Monday, March 7, 2016

Francisco: "En el sacramento de la Reconciliación podemos siempre comenzar de nuevo"


En el capítulo quince del Evangelio de Lucas encontramos las tres parábolas de la misericordia: la de la oveja encontrada (vv. 4-7), la de la moneda encontrada (vv. 8-10), y la gran parábola del hijo pródigo, o mejor, del padre misericordioso (vv. 11-32). Hoy sería bonito que cada uno de nosotros, tomase el Evangelio y en el capítulo quince de Lucas y lea las tres parábolas. Hoy, dentro del itinerario cuaresmal, el Evangelio nos presenta precisamente esta última parábola, que tiene como protagonista a un padre con sus dos hijos. La historia nos da a entender algunas características de este padre: es un hombre siempre preparado para perdonar y que espera contra toda esperanza. Conmociona sobre todo su tolerancia delante de la decisión del hijo más pequeño de irse de casa: podría haberse opuesto, sabiendo que todavía es inmaduro, joven chico o buscar algún abogado para no darle la herencia porque estaba todavía vivo. Sin embargo le permite marchar, aún viendo los posibles riesgos. Así actúa Dios con nosotros: nos deja libres, también para equivocarnos, porque creándonos nos ha hecho el gran regalo de la libertad. Nos toca a nosotros hacer buen uso de ella. Este regalo de la libertad que nos da Dios, me emociona siempre.

Pero el desapego de ese hijo es solo físico. El padre lo lleva siempre en el corazón, espera con confianza su regreso, escruta el camino con la esperanza de verlo. Y un día lo ve aparecer a lo lejos (cfr v. 20). Pero esto significa que este padre, cada día subía a la terraza a mirar para ver si volvía su hijo. Entonces se conmueve, corre a su encuentro, lo abraza, lo besa. ¡Cuánta ternura! Y este hijo había hecho cosas… Pero el padre lo recibe así.

La misma actitud reserva el padre al hijo mayor, que siempre se ha quedado en casa, y ahora está indignado y protesta porque no entiende y no comparte toda la bondad hacia el hermano que se ha equivocado. El padre sale al encuentro también de este hijo y le recuerda que ellos han estado siempre juntos, tienen todo en común (v. 31), pero es necesario acoger con alegría al hermano que finalmente ha vuelto a casa. Y esto me hace pensar algo, cuando uno se siente pecador, se siente realmente poca cosa, o como algunos he escuchado, tanta gente que dice ‘Padre soy una basura’. Es uno el que va al padre. Sin embargo cuando uno se siente justo, ‘yo siempre he hecho las cosas bien’. También el padre viene a buscarnos porque esa actitud de sentirse justo es una actitud mala, es la soberbia, es del diablo. El padre espera a los que se reconocen pecadores y va a buscar a aquellos que se sienten justos. Este es nuestro padre.

En esta parábola se puede intuir también un tercer hijo. Tercer hijo, ¿dónde? ¡escondido! El que era de condición divina, “no consideró esta igualdad con Dios, se anonadó a sí mismo, mando la condición de servidor” (Fil 2,6-7). Este Hijo-Siervo, es Jesús, es la extensión de los brazos y del corazón del Padre: Él ha acogido el prodigio y ha lavado sus pies sucios; Él ha preparado el banquete para la fiesta del perdón. Él, Jesús, nos enseña a ser “misericordiosos como el Padre”.

La figura del padre de la parábola desvela el corazón de Dios. Él es el Padre misericordioso que en Jesús nos ama más allá de cualquier medida, espera siempre nuestra conversión cada vez que nos equivocamos; espera nuestro regreso cuando nos alejamos de Él pensando que podemos solos; está siempre preparado a abrirnos sus brazos cualquier cosa haya sucedido. Como el padre del Evangelio, también Dios continúa considerándonos sus hijos cuando nos hemos perdidos, y viene a nuestro encuentro con ternura cuando volvemos a Él. Y nos habla con tanta bondad cuando nosotros creemos ser justos. Los errores que cometemos, aunque sean grandes, no rompen la fidelidad de su amor. En el sacramento de la Reconciliación podemos siempre comenzar de nuevo: Él nos coge, nos restituye la dignidad de sus hijos, y nos dice ‘ve adelante, en paz, levántate, ve adelante’.

En este tramo de Cuaresma que aún nos separa de la Pascua, estamos llamados a intensificar el camino interior de conversión. Dejémonos alcanzar por la mirada llena de amor de nuestro Padre, y volvamos a Él con todo el corazón, rechazando cualquier compromiso con el pecado. La Virgen María nos acompañe hasta el abrazo regenerador con la Divina Misericordia.(Ver texto completo del Angelus, 6 de marzo de 2016, en Zenit)

(Miami) Presentación del número de marzo 2016 de la revista CARITATE


El Centro Cultural y Museo CubaOcho, la Fundación de las Américas y la Fundación APOGEO para el arte público tienen el gusto de invitarles a la presentación del número de marzo 2016 de la revista CARITATE, dedicado al Día Internacional de la Mujer, con la editora Mayra Hernández y su esposo, el escritor y crítico literario Waldo González en portada, que contará con la presencia de varios de los participantes en este número, como la destacada cantante Marlén Calvo. 
 
Martes, 8 de marzo de 2016 a las 8:00 p.m.

Centro Cultural y Museo CubaOcho
1465 SW 8th ST, Miami, FL. 33135

Teléfono:305 285 5880

Parqueo gratis en la parte posterior del edificio y en la segunda planta.

Wednesday, March 2, 2016

Poemas de Carlos Peón-Casas

Foto/Blog Gaspar, El Lugareño
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De los vacíos y las sospechas


When sorrows come, they come not single spies, But in battalions.
Shakespeare, Hamlet, IV,5

I

Comunión.

                  A mi hermano, que habita en las antípodas….

No estamos mirando el mismo cielo; pero no importa.

Allá, tienen las estrellas otros nombres, pero los nuestros permanecen los mismos; no son las galaxias las mismas, sus brillos espectrales difieren con las nuestras en intensidad de colores; pero eso sí, nuestros sueños, siguen hipostasiando las mismas ansias, apostando por los mismos desvelos.

Quizá allá la noche sea más clara, argentada por el brillo de las nevadas cumbres; acá el paisaje se nos viste de trópico en calurosas veladas donde descubrir un firmamento abrillantado por la oscuridad siempre circundante.

El horizonte puede alzarse por sobre uno u otro punto, nosotros empero, los de ayer, seguimos, sin lugar a dudas, a la misma altura.

21-9-97


II

La gran y renovada nostalgia.

Un solo verso puede enunciar mis renombrados matices.
Un solo y discreto sonido.
Nada puede asumirme mejor en esta tarde vacía de realidades dispersas.

