Showing posts with label Iglesia. Show all posts
Showing posts with label Iglesia. Show all posts

Wednesday, July 22, 2026

Fray Elías de la Sagrada Familia, un carmelita ejemplar en el Convento de la Merced de Camagüey. (por Carlos A. Peón-Casas)


Las cercanías a la figura de este ejemplar sacerdote carmelita que hoy recreamos desde la memoria ya casi ancestral de un siglo, se nos hace propicia desde un opúsculo o breve ensayo que, Manolo de la Torre Rivera, joven periodista de la otrora ciudad agramontina, dedicara como ofertorio espiritual al santo varón en su deceso, acaecido en 1942.

Con el título de Guirnalda Póstumas (Ofertorio a un santo varón inmortal), de la Torre Rivera, al decir de otro periodista, Alfredo Correoso y Quesada: “fijó su pupila en la interesante y ejemplarísima existencia” del inolvidable sacerdote.

Dejamos al lector algunos de los esbozos más sentidos del joven escritor de entonces, en ese recorrido por las páginas vitales de su biografiado, que como inevitable telón de fondo tenía al que entonces fuera el Convento de la Orden Carmelita en Camagüey desde 1888, en el ya casi cuatro veces centenario Convento e Iglesia de La Merced.
Corría el año de 1909… En la languidez conventual del templo de la Merced de Camagüey, ocurrió un suceso de apariencias intrascendentes para la Comunidad carmelitana que mora allí y para la vida religiosa camagüeyana. Dios rodea siempre los grandes sucesos del mundo de una sencillez conmovedora (…) Así también, sin alteraciones estruendosas llega a esta legendaria ciudad, al Convento de la Merced, un sacerdote (…) con apenas 30 años (…) acusaba ya el carácter, el espíritu y el alma(…) en que la práctica de la piedad se enraizaba desde los tiempos de acólito con los Padres Carmelitas de Toledo. En aquella provincia del reino de Castilla la Nueva, bañada por el caudaloso y seccionante Tajo (…) nació a la vida y al sacerdocio Fray Elías de la Sagrada Familia (…) No queremos exagerar diciendo que el templo de la Merced en la actualidad compite con la maravillosa Catedral que allá en tierras castellanas encierra obras del Greco, y el soberbio túmulo cincelado de Berruguete (…) pero tanto por el aspecto de su arquitectura. Como por las bellezas que encierra, entre las que se destaca el sepulcro de plata (…) y principalmente en el precioso altar del Niño Jesús de Praga, la mano hábil y consoladora, expresiva y amistosa del R.P. Elías ha dejado su huella inconfundible de febril laboriosidad.

(…) Desde poco tiempo después de llegado a Camagüey, se advirtió la capacidad organizadora y directriz del Padre Elías, que rápidamente rebasó los límites del convento y la Provincia, al extremo de habérsele ofrecido el cargo de Superior del Convento de San Felipe en La Habana, lo que rechazó por humildad y sencillez. Esto sucedía en 1912(…) La muerte del Padre Franco, Superior de las Mercedes, ocurrida en 1919, exaltó a Fray Elías al cimero sitial de la Comunidad.
(…) En 1915, se coronó la imagen del Niño Jesús de Praga por las manos de Fray Valentín Zubizarreta, entonces Obispo de Camagüey, con corona de Rey, Redentor y Pontífice, se bendicen la espléndida carroza y los bellos estandartes que expresan cada uno de los misterios de de la vida de Jesús Niño. En 1918 se imparte bendición al sagrario de plata que está en el altar, obra exquisita de talleres de Madrid. En 1922, se bendice la nueva imagen que ahora veneramos en el ara, también labrada en la capital española. En 1933, el gran tapiz de la Apoteosis del Niño de Praga que cumple el altar mayor en los meses de enero, completando la obra de otros tapices que revisten los muros de la Iglesia como expresión artística de la historia del dulce Infante, recibe también bendiciones(…) Que camagüeyano no recuerda un año de su niñez, en que marchó orondo, marcial, orgulloso, de casaca roja y pantalón blanco con amplia capa y botas de hule, portando alabarda a la vera del Niño de Praga? ¿Quién de adulto no se ya, no se emociona al escuchar los metales y tambores que ritman la marcha del ejército de párvulos, avanzada de la más linda procesión que preside la figura de Dios infante?(…) Autor de varias obras(…) Su primer libro: Guirnalda de Siemprevivas(1) es una dignificación sublime del espíritu religioso, que se eleva vertical en una literatura limpia de frivolidades(…) Por él, sabemos la historia de la Archicofradía del Niño Jesús de Praga, en Camagüey(2), con sus detalles minuciosamente analizados’.

(…) Optima fue su labor apostólica que en siembra constante recogió prodigios y exhúberos frutos. La consagración del Padre Elías se compensaba con resultados brillantes reconocidos por doquier. Prueba de reconocimiento fue fuer el nombramiento de Hijo Adoptivo que le confirió el Consistorio Municipal el 9 de Febrero de 1933 atendiendo sus dotes magníficas como forjador espiritual de la niñez camagüeyana. Pero hay otro título, no menos honrante que le brinda Camagüey: El Apóstol de los Niños(…) que florecía en cada labio de ciudadano…en el carácter del Padre Elías debió tener más conmovedora resonancia la exquisita y sencilla expresión popular, por su humildad, por ser igualmente sincera y no ceremoniosa(…)’

(…) Desde el retiro de su celda conventual, desde las naves del templo, el Padre Elías no solo hizo labor católica, ofrenda de caridad, ejemplo de superación; sino también forjó una gran parte de nuestra ciudadanía, en labor patriótica sublime, sabiendo, como escribió: ‘que la felicidad de los pueblos tiene por base el corazón y la inteligencia de los pequeñuelos’ y que ‘el fundamento de la vida humana se encuentra en la niñez’. No le complació solamente una rigurosa vida ascética, no le satisfizo por entero la perfección de su alma por la penitencia, y también atendió a la ninnez para edificar la felicidad de nuestro pueblo con bases de corazones puros, de inteligencias eminentes para hacer recio fundamento en la ternura infantil con una moral cristiana granítica, en que se asentara un ciudadano perfecto.

(…) Dios lo acunó en sus brazos para dormirlo eternamente, en la madrugada del 27 de Agosto de 1942, cuando fue llamado por El a su lado (…) sus obras quedaban como legado infinito. ‘Cuando muera, no me ofrenden flores, solo quiero que a mi sepelio vayan muchos niños’ fue el postrer del venerable religioso expresado a sus hermanos de Comunidad y amigos; fue lo único que reclamó como pago de 33 años de desprendimientos y bondades… No quiero, ni aún las flores del patio del Convento, prefiero que vayan muchos niños a mi entierro (…) Y así fue (…) No recuerdo más imponente manifestación dolorosa en Camagüey, (…) el féretro escoltado amorosamente cada minuto, a través del templo y nuestras calles por los fieles y ‘sus amados niños’.
Los recortes de la prensa de entonces nos dejan testimonio de las muestras más sentidas del pueblo todo. Distintas publicaciones citadinas y hasta el habanero Diario de la Marina se hicieron eco del lamentable deceso.

Como botón de muestra, dejamos al lector la nota del diario “El Camagüeyano’’, publicada en su sección Mundo Social, y con la firma del periodista y cronista social Alfredo Correoso Quesada:
Reposan ya en la tierra de su adopción, que tanto quiso… el santo sacerdote Fr. Elías de la Sagrada Familia… En medio de la inmensa pena que nos embarga a los que fuimos sus amigos, tenemos la satisfacción inmensa de ver que los camagüeyanos rindieron el tributo de cariño, el homenaje de amor que tanto merecía(…) La niñez camagüeyana pierde su máximo apóstol pues todos sus desvelos, se concentraban en encaminar a los niños por la senda del bien y de la más alta moral cristiana(…) Ese apostolado mantenido desde que llegó joven a Camagüey, hasta el momento de su muerte ha producido óptimos frutos en el seno de la sociedad y muy especialmente en el de la familia.
Un reportaje especial del ya citado autor Manuel de la Torre, era recogido por aquel mismo diario del Camagüey, que citamos igualmente, en atención a la rememoración de aquel suceso en sus detalles más singulares:
(…) A las exequias, iniciadas a las ocho de la mañana de ayer, concurrieron el Arzobispo de Santiago de Cuba, Mons. Zubizarreta y el Obispo de Camagüey con la casi totalidad del Clero. Las naves del templo estuvieron colmadas de un público acongojado, representaciones de todas las esferas sociales, prevaleciendo un incalculable número de niños. Junto al catafalco levantado ante el presbiterio las guardias de honor iban sucediéndose en grupos de doce niños cada vez.(…) terminadas las exequias solemnes, se inició el sepelio esperado por un público que llenó las aceras de nuestras calles. Abría la marcha la Banda Municipal; la Archicofradía del Ninno Jes;us de Praga con más de 300 niños ostentando sus distintivos en el pecho; las Asiladas de San Juan Nepomuceno y el Amparo de la Niñez; HH Oblatas; las niñas del Convento Mazarello, Alumnas y Ex Alumnas de las Teresianas, V.O.T del Carmen; el R.P. Juan de la Cruz Superior de los Carmelitas revestido de capa pluvial, con un grupo de sacerdotes; le seguía la carroza conduciendo los restos del Padre Elías escoltado por doce caballeros terciarios de la Virgen del Carmen y doce niños de la Asociación del Niño de Praga. Presidía el cortejo el Arzobispo de Santiago de Cuba, Mons. Zubizarreta, el Obispo de esta Diócesis Mons. Pérez Serantes, el Gobernador Provincial, doctor Octavio Pardo Machado, el Coronel López Jorge, Jefe del Distrito Militar, y una abigarrada y silenciosa multitud de incalculable número, marchaba con ellos.
Del propio cronista, pero esta vez en reseña del hecho para la emisora radial local CMJK, se añadían otros pormenores que en plan de cierre compartimos con el amable lector:
Honda pena causa esta desaparición en Camagüey (…) Por eso su sepelio tomaba la extensión de cuatro cuadras largas esta mañana. Muchos amigos que encontramos entre la multitud silenciosa y acongojada, nos mostraron sus recibos que le acreditaban una niñez cercana al P. Elías. Ese recibo era extendido al niño como socio de la Ass. Del Niño Jesús de Praga, aunque quien nos lo exhibiera, mostrara también una cabeza comenzando a canear. Allá en el cementerio, Pérez.
Serantes pronunció la oración fúnebre. Fue un momento difícil para S.E. por su carácter emotivo y por su condición de confesor del fenecido. ¿Quién mejor que Mons. Serantes podía conocer más profundamente el alma pura impoluta del P. Elías, de quien ha recibido por más de veinte años, las confidencias del confesionario? Por eso abundantes y sinceras lágrimas corrían por su faz, y la emoción dolorosa le anudaba las palabras en la garganta; y con él la concurrencia toda oraba y lloraba consternada (…)

