En 2001 Jenny Philips desandaba La Habana junto a su esposo en un viaje de signo privado. Pero Finca Vigía, la casa de Papá Hemingway, el escritor mejor considerado por Scribner, y donde su abuelo era el editor jefe, no quedó fuera de su recorrido.
La razón era además de signo doble. Perkins y Hemingway fueron amigos entrañables. La señalada relación del escritor y su editor, iba más lejos que aquellas lides. Juntos remontaron aventuras increíbles en las aguas procelosas de Dry Tortugas y mucho más allá.
Foto Instagram Finca Vigía Foumdation
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Al presentarse en aquel sitio de tantas rememoraciones, les manifestó a los cuidadores quién era en verdad.
Ante ella como por ensalmo, se abrieron de par en par las puertas del aquel santuario, y la Philips con guantes blancos para la ocasión, recorrió el territorio innominado y jamás hollado por visitante de a pie después que Papá dejara la casa para siempre en 1960.
En su recorrido, descubrió la extensa biblioteca de Hemingway que allí duerme el sueño eterno: ante los libros quedó en éxtasis: muchos de aquellos habrían sido provistos por su abuelo a su amigo el escritor.
La anécdota que da pie a esta rememoración nos la provee la propia Philips en un artículo suyo firmado a posteriori de aquella experiencia hemingwayana, con esta memoria dejamos la evidencia siempre elocuente de ese Hemingway autor y protagonista de tantas coordenadas aún por descubrir y compartir:
Así, cuando vimos libros de Scribner sobre la guerra en los estantes de la biblioteca de Hemingway, enseguida supusimos que Maxwell Perkins le había enviado algunos de ellos. De pronto, descubrimos un libro sobre la Guerra Civil estadounidense. Con los guantes blancos que nos había proporcionado el personal del museo para proteger la casa y sus objetos, retiramos cuidadosamente el volumen del estante. Era una biografía del general confederado Thomas J. «Stonewall» Jackson. Estábamos casi seguros de que Perkins se la había enviado a Hemingway.En aquella etapa inicial de nuestro recorrido por Cuba, todavía no comprendíamos plenamente la fragilidad de los libros de Hemingway ni su extraordinario valor histórico y literario. El libro se abrió por una página en blanco en la que Hemingway había anotado claramente un número de página. Con la emoción de quien cree haber encontrado una pista decisiva en un misterio, pasamos de inmediato a la página indicada.Lo que hallamos allí fue asombroso. Hemingway había subrayado una cita de Stonewall Jackson. Mientras Jackson agonizaba a causa de las heridas de bala que había recibido accidentalmente de soldados de su propio ejército confederado, delirando por la fiebre poco antes de morir, de pronto habló con voz clara, como si aún se dirigiera a sus tropas: «Crucemos el río y descansemos bajo la sombra de los árboles».Allí estaba, pues, el momento preciso en que Hemingway —siempre un maestro absoluto para encontrar títulos poderosos y cargados de significado para sus libros— había descubierto el título de su novela Across the River and Into the Trees, escrita en gran parte en Finca Vigía. Entre los miles de libros que podía haber abierto, habíamos dado justamente con uno de una importancia extraordinaria. Era como si la casa nos hubiera revelado uno de sus secretos.
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Véase: The Finca Vigía Preservation Project May 30, 2005. By JENNY PHILLIPS
Presented May 2005 in Havana, Cuba.




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