17/4/98





III


Sonetos

Un verso necesito inamovible
Pedestal de seguras resurgencias
Donde pueda acallar tantas urgencias
De estirpe tan culpable y reprensible
No quiero por materia incorruptible
El ocaso imparcial de otras licencias
Prefiero el silencioso remanente
De ocultas y olvidadas preeminencias
Haciendo su labor impenitente
Viviendo las escenas fulguradas
Con asombro de savia permanente
En mis días de luces apagadas.

Noviembre 1997.

********

Ajeno a la verdad rememorada
Inmerso en el destino manifiesto
Me asumo indetenible y siempre presto
A alcanzar la verdad inveterada
Yo no sé si esta guerra inmotivada
Hecha noble raíz de intenso gesto
Es la espúrea visión con que detesto
Mi incansable andadura doblegada
Y acaso hasta que ignore mis partidas
Y el ardoroso afán de mis llegadas
Cuando asuma las cuitas repetidas
Porque no hay ya ilusiones relegadas
Ni asombros milenarios ni estampidas
Al final de mis noches clausuradas.

1997


IV

Intento esta página
Con las recurrencias posibles y el asombro incesante.
Sin reparar en el asalto inmisericorde del tiempo abrumador,
Para llenar el vacío de Dios del que nos hablaba Pascal,
Ese vacío insomne de los recuerdos y las sospechas.

1/07/2009


V


Los parajes de la esperanza
Han empezado a cerrarse
Se recorre el tiempo a la inversa
Con la nostalgia de los porvenir…
Y el asombro se bifurca por entre rescoldos callados
Todo parece tener la medida de un despropósito mayor.

Septiembre, 1997.

(Miami) Félix Anesio invita a la presentación de su poemario "El ojo de la gaviota"

 
Para adquirir el libro en Amazon
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Presentación del poemario El ojo de la gaviota de Félix Anesio en La otra esquina de las palabras, tertulia que coordina Joaquín Gálvez. Presentador: Denis Fortún.

Viernes, 4 de marzo a las 7. 30 p.m.

Café Demetrio

300 Alhambra Circle
Coral Gables, Fl 33134

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ver en el blog dos poemas de Félix Anesio

Miami International Film Festival 2016

Francisco: "Es necesario perdonar como lo hace Dios, perdonar al máximo"


... “cuando Dios perdona, su perdón es tan grande que es como si olvidase”. Y añadió que es todo lo contrario a lo que hacemos nosotros con los chismorreos: “’pero este ha hecho eso, ha hecho eso, ha hecho eso’…y nosotros tenemos de tantas personas la historia antigua, media, medieval y moderna ¿eh? y no olvidamos”. (Leer texto completo en Zenit)

(Cuba) David Savona: "Don't buy cigars on the street"


Havana is a big city...

This city is large, with plenty to see. Allow a few days to hit a bunch of cigar shops, tour Habana Vieja, take a ride in a 1950s taxi and smoke plenty of cigars.

...but don't expect room at the inn

It's big but overwhelmed. Hotel rooms are full, so book quite early (months ahead) to ensure you will have a place to stay. The same goes for your flight.

Buy your cigars in the Casas del Habano

Don't buy cigars on the street. For about $8 or $9 you can get a phenomenal and legitimate Cuban in an official shop. Don't buy a fake. You're in Cuba—you want to smoke a real Cuban cigar.

Bring cash

American credit cards are now legal, but still essentially useless. Even other cards are seldom accepted. This is largely a cash economy. And the city is more expensive than you might expect, with $40 per person lunches and even more expensive dinners not out of the question. (read full text at Cigar Aficionado)

Tuesday, March 1, 2016

Crónica:El Sexto expone en Miami (por Waldo González López)


Fotos: Diario de Cuba, Rebeca Ulloa y Waldo González López


La democracia mundial constataría otra de las injusticias del totalitarismo castrista con la condena a prisión del grafitero Danilo Maldonado, «El Sexto»: muchos recuerdan su detención en La Habana, donde, ya cercana la Navidad de 2014, se aprestaba a realizar una performance con dos cerdos, pintados con los nombres de Fidel y Raúl. En consecuencia, el creador de 32 años sería confinado diez meses en la tristemente célebre prisión de Valle Grande, sin que se le celebrara juicio.
 

Mas, la digna respuesta de Amnistía Internacional lo declararía Preso de Conciencia, y tan importante acción tendría los mejores resultados, pues «El Sexto» merecería el prestigioso «Premio Václav Havel para la Disidencia Creativa», otorgado por Human Rights Foundation (HRF), y la oposición organizada pediría su liberación, hasta que por fin sería excarcelado el pasado 20 de octubre.


Y el último fin de semana, el jueves 25 de febrero, un verdadero acontecimiento resultó la expo del artista, inaugurada en la Market Gallery, de Miami Beach —con el respaldo de Pollock Fine Art, Human Rights Foundation, The Cuban American National Foundation y Garston Group—, donde cientos de admiradores del valiente artista abarrotaron el amplio espacio, tal constataran periodistas que luego reportarían para los noticieros de Televisión Martí y Telemundo, entre otros allí presentes. 

En la muestra —que estará abierta al público hasta el 17 de marzo—, el artista plástico reúne obras creadas en Holanda, Cuba y los Estados Unidos, como 40 dibujos realizados en la cárcel, además de fotos.


Con el apoyo de la iconoclasta/contestataria banda de rock Porno para Ricardo —liderada por el valeroso Gorki Luis Águila—, los asistentes disfrutaron del jubileo (libertad y alegría mediante), pues, tras visionar el aclamado filme de Andy Warhol La vida de Juanita Castro, pudieron también regocijarse con el concierto/descarga de Porno para Ricardo. Luego, «El Sexto» cumplió su sueño: ante la alegre aclamación del público, pudo presentar su performance con sus famosos cerdos: Fidel y Raúl, y se tatuó en el hombro izquierdo otro de sus llamados de libertad. 

 
Si bien este cronista ha participado en numerosos encuentros miamenses con «El Sexto», Porno para Ricardo y otros activistas en diversos espacios de nuestra ciudad —como los celebrados en el centro cultural «Cuba Ocho», en el apoyo a la oposición dentro de la Isla con la campaña «Todos Marchamos» los domingos, frente al emblemático restaurant Versailles de la céntrica calle 8 y en el Teatro de la Alcaldía de la ciudad de Miami, gentilmente facilitado por Tomás Regalado—, esta ocasión constituyó también otro emotivo acto solidario en apoyo a la causa libertaria de la disidencia en Cuba, como lo corroboró la presencia de combativos líderes de la oposición en la Isla: Antonio Rodiles y Ailer González, las Damas de Blanco, Berta Soler y María Cristina Labrada, Gorki Águila y Lía Villares, así como los destacados activistas cubanoamericanos del exilio: Frank Calzón y Orlando Gutiérrez, entre otros luchadores antitotalitaristas.