 


-----------------------------
1. Le siguieron otros títulos: Guirnalda de Nomeolvides (1926); Sagrario del Niño Jesús de Praga (1939) dedicado a Mons. Zubizarreta con motivo de sus Bodas de Plata; y Guirnalda de Maravillas (1940) dedicado a los doctores camagüeyanos que en la niñez formaron coro de adoradores del Niño Jesús de Praga, intercalándose sus fotografías en número muy considerable.

2. Se establece la Asociación del Niño Jesús de Praga en el Convento de la Merced en Camagüey el 20 de Mayo de 1900. Fue Director de la misma el R.P. Fray Teodoro de San José, C.D.

Cáritas Cuba recibió cargamento de ayuda humanitaria, procedente del gobierno de los Estados Unidos de América

La delegación que participó en el recibimiento del donativo estuvo compuesta por Su Eminencia el Cardenal Juan de la Caridad García Rodríguez, Carmen María Nodal Martínez, directora de Cáritas Cuba y Ángel Miguel Gutiérrez Valdivia, director diocesano de Cáritas Habana.
-----------------


Cáritas Cuba recibió este martes, en el Aeropuerto Internacional «José Martí», el primer cargamento de ayuda humanitaria, en el marco del paquete de asistencia de 100 millones de dólares anunciado por el gobierno norteamericano, del cual la institución eclesial canalizará 60 millones.

El envío inicial incluye kits de alimentos e higiene que beneficiarán a 700 familias de la arquidiócesis de La Habana, cuya distribución se realizará conforme a los criterios de vulnerabilidad establecidos para ese tipo de ayudas.

La entrega a los hogares estará a cargo de voluntarios de las comunidades parroquiales, quienes ya se encuentran organizados en pos de garantizar dicho proceso de manera eficaz.Desde la institución subrayaron que, conforme a su práctica habitual, el voluntariado desarrollará la entrega con un enfoque de respeto y acompañamiento cercano a los beneficiarios, priorizando la transparencia y el trato humano en cada comunidad.

El resto del donativo se gestionará en fases sucesivas, en el contexto del creciente ejercicio de cooperación humanitaria que se asume en la isla desde inicios del presente año.


------------
Texto y foto tomados del Facebook de Cáritas Cuba. 

Sunday, July 19, 2026

Mons. Dionisio García, arzobispo de Santiago de Cuba: "todos quisiéramos ver una Cuba mejor"


Texto y fotos tomados del Facebook del Arzobispado de Santiago de Cuba. 


Intención al Comenzar la Eucaristía
Basílica Santuario de Nuestra Señora de la Caridad, 19 de julio de 2026
Domingo XVI del Tiempo Ordinario

Hermanos, en las lecturas de hoy vamos a volver a meditar sobre la misericordia de Dios, ese Dios que pudiéndolo todo, precisamente en ese poder está su deseo de perdonarnos, de socorrernos, de salvarnos. Así es como nosotros tenemos que contemplar a Dios porque así es. En las lecturas lo vamos a ir viendo con diferentes ejemplos, con parábolas.

Nuestra intención, ante la Virgen de la Caridad viene todo nuestro pueblo, y todo nuestro pueblo está viviendo momentos muy, muy difíciles, muy difíciles. Y todos los que vienen piden qué, primero piden por la familia, claro, los más cercanos, es lógico. Para que el Señor nos libre de las enfermedades, para que tengamos lo suficiente para vivir, para comer, para que la vida no sea difícil, para que los que están lejos puedan acercarse, estar juntos todos.

Nuestro pueblo pues está viviendo al día. Al día en el alimento, hay que buscar diariamente, no podemos conservarlo. Al día en el agua que vamos a utilizar, en muchas regiones así, muchas. Al día también en el dinero que vamos a gastar. ¿Por qué? Porque el dinero no alcanza pues las cosas cuestan mucho y para satisfacer las necesidades es muy difícil. Es decir, todos quisiéramos ver una Cuba mejor, y todos quisiéramos ver un pueblo más tranquilo, más sereno, porque tienen por lo menos las necesidades mínimas cubiertas.

Siempre pensamos en esta tierra tan hermosa, tan fértil, y nos da mucha pena también cuando venimos aquí ante la Virgen, cuando pasamos por el campo y vemos nuestros centrales azucareros que producían tanta azúcar, y sin embargo ahora no tenemos casi azúcar, y la que tenemos cuesta mucho. ¿Dónde están esos centrales que parecen como si fueran algo arqueológico? ¿Dónde está el café que nos gustaba tomar a las tres de la tarde y que brindábamos, un café de calidad excelsa? ¿Dónde está? ¿Dónde están las personas que lo cultivaban? ¿Los que trabajaban en los centrales? ¿Qué nos ha pasado? ¿Dónde están los campos que también veíamos con las reses? ¿Dónde están aquellos, la carne típica nuestra, el puerco? Inalcanzable.

Entonces, así vivimos. El dinero se va de las manos y los que están retirados, que han luchado toda la vida, lo sienten diariamente. Virgencita, eso es lo que la gente viene a decirte a ti. La gente no sabe cómo decir las cosas, pero sí sabe, porque lo siente. Lo que pasa que a lo mejor dice una palabra y ahí quiere decir todo. Pero venimos a pedirte ante ti eso, Madre, que nosotros sepamos corregir eso que nos ha llevado esta situación de carencia, de no saber cómo gestionar las cosas, de no, tal vez no encontrar, no buscar soluciones ¿Para qué? No para algo extraordinario, sino para tener por lo menos aquello que teníamos.

Vamos a pedir eso. Por las familias que están divididas, por aquellos jóvenes que han abandonado el campo buscando, como pasa en muchos países, buscando otros lugares mejor, pero por los jóvenes de las ciudades también que no son piensen en irse. ¿Quién cultiva nuestros campos? ¿Cómo lo vamos a todo este ser? ¿Eso depende de quién?

Hermanos, tenemos que pedirle a Dios que nos dé la gracia de la conversión, del arrepentimiento, si hemos hecho cosas mal y si lo hemos hecho mal, reconocerla, porque esa es la vida. Y vamos a pedirle a la Virgen que nos ayude a caminar en la verdad y a buscar el bien de todo, fraternalmente. Que las diferencias de opinión, ya sea de cualquier tipo, educativa, política, filosófica, que no signifique una ruptura. No. Nunca fue así. Que signifique que tenemos diferentes maneras de pensar y diferentes soluciones para darle a los problemas del país. Eso lo pedimos. Que haya paz, que haya fraternidad.

Que nuestras relaciones con los otros pueblos, los más cercanos, los más lejanos, sean relaciones fraternas en las QUE discusiones se resuelvan a través del diálogo, a través de la comprensión, de la escucha. Vamos a pedir eso, que Dios ponga su mano. Pero lo que sí, Señor, libra a este pueblo, Virgencita, a que este pueblo pase estos momentos tan difíciles y que lo pase con la paz, con la misericordia, por Dios. Con la fraternidad y la comprensión. Y danos mucha fe. y que el Espíritu Santo ilumine a todos los que tienen la responsabilidad máxima sobre nuestros destinos, donde quiera que estén y de donde sean.

Estas sean nuestras intenciones. Y por eso vamos a ofrecer el cuerpo del Señor. Antes de comenzar nuestra oración con humildad, reconozcamos ante Dios nuestros pecados. Sí, hermanos, hay que pedir perdón por todos, no por los pecados personales solamente, sino por los pecados sociales que hemos cometido.

Sunday, July 5, 2026

Mons. Dionisio García, arzobispo de Santiago de Cuba, informa sobre la ayuda de los Estados Unidos de América a Cuba, a través de Cáritas.


Información sobre la ayuda del Gobierno norteamericano distribuida por Cáritas.


Hermanos, hoy les pido que nos sentemos y vamos a compartir algunas ideas.

Sí, hermanos, esta es una posibilidad que tenemos de compartir. Y yo quería hablar de algo que está en la boca de muchos, y que por diferentes medios también se divulgan muchas ideas, conversaciones.

Les voy a hablar de qué cosa es Cáritas. Ustedes han oído hablar de Cáritas. Siempre se habla de Cáritas, pero últimamente mucho más. Cáritas es la organización de la iglesia que se dedica a ejercer la caridad.

