Thursday, June 13, 2019

Adiarys Almeida, de Matanzas para el mundo (Entrevista por Baltasar Santiago Martín)


Nota del blog: Agradezco a Baltasar Santiago Martín, que comparta con los lectores, su entrevista a Adiarys Almeida, incluida en el próximo número de la revista Caritate.



“Los bailarines son los acróbatas de Dios”.
Martha Graham


Adiarys Almeida nació en la ciudad de Matanzas, Cuba, haciendo válida una vez más la fama de la ciudad como cuna de grandes artistas, escritores y poetas.

Su entrenamiento como bailarina comenzó en la Escuela Vocacional de Artes “Alfonso Pérez Isaac” de la propia Matanzas, y luego en la Escuela Nacional de Ballet de La Habana.

Después de graduarse en 2001, se incorporó al Ballet Nacional de Cuba, bajo la dirección de la prima ballerina assoluta Alicia Alonso, donde bailó de 2001 a 2003.

Participó en el Concurso Internacional para Academias de Ballet de La Habana, donde obtuvo la Medalla de Plata, en 1997 y en 1998, y la Medalla de Oro en 1999 y en 2000.

En 1999 tuvo el honor de participar en la Competencia Internacional de Ballet en Nagoya, Japón, y en la Gala de las Musas del Ballet en Tokío, como compañera del reconocido bailarín cubano Rolando Sarabia.
Exbailarina Principal del Ballet de Cincinnati; del Ballet Corella, y Primera Solista del Ballet de Boston, Adiarys fue la primera bailarina cubana en ser finalista en la Competencia International de Ballet de los Estados Unidos en 2006.

Algunos de sus más reconocidos roles protagónicos han sido en los ballets Giselle, Romeo y Julieta, Nikiya en La Bayadera, Kitri en Don Quijote, Medora en El Corsario, Aurora en La bella durmiente, Odette-Odile en El lago de los cisnes, Clara en Cascanueces, Carmen en Carmen (Kirk Peterson), Lissette en La fille mal gardée, Gamzatti en La bayadera, Swanilda en Coppélia, Cenicienta en Cenicienta, y Lady Guinevere en El Rey Arturo Camelot, entre tantos.

Como artista principal invitada, Adiarys ha bailado con varias compañías muy reconocidas y en muchos de los teatros más importantes del mundo, como el Ballet de la Ópera de Roma, Italia; Ballet Dortmund, Alemania; Ballet NBA, Japón; National Opera y Ballet, Slovenia; Festival Ballet of Providence; Ballet MET, Tulsa Ballet, Orlando Ballet, Cincinnati Ballet, Ballet San Jose, Ballet Concerto de Puerto Rico, Cuban Classical Ballet of Miami, Florida Classical Ballet, Ballet Mississippi, Mississippi Metropolitan Ballet, Ballet Sibiu, Rumania; Colorado Conservatory of Dance, International Ballet Greenville, Collin County Ballet Theater, Open Dance Festival San Petersburgo, Rusia; Miami International Ballet Festival, Baltic Ballet Festival, Letonia; Nureyev Festival, Kazán, Rusia; Kremlin International Ballet Festival, Moscú, Rusia; Panamá International Ballet Festival, Gala de las Estrellas del siglo XXI, Bucarest, Rumanía; Roberto Bolle & Friends; Taipei International Ballet Gala, Taiwan; Gala de las Estrellas de la Competencia International de Ballet, Beijing, China; Gala de las Estrellas, Jakarta, Indonesia; International Ballet Season con el Ballet Nacional de China; Gala Internacional de Ballet, Chile; Festival de Ballet de Córdoba, México; Gala de Danza, México; Les Hivernales de la Danse, Bélgica…


Como soy tan matancero como Adiarys –y los matanceros, lo vuelvo a afirmar, lo decimos como si el serlo fuera un título nobiliario o algo así–, confieso que cuando supe de su alta y compartida alcurnia, ello se sumó a la simpatía que desde que la vi por vez primera sentí por ella: por su bravura al bailar, su belleza y su elegancia –Adiarys es una de las bailarinas mejor vestidas que he visto en mi vida.