En fin, un éxito total constituyó, sin duda, la primera y amplia expo del aguerrido y humilde Danilo Maldonado, «El Sexto», por la enorme acogida de cubanos, sus hijos y norteamericanos a la estupenda performance desde ya histórica, en tanto representó un acto de justicia y apoyo al artista y a la disidencia de las dos orillas.

 
  
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 


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WALDO GONZÁLEZ LÓPEZ (Puerto Padre, Las Tunas, Cuba. 1946) Poeta cubano, ensayista, crítico literario y teatral, antólogo y periodista cultural. Graduado de Teatro en la Escuela Nacional de Arte (1971) y Licenciado en Literatura Hispanoamericana, Universidad de La Habana (1979).
Hasta el 2011, cuando abandonó la Isla para venir a residir a Miami, integró la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC), en sus Asociaciones de Poesía, Literatura para Niños y Teatro.
Laboró en la Escuela Nacional de Arte (donde impartió clases de Historia de la Literatura para Niños y Jóvenes, en la Cátedra de Teatro para niños fundada por él y la actriz y directora escénica María Elena Espinosa, y de Historia del Teatro Universal y del Teatro Cubano, también creó el Archivo de Dramaturgia).
Recibió importantes distinciones por su quehacer como escritor y periodista. Colaboró con publicaciones cubanas y extranjeras con ensayos, artículos, crónicas y poemas. Sus versos han sido traducidos al inglés y francés y publicados en revistas de EUA y Francia, así como ha publicado poemarios en México y Colombia, y un volumen de ensayos sobre lectura y literatura en Ecuador.
SÍNTESIS BIOGRÁFICA:
Estudia el preuniversitario en la ciudad de Holguín y lo abandona para trasladarse a la capital, donde primero cursa el idioma francés, luego estudia Teatro en la Escuela Nacional de Arte (ENA) y, más tarde, la carrera de Literatura Hispanoamericana, en la Universidad de La Habana, de las que se graduó, respectivamente, en 1969 y 1979.
Integró el Centro Cubano de la Asociación Internacional de Teatristas para la Infancia (ASSITEJ, auspiciada por la UNESCO); las Asociaciones de Artistas Escénicos y de Escritores de la UNEAC (Secciones de Poesía, Traducción Literaria y Literatura para Niños y Jóvenes). Fue Asesor del Teatro Nacional de Cuba.
En la Isla, publicó una quincena de poemarios, un volumen de ensayo, dos de crítica literaria y otro de crónicas, así como diversas antologías de poesía y poesía para niños, décima y décima para niños, cuento y teatro.
Ha traducido del francés, entre otros, a los importantes poetas Jacques Prévert, Marie de France, Molière y Joachim du Bellay. En 1994 apareció su antología París at night, del poeta francés Jacques Prévert (con selección y traducción suyos) Asimismo, en 1994 le solicitaron versiones de textos de importantes poetas de Polonia, luego incluidas en la antología Poesía polaca (Editorial Arte y Literatura, 1994).
Tradujo y dio a conocer en Cuba a la importante poeta contemporánea canadiense Denise Boucher, ex Presidenta de los Escritores de Québec, de quien vertió al español varios textos, publicados en un número especial de la revista Casa de las Américas.
Ensayos suyos fueron incluidos en varias antologías como: Nuevos críticos cubanos, Acerca de Manuel Cofiño y Valoración múltiple: Onelio Jorge Cardoso.
Su labor como poeta, ensayista, crítico y antólogo ha sido reconocida entre otros, por las pedagogas y antólogas puertorriqueñas Flor Piñeiro e Isabel Freire de Matos en su Literatura Infantil Caribeña; el profesor y ensayista jamaicano Keith Ellis, residente en Canadá, en su estudio Cuba’s Nicolás Guillén: Poetry and Ideology, y el antólogo y ensayista español Antonio Merino en su Nueva poesía cubana.
En el ámbito nacional, diversos ensayistas y críticos de prestigio se han ocupado de sus múltiples libros. Así, el ensayista, poeta y narrador Antonio Gutiérrez Rodríguez, quien en su volumen Estudios sobre la décima, incluye un estudio sobre sus espinelas.
En Cuba, fue jurado consuetudinario en eventos literarios, teatrales y de periodismo cultural, y participó en Congresos de la UNEAC, foros y otros encuentros con especialistas nacionales y de otros países.
Desde 1990 hasta 2001, fue periodista cultural de la revista Bohemia. Antes laboró en otras como Mujeres y Muchacha, de la que fue uno de sus fundadores en 1980.
INTERÉS POR LA POESÍA:
Un buen día de su adolescencia y, sin las muchas lecturas que vinieron después, tras leer El reino de este mundo, de Alejo Carpentier, su novela que más le sigue gustando, escribió su primer poemario (inédito) “A ras del tiempo”, a partir de hechos de realismo mágico y de lo real maravilloso, acontecidos en nuestra América fabulosa. Tal fue su iniciación seria con la poesía.
RECONOCIMIENTOS:
Diploma al Resultado Científico por su Colaboración a la nueva Historia de la Literatura Cubana, en tres volúmenes, otorgado por el Ministerio de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente.
El Laúd y la Medalla del Cucalambé, impuestas por el Poder Popular provincial de Las Tunas.
El Diploma por la Labor Realizada en Apoyo a la Décima, concedida por la Universidad “Camilo Cienfuegos”, de Matanzas.
Reconocimiento por su labor Escritor y Crítico Literario otorgado por la Presidencia del Instituto Cubano del Libro.
Medalla “Raúl Gómez García”.
Primera Mención, Concurso “Plural” (México, 1990) a su poemario Salvaje nostalgia.
Premio "13 de Marzo" 1976, Universidad de La Habana, a su poemario para niños “Poemas y canciones”, publicado en 1977.
Premio “La Edad de Oro” de Canción para Niños.
Primera Mención Concurso “La Edad de Oro” a su poemario Poemas y canciones.
BIBLIOGRAFIA ACTIVA
SELECCIÓN DE SUS POEMARIOS:
Salvaje nostalgia (Mención Concurso “Plural”, México, 1991; publicado en Cuba ese año).Casablanca (Colombia, 1995). Las palabras prohibidas (antología de su poesía, entre 1983 y 1995; Cuba, 1997). Ferocidad del destino (2010). Espinelas con espinas (décimas, 1981).Que arde al centro de la vida (décimas, 1983), Estos malditos versos (décimas, México, 1999; Cuba, 2001.
CRITICA LITERARIA:
Escribir para niños y jóvenes (1983). La décima dice más (2004). La décima, ¿sí o no? (2006).
CRONICAS:
Niebla en la memoria (1990).
POEMARIOS PARA NIŇOS:
Poemas y canciones (1977). Donde cantan los niños (1983). Jinetes del viento (1989). Libro de Darío Damián (décimas, 1995).Voces de la querencia (2004).
ANTOLOGIAS DE TEATRO:
La soledad del actor de fondo (primera antología del monólogo teatral cubano), 1999. Teatro cubano de fin de siglo (cinco piezas en un acto, 2001).
OTROS LIBROS.
Entre el 2001 y el 2011 publicó, además:
Viajera intacta del sueño. Antología de la décima cubana (2001). Añorado encuentro. Poemas cubanos sobre boleros y canciones (2001). Este amor en que me abraso. Décimas de José Martí (2003). De tu reino la ventura. Décimas a las madres (2003). Que caí bajo la noche. Panorama de la décima erótica cubana (2004). La lectura, ese resplandor (antología de textos sobre literatura y lectura, (Ecuador, 2009). Esta cárcel de aire puro. Panorama de la décima cubana en el siglo XX (en coautoría con Mayra Hernández Menéndez; Editora Abril, en 2 volúmenes: 2009 y 2010).
LIBROS ÍNÉDITOS:
Libro de Rodrigo Damián (poesía para niños).
EN MIAMI:
Desde su arribo a Miami en julio de 2011, ha tenido una amplia participación en la vida cultural y en numerosos eventos, como los siguientes:
2011
-El teatrista y creador de la web teatroenmiami.com Ernesto García lo invita a colaborar con esta página (premiada por Google) y le ofrece una columna.
-Integra el jurado de la primera edición del Festival de Teatro de Pequeño Formato, de la Compañía ArtSpoken, dirigida por Yoshvani Medina.
-Conforma el equipo de colaboradores del anual Festival del Monólogo Latinoamericano, de la Compañía Havanafama, dirigida por Juan Roca.
-Es invitado a colaborar con la revista digital Palabra Abierta, por su fundador: el narrador, poeta y ensayista cubano Manuel Gayol Mecías.
2012
-Merece el Tercer Premio de Poesía del X Concurso Internacional “Lincoln-Martí”.
-Invitado por el destacado teatrista Matías Montes Huidobro, lee su ponencia «Nostalgia y crítica en la dramaturgia de Cristina Rebull», en el Congreso Internacional «Celebrando a Virgilio Piñera», celebrado del 12 al 15 de enero en la Universidad de Miami.
-Es invitado a colaborar en el blog Gaspar. El Lugareño, por su creador Joaquín Estrada Montalván.
2013
-Invitado por la Presidencia del Gremio Artístico Latinoamericano. GALA (integrada por la teatrista boricua Maddy Rivera y el escritor cubanoamericano Antonio Armenteros) integra la nueva agrupación.
-A petición de la Presidencia de GALA, funge como Jurado del Concurso Internacional de Poesía «Facundo Cabrales».

