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Monday, September 7, 2026

Gran Gala Clásica del XXXI Festival Internacional de Ballet de Miami (por Baltasar Santiago Martín)


El sábado 15 de agosto de 2026 tuvo lugar, en el Fillmore Jackie Gleason Theater de la ciudad de Miami Beach, la Gran Gala Clásica del XXXI Festival Internacional de Ballet de Miami, que comenzó con las palabras del Maestro Eriberto Jiménez, director artístico del Festival, quien dio la bienvenida a los presentes y evocó en su discurso el inolvidable legado de Pedro Pablo Peña, fundador del Festival y su mentor y maestro.

A continuación, se procedió a la entrega del premio “Una vida para la danza” –una estilizada estatuilla del artista plástico mexicano David Camorlinga, inspirada en la prima ballerina Maya Plisétskaia– al señor Carlos Veitía, director del Teatro de Nacional Eduardo Brito, de Santo Domingo, República Dominicana, por su reconocida trayectoria artística, quien agradeció de manera emotiva el importante premio recibido.

Eriberto Jiménez, Carlos Veitía y David Camorlinga – quien también hizo uso de la palabra antes de la entrega del premio.
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La función comenzó con el pas de deux Festival de las Flores de Genzano, con coreografía de August Bournonville y música de Edvard Helster; defendido por Emily Estrada y Ataru Matsuya, en digna representación de Arts Ballet Theatre of Florida, cuyo director artístico es Vladimir Issaev.

Emily Estrada y Ataru Matsuya, 
en el pas de deux Festival de las Flores de Genzano.
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A continuación, Marizé Fumero y Marco Micov, del Milwaukee Ballet, dirigido artísticamente por Mikael Pink, nos trasladaron a Verona, con el pas de deux del ballet Romeo y Julieta, coreografiado por Arionel Vargas para la partitura de Serguéi Prokófiev, que interpretaron con pasión y bravura y hasta le subieron la parada con un romántico beso de despedida.

Marizé Fumero y Marco Micov
 en el pas de deux de Romeo y Julieta.
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Laura Barbosa y Eduardo Diez, del Ballet de Monterrey (México), con Yosvani Ramos como director artístico, salieron a escena convertidos en Aurora y Desirée, para interpretar el pas de deux de su boda en el ballet La bella durmiente del bosque, coreografía de Marius Petipa y música de Piotr I. Chaikovski.

Ambos lograron una interpretación muy poética, como si fueran de verdad los príncipes del tan conocido cuento infantil, el cual honraron con el estilo y la interpretación que este ballet demanda, amén de la bravura que demostraron con esas tres arriesgadas “agarradas” que siempre nos hacen contener la respiración durante este pas de deux.

Laura Barbosa y Eduardo Diez en el pas de deux
de La bella durmiente del bosque.
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Correspondió entonces a Danna Sandoval y a Andrés Felipe Ángel, de la Compañía Colombiana de Ballet, dirigida artísticamente por José Manuel Ghiso, interpretar el pas de deux Diana y Acteón, con música de Ricardo Drigo, coreografiado por Agrippina Vagánova

Danna Sandoval y Andrés Felipe
 en Diana y Acteón.
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Danna Sandoval bailó la exigente coreografía con arabesques, balances y jetés elegantes y precisos; con fouettés intercalados con pirouettes en la apoteosis de su variación, mientras que Andrés Felipe, como el perseguido pastor, supo hacer girar a su compañera con total verticalidad –como debe ser–, y a sus saltos no le faltó altura ni volteretas acrobáticas.

A continuación, Brenna Mulligan y Luciano Perotto, del Ballet de San Antonio, cuyo director artístico es Rafael Ferreras, bailaron de forma sobresaliente el adagio Aguas primaverales, con coreografía de Asaf Messerer y música de Serguéi Rachmáninov.

Brenna Mulligan y Luciano Perotto
 en Aguas primaverales.
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A seguidas, Ana Paula Montero y Emanuel Talongo, de la Compañía Nacional de Danza de México, cuyo director artístico es Erick Rodríguez nos trasladaron al Medio Oriente, con el pas de deux del ballet El corsario (coreografía de Marius Petipa y música de Adolphe Adam), en el que, tras un adagio muy bien partneado por Emanuel y sostenidos balances de Ana Paula, ambos se lucieron también en sus variaciones y cerraron con una coda impactante.

Emanuel Talongo y Ana Paula Montero, 
en el pas de deux de El corsario.
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Tras un adecuado intermedio, Chanell Cabrera y Ariel Martínez, del Ballet de Washington –con Edwaard Liang como director artístico–, se adueñaron del escenario del Fillmore para hacer bueno el título de su entrega: Encontrar las luces / Finding Lights, con música de Antonio Vivaldi y coreografía del propio Edwaard Liang, ya que realmente brindaron una actuación muy “luminosa”.

Chanell Cabrera y Ariel Martínez 
en Encontrar las luces.
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Tocó entonces a Natalie Álvarez y a Ihosvany Rodríguez, del Cuban Classical Ballet of Miami, dirigido artísticamente por Eriberto Jiménez, brindar por segunda vez el pas de deux Diana y Acteón, con música de Riccardo Drigo y coreografía de Agrippina Vagánova, interpretado ya por Danna Sandoval y Andrés Felipe Ángel, de la Compañía Colombiana de Ballet, en esta Gala Clásica de las Estrellas, lo cual es algo que no debió suceder y que debe ser evitado en las próximas ediciones de este tan importante festival.

