hombre, que para nosotros particularmente era más que el arzobispado, era alguien indescriptible con el cual se podía conversar, reír o llorar y el siempre tenía una solución.

Al terminar, comencé yo la limpieza de su rostro y ropa que se había resguardado para evitar manchas, en ese momento solos él y yo limpiando sus pequeñas y frágiles pestañas, cejas, con pinceles, pasando ligeramente el peine por su cabello, sacando todo resto de crema o yeso de las comisuras de sus labios, poniéndole polvos para colorear su rostro, con mucha honra de fallecer, en ese momento fue mi última conversación con él, tengo la suerte de haber sido la última persona que lo limpio, tocó.

Entre lágrimas me despedí de su lado.

Fotos/Ileana Sánchez
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A las 72 horas y luego del el entierro Joel Jover y yo, fuimos a entregar la mascarilla en el obispado.


El negativo, que tiene pequeños bellos de su rostro, las huellas de su piel, ese trozo de yeso partido, con los algodones, gasa con que se trabajó, en la misma cajita en que la transportamos, hoy es propiedad del Dr. Nicolás Peon y está en Santiago de Chile. Niky fue un joven católico muy cercano a monseñor. Se que fue una buena decisión porque estará siempre en su familia que lo cuidaran como la reliquia que es.

Descansa en Paz.



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Friday, May 8, 2026

"Variaciones para un tema insignificante", una obra sobre el bochornoso e imperdonable "holocastro" de la Embajada del Perú y del éxodo de El Mariel. (por Baltasar Santiago Martín)


Voy a comenzar mi reseña sobre la obra de teatro Variaciones para un tema insignificante, con la pregunta que le hice a Carlos Celdrán –su autor– en el vestíbulo del teatro del Westchester Cultural Arts Center, al finalizar la función a la que asistí, el viernes 1ro de abril de 2026: “¿Por qué usaste ‘insignificante’ para escribir sobre un tema tan significativo, como fueron los hechos de la Embajada del Perú y del éxodo de El Mariel en 1980?”, y Celdrán me respondió que lo hizo de forma irónica, porque su propia familia los sufrió en carne propia, ya que su padre llegó a Miami, vía Mariel, todo golpeado por la violencia que se desató durante esos tristes e imperdonables acontecimientos.

Antes de pasar a hablar de la obra en si y de las actuaciones, debo decir que me hizo revivir un tema altamente sensible para mí, pues fui testigo presencial de los terribles actos de repudio que el gobierno alentó y permitió desde principios de abril de 1980 hasta el 13 de mayo de ese año; a mi juicio, la mancha más negra, entre tantas, que tiene el pueblo cubano en su conciencia. después de 1959.

El 1 de abril de 1980, seis cubanos estrellaron un autobús urbano Girón XII / Pegaso de la ruta 79 contra la entrada de la embajada de Perú en La Habana, para pedir asilo politico. El incidente costó la vida a un soldado cubano que resultó mortalmente herido por una bala que rebotó, mientras que dos pasajeros del autobús sufrieron heridas leves.

Después de este hecho, Fidel Castro declaró públicamente a través del periódico estatal Granma que se retirarían los custodios militares a cargo de la protección de la embajada, lo que provocó que, a partir del 4 de abril de 1980, ingresaran a la misma más de 10 000 personas, en un área de apenas 2000 metros cuadrados, lo que constituyó el mayor caso de asilo y refugio bajo protección diplomática de la historia,

Mi primo hermano Roberto Viera fue uno de los que entró en la embajada, donde, alrededor del 15 de abril, el gobierno peruano negoció con Fidel la entrega de salvoconductos para que los más de 10 000 refugiados esperaran en su casa la salida del país por el habilitado puerto de El Mariel, no sin antes recibir un acto de repudio por parte de sus vecinos, orquestado, alentado y apoyado sin la menor duda por el gobierno, pero que sin la “entusiasta” participación de la mayoría de los vecinos y compañeros de trabajo de cada uno de ellos, no hubiera encontrado eco entre la población, porque, como tan bien dice mi amiga Anabel Pérez: “Un solo hombre no puede haber destruido tanto un país”.

Así comenzó el éxodo del Mariel, por el que más de 125 000 cubanos abandonaron el país desde abril a octubre de 1980, entre los cuales Fidel Castro incluyó asesinos y personas con problemas mentales, a los que liberó de sus respectivos encierros y presionó para que aceptaran marcharse del país, en una alevosa maniobra para decir al mundo que los 125 000 eran “escorias” y no personas sin antecedentes penales.

Al igual que en Variaciones para un tema insignificante, mi primo tenía esposa y una hija de solo 4 años, además de a sus padres, y tomó la difícil decisión de irse para Miami sin ellos, tal y como sucede en la obra, pero sin que en la misma se profundice más allá de la separación de una pareja debido a dicho desgarrador éxodo.

Laura Ramos
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Y justamente creo que el monólogo / “conversación consigo misma” que Celdrán puso en boca de la excelente actriz Laura Ramos, como la esposa que se negó a marcharse para no abandonar a su madre, logró apresar con convincente veracidad la desgarradora disyuntiva de esa cubana arquetípica de abril de 1980, que, sin ser tan cruel como “la decisión de Sophie” del filme homónimo sobre el Holocausto judío, tuvo que escoger entre el amor de pareja y el amor de madre en el Holocastro nuestro, como le llama muy apropiadamente mi amiga Ileana G. Monserrat al desangramiento /desgarramiemto/ desgajamiento de la nación cubana a partir del “accidente” de 1959.

