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Tuesday, September 8, 2026

Homilía de Mons. Dionisio García, arzobispo de Santiago de Cuba en el Santuario Nacional de Nuestra Señora de la Caridad, 8 de septiembre de 2026


Homilía de Mons. Dionisio G. García Ibáñez, arzobispo de Santiago de Cuba
Basílica Santuario de Nuestra Señora de la Caridad, 8 de septiembre de 2026
Primera Misa en la Solemnidad de Nuestra Señora de la Caridad del Cobre



Hermanos,

Tenemos que darle gracias al Señor siempre. Nuestra vida debe ser una acción de gracias a Dios. Gracias por la vida que nos da. Gracias por la palabra que escuchamos, que es la que hace que le encontremos sentido a la vida. Gracias por tantas cosas pequeñas que sabemos recibimos de sus manos. Y hoy tenemos que darle gracias por estar aquí, somos unos privilegiados y somos unos elegidos. El Señor ha querido que estemos aquí hoy nosotros.

Entonces tenemos esa responsabilidad, como dije al introducir la misa, la responsabilidad de no sentirnos nosotros escogidos, sino con la humildad de María, nosotros también tener presente que estamos representando por un lado a todo nuestro pueblo, porque estamos aquí en casa de la madre y hemos tenido esa oportunidad, fíjense, no es suerte, es esa oportunidad que Dios nos da, esa elección que Dios nos ha hecho de estar aquí.

Y no solamente entonces de todos los cubanos, pero muy particularmente también de todos aquellos que hubieran querido estar aquí esta noche, como años anteriores. Entonces recordemos a tantas personas que hoy a esta hora, seguro, han hecho una oración y nosotros se la traemos a la Madre, para para que ella, que tiene a su Hijo en sus brazos, se las presente. Y Jesús, que es nuestro único Salvador, pues la presenta al Padre. Es una dicha estar aquí.

Las lecturas de hoy, que siempre las leemos y siempre es bueno recordarlas, es la misa de la noche. decir, estamos como preparándonos para la gran fiesta con las misas en las parroquias, en las comunidades, en las oraciones, en los fieles, en las procesiones, etcétera. La primera lectura es del Antiguo Testamento. Y en esa lectura nosotros vemos como en ese texto de Judith que habla de Judith, aquella mujer que fue escogida por Dios para salvar al pueblo. Es decir, para que el pueblo cogiera ánimo, supiera luchar y se apartara de la mano del de la maldad.

Y Dios la escogió a ella, a una mujer precisamente, para llevar a todos hombres y mujeres a vivir la vida digna que Dios quería para su pueblo, darle libertad de fe para que pudieran practicar su fe, y ella pues convocó, ella ayudó a que hombres y mujeres tuvieran confianza en Dios, y a través de ella, Dios hizo muchas maravillas. Fíjense bien que es un texto del Antiguo Testamento en que Dios saca una mujer del pueblo y la pone al frente. De tal manera que dice, que todos los que estaban allí decían, "Tú sí eres aquella escogida por Dios para salvar el pueblo. Eres tú”.

Y a ella le dedicaron muchas alabanzas. El pueblo de Israel esperaba el Mesías y esa elección de Judith, no cabe la menor duda que fue uno de los tantos pasos que Dios suscitó, hizo posible, para que el pueblo tomara conciencia de que Dios no le olvidaba. El pueblo seguía esperando el Mesías y el pueblo pasaba por momentos muy duros, muy difíciles. Parecía como si Dios se hubiera olvidado del pueblo. Parecía. Pero Judith estaba allí. Y ella era como la figura y la gente le agradecía porque había dicho que sí al Señor para salvar el pueblo.

Pero pasa el tiempo y en ese pasar del tiempo viene María. Otra mujer, otra mujer del pueblo llena de humildad, pero de una fe increíble. Y María esperaba la llegada de Jesús. Si no sabía que a ella Dios, le iba a pedir algo muy especial.

Entonces voy a hacer aquí una parada porque nosotros tenemos también que darnos cuenta de que María era una mujer como cualquiera de las mujeres que está aquí. Dios la había elegido. La había preservado del pecado original. Dios le había destinado a ser la madre de su Hijo, como Dios había elegido a Judith en tiempos siglos atrás. Entonces, María espera que el Mesías venga y no sabía que Dios la había escogido a ella hasta que el Ángel se le presenta.

Y el Ángel le dice, " María, ¿Quieres ser la madre del Salvador?" "¿Cómo podrá ser esto?" Dice ella, todavía medio anonadada. Dios te he escogido. No puede ser. Yo no conozco varón. Dice, "Pero para Dios no es imposible. Mira, tu prima Isabel, ya mayor, y va a dar la luz por mí." Entonces, María recapacita y dice, “efectivamente, hay en la fe firme para Dios no hay nada imposible. Si él lo dice, eso será." No por lo que ella valía, por el amor de Dios por el pueblo, y por la fuerza y el poder de Dios, la gracia de Dios.

Entonces, María acepta. Dice, "Sí, háganse en mí según tu palabra, háganse en mí según tu voluntad." Cosa que también todos nosotros tenemos que repetir y tratar de cumplir y vivir. Entonces, fíjense, Dios escoge a María para una obra especial de salvación, y ella dice que sí, por su confianza en Dios y se lanza a la aventura de hacer la voluntad de Dios.

Hermanos, eso que le pasó a María, pero de manera distinta en cada uno de los nosotros, porque todos somos diferentes, y Dios llega a nosotros de manera diferente a uno de una manera, a otro de otra. Cada uno tiene una historia personal de salvación. Dios también a nosotros nos pide hacer su voluntad y ponernos a la disposición del Señor.

Como María, también nosotros vamos a veces a decir, "Señor, yo no tengo fuerzas. ¿Por qué tú me pides esto?” Pero cuando nos damos cuenta de que Dios es el que lo está hablando, lo está pidiendo, lo está llamando, eligiendo, entonces, hermanos, ojos cerrados, manos apretadas y hacer la voluntad de Dios.

El texto de hoy nos dice uno, Dios no nos abandona. No abandonó a Israel, no nos abandona a nosotros, mandó al Mesías y el Mesías viene a salvar a todos los hombres, no solamente a un pueblo. ¿Y cómo lo hace el Mesías?, humildemente también, muere en la cruz por nosotros. Para darnos cuenta de que la salvación de los hombres no es un problema de cálculo humano. Hay veces que los hombres creemos, y así lo hemos escuchado y lo hemos vivido, de que en la tierra se va a poder construir un paraíso. Y que todo el bien que se haga es solamente de nuestra cuenta. Nosotros somos lo que hemos hecho.

Y no nos damos cuenta de que cuando nosotros nos olvidamos de la palabra de Dios, de la voluntad de Dios, nuestros caminos no pueden terminar bien. Para que nuestros caminos terminen bien, nosotros tenemos que acogernos a su palabra, disponernos y tratar de hacer su voluntad.

Vamos a pedirle al Señor la gracia de sentirnos elegidos, porque lo somos. ¿Y qué mayor dicha que sentirme elegido por Dios? Vamos a darle las gracias a Dios porque en María hizo cosas maravillosas y admirables. Dios, no que María lo hizo, Dios hizo por María obras admirables.

Vamos a pedirle al Señor que también a través de nosotros el Señor haga cosas admirables donde nosotros estamos. Y la cosa más admirable que podemos hacer, es hacer su voluntad siempre. Cualquiera podría preguntarse, "Dios, ¿qué me puede pedir? que sea mejor simple y sencillamente?" Que trate de vivir según los mandamientos de la ley de Dios, que son luz para nuestros ojos. Así dice el Salmo, “colirio para nuestros ojos."

Vamos a pedirle al Señor que nos dé fuerza para que cuando descubramos cuál es su voluntad, ¿qué debo hacer? Nosotros tener la fuerza para llevarlo a cabo y hacerlo. Y cada uno tiene lo suyo.

Yo veo a las hermanas que están acá, tanto las hermanas de Jesús Buen Pastor, como las de Madre Teresa de Calcuta. ¿Cómo hacen la voluntad Dios, cómo la cumplen? Pues cumpliendo con su regla, con orar por los demás, con vivir según conociendo el Evangelio. Así es como cumplen, ayudando a los necesitados, estar con las puertas abiertas para recibir al que venga, con un gesto dulce en el rostro y una sonrisa como si fuera la sonrisa de Dios.

¿Cómo un estudiante puede hacer la voluntad de Dios? Viviendo como estudiante, haciendo lo que tiene que hacer un estudiante, estudiando, preparándose, no perdiendo el tiempo.