Gran Teatro de la Habana Alicia Alonso (Video de la Gala de Reapertura)




Giselle Act I - Anette Delgado & Dani Hernández.
Swan Lake Act II - Sadaise Arencibia & Alfredo Ibañez.
Coppelia Act III - Viengsay Valdés & Victor Estevez.

Gran Teatro de La Habana Alicia Alonso - January 1, 2016.

Monday, February 29, 2016

El tiempo, la vida, ah, la vida, el tiempo (un poema de Félix Luis Viera)

Nota: Cada lunes la poesía de  Félix Luis Viera.  Puedes leer todos sus textos, publicados en el blog,  en este enlace.

Foto/Blog Gaspar, El Lugareño
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Victoria:
hace tiempo que no llegan cartas tuyas.
Al parecer me has olvidado.
Haces bien.
Como solías decir mientras desangrábamos hoteles y
posadas, malecones, parques, callejones, bares:
“Lo nuestro es algo solo con presente
y el amor se hace de futuro”.

Tampoco yo te escribiré. Mejor te dejo
—aun con cierta amargura—
que vueles o que ya estés posada en otros ojos.
Ojalá halles un hombre con el que compres una lámpara
de noche, un mantel,
copas, copitas, platos, cubiertos, un sofá, etcétera,
y con el que consigas varios hijos
que llevarán a jugar por las tardes
a ese mismo parque donde tú y yo nos amábamos.

Ojalá que mi recuerdo te proteja.
Ojalá me olvides para siempre.
Ojalá que no tengamos que llorar,
cada cual por su parte,
en una noche por venir.


Mayo de 1985


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Félix Luis Viera nació en Santa Clara, Cuba, en 1945. Ha publicado los libros de poemas: Una melodía sin ton ni son bajo la lluvia (Premio David de Poesía de la UNEAC 1976, Ediciones Unión Cuba); Prefiero los que cantan (1988, Ediciones Unión, Cuba); Cada día muero 24 horas (Editorial Letras Cubanas, 1990); Y me han dolido los cuchillos (Editorial Capiro, Cuba, 1991) y Poemas de amor y de olvido (Editorial Capiro, Cuba, 1994). Los libros de cuento: Las llamas en el cielo (Ediciones Unión, Cuba, 1983); En el nombre del hijo (Premio de la Crítica 1983, Editorial Letras Cubanas, nueva edición 1988) y Precio del amor (Editorial Letras Cubanas, 1990). Las novelas Con tu vestido blanco (Premio Nacional de novela, UNEAC 1987, Premio de la Crítica 1988, Ediciones Unión, Cuba), Serás comunista, pero te quiero (Ediciones Unión, Cuba, 1995); Un ciervo herido (Editorial Plaza Mayor, Puerto Rico, 2003, Editorial Eriginal Books, Miami, 2012) y la novela corta Inglaterra Hernández (Ediciones Universidad Veracruzana, 1997, Editorial Capiro, Cuba, 2002).
Su libro de cuentos Las llamas en el Cielo es considerado un clásico en su país. Sus creaciones han sido traducidas a varios idiomas y se han publicado en antologías en Cuba y otros países. En su país natal recibió varios reconocimientos por su trabajo en favor de la cultura. En Italia se le conoce por su novela Un ciervo Herido, editada con el título El trabajo os hará hombres (L’Ancora del Mediterráneo, 2008), que aborda el tema de la UMAP (Unidades Militares de Ayuda a la Producción), en realidad campos de trabajo forzado que existieron en Cuba, de 1965 a 1968, adonde fueron enviados supuestos desafectos a la revolución castrista, como religiosos de diversas filiaciones, lumpen, homosexuales y otros. Esta novela, con buena acogida de público y crítica, ha circulado en varios países de habla hispana y en la Florida.
En 2010, Félix Luis Viera publicó en México El corazón del rey, novela que incursiona en la década de 1960, cuando en Cuba se establecía la llamada revolución socialista, y que expone el mundo marginal de esa época. Ese mismo año dio a la luz el poemario La patria es una naranja (Ediciones Iduna, Miami), publicado posteriormente en Italia por ediciones Il Flogio y merecedor de uno de los Premios “Latina en Versos”, otorgados en aquel país. Su más reciente publicación es la reedición de sus cuentos "Precio del Amor" (Alexandria Library, 2015)
Es ciudadano mexicano por naturalización.

