Friday, August 29, 2025

Cuba y España, entre amores, guerras y olvidos (por Roberto Méndez Martínez)


Basta con revisar un libro tan documentado como Amos, siervos y revolucionarios: la literatura de las guerras de Cuba (1868-1898) de Jorge Camacho para comprobar que la producción novelesca derivada de esas contiendas en la Isla no estuvo a la altura – ni en cantidad ni en calidad- de las creaciones poéticas ni de la imaginería constituida por daguerrotipos, grabados, pinturas, dibujos y hasta algún rústico fragmento cinematográfico asociado a la intervención norteamericana que cierra el período.

La aparición de un título fundamental para las letras cubanas: Cecilia Valdés, en su versión definitiva en 1882 resulta sintomática. Si bien la trama se sitúa en la primera mitad de la centuria, su análisis de los problemas sociales de la colonia parece indicar de manera elocuente no solo las causas de la contienda iniciada en 1868, sino las razones fundamentales que impedirían el triunfo de los criollos alzados diez años después. Un Villaverde históricamente anexionista parece corregir sus rumbos aunque a su fallecimiento en 1894 estos no quedaran muy claros.

Las novelas en el período de entreguerras insisten en la clave antiesclavista como es el caso de Francisco de Anselmo Suárez y Romero que, aunque supuestamente concluida en 1839 solo encuentra circunstancias más propicias para darla a la luz tras el Pacto del Zanjón, en 1880. Otras se ocupan de exhibir y hasta caricaturizar la corrupción de funcionarios y comerciantes peninsulares como Mi tío el empleado de Ramón Meza que se inscribe dentro del ideario del Partido Liberal Autonomista al estudiar y exhibir las causas de los males coloniales para buscarles un remedio evolutivo que excluía una nueva confrontación armada.

Si se desea leer en clave literaria las guerras por la independencia habría sumergirse en los Episodios de la Revolución cubana de Manuel de la Cruz o en Episodios de la guerra. Mi vida en la manigua (Relato del Coronel Ricardo Buenamar) (1898) de Raimundo Cabrera, pero el material que más abunda está en los diarios de campaña – Carlos Manuel de Céspedes, Máximo Gómez, Antonio Maceo, José Martí, Fermín Valdés Domínguez-, así como en cartas, discursos, artículos y libros de memorias.

El advenimiento de la República aportó un sabor contradictorio al tratamiento del tema, mientras comienzan a divulgarse documentos y testimonios de tales contiendas y se realizan los primeros análisis de esa historia reciente, las novelas que aluden a ella están cargadas de un sabor escéptico al desmitificar tanto a los contendientes criollos como a su adversarios hispanos y se intenta adivinar en ellos la raíz de los problemas de la recién estrenada República como se muestra en las dos novelas de Carlos Loveira: Generales y doctores y Juan Criollo, así como en La manigua sentimental Jesús Castellanos se cuestiona en tono muy pesimista la estatura moral de una parte de los insurrectos.

En años recientes han surgido en la literatura escrita en Cuba algunos ejemplos de novelas consagradas a reinterpretar determinadas personalidades conductoras de las guerras de independencia: La Concordia (2012) de Evelio Traba se centra en la contradictoria figura de Carlos Manuel de Céspedes; Infidente (2015) de Nelton Pérez se ocupa del José Martí adolescente, desterrado en la hacienda El Abra de Isla de Pinos; por su parte Yandrey Lay publicó en el muy reciente 2024 Cuba y la noche, una especie de ucronía ubicada en 1906 en la que José Martí es presidente de la República y Antonio Maceo encabeza la oposición, la obra procura responder desde un punto de vista muy personal esa pregunta que fue y sigue resultando frecuente entre los que debaten sobre la historia insular: ¿Cómo serían esos próceres caídos si hubieran sobrevivido y conducido la vida republicana del país? Y sobre todo ¿Habrían logrado modificar el ayer y el hoy de Cuba?

En el mismo año que veía la luz la novela de Lay, la editorial Verbum dio a conocer otra, escrita por una autora cubana pero que ha vivido desde su juventud en los Estados Unidos: De amores y guerras. Cuba y España de Uva de Aragón (La Habana, 1944). Lo más llamativo en ella es la radical diferencia de su enfoque con los libros antes citados.

En primer término no es una narración centrada en la figura de un héroe. Por sus páginas desfilan como sombras proyectadas al fondo, en un diorama, Céspedes, Agramonte, Maceo, Martí. Unas veces sencillamente entran por un momento en la existencia de uno de los personajes, como ocurre con Salvador Cisneros al que se retrata con elegancia y dulzura románticas a través de los ojos de Sara Escobar; en otros casos se alude a ellos como parte del marco histórico donde se desenvuelve la obra; y también sufren la crítica o la sencilla aversión de aquellos que desde una defensa integrista de la patria española no aceptan posición separatista alguna, es el caso del gallego Waldo Álvarez Insua para quien Máximo Gómez y Calixto García eran dictadores mientras que Ignacio Agramonte “mandaba como un reyezuelo en Camagüey”. Unos años después, elogiará sin reservas “la abnegación, el patriotismo y el noble desinterés de los Voluntarios de la isla de Cuba” así como “la política previsora y acertadísimas disposiciones del ilustre Valeriano Weyler”.

Por otra parte, no se busquen en esas páginas grandes batallas sino apenas sus consecuencias sobre aquellos que toman parte del relato: la marcha de Sara y su familia al campo insurrecto; el fusilamiento en Baracoa de José Dolores Catá y las vicisitudes para sobrevivir de sus hijos Emelina y Álvaro; los retornos de Waldo con su familia a Galicia, cada vez más contrariado en la medida en que declina el poder español en la isla y la síntesis de muchas de esas historias en la figura del futuro escritor y diplomático Alfonso Hernández Catá, hijo de español y cubana, cuya filiación intelectual se nutre de ambas tierras y está más allá de resentimientos y frustraciones.

Me atrevería a señalar que la autora no se interesa por centrar la atención en personajes individuales, aunque después de concluir la lectura se nos queden prendidos a la memoria especialmente ciertos caracteres femeninos como María Dolores, Mercedes Lila o Emelina. El foco de la novela, aunque titula cada una de sus ocho partes con el nombre de un personaje, es la familia. De ahí que la acción siga a un núcleo formado por una criolla con un militar español: Emelina e Ildefonso y paralelamente a un extraño triángulo trazado entre María Sara Escobar, esposa legal del norteamericano Mateo Galt pero amante del gallego Waldo Álvarez Insua.

Si bien la base documental de esto es el mismísimo árbol genealógico de la autora, se apoya también en una circunstancia histórica conocida por la sociedad cubana del siglo XIX pero generalmente dejada de lado en la narrativa: las cubanas casadas con peninsulares asociados al poder colonial. Basta con devolver a la memoria los casos de dos escritoras: Aurelia Castillo, desposada con un oficial del ejército español y Martina Pierra que formó una fecunda pareja con José de Poo, oficial condecorado del cuerpo de Voluntarios. Tales enlaces no eran considerados tan raros en su tiempo, pero cuando los sucesos de esa centuria pasaron a ser historia en la siguiente comenzó a mirarse tal cosa como una especie de absurdo gracias a una visión maniquea del devenir nacional.


Uva tiende a devolver las cosas a una lógica histórica: Cuba, aun en los momentos de mayor polarización de sus corrientes políticas no vivió una guerra civil entre españoles y cubanos, sino que ambos quedaron entrelazados en el crecimiento de la población junto con descendientes de indios, africanos, chinos y hasta comenzó a hacerse visible la presencia de norteamericanos, que aumentaría significativamente a partir de 1898.

La escritora se desmarca de ciertos esquemas ideológicos para ofrecernos una imagen más viva de una sociedad que no se comportó como dos ejércitos enfrentados: Emelina siente reparos de ofrecer su mano a un militar español cuando ella es hija de una víctima del poder colonial, pero el talante ético del soldado vence los obstáculos y se conforma un matrimonio donde no faltan los desacuerdos pero se construye un hogar feliz. Sara es un personaje todavía más rico: la necesidad familiar la impele a casarse con el norteamericano Galt, aunque le repugne tanto dejar el campo insurrecto como dedicarse a coser uniformes para los españoles y además unir su vida con alguien cuya cultura le resulta extraña. Luego, cuando el cónyuge se convierte en alguien enfermo y paralizado, establece relaciones con un peninsular, lleno de amor y filantropía por Galicia, su patria chica, pero que es incapaz de reconocer una Cuba que no sea absolutamente española. Ella no se rinde sencillamente ante las ideas de su esposo, difiere de ellas con frases o con silencios, pero acepta una vida que comparte muchas aspiraciones de su esposo y comprende los diversos talantes con que sus hijos orientan sus vidas particulares.