¿Cómo un padre de familia puede hacer la voluntad de Dios? El papá y la mamá, pues dedicando su vida a lo más grande que el Señor le ha pedido, que es traer a sus hijos al mundo y además educarlos, acompañarlos, quererlos, preparándolos para la vida. ¿Cómo un médico puede hacer la voluntad de Dios? Seguro que aquí hay médicos. Pues tratando con caridad y tratando con paciencia a los enfermos, preparándose para ser buen médico. ¿Cómo un campesino de nuestros campos puede hacer la voluntad de Dios? Bueno, pues en su oficio en el campo, tratar de dar los frutos mejores que tanta falta nos hacen.

Así es, hermanos. No hay que buscar mucho, ni analizar mucho. Cada uno tiene que hacer aquello que nos corresponde por nuestro estado, por nuestra condición.

¿Cómo un gobernante pueda hacer la voluntad de Dios?, gobernando en provecho del pueblo y no en provecho propio. Es lo primero. Y después tratando de que se haga lo que el pueblo necesite y quiere, y no mi capricho, o que mi voluntad o mi manera de pensar sea lo que se cumpla porque esa es la única que vale. Hacer la voluntad de Dios le corresponde a cada uno según su condición.

Hermanos, y así es como el Señor nos salva a cada uno de nosotros. Así lo hizo María, así lo hizo Judith, así la gente les reconoció. Y por eso, no solo estamos volviendo a dar a María, ¿por qué? Porque en todo momento quiso hacer su voluntad. Vamos a pedirle al Señor que nos ayude a él a ser así, a vivir así.

Vamos a pedirle al Señor que también le dé la gracia a este pueblo, fortaleza, sabiduría y decisión para que sepamos superar la situación que estamos viviendo, que es triste y que ningún pueblo la merece. Vamos a pedirle al Señor que cualquier cambio que se haga, los cambios que se están haciendo, no se queden en la periferia, sino que profundicen y que toquen todas las estructuras de nuestra vida, la vida de cada cubano, de cada persona. Hay que pedirle a Dios eso. Que se hagan los cambios necesarios para cada día vivir con más tranquilidad, como un pueblo que quiera amar a Dios y que quiere quererse como hermanos.

Hermanos, vamos a conocer al Señor un poquito más, para que el Señor nos dé la gracia de ser fieles a Él. Que el Señor nos acompañe, que nos dé ánimo, y vamos este día a tenerlo muy presente. A tenerlo muy presente ahí en los brazos de María y decir, "Tú eres mi Salvador. Quiero oírte, quiero seguir tu palabra." Amén.

Y puestos de pie, vamos a hacer profesión de nuestra fe.


Texto y fotos tomados del Facebook del Arzobispado de Santiago de Cuba.

Misa Cubana: A la Virgen de la Caridad del Cobre (obra de José María Vitier)


Monday, September 7, 2026

(Miami-Invitación) Misa solemne en honor a la Virgen de la Caridad, Patrona de Cuba. Martes 8 de septiembre de 2026




5:00 PM: Abren las puertas al público

5:45 PM: Oración por Cuba con la imagen de la Virgen en el Memorial Cubano.

6:30 PM: Santo Rosario

7:00 PM: Procesión de los Movimientos Apostólicos de la Arquidiócesis de Miami

7:30 PM: Procesión de entrada de la Bendita Imagen de la Virgen de la Caridad

8:00 PM: Misa Solemne, presidida por Monseñor Thomas Wenski, arzobispo de Miami. 


Martes 8 de septiembre de 2026

MIAMI-DADE FAIR & EXPO 
10901 SW 24 St, Miami, FL 33165

Wednesday, September 2, 2026

Cuando Hemingway donó la Medalla del Nobel a la Virgen de la Caridad (por Carlos A. Peón-Casas)


Cuando Hemingway donó la Medalla del Nobel a la Virgen de la Caridad.
Precisiones imprescindibles.
(En El Viejo y la Marca, crónica de Guillermo Cabrera Infante para Ciclón.)

por Carlos A. Peón-Casas


Del tema se ha hablado con profusión. No así del ruidoso acto que se pensó como un homenaje al escritor afincado en Cuba, durante el cual Hemingway hizo donación de su valioso trofeo a la Madre de los Cubanos.

La rememoración del suceso, ha sido transcrita alguna que otra vez, con algunas precisiones, a veces imprecisas, contadas y recontadas por personas que ciertamente no fueron testigos directos.

Por contarlo mal, los que oyeron campanas y no supieron dónde, han dicho hasta que ocurrió en Santiago de Cuba, en los predios de la famosa fábrica Bacardi, gazapo imperdonable, pues Hemingway jamás estuvo en aquella ciudad del oriente cubano.

Pero como ya iremos explicando en su minuto, el hecho aconteció en La Habana, presumiblemente a comienzos del mes de agosto de 1956(1), casi dos años después de haber recibido la noticia de ser el agraciado de aquel año con el Premio Nobel de Literatura por boca del entonces cónsul sueco, durante una ceremonia privada, ocurrida el 21 de octubre de 1954 en los predios de su Finca Vigía(2).

En How it was, el libro de memorias de Mary Welsh, la anécdota se cuenta en sentido inverso. Posponiendo la visita del cónsul al día siguiente en que la noticia fue hecha pública (el 28 de octubre), sugiriendo que Hemingway no fue convenientemente avisado con toda antelación como realmente sí ocurrió.


Resulta sin embargo muy interesante leer allí su personal transcripción de las palabras de Hemingway a la prensa de entonces, y a la multitud de amigos, que se congregó aquel 28 de octubre en su Finca para testimoniarle su afecto, y que traducimos por su interés para el curioso lector.
Como saben hay muchas Cubas. Pero igual que la Galia, Cuba puede dividirse en tres. La de los que tienen hambre, la de los frugales, y aquella de los que comen demasiado. En este convite de hoy todos estamos en la tercera categoría, por lo menos por ahora.
No soy un hombre político. Este es un gran defecto, pero es preferible a tener arterioesclerosis. Con este defecto de ser apolítico, uno pude apreciar los problemas del Palmolivero, y los triunfos de mi amigo Alfonsito Gómez Mena. Igual fui amigo de Manolo Guas, primo de Felo Guas, y también de Manolo Castro.
Me gustan las peleas de gallos y también la Orquesta Filarmónica. Fui amigo de Emilio Lorents y esto no ha interferido con mi amistad con Mayito Menocal quien junto a Elicio Arguelles son mis mejores amigos en este país.
Dios permita que no sea pecado mortal considerar que Antonio Maceo sea mejor general que Bernard Law Montgomery, ni desear la muerte de Trujillo, y que muera en su cama de muerte natural por supuesto. El es la única persona que me gustaría ver morir antes que yo.
Discúlpenme ahora por algunos chistes y una legitima crítica que sigue y que uno ve cada mañana en el espejo. Están faltando esos tipos en los que uno puede ver lo buena que es la humanidad, y aquellos que pueden digerir sus fracasos.
Son ya demasiadas palabras. No quiero abusar de ella, y vayamos a los hechos. Deseo ofrecer esta medalla sueca a Nuestra Señora la Virgen del Cobre(3).
Como fácilmente se colige de lo dicho, la decisión de Papa, de donar la Medalla correspondiente a la Virgen de la Caridad, en su Santuario del Cobre, fue firme desde el principio. Pero un misterioso suceso, la desaparición momentánea de la Medalla en Finca Vigía, retrasó el hecho(4).

El acto, ya enunciado, fue cubierto por Guillermo Cabrera Infante, por entonces nobel periodista, para la revista Ciclón, junto otros famosos reporters de la época, como el P. José Rubinos, cronista por su parte del Diario de la Marina.

El convite había sido pactado como un almuerzo con multitud de invitados, en los jardines de la Cervecería Modelo(5), ubicada en el Cotorro, donde se fabricaba la conocida marca, de cervezas y maltas, Hatuey.

La noticia en los diarios fue escueta(6), pero Cabrera Infante recoge en su relato, los detalles acaso no más triviales, pero sí los que dan la nota más psicologista posible.

El arranque de su crónica nos ubica en contexto con mucha celeridad:
El almuerzo se sirvió a la hora de la merienda y Ernest Hemingway parecía cansado. Llegó poco después de la una y de inmediato fue asaltado por una turba entre la cual los fotógrafos elevaban sus cámaras, como hace el nadador que lleva su ropa seca en la mano. El agrupo apenas si lograba avanzar un paso, todos apretados en torno a la figura del escritor(7).
Allí distinguimos de pronto a la figura principal, la del maestro Hemingway, el centro magnífico de aquel minuto que la prensa le anunciaba “como homenaje de simpatía”, rodeado, o “asfixiado” casi por aquellos “muchachos de la prensa” y el convite unánime de sus más declarados admiradores.