Daniel Romero
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Como contrapartida al personaje de Laura, correspondió al actor Daniel Romero interpretar a tres personajes diferentes: el esposo emigrante, el vecino chismoso que acude a indagar sobre al ausencia de este y el compañero seguroso que la visita para expresarle con ello el velado reconocimiento de la revolución por no haberse marchado, lo que motivó un muy justificado climax histriónico en Laura, pero sin excesos melodramáticos y sin la innecesaria diatriba política, ya que el hecho representado habla por sí solo.

Otro detalle que sabiamente –y con total mesura– Celdrán tocó en su obra, fue que el esposo, antes de partir para El Mariel, se presentó ante la esposa vestido de forma muy diferente a lo que acostumbraba, y ello me remitió a que otro primo mío, llamado Ernesto Reyes, cuando se enteró de que si se declaraba homosexual en la oficina habilitada para procesar a los se querían marchar, lo enviarían enseguida para El Mariel, así lo hizo, como muchos otros más, que sin serlo, se vistieron de forma femenina y hasta fueron con el supuesto marido, para lograr que los enviaran en una embarcación hacia los Estados Unidos.

A propósito, me había faltado decir que fueron los familiares de los que entraron en la embajada los que enviaron sus embarcaciones -o las alquilaron para ello- para recoger a sus afectos, y entonces el régimen los obligó a llenarlas con grupos de personas ajenas a cada familia en cuestión, lo que fue otro tremendísimo atropello y abuso del castrismo.

Carlos Celdrán
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Alexa Kuve
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Para concluir, felicito al autor y director Carlos Celdrán por esta obra tan “justa y necesaria”, que revive y pone el dedo en la llaga del éxodo de El Mariel; a Alexa Kuve, su productora, así como al resto del equipo que hizo posible su sobria y eficaz puesta en escena.


Postdata: Muchos de los que vejaron, gritaron y arrojaron huevos a sus vecinos y compañeros de trabajo en Cuba, en 1980, están viviendo aquí en Miami entre nosotros. Ojalá, que al menos, si ven esta obra o leen mi reseña, sientan vergüenza y arrepentimiento de lo que hicieron.

(Yo me negué a participar en dichos actos de repudio, cuando me lo pidieron, en la Universidad de Matanzas, justo en mi primer día de trabajo como profesor, el lunes 9 de mayo de 1980, y me dijeron que, si no lo hacía, me botarían, pero no cambié mi decisión. Si lo hubiera hecho, les aseguro que no hubiera podido escribir esta reseña)

Hialeah, 8 de mayo de 2026.

Wednesday, May 6, 2026

"Casandra". Un festival de teatro camino a su madurez. (por Wilfredo A. Ramos)


A pesar del tiempo transcurrido no he querido dejar pasar la oportunidad de hablar de un evento que ya se ha incorporado al mundo artístico de Miami y que durante diez días puso el foco sobre los escenarios de la ciudad, nos referimos al Festival Internacional de Teatro Casandra, centrado en celebrar la participación de la mujer dentro de todas las posibles áreas de trabajo que acoge dicha manifestación artística, el cual ha venido siendo organizado por la compañía El Ingenio Teatro -agrupación con quince años de fundada- que bajo la dirección general y artística de Lilliam Vega, ha decidido dar un paso más en firme por el desarrollo y consolidación del teatro en nuestra ciudad.

Dicho evento -el cual en esta oportunidad estuvo dedicado a celebrar los 250 años de la Independencia de los Estados Unidos- ha sabido ganarse un lugar en el panorama cultural de Miami, llegando este año a su décima edición, convirtiéndose en punto de encuentro para teatristas de diversas latitudes y que en esta nueva oportunidad tomó vida entre los días 14 y 22 del pasado marzo, teniendo como sedes el Sandrell Rivers Theater -excelente instalación teatral ubicada hacia el norte de la ciudad- y el Miami Hispanic Cultural Arts Center, conocida institución enfocada en la promoción y desarrollo de las artes, situada en la Pequeña Habana.


Mantener con vida en estos tiempos un evento de carácter internacional, en momentos donde se pone en duda la sostenibilidad y apoyo hacia la cultura, considerando la desfinanciación de ésta como primer argumento a la hora de ajustar agendas económicas, restándole importancia al valor que la misma añade a una comunidad, constituye sin duda alguna un acto de heroísmo, que solamente aquellos que se mueven dentro del increíblemente diverso, hermoso y complejo mundo del arte son capaces de asumir. Pero es por ello que la realización de este festival no solo debe constituir un compromiso para sus organizadores, sino también para todos los artistas de nuestra ciudad.

Construir el cuerpo de un evento requiere siempre no solo proyectar una idea brillante, sino que sea capaz de poder ser llevada a buen término, acción que requiere la creación de un equipo que coincida en criterios y objetivos, tal como es el caso de los integrantes que componen el de este festival, quienes presidido por Lilliam Vega, se encuentra conformado además por Loipa Alonso, Ivanesa Cabrera, Jorge Lorenzo, Madelyn Llanes, Adyel Quintero, Susana Miguel, Armando Tejuca, Ruben Romeu, Samuel Moynelo, Gabriel Cutiño, Manuel Valladares y Laura García, a quienes se le agregan otras personas que dedican sus talentos y esfuerzos a la concreción de tal sueño.