Sunday, February 28, 2016

El guardián (por María Cristina Fernández)

Notal del blog. No nací en Castilla, de María Cristina Fernández  (Editorial Silueta, Miami 2015), se presentará el sábado 5 de marzo a las 7:30 pm en Silver Dragon Store, 81 Merrick Way, Coral Gables. La presentación estará a cargo de Carlos Velazco.

Mi agradecimiento a la Editorial Silueta, por compartir con los lectores del blog este texto que forma parte del libro.

 
http://www.editorialsilueta.com/
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El guardián


 por María Cristina Fernández



––¿Esa no es la excéntrica que tú vigilabas cuando estuvo subida en aquel árbol? –pregunta mi mujer frente al televisor encendido.

Le digo que sí a secas, como si nada se arremolinara dentro de mí al mirar la pantalla. Como si ignorara que aquel árbol tenía su propio nombre, Luna. Pero un vendaval de recuerdos cae como hojarasca al suelo y siento el temor de pisotearlos. El recuerdo de su voz, por ejemplo, que resonando en el bosque me sacaba del letargo...

––Cantas muy bien –me atreví a hablarle al pájaro que debíamos flechar y tumbar a tierra. El desafío tenía una bella voz: “Love in any language, straight from the heart...”

Yo estaba entonces en una banda y tocaba la percusión. Invité al pájaro a entrar por su propia voluntad en la jaula.

––¿Quisieras cantar con nosotros? Te puedo llevar a un ensayo cuando me dejen ir a casa. Será mejor que estar allá arriba sin nada que hacer. Tal vez hasta te hagas famosa, quién sabe...

La respuesta más o menos fue que no estaba allá arriba para hacerse notar y que la única protagonista de esa historia era este árbol venerable que no debía morir.

––¿Vas a morir por un troncazo viejo que de todas maneras, tarde o temprano, se pudrirá o acabará partido por un rayo? –alcé bien mi voz para que le quedara claro allá en su altura.

––¿Tú tienes abuelos? –me devolvió una pregunta con otra.

––Sí, claro que tengo abuelos. Cuatro por falta de uno.

––¿Por qué no los matas de una vez, si de todas maneras van a morir?

Aquellos diálogos sin acceso frontal llevaban la imposibilidad de sojuzgarla con una mirada, o guiñarle un ojo cómplice, o tal vez besarla para obligarla a abandonar ese juego del gato y el ratón. A la foto sí la besaba a escondidas, después que me la diera como señuelo. Pero ella, la real, se mantenía esquiva, incapaz de dejarse horadar.

––¿De verdad que es así como luce? –se asombró uno de mis otros colegas al ver el retrato–. ¡No me digas que nuestra maldita comedora de avena tiene esta cara!

––Con esa boca la dejaría estar prendida a mi tronco el tiempo que le diera la gana –fueron las sucias palabras de Jeff, quien además dijo que pagaría lo que fuera por saber a qué olía su sexo luego de tanto tiempo sin un baño de verdad.

Traté de razonar varias veces con ella queriendo conjugar la imagen que nebulosamente enfocaba desde abajo y la evidencia de la foto, porque se sabe que no hay nada que reblandezca más a una mujer que magnificar su apariencia.

––Si bajas te llevaré a comer en el restaurante vegetariano que más te guste.

Desde abajo pude oír su risa estallar como cristales.

––No la vas a convencer –me dijo el colega que hacía la guardia ese día conmigo–. Esa es de la gente que se parte la cabeza en dos antes de darse la oportunidad de acabar un lío en paz. Creo que ni aunque Dios sacudiera ese árbol, la muy empecinada bajaría.

En principio era apenas una ardilla que se movía en la fronda del árbol. Yo miraba para arriba y veía ese tronco que se perdía en el cielo, y me preguntaba cómo ella habría podido subir hasta allí. Y lo mismo me cuestionaba cómo hacía para bajar. A veces se acercaba lo bastante como para que yo intentara comparar ese rostro con el de la foto, donde no tiene esas greñas salvajes sino que su pelo parece aplacado en algún salón de belleza y luce un vestido color rosa, como de seda. Parece una actriz de cine, con ese brillo en los ojos y la boca larga, pulposa, coloreada. Dios, he tenido sueños...

En uno de ellos yo subía por la noche al árbol. No sé cómo pasó, pero no había luz de reflector y yo trepaba por una especie de escalera de barco antiguo. Trepaba y trepaba por mi escala de soga... El árbol tenía ojos de insectos, oblicuos y fosfóricos. Algunos ojos se parecían a los de mis colegas, y otros a los de Dan Climber. Pero yo trataba de obviar los ojos-insectos y seguía escalando la cuerda, la escala se reducía a eso, a una sola cuerda, que a veces era tensa, y luego la agitaba un viento imposible. Fue difícil, mis bíceps dolían, pero valió la pena porque al fin pude alcanzar la plataforma.

Sentí mis pies tocar la madera y mi cabeza golpearse contra algún objeto colgado entre las ramas. Saqué mi linterna y alumbré hacia el piso. Allí, envuelta en un zurrón, estaba ella. Me acerqué y le hablé al oído: “Julia, Julia... es Mathew”. Sonrió con alivio y me hizo un espacio en su saco de dormir. Había frío, pero yo jadeaba. Podía sentir un ruido como de roedores mascullando algo. Tenía la sensación de que todo este tiempo ella había estado esperando que yo subiera. Y yo quería probar el olor agridulce del sexo de la mujer mariposa, ungido por sus propios aceites, rebosante de humedad.

Mi uniforme y la pertenencia a un clan me legitimaban para hacer un trabajo, si se puede decir, no muy ordinario, haciéndome creer que yo estaba del lado de los que tenían razón. Razón y poder, eso sentía en las mañanas que me tocaba vigilar que se cumpliera el asedio. Ella, como Luna, estaba marcada para morir: ni un grano más de cereal para esa boca que deseaba en las noches lúdicas.

Antes de ser contratado me habían advertido que iba a enfrentarme a una activista más que empecinada, no como esa muchacha que tuvo una crisis de histeria cuando comenzó a oír el ruido de los troncos cayendo a su lado... En verdad la resistencia no se les presenta fácil.

Están los vientos, el frío nocturno, el ruido insoportable de las sierras, el humo, los perros de los guardias, el zumbido atorrante de los helicópteros y sus chorros de agua a presión. Hay que tener nervios...