 

Pero Cabrera Infante, sabía que aquel minuto era quizás aquello y algo más, su relato sigue develando aristas muy evocadoras de aquellas circunstancias no dichas explícitamente
Hemingway parecía uno de esos monumentos junto al cual todo el mundo ase retrata. Esta vez el monumento se movía. Vistiendo una guayabera blanca, encanecido, con la cara abatida por el tiempo, aparecía prematuramente envejecido y con una suerte de cansancio en la mirada. También había sorpresa en sus ojos y quizá por primera vez en su vida, estaba realmente asustado(8).
Y al cronista no le faltaba razón, aquel año de 1956 había sido de una intensidad desgastante y salvaje para el escritor, enfrascado en los detalles cinematográficos de la versión de su novela El Viejo y el Mar, que lo llevó hasta Perú, tras un marlin suficientemente digno para al filme, y alejado de sus afanes creativos por más de tres o cuatro meses. Su estado anímico no era bueno para el minuto en que cumpliera sus cincuenta y siete años, marcado por una irritabilidad que “sin dudas tenía sus orígenes en el hecho que su propia escritura no iba todo lo bien que el desearía”(9).

Aquel baño de masas no parecería el mejor paliativo para aquel Hemingway poco acostumbrado a aquellas manifestaciones de simpatías “a la cubana”, y que como el mismo cronista acotaba, ante aquellas efusiones:
Hemingway pugnaba por escaparse y no lo lograba…pero esta vez se trataba de su homenaje y un homenaje es lo más parecido que hay a un martirio. Incluso para el homenajeado(10)
La firma Bacardí era patrocinadora del acto, y a tal efecto había provisto una bien servida barra, donde los asistentes se podían proveer a libre demanda, de daiquiris, preparados con el ron homónimo y cervezas Hatuey. Para cuando Hemingway se presentará, ya la concurrencia con toda seguridad estaría bien animada con la ingestión de aquellos espirituosos bebestibles, y es de entender la euforia con que celebró su llegada.

Igualmente, en una improvisada tribuna, un trío, compuesto de dos guitarras eléctricas y un bongó, muy al uso de la época, animaba el ambiente sonoro, y justo a la llegada del homenajeado, hacía sonar los compases de un chachachá compuesto en su honor, intitulado: “Viva Hemingway”

Entre la concurrencia de aquel día no faltaron los pescadores de Cojimar, a no dudarlo unos gremios entrañables para Papa, cercanos siempre, irrumpieron según lo narra el cronista:
“Por uno de los pasillos centrales avanzó hasta la mesa principal una larga teoría de hombres jóvenes y viejos, todos curtidos por el sol, atezados por la vida al aire libre”(11),

Eran los mismos y algún otro, de aquellos que en otro hermoso y muy sincero gesto le habían entregado una medalla conmemorativa cuando Hemingway publicara su noveleta El Viejo y el Mar, que sin dudas los inmortalizaba. Una foto de aquel minuto los evoca: “el Sordo, Cachimba, Cheo López, Arsenio, Ova Carnero, Gregorio Fuentes, Tato y Quintín”(12).

El cronista sigue narrando los pormenores de aquel animado acto de homenaje, al ritmo de las improvisaciones que el trío musical prodigaba:
“En la tribuna el trío era otro, pero la música muy parecida. De entre una guaracha de moda surgió una letra conocida:
¡Hemingway!, ¡Hemingway! ¡Hemingway!
Continuo el trío:
Hemingway, Hemingway,
¡Campoamor!, ¡Campoamor!, ¡Campoamor!(13)
Era la clarísima alusión al que fuera el “padre de la idea”, el intelectual cubano Fernando G. Campoamor.

La voz animosa de una cantante muy popular de aquella hora, Amelita Frade, entonaba ya una décima homenaje a Hemingway, con la típica melodía de la Guantanamera, el cronista transcribía su emotiva inspiración:
El Premio Nobel “pescó”
Porque es un “tigre” escribiendo:
Cuando escribe estamos viendo
Los momentos que el vio
Ante su estampa tembló
La pantera de Zambeze:
Su libro decir parece
Que “el viejo” fue Hemingway:
Pero que el mar es de Hatuey.
¡porque el se la merece!
Le gusta sentir bravío
El viento sobre “El Pilar”
Y de noche conversar
Con la selva y con el río
Le gusta este suelo mío
Y nuestro mar antillano;
Le gusta estrechar la mano
De los humildes de aquí,
Y le gusta el Daiquirí:
Sano, sabroso y cubano.
Pero ya justo para final, cuando la multitud congregada casi empezaba a hacer mutis por el foro, después del opíparo almuerzo(14), faltaba lo mejor de aquel convite, el minuto tan esperado que llegaba en las palabras de Papa, quien a duras penas fue casi cargado en andas hasta la tribuna, escoltado, o mejor dicho empujado, otra vez por aquella misma multitud.

Cabrera Infante lo sigue contando en su crónica:
De alguna manera lograron subir a Hemingway a la tribuna. De alguna manera que no fuese cargado, pero allí estaba (…) Hemingway aparecía entre ellos y vacilaba con un papel en la mano. Alguien suplicó silencio (…) Hemingway habló.
-Un hombre que no sabe hablar un idioma no debe hablar ni en su casa. Se refería a su español. Su español era bastante correcto-se percibían claras las “ces” españolas- aunque su acento es fuerte. Leyó el discurso:
-Me siento muy agradecido y emocionado por este no merecido homenaje. Siempre he entendido que los escritores deben escribir y no hablar. Por lo tanto, quiero ahora donar la medalla que recibí del Premio Nobel de Literatura a Nuestra Señora de la Caridad del Cobre, patrona de este país que tanto amo.
Fernando Campoamor agradeció esas frases.
-Hemingway, Cuba te quiere como una madre”(15).
Lo que siguió fue el acabose dicho en mejor cubano. Un minuto antes habían repartido a todos los presentes un folleto(16), recordatorio del acto, que entre otros detalles incluía una foto bastante inapropiada de Papa en traje de baño.

Ninguno de los presentes quería irse sin que el propio Hemingway estampara su firma. No más dicha la última frase, la multitud inundó la tribuna, que empezó a crujir peligrosamente por el peso inusitado de tantas personas.

El cronista dejaba entonces constancia de una no muy simpática anécdota de aquella masiva pesca de autógrafos:
solo un momento pareció disgustado Ernest Hemingway mientras firmaba los folletos y fue cuando le presentaron la fotografía para que estampara su firma sobre ella. Apartó ese folleto y dijo grave:
-No firmo ahí. No me gusta esa fotografía. Parece que estoy desnudo, no firmo. El solicitante dobló la hoja y tendió a Hemingway otra página. Con una sonrisa que quería parecer una sonrisa éste firmó”(17).
Para casi el final, Hemingway se mostró algo impaciente. En su peculiar español hizo saber
“Quiero marchar. No me gusta divertirme aquí, mientras entierran a mi amigo Agustín Cruz”(18).
El homenaje había terminado, y el cronista así lo dejaba saber, confirmando con su última frase, la del cierre de su crónica, algo que ya había intuido desde el comienzo:
“Como se ve, los periódicos no lo dijeron todo”(19)

