Saturday, April 18, 2020

Nuestra fe no necesita pruebas (por Teresa Fernández Soneira)


Nuestra fe no necesita pruebas(1)


por Teresa Fernández Soneira


"Lo que realmente cuenta para los creyentes es que la Sábana Santa es espejo del Evangelio, y todo hombre sensible se siente interiormente tocado y conmovido al contemplarlo". Papa Juan Pablo II, mayo 1998

Enterramiento de Jesús
 por Caravaggio.
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Después de bajar el cuerpo de la cruz, Juan se fue en busca de unas telas que, según la costumbre habían sido previamente untadas con especies. José de Arimatea y Nicodemo comenzaron a trabajar en silencio amortajando el cuerpo. Amarraron los pies y los brazos y después lo envolvieron en una larga sábana trasladándolo al sepulcro. Trajeron después a las tres Marías. Juan se disculpó por lo precipitado que había preparado el cuerpo del Señor, pero ya caía la tarde y debían recogerse para la celebración del Sabbat(2). El sepulcro era pequeño y oscuro, y los hombres tuvieron que salir para dejar pasar a las mujeres. La Virgen entró primero proyectando con su largo velo aún más oscuridad sobre el cuerpo de su Hijo amado. Detrás de ella estaban las otras mujeres angustiadas en aquella hora trágica. Permanecieron recogidas un momento y al salir, Juan apagó las velas y el cuerpo se desvaneció en la oscuridad. Taparon luego la entrada con una gran piedra y todos se alejaron en silencio en dirección a la ciudad.

Los Evangelios nos narran que en la mañana del Domingo de Pascua la roca estaba corrida, el sepulcro vacío y adentro, sobre la piedra, yacían las telas que habían cubierto el cuerpo del Señor. ¿Sería una de ellas la famosa y controversial Sábana de Turín? De haberla encontrado Juan y Pedro, quizás algún evangelista hubiera mencionado algo sobre ella y sobre las marcas, considerándolo como otro milagro del Señor, pero nada se menciona al respecto en los Evangelios. Desde su aparición en Francia en 1357, muchos han condenado a la Sabana de Turín como un fraude, aunque la impresión que en ella aparece concuerda con los relatos sobre la muerte y entierro de Jesucristo. En ella vemos la imagen de un hombre con el pelo a la usanza hebrea, que ha sufrido la crucifixión. Tiene las heridas en los pies y las manos, la frente, las rodillas y los hombros. La espalda parece lacerada por una severa flagelación, y también muestra una llaga elíptica en el costado. Además, la tela parece ser de origen sirio, y el polen encontrado en ella es del área desértica del Jordán. Sin lugar a duda la sábana que se conserva en la Catedral de San Juan en Turín, Italia es la prueba de un enterramiento judío que se llevó a cabo hace unos 2,000 años. Que fuera o no el sudario de Cristo es cosa incierta aún.

Catedral de San Juan en Turín, Italia donde se conserva la Sábana Santa.
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Por muchos años, religiosos, científicos e historiadores han tratado de descifrar el misterio usando las más avanzadas técnicas: espectroscopios, analizadores de imágenes, fluorescencia ultravioleta, macrofotografía, fotomicrografía, la prueba del carbono 14, y otros métodos de esta era de la tecnología. Se estudiaron los granos de polen, la tela, lo que pudiera ser sangre, los residuos de bacterias, etc. Estas pruebas demostraron que la imagen del Sudario es real y que posee propiedades químicas, físicas y ópticas que no podrían haberse logrado artificialmente, ni podría haberse confeccionado un manto así en la Edad Media ya que la imagen anatómica que revela posee detalles desconocidos en aquellos tiempos.


Sin embargo, la prueba del carbono 14 por la cual se computa la edad de los objetos, ha arrojado que esta sábana data de una época posterior a Jesucristo. Pero este análisis no puede ser exacto y preciso si se tiene en consideración que el lienzo ha sido manipulado muchas veces en 2,000 años, y que ha estado expuesto a por lo menos dos fuegos lo cual podría haber afectado el contenido del carbono. La datación realizada en 1988 no resolvió la cuestión de la autenticidad del lienzo en lo que se refiere a la “sindonología”, que es como los partidarios de la autenticidad llaman a estos estudios(3). Años después, entre junio y julio de 2002 un equipo de expertos bajo la dirección de Mechthild Flury-Lemberg, conservadora del Museo histórico de Berna en Suiza, trabajó en la restauración del lienzo que incluyó escaneo, espectrometrías(4), microfotografías(5), y otros procedimientos. Pero el misterio continúa.

La Iglesia católica no se ha pronunciado nunca de manera oficial sobre la autenticidad del sudario. En 1998, al realizar una visita pastoral a las archidiócesis de Vercelli y Turín, el papa Juan Pablo II declaró: “Dado que no es una cuestión de fe, la Iglesia no tiene competencia específica para pronunciarse sobre esas cuestiones. Ella confía a los científicos la tarea de continuar investigando, de manera que se puedan encontrar respuestas satisfactorias a las preguntas relacionadas con esta sábana, la cual, según la tradición, envolvió el cuerpo de nuestro Redentor después de haber sido bajado de la cruz. La Iglesia insta a que la Sábana Santa se estudie sin posiciones preestablecidas que den por descontado, resultados que no son tales; ella los invita a actuar con libertad interior y respeto atento, tanto para la metodología científica como para la sensibilidad de los creyentes”(6).

