Este mes de mayo la cartelera teatral de Miami ha traído algunas interesantes propuestas, lo que siempre despierta el entusiasmo del público amante a dicha manifestación artística que cada día, poco a poco, va llenando aún más nuestros espacios de representación. Una de estas oportunidades de asistir al teatro la ha brindado La Cuarta Pared, sala abierta recientemente y que ha venido ofreciendo una diversa programación con obras de autores que enriquecen el ambiente teatral de la ciudad. Este espacio sede de la agrupación MarGi Happening fundada desde el 2019 por Marylin Romero y Gigi González, ambas con larga trayectoria dentro del mundo escénico, ha llegado para ampliar la siempre exigua posibilidad de escenarios teatrales en nuestro entorno.
Resulta de interés la presentación en un mismo programa denominado ‘Teatro Breve’, de dos obras de autores tan diferentes como resultan ser la pareja integrada por los italianos Darío Fo-Franca Rame y el cubano Virgilio Piñera, si tenemos en cuenta los estilos que definen sus dramaturgias. El primero a través de la comedia, el vodevil, pero sobre todo por la sátira, la crítica política, el compromiso ideológico, y al segundo por medio del absurdo, la mordacidad, la ironía, y la angustia existencial. Las obras escogidas para ofrecer estas presentaciones en conjunto fueron la muy conocida “Pareja Abierta” de Fo-Rame y “Estudio en blanco y negro” de Piñera, una de sus breves piezas consideradas menores. En cuanto a la influencia que sus trayectorias de vida ejercieron sobre sus respectivas obras, también esta corre por caminos opuestos.
Darío Fo (1926-2016) dio sus primeros pasos dentro del teatro como actor en grupos estudiantiles, pasando a profundizar sus conocimientos mediante el estudio de la pantomima y la técnica de la Comedia del Arte directamente con maestros en dichas disciplinas, así como de la profundización en lecturas de autores clásicos de la comedia como Aristófanes, Plauto, Moliere, Goldoni y Eduardo De Filippo entre otros. De su relación artística con la actriz Franca Rame -quien fuera compañera de estudios y su pareja sentimental- captó la desenvoltura, la agilidad, el sentido del ritmo y la improvisación. En su obra se puede encontrar una fuerte predisposición a trabajar teatro dentro del teatro. Su posicionamiento ideológico estuvo siempre dirigido en función de la lucha a favor de las causas sociales, el enfrentamiento contra el fascismo, con un posicionamiento en defensa de las ideas comunistas. Creó varias agrupaciones teatrales tales como Cía. Fo-Rame -en unión de su esposa- Nuova Scena y Colectivo Teatral la Comuna (CTC) con el que haría presentaciones en instalaciones del Partido Comunista Italiano, la Casa del Pueblo, el Ateneo Popular y diversos centros de trabajo. Muchas de sus obras fueron censuradas en la televisión e incluso la sede del CTC sufrió un atentado por parte de miembros de una agrupación fascista. Su obra, tanto por su calidad como por su marcado contenido ideológico ha tenido un destacado recorrido a nivel internacional, lo que llevó a su autor a ser galardonado con el Premio Nobel de Literatura en 1997.
Por su parte Franca Rame (1929-2013) constituyó la segunda columna de este fuerte andamiaje teatral que les procuró a ambos reconocimientos internacionales. Actriz, escritora y política italiana, proveniente de una familia con larga tradición en el teatro popular y callejero, junto a Fo formó una pareja, que tanto desde la concepción de sus obras como desde arriba de los escenarios, mantuvo un enfoque dramático-ideológico preciso. Participó activamente dentro del movimiento feminista de la época, lo que la llevara a escribir también sus propias obras –dirigidas por su esposo- interpretándolas en los escenarios como “Todo casa, cama e iglesia” conformado por una serie de monólogos entre los que se encuentran el muy conocido “Una mujer sola” y “El despertar”, así como las piezas “¿Sexo? Gracias por agradar” y “La madre”. En 1973 es secuestrada y violada por miembros de una agrupación de extrema derecha, traumática experiencia personal que le permitiría escribir un fuerte monólogo titulado “La violación”. Después del fallecimiento de su pareja llegó a formar parte directa de la vida política italiana pasando a ser candidata por varios senados regionales hasta que en el 2006 se convierte en senadora por la región de Piamonte, el mismo año en que participara en representación de un partido de centroizquierda en las elecciones generales para el cargo de presidenta de la República, por el cual obtuvo solamente veinticuatro votos. Durante el discurso de aceptación del Premio Nobel de Literatura otorgado a Darí Fo, este dedicó gran parte del mismo a reconocer la indisoluble contribución y participación de Rame a su obra.