No soy de los que otorga demasiada importancia a la clasificación genérica de una obra. Aragón desde que comenzó la redacción de este libro lo designó como novela, pero me consta – gracias a la correspondencia que sostuvimos y a algunos intercambios sobre asuntos históricos- que a la vez insistía en que trasuntaba hechos de sus antepasados, historias reales que ella completaba y realzaba con una elaboración artística. Por esas rutas, más que novela, he sentido tener entre las manos una gran crónica o unas memorias prenatales. No hay que olvidar que Uva publicó en 2021 El reino de la infancia. Memorias de mi vida en Cuba y De amores y guerras junto a ella podría constituir una especie de “precuela”.

En la cultura cubana ha habido una tradición apreciable de mujeres que escribieron memorias, baste con citar a Dolores María Ximeno y Cruz (Lola María) que aporta recuerdos invaluables sobre la sociedad matancera de mediados del siglo XIX; Renée Méndez Capote, excepcional narradora de recuerdos familiares y personales de las primeras décadas de la República; Dulce María Loynaz, cuya tradición familiar fuertemente ligada a la historia insular motivó a su talento a dejar el relato de hechos y personajes entrelazados con su vida; y Fina García Marruz quien al contar su existencia, desde la infancia hasta el matrimonio, dejó una imagen singular de la vida doméstica, el ambiente cultural y la gestación de un importante movimiento literario y artístico. Al menos en este libro, más que la herencia de un creador de ficciones como su abuelo Alfonso Hernández Catá, percibo en Uva a una de esas memoriosas cubanas.

En favor de tal afirmación encuentro su insistencia en la veracidad del relato, apoyado en la construcción de un árbol genealógico y en la validación de los hechos narrados a partir de su coincidencia con fuentes documentales. Así mismo, toma de las memorias cierto detallismo en la narración que muchas veces prefiere la reiteración antes que la elegante elipsis en su discurso, como ocurre con los viajes a Galicia de Sara y familia, las sucesivas enfermedades y muertes de hijos, así como las abundantes páginas de Waldo reproducidas in extenso para caracterizar su pensamiento. Algunos de esos asuntos podrían haberse sintetizado, trabajarlos como es usual en los novelistas atendiendo no tanto a lo que ocurrió en realidad sino a la verosimilitud de su argumento que muchas veces implica eliminar reiteraciones y concentrarse en pasajes significativos. Pero la autora insiste a cada paso en que lo relatado ocurrió así y hasta nos ofrece elementos para su verificación. No son defectos, sino decisiones de la autora que prefiere dar mayor jerarquía al discurso histórico que al de ficción.

En último caso puedo decir que disfruté muchísimo con la lectura de esta obra, donde hay una huella de la larga experiencia periodística de la escritora y sobre todo de su talento especial para redactar crónicas vívidas. Al avanzar en la lectura sentí que Aragón sin proponérselo me trasladaba a la casona de mi abuelo materno en Camagüey, allí donde pasé una parte importante de infancia y me vi abriendo aquel librero donde, junto a las obras casi completas de Víctor Hugo y Alejandro Dumas, era posible encontrar los libros de Alberto Insua (que en realidad era Alvares Insua y Escobar): El negro que tenía el alma blanca y sus prolijas, dilatadas e interesantes Memorias. Muy cerca estaban algunos de los primeros relatos de Alfonso Hernández Catá que leí en mi adolescencia, especialmente recuerdo la viva impresión que me causó “Los muertos”, pieza sobre la que he vuelto una y otra vez en diversas épocas de mi vida.

En aquel hogar había también una síntesis de sangres diversas, desde la sombra de un comerciante asturiano y oficial de Voluntarios que llegó a convertirse en uno de los mayores propietarios de la región, hasta la familia criolla de su yerno donde hubo desde mujeres que sirvieron de mensajeras a Antonio Maceo, hasta amigos fraternos de Fermín Valdés Domínguez y Rubén Martínez Villena.

Gracias Uva de Aragón por devolverme a aquella mansión donde yo leía en una mecedora en el portal junto a la galería de arecas y hortensias, mientras en la cocina preparaban para el almuerzo lo mismo unos moros y cristianos que una munyeta catalana. A partir de ahora, en mi nuevo hogar en Extremadura, cuando alguien me pregunte por enésima vez si los cubanos somos un tipo particular de españoles u “otra cosa”, demoraré un poco más en elaborar mi respuesta porque quizá somos esto, aquello y algo más.

El Síndrome de Peter Pan: del niño que se niega a crecer (por Cecilia Alegría, La Doctora Amor)

Nota del blog: Espacio semanal de Cecilia Alegría, La Dra. Amor, dedicado al amor de pareja.


Este popular síndrome no se refiere a una patología especifica, -ya que no está reconocido como trastorno psicológico por la Asociación Americana de Psiquiatría-, sino a unos rasgos genéricos de carácter.

¿Conoces a un hombre adulto, hecho y derecho, que no logra asumir las responsabilidades que la adultez impone y que llega a los 30 con una mentalidad adolescente, queriendo divertirse, huyendo de la realidad y viviendo en una burbuja llena de juegos y fantasías como si todavía fuera un niño? Es probable que padezca del Síndrome de Peter Pan.

Suelen ser hombres a los que les cuesta conseguir un trabajo estable, tienen 40 años y siguen viviendo con sus padres -es más, son mantenidos por ellos- y tampoco logran consolidar relaciones amorosas estables porque al cabo de cierto tiempo se aburren y además le tienen miedo al compromiso. Cuando entablan relaciones afectivas, éstas suelen ser muy superficiales. Les cuesta mucho trabajo conseguir amigos verdaderos. Lo mismo ocurre en el terreno sentimental y sexual. Con frecuencia permanecen solteros, “picando de flor en flor”.

Pero atención, no todos los adultos que viven en casa de sus padres son felices con ese estatus. Podríamos decir que existen dos clases de Síndrome de Peter Pan: uno socioeconómico, que es impuesto por la sociedad actual y la crisis económica. Otro individual o psicológico, determinado por los rasgos de la personalidad.

Los Peter Pan auténticos suelen ser egoístas, narcisistas, no reconocen sus errores cuando los cometen y le echan la culpa a otros para no asumir la responsabilidad de sus actos.

El libro “El síndrome de Peter Pan: Los hombres que nunca crecieron” del Dr. Dan Kiley, hizo popular el concepto en 1983, pero mucho antes el psicoanalista Carl Gustav Jung propuso el término “pueraeternus” (niño eterno) para referirse a este tipo de jóvenes-adultos, a principios del siglo XX. Sir James Matthew Barrie creó el personaje de Peter Pan en 1904 y en 1953 Disney lo dio a conocer al mundo a través de la película de dibujos animados que lleva su nombre.

Uno de los personajes más actuales que se cita a la hora de hablar de este síndrome, es el famoso cantante Michael Jackson, quien vivió desde su más tierna infancia rodeado de caprichos y aduladores. Los más cercanos a él dicen que era como un niño atrapado en un cuerpo de hombre. El cantante hizo realidad la fantasía de crear su propio “Neverland” (El país de Nunca Jamás) al comprarse una enorme finca, con parque de atracciones incluido, donde vivía rodeado de niños.

Otras características comunes al Peter Pan actual son:

  • Miedo a la soledad.
  • Mucha inseguridad y baja autoestima.
  • Tiene necesidad de atención de quien le rodea.
  • Su actitud se centra en recibir, pedir y criticar con poca tolerancia a la frustración.
  • Centrado en sí mismo y en sus problemas, sin preocuparse por quien le rodea.
  • Siente insatisfacción constante con lo que tiene, desea tenerlo todo sin ningún esfuerzo.
  • Se la pasa metido en los video juegos y otras diversiones por Internet.
Entre las posibles causas del síndrome encontramos dos extremos:
  • Una infancia excesivamente feliz, donde fue sobreprotegido, de manera tal que el hombre puede llegar a idealizarla, es decir, busca perpetuar e inmortalizar momentos felices viviendo en un estado de infancia constante que se niega a superar.
  • Una infancia muy infeliz o carente de afecto. Donde la función del síndrome es recuperar la infancia robada, mediante la libertad que otorga el ser adulto, es decir, recuperar el tiempo perdido.
Qué hacer para sanar. –

Se recomienda la psicoterapia que ayudará al paciente a asumir la responsabilidad de sus propios actos y emociones, aumentando su tolerancia a la frustración e incrementando su nivel de autoestima de forma progresiva, a través del aprendizaje de estrategias para el proceso de toma de decisiones y resolución de problemas.

