Thursday, November 17, 2016

Dos Poemas de Alejandro Mesa

Nota: Alejandro Mesa se estará presentando, con su libro El descenso, del que publicamos estos dos poemas, en la Feria del Libro de Miami 2016, en la sección Novedades de Editorial Silueta, junto a las escritoras María Cristina Fernández (con No nací en Castalia) y Elvira de las Casas (con La cruz de bronce). Domingo, 20 de noviembre a las 11:30 a. m., edificio 8, quinto piso, salón 8525. Miami Dade College Wolfson Campus, 300 NE Second Avenue, Miami, FL 33132.



4


Dejé de escribir el poema antes de empezarlo,
iba dirigido a ti como los anteriores.
Hubiese sido una carta y un manifiesto
(aún vigente).
Tú respondiste antes,
no habías leído ninguno desde hace tiempo;
yo te imaginaba sumergida en lagos,
en lagos míos hechos de espirales que me regalaste un día,
cuando las escogiste de entre todos los símbolos que no
            [significan nada
para que con un dibujo pudiera representar tu nombre.

Ahora soy culpable de homicidio de palabras:
magnicida.
El aborto masivo...
tantos ombligos rotos no fueron una decisión alegre.
Mi cerebro de ácido disolviendo el cráneo que se ablanda:
cabeza de plastilina que amoldo en formas ocurrentes,
aquí un elefante, una ballena, un pez...
parapléjicos dormidos alrededor de su columna de espiral,
único fragmento indisoluble.



7
(Su perfil)


Construyo un espejo con forma de círculo
para que tus letras no encuentren esquina por donde caer,
así mis burbujas correrán tras las tuyas por el camino
            [infinito de la circunferencia,
reflejarán un pasado equidistante y paralelo
del que el diámetro del espejo parecerá mediatriz,
para celebrar un aniversario cada medio año:
yo te etiqueto un cake de 720 megabytes,
un cake perfecto buscado en Google,
con tu nombre y el mío
porque tú y yo no somos los primeros con estos nombres,
así que le robo el cake a otros que tuvieron nuestros
             [nombres primero,
seleccionando de entre todos los cakes de todos los otros
             [con nombres como el nuestro
aquel que tenga su nombre y su nombre,
que son el tuyo y el mío,
uno tan grande como un disco compacto,
que amenace con bloquear tu página de facebook.
Y dibujamos parábolas simétricas sobre la línea que pasa
             [por el eje del espejo,
y contra ella rebotamos,
de modo que la recta es un segundo espejo
y tus burbujas se parezcan a las mías.
Entonces los residuos de malta y chocolate de mi boca
se mezclan con el sudor del edredón en una alquimia nueva
(muté),

inhalo y destilo,
separando mis olores conocidos,
buscando entre las capas de nicotina y semen el rastro de la
            [adenina aparentemente
duplicada,
la encuentro y la llevo por mi nariz hasta un sitio diagonal
           [de mi hemisferio derecho
para etiquetarte el nuevo olor que parí.



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