Wednesday, September 4, 2019

Galas de Clausura del XXIV Festival Internacional de Ballet de Miami (por Wilfredo A. Ramos Vázquez)


Los momentos más esperados de esta fiesta internacional de la danza, que es el Festival Internacional de Ballet de Miami, son sin duda alguna las galas con las que culmina este importante evento, único de su tipo en los Estados Unidos. En ambos espectáculos, que se realizaron el sábado 17 de Agosto en el Filmore Miami Beach Jackie Gleason Theater y el domingo 18, en el Miami Dade County Auditorium, se dieron cita numerosas figuras provenientes de importantes compañías de ballet del mundo, mostrando la variedad de estilos y obras que componen el repertorio internacional. Bailarines provenientes de México, Brasil, USA, Eslovenia, Chile, Alemania, Polonia, Hungría, Panamá y Francia, tuvieron a su cargo ofrecer al público un variado programa formado por obras tanto del repertorio tradicional como contemporáneo.

Para cada gala estaba anunciado la entrega de los premios “Una Vida por la Danza”, el sábado y “Crítica y Cultura del Ballet”, el domingo. El primero otorgado al ex bailarín del New York City Ballet, del Frankfurt Ballet y del Gran Teatro de Génova, así como maestro de ballet de destacadas compañías internacionales, Wilhelm Burmann, quien no pudo estar presente, mientras el segundo le fue concedido a Sarah L. Kaufman, escritora, periodista y crítica de danza del Washington Post Reviewer, quien destacó la importancia de este evento, no solo para la danza norteamericana, sino también para la del resto del mundo.

Adriana Diaz y Solieh Samudio, 
Ballet Nacional de Panamá. 
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De Chile se presentó el Ballet de Santiago, dirigido por la otrora gran bailarina brasileña Marcia Haydee, con la pareja formada por Natalia Berrios y José Manuel Ghiso, los cuales interpretaron el sábado el Pas de deux del III acto del ballet “Oneguin” de John Cranko, con un sobrio y elegante trabajo, una hermosa interrelación de pareja y gran cuidado en la ejecución de sus movimientos, siendo este uno de los grandes momentos de estas galas. Mientras el domingo, ofrecieron “Emociones”, una interesante obra de ballet contemporáneo con coreografía de Jaime Pinto, pero que adoleció de cierta falta de expresividad. Por su parte el Ballet Nacional de Panamá, compañía que dirigen, Gloria Barrios y Graciela Guillén, trajo a Adriana Diaz y Solieh Samudio, quienes bailaron “Arlequinada” y “Estanella”, ambos de Marius Petipa, uno cada noche, siendo el segundo el que se llevara las palmas debido a su magnífico desempeño, lo que demostró un cuidadoso trabajo de montaje y ensayos de una obra del repertorio tradicional, que fue llevada a escena con gran delicadeza y exactitud en sus movimientos. Es bueno apuntar que Adriana es una bailarina de pequeña estatura, que aunque muy joven, denota buenas condiciones que sin duda podrá seguir mejorando, mientras Samudio, por lo mostrado en escena, necesita de un más riguroso entrenamiento y cuidado con la técnica para avanzar en su carrera.

Ana Elisa Mena y Moisés Cerrada,
 Compañía Nacional de Danza de México. 
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La Compañía Nacional de Danza de México, habitual en este evento, dirigida a tres manos por Cuauhtémoc Nájera, Elisa Carrillo y David Bear, estuvo representada por los bailarines Ana Elisa Mena, poseedora de una muy delicada figura y Moisés Cerrada, quien ya se había presentado durante el evento del pasado año, a quien vimos en franco proceso de maduración. Las obras bailadas por ambos en cada función fueron, “Giselle” de Marius Petipa, en la primera, en la cual mostraron cierta falta de emoción y algo del difícil estilo romántico, aunque podemos decir que enfrentaron el reto con mucho profesionalismo, mientras que en la segunda bailaron una excelente obra contemporánea de Cuauhtémoc Nájera, titulada “Planimetría del Movimiento”, en donde ambos bailarines hicieron gala de sus magníficas condiciones, entregando un trabajo vibrante que fue recibido con fuertes aplausos por parte del auditorio.