Huelga entonces justificar por qué ella, junto a Magaly y a Taras, adornan esta edición trimestral de CARITATE, y las razones por las que a continuación quise indagar –parafraseando al In Memoriado en este número, Alberto Cortez, “la razón de su baile”:

¿Qué fue lo primero que te hizo decidirte a seguir la carrera de bailarina?



La verdad es que al principio no me gustaba mucho. Como niña al fin, pensé que las clases de ballet serían una diversión. Pero no fue así. Tenía que aguantar posiciones mucho tiempo, estirarme, aguantar dolor. No lo disfrutaba, y lo encontraba muy aburrido. Cuando comencé a hacer funciones cambió la cosa. Me gustaba llamar la atención, al punto de que bailaba y cantaba en el portal de la casa de mis abuelos, y le daba un show al vecino todos los días. “Esa va a ser una artista”, decía, y no se equivocó./div>

Siempre me han gustado las cosas difíciles. Suelo retarme a mí misma para lograr lo que quiero, para dar lo mejor de mí, no solo en el ballet, sino también en la vida. Por eso me enamoré de esta profesión. ¡El ballet es un gran reto!

¿Qué dedicación y qué sacrificios exige de ti, particularmente, la danza?

Creo que la danza exige mucho de cada bailarín. Requiere de mucha disciplina, sacrificio y dedicación. Sobre todo si tienes aspiraciones de llegar a ser alguien grande. Es una carrera bastante poco apreciada, muy dura, extremadamente difícil, competitiva, que puede traer muchas frustraciones, inseguridades y desencantos. Pero ese sentimiento de poder transportarte a otro mundo a través de la música, de poder expresar tus emociones a través del movimiento, de lograr conmover a las personas con tu danza, ese aplauso y el recibimiento del público después de cada espectáculo, todas esas sensaciones lo superan todo.

¿Cómo has logrado encontrar el delicado equilibrio entre una buena nutrición y la delgadez que exige el ballet de una bailarina?

Bueno, a decir verdad, no sé si aún he encontrado ese equilibrio. Creo que una bailarina, aun después de retirada, todavía piensa en la dieta (jajajá). Eso es de por vida.

La estética en el ballet es muy importante. Con los años vas entendiendo que hay un público que paga para verte bailar, y para el bailarín es una responsabilidad lucir lo mejor que pueda.

Yo soy una bailarina pequeña de estatura, y soy cubana, o sea, que me tengo que cuidar la boca (jajajá). Por supuesto que de vez en cuando me doy mis gustos, como también me muero de hambre cuando tengo alguna función muy importante. Pero por lo general trato de alimentarme bien, porque el cuerpo es nuestro instrumento de trabajo; se necesita energía y una buena nutrición para poder hacer el ejercicio de alto rendimiento que requiere el ballet, y además por la salud, que sin eso no somos nada.

¿Cuál ha sido el momento más difícil que has pasado en tu carrera?

En 2010 sufrí una lesión que pudo haber sido el final de mi carrera. Tenía 6 fisuras en la tibia izquierda, un tipo de lesión que llaman “la línea negra” o non-union, donde el hueso pierde calcio y los tejidos no consiguen unirse. En ese momento me acababa de incorporar al Ballet de Boston, y tuve que parar de bailar por un año. El médico me dijo muy claro que ese tipo de lesión en muchos casos son crónicas y no sanan. Yo me puse muy mal, al pensar que quizás se había acabado el ballet, pero no me dejé vencer y busqué ayuda por todos lados, hasta del médico chino (jajajá). Logré curarme casi al 100%, aunque una de las fisuras me quedó crónica, y llevo bailando con ella por más de 10 años. Doy gracias a Dios por haberme dado la oportunidad de poder seguir disfrutando de la danza.

¿Qué hubieses sido de no ser bailarina y por qué?

Desde pequeña me encantaba dibujar. Me sentaba delante del televisor y pintaba en un papel los dibujos animados. También llenaba de dibujos las páginas de los cuadernos de la escuela. Creo es un arte increíble, donde también puedes expresar tus emociones y explorar tu imaginación. No sé si realmente tengo talento para la plástica, pero me hubiese encantado.