No obstante, aunque las comparaciones no son saludables, considero que ambos subieron la parada con esta repetición del citado pas de deux, al punto de que, para mí, la actuación de Natalie fue la mejor de toda la gala, con jetés, arabesques y balances sostenidos, amén de fouettés intercalados con pirouettes sin moverse hacia adelante, sin desdorar a Ihosvany, que también se destacó en su variación, sobre todo con giros muy vertiginosos y saltos de gran elevación.

Natalie Álvarez y a Ihosvany Rodríguez 
en Diana y Acteón.
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Rachele Buriassi y Esnel Ramos, de Les Grands Ballets Canadiens, con Ivan Cavallari como director artístico, escogieron el pas de deux del ballet Talismán, con música de Riccardo Drigo y coreografia de Marius Petipa, para su exitosa presentación en esta gala, con una muy cuidada interpretación de sus respectivos personajes, pues Rachele es aquí la bella diosa Ella, hija de Amravati, la Diosa del Cielo; mientras que Esnel es el joven maharajá Noureddine, que se enamora de ella y le esconde el talismán con que Ella puede regresar al Cielo donde vive.

Ambos impactaron además por su bravura técnica, tanto en el adagio como en sus variaciones, amén de un buen acople como pareja, con una coda muy efectista.

Rachele Buriassi y Esnel Ramos 
en el pas de deux de El talismán.
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Yasmin Lomondo y João Víctor Monteiro, del Ballet Nacional Sodre, de Uruguay –cuya directora artística es Maria Riccetto– nos volvieron a trasladar al Medio Oriente, pero esta vez con el Pas d’Esclave del ballet El corsario (coreografía de Anna Marie Holmes y música de Adolphe Adam), en el que, tras un adagio muy bien partneado, con giros completamente centrados y la pantomima adecuada de João como Lankedem, el codicioso vendedor de esclavos, ambos convencieron también en sus variaciones, con una coda cual broche de oro para su participación.

Yasmin Lomondo y João Víctor Monteiro, 
en el Pas d’Esclave del ballet El corsario.
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Nicola Marchionni, de Amici di Maria De Filippi, Italia, irrumpió a continuación en escena con Verás, verás / Vedrai, Vedrai, coreografiado por él mismo, con la canción cantada por Mina como banda sonora y su atlético cuerpo como instrumento, acrobacias de gimnasta incluidas.

Nicola Marchionni en Verás, verás.
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De igual manera que con el pas de deux de Diana y Acteón repetido dos veces, Brenna Mulligan y Luciano Perotto, del Ballet de San Antonio (que ya habían bailado Aguas primaverales en esta misma gala), se aparecieron con el mismo pas de deux de El corsario que ya habían bailado Ana Paula Montero y Emanuel Talongo, de la Compañía Nacional de Danza de México, así que no tengo que volver a dar los créditos de la música y la coreografía.

Hasta para mí como crítico resulta tedioso y hasta agotador tener que reseñar dos veces el mismo pas de deux en una función, así que qué dejaremos para el público asistente, que tuvo que ver dos veces Diana y Acteón y dos veces El corsario.

Debo decir que ambos bailaron muy bien, muy acoplados en el adagio y en la coda, y que sus variaciones ratificaron el poderoso arsenal interpretativo y técnico que ya habían demostrado en Aguas primaverales, con la ventaja de que, a diferencia de aquel adagio, el pas de deux de El corsario sí tiene variaciones en las que lucirse mucho más como lo hicieron.

Brenna Mulligan y Luciano Perotto 
en el pas de deux de El corsario.
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Marcella Trindade Borges y Emerson Ferreira, del Ballet do Theatro Municipal do Rio de Janeiro (Brasil), con Hélio Bejani como director artístico, escogieron el pas de deux final del ballet Don Quijote, con música de Ludwig Minkus y coreografía de Marius Petipa, para concluir con broche de bravura esta gran gala.

Marcella Trindade Borges y Emerson Ferreira,
 en el pas de deux de Don Quijote.
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Con un cálido telón de fondo teñido de rojo, la pareja mostró un buen acople en el adagio, en el que Marcella logró sostenidos e impresionantes balances, e hizo gala de sus arabesques a 180 grados, mientras que Emerson la secundó elegantemente, y la alzó y la dejó caer sin titubeos hasta barrer casi el piso en el riesgoso final del adagio.

Ya en sus variaciones, ambos se volvieron a lucir, sobre todo en la segunda parte; Emerson con su gran óvalo de saltos de gran elevación, y Marcela, por su lado, ejecutó la suya con coquetería, musicalidad y precisión, con fouettés intercalados con pirouettes como remate, pero algo desplazados de lugar; en fin, un cierre digno para esta Gran Gala de las Estrellas del Festival Internacional de Ballet de Miami, en su trigésima primera edición.

Antes de concluir mi reseña, debo decir que, al igual que en dos de los teatros donde tuvo lugar la Gala Moderna y Contemporánea, en el Fillmore de Miami Beach también estuvo presente Roselle Gallery, presidida por Roselle y Alfredo León, con tres obras en lienzografías intervenidas, Edición Única, de la colección Frida: un sueño caribeño, del Maestro Esteban Machado Díaz, expuestas en el vestíbulo / lobby, el sábado 15 y domingo 16 de agosto, para rendir tributo, desde las artes plásticas, al Festival Internacional de Ballet de Miami en su trigésima primera edición.

