Monday, February 25, 2019

Aurora Bosch (entrevista por Baltasar Santiago Martín)

Nota del blog: Agradezco a Baltasar Santiago Martín, que comparta con los lectores, su entrevista a Aurora Bosch, incluida en el próximo número de la revista Caritate, febrero-marzo 2019.


Transfiguración en vida
 de Aurora Bosch

por Baltasar Santiago Martín


Querida Aurora:

Recuerdo con total claridad la función por el 30 aniversario de su debut artístico, que usted cerró con un inolvidable tercer acto de El lago de los cisnes, y sobre todo, su paradigmática Reina de las Wilis del ballet Giselle, para mí la mejor de todas.
 
Por suerte, más de treinta años después, su transfiguración ha sido en vida; un milagro que tenemos tanto que agradecer a Dios ante la pérdida de dos de las joyas de esa corona gloriosa en la que usted también tiene engarzado su nombre, pues si con la muerte de Mirtha y de Josefina un pedacito de cada uno de nosotros se fue con ellas, su llegada a las siete décadas transfigurada en un ícono viviente de la danza mundial es un regalo formidable para todos los que la admiramos y la queremos desde la platea del teatro de su ejemplar carrera:

Aurora Bosch:

Carrera artística

Nació en La Habana, Cuba. Inició sus estudios en la Academia Alicia Alonso en 1951, donde cursó las asignaturas de Ballet Clásico, Danza Española, Danza de Carácter, Paso a Dos, Anatomía aplicada a la danza, Maquillaje y Pantomima. Se unió al Ballet Nacional de Cuba en 1956, y obtuvo la categoría de Primera Bailarina en 1967.

Profesora de ballet, con experiencia en Pedagogía de la Danza Clásica.

- Maitre Principal del Ballet Nacional de Cuba y Fundadora de la Escuela Nacional de Ballet, especializada en Metodología. Dirigió la Escuela de Ballet de La Habana.

- Graduada de Licenciatura en Historia del Arte en la Universidad de La Habana.

- Profesora Asistente en la Facultad de Danza del Instituto Superior de Arte de La Habana.

- Doctora en Ciencias de las Artes; Doctora Honoris Causa.

Maestros: Alicia Alonso, Fernando Alonso, José Parés, Magda G. Aunon, Ígor Youskévitch, Leon Fokine, Mary Skeaping, Alexandra Fedórova, Ana Ivanova, Charles Dickson.

Síntesis del repertorio

Coppélia, El lago de los cisnes, Giselle, La bella durmiente, La fille mal gardée, Grand Pas de Quatre, Las Sílfides, Apollo, Tema y Variaciones (Coreografía: George Balanchine), Jardín de lilas (Coreografía: Anthony Tudor), En la noche (Coreografía: Jerome Robbins) y Carmen, (Coreografía: Alberto Alonso); entre otros.

Premios

- Medallas de Plata y Oro en el II y III Concurso Internacional de Ballet, Varna, Bulgaria.

- Premio Especial, creado para ella por su interpretación en el rol de “Myrtha”, La Reina de las Willis/Giselle, otorgado por la Asociación de Escritores y Críticos de la Danza de París, en el Festival de los Campos Elíseos.

- Diploma “Ana Pavlova” de la Universidad de la Danza, París, Francia.

- Medalla de Oro del Instituto Nacional de Bellas Artes de México.

- Premio Internacional de las Artes “El Sagitario de Oro”, Italia.

- “Medalla al Mérito Danzario” del Consejo Brasileño de las Artes.

- Medalla 50 años miembro del Ballet Nacional de Cuba.

- Medalla Fundadora Unión Nacional de Escritores y Artistas de Cuba.

