Wednesday, January 17, 2018

Hemingway y Walker Evans en La Habana (por Carlos A. Peón-Casas)


Hemingway y Walker Evans, amigos por una vez,
 en las tórridas noches habaneras de 1933

por Carlos A. Peón-Casas


Aunque los biógrafos, incluyendo al tan inclusivo Baker, se callan este minuto en las biografías mas consultadas sobre Papa, el ya talentoso escritor, y Evans, el fotógrafo también norteamericano, tuvieron una especial cercanía de tres semanas en La Habana de la primavera del 33, justo en los meses finales del muy conocido machadato, cuando el primero de los tres hombres fuertes de la historia de Cuba, Gerardo Machado, ex general de las guerras contra España, y devenido desde 1925, presidente constitucional de la nación caribeña, ya en sus días finales como gobernante, regia con mano dura los destinos de la Isla.

En abril de aquel año, cuando la luna llena era mas esplendorosa, Hemingway había cruzado a la Habana desde Key West a bordo del Anita, el yate propiedad de su amigo Russell, alquilado al ultimo citado, como en otras incursiones, para una temporada de pesca en la Corriente del Golfo, off the Morro, en pos de los tan ansiados y potentes marlins a los que el escritor se había aficionado no mas instalarse a vivir en los predios floridanos unos pocos años atrás.

Un mes después, arribaba Walker Evans a la Habana, con un inminente proyecto fotográfico que ilustraría un muy polémico libro: The Crime of Cuba, del también escritor norteamericano Carlton Beals, sobre el impopular régimen de Machado.

El encuentro entre ambos artistas lo propició, un periodista hasta aquí anónimo, ofrecido como contacto en La Habana por el propio Beals a Evans, según lo narra el periodista David González en un reciente articulo(1) publicado en el prestigioso The New York Times.

A partir de ese minuto, la cercanía entre ambos creadores fue instantánea, pero especialmente para Evans, quien por mucho tiempo había sido un secreto admirador el escritor desde sus tiempos en Paris:
Yo pase unos días maravillosos con Hemingway (…) Tomando todas las noches. El estaba a su aire … y necesitaba de un compañero para beber, y yo ocupe ese espacio por dos semanas(2).
Ciertamente las noches habaneras serían propicias para aquellos interminables encuentros con bebedizos diversos, en los mas populares bares de la época, donde ya Hemingway era asiduo, hasta el punto que los encuentros alcohólicos donde ambos amigos pretendieron arreglar el mundo(3), hicieron acuñar a Guillermo Cabrera Infante, la famosa frase apócrifa: “los diez días que estremecieron a Bacardi” , en alusión al mismo periodo en que Hemingway y Evans se dedicaron, entre otras cosas, a beber ron; pero lo cierto era que el escritor dedicaba mucho mas tiempo, cada día, a las lides piscatorias, a las que Evans no parece haberse sumado, especialmente en aquella temporada que duraría hasta el mes de Julio, una anécdota con final no muy feliz de aquellas interminables sesiones de pesca, nos la narra Baker:
Más allá del Morro, el 6 de julio Ernest enganchó un marlín de 750 libras. La lucha duro una hora y media y cubrió un área de unas ocho millas, en apretado y lento movimiento circular al nivel de las veinte brazas, ganando una yarda o dos de línea en cada giro. Ya había cogido un segundo aire cuando la vara se partió y perdió el pez … Ernest se encolerizó por mas de media hora. Pero su orgullo pronto volvió a su nivel. Había estado con el pez más de lo que ninguno con menos habilidad habría durado antes de darse por vencido(5).
Evans, por su parte, pasaba los días recorriendo la ciudad y tomando sus fotos, que llegaron a sumar unas cuatrocientas instantáneas , todas ellas, una muy fiel ilustración de la situación política y social de aquel minuto, preñado de amenazas sin cuento a quien como el atrevido fotógrafo, intentara graficar los estertores del régimen machadista:
Evans tomó el pulso de aquel super cargado clima político en sus primeros días allí (…) donde un simple viaje en ómnibus podía convertirse en motivo de intrigas, como el de quien sabe quien podía vigilarlo al tratar de contactar con las figuras de la oposición. Al mismo tiempo la ciudad lo atemorizaba(6).
Ante el temor de que su trabajo fuera incautado, Evans confió a Hemingway una parte importante de aquellas fotos ya reveladas, que el autor de Tener o no tener, la novela que ilustra con fruición aquel minuto y en la que trabajaba entonces, llevo consigo a Key West a bordo del Anita, evitando así que fueron requisadas .