Yo estaba ahí para que la voluntad de la corporación Maxxam se cumpliera. No sé en qué momento empecé a fallar. Sin duda la foto tuvo que ver. Pero los demás también la vieron y lo único que se les ocurrió fue bromear: “Oye, si tú luces como apareces aquí, ¿qué diablos estás haciendo allá arriba? ¿Es que no encontraste el tipo que te va?” Pero no fue solo la maldita foto, fue también la canción, fue hacerme preguntas como si la decisión fuera mía. Y luego, engancharme en la búsqueda de lo que parecía ser un simple e inofensivo amuleto... Era una amatista, y según me dijo se le había caído del árbol.

––Olvídalo –le dije–. No voy a encontrar una piedra entre tanta yerba. ¿Y qué tal si se ha quedado atrapada entre las ramas?

Bajó un poco más y la escuché implorar:

––Por favor, Mathew, tú eres aquí la única persona a quien pudiera pedirle algo.

Ya me habían advertido del síndrome de Estocolmo, así que estaba preparado para que ella pretendiera ablandarme de algún modo. Esto es lo que venía haciendo desde hacía tiempo con sus canticos y las pequeñas raciones bajadas por la cuerda.

––Se me cayó ayer –me dijo–. La saqué de la bolsita donde la pongo porque estaba mojada.

––Es solo una piedra. Te la arreglarás sin ella.

––No, no podría. Es mi piedra de nacimiento. La encontré justo cuando buscaba una respuesta vital.

Sé que hacía un gran esfuerzo para que la escuchara, a pesar del ruido del viento que azotaba los gajos de los árboles. Hacía unos días habían vertido napalm en un claro del bosque y no sé si eso tenía que ver con cierto olor a azufre, o sería porque a lo lejos relampagueaba.

––¿Respuesta vital a qué, mujer? ¿Hablaste con Dios?

Baja un poco más. Te prometo que no voy a treparme para agarrarte. Le tengo miedo a las alturas.

La vi bajar un poco más de acuerdo a mi reclamo.

––Y sin esa piedra, ¿qué pasaría? ¿Morirás acaso?

––Ya una vez morí, Mathew –sé que decía mi nombre con toda intención de hacerme sentir familiar–. Me tomó tiempo volver a mi cuerpo. Cuando regresé a él, tenía una luz muy fuerte dentro...

––¿Una luz? Dios mío, tu cerebro debe haber sufrido una conmoción muy grande –razoné.

––Sí, fue un accidente de carro. Después de un tiempo de parálisis en el que los médicos no podían asegurar que volviera a ser la misma, me recuperé. Quise viajar, visitar lugares sagrados. El Tíbet, la India, Japón, todos esos destinos me llamaban. Quería conectarme con lo más profundo del Espíritu Universal que se me reveló durante aquella larga convalecencia.

––¿Y luego te diste cuenta que no tenías dinero para viajar y te metiste en el primer bosque que encontraste?

Calló por un momento, que ya empezaba a hacérseme tan largo que creí que la había ofendido. Pero su voz volvió firme cuando encontró el argumento apropiado.

––Todo fue aparentemente casual. Mis vecinos iban a un parque en Washington y me dijeron que tenían espacio para mí en el carro. Después apareció aquel extraño hombre en la carretera que nos persuadió para que fuéramos a ver las redwoods. Mis amigos no pudieron entrar a causa de su perro, y yo decidí que seguiría sola. El olor de estos bosques me reconectaba desde entonces con algo más real que cualquier divinidad distante. Pero el dilema seguía estando en mí: ¿debía visitar los santuarios del mundo, o peregrinar en casa? Caminé largos tramos, medité, desesperé, lloré, todo por encontrar una respuesta interior. Fue entonces que vi la amatista en medio del camino.

––¿Y entonces decidiste quedarte a vivir en el bosque?

––No, volví a casa. Vendí todo lo que tenía, menos unas pocas pinturas y mi violín. Me compré una tienda, una bolsa de dormir, recogí unas mudas de ropa y regresé a California.

Así que fue esa amatista la que la hizo trepar al árbol. Fue por esa amatista por quien la Corporación Maxxam nos contrató como guardias de seguridad. ¿Qué sentido tenía todo esto?

La piedra se había caído y luego había llovido. O sea, que perfectamente podía estar hundida en la tierra mojada. Intenté encontrarla en mis horas de guardia, y lo logré apenas dos horas antes de ser relevado, escondida entre un montoncito de arándanos.

––Eres un ángel, Mathew –me gritó cuando vio que la amatista metida en una bolsa plástica regresaba a Luna.

Deseé que nadie hubiera escuchado su voz. No quería comprometerme. De todos modos le respondí que se suponía que los ángeles estuvieran arriba, como ella, y no en tierra como yo. Quería quitarme de encima el sabor de esa incierta nobleza que parecía sumisión. Se supone que en este peligroso juego fuera ella quien cumpliera nuestra voluntad y no al revés. Pero cada vez que la imaginaba al borde de la muerte por hambre, o incomunicada porque su celular no podía ser recargado y se acercara el último plazo para recurrir a métodos más crueles, me estremecía. Sabía que hay gente que defiende algo hasta dejar la vida en ello. Sé que hubo un activista de estos que murió aplastado por un árbol. Lo mismo pudo pasarle a ella cuando cortaron ese abeto Douglas... Demonios... ella no merecía algo así. Pero ya habíamos impedido varios intentos de reabastecerla, ¿cuántos más se necesitarían para su rendición?

Sentí un gran alivio cuando me dieron unos días para visitar a mi familia en mi casa en Arizona. Sí, era un alivio parar de sentirme responsable por no poder cambiar el curso de una historia que podía tragarse a un ser humano tan terco. Una historia que no pintaba nada bien. Demasiados intereses encontrados, demasiada tensión entre lo que ocurría en el suelo y esa mujer trepada a unos ciento ochenta pies de altura. Tal vez a mi regreso, pensé, logre tomar distancia. Tal vez si hacía un esfuerzo hasta paraba de soñar...

El 101 es una cinta rápida y estrecha con curvas impredecibles. Por eso cuando la lluvia arreció entré a un sitio que se anunciaba como bar en la orilla de un pueblito de carretera. Adentro sonaba una canción bien retro y le pregunté a la muchacha del local quiénes eran.

––The Stephen Wolf –me respondió.

––¿Hace mucho que trabajas aquí? –comencé a sacarle conversación, tal vez aliviado de poder hablar con una mujer sin tener que dar voces hacia lo alto para llamar su atención.

––Hace dos meses... –respondió mientras me alcanzaba un menú.

Mi vista saltó del menú a su brazo izquierdo donde resplandecía un animal muy raro. Era un tatuaje, sin duda hecho con gran profesionalidad, pero mi ignorancia de la especie me hizo preguntar qué representaba.