El Festival Internacional de Teatro Casandra, estando dedicado a la mujer ha tenido como premisa honrar en cada edición efectuada a una figura destacada del medio a nivel internacional, habiendo sido reconocidas Flora Lauten, actriz y directora cubana; Diana Taylor, directora del Instituto Hemisférico de Performance y Política; Rosalba Rolón, puertorriqueña, fundadora y directora de la Compañía Pregones, en el Bronx neoyorquino; las cubanas, Nelda castillo, dramaturga y directora de la agrupación El Ciervo Encantado y la actriz Micheline Calvet; Elsie Marie Laukvik, noruega, Roberta Carrieri, italiana y Julia Varley, británica, actrices, pedagogas y directoras pertenecientes al Odin Teatret; la peruana Teresa Ralli, actriz, escritora, directora y profesora fundadora de la agrupación teatral Yuyachkani; las también cubanas Rosa Ileana Boudet, investigadora teatral y Raquel Carrió, dramaturga y asesora escénica; así como la colombiana Marisol Correa, actriz y empresaria teatral.

Este evento a través de sus diez ediciones ha convocado a participantes de Canadá, España, Francia, Colombia, Puerto Rico, Portugal, Cuba, Dinamarca, Italia, Ucrania, Bélgica, Argentina, México, Ecuador, Reino Unido, Noruega, República Dominicana, Perú, Bolivia, El Salvador y del país sede, Estados Unidos, de donde han llegado directoras, actrices, dramaturgas, investigadoras, pero además artistas de la plástica, escritores, cineastas, músicos, convirtiendo esta reunión igualmente en una celebración a la mujer dentro de la cultura toda, aunque debemos aclarar que el evento no deja de lado la participación masculina, ya que la unión de ambos se hace imprescindible para la organicidad del hecho artístico en sus totalidad.

Como todos sabemos, para la realización de actividades de esta envergadura es necesario contar con respaldos que permitan dar vida a los mismos, los cuales han ido en aumento con el paso del tiempo a la vista del peso que el evento ha ido tomando en el ámbito cultural de la ciudad, por lo que esta oportunidad, para celebrar su décimo aniversario, el festival contó con el apoyo del Departamento de Asuntos Culturales del Condado Miami Dade, el Consejo de Asuntos Culturales, la Junta de Comisionados del Condado, The Miami Foundation de Jorge M. Pérez y familia, National Endowment for the Arts, National Latinx Theater Initiative, Cultural Arts Partnership Residency, Latino Theater Co, CREARTE, así como del Fantasy Theater Factory at Sandrell Rivers Theater y el Miami Hispanic Cultural Arts Center. Indispensable es señalar también el importante apoyo brindado al festival por la Fundación Centro Mater, institución educativa-religiosa con que los integrantes de la agrupación El Ingenio Teatro cooperan durante todo el año escolar, impartiendo talleres de arte a los estudiantes de sus centros. Por supuesto que a estas instituciones habría que añadirle la compañía de los medios -prensa plana, radio, televisión, internet- que, aunque no despliegan el apoyo esperado, siempre contribuyen en la medida que las relaciones de amistad lo permiten. Un mal constante que padecemos para el desenvolvimiento de la cultura en nuestra ciudad.

Si bien hasta el momento este festival ha ido contribuyendo a reforzar de manera modesta el siempre insuficiente ambiente teatral miamense, convirtiéndose en una oportunidad más de confrontar experiencias escénicas llegadas de otros rincones, sin duda alguna necesita ir perfeccionando aún más su línea de trabajo, en aras de llegar a convertirse en una verdadera fiesta teatral para la ciudad. A modo de sugerencias podrían ser tomados en cuenta para llegar a tales propósitos algunas de estas ideas.

Uno de los aspectos a tener en cuenta pudiera ser abrir una convocatoria al amplio abanico de teatristas de la ciudad, teniendo en cuenta la existencia no únicamente de una comunidad de artistas cubanos, sino también argentinos, españoles y venezolanos, que bien pudieran presentar sus propuestas artísticas, ofreciendo la posibilidad de mostrar también el trabajo teatral local no solamente de artistas cubanos. Interesante podría resultar la posible participación en algunas oportunidades de agrupaciones teatrales locales angloparlantes, así como de la cátedra de teatro de la Universidad de Miami y lograr la involucración del Archivo Digital de Teatro Cubano de Miami, institución que sin duda alguna debiera estar comprometida con todo el quehacer teatral promovido por los creadores cubanos, como es el caso. De igual manera debiera existir un mayor rigor en cuanto a la selección de las propuestas no locales invitadas, ya que ello determinará el nivel del evento y la futura permanencia del mismo.

Otro elemento para no perder de vista sería que, aunque se inviten a participar artistas de otras manifestaciones, el peso del evento ‘tiene’ que recaer en el hecho teatral en sí, por lo que cada día es imprescindible que haya una obra en escena, además de presentaciones de libros sobre teatro, mesas redondas y paneles sobre dramaturgia, crítica, diseño e investigación teatral, así como exposiciones de vestuarios, escenografías y de fotografías sobre las numerosas obras que han subido a la escena miamense desde la década del sesenta del pasado siglo tanto locales como internacionales. Sin duda alguna muchas iniciativas aún pueden ser pensadas e incorporadas para que en su conjunto logren que esta importante idea se consolide y crezca, permitiendo que Miami continúe destacándose en el ámbito nacional como un centro importante de creación teatral no solo hispano, sino que alcance nivel internacional junto a otras acciones dirigidas al mismo objetivo.

