Thursday, July 21, 2016

¿Cómo funciona la mente de tu bebé? (por Christina Balinotti)


Nota del blog: Sección semanal dedicada a la familia por la Dra. Christina Balinotti (https://www.facebook.com/christina.balinotti), quien ha aceptado la invitación a compartir cada jueves, un tema relacionado con su proyecto Universidad de la Familia. Este programa académico comenzará a funcionar en Miami el próximo mes de agosto, con un programa extenso de 45 semanas, en la Humboldt International University.
 
El texto de esta semana forma parte de su libro De Madres a Hijas, el ABC de la Familia (Alexandria Library, 2015).Los libros de la Dra. Christina Balinotti se pueden adquirir en Amazon en este enlace
 

La psiquis de un bebé es comparable con una pantalla de cine sobre la cual aún, no se ha proyectado película alguna. Hacia el 5to mes de vida, la relación con la madre promueve la proyección de las primeras imágenes sobre la psiquis del infante. Precursoras de la memoria y de todo pensamiento posterior, estas representaciones son las de mamá. Cuando tú te alejas. De a poco le permites desarrollar sus primeros recuerdos. Recuerdo de ti. De tu aroma. Que tú te alejes significa que comienzas a dejarlo solito en ciertas oportunidades. Por ejemplo, cuando duerme y tú no estás en el cuarto. Cuando se queda con la abuela porque tienes consulta con el médico o un trabajo que cumplir. Su gran ansiedad por verte creará una primitiva imagen mental de ti que le servirá de consuelo. Este mecanismo sienta las bases de lo que en psicología se denomina “proceso secundario” imprescindible para el resto de nuestra vida. Mediante dicho proceso, calmamos el hambre, pensando en una pizza, mientras esperamos que la traigan. Aprendemos a demorar el deseo. A controlarlo. A que las cosas no son ya, aquí y ahora. De esta manera la psiquis de tu pequeño comienza a acumular recuerdos a partir de una imagen primigenia. La tuya mamá, que, cuando te alejas por unos momentos le permites recordarte. Y esto calma la angustia que le produce tu ausencia. Los individuos que no han pasado, satisfactoriamente, por esta etapa. Que no aprendieron a esperar, son presa de sus impulsos. Del descontrol emocional que los lleva a cometer cualquier crimen para lograr sus deseos. Aquellos que defraudan, los que matan o se quedan en la calle por el juego son personas que, por lo general, no accedieron a este proceso psicológico y humano de suprema eficacia. Mediante el mismo, tu hijo sabrá que si quiere un auto deportivo deberá trabajar y ganar dinero para obtenerlo en lugar de ir a robarlo.

No sólo tú colega-mamá facilitas el desarrollo del pensamiento y la memoria en tu niño, sino que, además, tu rostro será el primer espejo mediante el cual aprenda a reconocer sus propios estados de ánimo. Alegría o tristeza. Preocupación o enfado. A través de tus gestos, el pequeño, descubre si es aceptado o reprobado. Aprende quién será en la vida. Como dijo Aristóteles, todos somos al nacer una tabla rasa. No llegamos con un guion bajo el brazo. Por tal razón los padres debemos prestarle nuestro modelo de vida y de costumbres.

Piera Aulagnier, psicoanalista germana define este préstamo, como, “violencia primaria”. Un traspaso necesario de la cultura parental a los hijos. Un mapa de ruta. El tema es saber dónde detenerse. No caer en lo que, Aulagnier, denomina luego, “violencia secundaria”. Significa que, en un punto, debemos permitirle elegir su destino. Trazar su propio mapa.

De todo lo anterior se desprende que el rostro materno es el primer espejo en la vida de todo ser humano. A través de su mirada y de sus gestos de aprobación o descontento, el niño descubre sus diferentes estados emocionales.

Tu bebé se descubre en el espejo

Entre los 6 y 18 meses de vida, ocurre en la evolución neuro-psicológica del infante una fase decisiva, que el psicoanalista francés Jackes Lacan denomina, Fase del espejo. El pequeño acostumbrado a descubrir sus estados de ánimo en el rostro materno, pasará a descubrir la imagen de su cuerpo completo en los espejos de la casa. Momento de suma importancia para el desarrollo humano que alcanzará así, un nuevo peldaño. La extrema inmadurez neurológica del infante le impide reconocer su cuerpo como propio, mucho menos moverlo a voluntad. Sólo alcanza a ver partes del mismo en movimiento, una mano, un pie. Recién cuando mamá lo coloca frente a un espejo ocurre, entonces, un momento fundante de la experiencia humana. Junto al descubrimiento de su imagen en el espejo, celebrada con júbilo, escucha las palabras de la madre que le dicen lo hermoso que es y le profetizan un futuro maravilloso. Será médico como el tío Alberto. Triunfador en las finanzas como el abuelo, etc. Le ofrecemos al niño nuestras expectativas como una guía para vivir.

Dicho ejercicio emocional implica un primer acercamiento al poder de las palabras de capital injerencia en el desarrollo de la vida adulta. Un gesto de confirmación que le dice al pequeño: ese eres tú, mientras le señala sus ojos, su sonrisa, sus piernitas que se agitan en estertores. Recién allí, una vaga conciencia de integralidad corporal surge. Algo comienza a tener sentido en su psiquis naciente. La imagen de su cuerpecito recortada en los espejos y que previamente, no conocía. Eso es él. Antes distinguía pedazos de su cuerpo. Ahora lo descubre completo. Primera experiencia de totalidad humana. Holística y de suprema trascendencia. En definitiva, somos un yo cuerpo. Un lugar a partir del cual se inscribe la experiencia humana. Sin embargo, no se trata solamente del descubrimiento corporal. La imagen de su cuerpo completo está apoyada, ahora, por la palabra que lo sostiene y otorga vida. La palabra de mamá.

En los animales inferiores este proceso significativo no ocurre de igual manera. Un pichón sólo necesita ver a otro pichón para que sus células sexuales maduren. En el ser humano, la maduración sucede, siempre y cuando, la imagen corporal vaya acompañada de la palabra materna que lo connota y significa. Y aquí debemos prestar atención. El poder de las palabras es mágico y trascendente. Bajo su influencia hacemos dichosos o infelices a los que amamos. Sabios o ignorantes. Influir, manipular u otorgar alivio. Criar hijos libres o sojuzgados. Seguros o vulnerables. Si le dices que es un inútil, lo será. De igual forma, será exitoso y feliz si lo inspiras con tus frases de aliento. Si elevas su autoestima.

A partir de los 36 meses y, si las fases anteriores han sido cumplidas satisfactoriamente, tu hijo está en condiciones de separarse de ti y mostrar, de a poco, su independencia. El niño, entonces, se presenta en sociedad por cuenta propia. Con su primitiva personalidad expresa disgusto y placer. Es un gran explorador del mundo. De las palabras. Sus miradas buscan y se atreven. Con sed de alcanzar y conocer. Observa a la madre, mientras gatea o da sus primeros pasitos alejándose de ella cada vez más a menudo. Se autoafirma. No obstante, a partir de los dos años comienzan una serie de acciones por parte de la madre que lo ayudará a manejar sus miedos y encontrarse por primera vez con el valor de los límites.



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Christina A. Balinotti: Escritora, Personalidad de Televisión y Radio. Experta en temas de Cultura y Psicología. Mujer de la Semana 2015 CNN Español. Pionera del Movimiento y Organización Femenidad Holística.

https://www.facebook.com/christina.balinotti
https://www.youtube.com/user/christina5679

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