Proveniente de España llega hasta nuestra ciudad de Miami un texto del dramaturgo José Pascual Abellán, el cual viene precedido de una muy buena acogida por parte de la crítica y el público, habiendo recorrido diversos escenarios peninsulares, así como de México, Perú y Argentina. Nos referimos a “Locas”, obra que bajo la dirección de Victoria Murtagh y Manuel Mendoza, sumando las actuaciones de Carolina Laursen y Queca Gordillo, se ha estado presentando sábados y domingos en uno de los escenarios del histórico Tower Theater, ubicado en la céntrica Calle 8 de la Pequeña Habana.
José Pascual Albellán, diplomado de Pedagogía Terapéutica por la Universidad de Castilla-La Mancha, profesión a la que se encuentra muy ligado y que ha venido ejerciendo junto con la teatral, inicia con “Locas” -escrita en el 2010- su carrera como dramaturgo y director de escena, para lo que crea su agrupación Laroca30. Otros textos suyos son “Ceniza”, “Versus”, “Las cosas que faltan”, “Dos familias”, “Donde vas corazón”, “Ni con tres vidas que tuvieras”, “Homofobia”, su concepción teatral de la novela de Miguel de Unamuno -en la cual se encuentra trabajando- “La tía Tula” y “Locos”, versión masculina de su obra inicial con la cual está recorriendo su país en estos últimos tiempos, así como también un texto dedicado a García Lorca titulado “Firmado, Federico”, construido sobre la imaginación de como debió concebir su correspondencia el escritor granadino. Igualmente, el autor ofrece frecuentes talleres y cursos sobre creación escénica y dramaturgia fiel a su innegable labor pedagógica que unida a la de profesor de personas con capacidades especiales lleva tomadas de la mano.
Victoria Murtagh, profesora de actuación, actriz y directora argentina radicada desde el 2008 en esta ciudad, donde la comunidad teatral de ese país cada día se abre paso con la fuerza de una trayectoria nacional que los distingue a nivel mundial, ha sido una presencia cada vez más activa dentro de nuestros escenarios tanto en uno como en otro rol, pero es en cuanto a su trabajo como directora -sin restarle mérito alguno a su labor sobre las tablas- que se encuentra definiendo una personalidad de interés a tener en cuenta dentro del ambiente teatral miamense. En esta oportunidad Murtagh une su labor de dirección con el actor, productor, dramaturgo y director venezolano establecido también en Miami, Manuel Mendoza, para en una no muy común acción en conjunto, enfrentar la puesta en escena de “Locas”.
Al adentrarnos en el argumento de esta obra de José Pascual Alballán, nos enfrentamos a dos mujeres con vidas, personalidades, condicionamientos y reacciones psicológicas aparentemente diferentes, las cuales coinciden en la sala de espera de una consulta psiquiátrica. A partir de dicha situación una de ellas se irá manifestando extremadamente externa, compulsiva, habladora, impertinente, deseosa de entablar de cualquier manera una conversación con la otra mujer en espera también por ser atendida por el doctor, pero que se mantiene callada, en aparente control de sus emociones, sentimientos y reacciones, mostrando nada de interés por entablar contacto con persona alguna que la distraiga de la lectura de su computadora, donde aduce estar leyendo informes de las empresas que dice dirigir. Es en este algo raro ambiente donde las personalidades y conflictos de ambas mujeres se van mostrando, los de una de manera más obvios y explosivos, mientras los de la otra de forma mucho más sutiles, produciéndose poco a poco cierta interrelación entre ambas, hasta llegar a un final sorpresivo, que con algo de olfato tal vez pudiera preverse.
La acción transcurre de manera recurrente sobre un ambiente de comedia, con pequeños resquicios donde aparentan quedar expuestas situaciones dramáticas, las cuales rápidamente se ven contenidas por rápidas reacciones que llevan nuevamente hacia el humor. Tal tratamiento, donde uno de los personajes -la esposa, madre y ama de casa de familia disfuncional- lleva casi todo el peso de la acción, hace que el segundo personaje, de manera engañosa, aparezca por momentos nulo, casi a la defensiva, como si su función fuera tan solo de soporte al desenvolvimiento de los acontecimientos con que su extrovertida contraparte va llevando su intensa participación dentro de la trama. Todo esto cambiará hacia el final de la obra cuando la realidad de lo que se ha estado viendo hasta el momento de un violento vuelco y quede en claro la verdad de la historia.
En esta puesta en escena los directores crean un prólogo tal vez demasiado didáctico y extenso haciendo uso de una voz en off mediante la cual se narra el devenir de como a través de los siglos han sido encarados los problemas de salud mental, mediante rudimentarios y crueles tratamientos, así como la forma en que eran tratadas las personas que los padecían, al tiempo que ambas actrices enfundadas en blancos vestuarios -al igual que el ambiente escenográfico- hacían recordar los personajes de la italiana Comedia del Arte se mueven a modo de marionetas. Dicho carácter informativo vuelve a ser utilizado al final de la obra lo cual hace que la impresión del desenlace dramático desaparezca. Otro aspecto que produce cierta extrañeza en la acción son las recurrentes salidas de escena de uno de los personajes, las que aparentemente no encuentran justificación, solo hasta el momento previo a la transformación física del mismo y producirse el desenlace.
Con respecto al desempeño de ambas actrices, la argentina Carolina Laursen como la extrovertida ama de casa y la de mayor muestra de desequilibrio emocional, encamina su papel con soltura e inteligencia, trabajando con exactitud los contradictorios matices que su personaje requiere, aunque podría señalarse por momentos un exceso de energía provocador de un excedente en el tono de comedia con el que se trata de sobrellevar tan delicado tema.
Mientras que la española Queca Gordillo hace una acertada incorporación de su retraída empresaria con la imprescindible contención requerida en un primer momento, para finalmente transformar su entrega de manera creíblemente desgarradora, provocando el inesperado y brutal final que el texto impone. Sin duda alguna el trabajo de ambas actrices, apropiándose de sus respectivos personajes, conduce a buen término el espectáculo, logrando la complicidad con el espectador y dejando en evidencia nuevamente el magnífico compromiso de las intérpretes con cada uno de sus trabajos sobre las tablas.
Como nota al margen, debemos agregar que al ser anunciada esta obra -la cual tenemos que admitir no conocíamos- y leer sobre su argumento, nos trajo inmediatamente a la memoria una conocida pieza del dramaturgo francés Laurent Baffle, “Toc Toc”, estrenada en París en el 2005, la cual ha tenido un extenso recorrido internacional, incluso siendo llevada a la pantalla grande por la cinematografía española, lo cual no resta mérito alguno al hecho que con este otro texto de José Pascual Albellán, se profundice aún más en una temática que hoy en día acapara la atención de la población e instituciones de salud a nivel mundial debido a los tantos casos necesitados de preventiva y acertada atención ante el aumento de irremediables y trágicas situaciones provocadas por las enfermedades mentales, aunque podría reprochárseles que tanto uno como otro texto traten el tema haciendo demasiado hincapié en la comicidad.
Esta nueva producción en manos de Primer Acto Florida Fundation (PAFF), reafirma la intención de sus integrantes de contribuir en todo momento al mantenimiento y diversificación de la escena teatral de Miami, lo cual debe servir de motivación en la consolidación del amplio espectro cultural que conforma nuestra ciudad.
Wilfredo A. Ramos.
Miami, mayo 22, 2026.
Fotos/Alfredo Armas.
















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