El Festival Internacional de Teatro Casandra ya se enrumba hacia su segunda década de existencia con la pertinencia y el tesón con el que sus organizadores se han entregado a él, por lo que solo queda esperar el apoyo imprescindible de todos los interesados por mantener a Miami como esa plaza teatral relevante que todos anhelamos, logrando ser también la entrada al país no solamente del teatro hispanoparlante, sino también internacional...pero para ello hay mucho trabajo aún por hacer.


Wilfredo A. Ramos.
Miami, mayo 2, 2026.

Wednesday, April 29, 2026

Martí y los toros (por Carlos A. Peón-Casas)


Las principales referencias sobre el mundo taurino que el Apóstol conoció de primera mano en su estancia española, nos llegan por un artículo suyo confiado al diario neoyorquino The Sun, con relación a una peculiar “corrida” a celebrarse en aquella ciudad en Julio de 1880.

La inusual experiencia conocida como “Charlotada” la organizaba un avispado hombre de negocios, a quien Martí identifica como Mr. Bergh, y los protagonistas del ruedo, aunque auténticos, y bajo el patronazgo de un tal Sr. Fernández, harían sus mejores esfuerzos pero con comedimientos extremos

El acto sería una imitación hasta donde se quisiera de la auténticas corridas de la Madre Patria, según ya empezaba apuntándonos el articulista:
La corrida… sólo puede ser el pálido reflejo de una genuina corrida de toros española porque Mr. Berg no quiere que los animales sufran (…)

El extraño placer que produce una corrida de toros tiene su origen en los padecimientos del toro, en su terrible furia ciega, en el peligro de los hombres y en el espectáculo de caballos ensangrentados que se arrastran por la arena. Es la emoción que nace de las agonías de la muerte, del olor a sangre, y del aplauso febril que saluda el toro que hiere o mata a sus perseguidores, y agujerea con sus cuernos ensangrentados los cuerpos de los caballos muertos. Es el gran tumulto, esta feroz originalidad que crea este placer salvaje(1).
El artículo es entonces más que la recreación del hecho, la ilustración oportuna para el público de la gran urbe del Hudson de las verdaderas y emotivas experiencias que el propio articulista conoció de primera mano. El color y la viveza de aquellas verdaderas puestas escénicas que resultaban las corridas de la España siempre ancestral, dejan el sabor inigualable de una experiencia que los neoyorquinos jamás saborearían.

Así sigue el texto martiano:
Los neoyorquinos no irán a la plaza, medio locos de excitación, comiendo naranjas y bebiendo buen vino de botas de cuero. No llegarán al anfiteatro gritando y cantando desde los techos de los ómnibus. Los ricos no viajarán en ese vehículo encantador, la calesa, cuya estructura polvorienta es halada por seis mulas animadas, cubiertas de cintas y de campanitas tintineantes y es conducida por un andaluz patilludo en un traje de lentejuelas y un pañuelo violeta, amarrada la cabeza. Hoy los palcos no estarán llenos de damas en mantillas negras cada una con una rosa roja en los cabellos y con una rosa `prendida en el lado izquierdo del pecho. Los hombres prontos a morir no responderán a los gritos de aquellos que están acostumbrados a estos derramamientos de sangre. Los infelices no entrarán en la arena, alegremente vestidos, con caras risueñas y corazones desfallecidos, después de rezar a la Virgen, ni agitarán las manos a sus amantes esposas, a sus madres temblorosas y a sus padres viejos(2).
El público de la gran urbe neoyorquina no vería mucho más. Para saber de veras de que irían aquellos lances tendrían que estar en Madrid, para ver la esplendidez y la tragedia del acto verdadero de torear:
Cuan esplendida y terrible es una corrida de toros en Madrid. El anfiteatro se llena por completo tres horas antes de la corrida. Se pagan los más altos precios por los asientos. Personas carentes de dinero lo buscan prestado para ir a la corrida. Todo el mundo bebe, come y grita. Chistes picantes cosquillean en los oídos de las jóvenes más distinguidas(…) Los espectadores silban, aplauden, se abofetean, y los cuchillos brillan en el aire. Al fin el presidente de la Fiesta entra en su palco. Frecuentemente asiste el Rey. Está acompañado por la Reina. Agita su pañuelo…Suena la trompeta. Un oficial en traje de Felipe IV sobre un corcel cabriolador llega hasta el palco del presidente, que deja caer en su sombrero de plumas la llave del toril o corral donde están encerrados los toros. Se va galopando y tira la llave al jefe de la cuadrilla de los toreros(3).
Lo que sigue del rito que acontece en aquella enfebrecida plaza Martí lo sigue narrando con el brillo de su realista pluma:
Todos los toreros, conspiradores de la muerte, saludan al presidente. El jefe es llamado el espada. Cada espada cuenta con su cuadrilla. Se mueve lenta y graciosamente, brillando sus trajes a la luz del sol.. Los chulillos cuya misión es distraer y cansar al toro por el movimiento incesante de sus pequeñas capas, y los banderilleros que, que clavan sus banderillas en su piel, siguen a Frascuelo, Lagartijo, Machio, Arjona, y el viejo Sanz, los grandes matadores que son halagados por las mujeres y saludados por los hombres(4).
Se acerca Martí en su relación al minuto ya esperado cuando el toro, actor y victima indiscutida del acto, emerja de su encierro:
Una puerta maciza al final de un corredor estrecho y oscuro, se abre y sale el toro. Para enfurecerlo se le ha mantenido en un encierro oscuro, sin alimento o agua, y ha sido torturado por aguijonazos de pica. Cegado por el torrente de luz, aterrado por los gritos que lo reciben, indeciso a cuanto a su primer ataque, se detiene, escarba con cólera la arena, baja la cabeza y mira ferozmente a sus enemigos(5).
La pormenorizada faena, tiene entonces un minuto de expectación con la arremetida ciega del toro contra los caballos de los picadores, y la acción impertinente de los banderilleros que lo aguijonean con sus dardos sin piedad. El matador aguarda su minuto de gloria escudado en los segundos. El toro, pieza sacrificial del acto, se resiste, pero puja aun por su vida:
Aunque las patas débiles del toro apenas pueden sostenerlo aunque los chorros de sangre corran por su cuerpo, y aunque llene la plaza con sus bramidos de dolor, una banderilla de fuego es arrojada contra su cuello. Al penetrar el dardo en la carne se enciende la baqueta. El olor de la carne quemada llena el aire y un humo negro sube en espirales desde su cuello ensangrentado(6).
El minuto sacrificial está cerca:
El matador generalmente sigue a los banderilleros. Esconde la espada en una muleta roja. En su mano derecha lleva la montera, una hermosa gorra redonda y se dirige graciosamente hacia el palco presidencial ante el cual ofrece su víctima. Al Rey, A la Reina! A las hembras andaluzas(7).
El minuto final ha llegado y Martí lo describe con magistral verbo , nada así verán los neoyorquinos por esta vez:
El matador le señala a la cuadrilla el lugar donde desea matar al toro. Los chulillos agitan sus capas ante el hocico del cansado animal(…) El espada lo deslumbra con los rápidos movimientos de una capa carmesí, el toro engañado se abalanza hacia el paño y el espada le da una estocada en el corazón. A veces la espada falla su golpe, hiere al toro en el cuello...Ninguna lengua puede pronunciar palabras más feroces que los epítetos lanzados al matador por la multitud defraudada… Se pensaría que iban a matar al matador. Le silban, y arrancan pedazos de lanas de los asientos para arrojárselos. Pero si el paso tiene éxito, tabacos, sombreros, capas y hasta los abanicos de las damas oscurecen el aire…(8)
La función neoyorquina no verá ese final, ni el minuto en que el toro ya muerto sea arrastrado fuera de la plaza, tampoco el toril se abrirá hasta ocho veces para dejar salir otros tantos especímenes que serán sacrificados, por otras diestras espadas, como si sucede en las corridas auténticamente españolas.