Ser adulto significa decidir crecer, adoptar metas y objetivos en la vida. Renunciar a algunas cosas para progresar, responsabilizarse de los propios errores y tolerar la frustración del día a día. Madurar no significa perder el niño que llevamos dentro sino lograr mantener un equilibrio entre ambas partes del ser humano: el adulto y el niño interior.




------------------
Para consejería y conferencias internacionales contactar a Cecilia Alegría, La Dra. Amor, a través de su website www.ladoctoraamor.com o al +1 305 332 1170 vía Whatsapp.




------------------------------------------------------
Cecilia Alegría, La Dra. Amor (www.ladoctoraamor.com):

Consejera de Parejas, Love and Life Coach, Conferencista Internacional, Periodista y Conductora de Radio y TV. Destaca en los Latinos en Miami dando consejos sobre cómo triunfar en el terreno amoroso y ayudando a miles de parejas a resolver sus problemas. Forma parte del grupo fundador de profesores del programa Universidad de la Familia.

Ha publicado doce libros entre los que se encuentran: Comunicación Afectiva=Comunicación Afectiva (Espasa Calpe, España, 2000). 120 preguntas y respuestas para ser mejores personas (Editorial Norma, Colombia, 2004), No hay amor más grande (Editorial Aragón, USA, 2012), Amando un Día a la Vez (Ediciones Varona, U.S.A. 2015), Al rescate de tu comunicación de pareja (Ediciones Varona, USA 2017), Sexo Sagrado y Lazos del Alma (Indie Publishingnbsp, 2018), Alessia (Book Master Corp. 2019), El Poder del Amor Grape: como restaurar tu matrimonio después de una infidelidad (2021). Amanecer con Dios (2021), Del Amor Tóxico al Amor Extraordinario (2022). El continuo aprendizaje de la felicidad (Editorial El Shaddai,  2023). La Caridad empieza por la casa (2024).

Thursday, August 28, 2025

"Frank y Leo", poder, crueldad y sexo sobre el escenario. (por Wilfredo A. Ramos)


Entre los pasados días 12 y 20 de julio, con tan solo cinco funciones, se presentó en el escenario de Artefactus Teatro, la obra Frank y Leo, texto firmado por el director teatral radicado en Cuba, Irán Capote, resultante de una adaptación de la obra Gotas de agua que caen sobre piedras calientes, de Rainer W. Fassbinder. El estreno en Miami de esta pieza corrió a cargo de Miriam Bermúdez, mientras que el elenco estuvo integrado por los actores José Carlos Bermejo, Héctor Alejandro González, Laura Alemán y Heidy Hidalgo-Gato.

Bermúdez, conocida directora teatral de nuestro medio, ha llevado a escena en esta ciudad con anterioridad otras dos propuestas del mismo teatrista cubano: Medea prefabricada y El casting, la primera basada en el drama de Eurípides, mientras la segunda en la obra del dramaturgo ruso Antón Chejov, La audición.

Rainer Werner Fassbinder (1945-1982), fue un reconocido dramaturgo, productor, actor, director de cine, teatro y televisión alemán. Su trayectoria artística se inicia dentro del medio teatral a partir del año 1967, tiempo en el que escribe, adapta y dirige más de treinta títulos. En 1969 entra en el mundo del cine filmando dos cortometrajes, pero es su primer largometraje de ese mismo año, El amor es más frío que la nieve, basado en una obra teatral suya, con el que obtiene el Premio de la Crítica Internacional, en el prestigioso Festival de Berlín, el que le abre el camino hacia una carrera coronada por el éxito y el reconocimiento internacional, convirtiendo su obra cinematográfica en una de culto, tanto por sus temas como por su estética.

Su obra está marcada por el interés de retratar las diferentes clases sociales, la crisis moral de la sociedad alemana prenazi, así como el nacimiento y caída de este movimiento político-ideológico. Igualmente, sus textos fueron reflejo de las revueltas campesinas, la posguerra, la historia y la cultura alemana, pero sobre todo se interesó por dejar plasmada la violencia entre las relaciones humanas. Su estilo a la hora de abordar su escritura resulta variado, pudiendo encontrar costes clásicos, realistas, alegóricos, expresionistas o distante.

Entre su obra dramática encontramos, Gotas de agua caen sobre piedras calientes (1965), El soldado americano y Katzelmacher (1968), Pre-Paradise Sorry Now (1969), Sangre en el cuello del gato y Las amargas lágrimas de Petra von Kant (1970), La basura, la ciudad y la muerte (1975), así como diversas adaptaciones de obras de diferentes autores como Clara Booth, Anton Chejov, August Strindberg, Peter Uandke, Henrik Ibsen, Lope de Vega, Carlo Goldoni, J.W. Goethe, entre otros.

La obra original sobre la que se erige la propuesta presentada en nuestros escenarios miamenses, Gotas de agua que caen sobre piedras calientes, es el primer texto dramático escrito por su autor, el cual aborda el tema de la homosexualidad, las relaciones de pareja, el poder, la dependencia, la manipulación y el control, todo ello dentro de un ambiente de exacerbado masoquismo, crueldad y dureza. El trabajo sobre el libreto de Fassbinder, llevado a cabo por Capote -estrenado el pasado año en Cuba- no altera demasiado el concepto original de la obra, reduciendo este a la adaptación de algunos textos, contextos y situaciones que el adaptador arrastra a ciertas experiencias de su propio entorno, que la directora con sutileza también modifica, eliminando posibles referencias localistas innecesarias.

Miriam Bermúdez en su puesta en escena brinda un interesante trabajo situado en un ambiente que podríamos denominar “almodoviano”, quedando ello evidente en la utilización de colores puros y brillantes en el vestuario, así como en determinadas intenciones dramáticas en la interacción entre el trabajo de los intérpretes. El ambiente de la obra, en el cual se observa algo de interés por crear cierto distanciamiento de la realidad, la autora lo mueve dentro de intenciones varias, que irán desde lo absurdo, la crueldad, la farsa y el drama, aunque este último no se logre completamente debido a cierta falta de carácter por parte de los actores al tiempo de entrar en dicho terreno. Completando dicho entorno, la banda sonora utilizada refuerza de manera excelente este carácter estético y el discurso actoral, como bien puede ser apreciado en el instante en que dos de los personajes -Ana y Leo- realizan el doblaje de fragmentos del conocido bolero Bésame mucho, de la compositora mexicana Consuelo Velázquez, interpretado por Sara Montiel, en un estilo de acentuado y logrado manierismo.

Con muy escasos elementos escenográficos y de utilería, es creada la atmósfera donde se desenvuelven los acontecimientos -un sofá, una lámpara de pie, una percha, una pequeña mesa de centro, una botella, cuatro copas, una maleta y una pistola- componentes estos con los que se propicia el desarrollo de la acción. A esto habría que sumarle un nivel más alto al fondo del escenario donde la directora lleva a cabo mínimas escenas pantomímicas que acercan aún más la puesta de esta obra al ambiente fílmico del cineasta manchego.

La acción de la obra que se desarrolla durante tiempos espaciales diferentes, situados en el ayer y el hoy de los acontecimientos, merecía un trabajo de luces más acentuado, el cual situara con mayor efectividad dichos retrocesos en el tiempo, trabajo que la dirección si infiere con el movimiento de los actores, pero necesitaba ser subrayado ambientalmente.

En cuanto al desempeño actoral, debemos destacar la excelente caracterización, para nosotros la más lograda dentro de la puesta, que del personaje de Ana -novia de Leo- realiza la actriz Laura Alemán, quien a través de toda la obra se mantiene con comodidad dentro del carácter de excesiva superficialidad diseñado para el mismo, logrando que tanto sus movimientos como su manera de hablar se encarguen de reflejar fielmente su personalidad, ayudando con su personaje a profundizar en el de por sí raro entorno psicológico en que se desenvuelve la acción.

La actriz Heidy Hidalgo-Gato, en el rol de Eva -personaje transgénero- aunque logra meterse en la piel de este procurando alejarse de ciertos esquemas maniqueos al respecto, no convence del todo, ya sea por el vestuario que porta o porque no escapa completamente de ciertos amaneramientos más propios de personajes de espectáculos nocturnos, que del comportamiento femenino. Por otra parte, su momento de desborde dramático, no es aprovechado, perdiendo la oportunidad de un necesario desdoble emocional.