Baltasar S, Martín y Roselle León, con dos de las lienzografías intervenidas, Edición Única, de la colección Frida: un sueño caribeño, del Maestro Esteban Machado Díaz, expuestas en el vestíbulo / lobby del Fillmore, los días 15 y 16 de agosto de 2026.
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Muchas gracias, como siempre, al maestro Eriberto Jiménez, por tanta entrega y devoción por el ballet y el arte en general, fiel continuador del legado del inolvidable Maestro Pedro Pablo Peña.


Baltasar Santiago Martín
Fundación APOGEO & Revista CARITATE
Hialeah, 31 de agosto de 2026.

Fotos: Simon Soong

Sunday, September 6, 2026

Galas de Danza Moderna y Contemporánea del XXXI Festival Internacional de Ballet de Miami. (por Baltasar Santiago Martin)


Las Galas de Danza Moderna y Contemporánea del XXXI Festival Internacional de Ballet de Miami se realizaron el jueves 6 de agosto de 2026, en Lincoln Road, de Miami Beach; el viernes 7 de agosto, en el Teatro Artime de la Pequeña Habana; el sábado 8 de agosto de 2026, en el Deniss C. Moss Cultural Arts Center y el domingo 9 de agosto, en el Amaturo Broward Center for the Performing Arts de Fort Lauderdale, funciones estas dos últimas a las que asistí, pero que solo voy a reseñar la del domingo 9.

La representación comenzó con Quisqueya, una alegoría dominicana, interpretada Cora Collado, del Ballet Nacional Dominicano, cuyo director artístico es Pablo Pérez, con coreografía de Erick Guzmán y vestuario de Renata Cruz: “un tributo a la identidad dominicana y a la rica herencia cultural nacida del encuentro de las raíces taínas, africanas y europeas”, según reza en el programa de mano; tributo rendido a su patria por la bailarina con gran musicalidad y dominio técnico.

Cora Collado en Quisqueya.
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A continuación, Benedetta Pollini y Alessio Badiali, de la Lyric Dance Company, de Italia, dirigida artísticamente por Alberto Canestro, interpretaron Reflejos / Riflessi (extracto del espectáculo Marilyn, más allá de la sonrisa), coreografiado por Alberto Canestro y música de Pierfrancesco Nannoni Bertelli; dueto con el que ratificaron, por su delicado y cuidado trabajo como pareja, que su compañía tiene muy bien puesto el nombre de “Lírica”.

Benedetta Pollini y Alessio Badiali, en Riflessi.
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Dreams fue el tema escogido por el Cuban Classical Ballet of Miami, con Eriberto Jiménez como director artístico, para su primera intervención de la noche, a cargo de Carlos Realegeno –su propio coreógrafo–, quien evidenció su virtuosismo técnico con arriesgadas acrobacias en el aire.

Carlos Realegeno en Dreams.
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Después de las ya celebradas acrobacias de Realegeno, Ednis Ariel Gómez, del Ballet Nacional Dominicano –dirigido artísticamente por Pablo Pérez–, salió a defender con su bien entrenado cuerpo, el solo Todos los seres humanos / All Human Beings, con coreografía de su propio director y como banda sonora, la lectura, primero en inglés y luego en español, del Primer Artículo de la Declaración Universal de los Derechos Humanos.

Ednis Ariel Gómez en
Todos los seres humanos / All Human Beings.
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Desde el silencio fue la pieza escogida por el Ballet Nacional Dominicano para su tercera presentación en esta gala, con Gabriela Rodríguez y Alexander Duval como intérpretes de la coreografía de Alexander Duval, la cual, vestidos de rojo por Renata Cruz, sortearon con absoluta entrega y dominio de sus cuerpos.

Alexander Duval y Gabriela Rodríguez
 en Desde el slilencio.
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El Cuban Classical Ballet of Miami, con Eriberto Jiménez como director artístico, regresó a escena con la pieza Nosotros, con coreografía de su propio director y música de Phillip Glass, interpretada por Eleni Gialas, Natalia Rocamonde, Natanael Leal y Carlos Realegeno, cuya virtuosa técnica estuvo completamente en función de la intención del coreógrafo de honrar todas las variaciones del amor entre los seres humanos, sin descuidar el esmerado estilo neoclásico que caracteriza las creaciones coreográficas del Maestro Eriberto.

Carlos Realegeno y Natanael Leal en Nosotros.
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Natanael Leal y Eleni Gialas en Nosotros.
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Después de un breve y adecuado intermedio, Alexander Duval y Ednis Ariel Gómez, del Ballet Nacional Dominicano –dirigido artísticamente por Pablo Pérez–, trajeron a escena Pan-Pan Cul, coreografiado por el propio Pablo, con el Concierto de Cámara in D Major (II. Largo / III. Allegro) de Antonio Vivaldi como banda sonora, vestidos cada uno por Renata Cruz con una especie de tutú largo blanco y velo de tul de igual color en la cabeza –del que luego se despojaron para bailar más libremente.

En conversación con Pablo –su coreógrafo y director– posterior a la función, este me confesó que Pan-Pan Cul es un divertimento jocoso, con el que los dos bailarines jugaron y se divirtieron, lo cual fue la misma impresión que me dio al verlo en escena.

