Tuesday, December 3, 2013

Crónica: Digdora Alonso, Poetisa, Creadora: Mujer (por Waldo González López)


La conocí, si mal no recuerdo, en la década del ’80, durante una de mis múltiples visitas a la hermosa ciudad de Matanzas, e intercambiamos en uno de los variados eventos de calidad que, en tal decenio, se realizaban en la patria chica del siempre recordado poeta decimonónico cuya estatua simboliza La Atenas de Cuba: José Jacinto Milanés. 

Enseguida entramos «en situación», para decirlo con un término teatral, pues Digdora era una mujer culta, entusiasta que, ante todo, amaba la poesía, siempre animada por compartir con colegamigos (entre los que estaba este cronista, al que invitó en varias ocasiones a los deliciosos Mano a Mano Poéticos) y ofrecer sus conocimientos a sus discípulos. 

Siempre defensor de la décima, yo trataba de convencerla de la vocación natural en la mayoría de los poetas cubanos desde el siglo XVIII por la amada estructura. De tal suerte, en no pocos momentos hablamos e, incluso, discutimos fraternalmente sobre el porqué ella rechazaba tanto esta estrofa como al soneto. 

Me dijo la última vez que abordamos el tema: «No, Waldo, yo no la rechazo, sólo que me veo limitada por esa “cárcel de aire puro”», aludiendo a «la estrofa del pueblo cubano», tal la denominara José Fornaris, el más cercano colegamigo del mayor poeta-decimista del XIX: Juan Cristóbal Nápoles Fajardo, El Cucalambé. 

Digdora tenía su público de fans, muchos de ellos provenientes de sus clases y lecturas de poemas. Amante de la poesía en verso libre y, en especial, la coloquial, en consecuencia evidenciaba su orientación y apego por la poesía norteamericana y latinoamericana, como la de Ernesto Cardenal, por sólo poner un ejemplo. 

De ahí que prefiriera la poesía cósmica del poeta-sacerdote nicaragüense (con su poema dedicado a Marilyn Monroe a la cabeza), hoy por fortuna alejado de la farsa que desgobierna a su país.

Por tanto, por todo, la poesía de Digdora merece una sólida y amplia publicación, con una esmerada edición, muy en particular ahora, cuando sólo unos años atrás se creara el Centro a ella dedicado, dirigido por el experimentado poeta y editor Alfredo Zaldívar, si bien la institución matancera ya hace lo suyo con calidad.

Y es que, nacida en esa pequeña en geografía, pero amplia en espíritu Patria de Poetas que, desde el siglo XIX, fue, es y será siempre «La Ciudad de los Puentes», Digdora Alonso es una relevante autora y profesora cuya memoria, como su poesía Matanzas debe cuidar. 


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Waldo González López. Poeta, ensayista, critico teatral y literario, periodista cultural. Publica en varias páginas: Sobre teatro, en teatroenmiami.com, Sobre literatura, en Palabra Abierta y sobre temas culturales, en FotArTeatro, que lleva con la destacada fotógrafa puertorriqueña Zoraida V. Fonseca y, en el blog Gaspar, El Lugareño.  


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