Monday, January 6, 2014

Y me han dolido los cuchillos (por Félix Luis Viera)

Nota del blog: El blog Gaspar, El Lugareño está presentando, los lunes y jueves, una selección del poemario Y me han dolido los cuchillos (Editorial Capiro, Cuba, 1991), de Félix Luis Viera. Se incluye traducción al italiano de Gordiano Lupi.    


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En una parada de Dresden


Si de pronto en una parada de Dresden un hombre se te encima. Si de pronto en la noche ventosa en una parada de Dresden un hombre se te encima, mejor míralo despacio porque está tan solo como si no fuera un hombre, como si fuera más bien un animal entre la gente; no, no lo mires así como se mira a un asesino, a un violador de niñas solitarias, respóndele en inglés y dile que realmente hay mucho viento y que el tranvía número 4 es de verdad el tranvía número 4 y sobre otras tonterías implícitas en el viento, las luces, los letreros. Míralo despacio tú que estás solitariamente con él en la parada, mientas ese gran reloj asegura, como si a alguien más le hiciera falta, que son las 11 de la noche, respóndele que está bien, que en realidad ese reloj, el pobre, no sabe que está dando la hora sólo para dos, y al fin sonríe. Ya, ve comprendiendo que ese hombre es dócil como una de esas palabras manoseadas por los poetas, es decir, así, sonríe para que le quites toda su noche, su nostalgia, su soledad perruna, nada más lejano a un violador, a un estafador de niñas indefensas, aunque su rostro, al principio te parezca un rostro por el que pagan recompensa. O sea, sigue sonriéndole porque indudablemente, lo vas viendo, así lo desaplastarás unos minutos. Aun dale la mano y dile en ese inglés espasmódico, tu dirección, apellido y teléfono y aún deja que siga unos segundos más hablándote del viento incesante, deja que te compare ese viento de octubre con el viento sur de su país, que tú no sabes ni remotamente lo que es, pero déjalo, déjalo correrse, en tus palabras y en el brillo de tu cara bajo el farol, como si fuera un agua que necesitaba derramarse con urgencia. Repítete que has hecho bien porque ese hombre nunca lo olvidará, y sonríe, sonríe así de modo que pueda comparar tu sonrisa con un respaldo donde de pronto se ha sentado después de un largo viaje. De todas formas son sólo unos minutos porque ahora, cuando llega el tranvía número 5, tú le dices adiós desde el estribo y después desde tras el cristal y el hombre se queda totalmente solo, esperando el número 4 que no llega, y sin embargo se siente totalmente acompañado, esperando todavía con tu sonrisa y tus palabras, seguro de que no te verá jamás, pero consciente, de que has existido en un momento urgente de su vida.