¿Cuál es tu rol preferido, con el que te has sentido más complacida e identificada?



El que estoy haciendo en el momento. Cada vez que estoy trabajando o interpretando un rol trato de sentirlo como mi favorito para sacarle mejor partido. Por lo general prefiero los roles más dramáticos, que requieren de mucha actuación y no solo técnica. Como Giselle, Julieta & Nikiya en La Bayadera. Pero quizás me sienta más identificada con Kitri en Don Quijote. ¡Esa soy yo!


¿Qué es lo que más te gusta de tu profesión?

¡Bailar! Pararme en un escenario delante de miles de personas. ¡El aplauso del público, qué satisfacción más grande!

A lo largo de tu existencia, ¿qué rescatas como lo más valioso, como para decir “gracias a la vida por tal cosa”?

Mi familia, por el amor, el sacrificio y el apoyo incondicional para ayudarme alcanzar mis sueños.

Mis amigos de verdad, los que han estado ahí conmigo en las buenas y las malas, sobre todo en los momentos más difíciles.

Mi profesión, que me ha dado la oportunidad de conocer el mundo y vivir experiencias increíbles.

¿Cuál es la importancia de que Miami y la Florida tengan un ballet con la Escuela Cubana?

Aunque considero que la Escuela Cubana es una de las mejores y más completas que existen, no sé si necesariamente Miami necesita un ballet que se enfoque solamente en la Escuela Cubana. Pero sí definitivamente necesita una Escuela y una Compañía que se enfoquen más en la danza clásica. Miami City Ballet es una buena compañía, pero su repertorio clásico es bastante limitado; además, en mi opinion, cuando bailan clásico lo bailan fuera de estilo. Como mismo se le exige a los bailarines respetar el estilo Balanchine, creo que se deben respetar los ballets clásicos. Cada ballet tiene su historia y su estilo propio de la época, y eso debemos conservarlo. Por otra parte, tenemos un público en Miami conocedor del ballet, gente que creció en Cuba con una cultura balletística muy grande, y que realmente aprecia el ballet clásico.

¿En qué proyectos estás trabajando ahora?



Ahora mismo me estoy preparando para bailar en el Spring to Dance Festival en Saint Louis, Missouri. Luego tengo varias Galas con el Grand Ballet Canadiens de Montreal; La Bayadera con el Florida Classical Ballet; El lago de los cisnes, con Galmont Ballet; la Gala del Florida Classical Ballet, en Miami, el 23 de junio, y Cascanueces en Sudáfrica por dos semanas.

¿Te pareció justa y acertada la reciente decisión de nombrar a la primera bailarina Viengsay Valdés como directora artística del Ballet Nacional de Cuba?

Me parece una decisión muy justa. Creo que nadie más que ella se merece la dirección del Ballet Nacional de Cuba. Mientras muchos otros bailarines cubanos hemos decidido hacer carrera internacional, Viengsay ha permanecido en Cuba y en el Ballet Nacional. El Ballet Nacional necesita un cambio, alguien joven y con una nueva vision; alguien que haya visto la evolución de la danza internacional, y espero que Viengsay pueda ofrecerle eso y mucho más a la compañía.

Si tuvieras el poder y los medios, ¿qué proyectos llevarías a cabo sin pensarlo dos veces?


Una escuela de ballet con alumnos seleccionados. No solo para estudiantes con el talento artístico y las condiciones físicas, sino también con las ganas y el amor por la danza. Donde se les ofrezcan más asignaturas relacionadas con la profesión. No solo las clases de baile, sino también música, estética, historia de la danza, maquillaje, metodología del ballet. Hoy en día hay bailarines jóvenes con mucho talento, pero quizás, si les preguntas de qué trata el ballet que están bailando, o el rol que están interpretando, no tienen idea. En muchos casos, no saben las diferencias entre los estilos, ni las características de cada danza de carácter o de salón. Tampoco logran escuchar la música al bailar. Muchos no saben cómo vestirse, peinarse o maquillarse. Y bueno, si hablamos de enseñar, hoy en día cualquiera enseña, y a veces no saben ni los nombres de los pasos de ballet. Hay mucha incultura con la danza, y creo que se debe respetar más. Pero para eso hay que educar a las personas.

