El Ballet Clásico Cubano de Miami (BCCM), dirigido por el Maestro Eriberto Jiménez, fiel continuador del inolvidable legado de Pedro Pablo Peña, su fundador y director, presentó el ballet El Corsario, en versión suite –abreviada con solo los sucesos más relevantes–, el sábado 16 de mayo de 2026, en el Jackie Gleason Theater de The Fillmore Miami Beach.
Lord Byron se hubiera sentido satisfecho al ver su poema The Corsair (1814) representado como ballet en Miami, gracias a la cuidada versión de Eriberto sobre la aclamada coreografía definitiva de Marius Petipa (1899), para un mosaico musical de varios autores, tales como Adolphe Adam (partitura original de 1856, con coreografía de Joseph Maziller), Riccardo Drigo, Léo Delibes y Cesare Pugni, cuyos temas respectivos fueron incorporados después a este ballet de exótica atmósfera oriental, sobre todo "turca", algo que en el ballet del Romanticismo fue como una “moda”, parte del Orientalismo que sedujo al arte europeo del siglo XIX, del cual Petipa en Rusia también sería “víctima” en su trabajo coreográfico para este ballet.
Desde el prólogo, esta Suite comenzó con buen pie, con la imagen al fondo del barco del corsario Conrad –gracias a Ismael Requejo, a cargo de todas las hermosas proyecciones de fondo–, que ha llegado a la costa norte de Grecia (en ese entonces bajo el Imperio Otomano), acompañado de su esclavo Alí y de su amigo Birbanto, debido al naufragio de su nave bajo una fuerte tormenta.
En la primera escena, que transcurre en el bazar de Constantinopla –la ciudad turca más importante del Imperio Otomano–, bellas esclavas son ofrecidas en venta por Lankedem, su mercader, personaje muy bien encarnado por Jorge Oscar Sánchez (Ballet de Washington y frecuente invitado del BCCM), que se destacó por su dominio técnico, tanto como partenaire que en su primer solo, con la debida pantomima que demanda su rol, secundado por una muy musical y precisa Chanel Cabrera como la esclava Gulnara, quien primero atrae la atención de Seyd, el Pachá, para ser comprada para su harén.
Chanel Cabrera como Gulnara
y Jorge Oscar Sánchez como Lankedem.
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Chanel Cabrera como Gulnara.
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Con gran pesar, debo decir que, debido a un gran “bache” musical, Jorge Oscar Sánchez no pudo lucirse en su coda correspondiente, como sin dudas lo hubiera hecho de no ocurrir ese frustrante percance, por culpa de la impericia del técnico del teatro –que, por cierto, le cobra bastante al BCCM por el alquiler del mismo.
Y aquí ahora toca celebrar la interpretación que el consumado bailarín de carácter y Master Jesús Sanfiel hizo de Seyd, el Pachá; personaje secundario imprescindible en la trama, y la siempre grata aparición de Marizé Fumero, bailarina principal del Ballet de Milwaukee (e invitada regular del BCCM al igual que Jorge Oscar), como Medora, quien no solo cautivó al Pachá cuando Lankedem se la ofreció también en venta, sino también a la audiencia, acompañada por el apuesto y virtuoso Adrián Sánchez como Conrad, quien se la disputa al Pachá y se la lleva junto con las demás esclavas, pero Lamkedem la vuelve a capturar y se la devuelve a Seyd junto a Gulnara.
Marizé Fumero como Medora.
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Jesús Sanfiel como Seyd, el Pachá.
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En la segunda escena, que transcurre en el palacio del Pachá, este, feliz por haber recuperado a Medora y a Gulnara para su harén, debe dormirse para dar paso a una “ensoñación floral”, pero el cuerpo de baile salió a escena antes de que Sanfiel se recostara. No obstante, el cuerpo de baile femenino se volvió a lucir muy coordinadamente en esta escena, lo que evidencia el arduo trabajo de sus ensayadores, que fue notable desde el inicio del ballet; mientras que, a su vez, Natalie Álvarez, Eleni Giallas y Mayrel Martínez, en el pas de trois de las odalicas, realizaron sus solos con elegancia y precisión, y su trabajo de conjunto estuvo muy bien sincronizado.