En cuanto al trabajo de los dos actores que asumen los roles protagónicos, Héctor Alejandro González y José Carlos Bermejo -Frank y Leo- aunque ambos con ya largas trayectorias y buenos resultados en los escenarios muestran un profesional esfuerzo por sumergirse en sus personajes, dotándolos de sinceridad, sus trabajos no llegan a convencer del todo. Uno de los problemas observado es que ninguno de los intérpretes convence en sus caracterizaciones debido a sus físicos que no resultan del todo idóneos para asumirlos, teniendo en cuenta las propias particularidades que se supone hacen de ellos los motores del conflicto. Por otra parte, en el caso del personaje de Frank, el actor descuida reiteradamente su manera de expresarse, otorgándole a su proyección un aire de ‘chabacano cubaneo’ que el personaje no requiere.

Los que vivimos dentro del mundo teatral, sabemos lo difícil que resulta en muchas oportunidades encontrar el elenco apropiado para una determinada obra, mayormente cuando las condiciones económicas no son para nada favorables, pero a pesar de ello, este es un aspecto que puede convertirse en un traspiés que no permita el total acomodo del éxito en una realización teatral.

No obstante, el anterior apunte, con esta nueva propuesta, Miriam Bermúdez, se anota un punto más a su favor en su interesante trayectoria teatral, siempre apegada a transitar por caminos del absurdo, la crueldad, la farsa, la tragicomedia, permitiéndole construir personajes con diversidad y profundidad de cargas psicológicas, obligando con ello a efectuar un acentuado y exigente trabajo con los actores. Nuevamente su colaboración con Artefactus Teatro, provoca los bienvenidos resultados que todos esperamos al sentarnos en nuestras lunetas.




Wilfredo A. Ramos.
Miami, agosto 4, 2025.

Fotos/Arturo Arocha

Wednesday, August 27, 2025

Arte Poética (un poema de José Angel Buesa)


Ama tu verso, y ama sabiamente tu vida,
la estrofa que más vive, siempre es la más vivida.
Un mal verso supera la más perfecta prosa,
aunque en prosa y en verso digas la misma cosa.

Así como el exceso de virtud hace el vicio,
el exceso de arte llega a ser artificio.
Escribe de tal modo que te entienda la gente,
igual si es ignorante que si es indiferente.

Cumple la ley suprema de desdeñarlas todas,
sobre el cuerpo desnudo no envejecen las modas.
Y sobre todo, en arte y vida, sé diverso,
pues sólo así tu mente revivirá en tu verso.

Mons. Enrique Pérez Serantes agradece a su grey, por el cuarto de siglo de su designación como Obispo de la diócesis de Camagüey, 1922-1947. (por Carlos A. Peón-Casas)



La celebración de aquel acontecimiento quedó evidenciada en la Reseña Histórica e Instrucción Pastoral que recogiera las palabras agradecidas del obispo diocesano en ocasión de aquel inesperado homenaje que le tributaban la Junta Diocesana de la Acción Católica de Camagüey.

Monseñor Pérez Serantes había sido consagrado Obispo el 13 de Agosto de 1922 en la Catedral de Cienfuegos de manos de Mons. Valentín Zubizarreta, quien luego de regir la diócesis camagüeyana desde 1914, era preconizado como Obispo residencial de Cienfuegos en Febrero de aquel mismo año.

Monseñor Pérez Serantes fue oficialmente recibido como Obispo de Camagúey el 2 de septiembre de 1922, por su predecesor Mons. Zubizarreta.

Ya pasada la fecha conmemorativa de aquel aniversario 25 de asunción obispal en Camagüey; el obispo Pérez Serantes confesaba con toda modestia a sus diocesanos en aquel inolvidable discurso que:
Cuando ya batíamos palmas, pensando que el vigésimo quinto aniversario de nuestra consagración episcopal iba a pasar desapercibido o poco menos... en lo que toca a la parte externa, y nos sentíamos muy satisfechos y contentos sabiendo que nos encomendaban por este motivo muy especialmente al Señor, pidiéndole redoblado fervor todo cuanto hemos menester para nuestro provecho espiritual de esta escogida porción de la Grey católica, cuando más tranquilos y seguros estábamos... nos sorprende el anuncio de la celebración solemne de la fecha que acaba de pasar...
Para la ocasión los organizadores contaron con la concurrencia del entonces Nuncio Apostólico en Cuba.

El discurso de Mons. Peres Serantes es una dignísima reflexión de la historia y el estado de salud de aquella iglesia camagüeyana que le fuera confiada en 1922. Entresacamos para el ávido lector algunas de sus más esclarecidas palabras, de aquel recorrido de un cuarto de siglo de su andadura evangelizadora en la enorme diócesis de Camagüey.
Es cosa muy sabida que en estos últimos 25 años, pese al tenaz empuje de las fuerzas adversas de todos los sectores, unidas todas en su empeño de enfilar baterias hacia un mismo punto, la Iglesia, aunque fuera de ahi no se entiendan ni pongan nunca dd acuerdo; es cosa, decimos, bien avetiguada que en este tiempo la Iglesia en Cuba ha emprendido una marcha continua de ascensión harto más rápida que en muchas décadas anteriores...

Nuestra Diócesis ha seguido, por la misericordia de Dios el ritmo de toda la República; y aun podemos añadir que en algunos sectores de este resurgimiento religioso tan halagueño, no cede el primer puesto a ninguna de las diócesis, sin que ello constituya motivo de especial satisfacción o presunción personal, porque habiendo sido ella en algunos aspectos la menos favorecida de todas durante largo tiempo, se ve claramente que el Señor ha querido sacudir presuroso y con su proverbial largueza a la mayor necesidad, colocándola a la altura de las demás. Nos estamos refiriendo al número de tabernáculos nuevos, alrededor de cuatro docenas con la que se ha enriquecido nuestra diócesis, la cual cuenta ya con hermosos templos en la mayor parte de los pueblos principales y en casi todos los Ingenios. En todo caso, a almas generosas, cuyos nombres están escritos en el libro de la vida, y a muy beneméritos sacerdotes, dignos de igual merced, se debe el esfuerzo y la gloria que la construcción de tantos templos representa.

De los Colegios religiosos... tres cuartas partes cuentan menos de un cuarto de siglo de vida, lo mismo que las Comunidades Religiosas... Hemos contemplado el advenimiento de estos potentes centros de actividad católica con verdero asombro, como obra prodigiosa de la Providencia divina, que mira con ojos de extremada bondad a esta bendita tierra camagüeyana...

El aumento de nuestro clero propio, y el numero crecido de nuestros seminaristas... es motivo de santo orgullo para un pueblo que tiene la dicha de dar sacerdotes y religiosos al Señor, y que además costea sus gastos con una contribución anual...

En estos veinticinco años nos ha servido de singular complacencia contemplar en nuestra diócesis la presencia de nuevos elementos seglares, dispuestos con su ejemplo, propio de cristianos prácticos y fervorosos... a compartir con nuestro clero la labor del apostolado... Mención especial haremos de nuestras insignes y sacrificadas catequistas, a las cuales con alguna frecuencia toca la ruptura del terreno y la primera siembra, muchas ve es en las almas vírgenes y bien dispuestas de nuestros niños, otras en las ya endurecidas y poco propicias de adultos...