¿Qué me puedes decir sobre Magaly Suárez y Taras Domitro?


¿¡Magaly Suárez!?: Mi maestra, mi mentora, mi amiga incondicional; mi otra mamá. Una mujer increíble y con un gran corazón.

En los pasados 16 años, desde que vine a Estados Unidos, ella ha sido alguien muy importante en mi carrera. Enseñándome, guiándome en cada paso, cada decisión. Ayudándome a recuperarme de lesiones, recaídas, depresiones. Apoyándome en los momentos difíciles, y dándome fuerza y confianza para seguir adelante cada día. ¡Ella me ha devuelto el amor y la pasión por la danza!

¿¡Taras Domitro!?: Mi partner, mi amigo, mi amor. Una de las personas más importantes en mi vida. Tiene un corazón increíble, noble, sensible y sincero. ¡Taras es muy especial!


¡Mi partner favorito! No solo por su habilidad tan grande de manejar a la bailarina, sino también por su personalidad, su energía tan positiva, su buen sentido del humor, su sencillez, su talento artístico. Es una gran inspiración para mí compartir el escenario con un bailarín como Taras. ¡Da gusto trabajar con él!

¿Cuáles son tus planes de vida a futuro?; ¿seguirás con la danza hasta qué edad más o menos?



Estoy segura de que cuando deje de bailar extrañaré mucho el scenario, pero también me siento muy contenta y agradecida con la carrera que he tenido. No me gustaría retirarme ahora mismo, pero tampoco quiero despedirme fuera de forma. Quiero dejar una buena imagen como bailarina, y un lindo recuerdo a mi público. Entonces, mientras el cuerpo me permita hacer buen ballet, aquí sigo.

Yo diseño ropa de ballet para mi propia marca, nombrada Adidancewear. Me encantaría seguir con este proyecto y crecer en el mercado. Poder ofrecerle a los bailarines comodidad, un estilo único, y través de ello hacer que se sientan bien con su cuerpo y su apariencia.

También me encanta enseñar ballet. Me hace feliz ayudar a las nuevas generaciones de bailarines, ofreciéndoles todo lo que he aprendido a través de los años.

También me gustaría ayudar a bailarines profesionales. Hay muchos bailarines buenos por ahí que no han tenido la suerte de encontrar trabajo. Me gustaría poder conectarlos con Galas, Festivales, Compañías, Competencias, Directores, etc., quizás producir mis propios eventos, con el propósito de darles más oportunidades a los bailarines de pararse en los escenarios, y asimismo, ofrecerle al público funciones de alta calidad y una variedad de repertorio.

¿Un mensaje para los jóvenes que desean incursionar en el mundo del ballet y, si te parece bien, una recomendación de por dónde comenzar?



El ballet es una carrera muy corta, y requiere de mucha dedicación y sacrificio. Pienso que la base es lo más importante. Como alumno aconsejo tener paciencia, preocuparse por la postura y el fortalecimiento de la musculature, antes de querer ejecutar ciertos pasos que aún el cuerpo no está listo para ello. No siempre estar en una escuela grande y con nombre es la respuesta para todo el mundo. Quizás para algunos es mejor entrenarse en una escuela más pequeña, donde el maestro pueda dedicarle más tiempo y atención, explotando así el máximo de sus posibilidades. Muchos bailarines, cuando alcanzan el nivel professional, creen que ya lo saben todo. Nunca se termina de aprender, y como trabajamos con nuestro cuerpo, quizás hay cosas que nunca lograrán perfeccionarse. Siempre escuchar al maestro, y no perder ni un segundo, porque el tiempo se va muy rápido y cuando se acaba ya no regresa.

¿Qué pregunta nunca te han hecho que te gustaría que yo te hiciera en esta entrevista?



La verdad, no lo sé. Creo que tu entrevista es bastante completa. 

¡Muchas gracias!





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