Monday, May 6, 2013

La Patria es una Naranja (por Félix Luis Viera)

 Nota del blog: Cada lunes, en Gaspar, El Lugareño, Félix Luis Viera publica un poema de su libro "La Patria es una Naranja" (Ediciones Iduna, Miami, EE UU, 2010, Ediciones Il Flogio, Italia, 2011). Cada texto está acompañado de su traducción al italiano realizada por Gordiano Lupi.  

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La Madre de Osvaldo ha muerto, allá, en el centro de la Isla, de la patria,
de modo que para él todas las flores de los mercados de flores de la ciudad de México
han quedado congeladas.
Ahora mismo su Mamá está muerta allá en la patria y él prende una vela
y confía en que su luz llegue hasta el cadáver.
El cadáver de la Madre ya no podrá verlo a él
ni él podrá ver
cómo pasan sus hermanos el último camino por donde irá la Madre.
Son gajes del exilio, dirán.
Apenas quedan flores en los interminables mercados de flores de la interminable ciudad de México
porque Osvaldo ahora mismo se las está enviando todas a la Madre muerta.
Antes, en la patria,
este hombre era uno de aquellos fuegos invasores que se mencionan en los himnos,
fue yunque y martillo,
pistola y pluma.
¿Acaso alguna vez debió de asesinar a una margarita en nombre de la Rosa?
¿En nombre del rojo a veces debió negar algún matiz del cielo?
En la patria
escribió un poema sobre un tanque de guerra
y tuvo esos hilos que conducen a los más sagrados expedientes.
Fue un hombre sobrepuesto entre el futuro y más allá del futuro.
Pero un día vio que las montañas caían
por la tenacidad de los mismos que habían mandado levantarlas
y que las montañas volvían a caer
después que los mismos, tenazmente, mandaban de nuevo a levantarlas.
Y se agotó:
estuvo seguro de que ni una sola de las frutas largo tiempo anunciadas
daría la cosecha largo tiempo anunciada.
Y hoy, ahora mismo, desde tan lejos,
salen y salen bandadas y bandadas y bandadas de palomas
con flores en sus alas para la Madre muerta
allá, tan lejos.

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La Madre di Osvaldo è morta, là, nel centro dell’Isola, della patria,
in modo tale che per lui tutti i fiori dei mercati di fiori della Città
[del Messico
sono rimasti congelati.
In questo momento sua Madre è morta là nella patria e lui
[accende una candela
e confida che la sua luce arrivi fino al cadavere.
Il corpo morto della Madre ormai non potrà vederlo
né lui potrà vedere
come affronteranno i suoi fratelli l’ultimo cammino della Madre.
Sono i guadagni dell’esilio, diranno.
Rimangono pochi fiori negli interminabili mercati
di fiori dell’interminabile Città del Messico.
Perché Osvaldo in questo momento li sta inviando tutti alla
[Madre morta.
Prima, nella patria,
quest’uomo era uno di quei fuochi invasori che si citano negli
[inni,
fu incudine e martello,
pistola e penna.
Forse qualche volta dovette assassinare una margherita in nome
[della
Rosa?
In nome del rosso a volte dovette negare qualche sfumatura del
[cielo?
Nella patria
scrisse una poesia su un carro armato
ed ebbe in mano i fili che conducono alle cause più sacre.
Fu un uomo teso verso il futuro e ben oltre il futuro stesso.
Ma un giorno si rese conto che le montagne cadevano
per la tenacia degli stessi che avevano ordinato di erigerle
e che le montagne tornavano a cadere
dopo che le stesse persone, tenacemente, ordinavano di nuovo di
[erigerle.
E si stancò:
fu sicuro che neppure uno dei frutti da lungo tempo annunciati
avrebbe dato il raccolto per lungo tempo annunciato.
E oggi, in questo momento, da così lontano,
escono ed escono stormi e stormi e stormi di colombe
con fiori nelle loro ali per la Madre morta
là, così lontano.

(Traducción de Gordiano Lupi) 
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Félix Luis Viera (Santa Clara, Cuba, 1945). Poeta, cuentista y novelista. Ha publicado los poemarios: Una melodía sin ton ni son bajo la lluvia (Premio David de Poesía de la Uneac*, 1976, Ediciones Unión, Cuba), Prefiero los que cantan (1988, Ediciones Unión, Cuba), Cada día muero 24 horas (1990, Editorial Letras Cubanas), Y me han dolido los cuchillos (1991, Editorial Capiro, Cuba), Poemas de amor y de olvido (1994, Editorial Capiro, Cuba) y La patria es una naranja (Ediciones Iduna, Miami, EE UU, 2010, Ediciones Il Flogio, Italia, 2011); los libros de cuento: Las llamas en el cielo (1983, Ediciones Unión, Cuba), En el nombre del hijo (Premio de la Crítica 1983. Editorial Letras Cubanas. Reedición 1986) y Precio del amor (1990, Editorial Letras Cubanas); las novelas Con tu vestido blanco (Premio Nacional de Novela de la UNEAC 1987 y Premio de la Crítica 1988. Ediciones Unión, Cuba), Serás comunista, pero te quiero (1995, Ediciones Unión, Cuba), Un ciervo herido (Editorial Plaza Mayor, Puerto Rico, 2002, Editorial L´ Ancora del Mediterraneo, Italia, 2005), la noveleta Inglaterra Hernández (Ediciones Universidad Veracruzana, 1997. Reediciones 2003 y 2005) y El corazón del Rey (2010, Editorial Lagares, México). Su libro de cuentos Las llamas en el cielo es considerado un clásico de la literatura de su país. Sus creaciones han sido traducidas a diversos idiomas y forman parte de antologías publicadas en Cuba y en el extranjero. En su país natal recibió varias distinciones por su labor en favor de la cultura. Fue director de la revista Signos, de proyección internacional y dedicada a las tradiciones de la cultura. En México, donde reside desde 1995, ha colaborado en distintos periódicos con artículos de crítica literaria, de contenido cultural en general y de opinión social y política. Asimismo, ha impartido talleres literarios y conferencias, y se ha desempeñado como asesor de variadas publicaciones.

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