Thursday, September 15, 2016

La madre, el primer amor para todos (por Christina Balinotti)


Nota del blog: Sección semanal dedicada a la familia por la Dra. Christina Balinotti (https://www.facebook.com/christina.balinotti), quien ha aceptado la invitación a compartir cada jueves, un tema relacionado con su proyecto Universidad de la Familia. Este programa académico comenzará a funcionar en Miami en enero de 2017, con un programa extenso de 45 semanas, en la Humboldt International University.
 
El texto de esta semana forma parte de su libro De Madres a Hijas, el ABC de la Familia (Alexandria Library, 2015).Los libros de la Dra. Christina Balinotti se pueden adquirir en Amazon en este enlace

Te preguntarás acerca de mi insistencia en la figura y el rol de la madre durante los primeros años de la vida humana. Su importancia es capital y muy desconocida. Encontrarás en este libro los motivos psicológicos detallados. Te diré, por ahora, que la madre es el primer amor para varones y mujeres. El primer ser el cual el cachorro humano dirige su energía, su atención. Se apoya. Al principio indaga el cuerpo materno. Explora el espacio entre los brazos que lo sostienen y el mundo a su alrededor. Con el tiempo soltará esos brazos y se atreverá a caminar solo. Mamá es el modelo y la tierra fértil para la formación de todas las relaciones futuras de su vida.

Algo de nuestra madre, encontraremos, de manera inconsciente, en la pareja que elegimos. Algo que resuena. Un eco lejano. Una mirada. Un aroma. La independencia adulta se alcanza luego de haber dependido lo suficiente de la madre durante nuestro desarrollo temprano infantil. La madre sana transforma al hijo en un ser independiente de ella, único y original. Es aquella que, mediante estimulaciones físicas y afectivas, moldea y permite el desarrollo de su personalidad. Si una persona no contó con la madre en su función transformadora sobrevendrá la enfermedad. Depresión. Dificultad para relacionarse. Imposibilidad para sentir placer. El hijo continuará buscándola en el ambiente de su vida adulta. Entre sus amigos y parejas. En la madre anciana que estará menor condición aún de proveer dicha estimulación. Será un esclavo. El hijo normal adulto. El hijo que ha tenido suficiente madre y facilitado el despegue se puede ir confiado del hogar. Hacer familia, vivir en otro país, sentirse feliz, sólo si la madre ha sabido meterse con paciencia, estimulación y presencia constante dentro de su corazón. Si ha podido establecer la distancia óptima para que el hijo se despegue cuando el tiempo llegue. Destino último. Parto final de todo ser humano.

Las madres somos esponjas

El segundo factor preponderante en el desarrollo psicológico del infante es el siguiente: La madre como agente de relajación y sosiego. Nacemos salvajes, con instintos desprolijos. Desmadejados y proclives al desasosiego. Sin auto-reguladores de la agresividad que, increíblemente, los animales poseen. La madre es, entonces, la encargada de absorber los impulsos agresivos del pequeño. De colocarlos amorosamente en su lugar. Cuando grita, llora, se retuerce. Tú lo consuelas. Le dices que todo está bien. Le cantas. Una palmadita suave en la espalda. Y así se apacigua. Si te muerde o te pega con su manito, le dices no se hace. Las madres absorbemos como esponjas los impulsos arrolladores de nuestros pequeños. La agresión como respuesta a un mundo que desconoce, a un cuerpito que no controla. Pero si tú, colega-madre, te irritas, gritas o lloras. Si eres violenta y tu ansiedad se desborda, los impulsos naturales de tu hijo se multiplicaran. Cuando llegue a la adolescencia la agresión y el conflicto serán su carta de presentación. Observemos la violencia de algunos adolescentes. ¿Qué sucede? Hemos perdido la paciencia, el arte de amar como afirma Erich Fromm en su libro homónimo. Ya no estamos en el hogar durante los primeros años de la vida del niño. Identificadas con la vida laboral del varón. Con su fuerza. Lo seguimos e imitamos. A él le ha ido muy bien en su función expansionista, inventora y creadora de espacio civilizatorios. Tecnologías que en muchas áreas contribuyen, benéficamente, con la salud y el trabajo. Esto es colosal. ¡Gracias a Dios que el varón existe! Pero…, mujeres, nosotras somos diferentes. Somos inventoras de vida. De saberes del alma. Impulsoras del amor sano y la esperanza. Enseñamos al mundo de qué manera el yo se encuadra en el nosotros. Enseñamos la paciencia. Antes o después de la crianza de los hijos, tendremos la oportunidad de ser exitosas. Ganar dinero. Imitar. Músculos y curvas. Algo confuso, pero actual. Está de moda. Sienta bien. Hay que aceptarlo. Pero si pretendemos la aventura del mundo a nuestros pies no tengamos hijos. Esperemos. Todo en la vida llega si ignoras la regla cultural del multi-tasking. ¿Qué significa? Hacer muchas cosas de manera casi perfecta y al mismo tiempo. Imposible, claro está. Y, sin embargo, lo intentamos cada día. El funcionamiento de nuestro cerebro dice no pero la cultura insiste. Nos obliga hasta que llegamos al hogar extenuadas, destilando cortisol y adrenalina y los hijos que aún no han hecho la tarea. Y la cena…, Y así se cuenta la historia. Tranquilízate y sigue leyendo. La caridad bien entendida empieza por casa, decía mi abuela. Y la primera casa. El primer solar para la conformación de una familia es la pareja. ¿De qué se trata?

Continuará…..



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Christina A. Balinotti: Escritora, Personalidad de Televisión y Radio. Experta en temas de Cultura y Psicología. Mujer de la Semana 2015 CNN Español. Pionera del Movimiento y Organización Femenidad Holística.

Fundadora/Directora del programa académico Universidad de la Familia, Ahora Sí, Miami 2016.
www.universidaddelafamiliaahorasi.org

Universidaddelafamiliaahorasi.miami@gmail.com

https://www.facebook.com/christina.balinotti
https://www.youtube.com/user/christina5679

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