Sunday, December 2, 2018

Los trenes se demoran. Capítulo 22 (novela de Liset Lantigua)

Notal del blog: Agradezco a Liset Lantigua que comparta con los lectores, un fragmento de su más reciente novela Los trenes se demoran.

Se puede adquirir en los websites
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Ma no sabe qué hacer.

Tiene sueño pero teme quedarse dormida y descuidar la vigilia.

Tiene ganas de cerrar los ojos y pensar en Esteban como pensó hace siglos, cuando lo vio en el mirador.

Ese día, el hechicero acababa de llegar al bosque, la gente lo vio con un enjambre de retazos de tela a la zaga.

Ese día, Hugo habló de los sueños y de los deseos en la glorieta. Y Ma se acuerda. Y recuerda que quiso quedarse y que se quedó. Y también recuerda que luego tuvo ganas de desear el amor, porque Hugo había dicho que ese deseo hacía mejor a la gente.

«Nosotros le damos un calor bueno a la tierra cuando amamos. El suelo no recibe bien a los que no aman.

Dijo que lastimar a una persona por desamor era lo mismo que anotar, en los futuros ciclos, un desbordamiento o un estallido.

«Esa es la repercusión, porque quien ha sido herido derrama mucha tristeza, mucha vergüenza sobre la tierra. Sin llorar, sin dar alaridos, quien sufre de desamor carga una sonda de aire y va librando la pena por ella. Entonces la tierra se traga la sangre de los que han sido olvidados y hace de su piel un sitio de desierto en el que los hombres antiguos volvían a llorar a sus muertos, porque al pisarlo sabían que era sagrado el piso hosco que había nacido del desamor.

«Muchos tuvieron el valor de amarse otra vez en ese lugar y vieron florecer los peñascos de roca fría, y volvieron a cosechar el maíz y el trigo en el suelo que ya no conocía semilla. Pero de todas formas, reverdecido o no, ese seguía siendo un sitio agonizante».

«Eso pasa con los seres humanos —dijo Hugo—, el amor los constituye, el desamor los golpea y les deja la piel contrita. Adentro el desamor abre zanjas por las que no corre agua, y el suelo se cubre con una sal gruesa».

Habló de todo esto, porque Luisa, en ese tiempo, había llorado cerca de la quebrada durante nueve noches.

Lloró porque el hombre que había amado le dijo —un día en que ella había liberado una docena de pájaros de una de esas jaulas que se heredan—, que ellos no querían lo mismo, que era mejor no verse.

Después, la quebrada se puso oscura y bajó más aún, como buscando a su madre de aguas, que seguro le habló, como hacen las madres en estos casos.

Le habló tan suave, tan delicadamente, que Luisa dejó de llorar el desamor aquel.

Y Ma, conmovida, deseó hacerle bien a la tierra amándole hasta los huesos. Por eso cuando Esteban la miró y luego bordeó su cintura como subido a un barco en un puerto anaranjado de madera, lo amó.

Y trajo a Eva a su cuerpo.

Lo amó como se ama cuando no ha habido herida en la tierra que ponga a llorar los caminos o seque el mundo.

Así lo amó.







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Los trenes se demoran

Eva, la joven protagonista de esta historia recibe cartas de amor anónimas que la llevan a lo largo de la narración a ahondarse en la búsqueda implacable del autor de las epístolas. Los personajes de Los trenes se demoran parecen marcados por la incansable espera. Cada despedida se convierte en la carga del dolor por aquellos que se desvanecen, pero al mismo tiempo, el dolor y la pérdida forjan la esperanza en cada uno de ellos, creen en la nobleza de la magia y aquello que los une, aquello que los mantiene cerca, es la posibilidad de poder reencontrarse con los que se fueron detrás de viejas promesas.





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Liset Lantigua: Poeta y narradora cubano-ecuatoriana nacida en Los Arabos, Matanzas, Cuba, en 1976. Escritora de literatura infantil y juvenil, biblióloga, profesora de Literatura y editora. Su obra ha recibido reconocimientos como Lista de Honor IBBY 2009 por su novela Y si viene la guerra (Grupo Editorial Norma, 2006), y el Premio Nacional de Novela Darío Guevara Mayorga, de Ecuador, por Contigo en la luna (Grupo Editorial Norma, 2009) y por Me llamo Trece (Alfaguara, 2013). Entre otros libros suyos están Gato ama a Lola (Alfaguara, 2011), Ahora que somos invisibles (Alfaguara, 2010), Estas son mis manos (Pearson, Chile, 2012), El papá pintor (Altea-Alfaguara, Perú, 2012), Mi casa no es un naufragio (Alfaguara, 2012), Quiero ese beso (Zonacuario, 2013), Sofi, tu mirada (Edinun, 2016), Princesa Cochi, (Loqueleo 2016), Ana Delcirco de Findelmundo (Edinun, 2017) Metrópoli y otras muertes (Libresa 2017), Ancla (Amargord, 2017). El nido infinito, (Deidayvuelta, 2017), Los trenes se demoran (Planeta Lector Colombia, 2018). Es Máster en Edición por la Universidad Autónoma de Barcelona.


https://www.planetadelibros.com/libro-los-trenes-se-demoran/287833

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