Martí resume para el lector del diario lo que no será la corrida neoyorquina de ningún modo:
Cuando un toro hiere a dos o tres matadores y mata a diecisiete caballos, su fotografía esta en gran demanda. Todo el mundo la compra. Su cabeza es vendida a gran precio, y acaba por adornar el cuarto de algún amante del deporte. Tal es una corrida de toros española en toda su desnudez. Afortunadamente Mr. Berg nos salvará de semejante exhibición en Nueva York(9).


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  1. La Corrida de Toros. José Martí. The Sun, 31 de julio de 1880. (Texto original en Inglés). En Revista Carteles. Año 34-No.5 Febrero 1ero de 1953. p. 88 y 138.
  2. Ibíd
  3. Ibíd
  4. Ibíd
  5. Ibíd
  6. Ibíd
  7. Ibíd
  8. Ibíd
  9. Ibíd

Wednesday, April 22, 2026

"Bar Miami", Café Restaurant y otras dependencias comerciales en la calle República. Camagüey, 1944. (por Carlos A. Peón-Casas)

"Bar Miami". Café Restaurant.
Camagüey, año 1944
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Aspecto actual
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Así se presentaba a este sitio de acreditada presencia en la ciudad agramontina allá por 1944, según oportuna reseña, en un aparte de la revista Cuba Contemporánea a la provincia de Camagüey.

Y no podía ser de otro modo. El acreditado bar que sumaba servicios de café y restaurant se ubicaba en la muy céntrica calle República en el número 272.

Lo había fundado el Sr. Antonio Vall en 1932, con el nombre de aquella ciudad floridana: "donde se rinde culto a la vida elegante y placentera"

Una década después, el sitio se había constituido, según lo apuntaba el cronista, en "el centro social de más importancia de la ciudad de Camagüey"

Para entonces, según sigue en su narración, el Bar Miami contaba "con amplios y ventilados, salones para café y restaurant, y su especialidad era la confección y venta de helados y refrescos de la mejor calidad".

El Sr Vall era originario de España. Había nacido en 1906, y con solo dieciocho años vino a Cuba, radicandose en esta ciudad camagüeyana, para luego contraer nupcias y nacionalizarse cubano

La foto que ilustra aquel entorno nos devela el ambiente movido de aquel establecimiento, justo en la esquina de la calle San Esteban, y cuyo local se conserva hoy, ya sin techo, que colapsó en algún minuto, y dedicado a un muy menguado expendio de comestibles y cerveza dispensada, aún más deprimido en este minuto de pandemia.

Otros dos establecimientos, reseñados en este aparte que hoy desgranamos sobre espacio comerciales ca. 1944, se ubicaban igualmente en la movida calle República, conocida como Reina en los años coloniales, y asiento de espacios de tal signo, que junto a la de Maceo, haciendo de aquellas, una larga arteria signada como espacio ideal para la compra y venta de bienes y servicios.

Se trataban de las ferreterías La Vajilla y La República.