Todo cristiano por el hecho de ser bautizado, de saber que el otro es mi hermano, estamos llamados a hacer la caridad. Como Cristo hemos dicho, hemos muerto con Cristo para renacer a una vida nueva. ¿Y qué es lo que tenemos que hacer? Lo que Cristo hizo, imitarlo, es la caridad. Eso es lo que hacía Cristo.

Pues caridad, la caridad que cada familia hace, trata de hacerla de manera eficaz. Ustedes saben que podemos hacer muchas cosas, pero si nos organizamos, las cosas se hacen más eficaces y da mejor resultado. Pues Cáritas es la organización de la iglesia que existe en el mundo entero, donde quiera que esté la Iglesia Católica, ahí hay una Cáritas tratando de ayudar en los momentos difíciles y en los no difíciles donde hay dificultad. Cuba tiene su Cáritas. ¿Por qué se ha mencionado tanto a Cuba? Porque ustedes saben que el gobierno norteamericano ha dado una ayuda.

Comenzó con una ayuda de 3 millones de dólares. Después al casi terminarse esto, inició la segunda ayuda por 6 millones de dólares, dedicada fundamentalmente, vamos a decir fundamentalmente no, totalmente para ayudar a los damnificados por el ciclón Melissa. Todos nosotros sabemos los daños que Melissa hizo. Unos recibieron más daño, otros menos daños. Unos perdieron su casa, otros perdieron muchas cosas y otros pues no fue tanto, y otros no perdieron nada. Entonces, la ayuda del gobierno norteamericano, él dijo que la iba a hacer a través de Cáritas Cuba. Y ahí estaba como intermedio Cáritas norteamericana que se llama Catholic Relief Service. Disculpen mi inglés. Así se llama.

Entonces, a través de ellos, nosotros hemos recibido la ayuda que el gobierno ha mandado. Se dijo que era una ayuda por 3 millones de dólares. A lo mejor cualquiera piensa que nos dieron un cheque por 3 millones de dólares. O sacaron del bolsillo un monedero y nos dieron fueron 3 millones de dólares. No, hermanos, para que ustedes ayuden a los demás. Cáritas cubana no recibió un dólar de los 3 millones. Y ustedes dirán, pero si dieron 3 millones a través de Cáritas. Ellos dieron 3 millones en productos que tenían ese valor. Gastaron 3 millones de dólares en ayudar a las familias, pero ellos lo compraron. Nosotros hemos recibido los productos que ellos han comprado. Y esos productos se han repartido en las cuatro diócesis orientales: Guantánamo, Holguín, Bayamo-Manzanillo y Santiago. Es bueno decirlo porque puede ser que las personas crean que tenemos 3 millones de dólares, entonces deme lo que me corresponde de los 3 millones.

Entonces, en primer lugar, hermano, 3 millones para 10 millones de habitantes, ustedes saben que es poquito. Es decir, eso es lo que nosotros necesitamos. Nosotros queremos que nos ayuden, pero nosotros lo que queremos es producir de tal manera que no tengamos que pedirle ayuda a nadie sin ser orgullosos y sin ser prepotentes, y sin decir yo no acepto ayuda que va. Aquel que dice no acepto ayuda, ese es un prepotente, un orgulloso. No, tenemos que ser humildes y cuando necesitamos debemos pedir.

Aquí por el puerto y por aeropuerto han pasado más de 50 contenedores con ayuda. ¿Quién lo ha repartido? Cáritas. ¿Quiénes son los miembros de Cáritas? Los miembros de las comunidades de cristianos, y se les pidió y ellos los repartieron. ¿A quiénes los repartieron? El donante que da el dinero, que da la ayuda, él decide a quién. Aquí la única condición que hubo fue que fueran personas y familias perjudicadas por el ciclón Melissa. Y Cáritas lo que hacía era llevarle la ayuda. ¿Qué nos pidió? Precisamente para evitar aquello de que yo le doy a quien me dé la gana, las comunidades tuvieron que hacer un levantamiento, que nosotros esa palabra la conocemos muy bien porque constantemente salud pública dice estamos haciendo un levantamiento de madres gestantes, de esto, de lo otro, y viendo a las personas que más necesidad tenían en estos momentos. ¿Le resolvieron el problema de la casa? No, eso hace falta, ¿qué resolvieron el problema de tres meses? No. Ustedes saben lo que significa eso. Pero unas ocho mil y pico de familias fueron beneficiadas que ya es bastante.

Aquí tenemos una situación que hay muchas dificultades, muchas carencias y todos quisiéramos ser beneficiarios, pero sepan que se hizo un trabajo muy serio, muy serio buscando a las personas que más necesidad tenían. ¿Cuáles fueron los municipios que más fueron afectados aquí en Santiago de Cuba? No voy a hablar de las otras provincias. Pues la zona del Cobre, que pertenece a Santiago, pero la periferia, Baire, Contramaestre, Palma Soriano, San Luis, esas zonas campesinas que el viento se cebó, y hubo mucho daño. Entonces, esa ayuda se dio a esas familias. ¿Todos los necesitados cogieron? No. ¿Por qué? Porque las ayudas siempre son limitadas, ¿no es verdad? ¿Eh? Entonces, unos más, unos menos. ¿El deseo cuál es? Que todos reciban.

Nosotros lo que hicimos fue, Cáritas lo que hizo fue cumplir con la decisión del donante y nosotros nuestro deber es llevarlo a cabo. ¿Cómo se realizó? Como lo hacemos con cualquier otra persona donante que haya de cualquier país. Cáritas no mira qué país dio la ayuda. Cáritas lo que dice es ayuda, se da, y nosotros la recibimos. No tuvimos dificultad con el Estado cubano. No, no la tuvimos. Lo pudimos hacer y para facilitar las cosas, pues se conversó, hace falta gasolina, en algunos momentos nos dieron la gasolina. ¿La compramos? Bien. Es así, es decir, fue un trabajo que también para mí tiene una doble connotación. ¿Por qué? Porque tantas diferencias que hay, sin embargo, pudimos hacer un trabajo en el en el que todos participamos. Y es un signo y bueno. Y que le departamento de Estado vio muy bien el trabajo y muy serio. Son exigentes. Y que es bueno que con el gobierno cubano también se hizo buen trabajo.

¿Todo el mundo recibió?, no, no podían. Necesitábamos no sé cuántos miles de millones. Pero así fue. De tal manera, que después decidieron dar 6 millones más. Para ¿Quién? Para los damnificados de Melissa. También para las cuatro diócesis y provincias orientales. Y se trabajó de la misma manera. Así mismo se dijo que se proceda como se procedió anteriormente, con el anterior. Ya ese segundo proyecto de 6 millones está funcionando ya, desde el mes de julio empezaron a entrar, empezaron a entrar. Estamos funcionando. ¿Para quién? También para las provincias afectadas por el ciclón.

Como dije, como dije. Nosotros, Cáritas priorizó el campo, como les dije. Está la ciudad de Santiago, como está la ciudad de Palma, como está Contramaestre, que también se priorizó el campo. Ahora, con estos 6 millones, pues todos aquellos que estaban en el levantamiento y que no pudieron recibir, bueno, pues poco a poco se sigue dando la ayuda hasta el límite que la ayuda tiene. Como dije, Caritas no ha recibido un centavo de esos 3 millones ni de los 6 millones que dijeron después. Cáritas no ha recibido ni un centavo, y se va a proceder, vamos a seguir ayudando hasta que se pueda. Yo agradezco mucho a las comunidades y a los sacerdotes que han entregado su tiempo en esto, que ha sido un trabajo duro, duro, pero un trabajo vaya a decir duro, hay lugares tuvieron que meterse en la montaña. Bien. Yo se los digo para que sepan que viene esta ampliación de proyecto que ya está funcionando y que seguirá funcionando.

Después cogieron y dijeron, parece que las cosas salían bien, después dijeron, vamos a dar cien millones más, no ya para Santiago, Bayamo, Guanajay, Holguín, para toda Cuba y se piensa ayudar tal vez no sé si 100 000, 120 000 familias algo de eso. ¿Qué es lo que se le da a esa familia? Ésa es la otra cosa. ¿Qué se le da? Se le da un módulo en una caja eh que tiene la bandera americana, lo dan ellos y tiene el letrero que dice la Caridad nos une con Cáritas. Hay un módulo que es de alimentos. Pues tiene un poco de aceite para que la familia le dure un tiempo tres, cuatro días, cinco días, lo que sea, es algo. Y también de arroz, frijoles, esas cosas. Que eso viene bien en toda casa. Muy bien. Y después otro módulo que tiene pues objetos de limpieza, un cubo, un balde, como decimos en Oriente, y también un recipiente para agua y así, cosas así. Eso viene bien en cualquier casa y eso lo van a seguir recibiendo.

He tenido necesidad de decir esto para que ustedes lo conozcan, y ustedes también cuando le pregunten, ustedes también lo digan. El trabajo es serio, se ha podido trabajar bien. Y la cosa es que mira con esperanza. En la oración a la Virgen decimos a aquellos vecinos que se ayudan. Nosotros tenemos que ayudar a los demás. Cáritas no hace distinciones. Este proyecto se ha realizado de la misma manera como dije ahorita también, como si hubiera venido de cualquier otro país, o como si cualquier otro donante lo hubiera hecho. No se han publicado muchas cosas porque creemos que la verdad sale a flote siempre.

