Wednesday, September 16, 2026
Industrias, servicios e instituciones en el Camagüey de finales de los años cuarenta (por Carlos A. Peón Casas)
Monday, September 14, 2026
Son 3 millones de perros callejeros (Un poema Félix Luis Viera)

Poema 31 de La patria es una naranja
31
Son 3 millones de perros callejeros.
Según dicen las crónicas
muchos de ellos se perdieron
o fueron abandonados por sus dueños
varias revoluciones atrás.
En las noches ladran como llamando a los fantasmas de otros perros,
son incansables ladrando por las noches.
En ciertos momentos yo he sentido que son “mis perros”,
tal vez porque como a ellos me ha penetrado el abandono,
me he visto perdido entre las arboladuras de la interminable Ciudad
o he sentido que debo conseguir fantasmas para paliar las trece soledades.
Son mansos
(parecen perros que no tienen dientes)
y a veces los he sorprendido acariciando una pared, el tronco de un árbol,
las puertas de un garaje: debe ser
porque nadie los acaricia
(son perros sucios y malditos, comilones y vagos
que ni siquiera sospechan
lo que significa ser una mascota).
Ellos cagan el aire del Gran Valle,
ellos ejecutan cuatro deposiciones diarias dentro del Gran Valle
y han enfermado los ojos de mujeres y niños.
Nadie los quiere,
son perros callejeros perdidos en la Historia,
ni siquiera un político de Harvad
podría calcular cuánta cantidad de excrementos de perro
ofrendan diariamente a la Ciudad los 3 millones de perros callejeros.
Porque ellos infectan diariamente el aire de la gran Ciudad
y ya han sido acusados de enmustiar los tulipanes y las rosas
los colibríes y las tórtolas
los helechos, las gladiolas
el carmín, el rímel
de ciertas damas,
las corbatas de algún empresario.
Son sucios y malignos,
callejeros y parias,
ladradores y vagos.
Nadie los ama.
Nadie los ama.
Vámonos, perros.
31
Sono 3 milioni di cani di strada.
Secondo quanto dicono le cronache
molti di loro si persero
o furono abbandonati dai loro padroni
diverse rivoluzioni prima.
Nelle notti abbaiano come se chiamassero i fantasmi di altri cani,
sono instancabili quando abbaiano di notte.
In certi momenti ho sentito che sono “i miei cani”,
forse perché come loro ho provato l’abbandono,
mi sono visto perso tra gli alberi dell’interminabile Città
e ho sentito di dover raggiungere fantasmi per alleviare le tredici
[solitudini.
Sono mansueti
(sembrano cani senza denti)
e a volte li ho sorpresi mentre accarezzavano una parete,
il tronco di un albero, le porte di un garage: deve essere
perché nessuno li accarezza
(sono cani sudici e maledetti, mangioni e vagabondi
che neppure sospettano
cosa significa essere una mascotte).
Essi appestano l’aria della Gran Valle,
eseguono quattro deposizioni quotidiane nella Gran Valle
e hanno reso malinconici gli occhi di donne e bambini.
Nessuno li ama,
sono cani di strada perduti nella Storia,
neppure un politico di Harvad
potrebbe calcolare la quantità di escrementi di cane
che offrono quotidianamente alla Città i 3 milioni di cani di
[strada.
Perché loro infettano quotidianamente l’aria della grande Città
e già sono stati accusati di far appassire i tulipani e le rose
i colibrì e le tortore,
le felci, i gladioli,
il rossetto, il rimmel
83
di certe dame,
le cravatte di qualche impresario.
Sono sudici, perversi,
di strada, reietti,
e abbaiano vagabondi.
Nessuno li ama.
Nessuno li ama.
Venite con me, cani.
Monday, September 7, 2026
Bajo esta llovizna (un poema de Félix Luis Viera)
45
Bajo esta llovizna,
en medio de este frío,
entre estas calles anchas y arboladas,
brillantes por el asfalto negro,
¿se habrá de detener tu corazón?
¿Se detendrá tu corazón dentro del Gran valle?
¿Regresarás a la patria convertido en una bolsita de cenizas?
Inerte, ¿harán volar tu corazón hecho cenizas,
cual pájaro hecho cenizas,
por sobre la inmensidad del Golfo,
hasta la tierra donde una vez tú cantabas?
¿Habrá de detenerse tu corazón dentro de este frío donde siempre
es medianoche?
