El poemario Polvo de vidrio, de Alexey García Puga, mucho mejor que una reseña crítica académica –que no es de mi interés, aunque cursé un Master en Educación–, amerita una reseña “impresionista”, por el efecto –y el afecto– que provoca en uno como lector, porque, mientras lo leía, me preguntaba cuánto ha debido sufrir este muchacho tan guapo, sensible y preparado, para haber “parido” este poemario tan visceral e inquietante, que, a priori, me compulsa a desear darle un abrazo de “a de veras”, sin espacio pélvico entre nosotros –y sin palmadas de falsos compadres en la espalda.
Precedido por un espléndido prólogo de la periodista Paulina Fátima Aly, editora del poemario, sus poemas me evocan sucesivas rupturas de frágiles amores –y desamores– que cual cristales, terminan siendo polvo –y no de estrellas.
Cuando terminaba de leer un poemario que me motivaba, acostumbraba a “fabricarle” un “cadáver exquisito”, como los surrealistas, pero como no me gusta pensar en la muerte, lo cambié mejor a un “corazón palpitante exquisito”, pero en el caso de este poemario de Alexey, regreso al título inicial, con la anuencia del propio autor, con fe y esperanza en que Alexey, como Lázaro, salga de su sepulcro y la vida lo premie como él se merece.
“Un cadáver exquisito” para las vidrieras rotas de AlexeyVen con tus rayos a ampararme,en el filo de tus labios,en la agonía de un beso,a la espera de la aurora;entre lenguas que correnal amparo de la calma,en el desmayo de las sombras.El tulipán estallapara alcanzar la orquídea anhelada,en busca de girasolesque calmen los tembloresdel crepúsculo esculpido,y en la prisa del silencio,en el precipicio de mis obsesiones,me desplazo entre hilos de espinas,entre tornados de puñales.Mientras el vértigo de mis sentidosse apodera de mi piel,entre lamentos de adoquines cansados,los viejos recuerdan los sombreros,y las gaviotas agonizanen el silencio que a nadie importa.Para escribir junto a Alfonsinauna tempestad de psicosis,el mar huele a mariposas muertasen la neurosis de la madrugada;a la espera de la serenidaden la habitación ansiosa,entre puñales y picaduras,mientras disparas tus dagas temblorosas.
Hialeah, 11 de mayo de 2026.




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