Así, hermanos, pues gracias por estar un poquito más en la misa. Demos las gracias a Dios porque hemos podido realizar este trabajo. Demos las gracias a Dios, así lo hago yo. Porque el trabajo se ha podido realizar sin mayores dificultades. Alguien puede decir, sí, pero no sé qué en tal lugar… Pero, señores, en la vida, ¿qué cosa no tiene dificultades? Díganme. Yo les puedo decir que sí, que se ha hecho un buen trabajo, que ha habido buena disposición y esperamos que esta otra parte de la ayuda se desarrolle todavía mejor que la anterior.

Muchas gracias, que Dios les acompañe. Hemos hablado de Cáritas. Hemos hablado que no nos han dado un centavo, para que quede claro. Hemos hablado de que se ha hecho un trabajo muy bueno para seleccionar a las personas, que sabemos que hay cantidad de personas que también necesitan, pero no se puede dar a todos. Que no ha habido distinción a la hora de dar, que si es católico, que si es cristiano, que si es ateo, que si no lo es, que si es comunista, que si es esto, lo otro, es necesitado, porque ese es hijo de Dios.

Que Dios nos acompañe a todos.

----------
Información y fotos/Facebook del Arzobispado de Santiago de Cuba. 

Tuesday, June 16, 2026

La Arquidiócesis de Panamá envió 35,000 hostias a Cuba




La Arquidiócesis de Panamá envió 35,000 hostias a Cuba para apoyar a las comunidades católicas que enfrentan dificultades para garantizar este elemento esencial en la celebración de la Santa Eucaristía.

Las formas fueron elaboradas por las Hermanas del Monasterio de la Visitación de Panamá y trasladadas gracias al apoyo solidario de COPA Airlines.

Más que una ayuda material, este envío es un signo de comunión, esperanza y unidad entre Iglesias hermanas, recordándonos que la fe nos une más allá de cualquier distancia.

Oremos por el pueblo cubano y por todas las comunidades que perseveran en la fe en medio de las dificultades.


Texto e imágenes tomados de la página de FB de la Arqiodiócesis de Panamá.

Thursday, June 11, 2026

El Sagrado Corazón de Jesús (por Joaquín Estrada-Montalván)


De niño recuerdo dos cuadros del Sagrado Corazón de Jesús en la cuadra, en casa de Margarita y en la de la familia Perón.

Era para mi un misterio fascinante, la gente que creía en Dios.

Gracias al testimonio sereno, de los pocos que en la Isla soportaron "la tormenta" atea militante, la Iglesia en Cuba no naufragó. 

Hoy se celebra la Fiesta del Sagrado Corazón de Jesús, muchas gracias a esa gente que en Cuba, no tuvo miedo, no sacó su imagen de la sala de sus hogares, y permitió el reflorecer de la fe católica en la Isla. 

Mons. Silvano Pedroso, obispo de Guantánamo – Baracoa, "su estado de salud es muy delicado"

Nota Informativa de la Conferencia de Obispos Católicos de Cuba. 

El pasado 3 de junio llegó a La Habana, procedente de Roma, Mons. Silvano Pedroso Montalvo, obispo de Guantánamo – Baracoa. Estando en Roma fue sometido a estudios médicos, que pusieron de manifiesto la presencia de una enfermedad oncológica. Fue atendido en el Hospital Gemelli y en la enfermería de la Compañía de Jesús.

A su llegada la Habana, se hospedó con las Religiosas Compasionistas. Posteriormente, fue trasladado a la enfermería de las Hijas de la Caridad, junto al Hospital Hermanos Ameijeiras, para que esté bajo estricto control médico.

En este momento, su estado de salud es muy delicado y las visitas lo agotan. Pedimos a todos lo tengan presente en sus oraciones. Que la gracia de Dios lo sostenga y fortalezca.

Muchas gracias.


SECRETARIADO DE LA CONFERENCIA DE OBISPOS CATÓLICOS DE CUBA.

La Habana, 11 de junio de 2026.


-----------
Ver en el blog

Monday, June 8, 2026

León XIV: "Toda vida humana debe ser reconocida y custodiada desde su concepción hasta su ocaso natural" (Discurso del Papa en el Congreso de los Diputados, España. Ver texto completo y video)


Presidente del Gobierno,
Presidenta del Congreso de los Diputados,
Presidente del Senado,
Presidente del Tribunal Constitucional,
Presidenta del Tribunal Supremo y del Consejo General del Poder Judicial,
Miembros del Congreso de los Diputados y del Senado,

Señoras y señores:

Agradezco a la Señora Presidenta sus amables palabras, así como la invitación que la Sede Apostólica ha recibido con ocasión de mi viaje a este país, así como la deferencia de acogerme en este histórico Palacio del Congreso de los Diputados, ámbito eminente de la vida institucional, jurídica y democrática del Reino de España. Vengo ante todos ustedes como Obispo de Roma y Pastor de la Iglesia católica, consciente de que la misión confiada al Sucesor del apóstol Pedro como principio y fundamento de unidad de los Obispos y de los fieles (cf. Lumen gentium, 23) coloca a la Santa Sede, de modo peculiar, en diálogo con los pueblos y con los Estados.

Mi presencia entre ustedes quiere ser un gesto de cercanía hacia España, en el marco de la mutua cooperación, y una palabra ofrecida desde el servicio a la persona humana. La Iglesia «camina con la humanidad», comparte sus esperanzas y sus heridas, escucha los interrogantes de cada época y se deja interpelar «por todo lo que concierne a la existencia de los hombres y las mujeres de hoy». Por eso, cuando se dirige a la vida pública, lo hace respetando la misión propia de las instituciones y la legítima responsabilidad de quienes han recibido el mandato de legislar. Reconoce «la autonomía de las realidades terrenas» y «la distinción entre comunidad eclesial y comunidad política»; y, precisamente desde esa conciencia, aporta una reflexión nacida del deseo de servir al bien común y de recordar aquello que hace verdaderamente humana la convivencia (cf. Magnifica humanitas, 18-19).

En este hemiciclo se da forma jurídica a la convivencia social. Aquí las diferencias se escuchan, se ordenan y, cuando es posible, se convierten en decisión compartida. Por eso, más allá de la legítima diversidad de posiciones, toda tarea legislativa acaba encontrándose con una pregunta decisiva: qué concepción de la persona humana inspira las leyes y qué tipo de sociedad construye esas leyes.

Ante esta cuestión, España posee una memoria particularmente rica. Su identidad geográfica y política se ha ido entretejiendo con una historia en la que la fe y la razón, el arte y el derecho, la tradición y el pensamiento han sabido encontrarse fecundamente. En sus catedrales y universidades, en su literatura inmortal, en sus instituciones jurídicas y en el ánimo mismo de su pueblo, permanece viva una herencia que ha dado forma a un modo de vivir la libertad, practicar la justicia y ordenar la vida común.

Desde las páginas universales del Quijote, donde Cervantes proclamó que «la libertad […] es unode los más preciosos dones que a los hombres dieron los cielos» (Don Quijote de la Mancha, II, 58), hasta la hondura espiritual de santa Teresa de Ávila, y desde la gran tradición jurídica española hasta la inquietud metafísica de Unamuno, que recordaba que el hombre «no se resigna a morir del todo» (Del sentimiento trágico de la vida, I), España ha sabido mirar al ser humano como algo más que una pieza del orden social, económico o político: lo ha reconocido como criatura abierta a la verdad, dotada de libertad y movida por una sed de eternidad que ninguna realidad temporal logra extinguir; en una palabra, como alguien cuya dignidad precede a toda utilidad y a cuyo servicio está sujeta la acción legislativa.

Por eso, al hablar hoy de la persona humana, esta memoria conduce naturalmente a Salamanca y al pensamiento que allí maduró. La presencia simbólica en esta sala de los Reyes Isabel y Fernando remite a aquel momento en que España quedó situada ante responsabilidades históricas de alcance universal; pocos años después, Salamanca habría de asumir, con singular lucidez, la reflexión moral y jurídica que ese escenario reclamaba. En aquella sede universitaria, hace quinientos años, cuando se abrían mundos nuevos y posibilidades inmensas en las relaciones entre los pueblos, algunos maestros comprendieron que la razón no podía ser invocada para revestir de legitimidad cuanto la fuerza o el interés presentaban como conveniente. Introdujeron así en el discernimiento histórico la pregunta por el valor irreductible de todo ser humano y los límites morales del poder. Hay que reconocer que la sociedad y la misma Iglesia no siempre estuvieron a la altura de las intuiciones que encontraban eco en su propia tradición cristiana.

Sin embargo, aquel interrogante abrió un horizonte intelectual y moral que desbordó su propio momento histórico. La intuición del totus orbis, de una comunidad humana más amplia que cualquier poder particular, permitía afirmar la existencia de vínculos jurídicos y morales entre los pueblos. Desde España, la reflexión de la Escuela de Salamanca —y de manera particular fray Francisco de Vitoria, junto con otros dominicos y jesuitas— contribuyó a formar una conciencia jurídica y moral capaz de recordar que la autoridad lleva siempre consigo una responsabilidad y que todo ser humano debe ser reconocido como sujeto de derechos y deberes. Ese anhelo sigue hablando también hoy: que la dignidad, la justicia y el bien común sean la medida de las relaciones sociales, tanto a nivel nacional como a nivel internacional.

Ésta es una de las grandes herencias de España: haber unido la acción histórica con la lucidez de la razón moral. Aquella contribución, nacida a orillas del Tormes, trascendió las aulas y las bibliotecas, y llegó a formar parte de una conciencia más amplia, compartida por la comunidad internacional que sigue preguntándose cómo construir la paz sobre el reconocimiento de la persona y no sobre la imposición de la fuerza. Ese legado vive también en estas Cortes, cada vez que el legislador se pregunta cómo hacer que lo posible sea justo, que lo legal sea verdaderamente humano y que la voluntad de la mayoría custodie aquellos bienes que pertenecen a todos y respete aquello que ninguna mayoría puede legítimamente vulnerar.

