Friday, November 22, 2019

Fragmento de "El diario de Lola" (por Thelma Delgado)

Nota del blog: Selección de textos, que serán parte del libro (en preparación) El diario de Lola, de Thelma Delgado.

Para leer sus escritos en el blog, en este enlace.


Querida Mimí:

Anoche me llamó el pintor, quería saber si posaría para él de nuevo; le dije que lo pensaría y le dejaba saber. La experiencia fue muy buena la vez anterior pero me busqué un problema con “Quien Ya Tu Sabes”. Recuerdo que no me habló por muchos días. Así que le comenté acerca de la llamada. El se quedó callado y finalmente contestó -Es decisión tuya. Yo le ofrecí que viniera conmigo para que conozca al pintor y para mi sorpresa aceptó. El pintor se desconcertó un poco al saber que tendríamos un espectador. Esta mañana fuimos a desayunar y en camino a la sesión de fotos me preguntó -Y posarás desnuda otra vez? -No lo sé, pero si así fuera sería por amor al arte. No te pongas celoso -No lo estoy, respondió con voz seca. Al llegar a su casa, el pintor nos ofreció café y galletitas que ya tenía servidas en un plato de cerámica que parecía estar echo a mano. Hizo Ud. este plato? Pregunté con curiosidad y admiración al mismo tiempo. -Si, yo hago escultura también y en algún momento di clases de cerámica. “Quien Ya Tu Sabes” se sentó en el sofá mientras el pintor le mostraba pinturas de otras modelos que ya han pasado por su estudio. El estaba tenso y creo que un poco incómodo pero escuchó al pintor quien no paraba de hablar de sus anhelos de ser famoso algún día. -Y cuando sea famoso tu novia pasará a la historia como mi modelo! Exclamó al tiempo que sus ojos brillaban a la luz de sus propias palabras. -Bueno, empecemos. Te sentarás en esta silla así delante del espejo. Aquí está la bata. Las poses que busco son de ti peinándote, acomodándote el cabello, poniéndote aretes, todo frente al espejo. Quiero que te mires y te olvides de todo a tu alrededor. Imagina que está sola en esta estancia. Peínate, juega con tu pelo. Ponte el collar de perlas. Contémplate. Luego, tomarás una rosa y te la pondrás en la oreja. Sonríe al verte tan coqueta. Tal como lo hice la vez pasada, entré al cuarto y me desvestí quedándome solo con la bata. Regresé a la estancia. Estaba nerviosa, muy nerviosa. Me gustaría que te pintes los labios pero no tengo maquillaje -Yo si, contesté. Empezaron las fotos. El silencio se apoderó de la habitación pero yo podía casi escuchar los latidos del corazón de “Quien Ya Tu Sabes”. No busqué su mirada pero yo sé que el me miraba. Yo me sentí un poco torpe al principio pero después de unos momentos ya estaba más relajada. Esperaba la indicación del pintor para cambiar de pose.

-No te muevas. Ahora pon tu mano así. Sonríe. Sube más el codo. No te muevas. La bata caía justo sobre mis pezones, dejando ver apenas nada, pero lo suficiente para que su lente pudiera tomar tantas fotos como necesitara. -Hoy no trajiste a tu gato -No, hoy no. Contesté mientras me ponía la flor en el pelo como me había indicado. Sonreí feliz al verme con los labios de color carmín, mi pelo suelto, libre, salvaje y ensortijado cayendo sobre mi espalda. El collar de perlas fue el complemento perfecto para aquella pose que al pintor cautivó. -Bien, hasta aquí llegamos por hoy. Mientras yo me vestía el pintor le mostró las fotos a “Quien Ya Tú Sabes” y le mostró un cuadro que aún está a medias. Inmediatamente los dos supimos que ese cuerpo a medio pintar era el mío. El asintió con la cabeza sin decir nada. El estaba mudo. Bueno, el habla poco pero en esta ocasión se esmeró. En cierta forma lo entiendo. Había en su cabeza muchas cosas, muchas emociones al mismo tiempo. Si presencia en la sesión de fotos fue un claro mensaje para el pintor -Es tú modelo pero es mía. Es tu musa pero es mi mujer. Y tal vez, también estaría pensando lo que pasaría si en realidad el pintor se hiciera famoso. Me iría entonces de su lado? Me dedicaría a ser modelo solamente? En realidad no se qué pensaba. De regreso a casa me pidió que le cocine algo rico pues tenía hambre. Se quedó hasta el anochecer. No mencionó nada de la sesión de fotos. Pero al despedirse me dijo -Ay Lola, no se que hacer contigo y no se que hacer sin ti. A mi me parece que tiene un torbellino en su cabeza. Ser testigo de que su mujer está posando desnuda para otro hombre y delante de él no ha de ser fácil de procesar. Tengo la esperanza de que esta experiencia lo haga recapacitar y se atreva a querer algo más serio conmigo. Solo el tiempo lo dirá.

Buenas noches Mimí.


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Ver
Página de Thelma Delgado en el website del Cultural Council of Palm Beach County

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