La primera era propiedad del Sr. Lino Rodríguez, también español de origen, reconociendose su comercio con los mejores productos importados de ferretería general, cuyo local actual, conserva el mismo nombre, aunque con funciones diversas y también deprimidas, en el número 459 y próxima a la calle de San Martín.

La República por su parte era entonces propiedad de los Sres. Gómez y Cia era conocida bajo otra administración por sus ventas al detalle de artículos de ferretería. Su local social correspondía a los números 518 y 520 de la misma calle.

Saturday, April 18, 2026

Ha fallecido Mons. Jorge Enrique Serpa Pérez, Obispo Emérito de la Diócesis de San Rosendo, Pinar del Río



Con profundo dolor, pero con viva esperanza en la Resurrección, anunciamos que en la noche de este 17 de abril de 2026, ha partido al encuentro con Dios nuestro querido Excmo. Mons. Jorge Enrique Serpa Pérez, Obispo Emérito de la Diócesis de San Rosendo, Pinar del Río (16 de marzo de 1942 - 17 de abril de 2026).

"He combatido bien mi combate, he corrido hasta la meta, he mantenido la fe" (2 Tim 4,7) Con estas palabras del Apóstol Pablo, nos despedimos de un pastor incansable, cuya vida fue un combate por la verdad y una carrera de servicio a su pueblo.

Mons. Serpa fue para la Iglesia en Pinar del Río donde vivió y sirvió durante doce años, un custodio infatigable; no solo de templos y obras materiales, que supo promover con visión y tesón, sino, sobre todo, de la comunidad cristiana. Supo mantener la vida pastoral de la diócesis con el mismo amor con que la heredó de Monseñor José Siro, la cual atendió personalmente, cimentando la fe en el corazón de los fieles y animando las vocaciones. Sembró las semillas del Reino desde la Conferencia de Obispos Católicos de Cuba a través de la Pastoral Penitenciaria y la Pastoral de la Salud, comisiones que presidió durante varios años.

Lo recordaremos como un hombre valiente y de palabra clara. No conoció el miedo a anunciar el Evangelio con libertad, a señalar la verdad con caridad firme y a tratar a todos —sin distinción— de frente, con la honestidad y la franqueza que brotaban de su amor por Cristo y por su Iglesia. Su trato directo y su forma de decir lo que pensaba, sin dobleces, lo llevaron a ganarse el respeto y el cariño de cuantos trataban directamente con él.

Nacido en Cienfuegos, realizó sus primeros estudios en el Seminario del Buen Pastor en La Habana.

A partir de 1961 estudió teología en Tournai, Bélgica, donde obtuvo la Licenciatura. En esta tierra fue ordenado sacerdote el 14 de julio de 1968, incardinándose en la Arquidiócesis de San Cristóbal de La Habana.

De 1968 a 1999 no le permitieron regresar a Cuba, por lo cual fue transferido a la Arquidiócesis de Bogotá (Colombia).

De 1968 a 1973 fue Vice Párroco en Bogotá y de 1973 a 1999, Párroco del Corazón Inmaculado de María; de 1985 a 1999, fue Director de un colegio católico en Bogotá.

Tras regresar a Cuba en 1999, fue nombrado miembro del Consejo Presbiteral de San Cristóbal de La Habana; de 2000 a 2003 fue Párroco y Vicario episcopal del sector este de la Arquidiócesis; de 2002 a 2003, Administrador del Seminario Mayor de San Cristóbal de La Habana. Posteriormente, de 2004 a 2005, Vicario episcopal del sector Habana Centro y desde el 2003 fue Rector del Seminario Mayor de San Cristóbal de La Habana, simultáneamente.

Fue nombrado Obispo de Pinar del Río por SS. Benedicto XVI el 13 de diciembre de 2006, ordenado el 13 de enero de 2007 en la Catedral de La Habana, y tomó posesión de la Diócesis el día siguiente.

Su partida deja un legado imperecedero de fe intrépida, laboriosidad evangélica y amor fiel a la Iglesia. Encomendamos su alma a la misericordia de Dios, seguros de que la Virgen María, a quien tanto amó, lo conduce al encuentro definitivo con el Señor, a quien sirvió con todas sus fuerzas.

Más adelante daremos información sobre la Eucaristía por el descanso de su alma, que se celebrará en la Catedral San Rosendo.

Invitamos a todas las comunidades, sacerdotes, religiosos, religiosas y fieles laicos a unirse en oración por el eterno descanso de su alma y a dar gracias a Dios por el don de su vida y ministerio episcopal.

"Que los ángeles te conduzcan al Paraíso, y que los mártires te reciban a tu llegada y te lleven a la ciudad santa, Jerusalén. Que el coro de los ángeles te reciba, y con Lázaro, que fue pobre, tengas descanso eterno."

En Cristo, Sumo y Eterno Sacerdote,

+ Mons. Juan de Dios Hernández Ruiz, sj.
Obispo de Pinar del Río.

Pinar del Río, 17 de abril de 2026.

Friday, April 17, 2026

Amparo Fernández Galera, investigadora y promotora de la memoria del Camagüey. Un recuerdo amable y agradecido. (por Carlos A. Peón-Casas)

Homenaje del Blog Gaspar, El Lugareño, a Amparo Fernández, con cariño y admiración.


