Omar Vega Rodríguez
Oficina de Prensa del Obispado de Santa Clara.
En una concurrida celebración correspondiente al VI Domingo del Tiempo Ordinario, la comunidad de la S.I. Catedral Santa Clara de Asís vivió una jornada de profunda reflexión espiritual. La Eucaristía dominical fue presidida por el Obispo de la diócesis, Mons. Arturo González Amador, quien centró su homilía en el llamado de Jesús a la pureza interior y, al finalizar la Misa, se refirió a la compleja situación que atraviesa el país y las razones pastorales detrás del aplazamiento de la Visita ad limina de los obispos cubanos.
Del acto externo a la moral del corazón.
En su reflexión sobre el Evangelio del día, que narraba pasajes del Sermón de la Montaña, Mons. Arturo destacó la profundidad del mensaje de Jesucristo: "El Señor nos habla desde los actos, de lo que se ve, de lo que se puede percibir por fuera, a una moralidad del corazón, de lo interior", explicó el prelado, "Porque en el corazón radica todo lo bueno que Dios ha sembrado en los hombres, pero también del corazón puede salir todo lo malo si el hombre no lo controla".
El Obispo subrayó que Jesús va más allá de la prohibición de actos externos como el matar, para preguntarse por el origen de esos sentimientos: "Jesús va mucho más allá del acto externo, al preguntarse dónde nace ese sentimiento de odio, dónde nace ese sentimiento del homicidio, dónde nacen estos actos, nacen en el corazón", afirmó, haciendo hincapié en la necesidad de controlar "los sentimientos descontrolados" y "purificar las motivaciones".
El Obispo también quiso destacar lo "providencial" de la fecha de este Evangelio, situado entre la llamada celebración del amor y la amistad y el próximo Miércoles de Cenizas, que da inicio a la Cuaresma. "Que el Señor nos ayude con su gracia para que esto que hemos escuchado y meditado hoy sea incorporado a nuestra vida", deseó a los fieles.
"¿Dónde tienen que estar los padres? Al lado de los hijos"
Tras la celebración litúrgica, y en diálogo con la comunidad presentes, el Padre Obispo abordó la difícil realidad que vive el pueblo cubano y las decisiones pastorales que esta implica, refiriéndose específicamente al aplazamiento de la Visita ad limina que los obispos cubanos debían realizar al papa León XIV.
"Seguramente escucharon que los obispos habíamos suspendido la visita al Santo Padre. No se suspendió, se aplazó", aclaró. Explicó que la decisión se tomó ante el complejo momento que vive el país y la región. "Es muy preocupante que todos los obispos saliéramos de Cuba y estuviéramos ausentes si ocurría alguna situación difícil o dolorosa. Esto fue lo que nos motivó a pedirle al Santo Padre".
El Obispo reveló que las dificultades con el suministro de combustible para los vuelos fue uno de los detonantes, pero la motivación de fondo fue mucho más profunda: la situación del pueblo cubano. "La situación no sólo se ha mantenido grave y difícil desde nuestro mensaje por el pasado Jubileo, sino que ha empeorado. Cuba tiene que cambiar, como estamos viviendo no es de humano", afirmó con firmeza, recordando el llamado episcopal a un "diálogo sincero y eficaz". "Hay que sentarse, hay que hablar, hay que escuchar, y al mirar el sufrimiento de nuestros hermanos, hay que dar pasos reales para el bien común. Tenemos que dejarnos interpelar por el sufrimiento de este pueblo y hacer algo por él".
Mons. González explicó que esta decisión fue, en esencia, un acto de acompañamiento. "Los Obispos escogimos: ¿Dónde tienen que estar los padres? ¿Dónde están cuando hay dificultad? Al lado de los hijos. Estar al lado de nuestro pueblo". Aseguró que la visita no está cancelada, sino pospuesta, y detalló que el papa León, en un gesto de cercanía, había adelantado el encuentro, originalmente previsto para 2027, para febrero de 2026: "Claro está que los obispos teníamos deseos de encontrarnos con el Papa y el Papa tenía un deseo profundo de encontrarse con toda la Conferencia Episcopal, pero ¿cómo vamos a dejar a nuestra gente y todo lo que estamos pasando? (...) Entonces conservamos la paz, buscamos la verdad, buscamos el servir y esto se hace acompañando, rezando en nuestro lugar, con nuestra gente".
Finalmente, el Obispo de Santa Clara compartió el mensaje que transmitió a un periodista que le preguntaba por un consejo para el mundo respecto al pueblo cubano: "Le digo una cosa sencilla: que no se olviden de Cuba, que miren la realidad, el dolor de este pueblo".



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