Presentaciones

Teatro de los Campos Elíseos, París, Francia; Teatro Griego de Los Angeles; Lincoln Center, Washington; Metropolitan Opera House, New York; Festival Internacional de Danza, Chicago, U.S.A; Gala Internacional de Ballet, Montecarlo, Mónaco; Festival Internacional de Danza, Grecia; Teatros de la Ópera en Beijing y Shangai, China; Teatro Bolshói, Teatro del Palacio del Kremlin, Moscú, Rusia; Compañía de Ballet del Teatro de la Ópera de Odessa, Ucrania; Compañía de Ballet del Teatro de la Ópera de Vilnius, Lituania; Teatro de Ópera y Ballet, Bucarest, Rumanía; Teatro de Ópera y Ballet, Sofía, Bulgaria; Teatro de Ópera y Ballet, Budapest, Hungría; Teatro de Ópera y Ballet, Varsovia, Polonia; Teatro de Ópera y Ballet, Praga, Checoslovaquia; Teatros de Ópera y Ballet en Leipzig y Berlín, Alemania; Teatro Liceo de Barcelona, España; Teatro del Palacio de Bellas Artes y Festival Internacional Cervantino, México; Teatro Colón, Buenos Aires, Argentina; Teatro Municipal de Santiago de Chile; Teatro Municipal de Río de Janeiro, Brasil.

Maestra invitada (coach)

- Ballet del Rhin, Mulhouse y Escuela en Strassburg, Francia; Real Ballet de Dinamarca y Escuela, Copenhagen, Dinamarca; Compañía de Ballet del Teatro de la Ópera, Zurich, Suiza; Escuela de la Compañía de Ballet de San Francisco y Ballet de Pittsburgh; Cursos de Verano en la Escuela del Boston Ballet, U.S.A; Compañía de Ballet del Teatro de la Ópera, Viena, Austria; Compañía del Ballet Nacional y Escuela de México; Instituto Colombiano de Ballet, Cali, Colombia; Compañía de Ballet del Teatro de la Ópera y Escuela, Budapest, Hungría; Central School of Ballet y English National Ballet, Londres, U.K; Brussel´s Dance Center, Bélgica; Compañía Nacional de Bailado, Lisboa, Portugal; Ballet Nacional de España; Instituto del Teatro de Barcelona; Centro Andaluz de Danza, Sevilla; Compañía Nacional de Danza, Compañía de Víctor Ullate, Conservatorios Profesionales de Danza, Departamento de Danza “Alicia Alonso” Universidad Complutense, Asociación de Profesionales de la Danza, José Antonio y los Ballets Españoles, todos en Madrid, España; Fábrica de Arte en Buenos Aires; Compañía de Ballet Estable del Teatro Colón, Buenos Aires, Argentina.

- Directora Artística y Bailarina Invitada del Ballet Nacional de México.

- Miembro del Jurado en el XIII, XXV, XXVI y XXVII Concurso Internacional de Ballet de Varna, Bulgaria.

- Ha participado como Bailarina y Maitre, desde su inicio, en los Festivales Internacionales de Ballet efectuados en La Habana, Cuba.

- Miembro Fundador de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba, Miembro Emérito de la Sección de Artes Escénicas. Vicepresidente de la Asociación y Presidente de la Sección de Artes Escénicas durante dos períodos.

Testimonios de críticos de danza

“Hay que retener el nombre de esa bailarina: Aurora Bosch. Por poco que la suerte no le sea contraria, mañana será sin duda una gran estrella: es bella, sabia y sensible. Fue la revelación de las noches cubanas en París”.

Paul Bourcier
Les Nouvelles Literaries. París, 1966

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“Aurora Bosch, una Reina de las Willis como no se ha visto jamás en París, desbordante de elasticidad, ligereza y virtuosismo; sus grand jetés son incomparables”.

René Sirvin
L’Aurore. París, 1966

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“Aurora Bosch, la autoritaria Reina de las Willis, con extraordinarios grand jetés y brillante técnica”.
Ana Kisselgoff
The New York Times. New York, 1966

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“Aurora Bosch, una brillante bailarina, altanera, de estilo purismo”.

Claude Baigner
Le Figaro. París, 1966

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“Por el momento, Aurora Bosch es la más madura y completa. Tiene bien puesto el nombre de Aurora; nunca deja de iluminar el escenario. Su técnica es deslumbrante, pero nunca obstructiva (...)

“Ahora me pareció tener más dominio de su esencialmente atemorizante papel de la Reina de las Willis. Ha estado esta temporada en tremenda forma. Su actuación en Majísimo fue electrizante y me vi en dificultades tratando de obedecer mi regla de no dar gritos de ‘¡Bravo!’ mientras estaba bailando. Es ahora, en este artículo, que doy el grito: ¡Bravo, Aurora!”.