Diario de la Marina
Octubre 29, 1954


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  1. La crónica en cuestión apareció publicada en septiembre de 1956, pero Hemingway, no estaba en La Habana para entonces, había viajado a Nueva York a finales del mes de agosto, por lo que colegimos que el acto debió ser a comienzos de aquel mes, o quizás a finales de julio.
  2. Los hechos sucedieron así, según lo precisara Mary Welsh en 1965: “El embajador telefoneó desde la Habana e hizo una cita para ver a Hemingway. Se preparó una ceremonia privada para aquel día. Hubo un pequeño intercambio de discursos, con la presencia del embajador sueco y su esposa y muy pocos amigos, todos de pie en nuestra biblioteca, y después siguió un almuerzo muy animado de unas cuatro horas con unas diez o doce personas a la mesa”. Hemingway no viajó a Estocolmo, como bien se sabe, por razones de salud, y el discurso de aceptación del galardón, in absentia, lo leyó en su lugar, George M. Abbot, Encargado de negocios de la embajada de Estados Unidos en Suecia, durante acto de ocasión, acaecido el 8 de noviembre de aquel mismo año. En Ernest Hemingway. A Life Story.Carlos Baker. Charles Scribner’s Sons. NY, 1969. p.661
  3. How it Was. Mary Welsh Hemingway. Futura Publications. London, 1978. p.411
  4. Hemingway en Cuba. Norberto Fuentes. La Habana, 1984. p.130
  5. Filial de Ron Barcardí S.A. Todos sus accionistas lo eran de la casa matriz. Su presidente era José M. Bosch. En Las Empresa de Cuba en 1958. Guillermo Jiménez. Ciencias Sociales. La Habana, 2004. p. 193
  6. “En horas del mediodía de ayer tuvo lugar en los jardines de la cervecería Modelo, en el Cotorro, el homenaje de simpatía que las instituciones culturales cubanas rindieran a Ernest Hemingway, el gran escritor norteamericano autor de El Viejo y el Mar quien desde hace años reside entre nosotros” en El Viejo y la Marca. Guillermo Cabrera Infante. En Ciclón.Vol.2 No. 5. Septiembre 1956. p.51
  7. Ibíd
  8. Ibíd.
  9. Ernest Hemingway. A Life Story. Op. cit. p.534
  10. El Viejo y la Marca. Op. Cit.
  11. Ibíd. p. 52
  12. Ibíd. p.174
  13. El viejo y la marca. Op cit. p.53
  14. El menú incluyó “Arroz congrí, yuca salcochada, lechón asado, tamal y cerveza Hatuey” Ibíd.
  15. Ibíd.
  16. “El folleto estaba impreso en un rústico pero agradable pedazo de papel de estraza y en la portada llevaba una viñeta coloreada a mano. Dentro tenía un pedazo de El viejo y el mar en que se mencionaba la Hatuey beer, una reproducción sobre papel rojo de la décima cantada, una foto a toda página de Ernest Hemingway en trusa reclinado sobre una tumbona, un pedazo de los primeros capítulos de Tener y no tener que decía algo sobre Hatuey beer y un recordatorio.” Ibíd.
  17. Ibíd.
  18. Ibíd.
  19. Ibíd.


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Ver en el blog 

Sunday, August 16, 2026

Mons. Dionisio García, arzobispo de Santiago de Cuba: "Envía tu Espíritu Santo para que todos los cubanos, con las potencialidades que nuestro pueblo tiene, aprendamos a vivir en armonía, en un solo corazón y una sola alma, con diferentes maneras de pensar, y, juntos, encontrar soluciones que nos conduzcan a nacer en paz, a trabajar en paz, a comer en paz, a vivir y morir en paz."


Oración de Súplica


“Señor Jesús, hoy venimos ante Ti, para agradecerte por estar siempre presente en medio de nosotros.

Gracias, porque te encontramos en el amor de los esposos fieles; de los padres y madres que están con sus hijos y los educan en la fe, la verdad y en la caridad; de los hijos que atienden con cariño a los ancianos de la casa; de quienes desde otras tierras ayudan a familiares y amigos; de los vecinos que se acompañan en penas y alegrías; de tantos que sirven desinteresadamente a sus prójimos.

Ayúdanos a sentir el consuelo y la fortaleza en estos tiempos tan difíciles.

Te presentamos a las madres que luchan por alimentar a sus hijos; a tantos que no se cansan de buscar medicinas para sus enfermos; a los familiares de los presos que sueñan con verlos regresar, algún día, sanos al hogar; a los trabajadores que intentan brindar a sus seres queridos una casa digna; a los que lloran la emigración de esposos, hijos, nietos, amigos; a los que sufren la violencia y el robo; a los que soportan tantas carencias materiales y espirituales.

Aumenta nuestra fe, para tomar conciencia de que para Ti nada es imposible.

Envía tu Espíritu Santo para que todos los cubanos, con las potencialidades que nuestro pueblo tiene, aprendamos a vivir en armonía, en un solo corazón y una sola alma, con diferentes maneras de pensar, y, juntos, encontrar soluciones que nos conduzcan a nacer en paz, a trabajar en paz, a comer en paz, a vivir y morir en paz.

Santísima Virgen de la Caridad, Madre de nuestro Señor Jesús, presenta a tu Hijo nuestras oraciones, y dinos como en Caná: “Hagan lo que Él les diga”. Madre de todos los cubanos, repítenos nuevamente: “No tengan miedo, ¿Acaso no estoy yo aquí que soy tu Madre?”.

¡Jesús, Buen Pastor, escúchanos! Amén”

Nuestra Señora de la Caridad del Cobre, ruega por nosotros.

Nuestra Señora de la Caridad del Cobre, ruega por nosotros.

Nuestra Señora de la Caridad del Cobre, ruega por nosotros.

Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios, para que seamos dignos de alcanzar las promesas de Nuestro Señor Jesucristo. Amén.



16 de agosto de 2026.

Texto y foto tomados de la página de Facebook del Arzobispado de Santiago de Cuba.

Sunday, July 26, 2026

26 de Julio: San Joaquín y Santa Ana


La Iglesia Católica celebra el 26 de julio la festividad de San Joaquín y Santa Ana. Estos dos santos fueron los padres de la Virgen María y por lo tanto los abuelos de Jesús. Por esta razón, se dedica el 26 de julio a los abuelos. 

Wednesday, July 22, 2026

Fray Elías de la Sagrada Familia, un carmelita ejemplar en el Convento de la Merced de Camagüey. (por Carlos A. Peón-Casas)


Las cercanías a la figura de este ejemplar sacerdote carmelita que hoy recreamos desde la memoria ya casi ancestral de un siglo, se nos hace propicia desde un opúsculo o breve ensayo que, Manolo de la Torre Rivera, joven periodista de la otrora ciudad agramontina, dedicara como ofertorio espiritual al santo varón en su deceso, acaecido en 1942.

Con el título de Guirnalda Póstumas (Ofertorio a un santo varón inmortal), de la Torre Rivera, al decir de otro periodista, Alfredo Correoso y Quesada: “fijó su pupila en la interesante y ejemplarísima existencia” del inolvidable sacerdote.

Dejamos al lector algunos de los esbozos más sentidos del joven escritor de entonces, en ese recorrido por las páginas vitales de su biografiado, que como inevitable telón de fondo tenía al que entonces fuera el Convento de la Orden Carmelita en Camagüey desde 1888, en el ya casi cuatro veces centenario Convento e Iglesia de La Merced.
Corría el año de 1909… En la languidez conventual del templo de la Merced de Camagüey, ocurrió un suceso de apariencias intrascendentes para la Comunidad carmelitana que mora allí y para la vida religiosa camagüeyana. Dios rodea siempre los grandes sucesos del mundo de una sencillez conmovedora (…) Así también, sin alteraciones estruendosas llega a esta legendaria ciudad, al Convento de la Merced, un sacerdote (…) con apenas 30 años (…) acusaba ya el carácter, el espíritu y el alma(…) en que la práctica de la piedad se enraizaba desde los tiempos de acólito con los Padres Carmelitas de Toledo. En aquella provincia del reino de Castilla la Nueva, bañada por el caudaloso y seccionante Tajo (…) nació a la vida y al sacerdocio Fray Elías de la Sagrada Familia (…) No queremos exagerar diciendo que el templo de la Merced en la actualidad compite con la maravillosa Catedral que allá en tierras castellanas encierra obras del Greco, y el soberbio túmulo cincelado de Berruguete (…) pero tanto por el aspecto de su arquitectura. Como por las bellezas que encierra, entre las que se destaca el sepulcro de plata (…) y principalmente en el precioso altar del Niño Jesús de Praga, la mano hábil y consoladora, expresiva y amistosa del R.P. Elías ha dejado su huella inconfundible de febril laboriosidad.

(…) Desde poco tiempo después de llegado a Camagüey, se advirtió la capacidad organizadora y directriz del Padre Elías, que rápidamente rebasó los límites del convento y la Provincia, al extremo de habérsele ofrecido el cargo de Superior del Convento de San Felipe en La Habana, lo que rechazó por humildad y sencillez. Esto sucedía en 1912(…) La muerte del Padre Franco, Superior de las Mercedes, ocurrida en 1919, exaltó a Fray Elías al cimero sitial de la Comunidad.
(…) En 1915, se coronó la imagen del Niño Jesús de Praga por las manos de Fray Valentín Zubizarreta, entonces Obispo de Camagüey, con corona de Rey, Redentor y Pontífice, se bendicen la espléndida carroza y los bellos estandartes que expresan cada uno de los misterios de de la vida de Jesús Niño. En 1918 se imparte bendición al sagrario de plata que está en el altar, obra exquisita de talleres de Madrid. En 1922, se bendice la nueva imagen que ahora veneramos en el ara, también labrada en la capital española. En 1933, el gran tapiz de la Apoteosis del Niño de Praga que cumple el altar mayor en los meses de enero, completando la obra de otros tapices que revisten los muros de la Iglesia como expresión artística de la historia del dulce Infante, recibe también bendiciones(…) Que camagüeyano no recuerda un año de su niñez, en que marchó orondo, marcial, orgulloso, de casaca roja y pantalón blanco con amplia capa y botas de hule, portando alabarda a la vera del Niño de Praga? ¿Quién de adulto no se ya, no se emociona al escuchar los metales y tambores que ritman la marcha del ejército de párvulos, avanzada de la más linda procesión que preside la figura de Dios infante?(…) Autor de varias obras(…) Su primer libro: Guirnalda de Siemprevivas(1) es una dignificación sublime del espíritu religioso, que se eleva vertical en una literatura limpia de frivolidades(…) Por él, sabemos la historia de la Archicofradía del Niño Jesús de Praga, en Camagüey(2), con sus detalles minuciosamente analizados’.

