Wednesday, April 15, 2020

Fragmento de "Un mariachi viejo", novela de Félix Luis Viera, en proceso de creación

Nota: Cada miércoles un fragmento de Un mariachi viejo, novela de Félix Luis Viera, en proceso de creación.

Puedes leer todos sus textos, publicados en el blog, en este enlace.


21

Yo venía bajando las escaleras de las oficinas del Instituto Mexicano del Seguro Social donde estoy registrado. Avenida Insurgentes Sur No. 432, colonia Roma Sur. Me crucé con una morena algo desparramada —de gordura algo desparramada digo, porque todas las gordas no lo son— que me sonrió (a modo de saludo, como algunas mujeres aquí, y también algunos hombres). Me llamaron la atención sus labios (sin rouge) levemente gruesos, con armonía tanta entrambos, y con estrías remarcadas, sobre todo en el inferior. Le pedí con un gesto que se detuviera. Obedeció. Quedé mirándole el rostro; de frente, pero con el rabillo bajaba la vista para ponderar el torso y el resto. Me encandiló esa visión de que sus senos no parecieran desmesurados; como los de tantas señoras y señoritas gordas de esta ciudad.

Durante acaso cuarenta segundos paralizamos la acción, mirándonos. Yo con un pie en mi escalón hacia abajo y ella con uno en el suyo hacia arriba. Hasta que oí a mis espaldas dos o tres voces “¿me permite?”, “¿lo molesto, por favor?”. Y vi y escuché que a ella dos o tres que subían le pedían lo mismo.

Me aparté hasta el pasamanos a mi derecha y ella se me acercó luego de que yo se lo requiriera con un gesto.

Le hice saber que sentía temor por la lluvia que se aproximaba. Fundamentalmente me espantaba esa oscuridad que fijaría en la tarde. Esa oscuridad contra la que comenzarían a caer los metrallazos de agua —fría—, inclementes. Y quién sabe si granizadas asesinas. Y relámpagos y truenos. Pero esa oscuridad, esa oscuridad…

Le respondí que no y le argumenté por qué no cargaba paraguas.

Cuando yo me estaba diciendo “Está bonita esta gorda…, tal vez ni ella misma se lo cree, pero está bonita” fue que pronunció sus primeras palabras y me sentí agarrado por la gorda toda, y le celebré la voz. Creo que las uvas se nutren de tu voz o viceversa... le murmuré; y mostró por unos instantes una expresión de confusión.

Desde hace tiempo hablo más despacio y pronuncio más limpio que en mis comienzos aquí. No es justo pedirles a estos ciudadanos que adapten su oído a la velocidad con que hablan los cubanos y a las tantas sílabas cortadas, machacadas, igual vocales que consonantes, más las consonantes aspiradas. Difícil se me hace por ejemplo pronunciar “universidad” en lugar de “universidá”, “textil” en lugar de “tectil”, o “¿qué es eso?” en vez de “¿quejeso?”.

Pero he conservado mi acento.

Ah, esas gentes cubanas y cubanos que con solo unos mesecitos aquí y ya parlan fragmentando las cláusulas para meter en el cierre de cada trozo la curva de entonación hacia arriba y echándola aun más hacia arriba cuando culminan una interrogación o sacando una leve ronquera a ciertas palabras que lanzan de modo gutural mientras mueven los ojos a uno y otro sitio como si alguna papa ardiente les estuviese abrasando la garganta tal esas y esos habitantes de la Ciudad de México a quienes llaman Fresas o emitiendo revuelos tan diversos de manos que al parecer no habrán de cesar para así reforzar con estos visajes lo que van expresando con sus palabras.

Y apenas he cedido en mi vocabulario.

Ah, esas gentes cubanas y cubanos que con solo unos mesecitos aquí y ya dicen recámara por cuarto, banqueta por acera, pendejo por comemierda, oriente por Este, agujeta por cordón, lentes por espejuelos, coche por carro, poniente por Oeste, reventón por fiesta, ahorita por ahora, cruda por resaca, no mames por no jodas, chela por cerveza, padrísimo y padrísima por buenísimo y buenísima, chido por bueno, bonito, cuqui, playera por pulóver, ¿mande? por ¿diga?, sale por dale, ¿sale? por ¿de acuerdo?, ardido por resentido, recámara por cuarto, méndigo por mendigo, padrote por chulo, cachondo por caliente, lana por plata, ruco y ruca por viejo, vieja, temba, chillar por llorar, ultimadamente por en conclusión, en resumen, en fin, chile por picante, tragar por comer, chavo y chava por muchacho y muchacha, güero y güera por rubio y rubio, jefa por madre, verga por pinga, carnal, cuate por socio, asere, chingón por empingado, encojonado, morral por mochila, bizcocho, panocha por bollo, papaya, checar por chequear, chécalo por chequéalo, charola por bandeja, culero por mierdero, jefe por padre, amolado por descojonado, chaqueta, puñeta por paja, manuela...

…Y ahí la dejo por ahora…

Tipas y tipos cubanoides tan propensos a la penetración cultural… o a la imitación malsana, servil, interesada, ah…

De manera que cuando había pronunciado bien y despacio diez o doce frases, aunque fuera de los términos y entonación nacionales, Cinthya acertó al conectar “mi acento” con el de las personas de las películas cubanas…

Los relámpagos de allá fuera iluminaban aun la escalera donde nos hallábamos.

Aquí, si una mujer entrega al varón su número telefónico, le ha dado una señal para iniciar la batalla.

Cinthya me escribió el número de su casa y de su celular en una hoja breve de papel rosado que tomó de un block que extrajo de su bolso.

La señal tenía doble fuerza porque me había pasado los números después de hacerle saber que si íbamos a amigarnos tendría que aceptar mi vocabulario, yo entendería el suyo, pero solo si indudablemente en algún momento no íbamos a comprendernos, renunciaría al mío.

Sentí una envidia terrible, apenas controlable, por la reciedumbre a ojos vistas de su dentadura, su fulgor.



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Félix Luis Viera, poeta, cuentista y novelista, nació en Santa Clara, Cuba, el 19 de agosto de 1945. Ha publicado, entre otros libros, siete poemarios, tres volúmenes de cuento y siete novelas.

Entre los premios que recibiera en su país natal, se cuentan el David de Poesía, en 1976; el Premio Nacional de Novela, en 1987, por Con tu vestido blanco, que recibiera al año siguiente el Premio de la Crítica, galardón que ya le había sido otorgado a este autor, en 1983, por su libro de cuento En el nombre del hijo.

En 2019 recibió el Premio Nacional de Literatura Independiente “Gastón Baquero”, otorgado por Neo Club Press, Vista Larga Foundation y otras instituciones culturales cubanas en el exilio.

Es ciudadano mexicano

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