Wednesday, October 5, 2016

Algunas historias para des-creerlas… (por Carlos A. Peón-Casas)



I

Fidel Chávez.


No me lo crean a mí. Lo transcribo según me lo ha contado. En un aula de tercer grado la maestra se ha dirigido con muchísima preocupación a los padres de los pequeños a su cargo en una de las reuniones de padres. La alarma de la docente se ha suscitado cuando ha preguntado a los pequeños por el nombre completo de Fidel, a quienes los niños primero han identificado como el hermano de Raúl. La maestra no conforme con aquella respuesta les pregunta por el apellido del primero, y ya ustedes imaginan el resto, los niños le han contestado con el mismo título con que encabezo estas líneas…. La maestra no sale de su estupefacción, y pide a los padres que por favor, ilustren mejor a su prole sobre asunto tan relevante…..


II

La edad de los caballos.

Un amigo escribidor de folletines radiales, ha incluido entre los personajes de su última novela al aire, a un caballo. El asunto de tener al susodicho equino como parte de la trama, no pasaría de allí, a no ser que la acción novelada ya va para dos décadas, y a mi amigo, desconocedor del ciclo vital de los cuadrúpedos, le preocupa pifiar, sobre la duración de su “personaje”. El otro día, se encuentra con un amigo veterinario en alguna de las colas de rigor, y le espeta a boca de jarro: “fulano, ¿cuántos años vive un caballo?.” Ya se imaginarán la cara con que los miraron el resto de los coleros… aunque quedó tranquilo pues aquel le aclaró que los susodichos animales sobrepasan la veintena..y el del folletín de mi amigo es por ahora sólo un adolescente….


III

Cornudo, apaleado y contento…

Los que conocen de este cuentecito del Decamerón, descubrirán al final por qué uso su título para este mini relato. En la historia original como en la que cuento, la peor parte va para el ofendido que sin comerla ni beberla tiene que sufrir las consecuencias y a pesar de todo aparentar que está feliz… A mi personaje le pasó así el otro día en que quiso comprarle unos platanitos de fruta a un mercachifle de ocasión, a cuatro platanitos por cinco pesos, que ya no valen a peso, que se sepa. El prepotente dueño de la mercancía se negó a cambiarle algunos que no daban la talla, pero además en el colmo de la ofensa, y en un gesto intempestivo y con carga de saña añadida, le tiró en su cara, las monedas con que antes aquel le pagara. Al sorprendido comprador se le ocurrió decirle que cometía un acto de lesa estupidez, que el cliente se supone que siempre tanga la razón. El infeliz, le espetó entonces con cuanto insulto sea posible imaginar, y con gesto amenazante, intentó hasta agredirlo físicamente. Nuestro muy asustado personaje, tuvo a bien recular, por aquello de que es mejor que “allí corrí que no perecí “…por tan estúpida causa...


IV

El Pope y el Papa.

El Pope y el Papa se dieron hace poco, en La Habana, un abrazo de misericordia. Todos sus gestos fueron seguidos con fruición por cientos de comunicadores de los principales diarios del mundo. La noticia saltó inevitablemente a las primeras planas. El hecho tuvo por escenario un aeropuerto anodino, sin mucho tráfico, donde los afanosos anfitriones trataron a toda costa de pasar también a la historia, como propiciadores de un suceso reconciliatorio, que en verdad, pudo acaecer en cualquier sitio de este mundo plural, pero que la suerte, o el destino, o vaya a saberse que inenarrable y extraña circunstancia “del agua por todas partes”, lo colocó en este minuto, sobre esta Isla de corcho. El Papa dijo que de seguir así las cosas, Cuba estaría llamada a ser la Isla de la tan necesaria reconciliación; pero ciertamente, acá sólo hemos quedado como candil de la calle y oscuridad de la propia casa, en un país donde tanta gente desesperanzada, precisaría primero reencontrarse y perdonarse tantos desencuentros, tantas miserias, tantos odios recalentados al fuego de la desidia, la impotencia y el desamor por tantos y tantos años.


V

Esos sesos de puerco también tuvieron cuerpo…..

La frase no deja de ser simpática y muy real. La profirió una muy molesta clienta de uno de esos “mercaditos” estatales, en pesos cubanos donde por necesidad se abastecen los cubanos de a pie de lo que “traen”. Esta vez eran unos poco presentables sesos de puerco, una mercancía ya con su “olorcito” a carne madura, por la falta de frío en el local de expendio. Su exclamación era el reclamo por el resto de la “anatomía” del cerdo: los perniles, las paletas, etc, que por lógica tuvieron otro destino y fueron a las mesas de ya ustedes saben…en fin que esa mañana, eran los sesos, y acaso alguna discreta cabeza del siempre apetecible animalito. Catalogado por unos cantautores del momento como el “mamífero nacional” ,lo que con buena suerte, luego de una enorme “cola”, se llevarían a casa los más afortunados para la magra comida del día.


VI

¡De frente, march!

Así escucho cada mañana al jovencísimo instructor militar, “experto en infantería”, haciendo que los muchachones del Pre de la esquina, que caso son de su misma edad más o menos, repitan una y otra vez “giros, paradas en fime, despliegues…” y otra sarta de acciones que las prácticas de infantería exigen. El tema es que en esto de las marchas y contramarchas, el paso doble y todo lo demás llevamos ya casi sesenta años. Los muchachones del Pre tiene cada mañana que seguir el dictado de esta mal llamada asignatura que forma parte de su currículo, en espera de no sé sabe ya que ejército invasor..dado el actual estado de cosas en que ya nos amigamos con el “enemigo histórico”…Al final es la manera para seguir manteniendo el mito de una “invasión masiva sorpresiva”, que como el cuento de: “!ahí viene el lobo!, nadie le presta la más mínima atención….

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