(…) Optima fue su labor apostólica que en siembra constante recogió prodigios y exhúberos frutos. La consagración del Padre Elías se compensaba con resultados brillantes reconocidos por doquier. Prueba de reconocimiento fue fuer el nombramiento de Hijo Adoptivo que le confirió el Consistorio Municipal el 9 de Febrero de 1933 atendiendo sus dotes magníficas como forjador espiritual de la niñez camagüeyana. Pero hay otro título, no menos honrante que le brinda Camagüey: El Apóstol de los Niños(…) que florecía en cada labio de ciudadano…en el carácter del Padre Elías debió tener más conmovedora resonancia la exquisita y sencilla expresión popular, por su humildad, por ser igualmente sincera y no ceremoniosa(…)’

(…) Desde el retiro de su celda conventual, desde las naves del templo, el Padre Elías no solo hizo labor católica, ofrenda de caridad, ejemplo de superación; sino también forjó una gran parte de nuestra ciudadanía, en labor patriótica sublime, sabiendo, como escribió: ‘que la felicidad de los pueblos tiene por base el corazón y la inteligencia de los pequeñuelos’ y que ‘el fundamento de la vida humana se encuentra en la niñez’. No le complació solamente una rigurosa vida ascética, no le satisfizo por entero la perfección de su alma por la penitencia, y también atendió a la ninnez para edificar la felicidad de nuestro pueblo con bases de corazones puros, de inteligencias eminentes para hacer recio fundamento en la ternura infantil con una moral cristiana granítica, en que se asentara un ciudadano perfecto.

(…) Dios lo acunó en sus brazos para dormirlo eternamente, en la madrugada del 27 de Agosto de 1942, cuando fue llamado por El a su lado (…) sus obras quedaban como legado infinito. ‘Cuando muera, no me ofrenden flores, solo quiero que a mi sepelio vayan muchos niños’ fue el postrer del venerable religioso expresado a sus hermanos de Comunidad y amigos; fue lo único que reclamó como pago de 33 años de desprendimientos y bondades… No quiero, ni aún las flores del patio del Convento, prefiero que vayan muchos niños a mi entierro (…) Y así fue (…) No recuerdo más imponente manifestación dolorosa en Camagüey, (…) el féretro escoltado amorosamente cada minuto, a través del templo y nuestras calles por los fieles y ‘sus amados niños’.
Los recortes de la prensa de entonces nos dejan testimonio de las muestras más sentidas del pueblo todo. Distintas publicaciones citadinas y hasta el habanero Diario de la Marina se hicieron eco del lamentable deceso.

Como botón de muestra, dejamos al lector la nota del diario “El Camagüeyano’’, publicada en su sección Mundo Social, y con la firma del periodista y cronista social Alfredo Correoso Quesada:
Reposan ya en la tierra de su adopción, que tanto quiso… el santo sacerdote Fr. Elías de la Sagrada Familia… En medio de la inmensa pena que nos embarga a los que fuimos sus amigos, tenemos la satisfacción inmensa de ver que los camagüeyanos rindieron el tributo de cariño, el homenaje de amor que tanto merecía(…) La niñez camagüeyana pierde su máximo apóstol pues todos sus desvelos, se concentraban en encaminar a los niños por la senda del bien y de la más alta moral cristiana(…) Ese apostolado mantenido desde que llegó joven a Camagüey, hasta el momento de su muerte ha producido óptimos frutos en el seno de la sociedad y muy especialmente en el de la familia.
Un reportaje especial del ya citado autor Manuel de la Torre, era recogido por aquel mismo diario del Camagüey, que citamos igualmente, en atención a la rememoración de aquel suceso en sus detalles más singulares:
(…) A las exequias, iniciadas a las ocho de la mañana de ayer, concurrieron el Arzobispo de Santiago de Cuba, Mons. Zubizarreta y el Obispo de Camagüey con la casi totalidad del Clero. Las naves del templo estuvieron colmadas de un público acongojado, representaciones de todas las esferas sociales, prevaleciendo un incalculable número de niños. Junto al catafalco levantado ante el presbiterio las guardias de honor iban sucediéndose en grupos de doce niños cada vez.(…) terminadas las exequias solemnes, se inició el sepelio esperado por un público que llenó las aceras de nuestras calles. Abría la marcha la Banda Municipal; la Archicofradía del Ninno Jes;us de Praga con más de 300 niños ostentando sus distintivos en el pecho; las Asiladas de San Juan Nepomuceno y el Amparo de la Niñez; HH Oblatas; las niñas del Convento Mazarello, Alumnas y Ex Alumnas de las Teresianas, V.O.T del Carmen; el R.P. Juan de la Cruz Superior de los Carmelitas revestido de capa pluvial, con un grupo de sacerdotes; le seguía la carroza conduciendo los restos del Padre Elías escoltado por doce caballeros terciarios de la Virgen del Carmen y doce niños de la Asociación del Niño de Praga. Presidía el cortejo el Arzobispo de Santiago de Cuba, Mons. Zubizarreta, el Obispo de esta Diócesis Mons. Pérez Serantes, el Gobernador Provincial, doctor Octavio Pardo Machado, el Coronel López Jorge, Jefe del Distrito Militar, y una abigarrada y silenciosa multitud de incalculable número, marchaba con ellos.
Del propio cronista, pero esta vez en reseña del hecho para la emisora radial local CMJK, se añadían otros pormenores que en plan de cierre compartimos con el amable lector:
Honda pena causa esta desaparición en Camagüey (…) Por eso su sepelio tomaba la extensión de cuatro cuadras largas esta mañana. Muchos amigos que encontramos entre la multitud silenciosa y acongojada, nos mostraron sus recibos que le acreditaban una niñez cercana al P. Elías. Ese recibo era extendido al niño como socio de la Ass. Del Niño Jesús de Praga, aunque quien nos lo exhibiera, mostrara también una cabeza comenzando a canear. Allá en el cementerio, Pérez.
Serantes pronunció la oración fúnebre. Fue un momento difícil para S.E. por su carácter emotivo y por su condición de confesor del fenecido. ¿Quién mejor que Mons. Serantes podía conocer más profundamente el alma pura impoluta del P. Elías, de quien ha recibido por más de veinte años, las confidencias del confesionario? Por eso abundantes y sinceras lágrimas corrían por su faz, y la emoción dolorosa le anudaba las palabras en la garganta; y con él la concurrencia toda oraba y lloraba consternada (…)

 


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1. Le siguieron otros títulos: Guirnalda de Nomeolvides (1926); Sagrario del Niño Jesús de Praga (1939) dedicado a Mons. Zubizarreta con motivo de sus Bodas de Plata; y Guirnalda de Maravillas (1940) dedicado a los doctores camagüeyanos que en la niñez formaron coro de adoradores del Niño Jesús de Praga, intercalándose sus fotografías en número muy considerable.

2. Se establece la Asociación del Niño Jesús de Praga en el Convento de la Merced en Camagüey el 20 de Mayo de 1900. Fue Director de la misma el R.P. Fray Teodoro de San José, C.D.

Sunday, July 19, 2026

Mons. Dionisio García, arzobispo de Santiago de Cuba: "todos quisiéramos ver una Cuba mejor"


Texto y fotos tomados del Facebook del Arzobispado de Santiago de Cuba. 


Intención al Comenzar la Eucaristía
Basílica Santuario de Nuestra Señora de la Caridad, 19 de julio de 2026
Domingo XVI del Tiempo Ordinario

Hermanos, en las lecturas de hoy vamos a volver a meditar sobre la misericordia de Dios, ese Dios que pudiéndolo todo, precisamente en ese poder está su deseo de perdonarnos, de socorrernos, de salvarnos. Así es como nosotros tenemos que contemplar a Dios porque así es. En las lecturas lo vamos a ir viendo con diferentes ejemplos, con parábolas.

Nuestra intención, ante la Virgen de la Caridad viene todo nuestro pueblo, y todo nuestro pueblo está viviendo momentos muy, muy difíciles, muy difíciles. Y todos los que vienen piden qué, primero piden por la familia, claro, los más cercanos, es lógico. Para que el Señor nos libre de las enfermedades, para que tengamos lo suficiente para vivir, para comer, para que la vida no sea difícil, para que los que están lejos puedan acercarse, estar juntos todos.