Junto a esta grisura de los árboles
del atardecer
de la avenida tuya de cada día,
¿habrá de detenerse una agrisada tarde tu corazón?,
tu tan jodido corazón,
tu corazón lleno de bilis,
tu corazón con tantas muescas de derrotas,
¿habrá de detenerse
bajo la densidad de este cielo,
pisoteado por la lluvia ácida,
envuelto
en la densa capa del olvido?
Ciudad de México, 1998
45
Sotto questa pioggerellina,
in mezzo a questo freddo,
tra queste strade larghe e alberate,
brillanti per l’asfalto nero,
dovrà fermarsi il tuo cuore?
Si fermerà il tuo cuore nella Gran valle?
Tornerà alla patria trasformato in un sacchetto di ceneri?
Inerte, faranno volare il tuo cuore trasformato in ceneri,
come uccello trasformato in ceneri,
sopra l’immensità del Golfo,
fino alla terra dove una volta cantavi?
Dovrà fermarsi il tuo cuore in mezzo a questo freddo dove sempre
è mezzanotte?
Insieme a questo grigiore degli alberi
del tramonto
della tua strada di ogni giorno,
dovrà fermarsi in un’ingrigita sera il tuo cuore?,
il tuo così maledetto cuore,
il tuo cuore pieno di bile,
il tuo cuore con tanti segni di sconfitte,
dovrà fermarsi
sotto la densità di questo cielo,
calpestato dalla pioggia acida,
avvolto
nella densa cappa dell’oblio?
Wednesday, September 2, 2026
Cuando Hemingway donó la Medalla del Nobel a la Virgen de la Caridad (por Carlos A. Peón-Casas)
Como saben hay muchas Cubas. Pero igual que la Galia, Cuba puede dividirse en tres. La de los que tienen hambre, la de los frugales, y aquella de los que comen demasiado. En este convite de hoy todos estamos en la tercera categoría, por lo menos por ahora.
No soy un hombre político. Este es un gran defecto, pero es preferible a tener arterioesclerosis. Con este defecto de ser apolítico, uno pude apreciar los problemas del Palmolivero, y los triunfos de mi amigo Alfonsito Gómez Mena. Igual fui amigo de Manolo Guas, primo de Felo Guas, y también de Manolo Castro.
Me gustan las peleas de gallos y también la Orquesta Filarmónica. Fui amigo de Emilio Lorents y esto no ha interferido con mi amistad con Mayito Menocal quien junto a Elicio Arguelles son mis mejores amigos en este país.
Dios permita que no sea pecado mortal considerar que Antonio Maceo sea mejor general que Bernard Law Montgomery, ni desear la muerte de Trujillo, y que muera en su cama de muerte natural por supuesto. El es la única persona que me gustaría ver morir antes que yo.
Discúlpenme ahora por algunos chistes y una legitima crítica que sigue y que uno ve cada mañana en el espejo. Están faltando esos tipos en los que uno puede ver lo buena que es la humanidad, y aquellos que pueden digerir sus fracasos.
Son ya demasiadas palabras. No quiero abusar de ella, y vayamos a los hechos. Deseo ofrecer esta medalla sueca a Nuestra Señora la Virgen del Cobre(3).
El almuerzo se sirvió a la hora de la merienda y Ernest Hemingway parecía cansado. Llegó poco después de la una y de inmediato fue asaltado por una turba entre la cual los fotógrafos elevaban sus cámaras, como hace el nadador que lleva su ropa seca en la mano. El agrupo apenas si lograba avanzar un paso, todos apretados en torno a la figura del escritor(7).
Hemingway parecía uno de esos monumentos junto al cual todo el mundo ase retrata. Esta vez el monumento se movía. Vistiendo una guayabera blanca, encanecido, con la cara abatida por el tiempo, aparecía prematuramente envejecido y con una suerte de cansancio en la mirada. También había sorpresa en sus ojos y quizá por primera vez en su vida, estaba realmente asustado(8).
Hemingway pugnaba por escaparse y no lo lograba…pero esta vez se trataba de su homenaje y un homenaje es lo más parecido que hay a un martirio. Incluso para el homenajeado(10)
“En la tribuna el trío era otro, pero la música muy parecida. De entre una guaracha de moda surgió una letra conocida:
¡Hemingway!, ¡Hemingway! ¡Hemingway!