Respecto a Virgilio Piñera (1912-1979) después de doctorarse en Filosofía y Letras en la Universidad de la Habana, comienza su andar literario a través de la poesía. De 1938 son sus primeros pasos en la escritura dramática con algunos textos como “Clamor en el penal” -desechada por el propio autor- y un breve monólogo dedicado a la declamadora Natalia Aróstegui, para 1941 concibe “Electra Garrigó”, su más conocida obra, siendo en 1948 cuando escribe “Falsa Alarma”, texto en el que adelantándose a la publicación (1954) y estreno (1950) de “La cantante calva” (La Chantatrice chauve), obra escrita entre 1948 y 1949 por el rumano-francés Eugene Ionescu, inicia el camino del teatro del absurdo. Igualmente fue colaborador en algunas revistas literarias en Cuba, Argentina y Francia, ejerciendo también como traductor y crítico literario. Aunque en sus inicios le ofreció su apoyo al nuevo gobierno revolucionario instaurado en Cuba, haber publicado un volumen de su teatro completo -con excepción de “Los siervos”, así como otras dos piezas desechadas por él- y ganado el Premio Casa de las Americas por su obra dramática “Dos viejos pánicos”, pronto se vio censurado y apartado del mundo cultural del país, prohibiendo la publicación y puesta en escena de sus obras, debido a su condición de homosexual y a su propia literatura la cual no fue bien recibida por las autoridades políticas-culturales, sumiéndolo en un despiadado ostracismo a partir de 1971 hasta su fallecimiento ocurrido en 1979, privando al autor de publicar y a los escenarios de representar sus obras. El pensamiento crítico de Piñera lo convirtió en un representante de la inconformidad intelectual de su época -antes y después de 1959- por lo que era lógico que dentro de un proceso político que poco a poco se iría enfilando a la implantación de las ideas comunistas, su concepto de libertad resultara sospechosamente peligroso.
Según palabras de Marylin Romero -directora de ambas propuestas- la idea de presentar dichas obras se debe a una deuda contraída, la cual se remonta al año 2019, en que la compañía MarGi Happenings debía dar sus primeros pasos en los escenarios, pero que a consecuencia de la situación sanitaria mundial vio frenada su presentación. No obstante, en aquellos momentos la dirección de la agrupación no se quedó a la espera, enfrascándose en un sui generis ‘proyecto teatral’ utilizando el único recurso a mano: el internet, mediante el cual crearon una programación donde los actores actuaban desde sus respectivos hogares, llegando hasta de esa forma a realizar el Festival Virtual de Teatro Hispano de Miami, el cual tuvo carácter internacional; pero que a pesar de su numerosa participación no alcanzó a tener una buena recepción por parte de los integrantes del gremio artístico de la ciudad. Fue dentro de ese contexto virtual donde la agrupación miamense estrenara estas dos puestas que ahora por fin llegan a las tablas.