Nuestro pueblo pues está viviendo al día. Al día en el alimento, hay que buscar diariamente, no podemos conservarlo. Al día en el agua que vamos a utilizar, en muchas regiones así, muchas. Al día también en el dinero que vamos a gastar. ¿Por qué? Porque el dinero no alcanza pues las cosas cuestan mucho y para satisfacer las necesidades es muy difícil. Es decir, todos quisiéramos ver una Cuba mejor, y todos quisiéramos ver un pueblo más tranquilo, más sereno, porque tienen por lo menos las necesidades mínimas cubiertas.

Siempre pensamos en esta tierra tan hermosa, tan fértil, y nos da mucha pena también cuando venimos aquí ante la Virgen, cuando pasamos por el campo y vemos nuestros centrales azucareros que producían tanta azúcar, y sin embargo ahora no tenemos casi azúcar, y la que tenemos cuesta mucho. ¿Dónde están esos centrales que parecen como si fueran algo arqueológico? ¿Dónde está el café que nos gustaba tomar a las tres de la tarde y que brindábamos, un café de calidad excelsa? ¿Dónde está? ¿Dónde están las personas que lo cultivaban? ¿Los que trabajaban en los centrales? ¿Qué nos ha pasado? ¿Dónde están los campos que también veíamos con las reses? ¿Dónde están aquellos, la carne típica nuestra, el puerco? Inalcanzable.

Entonces, así vivimos. El dinero se va de las manos y los que están retirados, que han luchado toda la vida, lo sienten diariamente. Virgencita, eso es lo que la gente viene a decirte a ti. La gente no sabe cómo decir las cosas, pero sí sabe, porque lo siente. Lo que pasa que a lo mejor dice una palabra y ahí quiere decir todo. Pero venimos a pedirte ante ti eso, Madre, que nosotros sepamos corregir eso que nos ha llevado esta situación de carencia, de no saber cómo gestionar las cosas, de no, tal vez no encontrar, no buscar soluciones ¿Para qué? No para algo extraordinario, sino para tener por lo menos aquello que teníamos.

Vamos a pedir eso. Por las familias que están divididas, por aquellos jóvenes que han abandonado el campo buscando, como pasa en muchos países, buscando otros lugares mejor, pero por los jóvenes de las ciudades también que no son piensen en irse. ¿Quién cultiva nuestros campos? ¿Cómo lo vamos a todo este ser? ¿Eso depende de quién?

Hermanos, tenemos que pedirle a Dios que nos dé la gracia de la conversión, del arrepentimiento, si hemos hecho cosas mal y si lo hemos hecho mal, reconocerla, porque esa es la vida. Y vamos a pedirle a la Virgen que nos ayude a caminar en la verdad y a buscar el bien de todo, fraternalmente. Que las diferencias de opinión, ya sea de cualquier tipo, educativa, política, filosófica, que no signifique una ruptura. No. Nunca fue así. Que signifique que tenemos diferentes maneras de pensar y diferentes soluciones para darle a los problemas del país. Eso lo pedimos. Que haya paz, que haya fraternidad.

Que nuestras relaciones con los otros pueblos, los más cercanos, los más lejanos, sean relaciones fraternas en las QUE discusiones se resuelvan a través del diálogo, a través de la comprensión, de la escucha. Vamos a pedir eso, que Dios ponga su mano. Pero lo que sí, Señor, libra a este pueblo, Virgencita, a que este pueblo pase estos momentos tan difíciles y que lo pase con la paz, con la misericordia, por Dios. Con la fraternidad y la comprensión. Y danos mucha fe. y que el Espíritu Santo ilumine a todos los que tienen la responsabilidad máxima sobre nuestros destinos, donde quiera que estén y de donde sean.

Estas sean nuestras intenciones. Y por eso vamos a ofrecer el cuerpo del Señor. Antes de comenzar nuestra oración con humildad, reconozcamos ante Dios nuestros pecados. Sí, hermanos, hay que pedir perdón por todos, no por los pecados personales solamente, sino por los pecados sociales que hemos cometido.

Thursday, June 11, 2026

El Sagrado Corazón de Jesús (por Joaquín Estrada-Montalván)


De niño recuerdo dos cuadros del Sagrado Corazón de Jesús en la cuadra, en casa de Margarita y en la de la familia Perón.

Era para mi un misterio fascinante, la gente que creía en Dios.

Gracias al testimonio sereno, de los pocos que en la Isla soportaron "la tormenta" atea militante, la Iglesia en Cuba no naufragó. 

Hoy se celebra la Fiesta del Sagrado Corazón de Jesús, muchas gracias a esa gente que en Cuba, no tuvo miedo, no sacó su imagen de la sala de sus hogares, y permitió el reflorecer de la fe católica en la Isla. 

Sunday, June 7, 2026

Discurso de Antonio Banderas ante el Papa, en su visita a España: "No tememos equivocarnos al decir que la iglesia ha sido el mayor productor de arte de la historia de la humanidad." (Ver texto completo y video)


Santo Padre.

Autoridades.

Queridas amigas y amigos.


Hay encuentros que no se miden solo en el tiempo sino en su significado.

Su presencia hoy en Madrid, Santo Padre, no es solo una visita. Es un gesto. Un gesto de escucha, de cercanía, de diálogo con la sociedad civil, y esta sin duda se lo agradece.

Ese diálogo, a veces, conviene reforzarlo usando un lenguaje común. Ese lenguaje es, y lo ha sido en muchas ocasiones a lo largo de la historia, el arte.

La relación entre la Iglesia católica y el arte no ha sido solo fructífera: ha sido determinante. No tememos equivocarnos al decir que la iglesia ha sido el mayor productor de arte de la historia de la humanidad.

En el corazón de ese impulso creativo esta quien atraviesa los siglos, los estilos y las culturas, y que con total seguridad ha sido la figura mas representada en la historia del arte: se trata de Jesucristo. El gran protagonista de la película de la vida. En todas las artes Cristo como una presencia constante. No como una imagen repetida, sino como un icono de paz, de amor y de sacrificio, rodeado de un misterio inagotable.

Yo podría reducir mi intervención simplemente a enumerar los grandes artistas que con sus trabajos han engrandecido el mensaje proveniente de la palabra de Jesús.

También podría limitarme a dar una serie de datos que ilustren el camino recorrido entre iglesia, artistas, intelectuales, filósofos…pero hoy, Santo Padre, siento una cierta obligación a ofrecer una pequeña reflexión en voz alta sobre mi propia experiencia.

Para ello he de retroceder en el tiempo a las celebraciones de la Semana Santa en mi querida Málaga allá por los años 60 del siglo pasado. Esas manifestaciones populares que toman las calles desarrollando un ritual majestuoso de arte y fe, de raíces y devoción. Un poliedro multicolor de elegante belleza, de liturgia teatral que cada año transforma la ciudad en un espacio donde lo artístico y lo espiritual se funden.

Y fue ahi, Santo Padre, en ese marco de arte popular anónimo, cuando con tan solo 4 o 5 años de edad, nació en mi una pregunta que solo contenía una palabra: ¿Dios? Poco a poco fui encontrando respuestas, algunas tan simples como la que reconocí en los ojos de mi madre mientras esta le clavaba su mirada y su corazón devoto a la Virgen de La Esperanza que pasaba en su trono frente a nosotros en aquellos lejanos años. O a través de la voz que rompía el aire claro de primavera de los cantaores o cantaoras de saetas. O entre la gente humilde y buena de mi ciudad que cada año salían, y salen a la calle con su barrio a cuestas, portando sus imágenes que les ayudan a buscarse a si mismos mientras buscan a Dios. Y lo hacen dejando tras ellos el yo, para agarrarse al nosotros… del nosotros pasan al ellos, del ellos al todos, del todos al mundo, del mundo al universo, del universo a Dios, para después volver a tomar tierra intuyendo que Dios puede estar en cada partícula, en cada molécula de cada gota de agua, de cada mar, de cada pétalo de rosa, de cada palpito, de cada suspiro.

Pero el arte no es solo belleza.

El arte es pregunta.
Es reflexión.
Es contraste.
Es revolución.
Es tensión entre lo que sabemos y lo que intuimos.

El arte ha sido -y debe seguir siendo- el espejo que refleja vidas que pasan de largo ante el prójimo herido. Es también la denuncia de credos vacíos que olvidaron el amor. Es la voz de alerta para sociedades que se acostumbraron a la injusticia.