Jesús Sanfiel como Seyd y el cuerpo de baile
en la escena de su ensoñación floral.
Jesús Sanfiel como Seyd
y Marizé Fumero como Medora,
con el cuerpo de baile en la escena de la
ensoñación floral del Pachá.
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Eleni Gialas, Mayrel Martinez
y Nalalie Álvarez en el pas de trois
de las odaliscas..
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Cuando Seyd despierta de su colorido ensueño floral, al ir a comenzar su acostumbrada plegaria vespertina, sus dos guardias –muy bien interpretados por Rafael Ruiz y Jeremiah Paul– le anuncian la visita de unos misteriosos peregrinos –que no son otros que Conrad y sus corsarios disfrazados–, quienes se descubren e inmovilizan a los guardias para poder rescatar a Medora y a Gulnara.
En la tercera y última escena de esta Suite, donde tiene lugar el esperado pas de deux –trois realmente–, para celebrar el triunfo del amor de Medora y de Conrad –con Alí, el esclavo favorito de Conrad por medio–, Ariel Martínez no desaprovechó la oportunidad para lucirse como tal, tanto en lo técnico como en lo intepretativo –consciente en todo momento de su condición de esclavo, con la mirada baja, sin altivez–; y sin opacar a Adrián Sánchez, quien también tuvo un desempeño brillante como su amo Conrad, en un tour de force del que ambos salieron airosos.
Adrián Sánchez como Conrad y
Marizé Fumero como Medora.
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Cada vez que reseño una función de El corsario, no puedo evitar decir que en los festivales de ballet las compañías ofrecen este pas de trois “editado”, sin Conrad, como pas de deux, pues el original es demasiado “vanguardista”, al sugerir un entendimiento demasiado estrecho entre amo y esclavo, con Medora en el medio.
Ariel Martínez como Alí, Marizé Fumero como Medora
y Adrián Sánchez como Conrad.
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Y hablando de Medora, en este “controversial” pas de trois Marizé la abordó –y le sacó chispas–, con esos arabesques penchés de ensueño que son uno de sus tantos admirados atributos, grand jetés a 180 grados y unos vertiginosos fouettés, intercalados con pirouettes, en la apoteosis de su virtuosa entrega, con la única objeción de que debe darlos clavada en el lugar, sin desplazarse hacia adelante como lo hizo.
Quiero, antes de terminar, remarcar el excelente desempeño de todos los bailarines participantes, tanto solistas como del cuerpo de baile, y el lujoso y exquisito vestuario a cargo de Olga Yero, que toda la compañía “vistió” con suma elegancia y admirable desenvoltura oriental, “iluminados” con maestría por Richard Rodríguez.
Jesús Sanfiel, Jorge Oscar Sánchez, Chanel Cabrera, Adrián Sánchez, Marizé Fumero, Ariel Martínez y las tres odaliscas del pas de trois: Nalalie Álvarez, Eleni Gialas y Mayrel Martinez, con el cuerpo de baile, en los saludos finales.
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Y como broche de amor de mi reseña, felicito al Maestro Eriberto, a su bien entrenada y esforzada troupé y a su querido staff, por tan excelentes resultados, porque, afortunadamente, una vez más, sus ”zafiros y demás joyas orientales” fueron muy bien recibidos y valorados por parte del público asistente, que conocedor y receptivo, los premió con sus sinceros aplausos, prueba de que en este gran bazar multicultural que es nuestro Miami, el ballet y la cultura tienen muy bien puesta su tienda.
Hialeah, 23 de mayo de 2026.
Fotos: Simon Soong.















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