La pregunta salmantina sigue acompañando la tarea de quienes sirven a la vida pública. Hoy, los nuevos mundos que se abren ante nosotros ya no se dibujan en los mapas: se despliegan en la técnica, en la economía, en la biomedicina y en el universo digital, donde el poder humano alcanza ámbitos cada vez más delicados de la vida personal y social.

El progreso ofrece posibilidades admirables, y hoy lo vemos de modo singular en el desarrollo de la inteligencia artificial y las nuevas tecnologías. Como he recordado en mi reciente Encíclica, la tecnología en sí misma no es neutral porque toma el rostro de quien la concibe, la financia, la regula y la utiliza (cf. Magnifica humanitas, 9); por eso, ante las transformaciones de nuestro tiempo, nuestro discernimiento debe centrarse en qué lugar ocupa la persona humana en nuestras decisiones, y cómo se plantean hoy, de manera nueva, la dignidad del trabajo, la solidaridad, la política social y el bien común.

Este discernimiento comienza por una afirmación primera: toda sociedad auténticamente justa se edifica sobre el reconocimiento de la dignidad inviolable de la persona humana. Tal dignidad precede a toda concesión del Estado y no puede quedar subordinada a consensos sociales mudables o al vaivén de las mayorías de cada momento (cf. BENEDICTO XVI, Discurso ante el Parlamento Federal alemán, 22 septiembre 2011). Pertenece a todo ser humano por el hecho mismo de existir, y por eso debe orientar todo ordenamiento jurídico positivo. La fe cristiana la proclama a partir de la Revelación; la razón humana puede reconocerla como exigencia inscrita en la verdad del hombre (cf. ibíd.). Cuando esta convicción permanece viva, el derecho se convierte en amparo de todos y en garantía frente a la imposición de intereses y agendas particulares.

Sobre este fundamento, me corresponde pronunciar hoy una palabra serena y firme ante quienes tienen la grave responsabilidad de ordenar jurídicamente la convivencia social. Esta convivencia puede verse amenazada por la cultura del descarte, como tantas veces advirtió el Papa Francisco (cf. Discurso a la Asamblea Plenaria de la Pontificia Academia para la Vida, 27 septiembre 2021). En este sentido, si la vida deja de ser reconocida como un valor fundamental, ¿qué futuro pueden tener nuestras sociedades? ¿Puede llamarse plenamente justa una comunidad que deja en la sombra al niño aún no nacido, al anciano, al enfermo, a quien sufre en silencio o a quien depende enteramente del cuidado de los demás? La defensa de la vida humana no es una cuestión parcial ni un interés confesional: es una meta de civilización. Toda vida humana debe ser reconocida y custodiada desde su concepción hasta su ocaso natural, en cada circunstancia de su existencia. Cuando esta certeza se oscurece, los más vulnerables son las primeras víctimas y la ley pierde su significado más profundo: servir y proteger a cada persona. Por eso, la grandeza moral de una nación se manifiesta, sobre todo, en su capacidad de acompañar, proteger y amar aquellas vidas que atraviesan mayor fragilidad.

El bien común es, en cierto modo, «la forma social de la dignidad humana» (cf. Magnifica humanitas, 59). No consiste en la mera suma de intereses particulares, sino en «el conjunto de condiciones de la vida social que hacen posible a las asociaciones y a cada uno de sus miembros el logro más pleno y más fácil de la propia perfección» (Gaudium et spes, 26). Cuando el bien común deja de ser horizonte compartido, la acción pública corre el riesgo de fragmentarse en intereses parciales, incapaces de custodiar aquello que pertenece a todos. En este contexto, reviste particular importancia la familia, realidad humana primera y fundamento natural de la comunidad. En el hogar se entrelazan las generaciones y se transmite una memoria viva que da continuidad interior a la sociedad. Allí donde la familia es sostenida, se fortalece también la estabilidad espiritual y social de las naciones. La familia será siempre la primera escuela de humanidad en la que se aprende, antes que en cualquier otro lugar, la gramática elemental de la convivencia: recibir la vida, cuidar al otro, perdonar, servir y pertenecer.

También las instituciones educativas ocupan un lugar decisivo en esta tarea. En ellas, las nuevas generaciones pueden aprender a buscar y amar la verdad, a cuestionarse sobre el sentido de la vida y la dignidad de cada persona. Por eso, muchos padres deseosos de que sus hijos aprendan a relacionarse, a pensar con espíritu crítico y a adquirir valores sólidos, depositan en ellas grandes esperanzas, como valiosas aliadas en su educación. Esta colaboración ha de respetar siempre el «derecho primario e inalienable» de los padres a «elegir el tipo de educación y de formación que reciben sus hijos, en coherencia con sus propias convicciones morales, culturales y religiosas» (cf. Magnifica humanitas, 143; cf. Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, art. 18.4).

La afirmación de la dignidad humana no puede permanecer abstracta cuando tantas personas se ven obligadas a dejarlo todo para buscar paz, seguridad y futuro. También el trágico drama migratorio interpela hoy la conciencia de las naciones y el fundamento ético del orden internacional. Numerosos hombres, mujeres y niños se ven obligados, por circunstancias muchas veces dramáticas, a partir de sus comunidades y dejar atrás seres queridos, historias y vínculos. Esta realidad rebasa cualquier lectura puramente demográfica o económica: constituye una cuestión eminentemente moral y jurídica. Allí donde una persona es discriminada por su origen nacional, étnico, religioso o lingüístico, o por su condición económica o social, se vulnera gravemente el principio universal de la igual dignidad de todos los seres humanos.

La situación de los migrantes y refugiados exige una respuesta que mire a las personas, afronte las causas que las obligan a partir y vaya más allá de la mera gestión de flujos. De ahí nace una doble exigencia de justicia social: ofrecer vías seguras y legales, una acogida respetuosa y posibilidades reales de integración; y promover, al mismo tiempo, el derecho a permanecer en la propia tierra, trabajando para que nadie tenga que abandonar su hogar por falta de paz, seguridad o condiciones dignas de vida, entre ellas las desigualdades económicas y los efectos de la crisis climática (cf. Magnifica humanitas, 81).

En los últimos años, las rutas cada vez más peligrosas han evidenciado el altísimo coste de esta realidad, tantas veces escondida o ignorada. Muchas personas siguen siendo presas de traficantes y contrabandistas que se aprovechan de su desesperación. Es necesario fortalecer la prevención, el rescate y la asistencia a las víctimas, especialmente en el marco de una cooperación regional y multilateral.

Ninguna nación puede afrontar por sí sola un desafío de esta magnitud. Por ello, es indispensable una respuesta coordinada, solidaria y eficaz, capaz de garantizar protección, acogida y oportunidades reales de integración a quienes emigran. Cuando la respuesta institucional se hace cercana, justa y coordinada, las fronteras dejan de ser lugares de abandono y pueden convertirse en espacios de protección responsable de la dignidad humana.

Señorías:

El mundo atraviesa una profunda crisis espiritual y cultural, que se manifiesta en múltiples formas de violencia, polarización y desconfianza recíproca. En este contexto, la paz se presenta como una aspiración política y, más aún, como una verdadera exigencia moral. Reclama una palabra pública que respete a quien piensa distinto, instituciones puestas al servicio del encuentro, una memoria histórica que busque la verdad y la reconciliación y una vida social capaz de sostener la amistad cívica y el respeto mutuo en medio de la discrepancia.

En el plano internacional, la paz exige valentía diplomática, responsabilidad ética y una visión de futuro fundada en el respeto a la identidad de cada pueblo y en la obligación de los Estados de resolver sus controversias por los caminos pacíficos que ofrece el derecho internacional. Toda guerra constituye, en última instancia, una dolorosa derrota de la capacidad de negociar y también de aquella conciencia común de la humanidad que reconoce vínculos de justicia entre las naciones. Las armas pueden imponer un silencio temporal; pero nunca podrán edificar una paz auténtica y duradera.

Por eso, preocupa que, en diversos lugares del mundo, y también en Europa, vuelva a presentarse el rearme como respuesta casi inevitable ante la fragilidad del escenario internacional. La verdadera seguridad, en cambio, nace de la justicia, del diálogo paciente, del respeto al derecho internacional y de una política capaz de poner la vida de los pueblos por encima de los intereses que se benefician de la guerra. También el desarrollo de las nuevas tecnologías y de la inteligencia artificial en el ámbito militar exige una vigilancia ética rigurosa, para que las decisiones sobre la vida y la muerte nunca sean descargadas sobre automatismos ni sustraídas a la responsabilidad moral de la persona humana (cf. Discurso en la Universidad «La Sapienza», 14 mayo 2026).

La comunidad internacional está llamada a redescubrir el valor indispensable del diálogo como camino paciente hacia acuerdos justos y duraderos, fundados en el respeto a los tratados, en la transparencia de la acción diplomática y en la voluntad sincera de anteponer la paz al recurso a la fuerza. De ahí nacen la confianza y la esperanza.

Como recuerda el lema de la Unión Europea, In varietate concordia, la unidad verdadera no uniforma, sino que cohesiona en la diversidad, haciendo de las culturas, sensibilidades y tradiciones una ocasión de enriquecimiento mutuo.

Asimismo, dentro de las propias sociedades es urgente construir una cultura de la reciprocidad. La pluralidad política no debería degenerar en descalificación permanente del adversario. En una convivencia madura, incluso el conflicto puede convertirse en camino hacia la paz, cuando las diferencias se dejan mitigar por la escucha y se ordenan al reconocimiento de las necesidades, los anhelos y las capacidades de todos.