Alexander Duval y Ednis Ariel Gómez
 en Pan-Pan Cul.
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Eleni Gialas, en representación del Ballet Clásico Cubano de Miami / Cuban Classical Ballet of Miami, dirigido por el Maestro Eriberto Jiménez, salió a escena para bailar Unseen, un solo coreografiado por ella misma, en que, a pesar de la brevedad del mismo. pudo lucir sus grand jetés y su probado arsenal técnico.

Eleni Gialas en Unseen
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Regresaron entonces Benedetta Pollini y Alessio Badiali, de la Lyric Dance Company de Italia, con Alberto Canestro como director artístico, para ofrecer Ave Maria (un extracto del espectáculo Madame, homenaje a Maria Callas), coreografiado por el propio Alberto Canestro, con el Ave Maria de Giuseppe Verdi como música; un espectáculo de gran belleza visual que hizo posible “ver” la inmortal partitura de Verdi gracias al “diálogo” entre ambos bien entrenados bailarines.

Un solo señalamiento: no se le dio el crédito a la soprano que interpretó el Ave Maria –que no fue Maria Callas, como debía haber sido, si es un homenaje a ella.

Benedetta Pollini y Alessio Badiali 
en Ave Maria.
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Ahora me corresponde la parte más difícil de esta reseña, que es hablar de la presentación en esta Gala de Danza Moderna y Contemporánea de un fragmento de un ballet del cual soy el promotor y el autor del libreto: Sueño con Martí en la Alameda, del cual solo se presentó el pas de deux “José Martí y su esposa Carmen Zayas- Bazán”, con coreografía de Eriberto Jiménez, director artístico del Cuban Classical Ballet of Miami, música del genial compositor mexicano Silvestre Revueltas, e interpretado por Cynthia Ham y Natanael Leal.

Solo me limitaré a decir –porque no debo ser juez y parte a la vez– que es un ballet en progreso, por lo que el fragmento que se ofreció no es la versión final, con la música y el vestuario definitivos. No obstante, considero que ambos bailarines asumieron sus emblemáticos y complicados roles con gran dignidad e irreprochable desempeño técnico, con la carga dramática al final que la historia real de este matrimonio demanda.

Cynthia Ham y Natanael Leal
 en Sueño con Martí en la Alameda.
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Mural Sueño de una tarde dominical en la Alameda. Autor: Diego Rivera, inspiración para el ballet Sueño con Martí en la Alameda.
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José Martí, Diego Rivera niño, Frida Khalo
 y la Catrina, en el mural
 Sueño con Martí en la Alameda, de Diego Rivera.
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No debo dejar de mencionar, llegado este punto, que como gran apoyo a este proyecto de la Fundación APOGEO y del Creation Art Center, con el Maestro Eriberto Jiménez al frente, Roselle Gallery, presidida por Roselle y Alfredo León, estuvo muy presente, en este 31° Festival Internacional de Ballet de Miami, con tres obras en lienzografías intervenidas, Edición Única, de la colección Frida: un sueño caribeño, del Maestro Esteban Machado Díaz, expuestas en el vestíbulo / lobby de tres de los teatros donde se realizó el Festival: el sábado 8 de agosto de 2026, en el Deniss C. Moss Cultural Arts Center, el domingo 9 de agosto, en el Amaturo Broward Center for the Performing Arts de Fort Lauderdale, y el sábado 15 y domingo 16 de agosto, en el Fillmore Miami Beach, para rendir tributo, desde las artes plásticas, al ballet en su máxima expresión.

1. Cena entre amigos


Título: Cena entre amigos
Técnica: Lienzografía intervenida
Tamaño: 140 cm x 300 cm (55.1” x 118.1”)
Año: 2026
Autor: Esteban Machado Díaz


2. Rosa para el amigo sincero


Título: Rosa para el amigo sincero
Técnica: Lienzografía intervenida
Tamaño: 180 cm x 140 cm (70.9” x 55.1”)
Año: 2026
Autor: Esteban Machado Díaz


3. Frida, la Catrina


Título: Frida, la Catrina
Técnica: Lienzografía intervenida
Tamaño: 150 cm x 120 cm (59.1” x 47.2”)
Año: 2026
Autor: Esteban Machado Díaz


Exposición de Roselle Gallery en el vestíbulo del Amaturo Broward Center for the Performing Arts de Fort Lauderdale, el domingo 9 de agosto de 2026.
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En la exposición de Roselle Gallery en el vestíbulo del Amaturo Broward Center for the Performing Arts de Fort Lauderdale, domingo 9 de agosto de 2026: Anita Curbelo, Baltasar S. Martín y Roselle León.
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En la exposición de Roselle Gallery en el vestíbulo del Amaturo Broward Center for the Performing Arts de Fort Lauderdale, domingo 9 de agosto de 2026: Natanael Leal y Baltasar S. Martín.
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Después de esta dramática inmersión en la historia de la vida real de José Martí y de su esposa Carmen Zayas- Bazán, Darlyn Pérez y Brenan González, de la Marez Dance Company (USA), con Brodie Rachelle Masse y Darlyn Pérez como directores artísticos, se apoderaron del palco escénico del Amaturo para brindar de modo impactante Al borde de todo / At the edge of everything, con coreografía de los directores de la compañía, en colaboración con Brenan González, pero sin especificar la música que utilizaron, lo cual también ocurrió en Unseen y en Desde el silencio, a no ser que en este caso fuera eso.

