Despaciosa la marea
Vuelva a la playa tranquila
Y en la arena sometida
Una cruz se reverbera
De la nada se recrea
Con el sol reverdecido
Un acaso un sinsentido
Una madeja de flores
Y el acento y los rumores
De un Cristo que ha padecido
Lejos de la orilla austera
La fe se debate airosa
En batalla procelosa
Contra oscura costanera
Pero la buena madera
Perdura desde el cimiento
Y gana afán y da aliento
Y recurre al imposible
Dejando De Dios audible
El salvifico argumento.



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