Pero la paz no es solamente una realidad política o institucional. Nace también en la conciencia, allí donde el rencor, la indiferencia y el odio ceden espacio a la reconciliación. Por eso, se instaura y se protege también a través del lenguaje. Las palabras pueden abrir caminos o cerrarlos; pueden iluminar la realidad o deformarla hasta hacer imposible el encuentro. Quienes ejercen una responsabilidad pública tienen, por eso, una especial obligación de custodiar la palabra para «desarmar el lenguaje» (Mensaje para la Cuaresma de 2026, 13 febrero 2026). La firmeza no exige desprecio; la discrepancia no conlleva humillación.

De este respeto al otro nace también el deber de custodiar el espacio donde maduran sus convicciones, su conciencia y su relación con Dios. La atención a ese ámbito interior permite comprender mejor una cuestión decisiva para toda sociedad verdaderamente democrática: la libertad de pensamiento, de conciencia y de religión, derecho fundamental que tutela el ámbito más íntimo de las personas. La libertad sobre la que se edifica el Estado contemporáneo, si es auténtica, reconoce la dimensión religiosa del ser humano, la respeta y la tutela jurídicamente; y evita que alguien tenga que renunciar a contribuir a la sociedad en la que vive por causa de su fe.

Sin confundir el plano jurídico con el moral, conviene recordar también que la libertad necesita una comprensión plena de sí misma. Ser libre no significa únicamente estar libre de coacciones o disponer de muchas posibilidades de elección; significa poder reconocer el bien y adherirse a él responsablemente. Por eso, toda sociedad efectivamente libre requiere también una justa delimitación del poder público, de modo que la libertad de las personas, de las comunidades y de las asociaciones no sea indebidamente restringida (cf. Dignitatis humanae, 1). Desde esta perspectiva, la legítima autonomía del orden temporal jamás debe interpretarse como hostilidad hacia el fenómeno religioso. La fe no pretende imponerse mediante privilegios ni coerciones; sin embargo, tampoco puede ser relegada al silencio como si fuese irrelevante para la vida pública.

En este contexto, el sigilo sacramental de la confesión reviste una importancia especial para la Iglesia católica. Se inserta en el ámbito más amplio de la libertad religiosa, que garantiza a las comunidades creyentes un espacio propio de vida, organización y disciplina interna (cf. CONFERENCIA SOBRE LA SEGURIDAD Y LA COOPERACIÓN EN EUROPA, Acta Final de Helsinki, 1 agosto 1975, Principio VII). Tutelarlo jurídicamente, como sucede de modo análogo en algunas profesiones, significa preservar un espacio sagrado de libertad interior, donde el creyente puede abrir su alma ante Dios sin temor a presiones externas, como reconocen también las normas internacionales (cf. CORTE PENAL INTERNACIONAL, Reglas de Procedimiento y Prueba, Regla 73.3).

Señoras y Señores:

Permitan que me detenga un instante en algunas imágenes que adornan esta Cámara. En este Salón de Sesiones, la luz natural entra por el lucernario que corona la sala. Esa luz que viene de lo alto puede recordar que también la política necesita reconocer una medida que la precede y la supera.

También las pinturas que evocan, en la parte superior del muro principal, la recepción del Evangelio y del Decálogo recuerdan algo esencial. Sin confundir el orden político con el religioso, esos signos invitan a reconocer que la libertad moderna ha sido preparada también por una larga educación de la conciencia, profundamente marcada por la tradición cristiana. En esa escuela interior, los pueblos aprendieron que el derecho debe servir al bien, que la justicia pone límites a la fuerza, que el poder necesita legitimidad, que los pobres pertenecen plenamente a la comunidad, que el extranjero debe ser acogido conforme a su dignidad y que la vida humana jamás puede ser tratada como mercancía.

Una ley no alcanza su verdadera grandeza por el mero hecho de haber sido formalmente aprobada; la alcanza cuando, además de ser válida en su forma, puede comparecer ante la dignidad de la persona y salir de ese examen sin avergonzarse.

Les invito a alzar, pues, la mirada: no para alejarse de la realidad, sino para recordar que toda decisión de las autoridades públicas toca personas de carne y hueso, especialmente a quienes tienen menos fuerza para hacerse oír. Porque la altura de miras consiste precisamente en mirar con más hondura aquello que está en juego en cada decisión pública. Por eso, junto a las respuestas técnicas y las reformas legales, hace falta también una renovación moral.

España puede ofrecer mucho en este camino. Cuenta con una lengua que une continentes; una tradición cultural, jurídica y espiritual que ha sabido poner en diálogo fe y razón, derecho y conciencia, unidad y pluralidad. Esta experiencia histórica recuerda también el valor de la concordia y del esfuerzo paciente por construir una convivencia pacífica y justa.

Que esta noble nación jamás pierda la memoria de sus raíces ni la audacia de mirar al futuro. Que España continúe siendo tierra de encuentro, de cultura, de solidaridad y de esperanza. Y que su vida pública sepa unir siempre la firmeza de las convicciones con la nobleza del diálogo y la grandeza del servicio.

Que Dios conceda paz a todas las naciones de la tierra, concordia a las familias y serenidad a las conciencias. Y que, sobre el Reino de España, marcado por la huella apostólica de Santiago y por la presencia maternal de la Virgen del Pilar, desciendan días de prosperidad, justicia y paz duradera. Muchas gracias.

Sunday, June 7, 2026

Discurso de Antonio Banderas ante el Papa, en su visita a España: "No tememos equivocarnos al decir que la iglesia ha sido el mayor productor de arte de la historia de la humanidad." (Ver texto completo y video)


Santo Padre.

Autoridades.

Queridas amigas y amigos.


Hay encuentros que no se miden solo en el tiempo sino en su significado.

Su presencia hoy en Madrid, Santo Padre, no es solo una visita. Es un gesto. Un gesto de escucha, de cercanía, de diálogo con la sociedad civil, y esta sin duda se lo agradece.

Ese diálogo, a veces, conviene reforzarlo usando un lenguaje común. Ese lenguaje es, y lo ha sido en muchas ocasiones a lo largo de la historia, el arte.

La relación entre la Iglesia católica y el arte no ha sido solo fructífera: ha sido determinante. No tememos equivocarnos al decir que la iglesia ha sido el mayor productor de arte de la historia de la humanidad.

En el corazón de ese impulso creativo esta quien atraviesa los siglos, los estilos y las culturas, y que con total seguridad ha sido la figura mas representada en la historia del arte: se trata de Jesucristo. El gran protagonista de la película de la vida. En todas las artes Cristo como una presencia constante. No como una imagen repetida, sino como un icono de paz, de amor y de sacrificio, rodeado de un misterio inagotable.

Yo podría reducir mi intervención simplemente a enumerar los grandes artistas que con sus trabajos han engrandecido el mensaje proveniente de la palabra de Jesús.

También podría limitarme a dar una serie de datos que ilustren el camino recorrido entre iglesia, artistas, intelectuales, filósofos…pero hoy, Santo Padre, siento una cierta obligación a ofrecer una pequeña reflexión en voz alta sobre mi propia experiencia.

Para ello he de retroceder en el tiempo a las celebraciones de la Semana Santa en mi querida Málaga allá por los años 60 del siglo pasado. Esas manifestaciones populares que toman las calles desarrollando un ritual majestuoso de arte y fe, de raíces y devoción. Un poliedro multicolor de elegante belleza, de liturgia teatral que cada año transforma la ciudad en un espacio donde lo artístico y lo espiritual se funden.

Y fue ahi, Santo Padre, en ese marco de arte popular anónimo, cuando con tan solo 4 o 5 años de edad, nació en mi una pregunta que solo contenía una palabra: ¿Dios? Poco a poco fui encontrando respuestas, algunas tan simples como la que reconocí en los ojos de mi madre mientras esta le clavaba su mirada y su corazón devoto a la Virgen de La Esperanza que pasaba en su trono frente a nosotros en aquellos lejanos años. O a través de la voz que rompía el aire claro de primavera de los cantaores o cantaoras de saetas. O entre la gente humilde y buena de mi ciudad que cada año salían, y salen a la calle con su barrio a cuestas, portando sus imágenes que les ayudan a buscarse a si mismos mientras buscan a Dios. Y lo hacen dejando tras ellos el yo, para agarrarse al nosotros… del nosotros pasan al ellos, del ellos al todos, del todos al mundo, del mundo al universo, del universo a Dios, para después volver a tomar tierra intuyendo que Dios puede estar en cada partícula, en cada molécula de cada gota de agua, de cada mar, de cada pétalo de rosa, de cada palpito, de cada suspiro.

Pero el arte no es solo belleza.

El arte es pregunta.
Es reflexión.
Es contraste.
Es revolución.
Es tensión entre lo que sabemos y lo que intuimos.

El arte ha sido -y debe seguir siendo- el espejo que refleja vidas que pasan de largo ante el prójimo herido. Es también la denuncia de credos vacíos que olvidaron el amor. Es la voz de alerta para sociedades que se acostumbraron a la injusticia.

El arte debe ser una alternativa a la violencia. Todas las violencias. Así como lo hizo el propio Cristo, el artista debe actuar con valentía y no abandonar el ser instancia critica a la sociedad, al propio arte, y a la propia religión.

Santo Padre… hemos de compartir una obligación. Estamos obligados a mirar, y a ver, y a tratar de entender las complejidades del alma humana.

Todos los seres humanos nos enfrentamos a los grandes interrogantes de nuestra existencia:

¿Quiénes somos?