El elenco de la obra de Virgilio Piñera, “Estudio en blanco y negro’, encargada de abrir esta doble programación, estuvo integrado por el conocido actor Gerardo Riverón, el cantante y también actor Ramoncito Veloz, alejado desde hace algún tiempo de los escenarios, los jóvenes actores Lauren Santos y Juan Carlos Luciano, así como la bailarina Allison Espinoza, quienes tuvieron la responsabilidad de darle vida a un texto aparentemente incoherente, absurdo, pero con el que el autor quiso mostrar precisamente la irracionalidad existente cuando los seres humanos tratan de imponer un criterio, una opinión o idea sobre los demás, encerrándose en un hermético discurso que no permite escuchar o razonar la idea expresada por el prójimo. Con respecto al trabajo de los actores en esta breve pieza, la pareja formada por Riverón y Veloz, actores cubanos ambos con extensas carreras en televisión y teatro, otorgan a sus personajes la necesaria dosis de credibilidad para incorporar la disparatada situación que ambos provocan. Por su parte los jóvenes actores que asumieron a la pareja de amantes no lograron impregnar del todo a sus interpretaciones de la requerida naturalidad, quedando a la vista cierto artificialidad en la proyección de sus parlamentos, aunque se esforzaron en ofrecer un contrapeso al juego dramático propuesto por el autor entre ambas parejas de personajes. Mención aparte merece el trabajo de la bailarina peruana Allison Espinoza incorporando como estatua viviente, por casi los veinte minutos aproximados que dura la pieza, la imagen de la escultura del general, estática, sin movimiento alguno que denotara su respiración, tal vez haciendo creer a algunos espectadores que sería otra pieza escenográfica más para sorprenderlos con ese final bien pensado. No obstante, su participación hacia el intermedio entre ambas obras a manera de comodín en función de hacer cambios escenográficos al tiempo que improvisaba movimientos danzarios -aunque interesante la idea- resultó algo extensa y deslucida.
Como todo espectáculo en la actualidad, este no sería posible solamente con la participación de directores y actores, sino que a ellos se suma otra parte integrante fundamental, a los que en muchas oportunidades se les ignora la valía y responsabilidad de su trabajo para el resultado homogéneo del producto en escena y con ello nos referimos al mal llamado ‘equipo técnico’, que aunque es verdad que en cierta medida son responsables de la manipulación de equipamiento y realización de trabajo manual, su labor no esta alejada en lo absoluto de la creación artística, por ello no se puede dejar de mencionar el acertado quehacer realizado por parte de la pareja de diseñadores Pedro Balmaceda y Jorge Noa a cargo del conjunto escenográfico, el siempre preciso desempeño de Ernesto Pinto como jefe técnico y a cargo del trabajo de luces, así como la labor de Pepín Riverón encargado de componer la música original para la puesta y la creación de los efectos especiales utilizados, teniendo en último lugar pero no menos importante el comprometido trabajo de Gigi González al frente de la siempre determinante producción del espectáculo.
La acción plasmada por el autor del texto transcurre centrándose en un dicotómico e incoherente enfrentamiento sobre si “algo es blanco o negro’, sin precisar a qué se refiere tal bizarra discusión entre dos ancianos que se encuentran habitualmente en un parque, donde se levanta la estatua de un general de las guerras de independencia cubana, que según da a conocer uno de los ancianos es su antepasado, discusión en la cual involucran a una joven pareja de enamorados que se encuentra cerca de ellos, quienes pronto se verán también envueltos y enfrentados en tal absurda disputa. Esta hilarante situación se convierte en una disparatada, extravagante e irracional escena a primera vista, a la que no obstante hay que observarla con una profunda mirada intelectual. Piñera en ninguna de sus piezas teatrales, por más absurdos que aparentaran ser sus argumentos, dejó de ofrecer una aguda segunda lectura sobre las mismas, donde a través de su fértil e incisiva crítica a los comportamientos humanos, dirigía la mirada del espectador, radicando en ello la grandeza de su dramaturgia.
Como un gran acierto respecto al trabajo de dirección en esta breve e interesante pieza -poco llevada a escena- tenemos que señalar el cambio realizado hacia el final de la misma, sustituyendo el repentino cruce del escenario por parte de un desconocido en ambos sentidos gritando “amarillo, amarillo” -alocución más que sugerente y con la que cierra la obra- por igual exclamación conque la estatua del referido general que ha estado presidiendo el centro de la escena todo el tiempo -incorporada admirablemente por la bailarina- se lanza de manera enloquecida y harta de tan surrealista discusión desde su pedestal y abandona la escena. Con dicha solución la directora de forma precisa acentúa el carácter absurdo buscado por el autor en su texto dramático.