Cicero Gomes,
 Ballet do Teatro Municipal de Rio De Janeiro. 
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Brasil estuvo representado por el Ballet del Teatro Municipal de Río de Janeiro, agrupación que dirige la famosa ex bailarina de ese país, Cecilia Kerche y que trajo a unos jóvenes Manuela Vidal Rocado y Cicero Gomes, quienes en ambas noches interpretaron el conocido Pas de Deux del ballet “Llama de París”, siempre un tour de force por ser un trabajo que requiere de mucha energía de principio a fin y que representa un reto técnico de alta envergadura, en donde ambos bailarines salieron airosos. Como segundo número, también repetido en ambas funciones, Gomes, esta vez como solista ofreció un vibrante “Gopak”, de ballet “Los Cosacos de Taras Bulba”, basado en la novela “Taras Bulba”, del gran escritor ruso Nikolai Gogol. Esta es una obra del folklore ruso, no propiamente un ballet académico, pero que el artista defendió con toda la energía y derroche de técnica que conlleva este tipo de baile en donde lo acrobático está íntimamente ligado a la danza e interpretación. De Gomes, tenemos que decir que nos llamó la atención el que no posee el biotipo propio del bailarín, de baja estatura y cortas extremidades, pero que no obstante dichas limitaciones, se entrega al baile con total seguridad y un derroche de energía, que contagia al espectador, haciéndolo olvidar los inconvenientes físicos del artista, disfrutando su “descarada” entrega y su buen desenvolvimiento técnico.

Rosa Pierro, Ballet Nacional de Polonia
 y Andras Ronai, Ballet Nacional de Hungría. 
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La pareja formada por Rosa Pierro y Andras Ronai, se presentaron en representación del Ballet Nacional de Polonia y del Ballet Nacional de Hungría respectivamente, ofreciendo en la primera función el muy conocido Pas de Deux del III acto del ballet “El Corsario”, el cual ejecutaron con toda la bravía que el mismo confiere a su ejecución, aunque nos resultó algo falta de control ese derroche de técnica, viendo en el escenario más una demostración de “lo que puedo hacer para impresionar”, que de “lo que puedo danzar”. Para la segunda Gala, ambos bailarines tuvieron la desdichada idea de presentarse con el Pas de Deux del II acto del ballet “Giselle”. Desde que salieron a escena, la imagen que ofrecieron fue de total desconcierto, debido a la mala caracterización que lució la bailarina, quien aunque vistió un túnico de estilo romántico, este no se adaptó al personaje, sin contar el peinado inapropiado para este rol, lo que hizo que quedara deslucida la interpretación de dicha obra, amén de que se repitió ese exceso de energía que sobraba totalmente para este momento danzario.

Del país sede, Estados Unidos, se presentaron artistas de seis compañías. El Arts Ballet Theatre of Florida, agrupación ya habitual en estos eventos y que dirige Vladimir Issaev, trajo para su primera presentación “Le Papillon Pas de Deux”, a cargo de la muy joven pareja integrada por Janis Liu y Taiyu He, quienes a pesar de poseer un buen entrenamiento denotan falta de madurez técnica y artística. En su segunda salida a escena el domingo, ambos bailaron el Pas de Deux del ballet “Festival de la Flores de Genzano”, un muy estricto y difícil trabajo coreográfico, en donde la ejecución del minucioso estilo Bournonville exige una gran preparación de los intérpretes, algo que no se pudo apreciar en el desempeño escénico de ambos jóvenes. Al respecto, quiero detenerme para hacer una reflexión inquietante al ver como los ensayadores y maitres les ensayan obras a algunos bailarines, para las cuales aún no se encuentran preparados. ¿Por qué hacer algo que en vez de aportar les va restar lucimiento escénico a dichos intérpretes? ¿Se busca con la puesta en escena de un título determinado impresionar al público o demostrar el alto nivel de los ejecutantes, a pesar de no contar estos con la preparación? Considero que se debe ser muy cuidadoso en este tema, pues quien prepara a los bailarines para una determinada ejecución artística debe estar consciente de las posibilidades y carencias de los mismos.