Aquellas impresiones fotográficas durmieron el sueño del olvido, en una trastera del Sloppy Joe's, el bar de su amigo Russell en Key West, hasta que hace muy poco, 46 de aquellas fueron rescatadas y ofrecidas en publica subasta por el actual dueño de la colección: Benjamin Bruce, que heredo de su padre: Telly Otto Bruce, amigo intimo de Hemingway de aquella época.

La dictadura machadista caería finalmente en el mes de agosto de aquel mismo año, justamente unos días después que Hemingway viniera nuevamente a La Habana(7), el 4 de agosto, a tomar el vapor Reina de la Pacifica, que lo llevaría a Santander, en su primer trayecto rumbo al safari africano que experimentara aquel año con su esposa Pauline. Las fotos de Evans verían la luz igualmente en el libro ya citado, unos días posteriores al fin del temible machadato.

Casi veinte años después, Hemingway aludía en carta a un amigo común, sobre aquella especial cercanía habanera con Evans, y apuntaba que no tiene claro si Evans le debe algún dinero pero si recuerdo claramente que buena gente era y como llevo sus fotos, o las copias de aquellas, en el viejo Anita a Cayo Hueso(8). Por su parte Evans habría de declarar tiempo después y con nostalgia incluida que: “Cuba es un gran lugar y siento mucho no volver allí otra vez(9)”. Hemingway y Evans no volvieron a coincidir nunca mas(10).




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  1. Walker Evans's Cuba via Ernest Hemingway. The New York Times. Nov 7. 2017
  2. Ibíd.
  3. Hemingway llego a afirmar de aquellos encuentros, “no sin cierta fanfarronería”, que “trabajábamos en contra de Machado”. En El Pais. Evans y Hemingway tres semanas en la Habana. Gloria Crespo Maclennnan https://el país.com/autor/gloriacrespo/a//30NOV2017
  4. Ibid.
  5. Ernest Hemingway. A Life Story. Carlos Baker. Scribner, NY. 1969 p.244
  6. Walker Evans's Cuba via Ernest Hemingway .Op cit.
  7. Baker deja evidencia de esa corta visita y del enrarecido ambiente que se vivía en la Habana: “Cuando los Hemingway llegaron a La Habana el 4 de Agosto, la revolución izquierdista en contra del dictador Gerardo Machado, estaba por alcanzar rápidamente su climax (…) Los Hemingway estaban seguros en el Ambos Mundos, aunque Pauline y Jinny experimentaron un tiroteo cuando se aventuraron a salir a la calle. Las simpatías de Hemingway estaban con el pueblo cubano. El había dicho en privado que esperaba en Cristo que ellos se pudieran librar del vil tirano Machado”. En Ernest Hemingway. A Life Story. Op. cit. p.245
  8. Ernest Hemingway and Walker Evans: Three weeks in Cuba, 1933. February 15-April 15 2007. http: www.tfaoi.com/resourc.htm. La alusión monetaria de Hemingway, refiere a un préstamo que hiciera a Evans, por una suma de 25 dólares de la época, para que aquel alargara su estancia junto a él, por una semana mas.
  9. Ibid.
  10. Evans rememoraría aquella fugaz cercanía habanera con Hemingway al afirmar: “En mi existía una atracción instintiva hacia el y el lo sabía. Pero me mantenía receloso. Era muy reservado - no es esa la palabra- era alguien difícil a quien acercarse. Pero en cierto modo lo hice. Yo le consideraba un gran artista por entonces y a él le encantaba ese reconocimiento. Era un hombre muy inteligente, muy sensible. Pero decidí instintivamente mantener una distancia y no continuar mi amistad con él."  En El País. Evans y Hemingway tres semanas en la Habana. Op cit.

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