Los bisnietos del Médico Chino, Sian, 
 junto a la historiadora Amparo Fernández 
(de izquierda a derecha, segunda en la foto)
Foto tomada de Juventud Rebelde.
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La reciente noticia de su partida a la Casa del Padre, al que sirvió desde su impronta de vida como creyente, y en su servicio callado y diligente en los Archivos del Arzobispado de Camagüey, antes solo humilde Obispado desde los tiempos del inolvidable Monseñor Adolfo, nos conectan ahora con su recuerdo, y con su diligente obrar, y también con el agradecido recuerdo de su invaluable ayuda, al remontar alguna escabrosa búsqueda de signo genealógico en aquel bien poblado Archivo donde habitaba y se movía con la diligencia y el atino que solo los años y la experiencia comunican.

De esa diligencia y de esa paciente mirada a la memoria y la historia, eclesial y no, del Camagüey, debemos valiosos aportes como acaso aquel entrañable: Cultura y costumbres en Puerto Principe (Siglos XVI-XVII), una obra de mayores pretensiones, que por razones a veces incomprensibles, no pudo ver publicado en su continuidad temporal, aunque según mi humilde saber y entender, en la que trabajaba con paz y ciencia espartanas, y que acaso, es un material que la sobre vive, esperando aun la mano de nieve, que pueda devolverle vida editorial.

Las manos prestas de un amigo me han rescatado aquel texto ahora en formato digital, gesto que agradezco, desde que en mis tiempos de paciente bibliotecario, lo recuerdo como parte del fondo de la Biblioteca Diocesana, entre otros valiosos y hasta ya incunables materiales alusivos a la historia y la memoria de la inolvidable comarca de Puerto Principe.

De su incansable labor investigativa, no dejo igualmente de recalcar, las coordenadas que la conectaron con la vida y obra del ya Beato Padre Olallo, al que sin dudas le profesara devoción, y a cuyo rescate, dedicara sus esfuerzos más fervientes. Recuerdo ahora mismo su Breve relato biográfico que viera la luz con la ayuda recopilatoria de Fernado Rivero Martin, en conmemoración del centenario de la muerte del Hermano Hospitalario José Valdés, promovido por la Orden Hospitalaria de Camagüey.


La magia de ChatGpt me permite ahora un rápido rastreo por otras evidencias de la interesante labor de rastreo historiográfico y cultural en que Amparo estuvo involucrada. Una nota de CiberCuba( Agosto, 2009) me recuerda ahora sus indagaciones sobre la vida de la comunidad china en la ciudad de los tinajones, y en especial la localización de un personaje de fama antológica en el Principe decimonónico: El Medico Chino, de apellido Sian, a quien logró rastrear en la línea familiar de los Pino Sian, y a quien finalmente pudo hacer visible desde la localización de su partida de Bautizo que se formalizara el 25 de Abril de 1850. Su paciente investigación aporto igualmente otros pormenores del afamado medico de Pekin, quien se casara y ejerciera la medicina en la ciudad del Principe, hasta su fallecimiento en 1885.

Siempre agradeceré, la amable disposición de Amparito como cariñosamente la conocíamos, para colaborarme en alguna que otra búsqueda, incluso ya cuando había dejado de acudir a su entrañable Archivo, y desde su casa, y por mediación del teléfono, me ayudara a echar luz sobre algún oscuro entresijo desde su memorioso recuerdo.

Que descanse en Paz.

Wednesday, April 15, 2026

"Rigoletto" por la Palm Beach Opera (PBO): una producción muy digna y decorosa. (por Baltasar Santiago Martin)


El domingo 22 de marzo de 2026 viajé a la hermosa ciudad de West Palm Beach para asistir a la representación de la ópera Rigoletto, del genial compositor italiano Giuseppe Verdi, en el Kravis Center for the Performing Arts, dirigida por Omer Ben Seadia.

El genial compositor italiano Giuseppe Verdi
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Programa del estreno de Rigoletto
en el Gran Teatro La Fenice, de Venecia,
 el 10 de marzo de 1851.
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Dos imágenes de conjunto del primer cuadro del primer acto,
 que dan idea de la sobria escenografía
 y del lujoso vestuario de esta puesta 
de Rigoletto por la PBO. Fotos: A.R.
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Con muy sobrios y funcionales decorados, diseñados por Robert Dashlsrom para la ópera de Seattle, amén de un fastuoso vestuario para el duque y sus cortesanos en los dos primeros actos –y más austeros en el tercero para los protagonistas–, esta puesta de Rigoletto de la PBO logró trasladarnos visualmente a la ciudad italiana de Mantua en el siglo XVI, gracias también al adecuado diseño de luces de las escenas nocturnas, casi en penumbras, para poder justificar que el Duque entrara a la casa de Gilda ante las propias narices de Rigoletto, y que cuando los cortesanos lo encuentran y lo hacen girar varias veces con los ojos vendados, este no se diera cuenta de que está en el mismo sitio del que ha salido, o sea, la casa donde vive su Gilda, acompañada por la artera Giovanna, personaje que la mezzo-soprano Anastasia Koorn interpretó de modo muy convincente.

Mapa de Mantua en 1585
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Recreación nocturna de las callejuelas 
de Mantua en el siglo XVI 
hecha por la inteligencia artificial (IA)
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Toca ahora hablar del desempeño del resto del elenco.