Dimensions Dance Theatre of Miami.
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También del país anfitrión se presentó una agrupación que desde su creación ha estado presente en este evento, nos referimos a Dimensions Dance Theatre of Miami, dirigida por Jennifer Kronenberg y Carlos Guerra, ambos ex primeras figuras del Miami City Ballet. En su primera participación ofrecieron “Tangos de Plata” un trabajo contemporáneo con coreografía de Leonardo Reale e interpretado por Chloe Freytang y Fabián Morales, en el cual ambos mostraron sus excelentes condiciones técnicas en una coreografía correcta, pero nada atrevida y en donde el uso de una tela no quedaba justificada. La segunda intervención de dicha compañía fue con la obra grupal “Imagined Notions”, firmada por Yanis Piquieris, teniendo en los roles protagónicos a Claudia Lezcano y Kevin Hernández, acompañados por cuatro parejas más. Esta resultó una coreografia que tiene como meta danzar la música a través de la presentación en escena de diversas combinaciones de bailarines de manera caótica, reiterativa, pero que es salvada por el trabajo interpretativo de los bailarines que se entregan a este caos coreográfico con plena energía y seguridad.

Del Houston Ballet y del Cuban Classical Ballet of Miami, se presentó la pareja formada por Gretel Batista y Ihosvany Rodríguez, quienes se unieron en una única presentación, la del domingo, para ofrecer un fragmento del Pas de Deux del II acto del ballet “La Bayadera”, el cual fue trabajado con suma delicadeza y precisión por parte de ella, encontrando en su partner el apoyo perfecto para su cometido.

Katherine Barkman y Jorge Oscar Sanchez
 Washington Ballet. 
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Dos participaciones estadounidenses más, las del Washington Ballet y el Milwaukee Ballet, estuvieron entre lo mejor de ambas galas, quienes estuvieron a cargo de Katherine Barkman y Jorge Oscar Sánchez, los primeros y Marize Fumero y Arionel Vargas, los segundos. Los integrantes del Washington Ballet interpretaron en ambas oportunidades el muy conocido Pas de Deux del III acto del ballet “Don Quijote”, un trabajo que requiere gran destreza técnica y gran dominio artístico, no por gusto siempre presente en festivales, galas y concursos. Ambos intérpretes se entregaron en el escenario con todas las armas que poseen y dominan, para hacer derroche de bravura técnica (algo que enardece a los públicos). Si bien él abordó el reto de interpretar este trabajo por primera vez, eso no fue obstaculo para que lo hiciera con la madurez requerida y el virtuosismo necesario. En cuanto a ella, primera vez en este evento, impresionó su limpieza y seguridad en los movimientos. Algo que nos llamó la atención de manera interesante fue como la bailarina en la “coda” realizó un diferente trabajo en cada noche, como para demostrar su dominio sobre el rol interpretado. La segunda pareja, del Milwaukee Ballet, Marize Fumero y Arionel Vargas, ya bien conocidos por el público de Miami, presentaron nuevamente el hermoso Pas de Deux del ballet “Manon”, de Kenneth McMillan, que ya habían traído al festival del pasado año, pero que en esta ocasión abordaron con algunos ligeros cambios coreográficos y de vestuario. Una hermosa e intensa obra que mostró una vez más el fuerte trabajo de integración entre ambos bailarines, amén de las magníficas condiciones tecnicas de ella y el muy buen trabajo como partner del bailarín. En su segunda intervención, ambos ofrecieron una obra acompañada al piano, por el Maestro Isaac Rodríguez, un virtuoso del instrumento, que llevó por título “Muzetta Waltz”, coreografía del francés Laurent Deschamps, basada en la conocida ópera de Puccini, “La Boheme”, recreando una escena de la misma. De nuevo Marize y Arionel, nos regalaron un bello trabajo, lleno de matices dramáticos y excelente desenvolvimiento técnico, dejándonos la grata impresión de estar frente a dos excelentes artistas. Sin duda alguna ambos trabajos estuvieron también entre las magníficas ofertas de este evento.

