Thursday, August 25, 2016

Liderazgo familiar y competencias para la crianza de los hijos (por Christina Balinotti)


Nota del blog: Sección semanal dedicada a la familia por la Dra. Christina Balinotti (https://www.facebook.com/christina.balinotti), quien ha aceptado la invitación a compartir cada jueves, un tema relacionado con su proyecto Universidad de la Familia. Este programa académico comenzará a funcionar próximamente en Miami, con un programa extenso de 45 semanas, en la Humboldt International University.

El texto de esta semana es un resumen de la conferencia Liderazgo familiar y competencias para la crianza de los hijos, ofrecida por la autora en la Convención Internacional de la Universidad Humboldt, el 8 de julio en el Hotel Double Tree del Centro de Convenciones del Aeropuerto International de Miami. Este acto constituyó la presentación oficial del programa UNIVERSIDAD DE LA FAMILIA, AHORA SÍ!

Los libros de la Dra. Christina Balinotti se pueden adquirir en Amazon en este enlace.


Vivimos en sociedades del hiperdesarrollo tecnológico y del subdesarrollo familiar. Un mundo donde aprendemos de todo menos a ser padres. A educar hijos con valores y límites. A decir no más a menudo. Disciplinar.

Hay que criarlo en libertad, se dijo. No exigirle. Que dicte sus propias reglas e imponga sus deseos. Un error bien intencionado cuyas consecuencias pagamos diariamente; niños y adolescentes que huyen, cometen suicidio, masacran o se drogan.

La ausencia de la madre en el hogar y el debilitamiento de la autoridad paterna se han convertido en un problema central de la realidad cotidiana que amenaza destruir la institución familiar. Solos frente a una computadora, nuestros hijos crecen en el vacío. En consecuencia, no crecen.

En este punto y, para comprender las raíces del problema, se impone una descripción sucinta del momento histórico convulso que nos ha tocado en suerte compartir. Un momento denominado por destacados sociólogos, Posmodernidad y cuyo punto de expresión máxima tuvo lugar en 1989 con la caída del muro de Berlín. Para entender la Posmodernidad debemos conocer, en principio, la Modernidad (siglos XVI a XIX), vale decir, la etapa anterior. De acuerdo con el fenomenólogo francés, Jean-Françoise Lyotard en su texto Misiva sobre la Historia Universal, la Modernidad se caracterizó por la irrupción en la civilización occidental de 4 grandes relatos Históricos cuyo denominador común fue el sentido teleológico y la promesa de un mundo mejor para la humanidad. Un estado de plenitud, sin injusticias ni padecimientos y con prosperidad económica para todos. Decir, teleológico, implica decir que, dichos relatos, contenían en sí mismos un destino marcado para el hombre, el cual, inexorablemente, se cumpliría. El pensamiento moderno, por lo tanto, brindaba al hombre la seguridad de vivir en un mundo ordenado y duradero donde la felicidad estaba garantizada. Los 4 grandes relatos de la Modernidad, son los siguientes:
• El relato cristiano, a través del cual se alcanza la plenitud en el reino de los cielos.
• El relato iluminista. La plenitud se alcanza a través de la razón.
• El relato Marxista. El proletariado, derrota a la burguesía y establece un estado de plenitud mediante una sociedad sin clases.
• El relato Capitalista, basado en la economía, promete la prosperidad económica para todos.

Según Lyotard estos relatos no se han cumplido. La historia ha fallado en su promesa de solucionar los problemas acuciantes del hombre moderno. En consecuencia, se exaltan los pequeños relatos y verdades individuales que convergen, sin basamento moral ni religioso y sin un fin predeterminado. Se pierde el norte. El suelo firme. Sobreviene el desencanto, la confusión. Si antes, el hombre, recorría un camino cuyo destino final avizoraba cierto, hoy se encuentra frente a una encrucijada de sendas múltiples. ¿Cuál elegir? Debido a esta destrucción de los ideales planteados por la Modernidad, las relaciones humanas se transforman en breves, caóticas y transitorias. Los vínculos se escapan como el agua entre las manos. De acuerdo con el filósofo polaco Zygmunt Bauman, la posmodernidad es una época líquida en contraposición a la solidez de la era anterior. El individuo posmoderno, se amolda a las circunstancias como el agua al recipiente que la contiene. No lo guían principios ni valores morales. Siempre listo a romper compromisos, prefiere la soledad consigo mismo que las relaciones con los demás. Fiel a su propia verdad, encuentra en la justicia un acto de decisión personal. Narcisismo, exaltación de la imagen física y del hago lo que me da la gana. Ausencia de valores y grandes contradicciones acompañan la época y resultan en conductas de violencia interpersonal. Se habla, en teoría, de libertad, multiculturalismo y respeto por las diferencias, etnias, minorías. Sin embargo, más salvajes que nunca, discriminamos, cualquier idea, persona o circunstancia que no coincida con nuestras creencias u opiniones personales.