Continuamente, lo mismo en invierno que en verano, se dan misiones en nuestra diócesis... se ha podido llevar la luz del Evangelio, la gracia de los sacramentos, y en particular el Pan de vida a lugares tan apartados como Turiguanó y Mabuya, el Asiento y Guadalupe, Río Lázaro y Conquista, Angel Castillo y la Gloria, San Felipe y Santa Lucía, San Alberto, Marroquí, Tamarindo y muchos otros lugares, a los cuales falta el servicio ordinario del sacerdote...
Otros pormenores de esta Reseña daban cuenta de la presencia educativa católica en ambientes populares de la diócesis durante aquellos años con muy lúcidos ejemplos:
Entre los centros educacionales de carácter popular... merecen especial mención el gran Colegio del Carmen y el Asilo 'El Amparo de la Niñez' en los cuales centenares de niñas de las clases más necesitadas reciben esmerada educacion cristiana, o sea el pan del espíritu completo... Obra es el primero de las bien conocidas Hijas de María Auxiliadora, y debese el segundo al corazón maternal y al espíritu esforzado de un ejemplar magnífico de matronas camagüeyanas... Para los hijos del trabajo manual, para la formación integral del futuro obrero capacitado, honesto y consciente en plan de alta dignidad profesioal, gracias a la generosidad de una insigne dama camagüeyana... cuenta Camagüey con la magnífica Escuela de Artes y Oficios, orgullo de propios y admiración de extraños, dirigido por maestros populares universalmente conocidos por Salesianos.
Pero no solo el Obispo recordaba en su mensaje los logros y beneficios de sus años de fructífero peregrinar, igual alzaba su voz ante los no pocos males, que en su propias palabras "no se han podido ahuyentar aún":
Nos parece igualmente oportuno señalar aquí los campos yermos, los mal cultivados, y aquellos en que abunda la cizaña mezclada con el trigo escasísimo a veces... La primera necesidad que salta a la vista es la falta de sacerdotes. Diez veces más sacerdotes de los que actualmente se dedican al ministerio parroquial serían insuficientes para un esmerado cultivo religioso en el campo vastísimo de nuestra diócesis... En muchas partes la inmensa mayoría vive y sobre todo muere sin la debida asistencia religiosa, siendo lo más grave del caso que a causa de este abandono en que viven, muchos son los que no la echan de menos. A nuestros niños cristianos se les priva en la escuela pública de la enseñanza religiosa, a la cual tienen pleno derecho... Contra esta tiranía del laicismo, que impone su criterio sin respeto a los derechos individuales por ignorancia o por sectarismo, hemos protestado siempre. Por desgracia, no tiene estos niños, centros catequísticos siempre a la mano... Estas necesidades se remediarían si abundasen más las madres cristianas que hiciesen del hogar un templo, y no tuvieran a sus hijos desnudos de espiritualidad... pero los nuevos tiempos saturados de laicismo no ayudan a formar madres cristianas.
Con igual énfasis levantaba su voz sobre otros asuntos siempre demandantes para la vida espiritual y social de sus diocesanos y de todo cristiano:
... el divorcio que cada día se va extendiendo más, dejando a su paso un reguero de lágrimas, de tragedias, de deshonor y de ruinas morales de todas clases; para la destrucción del hogar difícil es inventar algo más efectivo... Otro es el cine lo mismo que el radio, que pudiera ser escuela maravillosa de perfección si hubiese cuidado de ponerlo en buenas manos... la prensa y en general la palabra escrita, no siempre a la altura de su gran influencia poderosa, especialmente en los cerebros menos formados que son los más.. los propagandistas de supersticiones admirablemente bien presentadas a donde van a caer almas de escaso ropaje espiritual...
Su denuncia empero de tales flagelos sin entrar a exponer el modo de combatirlos directamente puntualizaba una ejemplar consigna:
...alejarse de los peligros de la perversión y hacer que otros se alejen también. No dar tregua al mal ni contemporizar con el. Caridad y comprensión para el pecador y para el equivocado y el engañado; pero guerra sin cuartel al pecado, al error, al engaño y a la mentira.
Al cierre de su reflexiva Reseña el obispo se hacía ecos esperanzados de un compromiso de cara a un venidero futuro:
Pronto pasarán otros 25 años. De vosotros depende, de muchos de vosotros siquiera, que al pasar revista entonces a estos cinco lustros que ya estan corriendo, vuestra labor sea tal, que a su lado resulte insignificante la realizada en este que acaba de pasar.

Tuesday, August 26, 2025

"Gloriosa, la peor cantante del mundo", hace su debut en Miami. (por Wilfredo A. Ramos)



La valoración al esfuerzo, la tenacidad por lograr un sueño y el disfrute del supuesto éxito sin temor al fracaso o a opiniones adversas, son sin duda algunos elementos que convergen en el muy conocido texto dramático del británico Peter Quilter, Glorious! (Gloriosa, la peor cantante del mundo), el cual ha sido llevado a escena en esta ciudad bajo la dirección de Marcos Casanova. Dicha propuesta que se presentó en el Teatro Trail, entre los días 15 y 24 del pasado mes de agosto, contó con un elenco integrado por Alicita Lora, Rafael Farello, Marisol Correa, Julie De Grandy, Marta Velasco y el propio Casanova, estando la producción a cargo de Martí Production.

Peter Quilter, nacido en Colchester, Inglaterra, es un autor dramático, quien ha obtenido éxito con sus obras tanto en el Broadway neoyorkino como en el West End londinense, donde las mismas han tenido excelente recibimiento por parte del público y la crítica. Entre sus obras se encuentra el drama musical Final del arcoíris (End of the Rainbow), en el cual se narran los últimos momentos en la vida de Judy Garland acaecidos en 1969, estreno que tuvo lugar en la ciudad australiana de Sydney en el 2005, pasando rápidamente a las tablas de Reino Unido y Estados Unidos. Dicha obra propició que también el director estadounidense Rupert Gool dirigiera en 2019 el filme titulado Judy, llevando a que la conocida actriz Renée Zellweger ganara un Premio Oscar, por su incorporación de la Garland. Sus obras han subido además a escenarios en Sur África, Polonia, Dinamarca, Estonia, Países Bajos, Finlandia, República Checa, Nueva Zelandia, España, Brasil, Alemania, Argentina, Canadá, Japón, Rusia, Italia, Israel, entre otros, convirtiéndose en un autor de gran reconocimiento a nivel internacional.

Esta obra, basada en la vida de Florence Foster Jenkins, tuvo sus estreno mundial en Londres, en agosto del 2005, en el Birmingham Repertory Theatre, con dirección de Alan Strachan y protagonizada por la actriz Maureen Lipman, pasando al siguiente mes al Duchess Theatre del famoso circuito del West End londinense, manteniéndose en cartelera durante seis meses, con más de doscientas representaciones y una cálida acogida de la crítica especializada, lo que provocara que la misma fuera nominada a los premios Laurence Oliver de teatro del Reino Unido. A partir de entonces la obra ha sido traducida a más de veinte idiomas, subiendo a escenarios de más de treinta países en distintos continentes, resultando siempre un rotundo éxito.

El triunfo obtenido por esta obra parte de la asombrosa historia real sobre la que ella se erige: la vida de la socialité y cantante lírica amateur neoyorquina Florence Foster Jenkins (1868 Pensilvania-1944 New York), quien en contra de todas las posibilidades se convirtiera en una figura “famosa y controvertida” dentro del ambiente musical del New York de los años 20, 30 y 40, debido a su casi ausencia total de condiciones vocales para incursionar en el bell canto, pero que debido a su constancia y esfuerzo se presentara ante el público como ejecutante de famosas áreas y piezas del género, llegando incluso a grabar algunos discos en 78 rpm con el Melotone Recording Studio, los cuales sufragó con su propio dinero, al igual que hacía con sus conciertos.

Para 1917 la Foster funda una organización social, el Verdi Club, con la que organiza eventos musicales en el Gran Salón del Hotel Ritz-Carlton, dentro de los cuales interviene como figura principal, confeccionándose sus propios excéntricos vestuarios y logrando estrafalarias caracterizaciones, que junto con el terrible manejo de su voz, provocaban no siempre disimuladas carcajadas por parte de los asistentes, las que sus amigos trataban de disimular con aplausos y vítores. Florence despide a su primer pianista acompañante -Edwin McArthur- tras sorprenderlo sonriendo durante una de sus presentaciones, contratando entonces al pianista de origen mexicano Cosmé McMoon, quien sería su acompañante en estos desafíos hasta el fallecimiento de la cantante, acaecido producto de un infarto cardíaco, cinco días después de haber realizado contra todo pronóstico su gran concierto en el Recital Hall del Carnegie Hall en la ciudad de New York, el 25 de octubre de 1944, ante un auditórium amplio de tres mil personas -muchas quedaron afuera- y las despiadas críticas de la prensa. Tenía 76 años al morir.

Muchos han especulado sobre si la Foster era o no consciente de sus deficiencias para el canto, ella misma se comparaba con otras famosas cantantes de la época, desestimando las risas y abucheos que provocaban sus presentaciones aludiendo que dichas situaciones eran provocadas por sus envidiosos enemigos. Ella misma decía de sí: “Puede que digan que no sé cantar, pero nadie podrá decir jamás que no canté”.

A propósito de sus presentaciones varias personalidades opinaron. Por ejemplo, la mezzosoprano Marilyn Horne dijo: “Diría que quizás no sabía lo mal que cantaba. No podemos oírnos como nos oyen los demás”. Por su parte el empresario de ópera, Ira Siff expresó acerca de una de sus actuaciones: “Jenkins era exquisitamente mala, tan mala que resultó en una buena noche de teatro…la atrocidad no tenía fin”. Famosos como Enrico Caruso, Lily Pons, Cole Porter y Geraldine Farrar eran asistentes habituales a sus espectáculos.

Algunas de las devastadoras críticas aparecidas en la prensa después de esa, su última presentación en el gran coliseo neoyorquino, expresaban: “La Señora Jenkins tiene una gran voz, de hecho, puede cantar de todo menos notas…” (New York Sun) o “Lady Forence se entregó anoche a una de las bromas colectivas más extrañas que New York ha visto jamás” (New York Post).