Continuo el trío:
Hemingway, Hemingway,
¡Campoamor!, ¡Campoamor!, ¡Campoamor!(13)
El Premio Nobel “pescó”
Porque es un “tigre” escribiendo:
Cuando escribe estamos viendo
Los momentos que el vio
Ante su estampa tembló
La pantera de Zambeze:
Su libro decir parece
Que “el viejo” fue Hemingway:
Pero que el mar es de Hatuey.
¡porque el se la merece!
Le gusta sentir bravío
El viento sobre “El Pilar”
Y de noche conversar
Con la selva y con el río
Le gusta este suelo mío
Y nuestro mar antillano;
Le gusta estrechar la mano
De los humildes de aquí,
Y le gusta el Daiquirí:
Sano, sabroso y cubano.
De alguna manera lograron subir a Hemingway a la tribuna. De alguna manera que no fuese cargado, pero allí estaba (…) Hemingway aparecía entre ellos y vacilaba con un papel en la mano. Alguien suplicó silencio (…) Hemingway habló.
-Un hombre que no sabe hablar un idioma no debe hablar ni en su casa. Se refería a su español. Su español era bastante correcto-se percibían claras las “ces” españolas- aunque su acento es fuerte. Leyó el discurso:
-Me siento muy agradecido y emocionado por este no merecido homenaje. Siempre he entendido que los escritores deben escribir y no hablar. Por lo tanto, quiero ahora donar la medalla que recibí del Premio Nobel de Literatura a Nuestra Señora de la Caridad del Cobre, patrona de este país que tanto amo.
Fernando Campoamor agradeció esas frases.
-Hemingway, Cuba te quiere como una madre”(15).
solo un momento pareció disgustado Ernest Hemingway mientras firmaba los folletos y fue cuando le presentaron la fotografía para que estampara su firma sobre ella. Apartó ese folleto y dijo grave:
-No firmo ahí. No me gusta esa fotografía. Parece que estoy desnudo, no firmo. El solicitante dobló la hoja y tendió a Hemingway otra página. Con una sonrisa que quería parecer una sonrisa éste firmó”(17).
“Quiero marchar. No me gusta divertirme aquí, mientras entierran a mi amigo Agustín Cruz”(18).
“Como se ve, los periódicos no lo dijeron todo”(19)
- La crónica en cuestión apareció publicada en septiembre de 1956, pero Hemingway, no estaba en La Habana para entonces, había viajado a Nueva York a finales del mes de agosto, por lo que colegimos que el acto debió ser a comienzos de aquel mes, o quizás a finales de julio.
- Los hechos sucedieron así, según lo precisara Mary Welsh en 1965: “El embajador telefoneó desde la Habana e hizo una cita para ver a Hemingway. Se preparó una ceremonia privada para aquel día. Hubo un pequeño intercambio de discursos, con la presencia del embajador sueco y su esposa y muy pocos amigos, todos de pie en nuestra biblioteca, y después siguió un almuerzo muy animado de unas cuatro horas con unas diez o doce personas a la mesa”. Hemingway no viajó a Estocolmo, como bien se sabe, por razones de salud, y el discurso de aceptación del galardón, in absentia, lo leyó en su lugar, George M. Abbot, Encargado de negocios de la embajada de Estados Unidos en Suecia, durante acto de ocasión, acaecido el 8 de noviembre de aquel mismo año. En Ernest Hemingway. A Life Story.Carlos Baker. Charles Scribner’s Sons. NY, 1969. p.661
- How it Was. Mary Welsh Hemingway. Futura Publications. London, 1978. p.411
- Hemingway en Cuba. Norberto Fuentes. La Habana, 1984. p.130
- Filial de Ron Barcardí S.A. Todos sus accionistas lo eran de la casa matriz. Su presidente era José M. Bosch. En Las Empresa de Cuba en 1958. Guillermo Jiménez. Ciencias Sociales. La Habana, 2004. p. 193
- “En horas del mediodía de ayer tuvo lugar en los jardines de la cervecería Modelo, en el Cotorro, el homenaje de simpatía que las instituciones culturales cubanas rindieran a Ernest Hemingway, el gran escritor norteamericano autor de El Viejo y el Mar quien desde hace años reside entre nosotros” en El Viejo y la Marca. Guillermo Cabrera Infante. En Ciclón.Vol.2 No. 5. Septiembre 1956. p.51
- Ibíd
- Ibíd.
