Thursday, April 8, 2021

Una mirada a los mercados de Santiago de Cuba en la primera mitad del siglo XX (por Rafael Duharte Jiménez)




Algunos viajeros afirman que es necesario visitar los mercados y cementerios cuando de quiere conocer a fondo una ciudad; los mercados son ruidosos, calurosos y están llenos de olores, sabores, los cementerios sin embargo son fríos y silenciosos; en unos bulle la vida, en los otros reina la muerte.

En el año de 1860 se inauguró la Plaza del Mercado en el lugar donde habían estado el convento y el hospital de Belén, destruidos por el terremoto de 1852. El edificio contaba con cuatro galerías y espacios para 600 puestos en los que se vendían todos los frutos del mar y la tierra.

En una Guía Comercial de la segunda década del siglo XX se hacia referencia a la vieja plaza del Mercado en los siguientes términos: “Es un edificio que desmerece de la importancia y cultura de esta ciudad…”

En 1930 se inauguró el Mercado Modelo Vidal, “mercado de abastos”, propiedad de Jaime Vidal, situado en los limites de las calles Saco (Enramadas); Barnada y Bayamo, a unos escasos metros de la Plaza de Marte. El Mercado Vidal contaba con 750 puestos de venta en los que se podía comprar hasta lo inimaginable.

En el año de 1947 el poeta y periodista Regino Pedroso visitó la antigua plaza del Mercado que posiblemente por esa etapa estaría en estado ruinoso, por lo que seria demolida tres años mas tarde. Sin embargo el testimonio del poeta ilustra muy bien el ambiente de aquel sitio.
No obstante lo temprano de la hora el mercado estaba lleno. Por los alrededores, los mas diversos comercios y los mas variados medios de transporte y sobre todo, en profusión, cargadas de plátanos, de cocos, de frutas, esas chatas carretillas santiagueras. Entramos por la pescadería, en cuya tarima cabrillean como si aun estuviesen vivos hermosos cangrejos y los más variados peces de las aguas antillanas. Por dondequiera sacos y canastas con los mas diversos frutos. Plátanos de Baracoa, yuca y boniatos de La Maya y Jiguani, grandes mameyes (aquí zapotes) de cuajada sangre. (…..) y sorprendemos a alguien que discute con un vendedor la compra de un melon: 

----Bueno compay insiste el comprador, cinco reales esta bueno.

---- No compay, ese melón es del Cristo. Si usted no da seis reales usted no come ese melón. (…..)
En 1950 se demolió la vieja plaza del mercado y se puso la primera piedra del nuevo edificio, que se construyó en 6 meses. El mismo fue inaugurado por el Presidente de la República y el Alcalde de Santiago de Cuba. El nuevo edificio constaba de 4 plantas, contenía almacenes, frigoríficos, elevadores y un horno crematorio para incinerar la basura; así como modernos equipos para la extracción del aire. Según la prensa local: “En el momento de su inauguración, el nuevo mercado se consideraba como uno de los mas modernos del mundo”.

En los mercados de la ciudad de Santiago el viajero, sin quitarse el polvo del camino, podía observar lo real maravilloso santiaguero.

No comments:

Gaspar, El Lugareño Headline Animator