Precisamente esta asombrosa historia de la vida real, que se mueve entre la tenacidad y el ridículo, es lo que la ha convertido en un suceso artístico el cual ha sido llevada tanto al teatro, en diversas versiones como también al cine. Entre las primeras tenemos una obra del inglés Chris Ballance, presentada en el 2001, en el Edinburgh Fringe, así como otra presentada en Broadway en el mismo 2005 bajo el título de Souvenir. En cuanto al cine, ha sido llevada en una versión libre de la historia real, por el director Xavier Giannoli, en una producción francesa del 2015, bajo el título de Madame Marguerite. Siendo la producción británica del año 2016, dirigida por Stephen Frears, con las actuaciones protagónicas de Meryl Streep y Hugh Grant, la que ha retroalimentado la curiosidad por el mito de Florence Foster Jenkins.

Debido a que la obra de Peter Quilter se propuso llevar a los escenarios esta semblanza, de quien sin duda alguna se ha convertido en un personaje legendario por derecho propio, es que no es de extrañar que el texto haya llegado a las tablas en Miami, lo que deja claro el interés de los teatristas de nuestra ciudad por ofrecer propuestas que han tenido un probado recorrido internacional.

Lo presenciado en las tablas del Teatro Trail, se propuso lograr una gran puesta en escena, cosa que se logró gracias a un acertado diseño escenográfico, donde entre magnificas proyecciones ambientales que proporcionaron los diferentes espacios donde transcurren los acontecimientos de la obra -apartamento de Lady Florence, estudio de grabación, salón del Hotel Rizt Carlton, escenario del Carnegie Hall- junto a un acertado mobiliario, con la determinante presencia del indispensable piano -vertical en el primer acto, de cola para el segundo- producto del trabajo excelente de Milkos Sosa.

En cuanto a la labor de las luces dentro de la producción, a cargo de Oscar Molina y Carlos Diaz, se perdió a nuestro entender la oportunidad de lograr una concepción con posibles efectos que realzaran las distintas escenas, quedando el mismo en un trabajo demasiado plano. El diseño de vestuario estuvo en manos de Eduardo Corbé, el cual no siempre logró su cometido en cuanto a elegancia, como en el caso de algunas piezas de ropa utilizada por la actriz Marta Velazco, donde incluso se repiten colores y tonos, así como en uno de los vestuarios usado por la actriz Marisol Correa, en el rol de la sirvienta, el cual era más apropiado para alguna fiesta popular del folklore colombiano, que con alguien que viviera en la ciudad de New York por esos años. Sobre la elaboración de peinados y maquillajes, responsabilidad de Carlos Farseda y Mario Nápoles, los mismos tuvieron en cuenta la época y características de los personajes con acertada factura.

Acerca del trabajo de Marcos Casanova, -director de esta propuesta en nuestra ciudad- teatrista de una larga y probada trayectoria sobre la escena tanto en su papel al frente de la dirección de relevantes textos teatrales, como asumiendo multitud de personajes sobre las tablas, quien ha anunciado su despedida del medio, después de cincuenta años de entrega total al teatro, desde sus comienzos en el desaparecido Teatro Las Máscaras, de esta ciudad, en 1974 y luego al frente del Hispanic Theater Guild, durante veintidós años, así como participando en otras propuestas artísticas- el haber escogido un espectáculo como este para firmar su despedida de los escenarios significa dejar su huella imborrable y fundamental dentro de la trayectoria teatral miamense.

El director maneja de manera certera una concepción de puesta que no requiere de grandes complejidades escénicas, permitiendo a los personajes moverse con la naturalidad que la pieza requiere y sobre todo cuidando de que cada uno se mantenga dentro de sus respectivas caracterizaciones sin crearles trabajos innecesarios sobre el escenario. El texto que sin duda se desenvuelve dentro de la comedia, sin embargo, en esta oportunidad Casanova lo mueve dentro del subgénero conocido como ‘astracán’ -forma que nace en la España de principios del siglo XX, cultivado por el dramaturgo y director Pedro Muñoz-Seca- con lo cual se le acentúa de manera algo desmedida el humor e innecesariamente el sentido paródico de personajes y situaciones, en busca de obtener una risa más fácil del espectador. Es debido a tal tratamiento que las caracterizaciones de los personajes se ven expuestas a situaciones de e esquematismo y sobreactuación prescindibles.

Debemos tener en cuenta que al llevar la puesta por este camino, reducimos cualquier posible espíritu de sensibilidad, haciendo que lo que vemos en escena se apoye únicamente en situaciones de parodias continuas, disparatadas y tipificando hasta el ridículo los caracteres de los personajes. Producto a esta concepción de la puesta, se siente la misma como un espectáculo detenido en el tiempo, algo anticuado, alejándolo del espíritu del teatro anglo original, el cual no conoció de este tipo de género dramático.


Respecto al desempeño de los actores, hay que destacar sin duda la satisfactoria entrega de Alicita Lora en el rol protagónico de Lady Florence, quien logra el extremadamente difícil objetivo de obviar todos los aspectos imprescindibles de la técnica vocal en su interpretación. La actriz, con larga experiencia dentro del teatro lirico y musical en Cuba, era la figura idónea para dar vida a este carismático y sorprendente personaje, el cual llevó por excelente camino.

En el caso de Rafael Farello, tenemos que decir que en su concepción del personaje de McMoon, el pianista acompañante de la Foster, logra una magnífica interiorización del mismo, procurando un trabajo cuidadoso en cuanto a gestos, movimientos, proyección y manera de expresarse, logrando una perfecta caracterización dentro de los presupuestos exigidos por el director y antes señalados.

Marta Velazco, como Dorothy, amiga de la protagonista, Marcos Casanova en el rol de St. Clair Bayfield, mánager y supuesto ‘acompañante sentimental’ de la Foster y Julie De Grandy, incorporando a la ‘robusta’ Mrs. Verrinder-Gedger, perteneciente a uno de los clubes de selectas damas amantes de la música clásica y el bell canto, llevan sus personajes con la eficacia que les otorga sus largas trayectorias sobre las tablas, asumiendo sus caracteres con rigor y eficacia. En el caso de Marisol Correa, como la malhumorada sirvienta, dirige su personaje por un camino extremadamente farsesco, caricaturesco, vernáculo, demasiado ajeno al ambiente en que se desenvuelve la trama de obra. El cambio de concepción en cuanto a la nacionalidad del dicho personaje, del mexicano en el original, al colombiano, para hacerlo coincidir con el de la actriz, si bien es interesante y se agradece como nota simpática y local, en ningún momento debió convertirse en pretexto para la innecesaria exteriorización de folklorismo,

A pesar de los anteriores señalamientos, la presencia de este tan popular texto de la dramaturgia británica, que ha subido a numerosos escenarios a nivel mundial, ha sido un agradable acierto. Con dicha propuesta, tanto su director Marcos Casanova, Tania Martí, en su labor de incansable productora, como todos los involucrados en la misma, han logrado ofrecer al público de Miami un espectáculo merecedor de continuar su paso a través de diversos escenarios del país donde exista una comunidad hispanoparlante. Esperemos que los desalentadores rumores de que Martí Production dejará también las tablas, sea eso, solo un malentendido rumor.





Wilfredo A. Ramos.
Miami, agosto 25, 2025.

Monday, August 25, 2025

Lorena Montero (un poema de Félix Luis Viera)

Nota: Cada lunes la poesía de Félix Luis Viera. Puedes leer todos sus textos, publicados en el blog, en este enlace. Traducción al italiano de Gordiano Lupi.
  


Lorena Montero

En un hotel del centro de una ciudad cuyo nombre ya no es posible recordar, tú, hombre, aún estás mirando a Lorena Montero maquillarse, lentamente, luego de un acoplamiento más bien temerario, intempestivo casi, tal vez inesperado. Señoras y señores: aquí frente a ustedes tienen a Lorena Montero: está desnuda, es sonoramente blanca desde la frente hasta los pies y si no fuera una frase demasiado trillada podríamos decir que hay en su entrepierna un bosquecillo oscuro, ardiendo.

Aquí la tenemos mirándose en el espejo: eso que ven no es el perfil de un puñal, es el seno derecho de Lorena Montero. Dios lo bendiga, y al izquierdo también. (Tú, hombre, en esas tardes en una banca de un parque de esa ciudad olvidable, olvidada, mientras acariciabas por sobre la tela los senos de Lorena Montero, imaginabas que por ellos, tú pequeñito, te deslizabas como el esquiador que se ha lanzado en busca del relámpago; también Dios te bendiga a ti, hombre.)