Arnold Haskell
Revista del Granma. La Habana, 1967

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“Aunque todas las figuras principales del Ballet Nacional de México participaron en la representación de Cascanueces, ésta alcanzó el nivel del gran arte al final, con una extraordinaria aparición de Aurora Bosch, bailarina invitada (...). Su técnica, aunque siempre asombrosa, nunca es usada en exceso, sino dentro del contexto de la obra que interpreta”.

John Fealy
Dance Magazine. New York, 1970

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Y para complacer a tanta gente que se regocija con su permanencia entre nosotros, voy a descorrer las cortinas del teatro de su ejemplar carrera para que sea usted misma la que nos dé más detalles de su fructífura vida:

¿En qué momento y dónde la niña Aurora Bosch se enamoró del ballet y decidió dedicarle su vida entera?

Tenía ocho años de edad y solía entretenerme frente a un espejo colocándome alguna tela, digamos algo así como una toalla o sábana; por supuesto, sola, sin que nadie me viera.

Un día mi abuela leyó en un periódico que ofrecían treinta becas para estudiar ballet a niñas de Escuelas Públicas, y ella y mi mamá acordaron que yo me presentara, y mi abuela me llevó.

Obtuve una de las treinta becas para estudiar ballet en la Academia Alicia Alonso, y a partir de ese momento nació en mí una felicidad muy especial.

En tiempos difíciles para el ballet en Cuba, antes de 1959, Alicia la llevó con ella para los Estados Unidos, junto a Loipa, Josefina, Mirta, y Ramona y Margarita de Sáa; ¿qué recuerda de esas presentaciones fuera de Cuba a tan temprana edad?

Fue para mí un regocijo enorme bailar junto a mis compañeras, así como compartir escenario con otros bailarines que acudieron para disfrutar la experiencia de bailar una obra puesta en escena por Alicia Alonso.

En 1967 usted fue promovida a “Primera Bailarina” del Ballet Nacional de Cuba, a los 25 años de edad; ¿fue una promoción tardía, o justo cuando pensaba que ya se la merecía?


Recibir una categoría de esa envergadura representó para mí una alegría inmensa. Fue bonito y necesario recorrer desde el cuerpo de baile hasta obtener ese reconocimiento. Sentir en el escenario, cada vez que bailaba, desde el más pequeño papel hasta el de mayor responsabilidad, la realización de mi vida professional, y puedo decir que sentí siempre la satisfacción de disfrutar y emocionarme, como también de ser capaz de producir felicidad en el público al verme bailar en cada entrega.

¿Cuál ha sido su rol preferido, con el que se ha sentido más complacida e identificada?

Siempre me gustaba bailar; no tenía preferencias especiales. Fue fascinante desdoblarse cada vez en un personaje diferente. Después de agradecer los aplausos y satisfecha de haber vivido esos momentos, mi propósito siempre fue que cada próxima función fuera mejor.

Reconozco que el premio creado para mí en 1966, por la interpretación de Myrtha, la Reina de las Wilis, en el ballet Giselle, y el Diploma de la Universidad de la Danza “Ana Pávlova”, ambos en París, dejaron en mí una huella hermosa.

¿Cuál ha sido el partenaire con el que mejor se ha llevado bailando?

Nunca sentí predilección especial por algún partenaire. Ensayábamos mucho, procurando la correcta realización artístico-técnica, y como rasgo característico de la Escuela Cubana de Ballet, nuestro diálogo era recíproco. Resultó que tuve la satisfacción de bailar con partenaires que fueron mis alumnos.

A la luz de hoy, ¿qué piensa de las U.M.A.P, adonde fueron a parar varios bailarines del B.N.C, y de la presencia de homosexuales en el ballet?

Pienso que las UMAP no debieron existir. Considero que lo más importante, en la bailarina y el bailarín, es ser buen artista, y que para eso la máxima premisa es ser un buen ser humano.

¿Qué representan para usted Alicia y Fernando Alonso? ¿Y Alberto Alonso?

Alicia Alonso, Fernando Alonso y Alberto Alonso representan para mí un valioso y enorme ejemplo, como fundadores del ballet en Cuba, que con dedicación y amor pudieron proporcionar a la sociedad cubana e internacional el acercamiento a una manifestación cultural que reúne, así mismo, otras artes. Su legado perdurará en la Historia de la Danza.

¿Se siente deudora de alguien en especial en tu carrera?