De ser en verdad la sábana que envolvió el cuerpo del Redentor, tal vez el propósito de Dios de preservarla hasta nuestros días sea con el fin de estimular la fe en una época en la que muchos dudan o no creen. Pero para los que creemos, el veredicto final de si es o no una reliquia nos tiene sin cuidado, pues sabemos que Jesucristo murió para darnos vida y redimirnos del pecado, y no tenemos necesidad de pruebas. No nos hace falta poner bajo el microscopio o radiografiar para sustentar nuestra fe. Los cristianos creemos que Jesucristo sigue entre nosotros hasta el fin de los tiempos, y que también resucitó para la eternidad.



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1. Publicado originalmente el 8 de abril de 1990 en La Voz Católica, periódico oficial de la Arquidiócesis de Miami, p. 17. Actualizado para publicar en el blog Gaspar, El Lugareño, Abril 18, 2020.

2.  Día sagrado de la semana judía celebrado en primer lugar mediante la abstención de cualquier clase de trabajo.

3. Sobre la síndone -del griego σινδών (sindón), mortaja-, la palabra utilizada en los evangelios sinópticos para referirse a la sábana mortuoria.

4. Estudio de la composición de la luz emitida por una fuente.

5. Fotografía de un objeto de tamaño microscópico realizada con una cámara especial.

6. Discurso del Santo Padre Juan Pablo II durante la celebración de la palabra, ante la Sabana Santa, en la Catedral de Turín, 24 mayo 1998.



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Carta enviada por el Papa Francisco al Arzobispo de Turín con motivo de la exposición extraordinaria de la Sábana Santa, el Sábado Santo de este año de 2020.


A su Excelencia Reverendísima Mons. Cesare Nosiglia, arzobispo de Turín y obispo de Susa.

He sabido, querido Hermano, que el próximo Sábado Santo presidirá una celebración en la capilla que custodia la Sábana Santa, que, de forma extraordinaria, será visible para todos los que participan en la oración a través de los medios de comunicación. Deseo expresarle mi más sincero agradecimiento por este gesto, que responde a la petición del pueblo fiel de Dios, duramente probado por la pandemia del coronavirus. Yo también me uno a su súplica, dirigiendo mi mirada al Hombre de la Sábana Santa en quien reconocemos los rasgos del Siervo del Señor, que Jesús realizó en su Pasión: «Varón de dolores y sabedor de dolencias [...]. Eran nuestras dolencias las que él llevaba y nuestros dolores los que soportaba [...]. Ha sido herido por nuestras rebeldías, molido por nuestras culpas. El soportó el castigo que nos trae la paz y por sus llagas hemos sido curados» (Is 53, 3.4-5). En el rostro del Hombre de la Sábana Santa vemos también los rostros de muchos hermanos y hermanas enfermos, especialmente los más solos y menos cuidados; pero también de todas las víctimas de las guerras y la violencia, de la esclavitud y la persecución. Como cristianos, a la luz de las Escrituras, contemplamos en esta tela el icono del Señor Jesús crucificado, muerto y resucitado. A Él nos confiamos, en Él confiamos. Jesús nos da la fuerza para afrontar cada prueba con fe, con esperanza y con amor, con la certeza de que el Padre siempre escucha a sus hijos que claman a Él, y los salva.

Querido hermano, y todos vosotros, queridos hermanos y hermanas que participaréis a través de los medios de comunicación en la oración ante la Sábana Santa, vivamos estos días en íntima unión con la Pasión de Cristo, para experimentar la gracia y la alegría de su Resurrección. Bendigo a Su Excelencia, a la Iglesia de Turín ya todos vosotros, especialmente a los enfermos ya los que sufren y a cuántos los cuidan. Que el Señor dé paz y misericordia a todos. ¡Feliz Pascua!

Fraternalmente, Francisco

Roma, San Juan de Letrán, 9 de abril de 2020

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Teresa Fernández Soneira (La Habana 1947), es una historiadora y escritora cubana radicada en Miami desde 1961. Ha hecho importantes aportes a la historia de Cuba con escritos y libros de temática cubana, entre ellos, CUBA: Historia de la educación católica 1582-1961, Ediciones Universal, Miami, 1997, Con la Estrella y la Cruz: Historia de las Juventudes de Acción Católica Cubana, Ediciones Universal, Miami, 2002. En los últimos años ha estado enfrascada en su obra Mujeres de la Patria, contribución de la mujer a la independencia de Cuba, (Ediciones Universal, Miami 2014 y 2018). El volumen I dedicado a la mujer en las conspiraciones y la Guerra de los Diez Años, y el volumen 2, de reciente publicación, trata sobre la mujer en la Guerra de Independencia. En estos dos volúmenes la autora ha rescatado la historia de más de 1,300 mujeres cubanas y su quehacer durante nuestras luchas independentistas.

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