Brenan González y Darlyn Pérez 
en Al borde de todo.
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Y para finalizar de modo muy colorido y espectacular esta Gala, Cora Collado, Gabriela Rodríguez, Alexander Duval y Ednis Ariel Gómez, integrantes del Ballet Nacional Dominicano –dirigido artísticamente por Pablo Pérez–, salieron a brillar con Sinestesia, coreografía del propio Pablo y mallas de llamativos colores diseñadaos por Renata Cruz, inspirada a su vez en la teoría del color de Wassily Kandinsky, a la que todos hicieron un hermoso tributo visual y plástico con su sincronizada y virtuosa danza.

Cora Collado, Gabriela Rodríguez, 
Alexander Duval y Ednis Ariel Gómez
 en Sinestesia.
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Saludos finales de los bailarines de las
 compañías participantes en la gala.
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Gracias, maestro Eriberto Jiménez, por tanta entrega y devoción por el ballet y el arte en general, fiel continuador del legado del inolvidable Maestro Pedro Pablo Peña.


Baltasar Santiago Martín
Fundación APOGEO & Revista CARITATE
Hialeah, 30 de agosto de 2026.


Fotos: Simon Soong

Thursday, August 27, 2026

Galas de clausura del XXXI Festival Internacional de Ballet de Miami. (por Wilfredo A. Ramos)


“La perfección técnica es insuficiente, es huérfana sin el alma auténtica del bailarín”. Sylvie Guillem.



Después de tres semanas de diversas actividades que recogieron presentaciones de publicaciones, charlas, exposiciones, proyecciones de documentales, clases y funciones en diferentes escenarios, llegó por fin el cierre de la XXXI edición del Festival Internacional de Ballet de Miami (FIBM) con las habituales dos funciones de las denominadas Galas Clásicas, las cuales tuvieron lugar los días 15 y 16 del presente mes de agosto en el teatro Jackie Gleason de South Beach.

En dichos espectáculos se presentaron artistas pertenecientes a compañías danzarías de Italia, México, Uruguay, Colombia, Brasil, así como de las ciudades de Washington, Milwaukee, San Antonio, Rhode Island y Miami, todas en Estados Unidos. Como es habitual en ambas galas se realizaron las entregas de los premios ‘Una vida por la danza’ y ‘Crítica a la cultura de la danza’, el primero otorgado al ex bailarín dominicano Carlos Veitia, quien fuera cofundador y director del Ballet Concierto Dominicano, así como del Ballet Nacional Dominicano, habiendo sido merecedor de diversos reconocimientos en su trayectoria artística; mientras que el segundo de los galardones le fue otorgado a la norteamericana Christine Jowers, ex bailarina, escritora, curadora, productora y profesora, siendo actualmente la fundadora y editora jefe de ‘The Dance Enthusiat’, una institución dedicada al periodismo danzario, su documentación, a promover el compromiso de las audiencias, la crítica y la literatura sobre danza, la cual no se presentó ni envió a nadie en su nombre a recogerlo,

De las dos presentaciones programadas solo podremos hablar acerca de la realizada el domingo a las 5:00 de la tarde en el citado teatro a la cual pudimos asistir, aunque con respecto a la información ofrecida por el programa de mano nos llamara la atención que en la función del sábado anterior aparecieran anunciados para interpretar las mismas piezas por bailarines de diferentes compañías. Tal fue el caso del pas de deux ‘El Corsario’ que correría a cargo de intérpretes del Ballet de San Antonio y de la Compañía Nacional de Danza de México, amén que se anunciaba además la presentación de ‘El pas de la esclava’ con lo cual sumarían tres piezas de la misma obra; lo mismo sucedería con el pas de deux ‘Diana y Acteón’, que sería interpretado tanto por la pareja del Cuban Classical Ballet of Miami como por la de la Compañía Colombiana de Ballet. Una situación como la anterior denota una desacertada coordinación en la preparación del programa, algo que es imprescindible tener en cuenta desde el instante en que los participantes anuncian su presencia en el evento y el programa con el cual intervendrán.

Respecto al programa de la función dominical a la que como ya dijimos pudimos asistir, el mismo comenzó con la pareja integrada por Yasmín Lomondo y Joao Víctor Monteiro, del Ballet Nacional Sodre, de Uruguay, dirigida artísticamente por María Ricetto, quienes interpretaron la pieza ‘Tócame’, un trabajo de ballet contemporáneo con firma de Ricardo Amarante el cual, aunque bien interpretado no aportó nada en cuanto a lenguaje coreográfico. La segunda intervención estuvo a cargo del bailarín ‘free lance’ italiano Nicola Marchionni quien asumió en solitario la variación del pas de deux ‘Diana y Acteón’, en una presentación más propia de un concurso que de una gala de festival.

A continuación, el Arts Ballet Theatre of Florida bajo la dirección artística de Vladimir Issaev ofreció ‘Danzón’, obra de Yanis Pikieris de corte contemporáneo, bien interpretada por Nora Yun Schaefer y Andreas Cross, pero carente de novedad coreográfica y la cual es bailada sobre una partitura musical que nada tiene que ver con el título de dicha pieza, el cual hace referencia a un género musical y bailable específico, de origen cubano muy popular en México. Por su parte el Ballet del Teatro Municipal de Rio de Janeiro dirigido artísticamente por Helio Bejani, subió a escena el pas de deux del ballet ‘La Fille Mal Gardee’, coreografía de Jean Dauberval, con las interpretaciones de Marcella Trindade Borges y Emerson Ferreira, quienes ofrecieron un trabajo limpio y con la frescura que dichos roles merecen.