Pero creo que es mejor ver aún a Lorena Montero en esa otra habitación de un hotel de paso. A Lorena Montero prendiendo flamas en la oscuridad bajo tu cuerpo, hombre. Ah, sus dientes, su vientre sonoramente blanco. Los ojos enrojecidos de Lorena Montero. Era domingo. Todavía es domingo. Lorena Montero está gimiendo como quien viene regresando de la muerte. Todavía es domingo: el tiempo se ha marchado para siempre hacia ese domingo en la habitación de ese hotel de paso; Lorena Montero ha quedado para siempre saboreando el postorgasmo encima de tu cuerpo, hombre, y en tu pecho están sus senos capaces de negar toda dialéctica, y su entrepierna húmeda escancia en tu entrepierna y tus manos —esto no debes olvidarlo nunca—: tus manos descansan, la izquierda, en la nalga derecha, la derecha, en la nalga izquierda de Lorena Montero (ambas crujientes, ambas a punto de percutir parece). Todavía es domingo. Todavía es aquel domingo. Ahora Lorena Montero va a hablar. Pero no: el tiempo habrá de detenerse en ese instante. Ella no hablará. Ella no habrá de decir lo que dijo. 

Ciudad de México, febrero de 1999




Lorena Montero

In un hotel del centro di una città il cui nome ormai non è possibile ricordare, tu, uomo, stai ancora osservando Lorena Montero mentre si trucca, lentamente, dopo un accoppiamento abbastanza temerario, quasi inatteso, forse insperato. Signore e signori: davanti a voi avete Lorena Montero: nuda, decisamente bianca dalla fronte ai piedi e se non fosse una frase troppo trita potremmo dire che nel suo inguine c’è un boschetto oscuro, ardente.

Eccola mentre si guarda nello specchio: quel che vedete non è il profilo di un pugnale, è il seno destro di Lorena Montero. Dio lo benedica, così come il sinistro. (Tu, uomo, in quelle sere in una panchina di un parco di quella città dimenticabile, dimenticata, mentre accarezzavi sopra la stoffa i seni di Lorena Montero, immaginavi che da loro, tu piccoletto, scivolavi come lo sciatore che si è lanciato in cerca del lampo; che Dio benedica anche te, uomo).

Ma credo che è meglio vedere ancora Lorena Montero in quella camera di un albergo a ore. Lorena Montero che prende fuoco nell’oscurità sotto il tuo corpo, uomo. Ah, i suoi denti, il suo ventre decisamente bianco. Gli occhi arrossati di Lorena Montero. Era domenica. È ancora domenica. Lorena Montero sta gemendo come chi sta tornando dalla morte. È ancora domenica: il tempo se n’è andato per sempre verso quella domenica nella camera di quell’albergo a ore; Lorena Montero è rimasta per sempre ad assaporare il suo orgasmo accanto al tuo corpo, uomo, e nel tuo petto ci sono i suoi seni capaci di negare ogni dialettica, e il suo inguine umido versa nel tuo inguine e le tue mani - questo non devi dimenticarlo mai -: le tue mani riposano, la sinistra nella natica destra, la destra, nella natica sinistra di Lorena Montero (entrambe crepitanti, È ancora quella domenica. Adesso Lorena Montero comincerà a parlare. Ma no: il tempo dovrà fermarsi in quell’istante. Lei non parlerà. Lei non dovrà dire quel che disse.

Città del Messico, febbraio del 1999







 ---------------------------
Félix Luis Viera (El Condado, Santa Clara, Cuba, 19 de agosto de 1945), poeta, cuentista y novelista, es autor de una copiosa obra en los tres géneros.

En su país natal le fue otorgado el Premio David de Poesía, en 1976, por Una melodía sin ton ni son bajo la lluvia; el Premio de Novela de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba, en 1987, por Con tu vestido blanco, que recibiera al año siguiente el Premio de la Crítica, distinción que, en 1983, le fuera concedida a su libro de cuentos En el nombre del hijo.

En 2019 le fue otorgado el Premio Nacional de Literatura Independiente “Gastón Baquero”, auspiciado por varias instituciones culturales cubanas en el exilio.

Su libro de cuentos Las llamas en el cielo retoma la narrativa fantástica en su país; sus novelas Con tu vestido blanco y El corazón del rey abordan la marginalidad; la primera en la época prerrevolucionaria, la segunda en los inicios de la instauración del comunismo en Cuba.

Su novela Un ciervo herido —con varias ediciones— tiene como tema central la vida en un campamento de las UMAP (Unidades Militares de Ayuda a la Producción), campos de trabajo forzado que existieron en Cuba, de 1965 a 1968, adonde fueron enviados religiosos de diversas filiaciones, lumpen, homosexuales y otros.

En 2010 publicó el poemario La patria es una naranja, escrito durante su exilio en México —donde vivió durante 20 años, de 1995 a 2015— y que, como otros de sus libros, ha sido objeto de varias reediciones y de una crítica favorable.

Una antología de su poesía apareció en 2019 con el título Sin ton ni son.

Es ciudadano mexicano por naturalización. En la actualidad reside en Miami.

----------------------------------------------
Gordiano Lupi, periodista, escritor y traductor, nació en Piombino, Italia, en 1960. Fundador, en 1999, junto con Maurizio y Andrea Maggioni Panerini de la editorial La Gaceta Literaria, ha traducido del español a varios autores cubanos, como Alejandro Torreguitart Ruiz, Guillermo Cabrera Infante, Félix Luis Viera y Virgilio Piñera, entre otros. Cuenta en su haber con un amplio trabajo sobre figuras del cine, entre ellas Federico Fellini, Joe D´Amato y Enzo G. Castellari. Ha publicado más de una decena de libros que abarcan diversos géneros, como Nero tropicale, Cuba magica, Orrore, ertorismo e ponorgrafia secondo Joe d´Aamto y Fidel Castro – biografia non autorizzata.

Gordiano Lupi es un luchador por la democracia para Cuba y un promotor de las artes y la cultura de la Isla.

Sunday, August 24, 2025

Tennessee Williams en la escena de Miami. (por Wilfredo A. Ramos)




“La vida es una obra bastante buena, salvo el tercer acto, el último”. Tennesse Williams



Si al hablar de la destacada dramaturgia norteamericana mencionamos el nombre de Thomas Lanier Williams III, el mismo sin duda alguna no nos llevaría hacia ningún lugar, pero si en cambio habláramos de Tennessee Williams (1911-1983), inmediatamente todos sabríamos a quien nos referimos, y es precisamente de este reconocido autor que los pasados días 8, 9 y 10 de Agosto se presentara en el escenario del Westchester Cultural Arts Center, en esta ciudad de Miami, la que es sin duda fue la obra que le diera inmediato reconocimiento internacional, siendo posiblemente una de las obras de la dramaturgia norteamericana más representada a nivel mundial, nos referimos a The Glass Managerie (Zoológico de Cristal) -obra con fuerte carácter autobiográfico- escrita en 1944 y estrenada ese mismo año en la ciudad de Chicago, pasando producto de las positivas valoraciones de la crítica a tener su estreno Broadway, al siguiente año en el Playhouse Theatre, bajo la dirección de Eddie Dowling, manteniéndose en cartelera durante 563 representaciones, dando lugar a que rápidamente subiera también a los escenarios de diversas partes del mundo.

Este prolífico dramaturgo, con más de ochenta obras teatrales escritas, quien se consideraba influenciado por la obra de W. Faulkner y D. H. Lawrence, incursionó además en la novela, el cuento y la poesía, pero es su teatro el que lo convirtió en una figura no solamente reconocida dentro de los Estados Unidos, sino que de igual manera le otorgó fama internacional. Un considerable número de sus obras han pasado por las tablas de Broadway y también llegado a la pantalla grande, de la mano de destacados directores, habiendo contado en sus elencos actores mundialmente conocidos como Vivian Leigt, Marlon Brandon, Burt Lancaster, Anna Magnani, Paul Newman, Elizabeth Taylor, Katharine Hepburn, Rita Moreno, Jane Fonda, Richard Burton, Ava Gardner, Laurence Oliver, entre otras muchas destacadas figuras.

Entre sus obras teatrales más famosas, además de la ante nombrada, se encuentran A Streetcar Named Desire (1945), You Touched Me (1945), Twenty-Seven Wagons Full Cotton (1946), Stair to the Roof (1947), Summer and Smoke (1948), The Rose Tattoo (1951), Cat On a Hot Tin Roof (1955), Baby Doll (1956), Orpheus descending (1957), The Night of the Iguana (1961).

