Friday, December 6, 2019

Fragmento de "El diario de Lola" (por Thelma Delgado)

Nota del blog: Selección de textos, que serán parte del libro (en preparación) El diario de Lola, de Thelma Delgado.

Para leer sus escritos en el blog, en este enlace.

Obra (en proceso de creación)
de Thelma Delgado
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Querida Mimí:


Hoy me voy a la cama sintiéndome un poquito artista y orgullosa de lo que soy. Tengo una vasija de cerámica que conservo desde hace años. Me gusta mucho. Fue un obsequio que una amiga me trajo desde Italia. Al lavarla por accidente la rompí y me sentí muy frustrada por mi torpeza. Pero como me gusta mucho y la quiero conservar pues recogí los pedazos y buscando en el internet la manera de componerla, me encontré con una técnica japonesa. La técnica se llama Kintsugi que en español quiere decir “Carpintería de Oro” Pero además de aprender la técnica aprendí también la filosofía detrás de la misma. Los japoneses dicen que las roturas cuentan una historia particular, y esto vuelve la pieza única, especial, más fuerte y hermosa, porque la convierte en una “guerrera del camino”, por lo que las cicatrices de la vasija debe enaltecerse y mostrarse en lugar de ocultarse, para manifestar así su historia y transformación. Celebra la dialéctica de la totalidad y la fragmentación, la idea de que la auténtica belleza está compuesta por ambas, es decir aquello que se ha roto siempre puede ser más fuerte. Los japoneses creen que no es suficiente reconocer las heridas, sino que es necesario aprender a sanarlas con dedicación y cariño, realizando un trabajo interior que nos permita celebrarlas y/o olvidarlas. La historia del kintsugi se remonta a finales del siglo XV, cuando el shōgun, Ashikaga Yoshimasa envió a reparar a China, dos de sus tazones de té favoritos. Los tazones volvieron reparados pero con unas feas grapas de metal, que los volvían toscos y desagradables a la vista. El resultado no fue de su agrado, así que buscó artesanos japoneses que hicieran una mejor reparación, dando así con una nueva forma de reparar cerámicas, lo que rápidamente se convirtió en arte. Qué tal? Así que sin perder tiempo reparé mi vasija con mucho cariño y mucha paciencia y luego con una brocha muy delgadita cubrí los empates con pintura de oro. Estoy feliz con el resultado además de que aprendí algo nuevo.

Ahora me voy a dormir y soñaré que soy una guerrera que ha ganado muchas batallas y que mis cicatrices son la prueba de todo lo que he vivido.

Buenas noches Mimí.



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Ver
Página de Thelma Delgado en el website del Cultural Council of Palm Beach County

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