Tuesday, September 25, 2018

“Cantata”, de Iván Tenorio, denostada, incomprendida e imprescindible después… (por Angel Padrón Hernández)

Texto publicado originalmente en el blog de arte Damas 314. Agradezco a su autor Angel Padrón Hernández, que lo comparta aquí.


"Cantata” fue estrenada por el Ballet de Camagüey, el 9 de abril de 1971, en el Teatro Principal de Camagüey, con diseño de Otto Chaviano, fue una de las coreografías más emblemáticas, que dotó a la compañía agramontina de una prosapia y categoría internacional notoria.

Después de “Cantata”, el Ballet de Camagüey alcanzó el pináculo del prestigio y la originalidad. Primero fue un proyecto de Iván Tenorio para el Ballet Nacional de Cuba, compañía de la cual provenía el coreógrafo, pero que por lo ambicioso del trabajo en sí y por no tener Iván en ese entonces una obra que lo avalara como coreógrafo no fue realizado. Anteriormente, él había creado “Adagio para dos”, sobre la imposibilidad de amar cuando los amantes están inmersos en medio de una guerra e “Introducción a una idea”, que aborda problemáticas relacionados con la dialéctica.

Iván aprovecha la posibilidad de montar su proyecto coreográfico en Camagüey con el nombre inicial de “Juegos Profanos”, título que no gustó a cierta parte de la oficialidad cultural del Camagüey. Es conocida la polémica que se desató cuando se estrenó y de “Juego Profanos”, terminó llamándose “Cantata”, incluso el ballet fue retirado de la escena por festinadas consideraciones y provincianos criterios que lo tildaron de obsceno, inmoral, etc. Luego, la historia demostró que sin dudas “Cantata” es de las mejores creaciones contemporáneas que se ha dado el lujo de tener en su repertorio el Ballet de Camagüey. Fue muy bien acogido a nivel internacional y obtuvo excelentes críticas. En los diferentes escenarios donde la compañía bailó “Cantata” fue exitosamente aclamada. Además, demostró que el Ballet de Camagüey estaba bien preparado no solo para los grandes clásicos, sino para propuestas contemporáneas que al final le dieron una especial “identidad” a la agrupación danzaría.

El tema de “Cantata” trata- y lo consigue-, de establecer una línea analógica entre los textos profanos de las canciones de la “Carmina Burana· del músico Karl Orff, compuesta por veintidós canciones de las 25 de la obra original, y el desarrollo de la vida del hombre a través del tiempo, así como la evolución de la vida del mismo y el descubrimiento del amor. Basado en esta idea Iván Tenorio tejió la estructura coreográfica, utilizando un cuerpo de baile compuesto por nueve bailarines, que acompañan cinco solistas, el primero actuando como personaje colectivo y siguiendo una línea homogénea. "Cantata" se divide en tres partes:
  • El nacimiento del ser humano,
  • Infancia y Adolescencia,
  • El hombre reconociéndose como ser humano.
El tema central es plasmar la lucha del ser humano en contradicción consigo mismo, el cuerpo de baile representa al ser humano, los tres solistas el mundo de las ideas y la espiritualidad y el tercero la vulgaridad y lo grotesco. Esta es básicamente la estructura del discurso coreográfico. La estremecedora música de Karl Orff funciona como un código propio, interactuando con la danza, una veces en forma de apoyatura, otras de forma contrapuesta al mismo movimiento. El lenguaje coreográfico contemporáneo se utilizó en esta genial obra como asimilación de diversos signos como: el gestus social y la expresión corporal y algunos recursos teatrales de Grotowski como “desnudamiento sacrifical del actor ante un espectador que ve ante si sus preocupaciones, sus aspectos más recónditos, en la esperanza confesada de la redención colectiva”. Las asimetrías y las simetrías del entramado coreográfico que Tenorio utilizó en "Cantata" estaban con toda intención puestas en función de esta ambiente ritual. En esta obra Tenorio expone la vida como una trayectoria dolorosa, o sea la vida con su ritual y su permanente contradicción consigo misma. La escenografía proponía un ambiente salvaje, desde una visión microscópica de la vida, partiendo de la célula como primera imagen. Un aspecto visual de lo que producía a nivel coreográfico este ballet estaba dado por la magistral escenografía. Un excelente diseño abstracto simulaba como un encaje selvático y primitivo que pendía de lo alto del escenario en ondulaciones, creando como una especie de hongo gigantesco y atómico que acentuaba la narración coreográfica. Memorables el solo del “adolescente” o el inusual “Trío” que tenía un trazado coreográfico irrepetible. Eran cuarenta y cinco minutos plagados de una excelente coreografía donde ningún movimiento era gratuito, y donde cada desplazamiento de los bailarines por la escena tenía una intención dramática y dancística emotiva, y sustentada en el propósito conceptual de la obra. Funciones memorables de “Cantata” atesoramos en nuestra memoria todos los que pudimos disfrutar de esa gran joya coreográfica que es una lástima que ya no exista en el repertorio actual de la compañía.

“Juegos Profanos”, devenido en “Cantata” dejó muy mal parados a todos aquellos que lo apostrofaron con los peores dicterios y anatemas, dejando claro, cuando se convirtió en una carta de presentación del Ballet de Camagüey, que el buen arte triunfa por encima de la tozudez y la visión mediocre de cierta burocracia. Es sin dudas una obra maestra de Iván Tenorio, donde se conjugaron ideas, y conceptos de conformar un espectáculo dancístico inusual, de una contemporaneidad para la que quizás en ese entonces, todavía muchos espectadores no estaban preparados. Una joya que los que vivimos para verla siempre atesoraremos en nuestra memoria como esos recuerdos imborrables y muchas veces necesarios para vivir.


Años después del estreno, Ivan Tenorio se refirió a su obra "Cantata" de la siguiente manera:
Yo no podría traducir en palabras lo que Cantata significa. Cuando digo que es la historia del sentimiento, de lo que el hombre siente, sólo me estoy aproximando. En Cantata llego a madurar toda una serie de factores presentes en mi formación. Buscaba un vocabulario, penetrar en el lenguaje clásico y dominarlo, para presentar un movimiento fuerte, explosivo. Cantata no fue mi primera obra, pero no es sino con ella que yo decido ser coreógrafo. (Ver El legado de Iván Tenorio)


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Una mirada a la obra de Iván Tenorio




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Iván Tenorio falleció en La Habana, el 31 de octubre de 2014, a los 73 años de edad. 

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