La familia es la primera en sentir el impacto de esta filosofía caleidoscópica, hedonista y fragmentaria, donde no existe espacio para el diálogo. Donde hemos renunciado a un proyecto colectivo en aras del proyecto individual. El no hables con los extraños -señala Bauman- se ha convertido de una frase de protección infantil a una coraza de protección adulta “Donde no reinan las palabras reina Babel” comenta el filósofo argentino Santiago Kovadoff recordando que, la Torre de Babel no terminó de construirse porque la gente fue incapaz de reconocer al otro, como el igual. El semejante. 

En este clima candente, entra en escena la revolución informática y la globalización. A través de esta última, el mundo se vuelca hacia una estrecha interdependencia entre los países del Globo. La creciente unidad planetaria se manifiesta en la interconectividad económica, tecnológica, política y cultural. Gracias a la revolución en las comunicaciones, lo que sucede en un remoto pueblito de China se conoce de manera instantánea en cada punto del Planeta.

Es fácil comprender, ahora, porqué dicha red de interacción global con sus multinacionales y sus sociedades de consumo no se han preocupado por globalizar ciertos valores y principios. Las grandes filosofías de la vida. Aquellas que fomentan las relaciones humanas más allá de las relaciones comerciales; ayudar al prójimo, criar a los hijos, cuidar el medio ambiente. Si algo se ha globalizado, en este sentido, es la violencia urbana y la incomunicación. Estamos solos en medio de un mundo eficientemente comunicado que, no obstante, nos aísla sin remedio. Al decir del filósofo argentino Santiago Kovadoff “Vivimos en un mundo de profundo silencio, lleno de sonidos verbales”. Un gran ruido que nada dice. Que nos aturde y sumerge en la indiferencia y la anomia. Decidimos cortar los lazos humanos y enchufar nuestros oídos con aparatos y celulares. Para no compartir ni escuchar. Para estar solos. Para no ser “Yo y mis circunstancias” como afirma Ortega y Gasset, sino yo solo. Insular y apartado. Esclavo de mi celular y de mi Facebook. Trauma individual que el escritor Alvin Toffler anticipó en su libro “El Shock” del futuro.

Las diferentes formas de familias desarrolladas a lo largo de los siglos, se entienden solo dentro de un contexto determinado. Histórico o prehistórico. Para comprender sus diferentes organizaciones debemos acudir a la comprensión de dichos encuadres. En ellos encontraremos todas las respuestas a las problemáticas familiares de cada época en particular.

Además, como todo tiene que ver con todo, y es, en la ciencia, donde nacen los paradigmas o modelos de vida, que luego abrazará la sociedad en su conjunto, diremos que el modelo Moderno surgió a instancias de la Física Newtoniana y del pensamiento cartesiano. Un mundo dominado por la razón y el positivismo. En contraposición, nuestra era posmoderna, se basa en la física de la relatividad y la Física cuántica. Todo es relativo entonces. Los hechos cotidianos son determinados por el punto de vista del observador y no por verdades universales.

El Muro de Berlín cayó. Unos pocos le siguieron. Otros, son a diario denunciados. Sin embargo, la única muralla que permanece inexpugnable y aceptada es aquella que construimos entre los seres humanos.

Desilusionados de la religión y la política buscamos abrigo en las posesiones materiales, en el consumismo. En el sexo desligado del amor. Sin fe, sin Dios y en ausencia de líderes ejemplares renunciamos a la espiritualidad, a la moral y a ser padres. La autoridad en el hogar ha pasado de moda. Los hijos dictan sus propias leyes y nosotros, los padres, las cumplimos. Confundimos la libertad de expresión con libertad para hacer lo que viene en gana. Los divorciados nos sentimos culpables y pensamos que la forma de subsanar las cosas es dejar hacer. No sea cosa que el nene se ofenda y solicite al juez cambiar de padres, como ocurrió hace unos años en los Estados Unidos.