El tenor Jonathan Tetelman satisfizo las expectativas que tenía de él, por su adecuado desenvolvimiento escénico como el seductor sin escrúpulos Duque de Mantua, así como por su desempeño vocal como dotado tenor lírico, con sobresalientes interpretaciones de las piezas que le corresponden a su personaje, como el aria "Questo o quella" (“Esta o aquella”) y el dúo "E il sol dell'anima" ("El amor es el sol del alma", también conocido como "Dúo de la rosa"), que culmina con “Addio, addio” ("Adiós, adiós"), con Gilda; todo ello en el primer acto, y ya en el segundo: “Ella mi fu rapita!” (“¡Me la han robado!"), “Parmi vedar le lacrime” ("Me parece ver las lágrimas") y la para mí muy contradictoria aria “Possente amor mi chiama” ("El poderoso amor me llama") antes de entrar a poseer a Gilda, pues el que es “voluble como el viento” es él y no “las mujeres”, como dice después, con Gilda ya desechada, en su emblemática aría del tercer acto.

El tenor Jonathan Tetelman (sentado) 
como el Duque de Mantua con sus cortesanos.
 Foto: A.R.
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En cuanto a Aigul Khismatullina como Gilda, fue una intérprete notable por su actuación en todo momento, desde su emotivo dúo "Figlia!, Mio padre! " ("¡Hija!" "¡Padre mío!") y en el ya mencionado dúo con el Duque, mas no así en lo vocal, pues no es la soprano lírica de coloratura que requiere este rol, ya que al final de “Addio, addio” ("Adiós, adiós") no dio el sobreagudo correspondiente, ni tampoco en el "Caro nome" ("Querido nombre") –“que no fue escrito por Verdi”, como pudiera aducir Aigul en su defensa.

Nota aclaratoria sobre dicho sobreagudo final del “Caro nome” de Rigoletto.

En el "Caro nome" de Gilda en Rigoletto, muchas sopranos agregan al final por tradición un Mi6 (Mi sobreagudo) para lucir su técnica vocal, pero se debate que en algunas ediciones originales de la partitura no aparece ese sobreagudo.

Aigul Khismatullina como Gilda 
y Vladislav Sulimsky como Rigoletto. 
Foto: A.R.
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Aigul Khismatullina como Gilda 
y Jonathan Tetelman como en Duque de Mantua.
 Foto: Bruce Bennet
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Vladislav Sulimsky, como Rigoletto, fue para mí la mejor actuación de la puesta, por su desempeño actoral tan convincente, amén de su poderosa y afinada voz de barítono, desde el ya mencionado dúo con Gilda del segundo cuadro del primer acto, y ya en el segundo, su sentida y conmovedora “Cortigiani, vil razza dannata” ("Raza maldita de cortesanos"), en la que increpa a estos por el rapto de Gilda, y luego, su formidable dúo con Gilda "Sì, vendetta, tremenda vendetta" ("¡Sí! ¡Venganza, terrible venganza!"), en el que tampoco Aigul. dio el Mi6 (Mi sobreagudo) que sí está escrito en la partitura original, para ese momento tan impactante para la soprano.

Vladislav Sulimsky como Rigoletto. 
Foto: Bruce Bennet
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En el tercer acto y final, Jonathan se lució en "La donna è mobile" (“La mujer es voluble”) –aria que es una prueba de fuego para cualquier tenor–, que venció de modo inobjetable, con el La4 agudo intermedio y el otro al final que exige esta aria, amén de agilidad, potencia y buen manejo del registro agudo, y no solo dio dicho agudo, sino que lo repitió desde el piso superior de la posada.

Dos imágenes del tercer acto:

1. Rigoletto y Gilda a la izquierda
 y Sparafucile a la derecha

2. Rigoletto y Gilda a la izquierda, 
el Duque al centro
 y Sparafucile a la derecha. 
Fotos: A.R.
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Y ya en el famoso “Cuarteto de Rigoletto”, entre el vengativo bufón, Gilda, el Duque y Maddalena, debo destacar que esta tuvo en la mezzosoprano Elissa Pfaender a una intérprete de lujo, muy en su personaje como la posadera hermana de Sparafucile –el asesino contratado por Rigoletto para matar al Duque.

Antes de pasar a comentar el desempeño de los otros participantes de dicho cuarteto, debo decir que el bajo Morris Robinson estuvo perfecto como Sparafucile, tanto actoral como vocalmente, brillante en su dilema entre matar al Duque o, para complacer a su hermana, al primero que llegara a la posada.

Morris Robinson como Sparafucile. 
Fotos: A.R.
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Jonathan “bordó” “Bella figlia dell'amore” ("Hermosa hija del amor"), secundado por las ya comentadas voces de Vladislav, Aigul y Elissa, pero el esperado sobreagudo final tampoco fue intentado por la soprano.

Jonathan Tetelman com el Duque 
y Morris Robinson como Sparafucile. 
Foto: A.R.
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Jonathan Tetelman como el Duque de Mantua.
 Foto: A.R.
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Todo el elenco en los saludos finales, 
con el conductor de la orquesta 
David Stern al frente. 
Foto: A.R.
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El resto de los cantantes estuvo a la altura de los protagonistas principales: Mario Manzo como el –con toda razón– iracundo Monterone; Erik Tofte como Marullo, Evan Lazdowski como el Conde Ceprano, Saane Halaholoo como la Condesa Ceprano,

Randy Ho como Borsa, Sara Stevens como un paje y Nathan Savant como un guardia, y la orquesta y el coro, dirigidos respectivamente por David Stern y Gregory Ritchey –también conductor asociado–, garantizaron que la  música de Verdi nos volviera a conquistar y a enamorar.



Hialeah, 7 de abril de 2026.

Fotos: Abelardo Reguera (cortesía de F. APOGEO) & Bruce Bennet (cortesia de PBO)

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Gaspar, El Lugareño Headline Animator

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