En cuanto a la segunda obra del programa, “Pareja abierta” estrenada en 1983, perteneciente al dúo Darío Fo-Franca Rame, la misma es una de sus obras más conocidas y representadas alrededor del mundo. Texto que, aunque se mueve dentro de una línea muy marcada por la comedia, destila una cruel ironía y una fuerte carga de denuncia centrada en los conceptos imperantes en la sociedad sobre los respectivos roles de conducta a seguir tanto por hombres como por mujeres, siendo implacable en ridiculizar el rol tradicional masculino, aunque sin convertir a la mujer en esa intransigente, dogmática y demagoga figura que caracteriza a las integrantes de muchos de los movimientos feministas que hoy en día podemos encontrar.
Para asumir los roles de la mujer y el hombre de este ‘complicado’ matrimonio, fueron acertadamente seleccionados los actores Judith González y Osvaldo Strongoli, actriz cubana la primera, conocida principalmente por sus trabajos de caracterización de personajes humorísticos en diversos medios, mientras el segundo es un conocido actor chileno de nuestros escenarios.
Es verdaderamente meritorio que la dirección de esta obra haya contado con la presencia de González para asumir dicho trabajo, permitiendo a la actriz mostrar su capacidad para desdoblarse en otros personajes totalmente diferentes a los acostumbrados a incorporar. En no pocas ocasiones los actores son encasillados en determinados roles negándoles la posibilidad de transitar por diferentes caminos, ya sea por su fuerte carisma y facilidad en trabajarlos o por la falta de visión de los directores al no convocar a que dichos actores muestren su diversidad interpretativa. El trabajo de González en escena mueve al personaje acertadamente entre el tono de comedia que posee el texto -sin concesión alguna hacia ese humor barato y a veces soez- aunque algo aligerado con respecto al tono un poco más austero del texto original y un sentimiento de angustia existencial y seriedad que en determinados momentos impregna a su trabajo del dramatismo que la denuncia implícita en él requiere. Sin duda alguna, el desempeño de esta actriz merece ser destacado por el magnífico resultado logrado que ha permitido disfrutarla desde una óptica artística diferente.
Osvaldo Strongoli, aunque chileno de nacimiento -pero de familia italiana- su vida se desenvuelve casi por completo en Argentina donde comenzará su carrera artística, introduciéndose en el siempre competitivo medio escénico de aquel país desde una temprana edad y donde llegara a obtener un prestigioso premio Martín Fierro. Poseedor de una sólida carrera en la que ha compartido su andar entre las telenovelas y las tablas, ha logrado sobre todo un fuerte reconocimiento por sus diversos trabajos sobre las tablas donde se ha presentado y nuevamente, en esta oportunidad ha dejado claro que su área de confort actoral se mueve con igual intensidad del drama a la comedia, con un trabajo convincente y en extremo disfrutable.
Una observación que nos viene a la mente una vez llegados hasta aquí, después de haber analizado la trayectoria de los dramaturgos a los que esta doble programación nos enfrentara y que le proporciona aún mayor interés a la misma, es que si para los italianos las ideas marxistas fueron las que permitieron la consolidación de sus carreras, su gran aceptación, éxito y reconocimiento internacional, para el cubano, por el contrario, esas mismas ideas actuaron desde el poder como el cerrojo que ocultó su teatro, que lo censuró, lo borró por largo tiempo de editoriales y escenarios, sometiendo al mayor ostracismo a quien debiera haber sido reverenciado, premiado, estudiado como fiel renovador de la dramaturgia nacional.
A pesar de esta otra muy breve temporada -solamente seis funciones entre el 22 y el 31 de mayo- una vez más, queda demostrado el interés con que los integrantes de la agrupación MarGi Happenings, ahora poseedores de su propio espacio de representaciones, con cuyo nombre -La Cuarta Pared- nos invitan a interesarnos por los resquicios de la estructura teatral, proponen diversificar la escena miamense. Sean bienvenidos.
Wilfredo A. Ramos.
Miami, mayo 30, 2026.
Fotos/Arturo Arocha.




















No comments:
Post a Comment