Tuesday, August 27, 2019

Crónica: "Por el placer de volver a verla" (por Waldo González López)

Fotos/Fabian de Paz.
 Cortesía Teatro Ocho

Sin duda, la más reciente propuesta del talentoso equipo artístico de Teatro Ocho: Por el placer de volver a verla, constituye otro éxito porque conquista el aplauso con los espectadores más exigentes de pie, porque toca a fondo un tema decisivo, humano, demasiado humano [v.g. Nietzche], avalado por cualidades no tan comunes en la escena de Miami.

Una mínima economía de medios [apenas dos o tres utensilios en escena] y solo dos intérpretes: Jessica Álvarez Diéguez: la Madre, y Alejandro Vales: el Hijo [que da vida al autor, Michel Tremblay], bastan para disfrutar Por el placer de volver a verla, que brilla gracias al texto y los excelentes desempeños de esta dupla de experimentados actores, en especial Jessica, el centro de la pieza.


Mas, ambos nos ofrecen certeras variantes del humor: blanco [con varios elementos: factor sorpresa, gracia, talento y calidad de los intérpretes], negro [sátira, sarcasmo y la muerte, preocupación esencial de los humanos], y otras variables como la ironía [término proveniente del griego que significa ‘disimulo’ o ‘ignorancia fingida’, e implica el arte de burlarse de alguien y criticar, sugiere algo expresando lo contrario de lo que se quiere decir. Como en la vida, los personajes de esta excelente pieza teatral emplean ciertos tonos de voz y gestos que enfatizan la intención de lo que dicen; asimismo, el absurdo [non sense, inglés] del que se valen los actores para ‘explotar’ las situaciones humorísticas ‘ilógicas’, asumiendo con aparente indiferencia las de estas criaturas sobre acontecimientos sin sentido (absurdos), por lo que un personaje las define de surrealistas; asimismo, el autor se vale de elementos del teatro de la crueldad, para acentuar el humor.

El texto entraña un hermoso homenaje a la madre de Michel Tremblay, la que, por su carácter fabulador y su inteligencia natural, habla sobre la literatura para niños en sus inicios, escrita por condesas, con sus temas de horror, incluso crueldad, con patitos feos, brujas, hermanas que envidian la belleza de otras…

Ella, como los lectores comunes, cree a pie juntillas, todo lo que les cautiva en las novelas y las sugiere a su hijo. Mas, justamente gracias a su amor por la lectura, tanto tendría que ver en la educación y el acercamiento a las letras en él y, en especial, en su dedicación a la dramaturgia.


Por ello, el amor del hijo, tal demuestra en esta incambiable pieza, canto de adoración a la madre, ejemplificado en su mamá, educadora natural que ama el teatro y el sacrificado pero hermoso oficio de actor [y actriz], y su capacidad camaleónica de transformarse en cada nueva criatura escénica, de la que son capaces estos magos de las tablas.

Por lo demás, la pieza posee una carga multigenérica que, gracias a la valiosa traducción de Pablo Rey y la versión al español de Manuel González Gil, la ‘argentinizan’, otorgándole un especial humor a los fans de la dramaturgia y la escena de la patria del ya clásico Jorge Luis Borges [entre ellos, quien escribe], por lo que les [nos] llega más por la capacidad irónica propia de la idiosincrasia rioplatense.

Sin duda, la oportuna ‘argentinización’ del texto produce el distanciamiento de lo cursi o lo kitsch, ese ‘estilo’ sin estilo, que, bien lo puntualiza mi colega española Elena Moreno: «estimula efectos sentimentales […] porque tiende continuamente a sugerir la idea de que, gozando de dichos efectos, el lector [o el espectador de cine y teatro] está perfeccionando una experiencia estética privilegiada».

En el rubro de actuaciones, destaco la exactitud de la caracterización otorgada a la Madre por Jessica, quien aquí también evidencia su notable calidad como actriz, en su excelente [no hay otro adjetivo] desempeño que, si se otorgaran Premios, a no dudarlo, merecería uno.

La secunda su invariable y mejor partner en la escena y la vida: Alejandro, quien corrobora su rara, extraña raza de Actor en mayúscula en el difícil papel del Hijo, muy bien adoptado y adaptado sin caricatura, solo con la sólida interiorizacion del personaje, cuya labor le emociona, tal sucede con los genuinos intérpretes, tal corroboró el crítico.

Ambos se valen de los monólogos incluidos por el autor en la pieza, y este procedimiento les permite tanto a Jessica, como a Alejandro, mas a ella, un especial destaque, en el que descuellan con sus fibras auténticamente interpretativas. Recuerdo tres de los parlamentos de La Madre en sus monodramas, reveladores de su sustancial condición de fabuladora: “Las cosas no son tan suficientemente interesantes para contarlas como son”, “La palabra cura todo” y “En el teatro todo es possible”.

La dirección de la propia Jessica es otro ejemplo a seguir por lo prolijo del estudio de la sicología de la Madre y su consecuente consecución, en la que no falta ni sobra nada: tal es la calidad de su autodirección.

¿Qué más decir en este comentario elogioso, ya que no puede ser de otra manera? Solo finalizo estimulando a esta dupla ejemplar, invariables amantes del teatro: Alejandro Vales y Jessica Álvarez Diéguez, para que, continúen como ahora, luchando por la mejor escena en Miami que en Teatro Ocho ponen el nombre de su país, al altísimo nivel de la prestigiosa tradición escénica rioplatense. Sin duda, cuando la repongan el mes próximo iré a verla de nuevo solo Por el placer de volver a verla.

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Waldo González López (Las Tunas, Cuba, 1946) Poeta, ensayista crítico teatral y literario, periodista cultural. Graduado en la Escuela Nacional de Teatro (ENAT) y Licenciado en Literatura Hispanoamericana (Universidad de La Habana). Autor de 20 poemarios, 6 libros de ensayo y crítica literaria, varias antologías de poesía y teatro. Desde su arribo a Miami (2011), ha sido ponente y jurado en eventos teatrales y literarios internacionales. Merecedor de 3er. Premio de Poesía en el X Concurso “Lincoln-Martí” 2012. Colaborador de las webs: teatroenmiami.com (Miami) y Encuentro de la Cultura Cubana (España), Boletín de la Academia Norteamericana de la Lengua Española (New York), y los blogs OtroLunes (Alemania), Palabra Abierta (California), Gaspar. El Lugareño, y el diario digital El Correo de Cuba (ambos en Miami)

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