Tuesday, September 3, 2019

"Cuentos del Bosque Encantado" (por Terely Vigoa Mojarena)

Nota del blog: Agradezco a Terely Vigoa, que comparta con los lectores, uno de los siete relatos que conforman  su precioso libro de cuentos infantiles Cuentos del Bosque Encantado (Editorial DECH. Madrid, 2019). 

Es un Bello volumen, tanto por las enseñanzas que de manera deleitable transmite, como por las ilustraciones, realizadas por Iskánder Vigoa Pérez, que complementan este libro encantado y encantador

Recomiendo que lo compres a tus hijos, o como regalo a los hijos de tus amistades.



El duende holgazán

Existió un duende que habitaba en el Bosque Encantado, donde viven todos los duendes de todos
los cuentos.

En ese bosque se plantan árboles, arbustos y flores para que no desaparezca la magia que se desprende de los colores, los aromas de los pétalos y las hojas, la savia de las raíces y el susurro de las ramas jugueteando con el viento.

Pero este duende no quería trabajar nunca, sólo disfrutar de lo que hacían los demás. Su madre le explicaba por qué era tan importante ayudar a que la magia del bosque siguiera creciendo. Le decía que todos son responsables de la vida del bosque. Mamá duende y Papá duende eran muy trabajadores y alegres, no entendían por qué su hijo era tan holgazán.

–Es que me gusta ver cómo los demás hacen todo tan bien papá, no hace falta que yo esté –decía siempre el duende– Ya con lo que hacen los demás es suficiente.

–Eso no es correcto –corregía el padre– La magia del bosque necesita del amor de todos juntos. Tu ayuda también es importante, no está bien y no es justo que siempre evites trabajar.

A veces lo dejaban sin jugar para que pensara en lo mal que se comportaba. Pero querían que él solo desde su corazón comprendiera que no debía eludir su tarea. No perdían la esperanza de que Duendiazul, que así se llamaba el duende holgazán, cambiara y se entregara con amor a cuidar del bosque como todos los demás. Un día su mamá le dijo:

–Hijito, hoy es el día de recolectar hojas secas y plantar eucaliptos arcoiris, no te rezagues, trabaja y canta junto a los demás, por favor.

–Sí mamá, seguro –dijo Duendiazul– Ya verás que esta vez voy a trabajar muchísimo y mi voz se escuchará muy lejos. Ahora mismo salgo.

Y realmente salió rápido de su casa. Pero en cuanto llegó al sitio donde todos trabajaban, se apartó con cautela hacia un lugar donde los rayos del Sol dejaban un sendero de puntitos dorados que flotaban, y se perdían entre los poros de la tierra.

Se acostó justo encima de un bulto de hojas con los tonos del otoño y el recuerdo de la primavera: hojas amarillas y marrones, o de un rojo suave que semejaban una concha inflada esponjosa y tierna. Duendiazul recordó su habitación…se puso a mirar el cielo, las formas de las nubes… Sintió cómo si se hundiera en esa suave cama de hojas multicolor y se durmió.

–Amigos –dijo Patienorme, el duende más grande de todos– Ya es hora de meter las hojas apiladas en los sacos.

–Luego iremos a sembrar los eucaliptos con la ayuda de las hadas –dijo una duende muy graciosa– Pero no veo a Duendiazul y sus padres dijeron que ya estaba aquí ¡Qué raro!

Comenzaron a meter los bultos de hojas secas en grandes sacos. Unos las empujaban con una pala mientras otros abrían los sacos. Hecho entre todos el trabajo es más fácil, pero….sin darse cuenta habían metido al pequeño duende holgazán en un saco porque las hojas lo habían tapado, y el saco fue puesto junto a todos los demás en un sitio algo apartado.

Cuando el duende despertó se asustó mucho. Comenzó a pedir ayuda y gritar auxilio con toda su fuerza, pero nadie lo oía porque estaban sembrando flores y cantando. Los duendes siempre cantan, entonan alegres canciones porque la música de sus cantos les da buena energía y ayuda a crecer las plantas. Es una música que surge del amor que sienten en sus corazones por todos los seres y por la naturaleza.

El caso es que Duendiazul tenía mucho miedo porque pronto llegarían los elfos encargados de transportar las hojas al lugar donde las convertían en cómodas almohadas, almohadones o suaves colchones. Se ayudaban con el mágico polvo que tienen las alas de cada hada ¿Entonces él también sería convertido en almohada? Duendiazul lloraba y llamaba a su mamá, pero nadie lo
escuchaba.

Pasó un buen rato y nuestro duende travieso se juró a sí mismo que si salía de ahí ayudaría a todos y no sería holgazán nunca más.

En eso sintió un ruido, un rayo de luz dorada surgió y unas manos fuertes llegaron a sus piernas.

¡Alguien lo estaba rescatando! Era Manotas, el duende responsable de ordenar todos los sacos llenos. Regresaba con el último saco de hojas que había quedado olvidado, y por eso escuchó los gritos del duende holgazán. Claro que en algún momento alguien lo hubiera encontrado, sólo debía esperar a que los elfos vinieran a buscar todos los sacos, pero estaba tan asustado que no podía pensar con claridad.

–¿Qué haces aquí Duendiazul? –dijo Manotas– Sal corriendo para tu casa que tus padres te buscan por todo el bosque.

Duendiazul corrió con todas sus fuerzas feliz de verse con vida. Cuando llegó a su casa. Dio unabrazo enorme lleno de amor a sus padres. Les pidió perdón por haberles mentido y les prometió que iba a ocuparse de que la magia no faltara en el bosque.

–Hijo mío –dijeron sus padres– Nos das una alegría muy grande. El bosque nos da vida y amor, qué bueno saber que al fin serás responsable y ayudarás a que siga vivo por siempre.

La mamá de Duendiazul le dio muchos besos y le preparó su postre preferido con nueces y almendras. Este duende travieso, aprendió que todos juntos debemos ayudar a que las cosas lindas de la naturaleza perduren siempre.

Junto a sus amigos cantó la música de su corazón y sembró flores, árboles y arbustos para este Bosque Encantado que te regala cuentos, ilusionado.

Del libro de cuentos: Cuentos del Bosque Encantado (Editorial DECH. Madrid, 2019).
Autora: Terely Vigoa Mojarena
Ilustrador: Iskánder Vigoa Pérez


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El libro se puede adquirir, 





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Terely Vigoa Mojarena (La Habana, 1964). Cubano-española. Reside en Madrid.

Graduada de Dirección y Actuación de Teatro en la Escuela de Instructores de Teatro de La Habana. Licenciada en Dirección de Medios de Comunicación Audiovisual.

Fue profesora de Teatro en la Casa de Cultura de Artemisa, Cuba. Integró las Compañías de Teatro Rita Montaner y Hubert de Blanck, como actriz y Asistente de Dirección. En la radio ejerció de escritora, directora, actriz y locutora. En la EICTV de La Habana, trabajó como Profesora Asistente del Maestro Jorge Fuentes y del Maestro Eliseo Altunaga.

Ha publicado el libro de cuentos infantiles Cuentos del Bosque Encantado (Editorial DECH. Madrid, 2019). En estos momentos se encuentra escribiendo su novela para niños, titulada Dragoncín.

Página de Facebook Terely Teresa Vi Mo

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