¿Qué sentido tiene la vida, y el dolor?

¿Qué significa amar…de verdad…al prójimo…como a uno mismo?

¿Qué hay mas allá?

Y en ese ejercicio de búsqueda, todos nosotros nos acercamos, quizá sin saberlo, a lo trascendente.

Santo Padre.

En un mundo que corre, que se fragmenta, que a veces se simplifica en exceso, el arte nos ayuda a recuperar la profundidad y el alma que esta tratando de ser robada por inteligencias artificiales que deben estar al servicio del ser humano y no al revés.

Un alma que nos susurra que hay algo mas. El constante susurro de la esperanza de ese algo mas. Este encuentro entre la iglesia y la sociedad civil no es solo oportuno: es necesario.

Necesitamos seguir creando y compartiendo.

Seguir preguntando.

Seguir buscando belleza si… pero también verdad.

Porque allí donde nos atrevemos a preguntar en profundidad, siempre, siempre, comienza un camino, un camino que nos puede conducir hacia lo espiritual, que no es mas que la fraternidad que late en el corazón de todo ser humano y en el misterioso corazón de Dios.

«Decís vosotros que los tiempos son malos. Sed vosotros mejores y los tiempos serán mejores. Vosotros sois el tiempo». Decía San Agustin.

Santo Padre yo estoy aquí por Godspell. Godspell es una obra de teatro musical creada en su país de origen. La traducción de Godspell al español es «El Hechizo de Dios». Yo estoy hoy aquí confesando haber sido víctima del hechizo de Dios.

Muchas gracias.



----------
Ver en el blog:

Primer discurso de León XIV en su visita a España. (6-12 de junio de 2026)


Encuentro con las Autoridades, con la Sociedad Civil y con el Cuerpo Diplomático.





Majestades,
Altezas Reales,
distinguidas Autoridades y miembros del Cuerpo Diplomático,
Señoras y señores:


Doy gracias al Señor por este encuentro y expreso mi agradecimiento por la invitación a realizar este viaje apostólico a España: un itinerario en varias etapas, cada una de las cuales revelará algún aspecto de la riqueza multifacética de un gran país que, desde hace casi dos milenios, ha acogido la Palabra del Evangelio. La tradición siempre ha vinculado la primera evangelización de la Península ibérica a la predicación del apóstol Santiago el Mayor. Este vínculo reviste una importancia teológica considerable, porque expresa la conciencia de la Iglesia local de estar en continuidad con la misión apostólica nacida en Pentecostés. El vínculo antiquísimo entre la fe cristiana y esta tierra, si bien por un lado no agota la multiforme identidad de vuestro pueblo, por otro ha moldeado profundamente su cultura y representa una fuente de esperanza y de orientación entre los desafíos que hoy, como familia humana, debemos afrontar juntos. Pienso en las expresiones de la fe popular que, en cada ciudad y pueblo, representan una auténtica dramaturgia de la salvación al ritmo del año y en los diversos contextos de la vida. Junto con el patrimonio artístico y musical, con las múltiples cofradías y asociaciones de carácter caritativo, dan testimonio del fecundo encuentro entre Jesucristo y vuestro pueblo. ¡Es un pueblo lleno de pasión, que ama la vida y lo manifiesta!

Vengo entre ustedes para confirmar, alentar e inspirar una renovada fidelidad de los creyentes al Evangelio, así como una reconciliación y una cooperación más profundas entre las distintas fuerzas de esta Nación. De hecho, su propia historia sugiere que no es la cultura del enfrentamiento, sino la del encuentro, la que genera estabilidad y prosperidad. El mensaje de paz que en estos tiempos, por desgracia, resuena para algunos como ingenuo y para otros como provocador, encuentra acogida en quienes no se encierran en ideologías prefabricadas, sino que se abren a la verdad. Como nos ha enseñado el Papa Francisco, existe, en efecto, «una tensión bipolar entre la idea y la realidad. La realidad simplemente es, la idea se elabora. Entre las dos se debe instaurar un diálogo constante, evitando que la idea termine separándose de la realidad. Es peligroso vivir en el reino de la sola palabra, de la imagen, del sofisma» (Evangelii gaudium, 231). De hecho —concluía—, «la realidad es superior a la idea» (ibíd.). La verdad es siempre más grande que nosotros y por eso nos sorprende y nos atrae hacia caminos de purificación y reconciliación, en los que el diálogo con los demás —y con el Otro con mayúscula— se vuelve fundamental.

A este respecto, quisiera referirme a dos figuras de este país que, desde hace cinco siglos, nutren la vida de la Iglesia y la búsqueda espiritual de muchos, incluso más allá de sus fronteras visibles. Se trata de Juan de la Cruz y Teresa de Ávila, que se hicieron amigos en la pasión por el Misterio divino. La suya es una mística con los ojos abiertos, es decir, no ajena a la historia, sino que, por el contrario, lleva a la raíz de las cuestiones, al corazón de la realidad. En particular, al interpretar las transformaciones y soportar las tensiones que hacen tan oscura nuestra época, nos ayuda el tema de la noche, tan querido por san Juan de la Cruz, cuyo Año Jubilar estamos celebrando. En su sed de luz, paradójicamente, aprendió a apreciar la oscuridad —«noche dichosa» (Noche oscura, 3)— como el tiempo en que el alma se libera de lo que presumía de conocer y poseer. También hoy lo que más nos asusta, lo que en muchos provoca la oscuridad de la razón y la violencia de las emociones, es lo desconocido, ante lo cual puede prevalecer la sensación de no tener ya mapas, la desorientación. Por eso se necesitan, también en la vida pública, hombres y mujeres que intuyan, en la oscuridad, la luz; en el fin, un posible comienzo, casi el irrumpir de una verdad como luz que aún ciega, pero que —si confiamos y encontramos paz— nos llevará delicadamente hacia sí misma: «¡Oh noche que guiaste! ¡Oh noche amable más que la alborada! ¡Oh noche que juntaste Amado con amada, amada en el Amado transformada!» (ibíd., 5).

Nuestra época, que en apariencia se ve sacudida por terribles desequilibrios y conflictos, clama en lo más profundo por la paz, por un nuevo conocimiento de la persona humana y de su dignidad inviolable, por la civilización del amor (cf. Magnifica humanitas, 186).

Santa Teresa describe este mismo itinerario con la imagen del castillo interior. Avanzando de habitación en habitación hacia el lugar más íntimo —es decir, cada uno hacia su propio corazón, santuario de la verdad—, el espacio se amplía, la mente se abre, las contradicciones se resuelven, las tensiones se disuelven, los demás encuentran su lugar, el universo se convierte en hogar. No se trata de una huida intimista, sino de una apertura radical al totus Alius et semper Novus, que se realiza cuando volvemos a nosotros mismos. Esta dimensión del ser humano es la razón por la que hay que proteger la libertad religiosa y de conciencia.

Hoy, la tentación de ganar popularidad avivando el fuego de las polarizaciones parece crecer, en lugar de disminuir; la dignidad humana no deja de ser violada. Por eso necesitamos cultura, interioridad, una educación libre y de calidad, necesitamos trascendencia. Y, sin embargo, desde estas noches oscuras, hombres y mujeres fieles a la verdad se han visto impulsados a avanzar de estancia en estancia hasta el punto en que, en la conciencia, la justicia y la paz se abrazan. Es de su libertad que aprendemos a ser libres.

La Iglesia católica está al servicio de esta sed del corazón humano. No de forma impositiva, sino con el testimonio evangélico respaldado por una multitud de mártires y santos, y hoy está dispuesta a ponerse al servicio del futuro de un pueblo que busca la reconciliación y la paz.

Invito a todos, por amor a la verdad, a abandonar las narrativas divisivas y polarizantes de vuestra realidad social y de su historia, para pasar de las simplificaciones estériles a la apreciación fecunda de la complejidad. Veo aquí una vocación específica de Europa, de la que España es protagonista original y fundamental. Es el regalo que el Viejo Continente puede hacer al mundo si quiere permanecer joven, pues joven es quien siente que tiene un futuro y una misión que aún interpelan. Apreciar la complejidad y estudiarla, aprender a no negarla y a vivirla como una bendición, huir de esos enfoques identitarios que parecen aclararlo todo, pero que pueblan el mundo de fantasmas y enemigos: he aquí la tarea de quien tiene una gran historia a sus espaldas. Las nuevas tecnologías se han convertido en un entorno artificial en el que nuestras opciones fundamentales se ponen a prueba: en su interior, los prejuicios se exacerban, el pensamiento crítico se debilita, los intereses prepotentes siembran pulsiones de muerte. Por otra parte, el bien puede resistir y comunicarse.

Es necesario, sobre todo por parte de quienes tienen responsabilidades económicas, políticas e institucionales, dar un salto cualitativo, un cambio de rumbo en las inversiones destinadas a la escuela, la universidad y la investigación, a las comunidades locales y a la sociedad civil como semillero de participación y mediación cultural. La seguridad, que con demasiada frecuencia nos ilusionamos que provenga de las armas y los muros, madura más bien al aprender a avanzar junto al otro, a crecer juntos, codo con codo. Vuestra propia historia lo atestigua. La presencia del islam en la Península ibérica, por ejemplo, constituyó una realidad política, cultural y religiosa de larga duración. Durante ese periodo no sólo hubo confrontación, sino que se intentó crear un espacio de contacto, conversación y diálogo sobre el sentido de la verdad entre cristianos, musulmanes y judíos. En la escuela de traductores de Alfonso X el Sabio, expertos pertenecientes a las tres religiones colaboraron en la traducción del rico patrimonio árabe, griego y hebreo, contribuyendo a la difusión de textos como, entre otros, los de los filósofos Averroes (1126-1198) y Maimónides (1138-1204). En particular, ciudades como Córdoba y Toledo se convirtieron en lugares de mediación entre lenguas, religiones y saberes. Pero esta es la verdad que cuentan las ciudades europeas, su estratificación histórica, el tejido de solidaridad que a lo largo de los siglos ha conformado sus diferencias, transformando los inevitables conflictos en puntos de partida.