El arte debe ser una alternativa a la violencia. Todas las violencias. Así como lo hizo el propio Cristo, el artista debe actuar con valentía y no abandonar el ser instancia critica a la sociedad, al propio arte, y a la propia religión.

Santo Padre… hemos de compartir una obligación. Estamos obligados a mirar, y a ver, y a tratar de entender las complejidades del alma humana.

Todos los seres humanos nos enfrentamos a los grandes interrogantes de nuestra existencia:

¿Quiénes somos?

¿Qué sentido tiene la vida, y el dolor?

¿Qué significa amar…de verdad…al prójimo…como a uno mismo?

¿Qué hay mas allá?

Y en ese ejercicio de búsqueda, todos nosotros nos acercamos, quizá sin saberlo, a lo trascendente.

Santo Padre.

En un mundo que corre, que se fragmenta, que a veces se simplifica en exceso, el arte nos ayuda a recuperar la profundidad y el alma que esta tratando de ser robada por inteligencias artificiales que deben estar al servicio del ser humano y no al revés.

Un alma que nos susurra que hay algo mas. El constante susurro de la esperanza de ese algo mas. Este encuentro entre la iglesia y la sociedad civil no es solo oportuno: es necesario.

Necesitamos seguir creando y compartiendo.

Seguir preguntando.

Seguir buscando belleza si… pero también verdad.

Porque allí donde nos atrevemos a preguntar en profundidad, siempre, siempre, comienza un camino, un camino que nos puede conducir hacia lo espiritual, que no es mas que la fraternidad que late en el corazón de todo ser humano y en el misterioso corazón de Dios.

«Decís vosotros que los tiempos son malos. Sed vosotros mejores y los tiempos serán mejores. Vosotros sois el tiempo». Decía San Agustin.

Santo Padre yo estoy aquí por Godspell. Godspell es una obra de teatro musical creada en su país de origen. La traducción de Godspell al español es «El Hechizo de Dios». Yo estoy hoy aquí confesando haber sido víctima del hechizo de Dios.

Muchas gracias.



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Ver en el blog:

Primer discurso de León XIV en su visita a España. (6-12 de junio de 2026)


Encuentro con las Autoridades, con la Sociedad Civil y con el Cuerpo Diplomático.





Majestades,
Altezas Reales,
distinguidas Autoridades y miembros del Cuerpo Diplomático,
Señoras y señores:


Doy gracias al Señor por este encuentro y expreso mi agradecimiento por la invitación a realizar este viaje apostólico a España: un itinerario en varias etapas, cada una de las cuales revelará algún aspecto de la riqueza multifacética de un gran país que, desde hace casi dos milenios, ha acogido la Palabra del Evangelio. La tradición siempre ha vinculado la primera evangelización de la Península ibérica a la predicación del apóstol Santiago el Mayor. Este vínculo reviste una importancia teológica considerable, porque expresa la conciencia de la Iglesia local de estar en continuidad con la misión apostólica nacida en Pentecostés. El vínculo antiquísimo entre la fe cristiana y esta tierra, si bien por un lado no agota la multiforme identidad de vuestro pueblo, por otro ha moldeado profundamente su cultura y representa una fuente de esperanza y de orientación entre los desafíos que hoy, como familia humana, debemos afrontar juntos. Pienso en las expresiones de la fe popular que, en cada ciudad y pueblo, representan una auténtica dramaturgia de la salvación al ritmo del año y en los diversos contextos de la vida. Junto con el patrimonio artístico y musical, con las múltiples cofradías y asociaciones de carácter caritativo, dan testimonio del fecundo encuentro entre Jesucristo y vuestro pueblo. ¡Es un pueblo lleno de pasión, que ama la vida y lo manifiesta!

Vengo entre ustedes para confirmar, alentar e inspirar una renovada fidelidad de los creyentes al Evangelio, así como una reconciliación y una cooperación más profundas entre las distintas fuerzas de esta Nación. De hecho, su propia historia sugiere que no es la cultura del enfrentamiento, sino la del encuentro, la que genera estabilidad y prosperidad. El mensaje de paz que en estos tiempos, por desgracia, resuena para algunos como ingenuo y para otros como provocador, encuentra acogida en quienes no se encierran en ideologías prefabricadas, sino que se abren a la verdad. Como nos ha enseñado el Papa Francisco, existe, en efecto, «una tensión bipolar entre la idea y la realidad. La realidad simplemente es, la idea se elabora. Entre las dos se debe instaurar un diálogo constante, evitando que la idea termine separándose de la realidad. Es peligroso vivir en el reino de la sola palabra, de la imagen, del sofisma» (Evangelii gaudium, 231). De hecho —concluía—, «la realidad es superior a la idea» (ibíd.). La verdad es siempre más grande que nosotros y por eso nos sorprende y nos atrae hacia caminos de purificación y reconciliación, en los que el diálogo con los demás —y con el Otro con mayúscula— se vuelve fundamental.

A este respecto, quisiera referirme a dos figuras de este país que, desde hace cinco siglos, nutren la vida de la Iglesia y la búsqueda espiritual de muchos, incluso más allá de sus fronteras visibles. Se trata de Juan de la Cruz y Teresa de Ávila, que se hicieron amigos en la pasión por el Misterio divino. La suya es una mística con los ojos abiertos, es decir, no ajena a la historia, sino que, por el contrario, lleva a la raíz de las cuestiones, al corazón de la realidad. En particular, al interpretar las transformaciones y soportar las tensiones que hacen tan oscura nuestra época, nos ayuda el tema de la noche, tan querido por san Juan de la Cruz, cuyo Año Jubilar estamos celebrando. En su sed de luz, paradójicamente, aprendió a apreciar la oscuridad —«noche dichosa» (Noche oscura, 3)— como el tiempo en que el alma se libera de lo que presumía de conocer y poseer. También hoy lo que más nos asusta, lo que en muchos provoca la oscuridad de la razón y la violencia de las emociones, es lo desconocido, ante lo cual puede prevalecer la sensación de no tener ya mapas, la desorientación. Por eso se necesitan, también en la vida pública, hombres y mujeres que intuyan, en la oscuridad, la luz; en el fin, un posible comienzo, casi el irrumpir de una verdad como luz que aún ciega, pero que —si confiamos y encontramos paz— nos llevará delicadamente hacia sí misma: «¡Oh noche que guiaste! ¡Oh noche amable más que la alborada! ¡Oh noche que juntaste Amado con amada, amada en el Amado transformada!» (ibíd., 5).

Nuestra época, que en apariencia se ve sacudida por terribles desequilibrios y conflictos, clama en lo más profundo por la paz, por un nuevo conocimiento de la persona humana y de su dignidad inviolable, por la civilización del amor (cf. Magnifica humanitas, 186).

Santa Teresa describe este mismo itinerario con la imagen del castillo interior. Avanzando de habitación en habitación hacia el lugar más íntimo —es decir, cada uno hacia su propio corazón, santuario de la verdad—, el espacio se amplía, la mente se abre, las contradicciones se resuelven, las tensiones se disuelven, los demás encuentran su lugar, el universo se convierte en hogar. No se trata de una huida intimista, sino de una apertura radical al totus Alius et semper Novus, que se realiza cuando volvemos a nosotros mismos. Esta dimensión del ser humano es la razón por la que hay que proteger la libertad religiosa y de conciencia.

Hoy, la tentación de ganar popularidad avivando el fuego de las polarizaciones parece crecer, en lugar de disminuir; la dignidad humana no deja de ser violada. Por eso necesitamos cultura, interioridad, una educación libre y de calidad, necesitamos trascendencia. Y, sin embargo, desde estas noches oscuras, hombres y mujeres fieles a la verdad se han visto impulsados a avanzar de estancia en estancia hasta el punto en que, en la conciencia, la justicia y la paz se abrazan. Es de su libertad que aprendemos a ser libres.

La Iglesia católica está al servicio de esta sed del corazón humano. No de forma impositiva, sino con el testimonio evangélico respaldado por una multitud de mártires y santos, y hoy está dispuesta a ponerse al servicio del futuro de un pueblo que busca la reconciliación y la paz.

Invito a todos, por amor a la verdad, a abandonar las narrativas divisivas y polarizantes de vuestra realidad social y de su historia, para pasar de las simplificaciones estériles a la apreciación fecunda de la complejidad. Veo aquí una vocación específica de Europa, de la que España es protagonista original y fundamental. Es el regalo que el Viejo Continente puede hacer al mundo si quiere permanecer joven, pues joven es quien siente que tiene un futuro y una misión que aún interpelan. Apreciar la complejidad y estudiarla, aprender a no negarla y a vivirla como una bendición, huir de esos enfoques identitarios que parecen aclararlo todo, pero que pueblan el mundo de fantasmas y enemigos: he aquí la tarea de quien tiene una gran historia a sus espaldas. Las nuevas tecnologías se han convertido en un entorno artificial en el que nuestras opciones fundamentales se ponen a prueba: en su interior, los prejuicios se exacerban, el pensamiento crítico se debilita, los intereses prepotentes siembran pulsiones de muerte. Por otra parte, el bien puede resistir y comunicarse.