Necesitamos, por lo pronto, un cambio de creencias culturales. Un cambio de costumbres que provoque el replanteamiento de lo vivido hasta el momento. Que reconstruya el sentido de la palabra familia. Empezar de nuevo. Como se dice en inglés, back to basics (volver a lo básico). Compartimos una época de grandes transformaciones civilizatorias. Este es el momento. No sea cosa que el ritmo acelerado del progreso posmoderno nos deje a la intemperie en materia de familia.

La situación que planteo es, de alguna manera, comparable con la revolución copernicana ocurrida en pleno Renacimiento donde se pasó de la teoría geocéntrica a la heliocéntrica propuesta por Copérnico. La Tierra dejó de ser, por entonces, el centro del sistema planetario. El Sol ocupa ahora dicho lugar. El tema fue tan revolucionario que, aún hoy, cuando hablamos de cambios drásticos. De cambios en 360 grados, hablamos de un cambio copernicano. El significado de la palabra planeta fue replanteado, en consecuencia. De un astro errante, como indica su etimología, a un astro que gira alrededor del Sol. En nuestra época, la revolución propuesta debe ser una revolución de valores e ideales, moral, ética y efectiva. Un cambio copernicano que replantee la posición de nuestros hijos en el cosmos social. De astros errantes y perdidos en el espacio cibernético a estrellas que giran ordenadamente en torno al eje de la familia. En la esperanza de sanar a un mundo en el cual no existe una herencia cultural benéfica que transmitir. No hay permanencia ni huella. Cada cual vive su propia vida como le viene en gana sin importar a quien perjudican en el camino. Recuerda, los analfabetos del futuro no serán aquellos que sepan leer o escribir sino aquellos no sepan cooperar y contribuir. Por la competencia logramos el éxito personal. A través de la cooperación una vida compartida. Enseñar la colaboración mutua, los buenos tratos sociales, valores y principios que sostienen nuestro espíritu y que hoy desfallecen frente al hombre robotizado de nuestra época.

Este es el mundo en el cual la familia posmoderna se desarrolla o mejor dicho involuciona a estadios culturales superados o, tal vez, nunca transitados. Es aquí donde comienza mi propuesta de cambio. En este punto inexcusable donde se cruza lo que somos con lo que deberíamos ser.

La primera pregunta que aquí cabe, es la siguiente: ¿Cuánto tiempo podemos continuar negando esta situación? Nuestra sociedad tiene muchos hijos y un problema que necesita solución. Siguiendo el pensamiento disruptivo de Luke Williams, he llegado a pensar lo impensable. Un centro de estudios académicos para aprender a ser padres, con el fin de evitar la destrucción de algo hermoso: la familia. Una universidad donde aprender a criar hijos más seguros. Hijos que necesitan, desde el punto de vista psicológico, una mamá y un papá cercano. Cantidad no solo calidad. Para salir de este modelo que no tiene en cuenta la injerencia y el peso de la estructura familiar en su proyección cultural, política y social. Debemos pensar a nuestros jóvenes de hoy como los científicos y presidentes del mañana. Aquellos que utilizaran lo que nosotros le enseñamos para salvar al mundo o destruirlo.

Fíjense que los expertos en el desarrollo de las naciones afirman que para que una nación mantenga la vigencia de sus instituciones democráticas y la economía puede reinvertir el sobrante, deben existir en la base social, principios y valores que solo se pueden aprender en el seno de la familia. Hoy por hoy, una institución desinformada y a la deriva. Para cualquier trabajo o profesión necesitamos obtener una licencia. Demostrar que dominamos una serie de conocimientos básicos. Capacitarnos. Obtener un título. Mientras en médico estudia largos años antes de atender su primer paciente o el abogado memoriza tratados y leyes para implementar justicia, nosotros tenemos hijos como si sólo bastara con las ganas. Y como vimos, la cultura no ayuda. Uno entiende los problemas cuando habla de ellos, dijo alguna vez Ortega y Gasset. Por lo tanto, debemos hablar de esta cuestión para entendernos como individuos y como sociedad. Hablar de la ignorancia que padecemos en materia de parentalidad. De la indiferencia social frente a la falta de padres en el hogar. Problema que nos golpea con sus consecuencias de violencia juvenil diaria. Ojos que no ven, corazón que no siente, la negación de esta situación opera como mecanismo de defensa que nos impide tomar conciencia y dejar de señalar afuera lo que sólo encontraremos en nosotros, los padres. 