La Compañía Colombiana de Ballet -agrupación de habitual presencia en este evento- bajo la dirección artística de José María Ghiso, presentó a continuación ‘Tango’, pieza también de ballet contemporáneo de Jaime Pinto, a cargo de la pareja formada por Danna Sandoval y Andrés Felipe Ángel, quienes hicieron entrega de un trabajo cargado de energía y limpieza técnica. Respecto al desarrollo coreográfico esta obra contiene momentos que dan la impresión de haber finalizado la misma tanto por la permanencia estática en una determinada pose por parte de los bailarines como por la terminación de la música, situación tomada por el público como de final de la obra, procurando con ello la consiguiente tanda de aplausos y exclamaciones, interrumpiendo la continua dinámica de la pieza.

Cerrando la primera parte del espectáculo, subieron a escena la pareja de bailarines del Ballet de Monterrey, México, que dirige artísticamente Yosvani Ramos, integrada por los muy jóvenes Laura Barbosa y Eduardo Diez en el conocido pas de deux del ballet ‘Don Quijote’, quienes hicieron una entrega que podríamos considerar correcta técnicamente, pero ausente del alma e interpretación que supone la entrega a dicha pieza.

Un detalle para señalar con respecto a estas dos últimas presentaciones tiene que ver con el diseño de luces utilizado con el que se iluminó el telón blanco -ciclorama en términos teatrales- colocado al fondo del escenario, el cual fue coloreado con luces rojas en ambas oportunidades, una a continuación de la otra, provocando una sensación de falta de rigor en el diseño de la concepción del espectáculo. Otro detalle al cual es imposible no referirnos, tiene que ver también con dicho ‘telón blanco’, el que presentaba una llamativa costura en su centro -de forma horizontal- la cual se extendía de un lado al otro del mismo, uniendo los dos paños de tela que lo conformaban, resultando por lo burdo del mismo, imposible de dejar de mirar en todo momento. Los que hemos asistido habitualmente a las presentaciones de ballet en este coliseo -Jackie Gleason- conocemos de las pésimas condiciones técnicas que dicho teatro presenta para albergar espectáculos de este tipo. Sabemos que no poseen el comentado ciclorama, pieza de telonería básica en cualquier teatro de tales dimensiones, así como un extremadamente pobre equipamiento de luces con el cual se logra iluminar escasamente el escenario, provocando que los bailarines se muevan constantemente dentro de zonas de oscuridad o peor aún, queden iluminados solo partes de sus cuerpos.

A este de por sí grave problema técnico habría que añadirle el que en diversas ocasiones el manejo de las luces por parte de los encargados de hacerlo sea caótico, encendiendo o apagando las mismas en momentos no pertinentes. Si a lo anterior sumamos el inapropiado sistema de sonido existente en la sala, el cual se encuentra concebido para ofrecer grandes y estridentes conciertos musicales lo que provoca sonidos extremadamente rudos, podemos llegar a la conclusión que realizar funciones de ballet en dicha instalación teatral se convierten en un ‘tiro en el propio pie’ para las mismas. No obstante, estamos obligados a reconocer que ante la escasez de escenarios apropiados en la ciudad para tal tipo de espectáculos y los precios desproporcionados exigidos por los existentes, los organizadores de este evento se ven en la necesidad de utilizar dicho teatro, a lo que se suma el verse también condicionados a hacerlo debido al patrocinio que la ciudad de Miami Beach otorga para la realización del FIBM. Sin duda alguna con estas lamentables condiciones materiales ningún espectáculo puede destacar.

Después del lamentable anterior paréntesis, continuando con la segunda parte del programa, el telón subió con la presencia del Washington Ballet, institución cuya dirección artística se encuentra en manos de Edwaard Liang, presentando ‘Finding Lights’, obra del propio Liang, asumida por Chanell Cabrera y Ariel Martínez quienes realizaron con precisión y limpieza técnica esta tampoco nada exigente coreografía de ballet contemporáneo. A continuación, se presentó la pareja integrada por Marize Fumero y Marco Micov, del Milwaukee Ballet que dirige artísticamente Michael Pink, con el pas de deux del ballet ‘Romeo y Julieta’, coreografiado en esta oportunidad por el propio Pink. Ambos bailarines se entregaron en un hermoso y sentido trabajo de interpretación que permitió apreciar una bien concebida línea coreográfica y una delicada entrega de la técnica en función de la actuación que dicha obra requiere. Sin duda alguna uno de los grandes momentos de la gala.