Como nos enseñó otro noble hijo de esta tierra, en las pruebas y los fracasos es posible replantearse todo: Ignacio de Loyola tuvo esta audacia, dando crédito a las desolaciones y consolaciones de su corazón, en un ejercicio de discernimiento e imaginación por el cual prefirió la paz a las armas y los santos a los poderosos. Comprendió que el bien al que se sentía atraído no era utópico, y entonces su crisis se transformó en gracia. Lo mismo puede suceder con las “novedades” que nos inquietan hoy y sobre las que nuestras sensibilidades están divididas. «Evitemos las palabras que humillan o enfrentan. Optemos por la claridad que ilumina y la franqueza que abre caminos. No bendigamos entusiasmos ingenuos ni alimentemos miedos estériles. Más bien, indiquemos criterios de discernimiento —la dignidad de la persona, el destino universal de los bienes, la opción por los pobres, el cuidado de la Casa común, la paz— y traduzcámoslos en prácticas: planificación responsable, evaluaciones del impacto humano y social, inclusión de los más frágiles, alfabetización digital, investigación e industria orientadas a la justicia y la paz» (Magnifica humanitas, 14).

Majestades, Altezas Reales, señoras y señores, expreso mi agradecimiento a vuestro país por su fidelidad al derecho internacional y al multilateralismo, que se traduce en un compromiso activo con la paz y la solidaridad entre los pueblos. Al mismo tiempo, animo a cultivar también en su interior el diálogo y la amistad social, a tener en cuenta las perspectivas de los pobres y los jóvenes al imaginar el futuro, a armonizar las demandas de autonomía y de unidad, y a impulsar el proceso de unión europea, no en oposición a otras potencias, sino como un don para toda la familia humana.




¡Que Dios bendiga a España!

Palacio Real de Madrid.
Sábado, 6 de junio de 2026.


-----------
Texto tomado del website de la Santa Sede

Friday, May 22, 2026

Mons. Arturo González, obispo de Santa Clara: “es el momento más difícil y más triste de la historia de mi pueblo"


 Texto tomado del website de Ayuda a la Iglesia Necesitada.


20 mayo 2026. ACN-. La Iglesia en Cuba continúa acompañando a una población marcada por el miedo, las necesidades en todos los sectores de la vida y la incertidumbre. Así lo ha expresado Monseñor Arturo González Amador, obispo de Santa Clara y presidente de la Conferencia Episcopal Cubana, en una conversación con la fundación pontificia Ayuda a la Iglesia Necesitada (ACN), en la que describe la dramática situación que vive actualmente la isla.

“Cuba duele”, afirma el obispo. Además, ha explicado que “es el momento más difícil y más triste de la historia de mi pueblo del que tengo conciencia. Todo es una lucha por sobrevivir. El presente es inseguro, el futuro totalmente incierto”.

La crisis afecta a todos los ámbitos de la vida cotidiana. “Cada día que pasa sentimos que es más difícil vivir, sobre todo para los pobres, los ancianos que viven solos, los jubilados y las madres solteras”, explica Mons. González. En las parroquias, la desesperación se hace visible diariamente: “Hay personas que llegan diciendo que llevan días sin comer y que no saben a quién van a acudir. Los alimentos no se pueden conservar por falta de electricidad y últimamente ha habido desmayos frecuentes durante las celebraciones, porque mucha gente no ha comido”, relata.

Desesperanza y miedo entre los cubanos

La situación sanitaria es especialmente alarmante. Según cuenta el obispo, “en algunos hospitales importantes no se están realizando operaciones por falta de agua, nada digamos de los materiales quirúrgicos”. Muchas familias deben conseguir por su cuenta materiales médicos básicos para poder recibir atención.

“Conozco más de un caso en que alguna persona tuvo que buscar con familiares o amigos en el exterior todos los recursos para poder ser intervenido, incluso el hilo para sutura”, explica.

A las graves dificultades económicas se suma un clima de angustia social y psicológica. “En las conversaciones con la mayoría de las personas hay tristeza, desesperanza e incertidumbre… el miedo reina”, señala, refiriéndose al temor de un posible conflicto bélico con los Estados Unidos. “El miedo a la guerra es tremendo; forma parte de la preocupación cotidiana de muchas personas. Hay un discurso constante hablando de eso, lo cual crea angustia, sobre todo entre los niños y los ancianos”, afirma Mons. González. “En la calle se escucha: No podemos más con tanto dolor y no tenemos a quién acudir”. 

El obispo no quiere entrar en análisis o especulaciones, pero recuerda que “en el mundo moderno hay muchas maneras de implementar el miedo y una guerra entre naciones”.

Además, el presidente de la Conferencia Episcopal Cubana advierte del aumento de las depresiones, las adicciones y el impacto de la emigración masiva: “El que puede emigrar, lo está haciendo. Se queda un país cada vez más envejecido, solo con ancianos, sin recursos y con pensiones mínimas”.

«La labor de la Iglesia es dar esperanza»

Otro grave problema es el aumento de la inseguridad. “Han entrado a robar en muchas casas. Todo esto genera una sensación de enorme vulnerabilidad”. Esa falta de seguridad, junto a la terrible crisis eléctrica, que deja a muchas regiones del país con solo tres horas de electricidad al día, afecta a la práctica religiosa cotidiana: “Ya prácticamente no existe adoración nocturna”, señala y añade que, en algunos lugares de Cuba, la Vigilia Pascual tuvo que celebrarse de día debido a los apagones y a las dificultades de movilidad nocturna, a los asaltos y violencia callejera.

En medio de esta triste, dolorosa y desesperante situación, religiosas, sacerdotes y laicos colaboran continuamente para ayudar a quienes más sufren. “La labor de la Iglesia es mantener vivo el espíritu, dar esperanza donde no la hay, escuchar y acompañar”, subraya. 

Entre los fieles nacen “iniciativas para socorrer a los que viven en la miseria, a los más pobres y necesitados; entre ellas los pequeños comedores y comidas a domicilio para los impedidos físicos y enfermos postrados. Sacan comida y recursos de donde no hay…”, explica Mons. González. El obispo cuenta el caso de un comedor que atiende a más de 300 personas y que recientemente tuvo que improvisar porque no les llegaba lo que habían cocinado: “Las hermanas dijeron: Vamos a usar lo que nos quede. Mezclaron latas de frijoles negros y blancos para poder ofrecer más platos. La gente ve eso, ve que la Iglesia comparte, da lo que tiene”. 

La caridad mueve a la Iglesia en Cuba

“Es una prueba evidente de lo que es capaz de hacer la providencia de Dios y la caridad cristiana”. Para el obispo, esta caridad sencilla y silenciosa tiene un enorme valor evangelizador. “El día que una monja o un cura muera de hambre o por falta de un medicamento es que ya no queda nadie vivo, porque todos comparten lo poco que tienen”, afirma. “Es muy hermoso que esta ayuda, la caridad, se realice sin manipulación de partes, simplemente gracias a personas que quieren ayudar. Y también se ve la gratitud de quienes la reciben”.

Sin embargo, reconoce que la propia Iglesia vive bajo fuertes limitaciones. El incremento de los precios y la escasez de combustible han reducido enormemente la actividad pastoral. Estamos realizando una “pastoral de mantenimiento”. Los precios se han quintuplicado y muchas veces no podemos desplazarnos ni para celebrar la Eucaristía en los pueblos y caseríos campesinos, como antes. Mons. González menciona como ejemplo que, durante el entierro del obispo emérito Enrique Serpa Pérez, solo cuatro obispos pudieron estar presentes debido a la falta de combustible.

El aislamiento afecta especialmente a algunas zonas del país y a numerosas comunidades religiosas. “Existen lugares donde la gente está mucho más aislada y es más vulnerable. También las congregaciones religiosas son muy frágiles y muchas no tienen recursos suficientes para sostener su presencia en la isla”, explica. Aun así, destaca la fidelidad de aquellos que permanecen: “Aunque muchos se marchan de la isla, la Iglesia se queda; el pueblo reconoce y agradece esta elección”. 

ACN, junto a los cristianos de Cuba

Finalmente, Mons. Arturo González Amador pidió a los benefactores y amigos de ACN que no olviden a Cuba. “Creo profundamente en el poder de la oración”, afirma. También solicita apoyo para sostener la vida espiritual de religiosas, religiosos y sacerdotes, así como las obras de caridad, los materiales pastorales, la evangelización, la impresión de materiales y el transporte. “No se puede solucionar todo, pero cualquier ayuda cuenta. El pueblo de Cuba sufre y la Iglesia es parte de ese pueblo”, concluye

Click here to visit www.CubaCollectibles.com - The place to shop for Cuban memorabilia! Cuba: Art, Books, Collectibles, Comedy, Currency, Memorabilia, Municipalities, Music, Postcards, Publications, School Items, Stamps, Videos and More!

Gaspar, El Lugareño Headline Animator

Click here to visit www.CubaCollectibles.com - The place to shop for Cuban memorabilia! Cuba: Art, Books, Collectibles, Comedy, Currency, Memorabilia, Municipalities, Music, Postcards, Publications, School Items, Stamps, Videos and More!