Wednesday, December 30, 2020

Sobre la Oración (por Gertrudis Gómez de Avellaneda)


DOS PALABRAS
 SOBRE LA ORACION Y SOBRE ESTE LIBRO 


El ilustre Arzobispo de Cambray nos a conseja sabiamente que no rebusquemos conceptos, ni nos sujetemos servilmente á de terminadas fórmulas, cuando nos dirigimos á nuestro Padre Celestial. La Oracion no debe tomarse nunca como penoso y forzado tributo impuesto a nuestros labios; sino como santa necesidad del alma, aspiracion del espíritu que busca su centro, sagrada é íntima comunicacion entre la criatura capaz de conocimiento, de amor, de perfectibilidad, y su Criador benignísimo que quiere que le conozca, que le ame, que le imite, para que alcance la perfeccion y la felicidad. Si nos acostumbramos á considerar de este modo el gran deber de la Oracion, lo cumpliremos sin esfuerzo, dulce y voluntariamente, no cual tarea de esclavo; pero tambien sin hacernos un juego de su desempeño, como cosa de mera rutina en que el corazon no toma parte. Es preciso no llegar nunca á Dios sin considerar interiormente su grandeza y nuestra pequeñez, su santidad y nuestra miseria, su misericordia y nuestra in gratitud, su amor para con los hombres y de qué manera le hemos correspondido. Resultados de estas consideraciones serán, mediante la Divina Gracia, el religioso respeto, el saludable temor de su justicia, el dolor de nuestros pecados, el reconocimiento por sus beneficios, y la filial esperanza en obtener absolucion y enmienda; con cuyas disposiciones nuestra oracion no podrá ménos de agradar al Altísimo, cualesquiera que sean las fórmulas que usemos. Despues de la admirable Oracion Dominical, que no puede compararse á otra alguna, la mejor será siempre la mas sencilla y espontánea: pero como existen muchas personas, que aun que muy piadosas, carecen del hábito de hablar á Dios con esa libertad cordial; y como creemos que aun las mas prácticas se pueden sentir á veces en la necesidad de recurrir á un formulario para espresar sus propios sentimientos, nos hemos decidido á publicar el presente libro, que solo fué escrito para nuestro uso particular, y en el cual se hallarán gran número de preces y de cánticos -frutos de necesidades y sentimientos instantáneos- que se hacian sin estudiadas combinaciones de frases; sin sujecion forzada á ninguna fórmula; pero tan agenos, así lo creemos, á toda idea de originalidad innovadora, como a la costumbre desgraciada de una monótona rutina. Al resolvernos á que saliese á luz este Devocionario, que no era hasta hace poco sino una pequeña coleccion de nuestras personales inspiraciones, hemos procurado completarlo de manera que satisfaciese al público; asi no solo damos el debido espacio en él á las oraciones que nos han parecido mejores para durante la sagrada Misa, y puesto todos los oficios de la Semana Santa, etc., sino que tambien adoptamos con placer las devociones mas populares en España, sin hacer en ellas otras correcciones que aquellas que la lógica, la gramática, el sentido comun exigian como indispensables para que tuviesen cabida en una obra que, no por ser religiosa, podia emanciparse de todas las reglas literarias. Respecto al Rosario -rezo tan querido y practicado generalmente- nos lisonjea la esperanza de que merecerá aprobacion de todos los devotos ilustrados, la idea que hemos tenido de fijar la atencion en las consideraciones de los augustos misterios recordados en cada parte de dicho rezo, por medio de una breve esposicion de los mismos; á fin de que asociadas en cierto modo la oracion vocal y la mental, no se caiga facilmente en las distracciones casi inevitables cuando se repite muchas veces una misma fórmula sabida de memoria. En las oraciones de ofrecimiento y súplica sus tituidas a las que hallamos en otros Devocionarios que enseñan la manera de rezar el Rosario, solo diremos que dejamos al buen juicio de los lectores el esplicarse el porque hicimos esa mudanza; que por otra parte nada altera la indole y forma de la popular Devocion dedicada á Ntra. Sra. 

Solo nos resta ahora dar gracias a Dios por habernos permitido emplear nuestra indigna pluma en sus divinas alabanzas, y suplicarle como lo hacemos fervorosamente de lo íntimo de nuestro corazon, que se digne conceder á este libro y á cuantos usen de él las bendiciones de su misericordia. Asi se acuerden tambien los que lo lean, y saquen algun provecho de su contenido, de rogar al Señor por la humilde Autora!



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Se ha respetado el texto como fue escrito

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