De México también, la Compañía Nacional de Danza, cuyo director artístico es Erick Rodríguez, ofreció otra pieza de línea contemporánea sin mayor destaque, con el nombre de ‘Amor (A mis padres)’, obra de Jaqueline López e interpretada por Ana Paula Montero y Emanuel Talongo. El Cuban Classical Ballet of Miami, agrupación patrocinadora del festival y que dirige Eriberto Jiménez, llevó a escena el pas de deux ‘Diana y Actión’ de la coreógrafa rusa Agrippina Vaganova, el cual estuvo a cargo de Natalie Álvarez e Ihosvany Rodríguez, dejando sensación de trabajo no logrado por completo debido a imprecisiones técnicas y evidente pobreza interpretativa. Respecto a este momento, nos vemos obligados a señalar algunos detalles que detonaban falta de cuidado con la imagen visual de la obra, debido a que resultó desacertada la elección de los colores del vestuario utilizado, ya que mientras ella vestía una túnica de color rojo, él portaba otra de color amarillo brillante, creando un demasiado estridente contraste; mientras que por otra parte la iluminación en rojo sobre el telón blanco del fondo del escenario provocaba una inadmisible saturación óptica entre el vestuario de la bailarina y dicha proyección de luces.

Una de las presentaciones más destacadas en esta jornada sin duda alguna resultó ser la de los representantes de Les Grands Ballets Canadiens, compañía dirigida artísticamente por Iván Cavallari, con el pas de deux del ballet ‘Espartaco’, en esta ocasión con coreografía de Etienne Bechard e interpretado por Rachele Buriassi y Esnel Ramos. Ambos intérpretes ofrecieron un trabajo de alta complejidad y complicidad artística totalmente resuelta, poniendo la limpieza de la ejecución técnica en función del amplio espectro teatral que dicha obra exige. Entregas como esta son las esperadas siempre poder disfrutar en un evento de esta categoría.

Nuevamente el bailarín ‘free lance’ italiano Nicola Marchionni salió al escenario con un solo de estilo contemporáneo titulado ‘Vedrai, Vedrai’ (Ya verás, ya verás) de su propia autoría, pieza que aunque bien ejecutada no aportaba nada al lucimiento del evento.

Para el cierre de la jornada subió a escena el conocido pas de deux ‘El Corsario’, coreografiado por Marius Petipa e interpretado por Brenna Mulligan y Luciano Perotto, en representación el del Ballet de San Antonio, cuyo director artístico es Rafael Ferreras y ella del Ballet de Rhode Island , bajo la dirección de Kathleen Breen Combes, quienes hicieron entrega de un trabajo enérgico por parte de él y cuidadoso en estilo por el de ella, con lo que provocaron la intensidad climática que dicha obra siempre lleva a los escenarios y ofrecieron el final adecuado a esta gala y al festival.

Un aspecto que no quisiéramos pasar por alto antes de terminar, el cual influye negativamente en la estética de cualquier presentación danzaría, es el que tiene que ver con bailarines hombres luciendo tatuajes en diferentes zonas de sus cuerpos. Sin importar la cantidad o tamaños de los mismos, estos a la vista sobre un escenario resultan inapropiados por completo y sabemos perfectamente que aplicando una capa de maquillaje en las zonas dibujadas de la piel pueden ser ocultados.

Para finalizar nuestro trabajo sólo nos restaría agregar que esperamos por el bien de la continuidad del Festival Internacional de Ballet de Miami, que en las venideras ediciones se haga un esfuerzo por recuperar -y también elevar- el nivel artístico que el evento ha ido perdiendo en los últimos tiempos, debido a múltiples factores que han incidido de forma directa en ello y que deben ser analizados atentamente, los cuales han provocado una notable merma de su nivel artístico, así como la considerable pérdida de un público conocedor, exigente y amante de esta manifestación que existe en nuestra ciudad.



Wilfredo A. Ramos.
Miami. Agosto 24, 2026.

Wednesday, August 12, 2026

Gala Contemporánea del XXXI Festival Internacional de Ballet de Miami (por Wilfredo A. Ramos)



“Bailar es salir de uno mismo, 
más grande, más bello, más poderoso…” Agnes de Mille.



Como ha sido habitual el festival Internacional de Ballet de Miami ha procurado a través de los años ser una vitrina donde se muestran diferentes estilos danzarios más allá de la danza clásica, por lo que en todas las ediciones del evento son programadas también funciones en las cuales participan compañías que ofrecen un variado repertorio de obras tanto de ballet como de danza contemporánea, con las cuales es posible disfrutar de diferentes líneas y conceptos artísticos.

En esta oportunidad se presentaron bailarines de República Dominicana, Italia y Estados Unidos en funciones programadas en los escenarios del Manuel Artimes Theater, Moss Cultural Arts Center y el Amaturo Theater Broward Center, así como una presentación al aire libre en el boulevard de Lincoln Road, en Miami Beach.

El Ballet Nacional Dominicano bajo la actual dirección artística de Pablo Pérez presentaron cinco obras que pusieron de manifiesto el magnífico trabajo que durante años ha venido llevando a cabo dicha agrupación danzaría, la cual ha logrado obtener un cohesionado nivel técnico-artístico y sobre todo ser poseedora de un staff masculino de notable presencia escénica, algo no muy común en muchas instituciones danzarías. Esta compañía que hoy muestra un sólido resultado ha sido el producto de largos años de trabajo que se remontan a la década del cuarenta del pasado siglo, con la llegada al país desde entonces de profesionales europeos y cubanos, los cuales fueron adaptando técnicas, estilos y conceptos a la idiosincrasia de la cultura nacional.