Williams obtuvo el Premio Pulitzer de teatro por sus obras Un tranvía llamado deseo y La gata sobre el tejado de Zinc, en 1948 y 1955 respectivamente. El Zoo de cristal, Una gata sobre el tejado de zinck y La noche de la iguana, obtuvieron el New York Drama Critics’ Circle Award en 1945, 1955 y 1962, mientras que La rosa tatuada, fue merecedora de un Premio Tony en 1952.

De regreso a la obra que nos convoca estas líneas -El zoo de cristal- sus estudiosos plantean que Williams estuvo trabajando durante varios años borradores de ella, a partir de uno de sus cuentos titulado Portrait of a Girl in Glass (Retrato de una niña de cristal). La pieza ambientada en la sureña ciudad de San Luis durante los años conocidos como de la Gran Depresión, tiene como personajes a la familia Wingffield -Amanda (la madre), Tom y Laura (sus hijos)- a los que se le suma el del también joven Jim O’Conner (compañero de trabajo de Tom y de estudios de ambos hermanos). Pero si observamos con atención la pieza, vemos que el autor introduce un “quinto personaje” en escena, aunque de forma indirecta, sin presencia física: nos referimos a la figura paterna quien desde su foto enmarcada sobre una pared del apartamento, se convierte en un personaje omnipresente, el cual influye de forma directa sobre el comportamiento y devenir de dicha familia, el que se desenvuelve entre las frustraciones y las ansias por una vida mejor.

El propio autor considera dicha obra como una “comedia de recuerdos”, por lo que al enfrentarnos a ella debemos tener en cuenta que lo que se está viendo sobre el escenario corresponde a un pasado que el protagonista, Tom - el cual entra y sale de la representación- nos está contando y que veremos a través del prisma de sus recuerdos. Es por ello por lo que sus varios monólogos -al comienzo de la obra y de las escenas III, VI del primer acto, así como el del inicio de la escena I del segundo acto y el del final de la obra- nos procuran un ambiente de extrañamiento temporal, donde el personaje rompiendo la ‘cuarta pared’ se dirige al público, convirtiéndonos en cómplices de su visión sobre tales hechos acontecidos tiempo atrás. La obra no será nunca una representación de la realidad, sino que estará proyectada a través de un simbolismo algo inusual, donde el sentido de la alienación sufrida por sus personajes se convierte en pieza modular de su obra, mostrándonos individuos que son arrastrados por sus mundos oníricos, alejados de su entorno.

Dichos aspectos, sin duda alguna, han convertido este texto teatral en una tentación para aquellos directores interesados en llevar a escena obras con marcadas complejidades psicológicas y ambientes de profundos desencuentros humanos, así como para esos actores interesados en poder llevar a cabo un trabajo de profunda introspección con los personajes a interpretar, resultando ambas cosas en un bocado de excelencia para el público que presencia tal espectáculo.

Es debido al interés que la obra de Tennessee Williams despierta siempre entre aquellos amantes al teatro, que la oportunidad de poder presenciar una de ellas en nuestros escenarios miamenses, no puede pasarse por alto, despertando ansiosas expectativas, las cuales en esta ocasión fueron cubiertas.

La puesta -hablada en inglés- disfrutada bajo la dirección de Phillip M. Church, quien por más de cuatro décadas fuera profesor y director del departamento de teatro de la Universidad Internacional de la Florida (FIU) y con un elenco integrado por Juan Carlos Gutiérrez (Tom Wingfield), Tracey Barrow-Schoenblatt (Amanda Wingfield), Megan Zorrilla (Laura Wingfield) y Charles Sothers (Jim O’Conner), acompañados con música en vivo a cargo de la violinista Amy Torres, resultó un muy buen acercamiento a la obra de Williams.

Church, con una larga trayectoria en la dirección teatral, entrega una puesta en escena donde el espíritu con el que Williams concebía sus textos se hace presente. El trabajo de dirección se mueve entre el naturalismo y el expresionismo que el autor exige para sus obras. Aprovechando la presencia del personaje-narrador, el director fuerza aún más la rotura de la llamada ‘cuarta pared’ teatral, haciendo que dicho actor se integre por momentos al público que en la platea disfruta del espectáculo, desde donde dirá alguno de sus monólogos, sentándose a observar lo que sobre las tablas sucede como un espectador más, hasta el preciso momento que se requiera de su presencia en la próxima escena dentro de la acción. Tal labor con el movimiento por parte del director de la obra da como resultado un poderoso trabajo que acentúa la intención de rompimiento dramático marcado por el autor.


El uso de tres pantallas sobre las cuales son proyectadas tanto imágenes como textos que conceptualmente se interrelacionan con el desarrollo de la trama e incluso donde sobre uno de ellos se mantendrá permanentemente -como personaje siempre presente- la imagen del padre ausente, contribuye a evitar la tentación de una construcción totalmente naturalista de la escena. Otro elemento a tener en cuenta como parte de la acertada composición escénica corresponde sin duda alguna al trabajo del diseño de iluminación, a cargo de Gisele Joseph, el cual teniendo en cuenta sugerencias del propio autor al respecto, logra el efecto de apoyo necesario al clima que la atmósfera de la pieza requiere. Igualmente es necesario destacar el trabajo de animación gráfica sobre los paneles que sirven de fondo a la puesta, obra de Yilin Chen.

Respecto a la labor de los actores, la misma se proyecta con seguridad y entrega total a sus respectivos personajes, cuidando el carácter de cada uno de los mismos, permitiendo así ver reflejados en sus entregas los rasgos psicológicos que el dramaturgo les impone. Una bienvenida proyección de la voz -sin necesidad de los inadecuados micrófonos corporales- así como una clara dicción, completa el logrado desempeño de todos sobre las tablas.

No obstante, debemos destacar el desempeño de la actriz Tracey Barrow-Schoenblatt, en la compleja y definitoria caracterización de Amanda Wingfield, como la matriarca de la familia, personaje que es parte importante del drama familiar con sus insaciables deseos de cambiar el futuro, a partir de idealizar el pasado e ignorar el presente. La actriz asume con contundencia un papel que se construye a partir de rasgos de personalidad aleatorios a la realidad que le rodea y que podrían definirse como pérdida de la conciencia. Con algunos de sus largos parlamentos -casi monólogos también- la actriz no duda en recrear acertada y contenidamente, la confundida psiquis de su personaje, provocando por igual momentos de ligera sonrisa o de lástima real lastima.

El otro trabajo para destacar es el asumido por el que sin duda será el protagonista de la obra, Juan Carlos Gutiérrez, quien desde su incorporación del personaje de Tom -alter ego del propio Tennessee Williams- conduce esta propuesta a través de los sinuosos senderos de los hechos que la memoria del personaje nos va contando. Su consciente trabajo provocador del extrañamiento de lo que acontece en escena convirtiéndose al mismo tiempo en narrador de los acontecimientos en los que el mismo tendrá que ir tomando parte, el actor lo asume con precisión, marcando los ligeros límites entre pasado y presente, responsabilidad que el escritor hace recaer por completo sobre sus hombros y que el actor lleva a buen puerto.

En el caso de Megan Zorrilla y Charles Sothers, la primera como Laura Wingfield, la joven, retraída y tímida hija de la familia y el segundo en el rol de Jim O’Conner, compañero de trabajo de Tom y de estudios de ambos hermanos, con ambiciones y sueños de salir adelante, ambos realizan igualmente un meritorio trabajo de introspección de sus respectivos personajes, obteniendo darle veracidad en la simplicidad de sus acciones.

No podríamos terminar sin mencionar a las instituciones que hicieron posible la presentación de esta propuesta teatral, que por cierto recorrerá otras ciudades del país, las cuales son Homestead Center for the Arts, Roxy Theatre Group y What if Works, que en el caso de esta última ha puesto su empeño en promover las artes en general, haciéndolas llegar a diversos públicos y participantes, así como muy especialmente y con un visión interesante en el caso del teatro, vinculando tanto a profesionales en activo como profesores de teatro, para juntos llevarlos a las tablas en este interesante proyecto de colaboración artística.




Wilfredo A. Ramos
Miami, agosto 14, 2025




Click here to visit www.CubaCollectibles.com - The place to shop for Cuban memorabilia! Cuba: Art, Books, Collectibles, Comedy, Currency, Memorabilia, Municipalities, Music, Postcards, Publications, School Items, Stamps, Videos and More!

Gaspar, El Lugareño Headline Animator

Click here to visit www.CubaCollectibles.com - The place to shop for Cuban memorabilia! Cuba: Art, Books, Collectibles, Comedy, Currency, Memorabilia, Municipalities, Music, Postcards, Publications, School Items, Stamps, Videos and More!