Deudora no, agradecida sí: A mi familia, a los fundadores del Ballet Nacional de Cuba; a todos los maestros que contribuyeron con sus enseñanzas a mi desarrollo artístico, disciplina y ética profesional.


¿Supo con certeza cuándo debía detenerse como bailarina?

Considero que he sido exigente en cumplir con rigor mi profesión. En cierto momento me di cuenta de que tenía limitaciones físicas para dar, como siempre me propuse, lo mejor de mí, y quise que me recordaran en mi esplendor, en mis mejores tiempos.

¿Cómo reaccionó Alicia ante su solicitud de retiro?

No hubo tal reacción, pues no hubo retiro; siempre me gustó impartir clases y también estaba preparada para ser maitre. Aunque la actividad es distinta, siento que bailo a través de los alumnos y profesionales con los cuales comparto mi experiencia.

¿Cuántos años hace que no baila?; ¿no siente nostalgia?

Bueno, de bailar ballet, aproximadamente 26 años, desde que bailé La Cachucha, un solo interpretado por Fanny Esler en La Habana. No obstante, como también me gusta bailar la música cubana, de vez en cuando bailo y disfruto.

Es una de “las Cuatro Joyas” del ballet cubano, y juntas interpretaron más de una vez el ballet Grand Pas de Quatre ; ¿hubo rivalidades y celos artísticos entre ustedes cuando bailaban, como entre las bailarinas para las que fue concebido?


No recuerdo haber sentido rivalidad entre nosotras cuatro; por el contrario, en múltiples ocasiones nos ayudábamos con consejos y correcciones. Cada una tenía su personalidad, pero, en conjunto, las cuatro conteníamos los elementos de la Escuela Cubana de Ballet.

La muerte de Mirta y de Josefina debe haber sido un golpe muy duro para usted y para Loipa…

La ausencia física de Mirta y Josefina tuvo un impacto de mucha tristeza para Loipa y para mí, pero no estuvimos solas, ya que lo sintió también el público y nuestros compañeros de la danza, todos. Ellas siempre están presentes.

¿Le pareció justa y acertada la reciente decisión de nombrar a la primera bailarina Viengsay Valdés como directora artística del Ballet Nacional de Cuba?

La responsabilidad asignada a Viengsay Valdés como sub-directora artística ha sido recibida por todos los miembros de la compañía con el deseo de apoyarla de la mejor manera, que significa tener presente nuestro legado y seguir contribuyendo a los éxitos del B.N.C.

¿Qué funciones realiza actualmente Aurora Bosch?

Continúo con mis funciones como maitre.

¿Podría decirse que enseñar es un arte para usted?


Sí, es un arte para mí, y considero también que es una gran responsabilidad, pues, como decía el maestro Fernando Alonso: “El maestro forma artistas”.

Si tuviera el poder y los medios, ¿qué proyectos llevaría a cabo sin pensarlo dos veces?

En mi vida siempre he tratado de pretender las cosas que están dentro de mis posibilidades.

¿Qué pregunta nunca le han hecho que le gustaría que yo le hiciera en esta entrevista?

La dejo a su elección. Saludos cordiales,
Aurora Bosch


Aurora, entonces le tomo la palabra:

Si la invitaran a venir al Festival Internacional de Ballet de Miami, para recibir el más que merecido Premio “Una vida por la Danza”, ¿vendría usted?

Efectivamente, nunca me han hecho esa pregunta. En cuanto a la idea de recibir el Premio “Una vida por la Danza”, lo cual mucho agradezco, este año tengo mi agenda comprometida.


Nota del entrevistador: Es bueno soñar, porque muchas veces los sueños se hacen realidad, y Aurora Bosch, sin lugar a dudas, se lo merece.



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Día del 35 aniversario del debut de Alicia Alonso en el personaje de Giselle, ocasión en que bailó con Esquivel como Albrecht, Antonio Gades como Hilarión y Aurora Bosch como Reina de las Wilis. En esa ocasión, Alicia Alonso fue homenajeada en escena por tres de sus antiguos Albrecht: Anton Dolin, Igor Youskevitch y Azari Plisetski. Ese día, Dolin ciñó la cabeza de Alicia con una corona de laurel, se aprecia en la fotografía.

La función fue en el Gran Teatro de La Habana Alicia Alonso, el 2 de noviembre de 1978.  (Pedro Simón)

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