- Ernest Hemingway. A Life Story. Op. cit. p.534
- El Viejo y la Marca. Op. Cit.
- Ibíd. p. 52
- Ibíd. p.174
- El viejo y la marca. Op cit. p.53
- El menú incluyó “Arroz congrí, yuca salcochada, lechón asado, tamal y cerveza Hatuey” Ibíd.
- Ibíd.
- “El folleto estaba impreso en un rústico pero agradable pedazo de papel de estraza y en la portada llevaba una viñeta coloreada a mano. Dentro tenía un pedazo de El viejo y el mar en que se mencionaba la Hatuey beer, una reproducción sobre papel rojo de la décima cantada, una foto a toda página de Ernest Hemingway en trusa reclinado sobre una tumbona, un pedazo de los primeros capítulos de Tener y no tener que decía algo sobre Hatuey beer y un recordatorio.” Ibíd.
- Ibíd.
- Ibíd.
- Ibíd.
Monday, August 31, 2026
Si mis poemas pudieran (un poema de Félix Luis Viera)
Si mis poemas pudieran
Si un verso, si un poema, si todos mis poemas
pudieran salvar a un hombre, a un solo hombre,
del suicidio.
Si entre todos mis poemas pudieran rebajarle a
alguien
hora y media de tristeza, aliviarle
la pena a un condenado de amor. Si entre todos
pudieran darle luz al que no sabe qué camino
enrumbar esa noche en que la vida
lo ha puesto
frente a miles de caminos; si pudieran, mis poemas,
hacer que tomara el mejor de los caminos.
Si entre todos mis poemas lograran detener a
quien se va
a tomar el trago de la mala leche, el trago
que le costará la vida
o la traición o el asco público.
Ay, si ellos, mis poemas, lograran que una mujer
abriera
o cerrara los muslos en el momento justo.
Si pudieran segarle el pensamiento a ese hombre
que por primera vez
está pensando en hacerse un asesino.
Ah..., si pudieran.
Junio de 1987
Se le mie poesie potessero
Se un verso, una poesia, tutte le mie poesie
potessero salvare un uomo, un solo uomo,
dal suicidio.
Se tutte le mie poesie potessero rendere lieve a
qualcuno
un’ora e mezza di tristezza, alleviare
la pena a un condannato d’amore. Se tutte
potessero illuminare chi non sa quale strada
intraprendere in una notte in cui la vita
l’ha messo
di fronte a migliaia di strade; se potessero, le mie poesie,
fare in modo che prendesse la strada migliore.
Se tutte le mie poesie riuscissero a trattenere
chi sta per bere
il sorso di latte amaro, il sorso
che gli costerà la vita,
il tradimento o il pubblico ripudio.
Ah, se loro, le mie poesie, facessero in modo che una donna
aprisse
o chiudesse le cosce nel momento giusto.
Se potessero distruggere il pensiero a un uomo
che per la prima volta
sta meditando di diventare un assassino.
Ah..., se potessero.
Giugno 1987
Thursday, August 27, 2026
A un peñasco (un poema de Regino Boti. Octubre 1910)
Monday, August 24, 2026
Sólo Eugenia (un poema de Félix Luis Viera)
51
Sólo Eugenia
con la estela bronceada que su cuerpo va dejando
pervive en la gigantesca Ciudad.
Han muerto todas las mujeres en la ciudad de México
Han muerto de una apoplejía en las taquerías esquineras
Han muerto entre las babas de los perros rabiosos
Han muerto bajo montañas de cosméticos
Muertas de esmog, de rouge han muerto
Ya no hay mujeres
sus fantasmas toman el espacio y vuelan y son como matrices
de humos despidiéndose para siempre del Gran Valle
Qué triste está la Ciudad sin mujeres
Sólo Eugenia pervive y los hombres lo saben
–aun los que miran desde kilómetros y kilómetros a lo lejos–
por la estela bronceada que su cuerpo va dejando
por la sucesión de anillos bronceados que su andar va dejando
Sólo Eugenia pervive y es una niña que va sola
en medio de la Ciudad tan extensa y umbría.
Eugenia,
una niña sola, de la cual
habrán de resurgir todas las hembras.
51
Solo Eugenia
con la stella abbronzata che il suo corpo va lasciando
sopravvive nella gigantesca Città.
Sono morte tutte le donne nella Città del Messico.
Sono morte di apoplessia nelle bancarelle all’angolo.
Sono morte tra le bave dei cani rabbiosi.