Marize Fumero y Arionel Vargas, Milwaukee Ballet, 
Isaac Rodríguez, Pianista.
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De Francia, llegó al Festival por primera ocasión el Ballet du Capitole de Toulouse, que es dirigido por Kader Belarbi, con la pareja formada por Kamila Moreira y Norton Fantinel, los cuales en su primera salida a escena ofrecieron el Pas de deux del II acto del ballet “La Sylphide”, en el cual a pesBentonvillear del difícil estilo Bournonville en el cual se desenvuelve la técnica danzaria de esta obra, ambos salieron airosos, aunque sus interpretaciones aún demandan de un más riguroso trabajo de asimilación artística, mientras que en su segunda aparición en escena, el domingo, interpretaron el demasiado conocido Pas de Deux del ballet “Esmeralda”, “Diana y Acteón”, en el cual su trabajo estuvo fuera de estilo y falto de conocimiento de la historia que esta danza cuenta, por lo que la omisión de ciertos movimientos y gestos a la hora del baile y la interpretación, entregaron una puesta inadmisible, sumándole a esto un exceso de energía gratuita que restaba gracia al hacer danzario, dando paso a un desborde acrobático tosco y superficial.

Matteo Maccini, Stuttgart Ballet
 y Marijn Rademaker, freelance
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He dejado para el final la participación de dos trabajos, compuestos por dos parejas masculinas, las cuales a su vez presentaron sendas obras de ballet contemporáneo, que fueron sin duda alguna, los dos trabajos más interesantes y mejor recibidos en ambas funciones, me refiero a la pareja formada por Matteo Maccini, del Stuttgar Ballet y Marijn Rademaker, bailarín freelance, quienes presentaron en ambas oportunidades la obra “What we’ve been telling you”, con coreografía de ambos bailarines. Este es un trabajo con un lenguaje extremadamente moderno, creado a la medida de ambos intérpretes, dejando ver una excelente compenetracion entre los dos artistas, los cuales poseen una magnífica preparación técnica y dominio de este lenguaje coreográfico que queda al descubierto en escena, mostrando además un perfecto dominio de las emociones, algo vital en trabajos de este corte en que por lo general los intérpretes olvidan que lo contemporáneo también se actúa. La segunda pareja estuvo formada por Petar Dorcevski y Filip Juric, ambos del Slovenia Opera Ballet de Ljubljana, compañía dirigida por el propio Petar Dorcevski, quienes interpretaron el breve trabajo titulado “Caín y Abel”, coreografía de Anja Moderndorfer, basada en la de Vlasto Dedovic. Dicha obra toma como pretexto el tema bíblico en donde aparecen ambos personajes, para entregarnos a dos intérpretes fuertes, seguros, limpios, con dominio de la expresividad a la hora de ofrecer las emociones imprescindibles en una pieza como esta. Con una coreografía que habla más allá del mito, para hacernos pensar en nuestra propia conducta, sólo podemos lamentar su extrema brevedad, que a nuestro entender limita el desarrollo de la pieza y el lucimiento de ambos bailarines. Otra joya que nos deparó esta nueva edición del Festival Internacional de Ballet de Miami.

Petar Dorcevski y Filip Juric,
Slovenia Opera Ballet de Ljubljana.
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Para terminar quisiera destacar algo que nos resultó agradablemente asombroso en esta nueva entrega del evento, siendo ello la excelencia de todos los trabajos contemporáneos, algunos en mayor medida que otros, pero dejando todos una muy satisfactoria impresión, así como también el magnífico balance en ambos programas de las respectivas galas, Algo que lamentar, es la crónica falta de interés por parte del público en asistir a un evento que es un lujo en cualquier lugar en donde se realice, llamando la atención sobre todo la muy escasa asistencia al Filmore Miami Beach Jackie Gleason Theater, en el cual ni porque dividen la platea a la mitad con una cortina para supuestamente concentrar a los asistentes en la parte delantera del teatro, esta se llegó a llenar, algo que vemos se repite año tras año, mientras que la asistencia al Miami Dade County Auditorium aunque no llena la platea a toda capacidad tampoco, se vio con más público que en las últimas ediciones, algo que estimamos sea debido a que esta presentación se realiza en horas de la tarde. Por último no podemos cerrar sin dar las gracias a Eriberto Jiménez, actual director de este evento por haber aceptado el reto dejado por su creador, Pedro Pablo Peña y continuar con un evento único de su tipo en el país, que se encuentra en el calendario internacional de festivales de ballet.

Wilfredo A. Ramos.
Crítico de Teatro y Danza.

Fotos: Emilio Héctor Rodríguez (derechos reservados; cortesía del autor)

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