––Es una nutria de mar. Se han extinguido en los últimos años a una velocidad increíble. Por cierto, pareces tan jovencito que debería pedirte una identificación. ¿Pasas de los dieciocho?

––Aquí tienes –le mostré con orgullo el cartón plasticado que me identificaba como agente de seguridad–. Me decidí al azar por una de las tantas cervezas destiladas en el lugar, y una porción de salmón ahumado para comer.

Cuando regresó con la jarra rebosante, le insistí en lo de la nutria. De un tiempo a esta parte tenía que enfrentarme a mujeres muy raras. Adoradoras de nutrias y amatistas; ¿no me tocaría cruzarme con una simple mujer normal? Luego vi que en el brazo contrario tenía otro tatuaje, pero ese era más común. Estábamos en el llamado Triángulo Esmeralda y una hoja de ganja en la piel de una muchacha no hacía la diferencia.

––Perdona –insistí yo–, pero ¿no te hubiera gustado grabarte otra cosa en ese brazo? Tengo una amiga que se hizo tatuar un dragón...

––No me interesan los dragones –me interrumpió tajante, lo que me llevó a pensar que es un error lo de la propina obligatoria en lugares como este. Tal vez, si no fuera así, me hubiese encontrado una camarera más dada a complacer. El feminismo lo ha arruinado todo, según dice Jeff. Pero ella, como si me leyera el pensamiento, regresa y me pregunta si todo está bien con mi orden.

––Sí, todo bien, solo que hay algo en las papas...

––El cocinero le pone eneldo, si quieres te traigo unas sencillas.

––No, está bien, no te molestes. Por cierto, ¿las nutrias comen salmón?

––¿Y tú qué crees...? Pero ya te dije que las nutrias se extinguen, lo mismo que los salmones. Vamos triturando todo lo que encontramos. Somos insaciables.

––Yo no soy así. Mira, ya casi estoy lleno –pretendo hacerle un chiste pero no se ríe. Los obsesivos son así–. Conozco a alguien con quien te llevarías muy bien. Piensa más o menos como tú.

Al menos me pregunta a quién me refiero y así me da pie para contarle de esa alucinada que no quiere bajar a tierra. Sus ojos se iluminan cuando le cuento que soy uno de los “elegidos” que la cuida. Quiere saber cómo está ella, si creo que resista y por cuánto.

––¿No vas a preguntarme cómo orina o si alguna vez se baña?

––No, no voy a preguntarte semejantes bobadas –se defiende de mí impetuosamente–. Pero sí me gustaría preguntarte si conoces lo que pasó en un pueblo llamado Stafford.

––¿Stafford? –no, no recordaba ningún pueblo llamado así.

––Deberías indagar –me asegura–. Somos responsables por lo que sabemos y por lo que no sabemos.

Se disculpa porque debe ir a tomarle un pedido a una pareja que se ha sentado en una mesa distante. Pero antes de irse me confiesa algo con la entonación del que busca complicidad:

––Los antepasados de mi padre vinieron de Rusia a este país a cazar y a traficar con pieles; sobre todo animales como este –se señala su brazo bien torneado–. Dile a Julia que la amo, que ella es mi heroína, que resista... Y tú, recuerda buscar este nombre: Stafford, no lo olvides...

Fue al segundo día de estar en mi casa que rastreé ese nombre en el ordenador. Era un pequeño pueblo al que sepultó un alud de fango venido desde una montaña reducida por la tala rasa. Lo que ocurre es que los árboles aprisionan con sus raíces la tierra y la materia rocosa a su alrededor. Cuando se cortan los árboles, el agua no encuentra obstáculos que la retenga y las lluvias arrastran consigo todo lo que encuentran. Sobrevienen los desastres. Las fotos eran claras. En una de ellas se ve un sofá en medio del fango y encima del sofá, la foto de una niña.

¿Cómo llegó la foto de esta niña ahí? ¿Se desprendió de un cuadro roto durante la catástrofe? ¿O lo colocaron después para recordar a una víctima del deslave? ¿Y la carriola bocarriba, en medio de las ruinas de lo que fue una casa que no conocía el pánico? La compañía taladora que trajo la desgracia a ese pueblo en las laderas de la montaña era la misma compañía a la que yo respondía, la misma compañía que pagaba por el acoso contra Julia... ¿Pero era ella realmente el enemigo? ¿Esa niña de la foto del sofá en la casa destruida por un alud de fango, a quién realmente miraba con todo el peso del reclamo en sus ojos? Otra vez volvían las palabras de la camarera: “Somos responsables por lo que sabemos y por lo que no sabemos”. ¿Será porque lo que no sabemos es una página en blanco que pende sobre nosotros esperando completarse? ¿O guillotinarnos? Parece que se me ha pegado el humor de la tatuada, porque no consigo hacerme reír a mí mismo.

Mi madre, con total convicción fatalista, me había advertido de la peligrosa tormenta que vendría desde el Pacífico a irrumpir en la costa oeste. Tal vez por eso llovía más de lo acostumbrado en el camino de vuelta. Puse el radio y así me enteré que la tormenta se llamaba El Niño, un fenómeno meteorológico que alteraba el patrón regular del clima.

Como si no fueran bastante tensas las expectativas, al llegar a mi destino pude ver que a Luna le habían entorchado con un tape color neón, otra señal de que su día llegaba. También le habían tirado unas cuerdas hacia arriba. El cerco se recrudecía; debíamos estar alertas porque se sospechaba que los activistas iban a intentarlo una vez más.

Eran unos veinte y llegaron bajo la llovizna creando confusión. Yo les gritaba que no podían pasar, que estaban en propiedad privada. “¡Váyanse al infierno!” Pero sabíamos que no sería tan fácil. Cuando alguien gritó el número 23, la edad de ella, la oímos cantar. “Love in any language...” El caos aumentó alrededor. Eramos solo dos guardias esa vez, el otro había caído enfermo la noche anterior. “Por allá vienen más”, le dije a mi colega, tratando de que se moviera del lado mío. Ya Julia había bajado lo suficiente como para estar alerta a cualquier descuido. Vi las bolsas subir y me imaginé lo que allí había: avena, fruta fresca, baterías, propano para hacer el té... Bolsas de sobrevivencia. Aliento y sustento para la madre de Luna.

Mademoiselle Butterfly. La reina del bosque. La madona de la amatista. La gitana de las bolsitas. La poseída por el Espíritu Universal...