Sono morte sotto montagne di cosmetici.
Morte di smog, di rossetto sono morte.
Adesso non ci sono più donne
i loro fantasmi prendono lo spazio, volano e sono come matrici
di fumi che si accomiatano per sempre dalla Gran Valle.
Com’è triste la città senza donne.
Solo Eugenia sopravvive e gli uomini lo sanno
- anche se guardano da chilometri e chilometri in lontananza -
dalla stella abbronzata che il suo corpo va lasciando
dalla successione di anelli abbronzati che il suo passaggio va lasciando.
Solo Eugenia sopravvive ed è una bambina che va sola
in mezzo alla Città tanto estesa e ombrosa.
Eugenia,
una bambina sola, dalla quale
dovranno risorgere tutte le femmine.
Monday, August 17, 2026
Canción del barco y de la noche (un poema de Félix Luis Viera)
Wednesday, August 12, 2026
Hemingway en el hotel Florida de la madrileña Plaza del Callao. (por Carlos A Peón-Casas)
Fue sin dudas un sitio anecdótico durante la Guerra Civil Española porque en el se dieron cita los corresponsales de Guerra de más pedigree de aquella minuto. Y Hemingway no fue excepción.
Mucha tinta ha corrido sobre la experiencia de aquel vistoso alojamiento localizado en una muy propicia locación de la ciudad del Oso y el Madroño: la Plaza del Callao justo en la principal Gran Vía.
El inmueble construido en 1924, sobrevivió la crudeza del asedio y sitio de Madrid por ejército Nacional contra las tropas de la República que dominaban la ciudad. Los frecuentes bombardeos dejaron incluso su huella allí.
Hemingway dejaría evidencia muy particular que aquí recreamos:
La puerta de mi cuarto está abierta, se escucha el tiroteo del frente a unas cuantas manzanas del hotel. Tiros de fusil toda la noche. Tabletea la ametralladora. Es una suerte estar tumbado en la cama en lugar de Carabanchel o la ciudad universitaria». Así escribía Hemingway, desde su habitación del Hotel Florida, una noche de bombardeos en plena Guerra Civil.
Pero quizás lo más sugerente de aquella bien documentada estancia, serían por esta vez unas muy condimentadas anécdotas de Papa, y que recurren al diario existir entre escaramuzas guerreras y la redacción ingente de los despachos pertinentes, todo bien sazonado con las espléndidas comidas y ruidosas reuniones donde no faltaba un buen escocés para rematar la charla.
Por esos años, los periodistas, como el resto de los madrileños, se veían obligados a gorronear para conseguir todo tipo de alimentos. Se cuenta que Hemingway, con su carácter previsor y su fama de hombre práctico, convirtió su habitación en una especie de pequeña despensa de guerra. Guardaba allí provisiones como comida, café, huevos, panceta, tostadas con mermelada y bebidas alcohólicas, incluido whisky y ginebra.
Fue proverbial y muy recordada la bronca que montó cuando le desapareció la mermelada de su armario. La anécdota más repetida es que, al descubrir que alguien había tomado parte de su reserva —en especial su mermelada—, Hemingway reaccionó con una gran protesta. En medio de una guerra donde faltaban tantas cosas, resultaba casi cómico que el escritor defendiera con tanta energía un frasco de mermelada.
Pero no solo fue aquel un gesto de su lado. Se contaba con igual fruición que:
en el cuarto de baño de Sefton Delmer, del «Daily Express», repleto de botellas de vino que había comprado a los anarquistas, que a su vez las habían robado del Palacio Real.
En sus doscientas habitaciones se escribieron muchas de las crónicas de guerra que fueron portada de los periódicos más importantes del mundo. Ernest Hemingway, Martha Gelhorn, Virginia Cowles, Antoine de Saint-Exupéry, Gerda Taro y Robert Capa fueron algunos de los corresponsales que se alojaron aquí. (Website de Telemadrid)
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Con notas y referencias tomadas de:
Hemingway and the Spanish Civil War: The Distant Sound of Battle. Gilbert H Muller. Springer International Publishing. November 2020.
Hemingway.eshttps://www.hemingway.es/index.php?Itemid=2&catid=2%3Aviajesdehemingway&id=41%3Aflorida-el-hotel-de-la-guerra-civil&option=com_content&view=article&utm_source=chatgpt.com





















