Sunday, April 7, 2019

"Ballet des nonnes - Robert le diable" (por Florencia Guglielmotti)

Nota del blog: Sección semanal dedicada al Ballet y la Danza, a cargo de la la ballerina, coreógrafa y profesora Florencia Guglielmotti.

Los textos anteriores, se pueden leer en este enlace.


“Robert le diable” es una ópera con música de Giacomo Meyerbeer y libreto en francés de Eugène Scribe y Casimir Delavigne, estrenada el 21 de noviembre de 1831 en la Ópera de París. Es considerada la primera Grand Ópera ya que cuenta con cinco actos.

La historia parece tener poca relación con la leyenda medieval homónima. En la ópera, el demonio sedujo a la duquesa de Normandía, fruto de cuya relación nace Roberto, quien por su estilo de vida se ganó el apodo de "el Diablo" y es desterrado a Sicilia. Allí tampoco es muy querido pero sostiene un amor correspondido con Isabel, princesa de Sicilia. En ese reino aparece Alicia, hermana de Roberto, e intenta entregarle el testamento de su madre; él decide no leerlo hasta ser merecedor del privilegio. Durante un torneo organizado para ganar la mano de la princesa, Roberto, inducido por su extraño amigo Bertram, pierde el dinero, el caballo, la lanza y la armadura en una apuesta de juego, haciendo imposible su participación en el ansiado torneo que le permitiría unirse a su amada.

Isabel lo provee de armas para que pueda ganar el torneo pero, nuevamente Bertram se interpone y no puede participar, aunque es desafiado a un duelo con su rival, el príncipe de Granada. A la hora señalada, en medio del bosque, se dispone en batalla con un falso príncipe, un fantasma manipulado por Bertram, que le gana.

Bertram, acosado por los demonios que quieren que se deshaga de Roberto antes de la medianoche, le cuenta sobre una rama maravillosa que le permitirá vencer a príncipe consorte y recuperar a Isabel. Para ello, ambos van a las ruinas de un antiguo convento. Allí Bertram resucita a unas monjas libertinas, alzándolas de sus ataúdes, lideradas por su abadesa, Helena; juntos organizan una bacanal para obtener la rama de Santa Rosalía -este fragmento, que se desarrolla en el segundo cuadro del tercer acto, es el denominado “Ballet des nonnes” (Ballet de las monjas)-.


Gracias a la rama, Roberto duerme a toda la corte e ingresa a la habitación donde Isabel se prepara para casarse con el príncipe de Granada. Él intenta llevarla por la fuerza pero ella confiesa estar enamorada del príncipe. Confundido, Roberto rompe la rama y, con ella, el hechizo. Toda la corte despierta al tiempo que él huye del colérico príncipe.

Logra refugiarse en una iglesia. Allí Bertram confiesa ser su padre, el diablo, y le pide llevar su alma al infierno para no tener que separarse nunca más. Abatido por el abandono de su amada, Roberto acepta y, en ese momento, aparece nuevamente Alice y lo obliga a leer el testamento en el que su madre le advierte, justamente, de esta situación. Alicia lucha con Bertram por el alma de Roberto cuando suenan las doce campanadas indicando la medianoche, momento en que se vence el plazo para la misión de Bertram. Éste se dirige, solo, hacia el infierno, mientras Roberto cae en los brazos de Isabel.


Tanto la música y la trama, como los efectos sucedidos en la escena, especialmente el "Ballet de las monjas", hizo de esta ópera un éxito inmediato y ubicó a Meyerbeer como el compositor de ópera líder de su época. Tal fue el suceso que Edgar Degas le dedicó una obra, “El ballet de Robert le Diable” (1876, óleo sobre tela).

Particularmente el cuadro del "Ballet de las monjas" tiene una importancia única dentro de la historia de la danza ya que plasmó las bases del romanticismo en la danza: los seres sobrenaturales, etéreos, maximizado esto por el uso de trajes vaporosos (confeccionados con gasas y tules) y la zapatillas de punta, siendo la primera vez que eran utilizadas en escena. La portadora de tal honor fue la famosa bailarina Marie Taglioni, hija de Filippo Taglioni, coreógrafo de la obra, que interpretó a Helena, la abadesa. A esta primera aparición de las zapatillas de puntas siguió, un año más tarde y en la misma casa teatral, el ballet “La Silphide”, también protagonizado por Marie Taglioni, aunque en este caso se trata de un ballet completo, independiente de la ópera, tan en boga en aquel entonces y que siempre incluía algún cuadro danzado.


Del “Ballet de las monjas”, actualmente se representan las reconstrucciones realizadas por Pierre Lacotte, para la Ópera de París, o por Alberto Méndez, para el Ballet Nacional de Cuba, y la versión más actual de Lionel Hoche, para el Royal Ópera House. Sea cual fuera la versión que se prefiera, este cuadro danzado debería ser más representado en los repertorios de las compañías de ballets dada la trascendencia y el significado intrínseco de las zapatillas de punta en el alma de la danza académica.





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Ver en el blog:
La Sílfide (por Florencia Guglielmotti)
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Florencia Guglielmotti reside en la Ciudad de Buenos Aires (Argentina). Es Profesora de Danza (titulada en la Escuela Nacional de Danzas "María Ruanova"), Licenciada y Profesora de Artes (recibida en la Universidad de Buenos Aires). Cursó estudios en la Escuela Nacional de Ballet de Cuba. Es Miembro de International Dance Council CID (UNESCO).

Actualmente se desempeña como Profesora de Danza Clásica y como Profesora Titular de Historia de la Danza en la Escuela Superior de Enseñanza Artística "Aída V. Mastrazzi". Email: florenciagu@gmail.com

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