Es necesario, sobre todo por parte de quienes tienen responsabilidades económicas, políticas e institucionales, dar un salto cualitativo, un cambio de rumbo en las inversiones destinadas a la escuela, la universidad y la investigación, a las comunidades locales y a la sociedad civil como semillero de participación y mediación cultural. La seguridad, que con demasiada frecuencia nos ilusionamos que provenga de las armas y los muros, madura más bien al aprender a avanzar junto al otro, a crecer juntos, codo con codo. Vuestra propia historia lo atestigua. La presencia del islam en la Península ibérica, por ejemplo, constituyó una realidad política, cultural y religiosa de larga duración. Durante ese periodo no sólo hubo confrontación, sino que se intentó crear un espacio de contacto, conversación y diálogo sobre el sentido de la verdad entre cristianos, musulmanes y judíos. En la escuela de traductores de Alfonso X el Sabio, expertos pertenecientes a las tres religiones colaboraron en la traducción del rico patrimonio árabe, griego y hebreo, contribuyendo a la difusión de textos como, entre otros, los de los filósofos Averroes (1126-1198) y Maimónides (1138-1204). En particular, ciudades como Córdoba y Toledo se convirtieron en lugares de mediación entre lenguas, religiones y saberes. Pero esta es la verdad que cuentan las ciudades europeas, su estratificación histórica, el tejido de solidaridad que a lo largo de los siglos ha conformado sus diferencias, transformando los inevitables conflictos en puntos de partida.

Como nos enseñó otro noble hijo de esta tierra, en las pruebas y los fracasos es posible replantearse todo: Ignacio de Loyola tuvo esta audacia, dando crédito a las desolaciones y consolaciones de su corazón, en un ejercicio de discernimiento e imaginación por el cual prefirió la paz a las armas y los santos a los poderosos. Comprendió que el bien al que se sentía atraído no era utópico, y entonces su crisis se transformó en gracia. Lo mismo puede suceder con las “novedades” que nos inquietan hoy y sobre las que nuestras sensibilidades están divididas. «Evitemos las palabras que humillan o enfrentan. Optemos por la claridad que ilumina y la franqueza que abre caminos. No bendigamos entusiasmos ingenuos ni alimentemos miedos estériles. Más bien, indiquemos criterios de discernimiento —la dignidad de la persona, el destino universal de los bienes, la opción por los pobres, el cuidado de la Casa común, la paz— y traduzcámoslos en prácticas: planificación responsable, evaluaciones del impacto humano y social, inclusión de los más frágiles, alfabetización digital, investigación e industria orientadas a la justicia y la paz» (Magnifica humanitas, 14).

Majestades, Altezas Reales, señoras y señores, expreso mi agradecimiento a vuestro país por su fidelidad al derecho internacional y al multilateralismo, que se traduce en un compromiso activo con la paz y la solidaridad entre los pueblos. Al mismo tiempo, animo a cultivar también en su interior el diálogo y la amistad social, a tener en cuenta las perspectivas de los pobres y los jóvenes al imaginar el futuro, a armonizar las demandas de autonomía y de unidad, y a impulsar el proceso de unión europea, no en oposición a otras potencias, sino como un don para toda la familia humana.




¡Que Dios bendiga a España!

Palacio Real de Madrid.
Sábado, 6 de junio de 2026.


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Texto tomado del website de la Santa Sede

Wednesday, May 20, 2026

Hemingway: ”Un hombre complejo con una fe sencilla”. (por Carlos A. Peón-Casas)



He tomado la frase del título que me precede de una muy oportuna aseveración de Mary Claire Kendall en su libro: Hemingway’s Faith.

La lectura de este revelador volumen de la acuciosa investigadora norteamericana, columnista y escritora basada en Washington, DC., me ha abierto a un mundo plural, del que ya creía tener algunos atisbos, pero que en verdad se me ha diversificado en innumerables coordenadas de una riqueza casi infinita, al abordar la fe católica de Ernest Hemingway.

Kendall insiste en su libro en un detalle muy circunstancial sobre la conversión al catolicismo de un muy joven y mal herido Hemingway en el frente italiano, que, aunque manejada por algunos de sus biógrafos, como es el caso de Baker, o Meyers, insinúan, en el primer caso citado, que es solo algo “nominal”, y peor aun en el segundo: que se trata de algo no muy genuino, o acaso ficticio, si nos atenemos al adjetivo “bogus” con que lo define en inglés el ya citado Meyers.

Sin embargo, otros estudiosos sí han tenido a bien reconocerlo con claridad. Kendall nos recuerda a algunos casos puntuales como el de Stoneback, al comentar las observaciones de Reynolds Price, profesor de la Universidad de Duke al afirmar que:
El tema primordial de toda la vida de Hemingway fue la santidad, aunque no estuviera totalmente consciente de ella.(1)
Stoneback, citado por Kendall puntualiza el aserto al afirmar:
Hemingway sabía más que la mitad de la lección de los padres del desierto… El asunto en Hemingway, como lo veo, fue la santidad, de la que era consciente, pero que seguía siendo un secreto para sus lectores, este fue su más privado secreto que mantuvo sólo para él y que solo se revela en su ficción.(2)
Kendall quiere participarle al lector en su libro esas certezas incontestables, que nos hacen meditar en los atisbos de la catolicidad hemingwayana, cito y traduzco en extenso para el curioso lector sus puntos mas sustanciales, tal y como los cita en la Introducción de su magistral libro:
Fue un hombre complejo con una fe sencilla-los crucifijos ocultos, visitas sin anunciar a las catedrales, y las celebraciones privadas de las fiestas de guardar a la misma altura que sus prácticas de la caza, la pesca, el boxeo y las corridas de toros y la escritura también- de las que manifestó su entusiasmo en conversaciones con Ralph Withington Church, un filósofo y escritor, y amigo de Sherwood Anderson, en el París de los años veinte, y que le generaron “una gracia actual”(3). Así, en aquello que amaba Hemingway asaltaba el Cielo, agarrando cubos de gracia que más tarde derrochaba en momentos en que mostraba una gran generosidad de espíritu -a veces incluso heroísmo-, o cuando su debilidad amenazaba con abrumarlo… Muy opuesto a la imagen hedonista que Hemingway se deleitó en proyectar… es la imagen del escritor disciplinado, lleno de pecado y necesitado de redención, quien impregnó la escritura con un anhelo de la espiritualidad misma que buscó, pero que con frecuencia no logró alcanzar debido a las limitaciones humanas que incluso retaron a los grande santos.(4)
La perspectiva de esta mirada escrutadora nos hace colegir ese sentimiento indiviso de fe que en Hemingway pide la intercesión de la Virgen, y según la propia autora: “está presente en su accionar, aunque sin ser consciente del hecho, pero sintiéndolo profundamente”(5), un hecho que a nuestro ver recorre muchos de los minutos mas raigales de la obra de Papa.

Uno entre tantos es aquel que alude a ese pasaje de El Viejo y el Mar, cuando Santiago en la angustia de perder a su ansiada presa, promete a la Virgen del Cobre, rezar cien Ave Marias y Padre Nuestros, y peregrinar a su Santuario.

Dejamos otra vez, y como cierre para el lector la referencia de la propia Mary Kendall en su alusión valorativa al hecho:
En esta historia de la persecución del marlin que acabara devorado por los tiburones, Santiago, aunque no hombre religioso, dice: ‘Diré diez Padre Nuestros y diez Ave Marias, para que pueda obtener el pez, y prometo hacer una peregrinación al Cobre, si lo consigo. Es una promesa’ Entonces empieza a rezarlos, una tras otro, intercalando la frase: ‘Santa Madre, permite la muerte de este pez, aunque es hermoso’. Luego sintiéndose desfallecer, pide otra vez sufrir con paciencia, ‘prometiendo decir cien Padre Nuestros, y cien Ave Marías’, justo como Hemingway había hecho en el verano de 1933, en las mismas faenas de pesca de un marlin.(6)



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  1. En Harold Bloom, ed, Ernest Hemingway(New York: Chelsea House), 1985
  2. Ibid.p. 137-160
  3. Scafella, ed.,and Stoneback, Hemingway: Essays of Reassesment, p.135-136
  4. Kendall, Mary. Hemingway’s Faith. Introduction, p.3
  5. Ibid.
  6. Ibid, p.164.
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