Monday, November 12, 2018

José Barrios: flamenco total (por Wilfredo A. Ramos)


La ciudad de Miami se ha ido convirtiendo, poco a poco, en un puerto seguro para artistas y agrupaciones que cultivan el Arte Flamenco, venidos de la península Ibérica. Festivales anuales que agrupan a lo mejor de lo mejor de ese gran mundo de bailaores, cantaores y músicos, se realizan en escenarios de esta ciudad, amén de presentaciones individuales de cultivadores de este fascinante arte, que nos visitan a través de todo el año y que hacen las delicias de un público conocedor en gran medida de este quehacer artístico.


Como muestra de lo anterior, hemos contado con la presencia nuevamente en la ciudad, en el escenario del Miami Dade County Auditorium, los días 3 y 4 del presente mes de Noviembre, del excelente bailaor cordobés José Barrios, quien procedente de Cuba, después de su participación en el XXVI Festival Internacional de Ballet de la Habana, compartiendo escenario con la cubana Compañia de Lizt Alfonso, llega a nuestra ciudad con su espectáculo “Reditum”.

Barrios, nacido en la ciudad española de Córdoba, inicia en ella sus estudios de baile, continuándolos en Madrid y Sevilla. Entre sus profesores se cuentan La China, Manolo Marín y Domingo Ortega entre otros. Sus inicios en la vida artística se realizarán a través de tablaos y festivales flamencos en Andalucía. Durante algún tiempo forma parte del Boston Flamenco Ballet, iniciando así su andar por tierras de los Estados Unidos, en donde baila y hace sus primeros trabajos coreográficos. Más tarde parte hacia Japón, contratado por Spain Kikaku, bailando junto a Belén Maya en el Festival Jal Kyoto, manteniéndose entre esta ciudad y Osaka, realizando clases y talleres, mientras hace presentaciones artísticas en múltiples escenarios del país. Regresa a Madrid y trabaja con las compañías de Blanca del Rey, Suite Española, Rafael Amargo, Domingo Ortega, María Pagés entre otras, en las cuales baila y monta diversos trabajos coreográficos. Se ha presentado también en escenarios de Marruecos, Egipto, Argelia, Colombia, Chile, China y Rusia. Bajo su autoría aparecen los trabajos “Concierto-Aire de Abajo (2007), “Básicamente Flamenco” (2009), “Por si acaso amanece” (2010), “Flamenco Algarabía” (2012), “Vino Amargo” y “A solas con él” (2014) y “Reditum” (2017).


Es este último espectáculo, el que nos ocupa, y que hizo vibrar cada tabla del escenario, provocando atronadores aplausos por parte del público asistente. Trabajo casi de cámara, en el cual participan dos maravillosas cantaoras, Caridad Vega y Sara Coréa, de potentes y bien timbradas voces, cada una con sus propios registros y color, creando el ambiente propicio para la explosión de cantes, desde los más alegres y bullangueros, hasta los más íntimos y tristes. Además tres magníficos músicos: Isaac Muñoz en la guitarra, Víctor Guadiana, en el violín y Luis Dorado en el set de percusión, cual de ellos más virtuoso en el manejo e interpretación de sus instrumentos. Si bien la indespensable guitarra marcaba el ritmo y el corazón de esta música a la que este instrumento le es imprescindible, el sonido del violín le proporcionaba al mismo tiempo un aire lírico, el cual daba un toque de amplitud hacia otros sonidos no propios del flamenco, pero que se imbricaban en perfecta armonía, regalándonos tanto la tristeza como la pasión que este fabuloso instrumento puede ofrecer. Por último, desde el pequeño set de percusión, formado por cajón, tumbadoras, platillos e instrumentos percutivos electrónicos, nos llegaba el ritmo que define al flamenco, el que nos pone a palmear, a cantar, a bailar y que sin duda marca la intensidad de esta música que nos va llevando hacia un estado de excitación muy difícil de contener.


