Sunday, April 5, 2020

El Cristo de Velázquez (por Teresa Fernández Soneira)


El Cristo de Velázquez(1)

 por Teresa Fernández Soneira



“Milagro es este del pincel
mostrándonos al Hombre
que murió por redimirnos”.

Miguel de Unamuno





Al entrar en la sala mis ojos se encontraron con su cuerpo y con aquella inmensa paz que exhalaba. Fue una sacudida total la que sentí, y como no había nadie en el salón, pude detenerme largamente ante Él y meditar. El Cristo de Velázquez (1638) del pintor sevillano Diego Velázquez(2), ha inspirado escritos, meditaciones y poemas a lo largo de los siglos. El que más me ha impresionado es el poema del gran escritor español, Miguel de Unamuno(3) titulado “El Cristo de Velázquez” (1920), quien le dedicó 2,539 versos. “Vara mágica” llama Unamuno al pincel de Velázquez, y “milagro es este pincel mostrándonos al Hombre que murió por redimirnos”.


Hacía tiempo que Unamuno sentía un tremendo desasosiego al contemplar esos cristos sangrientos y dolientes de los pueblos de España e Hispanoamérica. Cristos cuyo dolor, intensamente humano, son una paradoja de divinidad. Los versos de Unamuno nos revelan un alma que busca a Dios y en los que se conjugan las inquietudes del ser humano: angustia existencial, religiosidad, misterio de la muerte, búsqueda de lo eterno. Parece que el poeta halla en este Cristo un reposo a su agitado vivir, y centra su meditación en la descripción del cuerpo del crucificado:
En qué piensas Tú muerto Cristo mío?
¿Por qué ese velo de cerrada noche
de tu abundosa cabellera negra de nazareno
cae sobre tu frente?
Blanco tu cuerpo está como la hostia…(4).
Al detenerse ante los ojos, recuerda que en vida irradiaron luminosos y escudriñaron los corazones; buscaron al enfermo, compartieron una mirada de amor con los niños, y otra de consuelo con sus discípulos. A los brazos los compara con blancas alas, como los brazos de una madre. Las manos con las que impartía el bien, las ve colmadas de bondad; y los pies le recuerdan al Divino Pastor que “entre pedruscos con amor corrían/tras la pobre oveja descarriada”.

Pero lo de Unamuno fue un monólogo; no quiso entablar un diálogo con Cristo que puede transformar todo ser íntimo. No tuvo quietud interior para oírlo, como le ocurre al hombre de hoy que se queda solo con su propia existencia; agónico hasta el final en su pensar y su vivir porque carece de espiritualidad; le falta hacer un alto en ese loco correr de la vida para encontrar a Dios.
Los rayos, Maestro, de tu suave lumbre
nos guían en la noche de este mundo
ungiéndonos con la esperanza recia
de un día eterno. Noche cariñosa,
¡oh noche, madre de los blandos sueños,
madre de la esperanza, dulce Noche,
noche oscura del alma, eres nodriza
de la esperanza en Cristo salvador!(5)
A pesar de haber confesado estar “hambriento de Dios”, dicen que el soliloquio de Unamuno con El Cristo de Velázquez no cambió a su autor ni lo ayudó a vivir con más serenidad su vida. ¿Hallaría a Cristo al final de su existencia? Eso solo Dios lo sabe, pero yo sí sé que ante aquella incomparable pintura no pude menos que establecer una intensa relación con el crucificado y repetir lo que Unamuno le pidiera en sus versos:

De pie y con los brazos bien abiertos
Y extendida la diestra a no secarse
Haznos cruzar la vida pedregosa – repecho de Calvario –
Sostenidos del deber por los clavos,
Y muramos de pie cual Tú,
Y abiertos bien los brazos.(6)




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1. Texto publicado originalmente en La Voz Católica, periódico oficial de la Arquidiócesis de Miami, Miami, Florida, 19 de marzo 1993.

2 Diego Rodríguez de Silva y Velázquez (Sevilla,1591-Madrid, 1660), conocido como Diego Velázquez, fue un pintor barroco considerado uno de los máximos exponentes de la pintura española y universal.

3 Miguel de Unamuno y Jugo (Bilbao, 1864-Salamanca, 1936) escritor y filósofo español perteneciente a la generación del 98. Cultivó gran variedad de géneros literarios. Fue Rector de la Universidad de Salamanca y diputado de las Cortes constituyentes de la Segunda República.

4 Miguel de Unamuno: El Cristo de Velázquez, Espasa Calpe, Madrid, 1920.

5. Miguel de Unamuno, Ibidem.

6.  Ibid.



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Teresa Fernández Soneira (La Habana 1947), es una historiadora y escritora cubana radicada en Miami desde 1961. Ha hecho importantes aportes a la historia de Cuba con escritos y libros de temática cubana, entre ellos, CUBA: Historia de la educación católica 1582-1961, Ediciones Universal, Miami, 1997, Con la Estrella y la Cruz: Historia de las Juventudes de Acción Católica Cubana, Ediciones Universal, Miami, 2002. En los últimos años ha estado enfrascada en su obra Mujeres de la Patria, contribución de la mujer a la independencia de Cuba, (Ediciones Universal, Miami 2014 y 2018). El volumen I dedicado a la mujer en las conspiraciones y la Guerra de los Diez Años, y el volumen 2, de reciente publicación, trata sobre la mujer en la Guerra de Independencia. En estos dos volúmenes la autora ha rescatado la historia de más de 1,300 mujeres cubanas y su quehacer durante nuestras luchas independentistas.

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