Por esta razón agradezco a HIU en la persona de su decano, Dr. Javier Gracia, la magnífica oportunidad que me ofrece de incorporar, como experiencia piloto, mi proyecto UNIVERSIDAD DE LA FAMILIA, AHORA SÍ y, además, por contribuir al despertar de una nueva conciencia social en el campo de la educación familiar. Actitud encomiable dentro de una cultura que sólo promueve el desarrollo económico. El éxito y la competencia laboral. Cursos y seminarios para ser mejores negociadores. Ganar mucho dinero, mientras nuestros hijos se quedan en caso bajo la tutela de una computadora navegando mundos virtuales que no sabemos a dónde los conducen. Y digamos la verdad, el dinero es necesario pero hay que saber equilibrar las cosas. Priorizar. 

Sin duda, tenemos mucho camino por recorrer hasta comprender, acabadamente, la magnitud de este problema. No obstante hoy, ponemos la primera piedra. Hemos comenzado. Dejamos una marca en el Universo, como dijera Steve Jobs. ¿Cuál sería, sino, el objetivo de nuestro paso por la Tierra? Es así que, impulsada por la preocupación en estas cuestiones, surgió en mi mente y en mi corazón, mucho tiempo atrás, una preocupación desesperada al observar el rumbo educacional que la sociedad ha tomado. Una suerte de concientización lenta que adquirió forma en mis declaraciones televisivas y radiales, seminarios, cursos y, al cabo cristalizó, en mi 4to libro De Madres a Hijas, el ABC de la Familia, publicado en 2015, (inglés y español), desarrollado, con posterioridad e, in extenso, en el opúsculo Universidad de la familia, Ahora SÍ. (2016) 

UNIVERSIDAD DE LA FAMILIA, AHORA SÍ es un programa extenso dirigido al desarrollo de habilidades y competencias que se requieren para la crianza de los hijos y la formación de una familia. La malla curricular, que he diseñado, se compone de 45 semanas de duración, 15 módulos de 3 semanas de duración cada uno y 3 niveles correlativos entre sí. 

¿Qué hace de este programa un proyecto especial? ¿Cuál es su secreto ingrediente?

Las características singulares y únicas que determinan el proyecto son las siguientes:
• Primer proyecto académico de esta índole en los Estados Unidos.
• Primer programa académico de Orientación laica en Latinoamérica.
• Primer programa en el mundo que contextualiza a la familia en el campo de la Historia.
• Acento en el desarrollo neuropsicológico del niño.

El grupo de facilitadores pioneros que impartirán el programa, se compone de profesionales, altamente capacitados en sus respectivas competencias y a la vez, conscientes del problema aquí expuesto. Amigos reunidos bajo un mismo sentimiento e idéntico fervor. A todos ellos, les doy las gracias por su compromiso. 

Carlos Cabezas (ex-sacerdote y Teólogo) Cecilia Alegría, (Master en periodismo FIU, consejera de parejas) Belsay Henning (Master en ciencias de la Educación, NOVA) Joaquín Estrada Montalván (historiador) Elaine King, CFP (Fundadora Family and Money Matters Institute, experta certificada en planificación financiera) Vilma Petrash (Profesora adjunta de Ciencias Sociales MDC).


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Bibliografía

Balinotti, Christina (2015) De Madres a Hijas, el ABC de la Familia. Editorial Alexandria Library. USA. Págs. 13 a 24.
Lyotard, Jean- Françoise. (2009) La posmodernidad:( Explicada a los niños). Editorial Gedisa. Capítulo IV
Bauman, Zygmund. (2015) Modernidad Líquida (Spanish edition) Fondo de cultura económica. México. (Traducción), Mirta Rosenberg y Jaime Arrambide Squirru.
Toffler, Alvin. (1995) El “Shock” del futuro. Editorial Plaza & Janes.
Ortega y Gasset, José. (1910). Yo soy yo y mi circunstancia. Y sino la salva a ella no me salvo yo. Editorial Pandelovega. España.


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Christina A. Balinotti: Escritora, Personalidad de Televisión y Radio. Experta en temas de Cultura y Psicología. Mujer de la Semana 2015 CNN Español. Pionera del Movimiento y Organización Femenidad Holística.

https://www.facebook.com/christina.balinotti
https://www.youtube.com/user/christina5679

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