Noviembre de 1982

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In una fermata di Dresda

Se all’improvviso in una fermata di Dresda un uomo si avvicina. Se all’improvviso nella notte ventosa in una fermata di Dresda un uomo si avvicina, meglio che tu lo guardi con calma perché è così solo da non sembrare un uomo, come se fosse un animale tra la gente; no, non guardarlo come si guarda un assassino, un violentatore di bambine solitarie, rispondigli in inglese, digli che davvero c’è molto vento, che il tram numero 4 è proprio il tram numero 4 e aggiungi altre sciocchezze implicite nel vento, nelle luci, nelle insegne. Guardalo con calma tu che ti trovi solo insieme a lui alla fermata, mentre un grande orologio assicura, come se ce ne fosse davvero bisogno, che sono le 11 della notte, rispondigli che va bene, che in realtà quel povero orologio non sa che sta indicando l’ora soltanto per due, e infine sorridi. Ormai hai capito che è un uomo docile come una di quelle parole maneggiate dai poeti, quindi, in questo modo, sorridi e portagli via tutta la sua notte, la sua nostalgia, la sua tragica solitudine, non è niente di più lontano da un violentatore, da un truffatore di bambine indifese, anche se il suo volto, al principio, ti era parso simile a certi volti per i quali pagano una ricompensa. Continua ancora a sorridere perché senza dubbio, lo stai vedendo, così lo spiazzerai per alcuni minuti. A questo punto dagli la mano e digli nel tuo inglese spasmodico, il tuo indirizzo, il nome e il telefono, lascia che continui ancora per qualche secondo a parlarti del vento incessante, lascia che paragoni quel vento d’ottobre con il vento del sud del suo paese, che tu non sai neppure lontanamente che cosa sia, ma lascialo, lascialo correre, dietro alle tue parole e nello splendore del tuo volto sotto il lampione, come se fosse una pioggia bisognosa di cadere con urgenza. Ripeti dentro di te che hai fatto bene perché quell’uomo non lo dimenticherà mai, e sorridi, sorridi così in maniera tale che possa paragonare il tuo sorriso a un comodo sedile dove riposare dopo un lungo viaggio. In ogni caso sono solo pochi minuti perché adesso, quando arriva il tram numero 5, tu gli dici addio dal predellino, quindi da dietro il vetro, e l’uomo resta completamente solo, in attesa del numero 4 che non arriva, malgrado ciò si sente in compagnia, aspettando ancora il tuo sorriso e le tue parole, sicuro che non ti vedrà mai più, ma cosciente, che sei esistito in un momento importante della sua vita. 

Novembre 1982

Traducción al italiano de Gordiano Lupi

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Félix Luis Viera nació en Santa Clara, Cuba, en 1945. Ha publicado los libros de poemas: Una melodía sin ton ni son bajo la lluvia (Premio David de Poesía de la UNEAC 1976, Ediciones Unión Cuba); Prefiero los que cantan (1988, Ediciones Unión, Cuba); Cada día muero 24 horas (Editorial Letras Cubanas, 1990); Y me han dolido los cuchillos (Editorial Capiro, Cuba, 1991) y Poemas de amor y de olvido (Editorial Capiro, Cuba, 1994). Los libros de cuento: Las llamas en el cielo (Ediciones Unión, Cuba, 1983); En el nombre del hijo (Premio de la Crítica 1983, Editorial Letras Cubanas, nueva edición 1988) y Precio del amor (Editorial Letras Cubanas, 1990). Las novelas Con tu vestido blanco (Premio Nacional de novela, UNEAC 1987, Premio de la Crítica 1988, Ediciones Unión, Cuba), Serás comunista, pero te quiero (Ediciones Unión, Cuba, 1995); Un ciervo herido (Editorial Plaza Mayor, Puerto Rico, 2003, Editorial Eriginal Books, Miami, 2012) y la novela corta Inglaterra Hernández (Ediciones Universidad Veracruzana, 1997, Editorial Capiro, Cuba, 2002).
Su libro de cuentos Las llamas en el Cielo es considerado un clásico en su país. Sus creaciones han sido traducidas a varios idiomas y se han publicado en antologías en Cuba y otros países. En su país natal recibió varios reconocimientos por su trabajo en favor de la cultura. En Italia se le conoce por su novela Un ciervo Herido, editada con el título El trabajo os hará hombres (L’Ancora del Mediterráneo, 2008), que aborda el tema de la UMAP (Unidades Militares de Ayuda a la Producción), en realidad campos de trabajo forzado que existieron en Cuba, de 1965 a 1968, adonde fueron enviados supuestos desafectos a la revolución castrista, como religiosos de diversas filiaciones, lumpen, homosexuales y otros. Esta novela, con buena acogida de público y crítica, ha circulado en varios países de habla hispana y en la Florida.
En 2010, Félix Luis Viera publicó en México El corazón del rey, novela que incursiona en la década de 1960, cuando en Cuba se establecía la llamada revolución socialista, y que expone el mundo marginal de esa época. Ese mismo año dio a la luz el poemario La patria es una naranja (Ediciones Iduna, Miami), publicado posteriormente en Italia por ediciones Il Flogio y merecedor de uno de los Premios “Latina en Versos”, otorgados en aquel país.
Es ciudadano mexicano por naturalización.

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