Thursday, August 11, 2016

La importancia del calostro emocional (por Christina Balinotti)

Nota del blog: Sección semanal dedicada a la familia por la Dra. Christina Balinotti (https://www.facebook.com/christina.balinotti), quien ha aceptado la invitación a compartir cada jueves, un tema relacionado con su proyecto Universidad de la Familia. Este programa académico comenzará a funcionar en Miami el próximo mes de agosto, con un programa extenso de 45 semanas, en la Humboldt International University.

El texto de esta semana forma parte de su libro De Madres a Hijas, el ABC de la Familia (Alexandria Library, 2015).Los libros de la Dra. Christina Balinotti se pueden adquirir en Amazon en este enlace


Tu niño estuvo en tu panza. Conoce tus olores, los ritmos de tu corazón, el sonido lejano de tus palabras que lo pacifican. Que le resuenan. Todo ello es familiar para él. ¿Has visto de qué forma se tranquiliza sobre tu pecho? De a poco y, gracias a este apego y consistencia, a no pasar de mano en mano, una oscura conciencia de realidad surgirá lentamente. Sin la constancia y tonalidad de tu presencia las cosas avanzarán, sin duda, pero de manera deficiente. ¿Alguna vez sufriste el cambio continuo de profesores en tus años estudiantiles? Te ofrezco ésta débil e insuficiente analogía con el fin de dibujar una comprensión aproximada. Luego de acostumbrarte a sus explicaciones. A sus pausas y resúmenes, venía el reemplazo y una nueva adaptación. He conocido personas que, por motivos laborales, se mudan varias veces al año. Si trasladamos estas frágiles comparaciones a la escala de necesidades del bebé, impotente y acuciado por tensiones orgánicas que no sabe procesar, el resultado es trágico. Al menos tú, como adulto, tienes un Yo, una personalidad. Tal vez no te conozcas demasiado, en tus deseos más profundos, pero puedes comprender la realidad. Posees defensas contra la ansiedad y la pérdida. Tienes lenguaje para expresar enojo y aliviarlo a través de las palabras. El pequeño sólo te tiene a ti para significar su realidad. No es conveniente que, de manera constante, pase de brazo en brazo, porque esto significaría regresar siempre al punto de partida. Si has logrado desarrollar un robusto instinto materno, estarás en condiciones de sostener y abrigar a tu hijo como ninguna persona podrá hacerlo. Sólo tú eres capaz de identificarte, quiero decir, comprender, sus estados de ánimo. Empatizar con él lo denomino calostro emocional, que, al igual que la leche materna, es una vacuna fabulosa y gratuita que dura toda la vida. No retires el pecho psicológico antes de tiempo. Tampoco lo perpetúes. Ni consentido ni descuidado. Término medio. Balance. No se trata de pasar el día entero, físicamente pegada al bebé, como escuché decir a una joven, ¡Sin mi día off! El niño debe saberte cerca pero no aglutinada. Necesita tu presencia-ausencia. Saber que te encuentras en la casa, trabajando tal vez, en tu computadora, y que acudirás cuando necesite satisfacer sus necesidades de alimentación, de juegos y de caricias. Enséñale, con paciencia, a dormir en su cuarto. Sé que es más fácil, llevarlo a tu cama cuando llora por las noches, pero debes pensar en él. En lo que es mejor para su desarrollo psicológico y acostumbrarlo a este hábito de salud emocional. Sabes, el deseo de ser alguien en la vida, surge de la falta. De la carencia. De un grado de frustración. No hablo de la carencia de necesidades básicas. Ni de tu ausencia full time del hogar durante sus primeros 6 años. El deseo de autonomía personal y autoestima, nace de una educación equilibrada. Saber, como madre, qué ofrecer y qué limitar. Por esta razón, es importante, establecer un sano término medio que, luego cuando el pequeño crezca, extenderás a sus demandas de regalos o salidas. Recuerda, ni poco ni mucho. Evita la desmesura en tus conductas parentales. La famosa hibris de la que hablaban los griegos.

Concluimos, entonces, que el ser humano, durante sus primeros años, necesita suplir una serie de necesidades básicas, de supervivencia y crecimiento, entre las que se encuentra la necesidad de tener una madre cercana, envuelta en el día a día de su evolución, en lugar de un cuidador o sustituto como se dice ahora. Este es un derecho del hijo y un deber de toda madre. Amiga mujer, si tu vocación profesional es muy fuerte o no has desarrollado el instinto maternal, no tengas hijos. No te dejes llevar por el qué dirán. No sientas culpa. La familia, los amigos y la cultura nos recuerdan, a cada momento, el imperativo biológico de ser madres. Una etapa maravillosa que debes disfrutar en plenitud solo si estás preparada y comprometida para ello. Si te encuentras en condiciones, de ofrecer, sin reparos, tu calostro emocional.



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Christina A. Balinotti: Escritora, Personalidad de Televisión y Radio. Experta en temas de Cultura y Psicología. Mujer de la Semana 2015 CNN Español. Pionera del Movimiento y Organización Femenidad Holística.

https://www.facebook.com/christina.balinotti
https://www.youtube.com/user/christina5679



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