El programa ofrecido por esta agrupación estuvo formado por “Quisqueya”, un solo coreografiado por Erick Guzmán e interpretado por la joven Cora Collado, el cual pretende ser de manera breve un canto a la multiplicidad étnica que conforma la nacionalidad dominicana, pero que, aunque bien interpretado no deja claro su objetivo al no poseer una coreografía que satisfaga dicho propósito. Una segunda obra fue la excelentemente interpretada “All Human Beings” a cargo de Ednis Ariel Gómez, con coreografía de Pablo Pérez, la cual es bailada teniendo como fondo sonoro únicamente una voz diciendo la Declaración Universal de Derechos Humanos. El tercer número consistió en el pas de deux “Desde el silencio” coreografiado por Alexander Duval, quien también lo interpreta junto a Gabriela Rodríguez, trabajo que transcurre entre la ausencia absoluta de sonido en su primera parte y la música del compositor español César Benito hacia el final del mismo. Esta pieza ofrece un interesante trabajo donde ambos intérpretes exhiben una acertada mezcla entre ballet y danza mediante una precisa organicidad y limpieza de movimientos.

Una pieza presentada por el Ballet Nacional Dominicano fue “Pan-Pan Cul” -desconozco el significado de dicho título- también coreografiada por Pablo Pérez, con música del compositor italiano Antoni Vivaldi e interpretada por Alexander Duval y Ednis Arial Gómez. Este pas de deux masculino, que según las notas del programa dice inspirarse en las transformaciones que sufre el espíritu humano -algo que en realidad no se aprecia en el desarrollo coreográfico- deja en evidencia un fuerte y centrado trabajo por parte de ambos intérpretes, quienes hacen muestra de una excelente preparación e impresionante presencia física en escena. Como última de las entregas de esta agrupación se presentó “Sinestesia”-obra sin argumento- igualmente del director de la compañía, Pablo Pérez, interpretada por Cora Collado, Gabriela Rodríguez, Alexander Duval y Ednis Ariel Gómez, la cual se desenvuelve a través de sucesivos momentos danzarios que permiten la oportunidad de presenciar el desempeño de los bailarines en distintas composiciones -solos, dúos, tríos, grupo- entregados al goce de la música por medio de la danza, obra bien escogida para cerrar la noche de presentaciones.

De Italia se presentó Lyric Dance Company, la cual ha participado anteriormente en otras ediciones del festival -2019, 2020, 2021- agrupación dirigida por Alberto Canestro y que subió a escena con dos pas de deux de ballet contemporáneos, el primero “Riflessi” -Reflexiones- el cual forma parte de una obra mayor que rinde homenaje a Marilyn Monroe, titulada “Marilyn, otre il sorriso” -Marilyn, más allá de la sonrisa- y “Ave María”, fragmento de la obra “Madame, Omaggio a María Callas” -Madame, regalo a María Callas- un tributo a la gran Diva del bel canto. Ambas obras coreografiadas por el propio Canestro tuvieron en las interpretaciones de Benedetta Pollini y Alessio Badiali a dos ejecutantes que asumen con delicadeza y limpieza sus desempeños aunque no se pueda encontrar diferencias en el lenguaje coreográfico entre una y otra pieza a no ser por las distintas partituras musicales que acompañan cada obra.

De Estados Unidos subió a escena por vez primera la joven agrupación Marez Dance Company radicada en esta ciudad de Miami, la cual es dirigida por Brodie Rachelle Masse y Darlyn Pérez, que presentó una obra de danza contemporánea titulada “At the Edge of Everything”, ejecutada por Brenan González y la propia Darlyn Pérez.

El Cuban Classical Ballet of Miami (CCBM), compañía sede del evento ofreció entre sus varias producciones el solo “Dreams”, coreografiado e interpretado por el bailarín Carlos Realegeno, trabajo de danza contemporánea donde como sucede con muchas piezas de este género, el exceso de movimientos gimnásticos desplaza al concepto danzario. Como segunda obra, la agrupación presentó “Nosotros”, con música de Philip Glass y coreografía de Eriberto Jiménez director de la compañía, la cual contó con la participación de Eleni Gialas, Natalia Rocamonde, Natanael Leal y Carlos Realegeno, en un coordinado trabajo donde el objetivo primordial se limita a bailar la música sin un elaborado desarrollo coreográfico. Bailada y coreografiada por Eleni Gialas, el solo “Unseen” el cual, con su brevedad y pobre trabajo imaginativo, no era merecedor de estar presente en una gala. La última de las obras del CCBM en subir a escena fue el pas de deux “Sueño de Martí en la alameda”, coreografía también de Eriberto Jiménez, que por el nombre de la misma se infiere que hace referencia al prócer de las guerras por la independencia cubana José Martí y que según información forma parte de una posible obra de mayor extensión, pero que con lo visto ahora en escena no hay oportunidad de conocer su argumento, limitándose a ser otro baile de pareja más. Sus intérpretes fueron Natanael Leal y Cynthia Hamm quienes abordaron una no muy arriesgada coreografía con acertada limpieza, donde por el aceptable desempeño del acompañante y las magníficas condiciones mostradas por la bailarina se podría esperar un más interesante trabajo coreográfico.

Para finalizar, una reflexión que año tras año nos hacemos y que tiene que ver con que en estas presentaciones se echa de menos la participación de agrupaciones danzarías radicadas en el Sur de la Florida y en específico en la ciudad de Miami, situación que le resta el imprescindible carácter de fiesta de la danza que conlleva la realización de eventos de esta naturaleza y que estamos siempre a la espera que pueda verse superado.


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Fotos/Simon Soong
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