Sunday, November 4, 2018

El Teatro Colón, de Buenos Aires (por Florencia Guglielmotti)

Nota del blog: Sección semanal dedicada al Ballet y la Danza, a cargo de la la ballerina, coreógrafa y profesora Florencia Guglielmotti.

Los textos anteriores, se pueden leer en este enlace


Considerado uno de los mayores coliseos del mundo (junto a la Ópera de París, el Royal Ópera House de Londres, la Scala de Milán y la Ópera de Viena), ubicado en el centro de la Ciudad de Buenos Aires (Argentina), su actual edificio fue inaugurado el 25 de mayo de 1908 (entre 1857 y 1888 funcionó frente a la Plaza de Mayo, donde actualmente se encuentra la casa matriz del Banco de la Nación Argentina). Su construcción demoró alrededor de 20 años debido a diversos acontecimientos. Su piedra basal fue colocada el 25 de mayo de 1890, con la intención de inaugurarlo en coincidencia con el 400° aniversario de la conquista de América, el 12 de octubre de 1892. El proyecto inicial fue del arquitecto italiano Francesco Tamburini, quien falleció al año siguiente. Su socio, el arquitecto Víctor Meano, realizó algunas modificaciones y continuó las obras hasta 1894 cuando, por cuestiones económicas, debieron frenarlas y posponerlas. En 1904, Meano muere y el gobierno le encargó al arquitecto belga Jules Dormal la finalización de la obra, quien, a su vez, también introdujo algunos cambios (fundamentalmente en lo referente a la decoración de estilo francés). Hacia finales de 1907 se firmó el primer contrato del Teatro. Fue con la Gran Compañía Lírica Italiana, que tuvo a su cargo la inauguración (con la ópera de Giuseppe Verdi, “Aida”), pospuesta más de 10 años y con el teatro aún sin finalizar en algunas de sus dependencias.


La del Teatro Colón fue la primera compañía de ballet oficial. Varias figuras de la danza internacional, habían transitado por la Ciudad de Buenos Aires (como Anna Pavlova e Isadora Duncan), algunas de las cuales habían bailado, incluso, en el propio Teatro Colón, que solía albergar fundamentalmente obras líricas y musicales, pero carecía de cuerpos estables. La alta sociedad porteña, siempre volcada hacia Europa, veía en esto una falta, una importante ausencia cultural. Fue recién en 1925 que la Municipalidad de Buenos Aires crea los cuerpos estables del Teatro Colón que incluían, además del Ballet, a la Orquesta, el Coro y el cuerpo técnico; ese mismo año se concretó el debut de la compañía.

Ya durante la segunda visita de los Ballets Russes de Serguei Diaghilev, en 1917, el mismo Vaslav Nijinski había alentado a Cirilo Grassi Díaz (administrador del Teatro) para la creación de una Compañía, quien fue finalmente uno de los artífices del proyecto, junto con Carlos López Buchardo, director del Conservatorio Nacional de Música y Arte Escénico.

El primer director del Ballet fue Adolf Bolm, formado en el Teatro Marinski de San Petersburgo e integrante de los Ballets Russes. La primera coreografía que representó el Ballet fue “El gallo de oro” de Michel Fokine, con música de Rimski-Korsakov. Luego de Bolm, el Ballet Estable fue dirigido por Margarita Wallmann. Otros directores fueron Tamara Grigorieva, Bronislava Nijinska, Boris Romanoff, María Ruanova, Mario Galizzi, Maximiliano Guerra y, actualmente, Paloma Herrera.


En la primera etapa, el ballet contaba con 36 miembros, de entre las cuales surgieron las legendarias primeras bailarinas (Dora del Grande, Blanca Zirmaya, Lida Martinoli, María Ruanova y Leticia de la Vega). Dado el talento demostrado y el público ávido de espectáculos, los grandes coreógrafos no tardaron en llegar para trabajar con el Ballet del Colón, como Nijinska (1926) y Fokine (1931). Posteriormente, también trabajaron con el cuerpo estable, entre otros, George Balanchine, Leonide Massine, Serge Lifar, Anthony Tudor, Jack Carter, Rudolf Nureyev, Pierre Lacotte y Natalia Makarova.

Recién en 1937 se crea la Escuela de Ópera del Teatro Colón, que en 1960 pasará a llamarse Instituto Superior de Arte del Teatro, que funcionó desde sus inicios como semillero de los cuerpos estables, dictándose las carreras de danza clásica, canto lírico, régie, dirección musical de ópera y caracterización teatral. De sus salones surgieron grandes bailarines, reconocidos internacionalmente, como Norma Fontenla, Olga Ferri, José Neglia, Julio Bocca, Maximiliano Guerra, Paloma Herrera, Marianela Nuñez, Hernán Cornejo y Ludmila Pagliero, entre tantos otros.







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Ver en el blog La Ópera de París (por Florencia Guglielmotti)



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Florencia Guglielmotti reside en la Ciudad de Buenos Aires (Argentina). Es Profesora de Danza (titulada en la Escuela Nacional de Danzas "María Ruanova"), Licenciada y Profesora de Artes (recibida en la Universidad de Buenos Aires). Cursó estudios en la Escuela Nacional de Ballet de Cuba. Es Miembro de International Dance Council CID (UNESCO).

Actualmente se desempeña como Profesora de Danza Clásica y como Profesora Titular de Historia de la Danza en la Escuela Superior de Enseñanza Artística "Aída V. Mastrazzi". florenciagu@gmail.com

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