La de entonces fue la peor tormenta vista en esos años, descartando a los taladores, claro. El reabastecimiento de Luna probó que la presencia de unos guardias pagados no hacía infalible el cerco. Además de que la prensa y la radio ya estaban sacándole lascas al caso y no convenía el escándalo. Tampoco ningún hombre a sueldo ni sus perros iban a soportar el rigor de las bajas temperaturas y el viento exacerbado que vinieron en breve. Solo ella pudo resistir, con su amatista metida en la bolsita con salvia y otras supercherías. Después supimos que estuvo a punto de morir abatida por el viento y el congelamiento. Sobrevivió a pesar de todo y siguió dándole guerra a toda esa gente que puede dormir tranquila a pesar de que un deslave se ha tragado un pueblo.

No volví por el bosque luego de presentar mi renuncia. Nunca más trabajé como custodio, tampoco he vuelto a tocar en la banda. Soy un hombre demasiado común, aunque ella dijera de mí que fui su ángel. Un ángel guardián y no un guardia más. La vida está llena de protagonistas, heroicos, perversos, una mezcla de todo. Yo no aspiro a ser más de lo que fui: el tipo que encontró la piedra y luego dejó subir las vituallas al árbol. 

Miro a mi mujer que cambia de canal y me digo que ella nunca haría nada que la levantara del suelo. Le pido que salgamos al patio, tratando de ahuyentar los recuerdos que han entrado por esa ventana que es el televisor encendido. En la retaguardia se está bien, aunque te mueras de ganas por besar unos labios carnosos untados de miel a ciento ochenta pies en el aire, en un bosque donde se libra una batalla entre permanecer o morir. Esos labios que solo besé en el sueño o en esa imagen que aún está conmigo, porque, debo admitirlo, la foto, a diferencia de la amatista, nunca se la devolví.

Saturday, February 27, 2016

Oikos

Sección Oikos, con fotos de Juan Carlos Agüero.
Dedicada a mostrar la wildlife del Sur de la Florida,
es el espacio green (cada semana) del blog Gaspar, El Lugareño.

Wednesday, February 24, 2016

Obama entre nosotros (por Carlos A. Peón-Casas)


Hace exactamente 88 años, visitó La Habana, el entonces presidente John Calvin Coolidge Jr, el trigésimo presidente de la Unión Americana. Venía invitado por el entonces presidente Machado, uno de los tres hombres fuertes que se reconocen por estos lares en los afanes siempre engañosos de la política, entre nosotros aparentemente “cómica”, pero marcada definitiva e inevitablemente por el signo de la tragedia.

La visita tenía la motivación principal del Congreso Panamericano que ya sesionaba a su llegada, y para la que el ya citado presidente cubano del momento, preparó un sultanesco escenario, que incluyó, la construcción del afamado Parque de la Fraternidad en la capital cubana, en cuyo centro, una hoy frondosísima ceiba, era plantada como memoria incontestable del hecho, no sin antes, según cuenta la leyenda popular, depositar junto a sus raíces un poderoso “bilongo” que ayudara entre otras cosas, a perpetuarlo en el poder.

 
Coolidge desembarcó en la Habana a bordo del Texas, un buque de la Armada de su país, la foto la recoge una añosa The National Geographic Magazine(1), y en ella se visualiza aquel minuto, cuando una gran multitud de habaneros de la época lo recibían desde el malecón, a la altura de la boca de la rada habanera.

Dentro de muy poco, el próximo 21 de marzo, lunes santo, según el calendario católico, llegará a Cuba, el actual presidente Obama. La noticia que ya se venía propagando por “radio bemba”, desde comienzos de año, no creo venga a sorprender a nadie, después que desde diciembre del 2014, se anunciara el tan cacareado restablecimiento de relaciones entre el poderoso vecino norteño, y nuestra nación caribeña, un hecho que al decir del adagio popular ha sido “más rollo que película”, y que por consiguiente no ha traído las tan ansiadas mejoras que el pueblo cubano de a pie esperaba de tal hecho.

Con la visita de Obama estoy muy claro que tampoco ser verá mucho más. Obama, en este minuto, no es más que un presidente saliente, y al decir de la propia prensa de su país es identificado con la imagen de un pobre pato cojo y con un ala herida… que sin dudas retrata muy bien cualquier semejanza con la realidad política a su cargo, y a sus llamadas prerrogativas presidenciales para cambiar el actual estado de cosas.

Cualquier escenario futuro dependerá del resultado de las presidenciales de este año, y de otro demócrata llegara a la Casa Blanca, con afanes continuistas…que ya sabemos que pasaría si la apuesta la ganan los Republicanos….adiós lolita de mi vida

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1.The National Geographic Magazine. Vol LIII, No. 5. May, 1928. p. 598.

(Miami) Poesía contemporánea de Colombia en "Zona Franca"


Tertulia Zona Franca.

Poesía contemporánea de Colombia: Luis Fallón, Armando Caidedo y JJ Palomino.

Jueves 25 de febrero, a las 8. 00 p.m.

Restaurante El Pinero
2440 SW 67 Ave.
Miami, 33155.

 Teléfono (786) 878 4995.

Tuesday, February 23, 2016

Orlando Márquez: En Cuba "la verdadera libertad religiosa está aún lejos de ser una realidad"

 Fotos/Blog Gaspar, El Lugareño (por Rodrigo de la Luz)
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El modelo socio-económico se ha agotado, y la propuesta política no capta la atención de antes; los mismos programas tan apreciados en los campos de la salud y la educación se encuentran debilitados, pero sabemos que se han hecho cultura y los cubanos no quisieran perderlos. Así, el propio Gobierno ha comprendido finalmente que es necesario hallar nuevos caminos, y ahora habla de crear un socialismo próspero y sostenible, aunque no renuncia –al menos por ahora– a la ideología que condujo precisamente al momento actual, y se resiste a abandonar determinadas estructuras generadoras de restricciones, doble moral y obstrucción para el progreso.

Por su parte, la composición de la Iglesia, como dije antes, tampoco es la misma. Incluso si miramos la realidad eclesial, pudiera pensarse que las condiciones que propiciaron el ENEC hace treinta años, como un fuerte compromiso y celo apostólico, hoy no son tan palpables. La Iglesia es hoy más conocida, pero no más fuerte; aún carece de agentes de pastoral, recursos materiales y financieros, templos nuevos, acceso a la educación, y su asistencia social es muy restringida. La verdadera libertad religiosa, que es mucho más que el culto y los sacramentos, está aún lejos de ser una realidad. Con regularidad sus miembros emigran en busca de mejores oportunidades, o para reunificar la familia después de años de dispersión. Incluso un grupo nada despreciable de sacerdotes, para quienes el ENEC pedía una sólida espiritualidad, capacidad para el sacrificio, asumir la realidad social con carácter viril y valentía apostólica, así como el enraizamiento en el pueblo, la Patria y su cultura,[15] han emigrado. (Leer texto completo de Vivir el ENEC hoy, por Orlando Márquez, en Palabra Nueva)
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Gaspar, El Lugareño Headline Animator

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