... y como centro de este aquelarre de pasión flamenca, José Barrios, quien carga sobre sus hombros la responsabilidad de dirigir, coreografiar y protagonizar un espectáculo concebido a su medida, en donde hace un derroche de sus dotes de bailaor, pero también de actor, ya que a través de la ejecución de sus bailes nos va ofreciendo las oportunas emociones y estados de ánimos que cada interpretación requiere. Hablar de la fuerza de su zapateao, que hace temblar el escenario, es hablar de la perfección en el dominio de una técnica fuerte y precisa, su taconeo puede llevar toda la fuerza de un volcán o puede ser tan ligera como el susurro del viento, domina sus pies con la pasión de su corazón, el cual entrega en la escena. Si sus pies lo unen a la tierra, sus brazos lo elevan cual alas en el aire, su braceo es exquisito, fuerte, sublime, con un amaneramiento viril y a la vez un tanto femenino, el cual crea una bendita ambiguedad en la cual se ven reflejadas las dos partes que definen a este danzar, el de la sensual hembra y el impulsivo macho, y todo esto coronado con un trabajo de manos minucioso, vital, que hablan por si solas, que vuelan como palomas. Barrios baila con cada parte de su cuerpo y en cada una de ellas muestra una destreza inaudita, integrándolas todas a un solo objetivo: danzar.


El programa estuvo formado por los siguientes cuadros; “Caminante”, en donde el propio Barrios incorpora la lectura de versos del gran autor español Antonio Machado, a quien va dedicado el espectáculo; “Somos pólvora” (Bulería), con la vitalidad propia de este palo, el bailaor nos inicia en la fuerza de su baile; “Voz primera” (Martinete-Rondeña), aquí el exquisito taconeo de sus pies alcanza una gran intensidad expresiva de angustia, de dolor; “Tu compañía” (Farruca), dejando mostrar toda la tristeza y gravedad que estos ritmos proporcionan mientras Barrios derrochaba sentimiento y actuación; “Cordón umbilical” (Alegrías de Córdoba-Mirabrás), en donde como bien el nombre de este palo indica, se hace presente toda la alegría que esta cultura respira; “Ausencia” (Vidalita), el sentir hondo de la tristeza marcando cada paso, cada acción, ligándose a los antiguos ritmos sudamericanos; “Caminamos” (Bulería), vuelta a la alegría y fuerza, propia de esta cultura y bailada de manera arrogante y contagiosa; “Cambalache” (Tanguillos), donde incorporan diálogos entre cantaoras y Barrios, con tonos de crítica social, mientras este vivaz ritmo que proviene del Tango Flamenco, lleva al paroxismo del cante y el baile; “Secuelas” (Bulerías por Soleá), que en su diferencia con la Buleria, nos regala una entrada contenida que va tomando fuerza hasta desembocar en todo un vendaval de ritmo y movimiento; llegando al final con “Reditum”, que da título al espectáculo, último cuadro que desemboca en una Rumba con coplas por bulerías, evocando toda la fuerza de un tablao flamenco, con sus cantes, sus bailes, sus demostraciones individuales, sus retos, de los que no escaparon ni los músicos convidados a marcar unos pasos, ante un entusiasmado auditorio, que seguro estoy, a esas alturas, deseaba subir al escenario y participar de esa divina fiesta que se produce al son de la música, del cante y del baile flamenco.


Debemos destacar que Barrios para sus interpretaciones va realizando cambios de algunas prendas de vestuario que se encuentran diseminadas por la escena, lo que le da el apoyo dramático a cada cuadro, completando así su labor actoral, pero el momento especial se nos presenta cuando viste una saya negra con larga cola, al uso de las utilizadas por las bailaoras, para así dar inicio a una danza de una fuerza expresiva espectacular. En escena vemos una batalla entre el hombre y la falda, que muestra su lado pasional y su parte fiera, la prenda pierde su significado para convertirse en el oponente, en el competidor a quien hay que vencer. Nunca una falda fue tan agresiva, tan masculina, tan humana.

No podemos pasar por alto el trabajo de todo el equipo técnico que acompaña a Barrios en este espectáculo: en el diseño de sonido Oscar Gálvez, el de luces a cargo de Arco Visuales, la producción de Begoña Fernández, la dirección musical y composición de Isaac Muñox, quienes hacen que todos podamos disfrutar de una interesante e intensa muestra de lo mucho que la cultura flamenca tiene para mostrar con sus arte, que es un regalo al mundo. Gracias, una vez más a todos por su entrega, y en especial a José Barrios por su arte, por su pasión, por entregarnos su cultura con total amor y profesionalidad. Que se repita!



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Ver textos anteriores de Wilfredo A. Ramos, en el blog

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