"King Lear" es una de las tragedias más famosas de William Shakespeare. La historia sigue a Lear, un rey anciano que decide dividir su reino entre sus tres hijas: Goneril, Regan y Cordelia, basándose en cuánto lo aman, lo que desencadena una serie de eventos que llevan al caos y la destrucción.
Uno de los aspectos más icónicos de la obra es el descenso de Lear a la locura, que es a la vez desgarrador y reflexivo. Su famoso discurso: "¡Qué más afilado que el diente de una serpiente es tener un hijo ingrato!" es un gran ejemplo de la maestría de Shakespeare en el lenguaje y la profundidad emocional.
Bueno, bueno, bueno, pues eso es lo que dice la inteligencia artificial sobre la obra "El rey Lear", del genial William Shakespeare, pero omite -afirmo yo- que un muy valiente grupo de actores miamenses se ha arriesgado a "sumergirse" en las profundidades de esta oscura tragedia "chesperiana" -condensada y extractada por Neher Jackeline Briceño- para demostrar que Miami no es solo plaza para la comedia fácil, sino que hay público y talento para presupuestos más elevados.
Lo mejor de todo esto es que han salido invictos en su empeño, con un dominio escénico impresionante.
Del experimentado y consagrado actorazo Julio Rodríguez como Lear no esperaba menos, pues él es garantía de éxito en cualquier papel con que se "vista", pero aquí se movió en una cuerda nada fácil, por lo desgarrador de este personaje, que nada tiene que ver con su afable persona, por lo que por ello lo celebro aún más.
Claro que si sus tres "hijas" también se hubieran distanciado de él como actrices -tal y como lo hacen en la historia real- Julio se hubiera quedado solo por partida doble, pero las tres se movieron de modo muy convincente en sus difíciles personajes, porque sabemos de sobra que tanto la cruda sinceridad de Cordelia con su padre, como la interesada hipocresía de Goneril y de Regan hacia él, demandan una cuidada interiorización que, si no la hubieran asumido con credibilidad, su trabajo actoral se hubiera resentido.
Tanto Claudia Valdés como la fría Gonerin; Laura Alemán como la ambiciosa Regan, al igual que Claudia Tomas como la valiente y sincera Cordelia, se movieron por la eficaz escenografía de los siempre acertados y talentosos Pedro Balmaseda y Jorge Noa -una especie de vitrina / prisión / espejo- como frías modelos de alta costura las dos primeras, y angustiada y sencilla muchacha de barrio Tomas, lo que evidencia la acertada selección del elenco por parte de la también directora Neher Jackeline Briceño.
Mención aparte para Daniel Romero como el bufón, personaje que a mi juicio enriquece y "rompe" con su innegable carisma el ambiente tan cargado de la obra.
Tengo que agradecer para cerrar mi reseña a Teatro Avante y al Miami Dade County Auditorium por presentar en Miami esta suerte de Shakespeare renovado, y ojalá que esta puesta no sea espejo para algunos de sus espectadores, porque desgraciadamente también existen microdictadores por nuestros lares, con familias o hijas disfuncionales como las de Lear.




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